Buenos días, amigos. El Madrid certificó anoche el primer puesto del grupo de la liguilla de Champions con las ventajas que ello conlleva. El sorteo de octavos será el próximo lunes siete de noviembre en Nyon y los de Ancelotti estarán en el bombo uno, el de los cabezas de serie. Cabe destacar que el Real Madrid no se podrá enfrentar a otro equipo español en esta ronda porque, por lo que sea, no se ha clasificado ninguno. Tremendo pesar asola al madridismo por esta circunstancia. Los posibles rivales son: Liverpool, Brujas (el equipo), Inter, Eintracht, Milan, Dortmund y PSG. Sí, y PSG, porque el Benfica finalmente se encaramó al primer lugar del grupo relegando al equipo de Catar al segundo. Todos ellos estarán más preocupados de que les toque el Madrid que el Madrid de que les toque cualquiera de ellos, pero a muchos madridistas les daría pereza enfrentarse al PSG y tener que aguantar la tabarra consiguiente.
Que el Madrid acabase primero era lo esperado. Ganó por cinco goles a uno al Celtic. Si no pudisteis ver el encuentro, aquí podéis leer la crónica de Rafa Moreno. Y si lo visteis y queréis disfrutar de un texto magnífico, leedla igualmente. Nuestro compañero Rafa calificó como notable la labor de Ancelotti, el buen partido de Asensio le dio la razón por haberlo sacado de inicio, y añadió: "No jugar a nada le (nos) sienta bien". Frase que robamos descaradamente para titular este Portanálisis.
Marca titula “Mano de hierro” y no se refiere al nombre del malo de una película de James Bond, sino al modo en el que el Madrid selló el primer lugar del grupo, e ilustran la portada con una instantánea de varios futbolistas del equipo blanco abrazándose con manos de carne y hueso.
As dedica su primera plana a Marco Asensio, a nuestro juicio el futbolista más destacado del partido de ayer. “Asensio se sube al carro”, titulan. A Marco no le robaron el carro, sino el ímpeto, el compromiso, la presencia, el espíritu, las ganas, todo aquello que no se ve pero sostiene e impulsa a un jugador porque solo con la calidad ya no llega en el fútbol de hoy. En realidad no se los robó nadie, salvo él mismo. Deseamos de todo corazón que Asensio siga así.
El Madrid volvió a mostrar una facilidad en ataque pasmosa en algunos tramos del encuentro combinada con una debilidad defensiva también pasmosa en otros. La tónica general —que no es schweppes— de esta campaña. Afortunadamente Courtois se ha repuesto completamente de sus dolencias y ayer volvió a demostrar que es el mejor portero del mundo y probablemente también el mejor que haya vestido nunca la camiseta del Madrid. Salvo el golazo postrero de Jota, detuvo todo lo que le llegó, incluso un penalti que se acercaba a la portería como un meteorito iracundo.
Mención aparte merece Fede Valverde, quien anotó un nuevo tanto desde fuera del área. Tiene un martillo en el pie y jerarquía para trascender. Es un portento del cual aún no se atisba el límite.
En el tema de los arbitrajes vuelve a quedar patente que en Europa no son como en España. Poco importó que acabase de comenzar el encuentro para que Stéphanie Frappart señalase una clara mano en el área del Celtic que supuso el primer gol marcado por Modric al lanzar el consiguiente penalti. Decimos que poco importó que acabase de comenzar el partido porque en España estamos acostumbrados a escuchar memeces para justificar rojas perdonadas, por ejemplo, como que si el colegiado la muestra se carga el partido.
El colegiado o la colegiada, como ayer. Frappart fue la primera mujer que arbitraba al Madrid en Champions y tampoco se arrugó a la hora de señalar otro penalti a favor del Madrid y una nueva pena máxima, en este caso para el Celtic. Todas ellas, según la crónica arbitral de Alberto Cosín, bien señaladas.
Cambiamos de tercio y nos dirigimos a una de las regiones de España donde sus equipos no juegan Champions: Cataluña.
Sport vuelve a dedicar su portada a un futbolista que quiere fichar el Barça. Hoy toca Jorginho. Mañana tal vez será Lusinho, pasado quizá Fernandinho y al otro quién sabe si doña Rogelia, da igual, el caso es poner a alguien.
También en Sport, Lluís Mascaró titula su columna: “Reorientar objetivos con nuevas ilusiones” y los culés se lo han tomado al pie de la letra. Ahora la nueva ilusión azulgrana es ver la Champions por la tele como quien ve la última serie de moda y esperanzarse con la eliminación del Madrid, que para ellos es el malvado más cruel —más cruel incluso que la propia Champions— e inmisericorde que el hombre, sobre todo el hombre culé, ha visto sobre la faz de la Tierra.
Mundo Deportivo confirma esta teoría porque en su portada podemos leer: “PSG, posible rival merengue”. Añaden que el Madrid también podría cruzarse con el Liverpool. Qué triste es vivir solo para desear el mal ajeno porque la propia existencia es lamentable.
Los de Godó titulan: “Todos a una”, pero no están en Fuenteovejuna, sino en algún lugar invitados por Busquets, el capitán. Mundo Deportivo asegura que se trató de una cena de la plantilla para reforzar su compromiso de luchar por los títulos. Por los títulos menores, añadimos.
De las fotografías deducimos que Busquets está haciendo obras en casa y el pobre no tuvo tiempo ni de cambiarse para acudir a la cita con sus compañeros, por lo que se presentó con la camisa manchada con restos de pintura y escayola. Hay quien asegura que Busquets introdujo el gotelé en España. No sería descabellado.
En un pequeño recuadro, hablan del segundo equipo culé, el Atleti, de quien dicen que ha tocado fondo. Parece claro que los colchoneros necesitan un nuevo somier.
Pasad un buen día.
En el verano de 2021 la Dirección Deportiva del Real Madrid tomó la decisión de renovar el contrato de Dani Carvajal por cuatro temporadas más, un matrimonio que se extendería, como mínimo, hasta junio de 2025. En aquel momento, apostar por la continuidad casi vitalicia del niño que había colocado la primera piedra de Valdebebas cogido de la mano de Alfredo Di Stéfano parecía poco menos que una temeridad, pues el lateral leganense venía de encadenar tres años para olvidar a causa de un calvario de lesiones musculares que le habían impedido jugar con regularidad y al nivel que había demostrado desde que regresara de su cesión en el Bayer Leverkusen. Sin embargo, el tiempo iba a demostrar que no era casualidad que en esas tres campañas en las que Carvajal entró en un bucle infinito de recuperaciones y constantes recaídas el club de Concha Espina apenas fuera capaz de levantar una Liga y un par de Supercopas de España.
la suerte del lateral madridista con las lesiones empezaría a cambiar con el regreso a Chamartín de Carlo Ancelotti justo después de eliminar de su dieta alimentos como la leche de vaca, la carne roja o el gluten
Carvajal tocaría fondo en la extraña temporada 2020-2021, cuando llegó a perderse un total de 36 partidos oficiales a causa de cinco dolencias musculares que obligaron a Zidane a acelerar la reconversión de Lucas Vázquez en una suerte de carrilero que le permitió salir del paso hasta que este también quedó fuera de combate por una dura entrada de Busquets en el Clásico. Después, Fede Valverde —en la vuelta ante el Liverpool en los cuartos de final de la Champions— e incluso Vinícius —en el segundo partido de las semifinales contra el Chelsea— se vieron forzados a actuar en esa demarcación tan poco común para dos futbolistas con un marcado carácter ofensivo y sin los automatismos de una posición tan específica como la del lateral. Aunque Nacho hacía tiempo que había demostrado ser capaz de desenvolverse con solvencia en esa posición y Militão acumuló en esa zona algunos partidos en el Porto antes de fichar por el Real, era evidente que al Madrid se le abría un agujero en el costado derecho cada vez que Carvajal visitaba la enfermería. Tras quedarse fuera de la lista de España para la Eurocopa, la suerte del lateral madridista empezaría a cambiar con el regreso a Chamartín de Carlo Ancelotti justo después de eliminar de su dieta alimentos como la leche de vaca, la carne roja o el gluten.
En su infinita sabiduría a la hora de gestionar vestuarios, Ancelotti diseñó junto a Antonio Pintus un plan específico que tenía como objetivo recuperar la mejor versión del zaguero. De este modo, alternando suplencias con presencias en el once titular y minimizando los riesgos de posibles sobrecargas retirándolo del campo antes del minuto 80 de los partidos, Carvajal únicamente sufrió dos lesiones musculares en el primer tercio del curso anterior y logró llegar al momento más importante de la temporada convertido en un jerarca silencioso que sostuvo al Real Madrid en los momentos más delicados. Achicando balones desde el centro de la defensa en la prórroga de la vuelta de los cuartos de final contra el Chelsea, salvando bajo palos el tanto con el que Foden estuvo a punto de sentenciar las semifinales en el Etihad Stadium, colocando en la cabeza de Rodrygo el centro lateral más célebre de la historia del club o estrangulando a un demonio como Luis Díaz en la final de París. Puede que Carvajal no salga en las grandes fotos de una Champions League irrepetible, pero lo que es seguro es que esta no habría acabado en las vitrinas del Bernabéu sin «acciones de valor gol» como las que protagonizó el ahora cuarto capitán de la primera plantilla.
Carvajal no tiene ciertas cualidades de Alexander-Arnold, Reece James o João Cancelo, quienes, no obstante, carecen de algo que se tiene o no se tiene: la grandeza y la jerarquía de un Carvajal capaz de decantar eliminatorias de Champions League sin hacer ruido, a base de intangibles incalculables
A pesar de que el factor diferencial en la carrera de Carvajal ha sido siempre su habilidad para llegar a la línea de fondo y doblar el balón para que los Cristiano Ronaldo, Benzema o Modrić encontraran una situación idónea para buscar el gol, el canterano blanco ha demostrado ser un sistema defensivo en sí mismo gracias a su capacidad de concentración a la hora de defender a los mejores extremos del mundo (como a Ribéry, en 2014, o a Griezmann, en 2017) y a un carácter extremadamente competitivo que, en ocasiones, se ha traducido en un exceso de ímpetu que le ha llevado a cometer errores de bulto como los penaltis a Tévez en 2015, a Sterling en 2020 y a Mbappé esta última campaña. Es evidente que el madrileño no tiene ni el golpeo de Alexander-Arnold ni la exuberancia física de Reece James ni la versatilidad de João Cancelo, extraordinarios especialistas que, no obstante, carecen de algo que no se entrena, sino que se tiene o no se tiene: la grandeza y la jerarquía de un Carvajal capaz de decantar eliminatorias de Champions League sin hacer ruido, a base de intangibles incalculables.
Hasta ahora, los mejores minutos del equipo de Carlo Ancelotti en la presente temporada —especialmente la victoria en Celtic Park, donde regaló el tercer gol a Hazard apareciendo a la espalda de la defensa escocesa— han coincidido con una gran versión de Carvajal, quien, presumiblemente, será el lateral derecho titular de España en el Mundial de Catar. Su encaje con Militão y, en menor medida, Rüdiger sigue siendo muy bueno cuando se trata de corregir los desajustes y hacer el balance defensivo y, aunque ha sufrido ante extremos rápidos y habilidosos como el osasunista Abde, a día de hoy poco se le puede achacar en la incapacidad del equipo para dejar la portería a cero, el gran debe de los de Ancelotti en esta primera parte del curso. Y es que aunque nadie puede garantizar que si Carvajal, camino de los 31 años, continúa sano y rindiendo al nivel de la pasada primavera el Real Madrid vaya a seguir dominando la Liga y peleando por la corona en Europa, lo que es innegable es que disfrutar de su mejor versión eleva el techo competitivo de una plantilla ya de por sí acostumbrada a los más exigentes escenarios.
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Conste que no sé si estoy influenciado por el relato barcelonista de: “esto es jugar bien y esto no”, también conocido como “el dogma”. De lo que sí estoy seguro es que el minuto y medio del entrenador del Burgos, hablando de qué es jugar bien al fútbol, me resultó impecable.
Y termino escupiendo esto: no puedo soportar al nuevo Vinicius 3.0. Sé que no debería decirlo, pero no puedo soportarlo.
El 1.0 tenía un pase, aunque no valía para el Madrid. Solo una estructura ideal para que rueden los jóvenes le permitió, sin muchos apuros, jugar 60 partidos; hasta que empezó a decidirlos. Del 1.0 destacaría también ese hambre por sobresalir, por brillar, como dice su Twitter, por ser relevante para quien le da de comer, como dice Valverde.
Este es el Madrid de los 19 jugadores porque nadie teme ya a Lunin, ni a Lucas, ni a Rudiger, ni a Nacho, ni a Camavinga, ni a Rodrygo, ni a Ceballos y tampoco a Asensio. Entre las 2 mejores plantillas de Europa, sin duda
El 2.0, entre otros títulos, nos trajo la catorce; el tipo hizo un 22-20 solo al alcance de Messi o Cristiano a su edad, ni siquiera de Neymar. Cosa seria.
Pero el 3.0 es horroroso, hace 3 caños por partido, a veces todos en dirección a Courtois en vez de a la portería rival, y falla otros 3. Tiene las botas del 1.0, o sea del revés, y con la inoperancia del “jogo bonito”. “Jogo bonito” cuando vas 0-0 y ayudas a tu equipo a ganar tiene un pase, con 2-0 en adelante no es propio del Madrid. Volverá a la versión 2.0 o a una mejora de ella, la 2.1, porque tiene la mentalidad de Kobe, aunque el año en curso le tenga algo mareado.
Y el resto del partido, pues muy sencillo: el Celtic es el equipo más naíf que nos ha tocado este año, no hacían ni faltas, y el partido fue verdaderamente agradecido para algunos jugadores.
Rodrygo amplió estadísticas y nos enseñó ese golpeo de balón, tan seco como el de Cristiano. Valverde se empieza a plantear si es posible que pueda meter 20 goles y no solo mantener el carnet de Ancelotti, sino además darle a Davide el suyo. Asensio jugó al revés de cómo tira los caños Vinicius, hacia el campo rival, y no le dio vértigo. A Marco no le da para ganar partidos al Liverpool o al PSG, pero sí para ganar otros partidos de Champions, téngalo Florentino en buena consideración. Y en defensa recuperamos a Courtois y a Alaba, a los que secretamente nunca temimos perder.
Este es el Madrid de los 19 jugadores porque nadie teme ya a Lunin, ni a Lucas, ni a Rudiger, ni a Nacho, ni a Camavinga, ni a Rodrygo, ni a Ceballos y tampoco a Asensio. Entre las 2 mejores plantillas de Europa, sin duda.
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Courtois. Notable alto. Hizo pequeña la portería parando un penalti. Tapó otros tiros con mérito. No alcanza el sobresaliente porque no pudo parar la falta de Jota.
Carvajal. Bien. Sin problemas atrás y asistente de gol.
Mendy. Aprobado. Tal vez se precipitara yendo al suelo en el penalti que le pitaron. Una marcha menos le vendría bien a veces.
Alaba. Aprobado. Sin mayores problemas, aunque con algunos episodios de descoordinación.
Militão. Aprobado. Léase lo dicho sobre Alaba.
Kroos. Notable. El partido en su cabeza y su cabeza en nuestro pecho.
Modric. Notable. Bailar de lejos también es bailar, diga lo que diga Sergio Dalma.
Valverde. Notable. Un caballo al galope por la pradera más verde que habéis visto, queridos nietos.
Asensio. Sobresaliente. Sube nota por compromiso, por empuje, por marcar y seguir encarando, por querer y por volvernos a hacer esperar lo mejor de él. Ha sido el hombre del partido.
Vinicius. Bien. Insistente como siempre, voluntarioso, con algunos desaciertos, pero con el gol como recompensa.
Rodrygo. Bien. Se mueve como pocos en todo el frente de ataque. Marcó de penalti.
Lucas Vázquez. Aprobado. Cumplió con el partido decidido.
Jesús Vallejo. Léase lo dicho sobre Lucas Vázquez.
Dani Ceballos. Léase lo dicho sobre Jesús Vallejo.
Nacho. Léase lo dicho sobre Dani Ceballos.
Benzema. Leáse lo dicho sobre Nacho.
Ancelotti. Notable. El formidable partido de Asensio le da la razón por haberle sacado de inicio. Supo hacer todos los cambios posibles con el partido ya decidido. No jugar a nada le (nos) sienta tan bien.
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Arbitró la francesa Stéphanie Frappart. En el VAR estuvo su compatriota Benoît Millot.
Buen arbitraje de la primera colegiada de la historia en pitar al Real Madrid en la Champions. En apenas media hora de juego hubo tres penas máximas que estuvieron correctamente señalizadas. En el 4' y 19' Jenz y O'Riley respectivamente sacaron a pasear los brazos de forma abierta y ocupando un espacio. Penaltis los dos. Mientras que en el 33' Mendy compró muchas papeletas al ir al suelo ante Abada. El lateral rozó el balón, pero tocar un poco el cuero no exime de que sea penalti porque también se lleva por delante al israelí.
Por lo demás, dejó de señalar dos córners provocados por Rodrygo y amonestó a O'Riley por la mano de su penalti y a Furuhashi por un golpe en la cara a Mendy en el minuto 47'.
Frappart, BIEN.
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No eran horas de Copa de Europa, aunque es cierto que el reciente cambio al horario de invierno ayuda a disimular un poco esta penosa circunstancia. Modric, con su gol de penalti nada más empezar el partido, ayudó aún más a ello, dando una tranquilidad que teníamos algo olvidada en las más recientes actuaciones del equipo.
Decía Álvaro Benito en la retransmisión que el Celtic tiene gran juego de posición, pero el partido iba 1-0, hecho que confirma la tesis falaz de que una cosa es jugar bien y otra cosa es ganar un partido, y ya se sabe que, cuando es el Madrid quien gana el partido, pocas veces ocurre —misterio insondable— que lo haga jugando mejor que el rival. En todo caso, es cierto que los de Glasgow salieron a tocar el balón y a impedir la salida de pelota del Madrid, más o menos como el Girona el otro día, pero sin un reglamento escrito en sánscrito. El Madrid, en cambio, tal y como acostumbra, gozaba de la estética de Modric filtrando un pase de arte para Asensio, que cedía virtuosamente para Vini sin que este llevara el balón dentro de la portería cuando fallar parecía lo más difícil. Tras eso, justo como consecuencia de los rechaces implicados, se dio una mano —sí, otra— que el reglamento, esta vez escrito en lengua romance, consideró punible para que Rodrygo marcara el segundo gol del Real Madrid. Así que 2-0 sin jugar a nada. Historia que tú hiciste, historia por hacer.
Después, se descosía un poco el rigor defensivo del equipo, Vini intentaba controlar un balón con la espalda y hasta regatear sobre las espaldas de dos contrarios, dando muestras de las ganas del brasileño y del cierto aire despreocupado que iba tomando el partido. Por su parte, Asensio, sin duda el mejor sobre el campo hasta el momento, campaba a sus anchas por el lado derecho del ataque, haciendo gala de un vigor desacostumbrado y, cuando escuchábamos a Valdano confirmar que este parecía otro Asensio, sucedía un nuevo penalti, esta vez a favor del Celtic por falta de Mendy, que paró Courtois como quien lava, como quien pela un plátano, como quien sabe que la portería mide lo que diga el mejor portero del mundo.
Minuto 21: 2-0 sin jugar a nada. Historia que tú hiciste, historia por hacer
Poco más de media hora de partido y tres penaltis pitados. Ya decíamos que no eran horas para la Copa de Europa, sino para el bombero torero, la mujer barbuda o el rosario de la Aurora. Pasen y vean. El resto de la primera parte fue un ir y venir con poca chicha, salvo alguna impetuosa entrada de Valverde por derecha, minutos ideales para pensar qué nos haríamos de cena cuando en efecto sea ya hora de Copa de Europa.
Comenzaba la segunda parte con Karim calentando en banda para regocijo de la grada y se nos iba la capacidad de análisis a los jugadores japoneses del Celtic y a cómo vivirán en Escocia, hasta que Asensio, esta noche en desacostumbrado y celebratorio modo don Marco Asensio Willemsen, confirmaba su excelente partido con el tercer gol del partido. Así sí, Marco. Qué bueno que viniste. Y qué bueno que seguiste viniendo durante todo el partido, sin decaer en ganas y en empuje, virtudes que riman a la perfección con la calidad técnica, que no se basta la mayoría de las veces.
A partir de aquí se desató la fiesta. Todo fue ligero y vivaz. Happy twenties en el Bernabéu. Valverde para Vini en pase de la muerte y ya no eran tres, sino cuatro los goles del Madrid. Solo el Real Madrid puede hacer que una hora poco propicia para la Copa de Europa se convierta en la mejor hora de la Copa de Europa. En señal de coherencia con este giro del espacio-tiempo, Ancelotti daba entrada a Benzema en sustitución de Vini y el Bernabéu aplaudía como merece un artista. También se iba Carvajal y entraba Lucas Vázquez. También se iba Luka y entraba Ceballos. También se iba Militão y entraba Vallejo. Y también se iba Alaba y entraba Nacho. O sea, partido decidido como primeros de grupos para el bombo de octavos y a repartir minutos en una plantilla que debe estar lo más en forma posible para lo que está por venir, inoportuno Mundial mediante.
Pero si hablamos de estar en forma, qué cabe añadir de los golpeos de Valverde desde fuera del área, plenos de contundencia y de elegancia, como si ambas cosas hubieran sido en algún momento incompatibles hasta que este uruguayo comenzó a saber de sus virtudes, de su estar a churras y merinas, de su limpiar, fijar y dar esplendor. Así que 5-0 por obra y gracia del interior del pie de Valverde, sin que hayamos podido saber por boca de nuestros comentaristas si el Real Madrid estaba jugando bien. Sí sabíamos, en cambio, que el Celtic seguía tocando el balón porque su propuesta es vistosa mientras el Madrid recuperaba y corría al galope de varios, de muchos, de todos los hermosos caballos.
El partido se acababa y nosotros nos enamorábamos, incluso del magistral golpeo a balón parado de Jota, que ponía el 5-1 en el marcador y que hacía torcer el gesto a Courtois. Como tiene que ser.
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“El sábado fue hecho por causa del hombre
y no el hombre por el sábado”
Marcos 2, 27-28
La cirugía mejoró mucho cuando sustituyó el instrumental del carnicero por utensilios que aumentaban la precisión de punciones y cortes; echar cuentas es menos pesado desde que tenemos calculadoras, y las gafas de cerca prolongan el placer de leer hasta edades provectas. No sé de nadie que se ponga romántico en un antequirófano y eche de menos los viejos buenos tiempos de sajaduras por lo sano y costurones como dios manda. Y, sin embargo, el fútbol tiene esa clase de admiradores de lo chapucero y lo tosco: les das una herramienta que potencia la percepción del árbitro sobre lo que ocurre en el campo y te salen con que así se mata el espíritu del juego, que, por lo que se ve, consiste en emborronarlo con decisiones equivocadas para ponerle más salsa.
Yo, señores, soy partidario del VAR, como soy partidario de que no dejen arbitrar con diez dioptrías en cada ojo y a pelo. En cuanto al espíritu del juego, siempre me ha parecido que reside en que la habilidad individual de los jugadores y su organización colectiva decidan el partido, con el plus de imprevisibilidad que suponen imponderables como la inspiración momentánea, la buena y la mala suerte o, incluso, la climatología. Por cierto, los avances tecnológicos en materia de horticultura y drenaje hace tiempo que acabaron con aquellos patatales en que chapoteaban balompedistas rebozados de barro hasta las orejas, y aunque no seré yo quien niegue el romanticismo de semejantes ordalías de sangre, sudor y fango, no me hace falta ser Xavi Hernández para alegrarme de su desaparición.
Lo que mata el espíritu del fútbol, creo yo, es perder de vista su naturaleza misma a la hora de reglamentarlo. Igual que, ante la necesidad de interpretar una Constitución política en circunstancias que no pudieron ser anticipadas por quienes la redactaron, el buen jurista debe siempre preguntarse “¿cuál era el ánimo del constituyente?”, así también, a la hora de retocar el reglamento del fútbol para adaptarlo a este mundo nuestro siempre cambiante, la pregunta debería ser “¿cómo pensaron este juego quienes lo inventaron?”. Y eso es exactamente lo que me temo que no se preguntan los que andan toqueteando aquí y allá la letra pequeña del reglamento de una temporada a otra, desfigurando cada vez más el invento. Les han dado el VAR y, en vez de ponerlo al servicio del juego, hacen como los fariseos y ponen el juego al servicio del VAR. Decía Santayana que un fanático es aquel que redobla el esfuerzo después de haber olvidado el objetivo; fanáticos o fariseos, el caso es que andamos en muy malas manos.
Lo que mata el espíritu del fútbol, creo yo, es perder de vista su naturaleza misma a la hora de reglamentarlo. A la hora de retocar el reglamento para adaptarlo a este mundo nuestro siempre cambiante, la pregunta debería ser “¿cómo pensaron este juego quienes lo inventaron?”
Vayamos a los dos lances en que el VAR está causando más estragos, no por culpa del VAR mismo, sino de quienes supeditan lo medido al instrumento de medida: el fuera de juego y las manos en el área. El fuera de juego se sanciona porque su eliminación dejaría en nada el esfuerzo colectivo, habilitando la figura del palomero en un deporte de equipo que, por las dimensiones del campo en que se practica, convertiría a ese personaje en un intolerable saboteador del espectáculo. La regla no es un corsé caprichoso para hacer más difíciles las cosas, trazando líneas imaginarias a diestro y siniestro, porque entonces el constituyente habría podido decidir que hubiera también fueras de juego a lo ancho del campo, no solo a lo largo, y si no lo hizo será por algo. Se trata de obligar a que el ataque (que se mueve a lo largo) tenga que hacerse en bloque y combinando, que es lo bonito. Así pues, la razón de ser del fuera de juego es evitar que un atacante se ponga en injusta ventaja respecto de los defensores, consiguiendo sin el menor esfuerzo lo que su velocidad o su capacidad de anticipación no pueden proporcionarle.
Reconozcamos que traducir esta idea simple en una regla de aplicación más o menos mecánica es difícil; el concepto de “ventaja injusta” no tiene límites claros, pero no hay más remedio que ponérselos. Por ejemplo, es muy discutible que la ventaja que adquiere un atacante al que la defensa deja en fuera de juego adelantándose a propósito y como un solo hombre en el último momento sea injusta, porque es una ventaja que el equipo contrario le da, no que se tome él. Aun así, no parece viable prohibir la táctica del fuera de juego, que además premia la buena coordinación colectiva, en este caso de las defensas. Lo que sí está claro para cualquiera es que un atacante que se sitúa medio centímetro por detrás del penúltimo defensor no adquiere ventaja alguna, ni justa ni injusta. Que el VAR te dé la oportunidad de medirlo no significa que tengas que hacerlo. Considerando que las diferencias milimétricas son irrelevantes a efectos de ventaja real, y que cualquier dispositivo óptico o métrico tiene su correspondiente margen de error, lo apropiado sería asignar un grosor convencional a la línea del VAR, y que fuera lo bastante generoso para cubrir, no solo el margen de error del dispositivo, sino también y de paso los fueras de juego por los pelos. Estos últimos han existido siempre, porque ni el mejor juez de línea podía verlos, y hoy siguen existiendo fueras de juego de micras que un VAR futuro podría alcanzar a ver. ¿A quién le importa? Si se fijara ese ancho de banda, que convertiría la línea del VAR en la tira del VAR (alguien debería explicarle al comité de árbitros que toda línea geométrica es invisible por definición), se concederían goles en “fuera de juego virtual”, sí, pero reclamarlos sería como querer devolver una báscula de baño porque no registra nuestra pérdida de peso tras pasar por el peluquero. Al no dar ninguna ventaja efectiva al atacante, dejarlos sin sanción sería del todo inocuo para la naturaleza del fútbol, y el equipo o el aficionado que se quejara de ellos estaría admitiendo en la propia queja su falta de argumentos futbolísticos dentro del campo. A cambio, dejaríamos de lamentar que se invaliden goles magníficos, a veces antológicos, victorias en buena lid sobre el defensor a base de rapidez, agilidad o potencia de salto, solo porque alguien ha comprado una máquina carísima y quiere que le luzca.
Considerando que las diferencias milimétricas en un fuera de juego son irrelevantes a efectos de ventaja real, y que cualquier dispositivo óptico o métrico tiene su correspondiente margen de error, lo apropiado sería asignar un grosor convencional a la línea del VAR generoso para cubrir, no solo el margen de error del dispositivo, sino también y de paso los fueras de juego por los pelos
Si esa es su única preocupación, sugiero que le saque más partido todavía: ¿qué es eso de medir a zancadas la distancia de las barreras, cuando un láser te la puede calcular con siete decimales?, ¿cómo que el tirador puede desplazar el balón dos briznas de hierba a derecha o izquierda del lugar en que se cometió la falta, estando ahí el GPS para marcar el punto exacto?, ¿a qué ignorar las décimas de segundo para pitar el final del partido, si al cronómetro más barato no se le pasa ni una? Llamamos pedante a quien se expresa con más precisión de la que la ocasión requiere, como ese que te presenta a sus “hijos biológicos” cuando no los tiene de otra clase. El fuera de juego se ha convertido hoy en un ejercicio insufrible de pedantería futbolística, cuya dañina ridiculez está llevando a muchos a renegar del VAR en el fútbol. Sin razón, porque aquellos fueras de juego que antes veíamos en la célebre moviola, esos que el árbitro se comía de mala manera porque estaba tapado, o por miedo a la grada, o por puro y simple despiste, esos que decidían injustamente el resultado de un partido y hasta de una liga, eran los que el VAR venía a borrar de un plumazo, como los pegotes de barro en las culeras de los futbolistas. O eso pensábamos los más ilusos.
Pasemos ahora a las manos (dicho sea sin ánimo de amenazar). Lo primero que hay que puntualizar es que una mano fuera y dentro del área son el mismo tipo de infracción y, por tanto, deberían definirse exactamente de la misma manera en el reglamento. La gracia del fútbol está en usar solo las extremidades inferiores, que de suyo son más torpes que las superiores, de ahí el mérito. Si se permite tocar el balón con las demás partes del cuerpo, excluidas las mencionadas, es solo porque son aún más torpes de suyo para manejar un esférico. Dentro del área la infracción se sanciona más duramente, pero no porque sea “más mano”, sino porque aborta la jugada en una zona decisiva para el logro del objetivo de todo el asunto, que es el gol (dicho sea ahora con perdón del ya mencionado Hernández). Aquí la casuística es infinita y, como siempre que eso ocurre, la mejor regla es la que se complica menos la vida y más confía en el buen juicio de quien debe aplicarla. El resultado nunca es óptimo, pero la experiencia de la humanidad ha mostrado en todos los ámbitos que la alternativa será indefectiblemente peor. Ciñéndonos al fútbol y su naturaleza, estaremos todos de acuerdo (Xavi incluido) en que lo que hay que evitar a toda costa no es que el propio balón toque donde las leyes de la física le manden tocar, sino que un jugador “lo juegue” con brazos y manos, es decir, que se beneficie de la habilidad con que la evolución ha premiado a tales miembros en los homínidos. En este sentido, un balón que los golpea estrictamente de rebote no les permitirá emplear habilidad de ninguna clase, estén en la posición que estén, así que las carambolas en que ellos intervengan por accidente deberían considerarse un avatar fortuito y, por lo mismo, no punible. Juzgar si algo es un impacto casual o si el jugador lo ha buscado arteramente es eso, un juicio, y es entera responsabilidad del árbitro hacerlo. El monitor del VAR te sirve para ver mejor la jugada, pero no te la explica, y su función no puede ser sacarte las castañas del fuego en los momentos comprometidos. Los perjudicados por las decisiones del juez siempre encontrarán la forma de cuestionarlas, pero esto, si bien no está en la naturaleza del fútbol, sí forma parte de su folklore inveterado y no hay reglamento que lo vaya a extirpar nunca. Lo que sí habría que extirpar para siempre, por humillante, es la imagen de los pobres defensas tratando de parar un dribbling activando las piernas a la vez que se ponen las manos a la espalda, cosa también muy folklórica, pero más en la modalidad bailable. Un defensor maniatado está en desventaja injusta ante los quiebros del rival, es un jugador demediado, sin cintura y sin equilibrio, y es un escándalo que sea el propio reglamento lo que le obligue a restarse facultades.
Ciñéndonos al fútbol y su naturaleza, estaremos todos de acuerdo (Xavi incluido) en que lo que hay que evitar a toda costa no es que el propio balón toque donde las leyes de la física le manden tocar, sino que un jugador “lo juegue” con brazos y manos, es decir, que se beneficie de la habilidad con que la evolución ha premiado a tales miembros en los homínidos
A todo esto, mientras los comités federativos buscan nuevas formas de arruinar lo que habría podido ser un remedio casi infalible para las cantadas arbitrales de toda la vida (o para omisiones no culposas, como no ver una agresión sin balón que se produce a espaldas del colegiado o en la otra punta del campo), se olvidan de introducir cambios que a todos alegrarían, como que las tarjetas por protestar se computen aparte y, en caso de reincidencia, se salden con expulsiones de 10 o 15 minutos a lo sumo, porque es desconcertante que se proteja más el debido respeto a los árbitros que el natural desarrollo del juego, y porque los malos modos duelen mucho menos que los plantillazos. Tampoco estaría de más que se pensaran por qué no hay fuera de juego al sacar de banda, pero sí en un libre indirecto, porque por más vueltas que le doy no le encuentro sentido a la diferencia. O, si lo que de verdad mueve a estos próceres es dejar huella y ser revolucionarios, ¿qué tal abolir el viejo principio de que las líneas del campo son muros imaginarios que marcan sus límites también en la vertical? Si el jugador puede atravesarlo, recurso con el que Bale escribió un hito imborrable en la historia de la caballería ligera, ¿por qué no también el balón, siempre que no toque el suelo? El juego no se alteraría sustancialmente, el abanico de combas en los saques de córner se ampliaría para admiración del respetable, los fueras de banda serían mucho más fáciles de determinar y, sobre todo, acabaríamos con la lacra de los “goles fantasma”. Los que botan detrás de la línea de meta ya los pita el VAR, afortunadamente, pero quedan los que alguien saca in extremis con la pelota aún en vuelo. Yo dejaría que no fuera gol hasta que el balón bese la hierba o la red, porque ¡cuántas acrobáticas estiradas de los porteros, qué prodigiosas contorsiones de los defensas han quedado sin su merecido premio por un quítame allá esos centímetros! A ese romanticismo, ya ven, sí que me apunto encantado.
Pero hablábamos de cómo acabar de una vez por todas con el fútbol, no de cómo tenernos contentos a todos. Por ahí los progresos son incuestionables, y es que la eutanasia también mejora mucho cuando se administra con precisión quirúrgica. Lo único malo es que no se sabe que el paciente la hubiera pedido.
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¡Hola, Galernautas!
Con el disgusto en el cuerpo por el atraco a mano armada que Melero y sus secuaces nos perpetraron el domingo en Chamartín, donde (os avisé que era un partido trampa) nos pitaron un penalti que no era bajo ningún criterio salvo el suyo y nos anularon un gol cuanto menos dudoso, toca la Copa de Europa. Realmente lo que toca es cerrar la fase de grupos de la competición y olvidarnos de ella hasta febrero. Pero lo debemos hacer como primeros de grupo, así en el sorteo del 7 de noviembre veremos cómo se retuercen en la silla los representantes de los rivales en el momento en que aparezca la bola con nuestro nombre. Porque, amigos míos, al contrario de lo que sucede en esta competición adulterada que es la Liga, en la que un avalista de un presidente de un club y dueño de un porcentaje de derechos audiovisuales del mismo puede ser a la vez el productor de las imágenes de los partidos y el que manda a la sala VOR la selección de las que le interesan, en la Copa de Europa es el Real Madrid el que es temido por todos y al que no quieren ver ni en pintura en las rondas eliminatorias. Por eso es tan importante ganar (o hacer lo mismo que el Leipzig) para certificar con éxito el pase. Ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡Hala Madrid!
La francesa Stephanie Frappart va a convertirse en la primera mujer que dirija un partido del primer equipo del Real Madrid en toda su historia. Benoit Millot tampoco ha participado jamás como árbitro de VAR en partido alguno del Real Madrid. Seguimos con los principiantes en Europa aunque, en esta ocasión, es de celebrar que las mujeres se integren en la élite del arbitraje europeo.
La trayectoria del carioca y del uruguayo en los últimos encuentros es espectacular, puesto que, mientras Vinicius ha participado en 4 goles (marcando o asistiendo) en los últimos 3 partidos jugados, Fede Valverde ha participado en 4 goles en sus últimos 4 partidos de blanco.
Actualmente, el Celtic de Glasgow es el 14º en la clasificación histórica de la Copa de Europa, con 241 puntos obtenidos en 221 partidos disputados. Además, es uno de los equipos privilegiados que la ha ganado.
El partido contra el Celtic será el nº 470 del Real Madrid en Copa de Europa. El equipo blanco es el primero de la clasificación histórica de la competición, por supuesto, el que más partidos ha jugado, 92 más que el segundo en liza, que es el Bayern de Munich.
1.- The Celtic Football Club participó por primera vez en Copa de Europa en la temporada 1966/67, llevándose el título ante el Inter de Milan por 2-1.
2.- La actual es la 37ª temporada del Celtic en Copa de Europa.
3.- El Celtic sólo ha conseguido el título de Campeón de Europa de 1966/67 citado.
4.- El Celtic ganó la temporada pasada la Scottish Premiership, pero fue eliminado en la fase 2 de la previa de Copa de Europa. La última vez que el Celtic estuvo en fase de grupos de Copa de Europa fue la temporada 2017/18.
5.- Actualmente, el Celtic es líder en la clasificación de la Scottish Premiership con 33 puntos, sacando 4 puntos al Glasgow Rangers, segundo clasificado.
6.- El Celtic, en sus últimos 5 partidos oficiales, ha ganado 4 y empatado 1.
7.- Mc Adan y Doyle son los goleadores del Celtic al Real Madrid en Copa de Europa.
8.- Últimos 5 partidos del Celtic en Copa de Europa: 2 empates y 3 derrotas. El Celtic de Glasgow no ha ganado ningún partido en la fase de grupos de este edición de la Copa de Europa.
9.- Jugadores del Celtic que han jugado en los dos equipos y se han enfrentado al Real Madrid: Ninguno.
10.- Ange Postecoglou sólo se ha enfrentado al Real Madrid como entrenador en el partido de la primera jornada de esta fase de grupos de la Copa de Europa.
11.- Goleadores del Celtic esta temporada en todas las competiciones son: Furuhashi, Giakoumakis (9), Abada (8), Joao Pedro Filipe (7), Forrest (5), Maeda (3), Jenz, Hatate, Taylor, Starfelt (2), Welsh, Junarovic, Mc Gregor, Turnbull (1).
10 Últimos partidos de Copa de Europa del Real Madrid
6 victorias, 1 empate y 3 derrotas, 22 goles a favor (2,2 goles por partido) y 14 en contra.
Goleadores: Vinicius (7), Rodrygo (5), Benzema (4), Kroos, Modric, Hazard, Fede Valverde, Rudiger (1).
Asistentes: Modric, Vinicius, Carvajal, Fede Valverde, Kroos (2), Rodrygo, Mendy, Benzema, Hazard, Marco Asensio (1).
Tarjetas: Carvajal, Militao (3), Modric (2), Nacho, Mendy, Lucas Vázquez, Camavinga, Benzema, Fede Valverde, Kroos (1).
Expulsados: Ninguno.
Primer tiempo: 6 goles. Segundo tiempo: 14 goles. Prórroga: 2.
Gol más tempranero: Rodrygo (minuto 13).
Gol postrero: Benzema (minuto 96).
El R. Madrid ha remontado 2 veces para ganar el partido y no le remontaron.
Mayor goleada: 6 de septiembre de 2022, Celtic Glasgow-R. Madrid, 0-3, goles de Vinicius, Modric y Hazard.
4 goles de penalti marcado y ninguno recibido.
1 hat trick (Benzema).
3 dobletes o más (Rodrygo, Benzema —2—).
El R. Madrid ha marcado en los 10 últimos partidos jugados de Copa de Europa.
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¿Es Juanma Trueba el mejor cronista de fútbol que ha dado este país? Para algunos sí. Para nosotros, está indiscutiblemente entre los mejores. No sería exagerado decir que para hallar la primera semilla en la creación de La Galerna hay que remontarse a aquel As de principios de siglo donde brillaban Guasch, Relaño o el hombre que hoy tenemos frente a frente, separados tan solo por unos pucheros, en la terraza de un restaurante de Chamartín (dónde si no). El perfil de Trueba, con todo, desborda el de brillante escribiente y alcanza su trabajo como impulsor y director de A La Contra. Hablaremos de madridismo, de las formas de entenderlo, de Mourinho, de Florentino, de Casillas y de los hombres de Ancelotti, un equipo con el que se identifica.
Tienes fama de preconizar la españolización del Madrid, hasta el punto que algún tuit en ese sentido te ha causado algún disgusto…
Sí. A ver si Modric se retira ya y dejan de recordarme el tuit en cuestión. (Risas).
Pero ¿es justo decir que, dentro del Madrid, tienes predilección por el producto nacional?
Absolutamente.
Y ¿podrías explicar por qué? Es un factor que a muchos madridistas no les importa.
Sí, hay gente que reniega. A mí me sentaba muy mal ver que aquella selección española triunfante, que ganó dos Euros y un Mundial, tuviera tan escasos jugadores del Real Madrid. El core de la selección era el Barça, y eso me dolía. Esto va según te crias. Mi Madrid, el Madrid con el que crecí, es un Madrid de españoles.
Pero por entenderlo, y según lo que dices. ¿La razón por la cual querrías más españoles en el Madrid es para que la selección pueda jugar con más madridistas? Te lo pregunto porque también hay muchos muy madridistas y muy españoles que, sin embargo, disocian ambos temas.
Es solo una de las razones. No me atrevo a ponerme profundo en plan “no, es que el jugador español es el que comprende la esencia del Madrid”. Pero mi Madrid primigenio es el de la Quinta y, quitando a Stielike, no eran los extranjeros quienes capitalizaban el talento, como sí sucedía en cambio en el Barça. Por entonces solo había dos extranjeros por equipo, después tres. Luego pasó el tiempo, se liberalizó el tema con los comunitarios y llegó un Madrid casi sin españoles y un Barça lleno de españoles. Eso sí me molestaba de verdad. Y sucedió porque al club no le pareció relevante españolizar el equipo.
¿A ti en cambio seguía pareciéndote relevante?
Claro. Sobre todo cuando en la selección ganábamos todo. Se hizo un amago de fichar a Silva pero no (a mí lo que me llega es que había informes de conducta algo disoluta). Se hizo un amago de ir a por Villa pero no. En esto último ya no sé cuánto en el fracaso del fichaje tuvo que ver la actitud del Valencia.
Claro, es que cuando se habla de españolizar al Madrid no suelen tenerse en cuenta las enormes reticencias que los clubes españoles (que son los que suelen tener a los jugadores nacionales) tienen a la hora de venderlos al Madrid.
Totalmente cierto. Sí, esa decisión de Florentino puede estar en gran medida motivada por eso.
Sabrás que no solamente hay un madridismo al que no le importa la nacionalidad de sus jugadores, sino que prefieren que no sean españoles porque eso, supuestamente, significa la existencia de ciertos tejemanejes con la prensa.
Eso es una chorrada. Creedme. Por ejemplo, la época de Casillas me pilla trabajando en el As, donde Iker tenía algunos profesionales con los que se llevaba bien, tampoco tantos. Te puedo asegurar que eso jamás nos llevó a conocer cuestiones internas del Madrid a través de Iker, o a tener un trato de favor por su parte.
Hablando en plata: Iker no era un topo.
En absoluto. Lo del “topo” es el lenguaje bélico que introduce Mourinho, como aquello de los buenos y los malos madridistas. No hay madridistas buenos ni madridistas malos. Que te consideren un mal madridista porque critiques al entrenador, al presidente o a este o aquel jugador me parece una aberración. Y la leyenda del “topo” es lo mismo. Casillas tendrá sus defectos, pero ese nunca fue uno de ellos.
¿Cuáles eran los defectos de Casillas?
Se decía que era un mal capitán, que era capitán de sí mismo, pero hablo de oídas. Con todo, incluso si ese fue un pecado real, me parece venial en relación con todo lo que consiguió en el Madrid. ¿Casillas filtrar? Jamás lo vi.
¿Sigues siendo tan antimourinhista como antes?
Mourinho es de lo peor que le ha pasado al Madrid. No en términos deportivos. Reconozco que hay algo que deja Mourinho que es muy válido para las Copas de Europa que vienen después. Pero en términos morales, espirituales, fue terrible. Nunca he sentido tanto bochorno como madridista.
¿No se puede considerar eso el precio de imagen que hubo que pagar en beneficio de la herencia deportiva que sí le reconoces?
Ganamos una Liga y una Copa del Rey con un cabezazo de Cristiano, no de Mourinho. En la primera parte de esa célebre Final de Copa, el Barça vapulea al Madrid.
Hombre, Pepe remata al larguero…
Pero el Barça tiene muchísimas ocasiones. Luego la cosa se equilibra porque el Madrid hace gala de algo que se ha convertido en seña de identidad: un equipo físicamente superior, muy moderno. Esa modernidad sí se la atribuyo y reconozco a Mourinho. Ganas también una Liga, pero no evitas que el Barça gane, porque entretanto el Barça seguía ganando cosas. En definitiva, creo que Mourinho no compensó. Me habría gustado combatir aquel buen fútbol con buen fútbol.
Reconozco que hay algo que deja Mourinho que es muy válido para las Copas de Europa que vienen después. Pero en términos morales, espirituales, fue terrible. en definitiva, creo que mou no compensó
¿No se podría decir que se combatió con otro tipo de buen fútbol? O, en el caso de que consideres que el buen fútbol es solo lo del Barça, ¿era posible combatirlo con lo que tú llamas buen fútbol?
Sí, porque como decíamos antes en el mercado estaban, y estaban fichables, Silva, Villa…
Algunos consideran que Mou desgastó a Pep y que, sin ese desgaste, Guardiola habría estado diez años en el Barcelona, y diez años ganando.
Eso no lo sé. No pienso que Guardiola se vaya por eso. Se va porque tiene otras inquietudes. Esos tiempos en que Casillas es puesto bajo sospecha, en que se critica una reunión para poner paz en la selección, esos tiempos de plomo, a mí me resultaron terriblemente incómodos. No me sentía identificado con ese Real Madrid. Había una agresividad brutal. No es solo Casillas. Convierte a Del Bosque en figura non grata del madridismo, fíjate a lo que se llega. Lo convierte en un apestado.
¿Cómo lo vivías como subdirector del As? ¿No os venía bien toda esta turbulencia para vender más periódicos? ¿Se le daba carrete a Mou en beneficio de dichas ventas?
No. Bien seguro que nos vino en cuanto a ventas. Pero Mou no necesitaba ayuda para liarla. Yo aquí te hablo como madridista.
¿Cómo vivías esa dualidad? Las cosas que decía Mourinho os venían bien en cuanto a ventas, pero tú personalmente repudiabas eso.
Lo disociaba bien. Casi siempre he sabido hacerlo. Al escribir una crónica, siempre he sido sobre todo del Trueba FC, más que madridista. Lo que me preocupa ahí es algo profesional: hacerlo bien. Mi placer o decepción por un resultado pasan a segundo plano cuando estoy en mi desempeño profesional. Solamente pequé de falta de diligencia cuando ganamos el Mundial. Necesitaba disfrutar antes como aficionado.
Elige. ¿El Mundial o la Décima?
El Mundial. (Piensa un momento). Si me hubieras puesto la disyuntiva del Mundial o la Séptima, ahí ya dudaba.
¿El Mundial o La Catorce?
Me sigo quedando con la Final de Sudáfrica.
Sigamos pues con España. ¿Quiénes han sido los mejores jugadores españoles?
Lo primero que te sale es Iniesta y Xavi. A este último le concedo al papel de game changer, como dicen por ahí. A Iniesta no. Iniesta era delicado, sublime, un Stradivarius del fútbol, pero no ha tenido el poder de cambiar ese deporte, cosa que sí hizo Xavi. Ahora bien, ¿eran mejores que Raúl? Es difícil decirlo. Aparecen en un entorno mejor y ganan mucho con el Barça y con la selección, pero no me atrevería a decir que fueron mejores que Raúl. Creo que son el Top3. Raúl tiene mala prensa porque nunca se ocupó de tener buena prensa.
De hecho, aún hay hay un sector del madridismo en redes sociales que le tiene enfilado: que sí fue un capitán que medró, que si fue un cacique que vetó fichajes…
Ni lo sé ni me importa. Tengo a Raúl en lo más alto de mis afectos. Y me rebelo ante el tópico según el cual no tenía nivel técnico, o no demasiado. Si no hubiera tenido la calidad técnica que tenía, no habría marcado los goles que marcó. No habría hecho el aguanís, coño. Me encorajina, porque ha quedado como un delantero ratonero, y no es eso. Era mucho más.
El gol a Ablanedo…
Es que tenía muchas cosas. Abarcaba mucho campo. De hecho, es uno de los pocos jugadores que, al marcharse del Madrid, le fue bien. Hizo Cuartos de Champions con el Schalke. Si se retiraran camisetas en el fútbol, habrían retirado la suya. Esa grandeza fuera del Madrid demuestra que no era un jugador de un contexto determinado que se benefició de los otros galácticos, ni nada de eso. Fue un jugadorazo.
El Madrid actual me encanta. También me encantó el Madrid de Zidane que ganó la Liga de la pandemia en lo que se antojaba casi un experimento de gran hermano. “Vamos a quitarle al equipo poderoso su estadio con sus ochenta mil almas intimidando”. Se lo quitaron y no pasó nada. Que volvió a ganar
Estamos hablando solo de los mejores jugadores españoles que has visto jugar, ¿no?
Sí, claro. A Gento no lo vi jugar. Ni a Luis Suárez, de quien cuentan maravillas. Capello nos contó una vez algo que sólo vio en él: controlaba el balón con el exterior del pie pero, cuando el campo no estaba bien, lo elevaba un poco para darle de medio volea. ¿Imaginas hacer eso como rutina habitual? Lo bueno que hay que ser.
¿Y Ramos?
Ramos como lateral derecho era extraordinario.
¿Mejor que como central? Te va a costar defender eso…
Lo defenderé ante quien proceda. Por supuesto que fue un gran central, pero hubo otros tan grandes como él. Como lateral derecho era excepcional. Es el lateral que nos hizo campeones del mundo. No se me ocurre una defensa mejor que la que formaba con Piqué y Puyol. Con esos dos, por la derecha, se incorporaba al ataque y causaba estragos. Es que técnicamente ha sido muy bueno. Yo sí creo por ejemplo que podría haber hecho carrera como medio centro, por calidad y despliegue físico. Pero se acomoda en un puesto que le supone menos críticas, que es el de central. Otro del cual podría decirse eso mismo es Sanchís. Vivía mejor como central, pero por regate, llegada y otras virtudes su puesto estaba en el centro del campo. Su talento le habría permitido grandes cosas. Esos tíos que se echan para atrás… Para ellos, bien. Vivieron mucho más cómodos. Pero nosotros nos perdimos mucho. Ramos y Sanchís jugaban silbando de centrales.
¿Y Casillas? ¿Qué lugar tiene en la cumbre de los jugadores españoles?
Yo soy muy casillista. Es difícil compararlo con un jugador de campo, pero su ángel era innegable.
Sí, pero luego he tenido mis fases. Yo iba desde Pozuelo cogiendo no sé cuántos autobuses para sentirme el rey del mundo cuando Johnny Metgod (¡Johnny Metgod!) me saludaba con la mano en el calentamiento. Pero luego empecé de becario en EFE, y el contacto directo con la egolatría de algunos de los que habían sido mis ídolos madridistas desencadenó una crisis en mi sentimiento blanco. No nos trataban muy bien a los periodistas. Esto coincidió con el auge del Superdépor, y mi decepción se combinó un poco con esa ilusión nueva.
¿Te hiciste del Dépor?
Un poco. Como reacción a ese maltrato de mis propios ídolos. Butragueño era la excepción, siempre estaba correctísimo. Algunos de los jugadores que eran especialmente bordes con nosotros ahora, paradójicamente, son acogidos como comentaristas como si fuesen gente entrañable. Eso me irrita mucho. Pero aquel Dépor enganchaba mucho. Ante la decepción reaccioné con despecho y traté al Madrid como a una mala novia. “Ah, ¿sí? Pues ahora me lío con tu amiga”.
¿Alguna otra vez has querido que no gane el Madrid?
En la Final de Lisboa me escribí, antes del partido, una crónica de una hipotética victoria del Atleti. Me quedó tan bonita que durante un rato deseé un poco que ganaran los del Cholo, para no tener que tirarla. Pero solo fue un rato.
¿Guardas esa crónica alternativa?
No. Quizá ande por ahí, gracias a los milagros del word.
Se te ha acusado de antimadridista.
Formé parte de un periódico en una época en la cual su director era manifiestamente antiflorentinista, si bien también era madridista. Pero eso te hace caer en ese saco, a pesar de que yo nunca he escrito nada difamatorio u ofensivo contra Florentino Pérez.
¿Y cuál es la verdad de tu opinión sobre Florentino?
Ha hecho muchas cosas perfectas. Perfectas. La gestión de Florentino, a nivel global, es incontestable. En lo deportivo y en lo financiero. Pero hay algunas cosas que no se han hecho bien, y yo lo que reivindico es que se puedan señalar. No se te puede considerar un mal madridista porque lo hagas. El balance final de Florentino va a ser irrebatible. Cualquier crítica va a parecer un detalle sin importancia, va a ser centrarse en una anécdota. Pero precisamente por eso se podrán comentar los fallos sin que pase nada por ello.
¿Por ejemplo?
Por ejemplo, todo el tema de las elecciones a la presidencia, que es manifiestamente mejorable. No es sano democráticamente que en el Madrid llevemos no sé cuántos años sin elecciones.
Ya sabes lo que te dirían muchos madridistas: ¡menos mal que no las hay!
Ya sé que dirían eso. Pero entonces estaríamos incurriendo en la misma superstición que los atléticos, quienes temen que después del cholismo no puede haber nada bueno. Florentino se pasaría por la piedra a cualquier candidato, pero merece pasar por ese proceso. Y ganar, porque ganaría con toda certeza. Con este estadio que está haciendo, ¿cómo no va a ganar? ¡Si está acertando casi en cada decisión que toma! ¡Si está ganando Copas de Europa casi siempre! Pero reivindico el que pueda haber debate y elecciones.
Ya sé lo que me vais a decir: “¡Bernabéu también se quejaba mucho de los árbitros!” Ya lo sé, bueno, pues yo no estoy de acuerdo con ese Bernabéu quejoso. el club debería hacer el ejercicio difícil de no quejarse ni siquiera cuando haya clamorosas razones para hacerlo. El no quejarse es una manera muy elegante de quejarse
Volvamos a tu gusto por el jugador español. ¿Te gustan Gavi y Pedri o consideras, como muchos madridistas, que sus méritos están inflados?
Me gustan. Gavi es combativo y valioso. Me recuerda un poco a José Mari Bakero. Pedri juega mucho mejor. Me da más envidia que el Barça tenga a Pedri.
Pero ¿estamos los madridistas en disposición de tener envidia de nadie? Pregunto.
No, no. Es verdad. Pero me alegro de que esté en la selección, de que haya en la misma elementos ilusionantes. Porque si es por la ilusión que transmite el entrenador… Luis Enrique para mí es la antimotivación. Me da mucha rabia.
¿Te pasa como con Mourinho y el Madrid?
Sí.
¿No es más impertinente Luis Enrique que Mourinho?
Puf, no sé. Más que Mou es difícil. Luis Enrique tiene algo contra la prensa. Y lo peor es cuando intenta hacerse el simpático. Ojalá estuviera Robert Moreno. O cualquiera. Ojalá estuviera cualquiera en su lugar. Un seleccionador tiene que ser conciliador para que la selección se convierta en nuestro lugar de encuentro. Necesitamos tener esos lugares porque son muy escasos. La selección de Del Bosque nos representó a todos porque cubría todo el espectro, desde un tío como Piqué (catalán partidario del derecho a decidir) a un español carpetovetónico como Ramos, pasando por toda la gama de colores del espectro. Y se llevaron bien. Y ganaron.
Cambiando de tercio. El Madrid ¿tiene derecho a quejarse de los árbitros?
Yo creo que no. Nada más terrible que la escena aquella de Mourinho con la lista de agravios en la rueda de prensa. Ya sé lo que me vais a decir: “¡Bernabéu también se quejaba mucho de los árbitros!”. Ya lo sé, bueno, pues yo no estoy de acuerdo con ese Bernabéu quejoso. Y eso que a lo mejor a Bernabéu lo quejoso le venía de la posguerra, cuando el Madrid sí que era maltratado por ser un club sospechoso de ser republicano. Pero luego, esas imágenes que vemos de D. Santiago quejándose en los 70, a mí no me gustan nada.
Aparte de preguntarte si el Madrid se puede quejar, habrá que preguntarte si tendría razones (ya que no derecho) para quejarse…
No lo creo.
Trabajabas con Relaño cuando acuñó y plasmó en la web de As su Teoría del Villarato. ¿No la compartías?
No. No la compartía.
Pero está muy bien razonada, ¿o no?
Era ingeniosa. Pero no la compartía ni la comparto. Y, volviendo al Madrid, aun a riesgo de decir algo ingenuo, el club debería hacer el ejercicio difícil de no quejarse ni siquiera cuando haya clamorosas razones para hacerlo. El no quejarse es una manera muy elegante de quejarse.
Pero ¿no es esa precisamente la postura actual del club? Por ejemplo, Ancelotti. ¿No representa exactamente eso?
Sí. Ancelotti es la pura representación de cómo es y debe ser el Real Madrid C. de F. También Zidane lo representaba en gran medida. Y están Benzema, Modric, Kroos… Ancelotti siempre ha sido un ejemplo de elegancia y saber estar, y por eso me sorprende su reacción después del partido contra el Girona. Imagino que no hizo más que expresar el sentimiento predominante en el club, aunque no tengo claro que fuera el suyo propio. En cualquier caso, se equivocó.
¿En qué sentido se equivocó?
Denunció un penalti “inventado” por el árbitro que en una imagen posterior pareció más claro que en las repeticiones anteriores. En este tipo de situaciones, acostumbrados como estamos a hacer autopsias a las jugadas dudosas, siempre aparece una imagen posterior capaz de contradecir cualquier versión. Sucedió también con el gol anulado a Rodrygo. En primera instancia dio la sensación de estar bien anulado y luego, en otra toma, pareció legal. Tal y como yo lo veo son discusiones un poco infantiles en las que no debería participar una institución como el Madrid. Primero, por responsabilidad y después, por elegancia. El equipo debió hacer más para vencer al Girona y punto…
¿Te parecería bien que sancionaran a Ancelotti por sus declaraciones posteriores en rueda de prensa?
Reavivará el fuego cuando ya esté apagado. Ya se vio con Gayá. La Federación impone su autoridad con castigos de colegio de curas. Sería de esperar que la Federación tuviera conversaciones más adultas con los clubes.
De todos modos, volviendo a lo general, ¿no son ejemplares todos o casi todos los que componen el Madrid?
Pues sí, pero lo antis todavía se las apañan para encontrar cómo y a quién odiar. ¡Tengo amigos anti que ahora odian a Carvajal y a Lucas!
Y ¿qué les han hecho Carvajal o Lucas?
Vete a saber. Ahora es muy difícil odiar al Madrid. Me parece incluso que no se está valorando el juego del Madrid actual. Se habla de él como si solo fueran arrebatos de épica, y lo niego totalmente.
si castigan a ancelotti por lo que dijo tras el girona, se Reavivará el fuego cuando ya esté apagado. La Federación impone su autoridad con castigos de colegio de curas. Sería de esperar que tuviera conversaciones más adultas con los clubes
En este Madrid ¿sí te ves representado?
Sin duda. El Madrid gana la Liga del año pasado jugando de un modo muy convincente. Este Madrid me encanta. También me encantó el Madrid de Zidane que ganó la Liga de la pandemia en lo que se antojaba casi un experimento de gran hermano. “Vamos a quitarle al equipo poderoso su estadio con sus ochenta mil almas intimidando”. Se lo quitaron y no pasó nada. Que volvió a ganar.
¿Gracias a quién?
A todo el equipo, pero sobre todo a la vieja guardia y al mejor centro del campo de la historia del Real Madrid: Modric, Kroos, Casemiro, que probablemente tenga continuidad con Valverde y Tchouaméni, jugadores que también me encantan. Me encantan todos. El que menos me gusta de los que gustan a todo el mundo es Vinicius.
Razona tu respuesta, como decían en el cole.
Es muy bueno, hay que reconocerle su enorme aportación la temporada pasada, pero aunque ha mejorado mucho en la toma de decisiones a veces reaparece el jugador trastabillao que conocemos. Es mejor jugador y más listo Rodrygo, en mi opinión. Pero vamos, es que al Madrid últimamente le sale todo bien. Que Cristiano se haya ido y en un año nos hayamos repuesto es milagroso. Mira el socavón que ha dejado Messi en el Barcelona.
Lo de Cristiano, lo de dejarle ir, con la perspectiva del tiempo, ¿fue una buena decisión?
Sí.
Una mas difícil. O no. ¿Tu amado Casillas o Courtois?
Ahora mismo, defender la candidatura de cualquier otro portero que no sea Courtois es una excentricidad. Podría caer en la romanticada de lo que supuso Casillas y tal, pero yo no he visto en mi vida un mejor portero que Thibaut. Fíjate que el belga llega en un momento en el que estaba Keylor, que había ganado ¡3 Champions! Pero es que incluso el hacer eso, que sonaba tan discutible, le ha salido bien al Madrid.
¿Qué pasará después de Ancelotti?
No lo sé, y es una de las cosas que me preocupan. Está en la recámara Raúl, supongo, pero su perfil personal es tan distinto que no veo esa continuidad que sería deseable. Ancelotti es maravilloso. Es un tío que funciona con la motivación de sus jugadores, es la negación del ordeno y mando y la teoría del látigo que trataron de implantar otros.
Entrevista: Juan Carlos G. Guerrero, Jesús Bengoechea
Buenos días, amigos, aunque sí sois del Atlético de Madrid no es fácil que sean del todo buenos, si bien es altamente improbable que estéis aquí y seáis del Atlético de Madrid. Cuidado: no seríais los primeros. La Galerna tiene su estimable porcentaje de lectores colchoneros y hasta culés, que abrevan en estas aguas al ser de las pocas potables de este páramo y son capaces de abstraerse de nuestra filiación indisimulada.
En un momento dado, querido lector, podría incluso suceder que fueses valencianista. Cosas más raras se han visto, como aquel verano que no paró de nevar (Sabina, ilustre atlético, debería ser lector de La Galerna si hay algo de lógica bajo el cielo). Si eres valencianista y además lector de La Galerna, puede que a ambas condiciones unas la de lector de cierta publicación llamada Superdeporte, pero no es fácil, porque si tienes pulsiones o dramas internos que te conducen al quiosco en busca de tu ejemplar de Superdeporte no se antoja fácil que además te guste La Galerna.
Se nos entiende, ¿no?
“¡A ver ahora!” suena a lo que dices cuando aprietas por quinta vez el botón de un lavaplatos díscolo, pero no es el caso. Digamos que Superdeporte aboga por una sanción para Ancelotti, que como sabéis está siendo investigado por el Departamento de Integridad de la RFEF, del que ayer os hablábamos en esta sección, a cuenta de sus declaraciones tras el empate blanco ante el Girona.
¿Y por qué quiere Superdeporte que se sancione a Ancelotti?, os preguntaréis anhelantes. Nosotros también nos preguntamos muchas cosas sobre Superdeporte, publicación pasmosa donde las haya como bien refrenda el ejemplo de hoy. Quieren que se sancione a Ancelotti porque en su momento se sancionó al valencianista Gayá por unas quejas (según ellos) similares. Extendamos la censura, coartemos la libertad de expresión en la malvada capital ya que a nosotros se nos coartó en el litoral. No esperemos siquiera a saber si finalmente se sanciona a Carletto o no para, a partir de ahí, decidir si ponemos o no ponemos al grito en el cielo.
No, no, no. PREPONGAMOS el grito en el cielo. Quien grita pronto tiene cien años de perdón. A quien antes grita Dios su dicha agita.
Gritad con nosotros, amigos: ¡A ver ahora!
Más fuerte. No os oímos.
¡¡A VER AHORA!!
Ahora sí. Ya funciona el lavaplatos del provincianismo más ramplón y acomplejado. Ya hace el típico ruido de lavar, aunque sean los estertores de quien sufre y presufre en la penumbra del victimismo agudo. Hay quien sufre de victimismo agudo, hay quien sufre de victimismo crónico y hay un victimismo agudocrónico, que es el que padece Superdeporte. Si en la vida te lastra un victimismo del tercer tipo, eres capaz de pedir en portada una sanción para el entrenador más caballeroso (y exitoso, pero ese es otro tema) de la historia del fútbol de élite solamente para que un jugador tuyo tenga compañía en el cuarto oscuro.
Carletto matizó ayer sus declaraciones post-Girona, reiteró que no habló de mala fe ni faltó al respeto al árbitro, y hasta apuntó una cuestión idiomática (“rigore inventato”) que al parecer resta gran parte de polémica al asunto porque no tiene la carga de mala intención que en español se puede atribuir (o no) a “penalti inventado”. No estamos seguros de esto. Lo dejamos en manos de los lingüistas, al tiempo que lo de Superdeporte lo dejamos en el diván de un especialista en otras materias.
Marca y As no titulan “¡A ver ahora!” para referirse al Cholo, aunque bien podrían. Seguramente saben que ahora no hay nada que ver por cuanto el Cholo, pese a llevar tiempo de ridículo en ridículo, proceso sellado ahora con esta eliminación continental (ni Europa League los pobres), tiene su futuro blindado. El entrenador que más cobra del mundo no ha sido capaz de clasificar a su equipo ni siquiera para la competición de la segunda división del balompié europeo. Con una plantilla que parece diseñada por su peor enemigo y que sin embargo ha diseñado él (tiene abundancia de buenos delanteros pero al Cholo no le interesan los delanteros, mientras su defensa y medio campo producen horror), se ha estrellado con todo, se ha esnafrado espectacularmente y antes de que caiga el mundial catarí.
Catarí que te vi. A ver ahora.
No le queda al Cholo ni siquiera el consuelo al cual, en cambio, sí se abraza alborozado Xavi Hernández, que ayer se despidió de la Champions con una sonrisa que se explica a través de su fenomenal aserto: “Se ha quedado una Europa League muy bonita”. A las europalís les sucede como a los días o las tardes, que “se quedan” bonitos a pesar de que a más temprana hora amenazaban tormenta. Pero ya brilla el sol, amics, se ha quedado bonita la europalí, saca las sillas al jardín que vamos a jugar al cadáver exquisito. Ya sabéis que la Europalí es lo que se lleva ahora, es lo IN (nada habrá más OUT que decir IN), es la moda, la fiebre del otoño. Se ha quedado una Europalí cuajada de “tiburones fracasados” (Mou dixit) que pretenderán dotar de mayor dignidad a sus dentelladas por esta misma razón, mientras por encima el Real Madrid observa esa lucha de escualos entre sonrisas de condescendencia.
Pasad un buen día.