Las mejores firmas madridistas del planeta

Del partido, aparte de Ceballos, destacaría que, para mí, no jugaron mal ni siquiera en la primera parte. Tener cinco oportunidades, a domicilio, y ceder dos ocasiones de gol no es jugar mal. Sobre todo, conociendo aquella regla de oro de “jugar bien es atacar bien y defender bien” de Carlo.

Con Ancelotti ando cabreado porque al cambio de Camavinga de la Supercopa se le ha unido la bronca a Rodrygo cuando, seamos serios, esa bronca no se la echaría a nadie más que a Rodrygo, Vinicius o Camavinga, los niños, sus amigos. Bien que tragó con Kroos el año pasado. El Carletto sumiso no me gusta nada.

Del resto querría destacar el efecto O’Neal de Vinicius, al que su mera presencia y tenacidad sirvió para tener a todo el Villareal pendiente, incluido al speaker de aquella selección campeona, Pepe Reina. Vinicius fue, sin duda, la clave para solucionar el partido, porque ese efecto que tenía el pivot de los Lakers, entre otros equipos, hacía que el resto jugaran más liberados para anotar. Dársela al “bueno” y pensar que el resto estarán más solos está realmente inventado.

Por último, ver a Asensio y a Ceballos salir como revulsivos me genera una mezcla de incredulidad e impotencia. Ayer funcionó, pero si Asensio y Ceballos van a ser los Rodrygo y Camavinga del 2022 espero una temporada larga, larga, larga. Hoy funcionó y el otro día contra el Barcelona no, por intentar entender dónde podríamos situar el baremo. Con todo el cariño del mundo, ojalá no estén el año que viene, será una buena señal.

Apunte extra: el otro día indiqué completamente a voleo que la planificación de plantilla dejaba entrever que Mbappe o Haaland no debían andar lejos. De repente, llevamos toda la semana a vueltas con Mbappe. Me resulta conmovedor ver cómo Florentino, que trató a los galácticos como a hijos, a Mbappé lo va a traer en calidad de abuelo o abuelito. Será una revisión de la parábola del hijo pródigo, aunque en vez de derrochar dinero, más bien, el francés lo ha amasado en este último año.

Buenos días, amigos. Os dirán que fue épica, pero no hagáis caso. El Real Madrid levantó un partido imposible, al filo mismo de la eliminación copera, gracias a un segundo tiempo pleno de fútbol, con Dani Ceballos emergiendo como héroe supremo desde las sombras, auxiliado por otro revulsivo que ayer también fue de lujo: Marco Asensio. Otros jugadores dieron un recital balompédico durante noventa minutos, hasta consumar la remontada, Camavinga (partidazo), Nacho y Militao de manera destacada. Incluso Mendy, que es el que está de moda ahora como desahuciado por las masas, brilló a gran altura.

¿Veis? As habla de milagros. Ignoradlo. De milagros nada: fútbol puro y duro. El Madrid encontró su juego en el segundo tiempo, comandado por un pletórico Camavinga e impulsado por el resto, incluyendo un gran Vinicius. La portada de As, con todo, es justificadamente colmada por Ceballos, el hombre de la noche. Ingresó en el campo y literalmente sin despeinarse brindó una soberbia asistencia a Vini, puso el centro que acabó en el empate de Militao y resolvió con un disparo espléndido una gran jugada colectiva con la que el Madrid selló un triunfo que al descanso, con 2-0 para los locales, se antojaba imposible. Si tenéis más dudas, preguntad al profesor Torres, autor de la crónica galernauta.

El Madrid “remonta un 2-0 gracias a la entrada de Asensio y Ceballos”, reza la primera plana de As, pasando por alto la aportación de todos los demás. ¿Por qué? Porque Asensio y Ceballos son españoles. En esta línea, Tomás Roncero publica en As una pieza titulada “Ceballos y Asensio, corazón español” que comienza de esta guisa:

"En este mismo estadio, hace un par de semanas, el Madrid puso un crespón negro en sus 121 años de historia al jugar por primera vez con un once sin un solo español en el campo. Algo que termina pasando factura, por muy buenos jugadores que tengas y que han dado a este club tantos títulos". 

Y después dice cosas como: "Ceballos es de Utrera, tierra de gente con arte. Y Asensio es de Mallorca, cuna de Rafa Nadal. Dos jugadores que ocupan ese cupo nacional que parece que está para cumplir. Y no es el caso. (...) lo de Dani y Marco debe servir para entender que el producto nacional hay que cuidarlo siempre. Ellos saben lo que es este escudo y que no podía arrastrarse como sucedió hasta el descanso. Ceballos y Asensio, titulares... ¡YA!"

Por nuestra parte, consideramos que, tan bien como Ceballos y Asensio o mejor, conocen el significado del escudo tipos como Benzema, Modric o Vinicius, que no son precisamente de Calatayud, Coria y Puertollano precisamente. El Madrid tiene que jugar con el número de españoles necesario para ganar, que pueden ser once, cero o cualquiera de las variantes intermedias, sin que esto importe lo más mínimo. O sea, en desacuerdo con nuestro amigo Tomás, entendemos que lo de los españoles es en efecto una cuota que está por cumplir.

Marca trae también a Ceballos como principal argumento de portada, y resalta el carácter digamos clásico del encuentro de ayer, con una remontada marca de la casa del “Madrid de siempre”. En general, la prensa deportiva madrileña entierra hoy el hacha de guerra contra el Madrid. Lo hace sin duda hasta el próximo apocalipsis, que muy bien puede estar a la vuelta de la esquina, si el equipo no gana en Bilbao. El Madrid desayuna con apocalipsis como Audrey Hepburn lo hacía con diamantes, y se ha acostumbrado a tararear Moon River mientras a su alrededor se derrumban continentes enteros y la cifra de la bestia aparece tatuada sobre las frentes de las masas que gimen la eterna condena.

Un poco de mesura no andaría mal de cuando en cuando, amigos. Y esto es aplicable tanto a la prensa como a las redes sociales blancas, donde se ha palpado desde la Supercopa un estado de enajenación colectiva propio de películas siniestras como Midsommar más que de gente con la cabeza en su sitio. No, no había que echar a Ancelotti ni a dos tercios de la plantilla. Y tampoco habrá que hacerlo si (Dios no lo quiera) empatamos en Bilbao.

La prensa cataculé, entretanto, vive arrobada por una goleada a un equipo de la Primera Federación. Fijaos en Sport, donde Mascaró tiene los dídimos no ya cuadrados, sino octogonales, de titular su artículo "El Barça golea y el Madrid sobrevive", como si ambos hubieran jugado contra equipos de la misma categoría. Ay, Lluis, Lluis... De sobra sabes que el Madrid acaba de eliminar a un equipo que el año pasado fue semifinalista de la Champions, mientras tus chicos se han entrenado ante unos meritorios sparrings del enclave. La portada de Sport tiene además la peculiaridad de que la cabeza de Kessie tapa parcialmente la parte más oriental del palo inferior de la E, lo que le hace, en un primer vistazo, parecer una F.

Son ilusiones ópticas explicables en el contexto de quien lee cosas sobre el FC Palancas,

Pasad un buen día.

 

Courtois (5)

Sin ocasión de obrar milagros hoy. Poco que hacer en los goles, impresionante el primero, fusilado en el segundo.

Mendy (6)

Fluido en ataque. Combinó bien con Vinicius.

Rüdiger (3)

Se entonó algo con el paso de los minutos pero, a pesar de las apariencias, se mostró frágil.  Inseguro ante Gerard Moreno y Chukweze.

Militao (7)

Con la caña listo para hacer el empate. Tiene un buen don para eso. Serio segundo tiempo y arrebatos de coraje defensivo que encendieron al equipo cuando peor lo pasaba.

Nacho (6)

Achicó agua el pobre como pudo en una posición que no es la suya. Lo de siempre. Qué tío.

Kroos (4)

Cansado.

Camavinga (6)

Aguantó con brío, temple y coraje toda una segunda parte caliente con una amarilla rara.

Valverde (5)

Está tristón.

Benzema (4)

Voluntarioso, aunque perdiera un porrón de balones.

Vinicius Jr (7)

Fundamental en la remontada… con Foyth en el banco.

Rodrygo (5)

Era de los mejores del Madrid hasta entonces, pero su cabreo no tiene ningún sentido.

Asensio (7)

Muy activo, electrizante, y clave en la asistencia para el gol de la victoria de Ceballos.

Ceballos (9)

Una asistencia, un pase clave y el gol de la victoria. Man of the Match.

Ancelotti (4)

Más de lo mismo. El árbol de Navidad de Carletto son las jerarquías del vestuario.

 

Getty Images.

Llegaba el Madrid de Carletto apesadumbrado a La Cerámica, sediento y moribundo a su regreso del Golfo Pérsico; la cantimplora, llena de dudas. Titubeos que pronto serían en Vila-Real funestas certezas para el Real. Tiempo había aún para evitar que estas cristalizaran en catastróficas desdichas, donde, al principio, nada parecía salir bien en Castellón.

A los tres minutos, y tras un ridículo saque de banda, Capoue enganchó sin ángulo y a bote pronto un pase a la remanguillé de Gerard Moreno, de espaldas ante Rüdiger, para hacer el primero del Submarino ante un Courtois impotente. Nuestro sonriente central germano, de los pintorescos trotes y andares, insinuaba una noche más su condición de fichaje sospechoso, al menos por el momento. Una condición que pareció trasladarse a toda la zaga merengue bajo la luna de Valencia. Cuando peores ventiscas soplaban siempre hubo orgullo.

Llegaba el Madrid de Carletto apesadumbrado a La Cerámica, sediento y moribundo a su regreso del Golfo Pérsico; la cantimplora, llena de dudas

Rodrygo lo intentó contra todos y El Pajarito Que Fue Halcón falló donde y cómo no suele tras una buena internada de un Mendy invertido esta noche, despistado en defensa, inspirado en ataque. Entremedias, tuvo que intervenir Camavinga ante el velocista Chukweze en una nueva acometida castellonense. Esa era precisamente la sensación del partido. Una cosa inquietante que diría Iker Jiménez. La percepción de que un tridente formado por las tías abuelas del lector galernauta de esta crónica es más que capaz de causar zozobra en la defensa blanca.

La tuvo Yeremy, Chukweze vaciló en la banda a Rüdiger, y Nacho, cual templario en capilla, evitó arrodillado un disparo franco de Baena. El Madrid pataleaba con una presión digna de un bebé que no quiere ponerse el pañal. Los Antonios, Rüdiger en el eje defensivo, Kroos, mediocentro, naufragaban ante el manso pastar de las vacas de Setién dispuestas a correr como vacas locas cuando Setién agitara el cencerro. El Madrid invitaba a hacerlo.

Militao Villarreal

Tan cierto es que pudieron empatar los de Carletto, como evidentes sus incipientes síntomas de angustia y ansiedad. Lo demostró Rodrygo, prácticamente sólo ante el portero tras nueva internada de Mendy, disparando apresuradamente contra el único central en la línea de tiro.

Pareció el canto del cisne. Una doble pérdida de Benzema, bajo su añeja aureola de indolencia, propició una doble ocasión del Villarreal malogradas por Militao y Nacho, sobrexplotados cual fontaneros del Titanic.

Fue el preludio. De nuevo Gerardo Moreno, entre centrales, en esta ocasión Nacho y Militao, sirvió un delicado pase interior para Samu Chukweze que fusiló a Courtois ante la atenta mirada de un acarajotado Rüdiger.

2-0 al filo del descanso. Pintaban bastos

La segunda parte comenzó que tanto da que da lo mismo. Se las prometía muy felices el Villarreal en los albores de suceder lo insólito. Una vez más. El argentino Foyth, perro de presa de Vini, caía lesionado en un choque con Mendy, titán de ébano. Mandi, su sustituto sería presa fácil y uno de los principales artífices del renacimiento del carioca en un segundo tiempo que se pareció al primero como un calabacín a una calabaza. Asensio y Ceballos, en lugar de un insulso Kroos y Rodrygo, propulsaron un nuevo dinamismo al Real Madrid.

No se lo tomó bien el paulista que algún improperio debió de proferir a Ancelotti. Es cierto que hasta entonces Goes era de lo más potable vestido de blanco sobre el verde, pero el viejo zorro de Reggiolo no tenía el horno para bollos.

Fue precisamente Ceballos quien coronó una fulgurante y precisa triangulación entre Camavinga, Asensio, y Benzema, para servir a Vinicius un mano a mano ante el gol con su nuevo marcador absolutamente sobrepasado. No falló el carioca. 2-1 minuto 56.

Gol Vinícius Villarreal

El Submarino Amarillo capitaneado por un siempre rabioso ante lo blanco Parejo, súbitamente, se veía engullido por un nuevo maelstrom de juego merengue. Jörgensen, su portero, tembloroso en un tan desafortunado como arriesgado intento de quiebro, estuvo a punto de regalar el segundo a Vini. Un Asensio, supervitaminado y supermineralizado, lo intentó con una falta desde cerca; pero fue Ceballos, el hombre del partido, quien enroscó un balón al centro del área castellonense donde aparecería Karim para propiciar el empate.

El Balón de Oro cabeceó y forzó la estirada manopla en firme de Jörgensen que no pudo evitar sin embargo que Militao aprovechara el rechace para hacer el 2-2 en el 70´.

Gol Militao Villarreal

Ahora sí, al mismo Villarreal que se había paseado ante Madrid en el primer periodo, le temblaban las piernas. Camavinga, que aguantó con temple un partido caliente con una amarilla burlesca, penetró furioso en el área antes de fallar en el último pase para desespero de Karim. En el prao de Setién, las vacas se habían dado ya a la estampida. Pepe Reina, enajenado desde el banquillo, le pidió una de mero a Vinicius para ganarse en cambio él la amarilla. El carioca, como no, hizo oídos sordos.

2-3 El Madrid había regresado de las catacumbas

En ausencia de Foyth, Vini circulaba a placer por La Cerámica, acelerando, frenando, girando, y tomando rotondas, con la paciencia de un profesor de autoescuela. En una de sus arrancadas, cuando el partido agonizaba y tras provocar unos cuantos revolcones defensivos, su pase interior para Asensio se le fue algo largo.

Peleón el balear llegó hasta la línea de fondo, alzó la cabeza y pasó tensó y firme hacia atrás para la incorporación de Ceballos en segunda línea. Un toque. Interior. Cepa del poste. Zapatazo. Minuto 87.

Ceballos tercer gol Villarreal

2-3 El Madrid había regresado de las catacumbas.

“Nos daban por muertos”, que decía Carletto.

Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Santiago Jaime Latre.

Jugador local en el suelo era igual a falta. Cuando caía uno de los visitantes, el silbato se escuchaba poco. Un ejemplo fue una clara falta a Camavinga en tres cuartos con el extremeño al lado e indicando que jueguen. A Vinicius le desesperó por recibir varias faltas pero no darle ni una. Así fue la primera mitad.

En el apartado disciplinario, Capoue vio amarilla en el 6' por protestar y  Camavinga por agarrar a Capoue en el 35'. Yeremi la mereció por un pisotón a Nacho en el 17'. Agua.

El descalzaperros del VAR tuvo otro capítulo en Villarreal con la línea tirada entre Samu y Rüdiger en el segundo gol amarillo. El nigeriano estaba por delante de Rüdiger.

La segunda mitad comenzó con Gil Manzano comiéndose un córner claro a favor del Madrid en la pugna de Jorgensen y Vinicius. Luego, empezó a desenfundar amarillas. Valverde por dura entrada a Baena en el 72', Reina en el banquillo por protestar en el 79', Baena por una patada por detrás a Ceballos en el 83', Pau Torres por zancadilla a Asensio en el 87', Vinicius por desplazar el balón en el 89', Rüdiger por derribar a Samu en el 93' y Parejo por una acción muy desde atrás a Vinicius en el 94'.

Por último, la acción entre Morales y Militao en el área es una disputa sin nada punible.

Gil Manzano, REGULAR.

 

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El único jugador nacido en Villarreal que ha militado en el Real Madrid es el portero José Ramón Nebot Canós que perteneció durante dos temporadas al club merengue.

Nacido el 27 de julio de 1910, Nebot fue un portero fuerte, valiente, seguro, con un estilo vistoso y que realizaba estiradas muy plásticas y espectaculares, según las crónicas de la época.

Criado en las categorías inferiores del Club Deportivo Villarreal con el que debutó en el primer equipo a los 16 años, por necesidades familiares emigró a Francia en octubre de 1927, más concretamente a Burdeos. Allí se enroló en las filas del Real Club Deportivo Español de Burdeos, pero alineándose como delantero centro. Al regresar a España, firmó por el Castellón, equipo en el que empezó como suplente de Alanga, un as en la portería del cuadro orellut. El Regional valenciano (que conquistó el Castellón) y la Copa 1928-29 fue su catapulta para llamar la atención de otros equipos, entre ellos el Real Madrid, que lo firmó en el verano de 1929.

Después de su periplo blanco, también militó en el Valencia. Un año antes de la Guerra Civil, retornó a Burdeos donde vivía su familia para actuar en el Girondins el tiempo que duró el conflicto bélico. A finales de 1939, regresó a jugar en el Castellón durante cuatro temporadas, dos en Segunda y dos en Primera. Su última experiencia en el fútbol tuvo lugar en el Club Atlético Foghetecaz, el origen del actual Villareal CF, en el que alternó el marco con la delantera marcando goles. Algunos de los que le vieron jugar tanto en la meta como en punta llegaron a declarar que lo hacía mejor de ariete que de cancerbero, según cuenta el periodista Julián García Candau.

Nebot fue un portero fuerte, valiente, seguro, con un estilo vistoso y que realizaba estiradas muy plásticas y espectaculares, según las crónicas de la época

‘El Día Gráfico’ publicó el 13 de julio de 1929 su llegada al Real Madrid que pagó 5.000 pesetas por el traspaso. En el ‘Heraldo de Castellón’ se añadía que aprovecharía para realizar el servicio militar y en ‘Gran Vida’ que combinaría el balompié con los estudios de Comercio. Nebot era jugador amateur y en MARCA en 1943 confirmó que era “profesional, pero un profesional que nunca ha cobrado, ni en Castellón, ni en Madrid, ni en Valencia”.

Su estreno como cancerbero merengue fue en un derbi amistoso contra el Athletic de Madrid en el Metropolitano el 15 de septiembre de 1929. Unos días más tarde, dio comienzo el Regional Centro y el arquero villarrealense jugó seis de los ocho encuentros. El equipo madridista se alzó con ese título y el del año siguiente con Nebot saliendo de inicio en dos partidos. Aquellos dos trofeos fueron los únicos que alzó Nebot en su etapa merengue.

Nebot

En el mes de diciembre de 1929 se dio el pistoletazo a la segunda Liga de la historia. Nebot dejó su nombre inscrito para siempre como el primer villarrealense en debutar en el campeonato doméstico español. En el apartado madridista, fue el tercer portero que se puso bajo palos en la Liga para el club blanco tras Cabo y Vidal, que debutaron en la primera edición de 1928-1929.

Nebot no tuvo demasiada fortuna en su bagaje como guardameta en Liga del Real Madrid en las dos campañas que estuvo en la entidad. En su primer curso llegó para suplir a Cabo, que se marchó al Athletic madrileño, pero Vidal era el preferido del técnico José Quirante. Y en el segundo, fue la sombra de un Ricardo Zamora, que fichó por los blancos en 1930. En Copa no jugó y en Liga dejó unas estadísticas completas de ocho partidos y 24 tantos encajados, lo que supone un récord negativo histórico liguero en el equipo madridista al recibir una media de tres dianas por encuentro.

Nebot

En la temporada 1928-1929 sumó seis partidos tras sustituir a Vidal en el estreno liguero frente al Athletic en San Mamés. El cancerbero madrileño tuvo una conmoción tras chocar con Bata en los últimos minutos de la primera mitad y Nebot disputó el resto de la contienda sin recibir goles. Su mejor actuación fue en el empate a dos contra el Real Unión y solo conoció una vez la victoria en Liga ante el Europa (1-2) en El Guinardó. Más tarde, sufrió tres goleadas dolorosas contra la Real Sociedad por 4-0, el RCD Español por 8-1 (la peor derrota histórica en Liga del Real Madrid) y el Arenas de Guecho por 5-1.

NEBOT ENCAJÓ UNA MEDIA DE TRES GOLES POR ENCUENTRO EN LIGA. ADEMÁS, FUE EL PORTERO EN LA PEOR DERROTA QUE HA SUFRIDO EL REAL MADRID EN LA COMPETICIÓN DOMÉSTICA (8-1 FRENTE AL RCD ESPAÑOL)

El aterrizaje de Ricardo Zamora le relegó a ser tercer portero de la plantilla aunque en la temporada 1930-1931 pudo disputar otros dos duelos de Liga. ‘El Divino’ estaba convaleciente de una fractura de clavícula y Vidal se lesionó en un partido y fue cambiado por decisión técnica en el otro, por lo que Nebot se colocó bajo palos. En enero de 1931, el villarrealense entró al campo cuando el Real Madrid perdía por 1-0 ante el Racing de Santander para terminar sucumbiendo por 3-0. Mientras que contra el Athletic, en Chamartín, caía el equipo merengue por 0-4 y concluyó derrotado por 0-6.

En mayo de 1931, en un amistoso para la inauguración del campo de Palomarejos en Toledo, se despidió de la casa blanca. Su fichaje había sido una apuesta de futuro, llegando al club con apenas 19 años recién cumplidos. Sin embargo, sus actuaciones en Liga dejaron muchas dudas y la incorporación de Ricardo Zamora iba a ser la estocada definitiva para que buscase acomodo en el Valencia.

Nebot Lorenzo Sanz

En sus últimos años de vida fue el decano de los jugadores del Real Madrid y recibió varios homenajes por parte del club. En enero de 1999, en la primera visita liguera del equipo blanco al Villarreal, el presidente Lorenzo Sanz le hizo entrega de la insignia de oro del club, además de otros presentes. Siempre se declaró aficionado del Villareal, aunque reconocía llevar al Real Madrid en su corazón. También mencionaba con asiduidad que su objeto más preciado fueron unos gemelos de oro que le regaló Santiago Bernabéu.

Nebot falleció el 14 de marzo de 2002 a los 91 años de edad.

Efectivamente, después de la derrota en la final de la Supercopa de España, se ha desatado la tormenta perfecta. Los antimadridistas se jactan de la derrota (ojo, una derrota en una final por un resultado de 3-1, no una eliminación de Champions perdiendo 5-0) y parte del madridismo aprovecha la ocasión, lo del río revuelto, vaya, para pedir la dimisión de hasta el portero de la puerta 45 y el fichaje de todos los jugadores del Mundial, la Eurocopa y hasta la liga de promesas. Sí, el fútbol tiene muy poca memoria y el aficionado menos, pero estamos ya en otra cosa, volvemos a Villarreal a jugarnos el pase a los cuartos de final de la Copa de España, volvemos al campo donde perdimos hace poco más de una semana en la liga con el propósito de enmienda, con la ilusión de pasar ronda y remontar el vuelo que hasta hace muy poco era firme y seguro con todo el personal hablando de ser “invencibles”. Pues eso, voto de confianza al actual Campeón de Liga, de Europa y de la Supercopa de Europa y a ganar. Ahora, como siempre, unos datos del partido y… ¡Hala Madrid!

 

Sólo un precedente en el torneo del KO

 

Real Madrid y Villarreal han jugado una eliminatoria de Copa de España, los octavos de final de la temporada 1998/99. Los dos partidos acabaron con victoria del Real Madrid por 2-0. Los cuatro goles fueron marcados por Morientes.

 

A punto de los 950 goles a equipos valencianos

 

El Real Madrid ha jugado 439 partidos oficiales contra equipos valencianos, con un balance de 265 victorias, 88 empates y 86 derrotas, con 948 goles a favor y 462 en contra.

¿Por qué nos odian tanto los valencianistas?

Pocos partidos pero muchos goleadores

 

Los mayores goleadores ante Villarreal en partido oficial son Cristiano Ronaldo (13), seguido de Benzema (9), Bale, Morientes (6), Raúl, Kaká  (5), Guti (4), Sneijder, Higuaín, Mariano, Modric (3), Zidane, Ronaldo Nazario, Baptista, Robinho (2), Lucas Vázquez, Sergio Ramos, Morata  y Vallejo (1) .

Guti y Cristiano Ronaldo han marcado un hat trick al Villarreal en partido oficial.

Los jugadores del Real Madrid han marcado 15 dobletes o más al Villarreal en partido oficial.

En total, 35 jugadores del Real Madrid han marcado gol a Villarreal en partido oficial.

 

De todos modos, los resultados contra el Villarreal son buenos

 

El Real Madrid sólo ha perdido 2 de los últimos 14 partidos oficiales jugados contra el Villarreal y los resultados típicos de un Villarreal-R. Madrid oficial son 2-2 y 0-2, que se han repetido en 4 ocasiones.

 

Datos del rival

 

1.- El Villarreal Club de Fútbol jugó por primera vez en primera división en la temporada 1998/99. Actualmente es el 17º en la clasificación histórica del campeonato con 1280 puntos.

2.- El Villarreal tiene como mejor resultado en Copa de España las semifinales de 2014/15.

3.- El Villarreal cayó la temporada pasada en dieciseisavos de final frente al Sporting de Gijón.

4.- Sus últimos 5 partidos de oficiales los ha saldado con 4 victorias y 1 empate. El Villarreal no ha perdido los últimos 7 encuentros oficiales disputados.

5.- El Villarreal, en sus últimos 5 partidos oficiales como local, ha ganado 3, ha empatado 1 y ha perdido 1.

6.- En las últimas 5 temporadas en Primera División, Gerard Moreno (4), Cazorla, Yeremi Pino (2), Fornals, Martínez, Samu Castillejo, Jaume Costa, Iborra (1) son los goleadores del Villarreal al Real Madrid en partido oficial.

7.- Jugadores del Villarreal que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: Soldado (1).

8.- Quique Setién se ha enfrentado como entrenador en 10 ocasiones al Real Madrid (4 con Las Palmas, 4 con el Betis, 1 con el Barcelona y 1 con el Villarreal), con un balance de 3 victorias, 2 empates y 5 derrotas ante los blancos.

9.- Los goleadores del Villarreal esta temporada son: Álex Baena (9), Morales (8), Gerard Moreno (7), Chukwueze (5), Danjuma (4), Jackson, Coquelin (3), Yeremi Pino (2), Lo Celso, Capoue, Foyth (1).

Benzema penalti Villarreal

10 últimos partidos oficiales frente al Villarreal

 

3 victorias, 6 empates y 1 derrota, 15 goles a favor (1,5 goles por partido) y 12 en contra.

Goleadores: Benzema (5), Mariano, Bale (3), Cristiano Ronaldo, Modric, Varane y Vallejo (1).

Asistentes: Carvajal, Modric (3), Marcelo, Benzema, Rodrygo, Lucas Vázquez, Kroos, Brahim (1).

Tarjetas: Casemiro (4), Bale (3), Kroos, Modric (2), Sergio Ramos, Carvajal, Mendy, Nacho, Vinicius, Militao, Marco Asensio, Camavinga (1).

Expulsados: Bale.

Primer tiempo: 10 goles; Segundo tiempo: 5 goles.

Gol más tempranero: Cristiano Ronaldo, Mariano (minuto 2).

Gol postrero: Modric (minuto 92).

El R. Madrid ha remontado 1 vez un gol para ganar el partido y no le han remontado.

Mayores goleadas, a) 5 de mayo de 2019, R. Madrid-Villarreal, 3-2, goles de Mariano (2) y Vallejo; b) 16 de julio de 2020, R. Madrid-Villarreal, 2-1, goles de Benzema (2); c) 22 de mayo de 2021, R. Madrid-Villarreal, 2-1, goles de Benzema y Modric.

2 goles de penalti marcado y 3 recibidos.

3 dobletes o más (Mariano, Bale, Benzema).

El R. Madrid ha marcado en 8 de los 10 últimos partidos oficiales jugados frente a Villarreal.

 

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Muchas gracias.

Buenos días, amigos. Sabemos que el Madrid siempre paga los platos rotos, y el escenario ideal para ello es La Cerámica, que entendemos que tendrá una vajilla acorde a su nombre. Ya sabéis, lo contamos ayer en nuestro Portanálisis, los platos se rompieron en el Elche-Cádiz —los tiró al suelo Iglesias Villanueva (del Pardillo, en este caso, añadimos)— y los paga el Madrid a quien encasquetan el arbitraje de Gil Manzano, aka Hill Apple Tree, árbitro que ya ha demostrado su “madridismo” señalando tres penaltis inexistentes en contra del Madrid en Mestalla o anulando tres goles al conjunto blanco frente al Elche, entre otras actuaciones estelares.

Portada Marca

Marca marida texto e imagen, Courtois bebe de una botella de agua y el diario madrileño titula “Menudo trago”, en alusión a la dificultad del choque frente al Villarreal, tanto por el momento de forma blanco como por las bajas y no convocados: Carvajal, Alaba, Tchouaméni, Modric y Lucas Vázquez.

No queremos ser malpensados, pero alguien podría interpretar esta portada como un palo a Ancelotti por haber elegido para el partido de hoy a Courtois en detrimento de Lunin, portero que venía jugando la Copa.

Ya sabéis, además de pagar los platos rotos siempre, el Madrid, tanto el club como los profesionales que lo conforman, lo hacen todo mal también siempre. Si elige a Courtois, mal, porque tendría que haber jugado Lunin. Si Carlo hubiera decidido alinear a Lunin, le habrían acusado de decidir adrede no contar con el mejor portero del mundo frente a un rival tan potente, que sumado a las bajas que arrastra el equipo habría significado menospreciar la Copa y poco más o menos tirarla. Y tirarla tirarla, que sepamos, solo la tiró Sergio Ramos, pero después de ganarla.

Confiamos en que nadie va a tirar la Copa ni vamos a terminar cantando aquello de Mozo / Sírvame la copa rota / Quiero sangrar gota a gota/ El veneno de su amor. Porque puestos a pasar el trago, como dice Marca, ¿por qué no puede ser un trago agradable, con un sorbito de champán, por ejemplo? Una victoria del Madrid sería un buen regalo para nuestro editor, Jesús Bengoechea, que hoy está de cumpleaños y a quien aprovechamos para felicitar con muchas comas del vocativo para que no nos despida.

Mejor dar brincos por la victoria y brindar por el nuevo amor que sufrir una copa rota y tener que fregar todos los platos —rotos o no— tras la derrota. Fregar no es divertido, ya sea en Villarreal, en Villa Arriba o en Villa Abajo, se cuente o no con el milagro antigrasa.

Portada As

La portada de As es para Vinicius Tobias. Las bajas blancas pueden hacerlo titular esta noche. O no. Sea como fuere, apunta maneras, tiene buen toque, profundidad, desborde y, como no puede ser de otra manera debido a su edad, aún mucho que aprender. Gran potencial.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Los diarios catalanes nos confirman la ansiada noticia: Memphis jugará en el Malakito de Memphis. Depay se encontraba atrapado por el blus de Memphis sin poder salir del Barça, pero afortunadamente para él podrá disfrutar jugando al fútbol de nuevo como solo se disfruta en un equipo del Cholo Simeone, sobre todo si se es delantero.

El Barça tendrá que enfrentarse al todopoderoso colista de la 1ª Federación, el Ceuta, con el agravante de que el viaje hasta la ciudad autónoma es horroroso. Tanto es así, que el Barcelona ha hecho llegar a los ceutís —imaginamos que a través de paloma mensajera, porque si el viaje es complejo, las comunicaciones entendemos que también— un listado de catering, que conocemos gracias a los compañeros de Mundo Deportivo, con peticiones como las que siguen:

Como veis, el choque dificilísimo frente al Ceuta requiere de medias culinarias excepcionales, lo cual contrasta con el apacible viaje a Villarreal del Madrid. Enfrentamiento mucho más cómodo, dónde va a parar. El Barça ha pedido comer penne, pero el Madrid tiene a “Salpiquinho” Vinícius.

Pasad un buen día.

Dicen que quien quiere hacer algo busca un motivo, y que quien quiere no hacerlo busca una excusa. A menudo, las frases del refranero popular son empleadas como comodín barato por parte del apurado articulista que busca cumplir con su obligación literaria mediante una faena de aliño; sin embargo, es posible que, por una vez y sin que sirva de precedente, el acudir a ellas esté verdaderamente justificado para la descripción de la situación actual.

Veamos: nuestro equipo se halla en un momento complicado de la temporada, en el que a los problemas futbolísticos ya intuidos antes del Mundial – hay varias piezas del engranaje que no están funcionando; acaso el propio esquema esté lejos de resultar una solución- hay que sumarle un estado físico deficiente. Esta realidad ha conllevado el encadenamiento de una sucesión de encuentros sacados adelante de manera muy sufrida, y ha culminado finalmente en un par de rapapolvos, incluyendo la entrega de un campeonato al máximo rival. Además, en el horizonte aparece una terrible próxima salida liguera a San Mamés, donde no debiera estar permitido dejarse más puntos, y justo antes y después de dicha cita crucial surge un molesto moscardón de atractivo a priori escaso: la Copa del Rey. Así las cosas, antes de encarar el fatigoso compromiso de Villarreal parece inevitable detenerse un momento a reflexionar sobre si lo que se desea encontrar es un motivo o una excusa.

El Real, a tres puntos del líder. Formidable

Si uno intenta adoptar el punto de vista de la plantilla y el entrenador, se pueden entender las dudas acerca de la actitud con la que conviene tomarse este inoportuno desafío. El calendario es largo, las fuerzas exiguas, el adversario enérgico y el premio parvo. Por otro lado, desde el prisma del aficionado, aunque su naturaleza egoísta pueda hacer pensar lo contrario, la tentación de dejarse llevar se halla también presente. No en vano hay un sector de hinchas merengues, hiperestimulados y criados entre algodones, para los que solo existen las grandes citas y cualquier otro bocado supone  poco menos que un aperitivo insulso, y hasta casi impertinente. Siguiendo este camino y estirando este argumento uno puede incluso permitirse una lectura poética que adorne el desdén y que convierta la anomalía en motivo de orgullo.

cada vez resulta menos remota la posibilidad de que el Madrid acabe atesorando en las vitrinas más Copas de Europa que Copas del Rey. Una declaración muda y contundente: mi reino no es de este mundo

Me explicaré mejor. Les invito a observar el palmarés de las últimas décadas, y podrán apreciar que cada vez resulta menos remota la posibilidad de que el Madrid acabe atesorando en las vitrinas más Copas de Europa que Copas del Rey. Léanlo despacio y piensen con calma en lo que significa. Reconocerán que semejante exceso, de darse finalmente, constituiría una demostración extraordinaria de la apabullante categoría de los blancos. Se trataría de una distinción no verbalizada, imponente en sí misma; una especia de altivez sutil, si se me permite el oxímoron. Una declaración muda y contundente: mi reino no es de este mundo. Tan lírica que un Sabina cualquiera querría ponerle melodía al estribillo. Diecinueve Copas y quinientas Champions. Ahí queda eso.

Llegados a este punto, habrá quien se haya convencido tanto que hasta vea con buenos ojos una nueva derrota en el estadio de la Cerámica. Después de todo, desde Madame de Staël para algunos sigue vigente aquello de “tout comprendre c’est tout pardonner” –“comprenderlo todo es perdonarlo todo”-. No obstante, confieso mi incapacidad para disculpar, siquiera mínimamente, un fracaso más o menos deliberado por medio de artificios retóricos. No hay ética sin estética, cierto, pero tampoco al revés. Mi forma de entender el madridismo convierte cada partido en una cuestión única, a vida o muerte, incluso aquellos más inoportunamente colocados en el perpetuo disparate del calendario. Afortunadamente para mí, y quizá por desgracia para los jugadores, me temo que coincide con la visión del club. Con la pasada y con la actual. Eso y no otra cosa es el Madrid: el peso de la historia combinado con el peso de la histeria. Puede parecer más exagerado que vitalizador, pero creo de veras que consiste en la actitud adecuada para este brete concreto, y en general para enfrentar la vida. Al fin y al cabo, nada garantiza que tirar voluntariamente una competición te asegure el éxito en las otras; y en demasiadas ocasiones, mientras uno traza meticulosos planes en los que trata de considerar la mejor elección, es la vida la que termina eligiendo por uno. No hace falta ser un metafísico o un neurocientífico para concluir que muchas personas creen ingenuamente poder elegir lo que nunca dependió de ellos. De modo que mejor apretar los dientes y afrontar con entereza el desagradable destino, y retrasar así todo lo posible el momento de explicarnos a nosotros mismos los motivos o las excusas.

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