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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Chancletas

Escrito por: La Galerna11 septiembre, 2015
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Buenos días. No os lo vais a creer, pero el asunto Piqué ya está solucionado. Liquidado. Finito. Over and done with. Arrangé.

Qué alivio. Atrás queda toda zozobra. Nuestra enorme preocupación, en el sentido de que las travesuras inocentes de nuestro intocable pudieran (por ser mal entendidas en su chispeante genialidad) afectar al sacrosanto clima de nuestra selección, ha quedado felizmente reconducida gracias a una rueda de prensa donde su talante conciliador y su estatura de hombre de estado (de qué estado es lo que falta por dilucidar) han brillado con luz propia. Fijaos de qué manera se mostró esa estatura humana e intelectual: dijo que no se arrepentía de nada, que va a seguir siendo el mismo de siempre y que si os putea os podéis ir poniendo en fila, porque a partir de ahora os voy a putear a todos en plan metralleta, y con el níspero fuera para mayor escarnio y risa de la concurrencia. Eso sí, lo hará en chancletas, lo que constituye la gran novedad de su comparecencia.

No es de extrañar que Alfredo Relaño haya quedado no plenamente quizá, pero sí ampliamente satisfecho con este pronunciamiento. Relaño sigue con Piqué una línea de autoridad cuya firmeza despierta gran respeto. Como la de Del Bosque. Como la de Villar. Como la de aquel padre del chiste.

-Hijo, ¿a qué hora vas a llegar esta noche?

-A la que me salga de los cojones.

-Está bien, hijo. Pero ni un minuto más tarde.

as.750 (20)Ahí lo tenéis: "Piqué resuelve las tensiones de la selección". ¿A vosotros se os ha acabado alguna vez el sarcasmo? Es una sensación agobiante y casi física, como cuando te quedas sin respiración. A nosotros nos pasó al cruzar la portada. Ocurre, claro, cuando lo que vas a comentar está más allá del sarcasmo. ¿Cómo caricaturizar una caricatura? ¿Qué deciros de semejante titular a los que seguisteis la rueda de prensa de Piqué o leísteis un resumen de sus declaraciones? La gran pregunta, cuya eventual respuesta estremecería el alma más curtida y navegada, es: ¿qué habría tenido que decir Piqué para que su rueda de prensa le pareciera mal a Relaño?

Tenemos la firme sensación de que prácticamente nada habría podido cambiar este titular, que Relaño traía precocinado de casa junto a un tupper con pollo empanado. ¿Y qué me decís de los destacados que Alfredo trae a portada?

"Sé que no fui elegante con lo de Kevin Roldán", se nos dice que dijo Gerard, casi presentándolo (por parte de Relaño) como una petición de disculpa. Y lo dijo, pero antecedido por un condescendiente "A ver" (como quien da una explicación cansina a un niño muy pesado) y seguido -he aquí lo relevante- por "Pero no me arrepiento y lo volvería a hacer mil veces". Luego dijo lo de las chancletas, que es una maravilla, claro. No sabíamos que las chancletas constituían el salvoconducto perfecto para la grosería, pero una vez asumida la excelente noticia (es decir, que el uso real o metafórico de una determinada prenda de calzado exime del cumplimiento de las más elementales normas de civismo y respeto) vamos a ponernos nosotros las nuestras (nuestras chancletas, porque imaginamos que la impunidad que dicha prenda otorga será universal, ¿no?) para decirte, Gerard, que tu conducta es con tanta frecuencia y contumacia la de un miserable, un hortera y un gilipollas que resulta prácticamente imposible no concluir que en efecto no seas precisamente eso, es decir, un miserable, un hortera y un gilipollas de manual. Que no decimos que lo seas, mucho cuidado. Nos limitamos a señalar lo metafísicamente difícil que resulta asumir el que quien permanentemente se conduce como un algo no sea justamente ese algo. Perdonarás, por mucho que Alfredo y Ángel y Vicente te rían las gracias, que a nosotros nos cueste.

No somos nosotros de esos que desean la quiebra de ninguna empresa ni la pérdida de puestos de trabajo. No deseamos eso para nadie. Deseamos (lo decimos sin ironía) larga vida al diario As para que nos puedan tener enfrente a nosotros y a muchos como nosotros. Hay un antes y un después de la infamia, la desfachatez y la impostura de esta portada y del editorial de Relaño de hoy.

marca.750 (20)Marca, en la línea gallinácea de ayer, se escaquea del asunto Piqué, que confina a una denigrante esquina inferior, no vaya a ser que el brindarle más espacio nos obligue a algo parecido a una toma de postura editorial sobre el marido de Shakira. A cambio, se nos habla de la maldición que el virus FIFA supone para el Madrid, asunto que nos preocupa mucho y del cual ya cabrá volver a hablar cuando hayamos terminado de decirle a Piqué (y sobre todo a quien selecciona a Piqué) lo que tenemos que decirle.

mundodeportivo.750 (20) sport.750 (20)La prensa catalana no hace, la verdad, más que traer a portada las declaraciones de Piqué, sin mostrar una postura editorial clara sobre las mismas, si bien (la verdad) nos podemos imaginar dicha postura sin necesidad de hacer un esfuerzo excesivo, como también, suponemos, podéis vosotros imaginar la nuestra, que sucintamente exponemos a continuación.

Hacemos nuestra la tan manida frase "No se puede dudar de Piqué". No se puede, es verdad, y menos desde el punto de inflexión de claridad (en este sentido, hay que agradecerla) de la comparecencia de ayer.

No se puede dudar de Piqué: es (sin sombra de duda) impresentable. Difícilmente podrá un imPRESENTAble rePRESENTAr a España. No por ser independentista. Este (de ser cierto) es el menor de sus problemas. Es una persona indigna que, como dejó claro ayer, se alegra de serlo. Las personas indignas que además se alegran de serlo no deben representar a país alguno. Ni a España, ni a Cataluña (si llega a ser un país), ni a nadie.

La Galerna, pues, considera que Piqué no debe vestir ni una sola vez más la camiseta de la selección española. Caso de volver a ser convocado por el seleccionador, consideramos que este pasa en ese momento, asimismo, a ser indigno de entrenar a España. Y no hacemos este pronunciamiento en aras de ningún rancio españolismo (nos debemos a una incipiente pero entusiasta audiencia de españoles, pero también de otros orígenes), sino en aras de la más elemental decencia.

Buenos días.