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En contra de Képler

En contra de Képler

Escrito por: Nacho Faerna9 junio, 2016

No soporto a Képler. Sé que muchos no me lo perdonarán, que dirán que la aportación de Képler es capital, que sin él no estaríamos donde estamos. Reconozco lo valioso de su contribución, la importancia de su trabajo; aun así no lo soporto. Habrá quien señale la contradicción que supone hablar mal de uno de los nuestros desde estas páginas. Pero es que yo, muy a menudo, con más frecuencia de la deseable, no reconozco a Képler como uno de los nuestros. A mí Képler no me representa. No puedo con él, de verdad. Me pone de los nervios.

Si hoy no fuera este jueves sino el de la semana que viene, los lectores habituales de esta sección de La Galerna podrían pensar que el anterior párrafo se refería al ilustre Johannes, el astrónomo y matemático alemán nacido en 1571. Si quien firmara estas líneas fuera Número Dos y no yo, lo que vendría a continuación sería una, con total seguridad, interesantísima reflexión sobre el orden cósmico y las leyes que describen las órbitas de los planetas, reflexión que ilustraría con singular ocurrencia algún aspecto del juego, quizá del llamado Madrid de los galácticos, por ejemplo. Todos aprenderíamos cosas nuevas y al llegar al punto final tendríamos una sonrisa en los labios.

Pero, malas noticias, hoy me toca a mí, Número Tres. Yo también lo siento, créanme. Lo único que puedo contarles de Kepler, del astrónomo y matemático alemán, es que se llamaba Kepler y era alemán, astrónomo y matemático. Y que su apellido da nombre al protagonista de este artículo, que no es matemático, ni astrónomo ni alemán. Es portugués, aunque nacido en Brasil. Képler, con tilde, es su nombre de pila, o eso creo; con esa afición que demuestran por esas tierras a los extravagantes nombres compuestos uno nunca sabe dónde termina el antropónimo y empieza el linaje: Képler Laverán Lima Ferreira. Más que una persona parece un bufete. De un paraíso fiscal caribeño. Al señor Laverán o Lima o Ferreira se le conoce inexplicablemente como Pepe, pero dado que los hipocorísticos suelen emplearse para expresar afecto, cariño o cercanía, y yo ya he dejado claro que a este individuo no lo soporto, me niego a llamarle así.

Képler es defensa central, y uno bueno, quizá de los mejores. Tiene fama de leñero, tal vez injusta. Que un central reparta estopa, siempre dentro de unos límites, aunque es algo que no me gusta, sin disculparlo, lo acepto como mal menor. Si Képler fuera un central expeditivo yo no encontraría motivo suficiente para repudiarlo. Como buen impulsivo, soy muy tolerante con la vehemencia ajena incluso si por momentos resulta desmedida. En anteriores ocasiones he manifestado mi indulgencia hacia Cantona y su famosa patada de kárate o hacia el cabezazo de Zidane. El fútbol es así. Lo que no perdono es lo de Képler. Por ahí no paso. Me da igual cómo juegue, los goles que meta o evite, lo determinante que pueda llegar a ser en un partido. Cada vez que monta el numerito, que se retuerce de dolor al más mínimo contacto del rival, que finge con absoluto descaro poniendo unas muecas ridículas que las cámaras de televisión captan irremediablemente y que los realizadores reproducen una y otra vez a bochornosa cámara lenta, cada vez que eso sucede yo, si fuera el entrenador del Real Madrid, lo sacaría del campo y no le dejaría volver a lucir la camiseta. Lo mandaba a su casa y santas pascuas. Yo soy Florentino, y Képler no volvería a pisar Valdebebas, no te digo ya el Bernabéu. A hacer el payaso al circo. Que se vaya de gira con Dani Alves. Creo que Bertín y Arévalo andan buscando teloneros. Hola don Pepito, hola don José.

Pepe

¿Qué se le pasa por la cabeza a Képler cuando ve por la tele el papelón que hace cuando se tira al suelo llevándose las manos a la cara y gesticulando como un mal actor borracho en plano general? ¿Qué se les pasa por la cabeza a sus compañeros, a Zidane? ¿No sienten la misma vergüenza que yo? Si de verdad pretendemos ser creíbles cuando afirmamos que el Real Madrid es distinto, actitudes como las que Képler prodiga deberían desaparecer por completo.

"En la mezcla de lo verdadero y de lo falso, lo verdadero resalta lo falso, lo falso impide creer en lo verdadero. Cuando un actor simula el miedo al naufragio sobre el puente de un barco verdadero azotado por una tempestad verdadera, no creemos ni en el actor, ni en el barco, ni en la tempestad."

No es ninguna de las leyes del otro Kepler, pero es una verdad como un templo y a lo mejor no conocían la cita. Así por lo menos sacan algún provecho de este artículo mientras esperan, conmigo, los de mis hermanos mayores. La cita es del director de cine francés Robert Bresson, que a Képler no lo hubiera querido ni en pintura. La traigo a colación para concluir mi diatriba con una moraleja: cuando don Pepito se tira a la piscina en el área y finge ahogarse, el árbitro no cree ni en don José, ni en la piscina, ni en el penalti.

Zidane, haz algo, por dios.

 

Número Tres

Nacho Faerna, el tercero de los Faerna, es guionista y novelista. O sea, que le pagan por mentir, pero tuitea gratis en @nachofaerna y @galernafaerna. Se toma muy en serio sus placeres. El Madrid es uno de ellos.

13 comentarios en: En contra de Képler

  1. Plenamente de acuerdo, especialmente si tenemos en cuenta los múltiples revuelos que montó el Barsa fingiendo casa vez que les rozaba, y ahora se deja mal a si mismo y a quienes le defendimos casa vez que se tira y retuerce de dolor.

  2. Totalmente de acuerdo.
    Cada vez que lo veo haciendo su numerito se me cae la cara de vergüenza. Un jugador del Madrid no puede comportarse igual que las "ratas" del equipo de la esquinita.