Hago cosas. Como los catalanes. Al menos eso decía Mariano de ellos cuando no era cronista deportivo en El Debate. Rajoy ha confesado que manda las crónicas dictadas por teléfono. Yo lo imagino en batín, descolgando el teléfono de góndola que hay en una pequeña mesa supletoria del pasillo y recitando de corrido la columna al escribiente, quien no ha de ser Bartleby, porque si no le contestaría “preferiría no hacerlo”.
En estos días sin fútbol los Portanálisis no son sencillos, pero la mala práctica de Juan Antonio Alcalá y la convocatoria con carácter urgente en Dubái de la asamblea de la Liga por parte de Tebas facilitan su confección. Que la liga celebre su asamblea en Dubái es como si a ustedes les plantan en Moscú la junta de vecinos de su pisito de Aluche.
La hija cumple once años este mes y quiere celebrarlo con las amigas en un recinto de esos que son como Humor Amarillo pero con paredes y techo y con menos chinos, un lugar para que los niños hagan el cabra con más seguridad que en la calle mientras los padres simulan vigilarlos y beben cerveza a tutiplén para escapar de la realidad aunque solo sea por un rato.
Llama mi ex por teléfono a uno de estos locales y hay hueco para el día que queremos, pero no permiten reservar telefónicamente ni por medios digitales, solo es posible pagando la señal in situ en el establecimiento, de modo que después de trabajar voy.
—Buenas tardes, vengo a reservar hora para celebrar un cumpleaños infantil.
—Buenas tardes, ¿qué día quiere?
—Tal día.
—Uy, pues no sé si va a haber hueco tal día, eh.
—Por teléfono esta mañana decían que sí, pero que no era posible reservar por esa vía y había que venir, por eso estoy aquí.
—Ah, sí, recuerdo la llamada. ¿Su mujer está registrada?
En ese momento casi comienzo a decirle que en realidad no es mi mujer, que estamos divorciados porque resulta que justo antes de la caída de Lehman Brothers compramos una casa, y luego vino la crisis, y…, pero decido dejarlo estar y acometo su pregunta: “¿su mujer está registrada?”. Entiendo que al nacer la registrarían sus padres porque tiene DNI, que yo lo he visto, y registrarla físicamente sí que en algún concierto que fuimos la registraron someramente, como a todos, al entrar… En ese momento, la trabajadora interrumpe mis divagaciones.
—Me refiero a que si se ha registrado en la web para poder hacer la reserva ahora en persona.
—Ah, no tengo ni idea.
—Dígame el teléfono de ella que lo compruebo, ¿se lo sabe?
—Sí, es el 6…9.
—Pues no está.
En ese momento caigo en que le he dado mi número de teléfono de antes, estoy a punto de explicarle a la chica que me he equivocado porque el siglo pasado la madre de mi ex abrió una floristería y al contratar los teléfonos nos cogió dos líneas para nosotros, que en ese momento llevábamos poco tiempo saliendo, y los números eran consecutivos y claro, me lío. Pero luego yo cambié de teléfono… Esta vez me interrumpo yo solo.
—Disculpe, pruebe con el mismo número, pero terminado en 0.
—Tampoco. Le voy a registrar a usted.
A mí, que me registren. Cuando termina el proceso le indico que también estamos interesados en contratar la tarta con ellos. Acto seguido saca de debajo del mostrador un tríptico peor conservado que El Jardín de las Delicias de El Bosco con la fotografía de 18 tartas. Los dobleces están pegados con celo. Todo muy vintage.
—Saque una foto de las tartas —me indica. Martes de #FotoTartas en Twitter, pienso.
—¿Para qué, para elegirla en casa, no puedo decirle ya cuál quiero?
—Ahora le explico cómo funciona. Deme la señal primero. ¿Tarjeta o efectivo?
Tras pagar, vuelve con un papelito impreso recortado a mano con tijeras de manera no muy regular con el número del teléfono fijo del local escrito a rotulador rojo.
—Aquí solo se reserva el cumpleaños, el resto tiene que hacerlo por correo electrónico. Tiene que enviarnos un mail a esta dirección con la siguiente información: nombre y apellidos y año de nacimiento de todos los niños, aunque si todos tienen la misma edad con que lo ponga una vez es suficiente, ¿entiende?
—Me hago una idea, sí.
—También tiene que indicarnos el modelo de tarta y el número de raciones. Y lo que va a merendar cada niño, por ejemplo: “María 2011 perrito”, con el año de nacimiento, como he dicho antes. No se olvide indicarnos si van a querer reservar mesa para los padres, en cuyo caso han de encargar comida. Ah, importante, todos los niños han de medir al menos un metro.
Salgo de allí con el papelito recortado con las instrucciones y el justificante de la reserva aún estupefacto con el sistema de reserva. No se puede reservar por teléfono o correo electrónico, pero una vez en el local y efectuada la reserva, no es posible proporcionar los detalles de la misma, sino que ha de ser por correo electrónico. Normal no es.
Vuelvo a casa y me dispongo a escribir el mail de marras.
Buenas tardes:
Acudirán tantos niños. Sus datos son los siguientes:
Fulanito 2011 pizza.
Menganito 2011 sándwich mixto .
Etc.
Tarta de esta variedad con tantas raciones.
Queremos reservar mesa para padres con esta comida.
Les confirmo que todos los niños miden más de un metro, al menos de pie, porque tumbados o sentados no se lo puedo asegurar ya que entonces su estatura depende de la altura de silla o de la cama.
Un cordial saludo,
Me dispongo a cenar pronto, como siempre. Salteo unas verduras y les añado guindillas por doquier. Después, una lata de sardinas picantes. Me siento a deglutir los víveres. Enciendo la tele y aparece España. Bueno, España entera no, la selección. Va ganando y está a punto de acabar la primera parte. Leo en Twitter que alguien sugiere hacer un biscotto con Japón, no estoy de acuerdo porque eso debe de engordar una barbaridad. La idea que proponen es perder para quedar segunda de grupo y tener mejores cruces.
Ceno y salgo a caminar en el descanso, me importa un bledo el partido. Llego al parque de la Alhóndiga y hago una #FotoBanco. Hace fresquete y sopla algo de viento.
Comienzo a notar que me he pasado con el picante. Aborto paseo antes de tiempo. Regreso a casa con carácter urgente, como la convocatoria de la asamblea de la Liga.
De vuelta al hogar me entero de que España se ha clasificado, pero perdiendo. ¿La derrota de la selección será esta vez también mérito del Barça de Xavi? The answer, my friend, is blowing in the wind. De lo que no albergo duda es de que si merced a esta derrota la selección llega más lejos por haber disfrutado de cruces más sencillos, se hablará de jugada maestra del Barça. Si no, al tiempo.
Al parecer el portero de la selección no ha estado muy afortunado. Seguidores de la selección, no os preocupéis por ese motivo, nosotros fuimos capaces de ganar la Décima.
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Entregas anteriores:
El Barça ha abierto una tienda oficial en el corazón de Madrid. Está en su perfecto derecho. Ya Laporta puso su careto en todo lo alto del Paseo de La Habana, anunciando que tenía ganas de volver a vernos, y gracias a este movimiento, tildado de genial tanto por sus palmeros como por el madridismo más melindres, se aupó fulminantemente a la poltrona barcelonista. Esta gente es así, o muchos de ellos lo son. Una gracieta de tono chusco, ochentero, que traiga consigo cualquier signo de hortera animadversión al rival envidiado, te puede llevar a lo más alto, suponiendo que lo sea la presidencia del FC Barcelona. Son sus costumbres y hay que respetarlas.
El Barça, decimos, está en su perfecto derecho de abrir una tienda en la calle Arenal o en la del Turco, donde asesinaron a Prim, pero no sabemos hasta qué punto lo tiene de colocar también una pancarta gigantesca acusando (porque es una acusación) a uno de los más grandes mitos del madridismo contemporáneo, Raúl, de ser culer (culer significa culé). Se conoce que no era suficiente con poner la tienda, sino que también había que intentar molestar. Pues nada, hombre, si os quedáis más contentos nosotros tan felices por vosotros, una pajilla y a la cama, chavales, que las leyes del acné son veleidosas.
Ahora bien, a nosotros nos duele más que a vosotros porque os queremos bien, pero nos vemos obligados a deciros que como chiste tiene la gracia en el culo y el culo de vacaciones, de vacaciones en provincias, para ser exactos. Estamos en condiciones de desmentir que Raúl sea culer, pero en dicha terminación lumbar es justamente donde se os sedimenta el talento, quizá de ahí el equívoco. Os lo avisamos para ver si logramos evitar que hagáis el ridículo, es por vuestro bien.
Estamos en condiciones de desmentir que Raúl sea culer, pero en dicha terminación lumbar es justamente donde se os sedimenta el talento, quizá de ahí el equívoco. Os lo avisamos para ver si logramos evitar que hagáis el ridículo, es por vuestro bien
No sabemos si es legal o ilegal mentir en todo lo alto, con señales de diversa visibilidad en el skyline madrileño que tratáis de usurpar con paletos procedimientos, pero es bien sabido que tanto la resistencia a la verdad como la ostentación de dicha resistencia constituyen atributos conspicuos de la inmadurez. Estáis en la edad de matar al padre y os lo vamos a seguir permitiendo con condescendencia y amplitud de miras, que es como tratamos a los gilipollas en la capital, también a los que vienen a la misma con el afán de emitir sus deyecciones antimadridistas y antimadrileñas.
De hecho, ahora que tenéis por aquí una subsidiaria, constataréis que el centro de la villa y corte está cuajado de tiendas de souvenirs en las que conviven las camisetas y las gorras del Madrid con las del Barça, que no nos molestan de tan inofensivas como nos resultan. Así que ya lo veis: no os queda ni siquiera el vacuo consuelo de la originalidad. Ya había numerosos trozos de tiendas del Barça en el centro madrileño, como santas reliquias de cuando Villar, Platini y Messi os hicieron grandes durante un rato. Sobre esa grandeza reposa ahora una lápida onerosa de tiempo y espacio. Estáis tan muertos que lo estáis incluso aquí.
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Buenos días. Tres menos. El vía crucis que supone este mundial, tan repugnante que sus efectos futbolísticos nocivos son lo de menos en relación al espeluzno ético que genera, se ve desde ayer noche amortiguado por la eliminación de Bélgica y Alemania, lo que supone el regreso a casa de Thibaut Courtois y Eden Hazard en el bando belga, y de Antonio Rüdiger en la formación germana.
Los de Roberto Martínez han decepcionado profundamente, en particular Hazard, que parece haber enterrado, si no lo estaba ya, cualquier mínima esperanza de rehabilitación balompédica. Aunque se habrían clasificado de haber embocado Lukaku una sola de las múltiples ocasiones que tuvo, Courtois y los suyos hicieron las maletas ante la Croacia de Modric. El mundial ha perdido al mejor portero mundial, y aunque lo lamentamos por él, porque le queremos, nos alegramos de que vuelva a casa.
Luka, en cambio, sigue adelante no sólo en este mundial, sino al parecer en todos los mundiales que le permitan disputar los problemas de cadera, la hiperplasia prostática benigna y el resto de achaques que trae consigo la vejez, ese accidente del que el croata no hace ni hará jamás acuse de recibo.
En Marca son completamente honestos con el lamentable partido de la llamada roja, que ahora debe poner un santuario a la dignidad de Alemania. Los de Flick, antes de decir adiós, hicieron un último favor a los de Lucho ganando a Costa Rica a pesar de que dicha victoria no les clasificaba a ellos. España se clasificó “gracias a Alemania”’ y estuvo “tres minutos eliminada”. Parece ser que el seleccionador no se había apercibido de este último detalle, lo que es como mínimo chocante, aunque más llamativo resulta aún que pase por alto la discutible calidad de Unai Simón (soberbia concatenación de cagadas la del primer gol nipón) o el derrumbe manifiesto de sus jugadores tras el descanso, derrumbe contra el que no actuó.
Más aún nos seduce la caballerosidad de As, agradeciendo en su idioma a Rüdiger y compañía los favores prestados ventilándose a Costa Rica, que llegó a remontar. España se jugará los cuartos ante Marruecos, el único de los equipos sobrevivientes que tiene un guardameta peor que el hispano, lo que es una ventaja. (Estas son cosas que se pueden escribir en La Galerna pero no se pueden decir en lugares como Movistar, donde todo es por definición idílico en el plan perfecto del streamer por excelencia).
Mundo Deportivo agradece también los servicios prestados a Alemania, aunque en este caso, a diferencia de As, lo haga en castellano, probablemente porque el medio cataculé no tiene a Roncero en plantilla. Por cierto que los germanos fueron eliminados en medio de un acontecimiento colateral de gran magnitud, como fue el primer arbitraje íntegramente femenino en la historia de los mundiales masculinos. A nosotros no nos alegra que Frappart haya arbitrado un partido de esta dimensión porque sea mujer, sino porque es muy buena. Quién la pillara para el 30 de este mes en Pucela, fecha a la que gracias a Dios nos vamos acercando. Parecía que nunca iba a llegar el momento, pero los jugadores no mundialistas del Madrid ya han vuelto a Valdebebas y están entrenando. Música para los oídos de quienes ponderamos el fútbol de clubes muy por encima del de selecciones, cuánto más si este último tiene por plataforma un mundial tan inmoral como este. Menos mal que nos quedan, como edulcorantes, las inenarrables crónicas de Rajoy en El Debate.
“De momento estamos en Octavos y conviene saber dónde estamos exactamente”, apunta el expresidente. Abuelo, ¿no se acuerda de que lo estaba usted diciendo al principio de la frase?
Os dejamos con Sport. Pasad un buen día.
Hoy, 1 de diciembre de 2022, se cumplen 24 años del aguanís de Raúl, el gol que a la postre —todo artículo deportivo ha de incluir un “a la postre”, “aledaño” o “prolegómeno”— sirvió para que el Real Madrid ganase su segunda Intercontinental, en esta ocasión frente al Vasco da Gama.
En 1998 este campeonato aún se conocía como Copa intercontinental —aunque oficialmente se denominaba Copa Europea-Sudamericana—, se jugaba a partido único, en Japón desde 1980, y su vencedor era el ganador del enfrentamiento entre el campeón de la Champions de la UEFA y el de la Copa Libertadores de la CONMEBOL. Después, al mundo le dio por jugar al fútbol más en serio y hubo que incluir más continentes.
Debido precisamente a que se celebraba en Japón, el horario en España era cuanto menos raro: las 11 de la mañana. Jueves, para más señas. Si Tebas hubiese sido presidente de la FIFA no habría habido problema, porque habría fijado la hora del partido con el objetivo de mejorar las audiencias en otros lugares, es decir, a las 21:00, hora española, las 5:00 de la madrugada en Japón. Café para todos.
Los madridistas adultos que ya estábamos vivos hace 24 años nos encontrábamos pletóricos, entonces era un acontecimiento jugar una Intercontinental, llevábamos 32 años sin ganar la Copa de Europa, por lo que nadie quería perderse el partido. Pero debido al horario y a que se trataba de un día laborable, quien más y quien menos se encontraba trabajando o estudiando, salvo que se dedicasen a tareas políticas, y el seguimiento de la final se antojaba complicado. Hubo quien prolongó el desayuno, quien sufrió una lumbalgia fulminante, a quien se le murió por tercera vez un tío abuelo del pueblo, o quien, como es mi caso, vio el partido mientras trabajaba gracias una solución audiovisual itinerante.
En 1998 era un acontecimiento jugar una Intercontinental, nadie quería perderse el partido. Pero debido al horario quien más y quien menos se encontraba trabajando o estudiando. Hubo quien prolongó el desayuno, quien sufrió una lumbalgia fulminante, a quien se le murió por tercera vez un tío abuelo del pueblo...
En la empresa éramos todos madridistas y alguien llevó una tele de las que por entonces se conocían como “teles de la cocina”, es decir, un armatoste con la pantalla como una tablet cuadrada, no más de 14 pulgadas, y más culo que un Seat 1500. Había que tirar un cable de antena de 10 metros desde la entrada y la señal era como poco mejorable. Lo recuerdo porque era la práctica habitual en eventos de este tipo, hacíamos lo mismo con los mundiales, que por aquella época me interesaban. Lo hicimos muchas veces hasta que dejamos de hacerlo.
No voy a decir que recuerdo el desarrollo del partido perfectamente, pero sí que el Madrid se adelantó con un gol en propia puerta de los brasileños. Roberto Carlos había propinado un centro —porque muchas veces Roberto los centros los propinaba— similar a los que ahora ejecuta Fede Valverde y un defensor había rematado sin querer a gol.
En aquella época no estábamos acostumbrados a ganar torneros internacionales y vivíamos las finales aún más al filo del infarto, un infarto que a punto estuvimos de sufrir cuando Juninho Pernambucano marcó un golazo tras una parada meritoria de Illgner.
Avanzaba la segunda parte, aquello seguía empate y el Vasco da Gama creaba ocasiones de peligro, nos iba a dar algo. El partido se acababa y entonces Clarence Seedorf, que jugaba al fútbol como los ángeles, pasó a Raúl desde su propio campo y el resto es historia. El siete, vestido con la camiseta brillante post-Séptima, mató el balón con la punta del pie izquierdo sobre la línea del área grande, recortó a un primer defensor que se deslizó ante nuestros ojos como un vagón perplejo a la deriva, ejecutó el aguanís y colocó el balón dentro de la portería con la derecha. El deliro del mediodía. No voy a decir que gritásemos el gol como el reciente de Mijatovic frente a la Juve, pero la alegría fue formidable.
Soy capaz de describir el gol con cierta fidelidad tras haberlo visto en incontables ocasiones, porque en mi cabeza Raúl dribló a no menos de veinticuatro futbolistas rivales antes de anotar. Esta hipérbole memorística también me ocurre con el tanto que marcó al Atleti en el que volvió loco a Juanma López, mi sensación fue que regateó a todo el Vicente Calderón.
Como a todo el mundo, el cerebro me engaña constantemente, como es el caso de ahora, que terminando de escribir este artículo me doy cuenta de que en el año 1998 yo estaba en la universidad y probablemente fuera la Intercontinental del 2000 la que acabo de sumar al palmarés del Real Madrid en esta pieza. Ruego que me disculpen, no ha sido adrede, se lo prometo.
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Buenos días, queridos y queridas. A veces esto del lenguaje inclusivo no suena bien del todo, si no que se lo digan a quien le tocó presentar a los pajes en la cabalgata. Bienvenidos a este portanalítico vuelo Alcalá-Dubái.
El viaje parte de Alcalá, pero no de Henares, sino de Juan Antonio, periodista a quien hay que reconocer la valentía y el arrojo de mantenerse al pie del cañón cuando la realidad aconseja todo lo contrario.
¿Qué ha hecho esta vez Alcalá? Os preguntaréis quienes ayer anduvierais desconectados, por ejemplo buscando rovellons —también conocidos como níscalos— por el campo. Y, como diría Saza, si hay fredolic, hay rovellons; es decir, si está Alcalá, hay jaleo.
La última muestra de periodismo de altura de Juan Antonio ha sido manipular burdamente un audio de Luis Enrique. Sí, en estos tiempos en los que con dos clics se tiene acceso sin esfuerzo a la fuente original para comprobar. Muy audaz no parece, pero vamos a explicar lo sucedido para quieres anduviesen cogiendo rovellons a la sombra de los pinos, aunque no fuesen de peregrinos ni cogidos de la mano.
Luis Enrique está en su Twitch con el psicólogo de la selección española y lee la petición de un seguidor que pide precisamente al psicólogo que le mande un mensaje a su mujer María para que se calme porque está de uñas con el tema del mundial. El psicólogo accede y lo hace con voz grave, pausada y aterciopelada. Sin solución de continuidad en el audio cocinado por Alcalá, se escucha decir al seleccionador: “María se ha puesto cachonda, seguro”.
En ese momento, Juanma Castaño se pone digno y dice en antena que si eso lo llegan a hacer ellos les cae la del pulpo por machistas, etc.
Poco después —ya habíamos dicho antes que no parecía muy audaz la artimaña de Alcalá— comienzan a pulular por las redes el audio y el vídeo sin manipular, en el cual se escucha que ese “María se ha puesto cachonda, seguro” no es sino un comentario jocoso de una seguidora que Luis Enrique se limita a leer tiempo después, no inmediatamente.
La reacción de Castaño al enterarse de la mala praxis de su compañero fue pedir perdón y afirmar que él era quien más enfadado estaba con lo ocurrido.
¿Y Juan Antonio Alcalá? ¿Ha pedido disculpas? ¿Ha puesto su cargo a disposición de la cadena o ha dimitido directamente? Si fuésemos Eduardo Mendoza diríamos que sin noticias de Alcalá. Además de poco audaz, poco valiente. No parece de recibo que el asunto quede aquí sin ninguna consecuencia más allá del desgaste que supone para los implicados y su empresa.
Ya sabéis todos que no es la primera de Alcalá, quien tiene más “grandes éxitos” que Abba. Célebre fue su hit en el que acusó al Madrid de acusar al Barça de dopaje. 200.000 euros le costó a la empresa que lo emplea y él sigue ahí, por lo que seguramente las consecuencias las sufrieron otros. También habló de amaño de partidos. Y llamó prepotente y especialito a Florentino a la vez que afirmaba que al presidente del Real Madrid le importaba un bledo la seguridad de las personas cuando ocurrió el sainete con el techo de Balaídos. Y también… La lista es larga. Richard Dees recopila todos sus números uno en El Radio.
Después de este currículum, no sería raro que cuando Alcalá defienda causas nobles, los supuestamente defendidos sientan repulsión de que alguien así les apoye porque perjudica su causa. Y porque les diese asco. Normal.
Una vez levantado el vuelo sobre Alcalá, nos dirigimos a Dubái. A uno, cuando piensa en Dubái, se le pueden ocurrir muchas razones para ir que no viene al caso desgranar, pero difícilmente se le podría sobrevenir al cerebro que un motivo para viajar fuese celebrar una Asamblea General Extraordinaria con carácter de urgencia de la Liga.
—Señor Tebas, tenemos que convocar una asamblea urgente para modificar los Estatutos y el Reglamento General de la Liga.
—Pues vayamos Dubái ya.
Parece igual de lógico que el raciocinio de Alcalá. Uno podría pensar que estas formas apremiantes y lejanas buscan no dar tiempo para para analizar y debatir los cambios que pretende introducir Tebas. Uno también podría pensar que alguien que en unos años se ha multiplicado el sueldo por diez (no sabemos si es un récord mundial, pero por ahí le andará) suele hacer pocas cosas de las cuales no se pueda obtener un beneficio económico.
Y claro, Madrid y Barcelona han dicho que nanay. El Madrid ha emitido un comunicado en el que considera ilegal la convocatoria; injustificable el hecho de abordar de ese modo —de manera urgente y sin debate y análisis— modificaciones de tanta relevancia; no está de acuerdo con el dispendio económico que supone trasladar y alojar a tantas personas a 5.000 Km; y por último anuncia que no enviará a ningún representante.
La Liga se justifica diciendo que debido al mundial el centro de atención futbolística está en Oriente Próximo y, atención, suelta en su nota: “Una inmersión que busca facilitar la internacionalización de los clubes en esos países y ayudar en su acercamiento a los aficionados locales. Conocer de primera mano los hábitos de consumo de entretenimiento de sus habitantes, la industria o el tipo de compañías que desarrollan su actividad en el territorio será clave para que los clubes de LaLiga puedan dirigir mejor sus esfuerzos a la hora de expandirse en esta zona. Además, durante los días que dure esta inmersión, se realizarán jornadas de networking con otros clubes, empresas e instituciones públicas del territorio, que facilitarán nuevas oportunidades de partnership, inversión y proyección en la región de MENA”.
En resumen, Tebas, al igual que Alcalá, piensa que se dirige a seres acéfalos sin capacidad crítica que tragarán con todo sin darse cuenta de nada. Aunque, pensándolo bien, si ellos siguen ahí, tal vez no anden muy desencaminados.
Recordemos que Tebas se pronunció en contra de celebrar el Mundial en Catar y ahora es él quien lleva a Dubái una asamblea de La Liga.
Llegamos a nuestro destino. Como habéis viajado en business, podéis llevaros los diarios, portadas incluidas, a vuestras casas.
Pasad un buen día.
Buenos días, personas variopintas. Afortunadamente hoy no hay ninguna portada de esas que duelen, como la de ayer de Marca, diario que hoy se inspira en un clásico del cine americano de entretenimiento de los ochenta para confeccionar su primera plana.
Dar cera, pulir cera, Daniel (Olmo) San. De Dani Olmo ya hemos dicho que nos gusta, de hecho, Genaro Desailly propuso en estas mismas páginas su fichaje para el Real Madrid. Aunque realmente no sabemos si ese titular de “Jugar contra España no le gusta a ninguna selección es cierto”. Puede que deportivamente prefieran un rival más débil, como Catar, pero a buen seguro que la selección de, por ejemplo, La Elipa, estaría encantada de enfrentarse al combinado de Luis Enrique.
Nosotros hubiéramos reservado lo de dar cera para Gavi, pero eso entra dentro de legítimas decisiones editoriales en las cuales no vamos a entrar.
As opta por dedicar su portada a Rodrigo, quien afirma que “Alemania se parece a nosotros: fue un choque de trenes”. Esperemos que el choque no se produjese en Hendaya.
La parte superior es para una dracma, que no es otra cosa que una tragedia griega. En este caso afecta a dos polacos: Lewandowski y Messi. Allá se las compongan. Aunque es cierto que la perspectiva de nuevos insultos argentinos nos dibuja una sonrisa en el rostro.
Tanto Mundo Deportivo como Sport dan relevancia a este asunto del dracma polaco que a muchos importa y a tantos nos resulta indiferente. Pero hay que reconocer que el diario de Godó ha estado más brillante. Si Marca se ha inspirado en Karate Kid para su portada, Mundo Deportivo ha bebido del western dirigido por King Vidor y protagonizado, entre otros, por Gregory Peck.
Pero lo que no viene en las portadas es que el Barça a partir de ahora será automático. Sí, porque le han quitado la palanca de cambios. Bueno, tal vez esto sea una exageración, porque nadie le impide seguir tirando de palancas, pero con la nueva normativa de la Liga no le será tan ventajoso a corto plazo a la hora de aumentar el límite salarial. Muchos culés han puesto el grito en el cielo, pero realmente los cambios les benefician más que les perjudican. Lo explicamos apoyándonos en la sapiencia de Ramón Álvarez de Mon, que lo desgrana con claridad en este vídeo. Las novedades se pueden resumir en cinco puntos:
1º. La venta de activos —palancas— no aumentará el límite salarial de manera ilimitada. Este año, gracias a las palancas, el Barça ha logrado el límite salarial más alto cuando su situación es de las más precarias de la Liga. Un sinsentido que atentaba contra la norma. A partir de ahora, solo el 5% de la venta de patrimonio —que lógicamente se podrá seguir produciendo— se destinará a aumentar límite salarial. Es una medida que protege a los clubes de sí mismos y que impide que se venda patrimonio para fichar hoy pero el club no sea viable mañana. Por lo que realmente la medida protege al Barcelona de su despatrimonialización.
2º. La regla del 4-1 pasa al 10-4. Es decir, cuando el límite salarial esté excedido, ahora, por cada 10 euros de ahorro se podrán destinar 4 a fichajes. Con la anterior norma, era necesario generar 16. Por lo tanto, también beneficia al Barça.
3º. El salario de un jugador no podrá aumentar más del 25% de un año a otro. A efectos de límite salarial, ojo. Es decir, se evitan triquiñuelas como las perpetradas por Laporta de pagar a un fichaje x euros el primer año para poder inscribirle y abonarle 10x al siguiente para compensar. Aquí, si se queja el Barça, es que le gusta hacer trampas, y al Barça no le gusta hacer trampas, ¿verdad?
4º. Si un club obtiene un ingreso extraordinario importante, es decir, puntual y no recurrente, ha de informar a la Liga a qué va a destinarlo para que lo compute a efectos salariales.
5º. La última medida beneficia a todos los clubes, por lo que al Barça también, ya que a partir de ahora, cuando se prescinda de un futbolista con alto coste salarial y amortización pendiente, solo afectará a este asunto la amortización del primer año. El resto también, pero mucho menos y a largo plazo.
Tras esta exposición, no entendemos las pegas culés, pero son sus costumbres.
Pasad un buen día.
Renunciar voluntariamente a ver el Mundial cuando te encanta el fútbol y has vivido muchos años de informar sobre él es una experiencia curiosa. No deseo explicar mis razones (eso ya se ha hecho en este medio de forma inmejorable), ni tampoco reclamar una posición de superioridad moral que no me corresponde. El caso es que quiera o no me entero de buena parte de lo que ocurre. Especialmente cuando me asomo a ese contenedor de noticias, opinión y odio (mucho odio) que conocemos como Twitter. Así he podido leer las exageradísimas alabanzas a la selección española y su vertiente barcelonista (solo en las victorias), además de descacharrantes alegatos contrarios a la gestación de la Superliga, usando como principal argumento el espectacular dato de audiencia de un España-Alemania. Es decir, de uno de esos partidos de elite que la nueva competición haría proliferar.
Solo con una competición fuerte, gestionada por quienes de verdad invierten dinero y, a consecuencia, asumen sus riesgos, puede mitigar la corrupción rampante que rezuma cada poro de federaciones nacionales y transnacionales y que deriva en desastres tan aparatosos como el que estamos viviendo
Y es que este Mundial de la ignominia está sirviendo para cargar de evidencias a aquellos que quieren reconstruir por completo la cúspide futbolística mundial. Solo con una competición fuerte, gestionada por quienes de verdad invierten dinero y, a consecuencia, asumen sus riesgos, puede mitigar la corrupción rampante que rezuma cada poro de federaciones nacionales y transnacionales y que deriva en desastres tan aparatosos como el que estamos viviendo. Nadie imagina a la NBA parando en noviembre para que se dispute un Mundobasket. Sin duda alguna, los mejores jugadores no serían liberados para acudir al campeonato (de hecho, hay franquicias que ni lo permiten en verano) porque atentaría contra la competición. Sinceramente, creo que el fútbol de selecciones también agradecerá que haya un contrapeso a una serie de personajes que han demostrado una y mil veces que el presente y el futuro de este deporte tienen para ellos menos importancia que un puñado de oro. Volver a aplicar la lógica en la confección de calendarios o en el diseño de las competiciones, explotar nuevas maneras de llegar al aficionado y mejorar el producto son las razones originarias de la Superliga. Si los que ahora mandan niegan el problema y, por tanto, no quieren solucionarlo, alguien debe asumir esta tarea.
Son los partidos entre los grandes equipos y los que deciden torneos aquellos que aglutinan el espectáculo, y con él las audiencias. Eso es lo que busca la Superliga. Por su parte, la UEFA, la FIFA y las federaciones nacionales transitan justo en la dirección contraria, sumando más y más choques intrascendentes. Añadiendo páginas a los libros para darles una apariencia de más calidad de la que realmente tienen, en lugar de mejorar su contenido. Solo así se explican Mundiales y Eurocopas con cada vez más equipos en sus primeras fases, Champions Leagues incrementando la presencia de conjuntos de federaciones más pequeñas (y de menos nivel), Supercopas y Mundiales de clubes eternos o la incomprensible creación de competiciones como la Liga de las Naciones o la Conference Cup. Se sigue ordeñando sin descanso a una vaca famélica. Y a quien pretende explotarla de otra manera se le tacha de egoísta o directamente de loco.
Existe una organización política que ni arriesga, ni nunca ha arriesgado nada, y que se erige como gestor eterno y universal de los recursos que otros generan
La posible creación de la Superliga se dirime en un tribunal. Se va a sentenciar sobre si la UEFA ejerce una posición de monopolio. Es decir, que todo el debate se reduce a un elemento muy simple e innegable; existe una organización política que ni arriesga, ni nunca ha arriesgado nada, y que se erige como gestor eterno y universal de los recursos que otros generan. El fallo no atenderá a las numerosas razones que cargan en la mochila quienes desean que el fútbol de elite transforme radicalmente sus vetustas estructuras. Que tanto en la concesión, como el desarrollo de este campeonato del Mundo se hayan traspasado todas las líneas imaginables no es más que otra justificación moral. Un simple apoyo narrativo que ayudará a reescribir un relato ya publicado al dictado de aquellos que no quieren que nada cambie para seguir repartiéndose el dinero (aunque esté manchado de sangre) de otros.
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Creo que el madridismo se ha vuelto loco, de verdad. Desde hace algunos días, leo a diversas cuentas madridistas hablar de nuevo del fichaje de Mbappé. Varias personas me han preguntado si sería posible perdonar su segundo desplante y ficharlo si se pone a tiro. Mi respuesta es simple y contundente: ROTUNDAMENTE NO. Pero, María, en el Real Madrid deben jugar los mejores, me dicen algunos. Si, pero hay algo se llama orgullo y, sobre todo, respeto a uno mismo.
¿Cómo vas a fichar a alguien que te ha dado calabazas no una, sino dos veces? A alguien que ha faltado a su palabra, cosa que para mí es totalmente imperdonable. Para mí, lo más valioso que tiene una persona es eso, su palabra. Hacer lo que has dicho que vas a hacer. Sin importar las intenciones o pretensiones que vengan de fuera. Si no puedes confiar en la palabra de una persona, entonces no puedes ni debes confiar en esa persona. Mbappé faltó a la suya y, por ende, jamás podré volver a confiar en él. Si en una relación no hay confianza entre ambas partes, entonces esa relación está abocada al fracaso.
Varias personas me han preguntado si sería posible perdonar su segundo desplante y ficharlo si se pone a tiro. Mi respuesta es simple y contundente: ROTUNDAMENTE NO
El dio su palabra, y ello conllevó no hacer otros fichajes necesarios para el equipo. A la cabeza me viene un tal Erling Haaland. Ese jugador que parece marciano, que marca goles como churros y que hace que me sangre el corazón cada vez que anota un gol con el Manchester City. El haber creído en la palabra de Mbappé condicionó todo el mercado de fichajes, ¿para qué?, para luego dejar al Real Madrid plantado en el altar. Eso, queridos amigos, es imperdonable. ¿A una novia/o le preguntaríais si perdonaría a su pareja después de no presentarse a su boda? No, ¿verdad? Mbappé no solo no se presentó, sino que después se acostó con otra enfrente de ti y se regodeó de ello. Recordemos la presentación de su renovación por todo lo alto. Los gritos de “puta Madrid” con los cuales él tenía una media sonrisa al escucharlos.
Muchos dicen “el pobre chaval sufrió muchas presiones”, que fueron no solo de su familia, sino también del gobierno francés y catarí. Pues oye, que no hubiera dado su palabra si no iba a poder cumplirla. Y si estaba sintiendo presiones, entonces que hubiera ido de cara y dicho al Club: quiero pero no puedo porque me van a hacer la vida imposible, van a secuestrar a mi perro o lo que sea. En la vida hay que ser honesto e ir de frente. La honestidad de Mbappé ha brillado por su ausencia.
Mbappé faltó a su palabra y eso para mí es imperdonable. En la vida hay que ser honesto e ir de frente. La honestidad de Mbappé ha brillado por su ausencia
Desde su plantón hemos visto muchas conductas que dejan mucho que desear. Pataletas referentes a sus derechos de imagen, negarse a hacer declaraciones después de partidos, “tocamientos” de sus partes privadas en túneles de vestuarios, etc. ¿En serio queremos eso para el vestuario del Real Madrid? Yo desde luego no lo quiero. A día de hoy, el vestuario del Real Madrid aparenta ser bastante sano. Imagino que sus piques habrá, pero no se ven plasmados en el terreno de juego.
Luego está el tema Vini Jr., jugador que ha explotado después de ser carne de mofa y meme desde que aterrizó en el Real Madrid Castilla. ¿Fichamos a Mbappé y le damos puerta a Vini? Se apostó por Vinicius y ahora que por fin está explotando lo vamos a echar por alguien que no sabes si te va a dejar o pedir aumentos de sueldo cada año y medio? De verdad que no lo veo, y no me parecería justo.
Lo dicho, que yo, como Madridista, no lo ficharía aunque se pusiese a tiro. Tal vez estoy pecando de fanatismo y lealtad al escudo al que amo. Pero repito, faltó a su palabra y eso para mí es imperdonable. Podrá ser todo lo buen futbolista que queráis, pero, como persona, para mí, deja mucho que desear.
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—¿Para ti, quien encajaría más en tu estilo de juego, con quién te acomodarías mejor en este centro del campo, quién te daría más seguridad…?
—Luka Modric, Toni Kroos.
Escueta, elegante y nostálgica fue la respuesta de Carlos Casemiro para sortear la tesitura en la que le quería poner el periodista. Él se dedica ayudar a su equipo dentro del campo, no a sugerir alineaciones en ruedas de prensa. Para sustituir al lesionado Neymar contra Suiza, el seleccionador Tite prefirió a su actual compañero de club Fred, antes que a su excompañero Rodrygo. Con el cerrojo helvético apenas amenazado a lo largo de la primera parte, dio entrada al revulsivo del Real Madrid tras el descanso.
Pasaban los minutos y pese al desfile de delanteros —Richarlison, Raphinha, Antony, Gabriel Jesús…— no había manera de marcar el primer gol. A Vini el VAR le anuló uno que había celebrado emulando al ausente Neymar, dedicándoselo a un jugador que en la canarinha todavía no tiene reemplazo. La asistencia habría sido de Casemiro, quien sostuvo el centro del campo de una Brasil que como lo tiene a él, pudo permitirse buscar el tanto con cuatro delanteros de oficio durante toda la segunda parte.
Pasado el minuto 80, aún con 0-0 en el marcador, fue de nuevo Vinicius Jr. partiendo desde el flanco izquierdo el que se asoció con Rodrygo, mediapunta en funciones, que se la dejó con la espuela a ese centrocampista que hasta edad juvenil fue delantero y todavía conserva el olfato goleador intacto, tal y como ha demostrado a la parroquia blanca en incontables ocasiones. Efectivamente, por el área deambulaba un tal Casemito —así se le apoda en Brasil por su condición de leyenda—, que mandaría el balón al fondo de la red, tras un disparo de primeras con el empeine exterior tan formidable que el guardameta suizo Sommer solo pudo hacer la estatua y acompañar con la mirada.
Casemiro abrió la lata para una selección brasileña que se puede permitir jugar con cuatro delanteros porque tiene a un centrocampista que no solo abarca todo el campo, sino que además se presta a asistir y a anotar cuando se le requiere. Pese a que Carlos Henrique ya no sea jugador blanco, costará encontrar en este Mundial un gol que destile más madridismo que el suyo ante Suiza, tras aprovechar una asistencia de Rodrygo y un penúltimo pase de Vinicius. Todo bajo la atenta mirada de Militão, que hizo las veces de lateral derecho en detrimento de Dani Alves.
Pese a que Carlos Henrique ya no sea jugador blanco, costará encontrar en este Mundial un gol que destile más madridismo que el suyo ante Suiza, tras aprovechar una asistencia de Rodrygo y un penúltimo pase de Vinicius
La respuesta de Casemiro a la pregunta del periodista fue, además de un recuerdo espontáneo al club y a los compañeros que le hicieron grande y mayor, una respuesta sincera, porque del centro del campo hacia adelante cuesta encontrar seguridad y aplomo en esta seleção. Los Paquetá, Bruno Guimarães y compañía aportan desparpajo, frescura y a veces, hasta magia y fantasía. Seguridad, en cualquier caso, no tanta.
Desde Brasil se le pide a Tite que rote en el tercer partido de la liguilla frente a Camerún, para reservar a Case y evitar que se pierda algún partido de la fase final por sanción, como ocurrió en el Mundial de 2018 en el fatídico encuentro ante Bélgica en cuartos. Entraría por él Fabinho, con el que coincidió 11 partidos en el Castilla, pionero de una fórmula de éxito consistente en traer al filial a jovencísimos talentos brasileños para que terminen de forjar su carácter en el club más vencedor de todos los tiempos. De ellos y sobre todo del liderazgo de Casemiro dependerá la andadura de la pentacampeona más madridista que se recuerda desde los tiempos de Roberto Carlos y Ronaldo Nazário.
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Buenos días, amigos. En el oficio del portanalismo uno lidia con frecuencia con días inanes, mañanas insípidas, portadas planas. Sin embargo, ocasionalmente, se presentan ante nuestros navegados ojos primeras planas que uno identifica instantáneamente como seminales, como puntos de inflexión, como acontecimientos memorables que perdurarán en la memoria de las gentes.
Por razones buenas o malas. Una de las dos cosas con más frecuencia que la otra.
Son hitos que quedan ahí, adheridos al tablón de corcho de la línea del tiempo. La hernia de Bale, los 42 millones para tapar vergüenzas de Modric, el Parche Zidane y tantas otras.
Hoy llega un nuevo hito a este pequeño museo de los horrores. Si lo hemos visto nosotros, vosotros también. ¿Quién pensabais que erais para sortear el discutible privilegio de topar de buena mañana con algo como esto?
Sí, amigos. Pádel con Nasser. Pádel y entrevista. Nada mejor que una buena sesión de masaje tras la práctica deportiva. Lo que no es común (y esperamos que no haya contraindicaciones por parte de médicos y fisioterapeutas) es simultanear ambas cosas.
En La Galerna hemos defendido siempre que entrevistar a alguien no supone necesariamente darle la razón en nada. Salvando las distancias, defendimos y seguimos defendiendo la idoneidad de entrevistar a un culé redomado y con frecuencia hiriente como David Sánchez, máxime cuando quien le entrevista es alguien que le pone contra las cuerdas como hizo entonces Paul Tenorio. Sucede que en la entrevista de Marca a Al Khelaifi lo más parecido que se encuentra a ponerle contra las cuerdas es hacerle subir a la red, que es como cuerda al fin y al cabo, a rematar una volea. Uno puede entrevistar al mismísimo Jack el Destripador siempre y cuando le fría a preguntas sobre sus crímenes, le acorrale con las mismas. En ese caso, sería legítimo hasta entrevistar a Idi Amin, que en paz no descanse. El problema es que nada de esto tiene lugar en la entrevista de Marca a Al Khelaifi, a quien se pone el punto en bandeja una y otra vez. Lógico. Si quieres plantear una entrevista incisiva (como parece obligatorio hacer con un personaje de esta calaña, cuánto más si además es para hablar del nefando mundial de los 6000 esclavos muertos de Catar), no lo haces invitando a tu interlocutor a jugar al pádel.
Ni mucho menos dejando que sea tu interlocutor el que te invite a ti. No sabemos si, entre las muchas cosas que se ha comprado últimamente Catar (mundial incluido) está también Marca. Sí sabemos que invitando a sus entrevistadores a jugar al pádel Al Khelaifi pretende justamente dar esa sensación, y que Marca, por alguna razón, acepta que esa sea justamente la impresión que se traslade al mundo. Hay un refinamiento oriental supremo, bien mirado, en esto de hacer tuyo a quien debiera incomodarte juntando entrevista y ocio con esa ligereza. Habría sido conveniente que al descalabro ético no se hubiera unido un descalabro estético de estas características. Al Khelaifi ha querido trasladar al planeta la idea de que tiene a Marca comiendo de su mano, y por alguna razón Marca no tiene el menor inconveniente en que esa sea la imagen que cuaje.
Por alguna razón.
Bueno, dirá alguien, habrá que ver el contenido de la entrevista. Tal vez, en medio de la pérdida de resuello de un ajustado tie-break, cabe a la postre la posibilidad de que el entrevistador haya lanzado, al alimón con la bola, una repregunta espinosa en relación al Fair Play, las obras de los estadios, la conculcación sistemática de derechos humanos del régimen catarí. Sí, podría haber sido así.
Pero no es así. La condición desvergonzada del titular es lo que prima a lo largo de todo el encuentro tal como el cuerpo de la entrevista, en la web o en el ejemplar físico del Marca de hoy, refrenda. Al Khelaifi cuenta eso tan descaradamente taimado de que Catar “comete errores, pero somos buena gente” (qué forma malévola de reírse de nosotros y minimizar el horror) y se le permite salir adelante sin inmutarse más de lo necesario para ejecutar un golpe maestro desde el fondo de la pista. Cada indecencia dialéctica de Nasser es sellada por el bote de las bolas contra las palas y las paredes, acaso para rubricar acústicamente la ignominia. Sin preguntas comprometidas. Sin repreguntas incómodas.
“Lo que más me frustra es que la gente habla de Catar sin haber estado aquí”. Invítanos, Nasser. Juguemos al pádel y hablemos. Pero hablemos de verdad. La relación de Catar con el pádel parece más benigna que con el fútbol. Al menos no hay constancia de pakistaníes e indios muriendo como moscas en la construcción de las pistas.
En una suerte de mosca de portada, precisamente, anuncia Marca la dimisión de Agnelli al frente de la querida Juve. Golpe para la Superliga. Punto para Nasser. Hay que felicitar a Al Khelaifi, el emir de Catar, el Torino y Marca, ¿valga la cuádruple redundancia?
Os dejamos con el resto de portadas.
Pasad un buen día.