Que el Madrid se haya manifestado por fin en el asuntillo Barça&Negreira ha dado de qué hablar. Mal si habla, mal si calla. Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, diría mi abuela.
Pues bueno, fue el Madrid y dijo que se personará en la cosa. Un asunto menor. Hace lo que en su día hicieron el Betis, la Real o el mismísimo Atlético de Madrid que descubrió, imagino que con dolor, que esas cosas no las hacía el pérfido Real, sino su amigo el Barcelona. En fin, cosas que pasan.
El Madrid se pregunta qué ha pasado aquí. Y quiere saber. Como el resto de clubes y cualquiera que tiene relación con el fútbol en este mundo. Nada más y nada menos. La única diferencia está en que los demás lo hacen bajo el paraguas de la Liga y él por libre pues prefirió esperar. El comunicado de los clubes terminaba con un oro, incienso y mirra para Tebas que al Madrid se le hizo bola.
No había prisa y esperó. Y en el momento que conoció las demoledoras conclusiones de la Fiscalía dijo que quiere vivir el proceso en primera persona, sin intermediarios. Imposible otra postura. Lo mollar, exactamente lo mismo que el resto de la humanidad. El grado de tentativa es también delito. No hace falta haber comprado un árbitro, dice la Fiscalía. La bola corre, el juez dirá. A la espera, todas las víctimas, el Madrid y veintitantos más, no olvidemos a Depor, Sporting, Málaga, Levante, Zaragoza, Numancia y tal. Víctimas de… apunten:
1.- 17 años de pagos azulgrana a un vicepresidente de los árbitros.
2.- Cinco presidentes culés pasándose el porrón.
3.- El actual le multiplicó por cuatro los dineros.
4.- Y el que cortó la relación lo hizo cuando el cobrador dejó su cargo en el estamento piteril. Casualmente.
¿Les parece extraordinario que el Madrid pretenda saber dónde fueron los 7 kilos, qué hicieron con ellos? No fastidien... Jesús Bengoechea esgrime algo lapidario en la postura madridista: la dignidad del club. Obviamente. Y es más: se ha portado muy bien con el rival pecador esperando hasta que le fue imposible otra decisión. Le dio al Barça, y a la vida, el tiempo para que las conclusiones de la Fiscalía fueran otras. Sospechando que en casi dos décadas, dos, de Tenerife p’acá pongamos, le volaron váyase a saber cuántos títulos. Y a otros clubes, claro.
El Madrid se imagina lo que hay. El Madrid y el Oso Yogui. Pretender otra cosa es un insulto a la inteligencia, incluidos los que como servidor estarán en 50 sobre 100 tirando largo. Esperó, vio y actuó. Un asunto menor. Aquí, asunto hay sólo uno, ¿verdad?
No había prisa y esperó. Y en el momento que conoció las demoledoras conclusiones de la Fiscalía dijo que quiere vivir el proceso en primera persona, sin intermediarios. Imposible otra postura
Ah, lo de la Superliga. Si la hay no dependerá del Barça, ni de que Madrid y Barça se lleven mejor o peor. Si la hay será porque recibirán el OK para montarla y el fútbol europeo dirá que sí. Y arruinado como está, con la Barcelona bien informada viendo inevitable su conversión en sociedad anónima, no hay otro club más interesado en la Superliga que él.
A todo esto, el Liverpool llega mañana, vuelve lo serio. Aterriza la dignidad a la inglesa, un grande de Europa y del mundo. Un club que está en el podio de la Copa de Europa junto a Madrid, Milán y Bayern. Emocionante y mucho más su homenaje y respeto a Amancio en la ida.
Reciba pues el Liverpool lo mismo, el homenaje y el respeto del madridismo todo. Si en las estrellas está que el Madrid no ganará este año la 15, que le elimine el Liverpool. Y la gane después. Este sí es uno de los nuestros. Hay pocos.
Getty Images.
El Real Madrid femenino no pudo pasar del empate (0-0) en su visita al feudo del Atlético de Madrid. A las jugadoras de Alberto Toril, condicionadas en parte por el esfuerzo de la Copa de la Reina 72 horas antes, les faltó frescura y clarividencia para prolongar su excelente racha de victorias en Liga F.
Cuando en el minuto 60 del segundo derbi femenino de la temporada Sandie Toletti y Esther González chocaron entre sí y perdieron un balón prometedor en campo rival, quedó confirmada una idea que venía cociéndose desde el pitido inicial: estábamos ante uno de esos partidos, uno de esos días, en los que las futbolistas habrían agradecido no salir de la cama. Del lado del Real Madrid, las piernas pesadas, fruto de la prórroga jugada el jueves ante el Villarreal, anulaban cualquier capacidad de ir a buscar los tres puntos a tumba abierta. Por parte del Atlético de Madrid, el infortunio llegó en modo de lesiones fortuitas, pues Ludmila da Silva y Marta Cardona abandonaron el campo rezando por sus rodillas.
La diferencia amplísima con la que ambos equipos se presentaron al partido —16 puntos— diluyó desde el inicio la intensidad de la rivalidad. En liza estaban premios menores: para ambos, la victoria por orgullo; para el Real, distanciar aún más al Levante; para el Atleti, recortar mínimamente la desventaja con las granotas. Podría haber sido suficiente aliciente en otro contexto, pero no así en la semana en que unas y otras venían de sellar su clasificación para las semifinales de la Copa de la Reina. Aunque había lleno y buen ambiente en la Ciudad Deportiva Wanda, demostración de que los aficionados van tomando el pulso al choque femenino, la electricidad no se terminó de trasladar al césped.
Al Real Madrid, condicionado por el esfuerzo de la Copa de la Reina 72 horas antes, le faltó frescura y clarividencia para prolongar su excelente racha de victorias en Liga F
De inicio, el plan de las locales mantuvo a las camisetas rojiblancas replegadas en campo propio a la espera de sorprender en salidas fulgurantes de la mano de Ludmila, Cardona o Rash Ajibade. El Madrid se encontró el balón y lo aceptó, pero el esfuerzo requerido para encontrar huecos entre la maraña interior tejida por el Atleti apetecía a las futbolistas tanto como una clase de Física y Química el viernes a última hora. Con Misa Rodríguez, Ivana Andrés, Claudia Florentino, Kenti Robles y Caroline Weir cortas de gasolina, Alberto Toril aceptó de buen grado el ritmo bajo y la monotonía.
El único lugar de interés estuvo en la banda izquierda, donde Linda Caicedo dispuso de su primera titularidad de blanco. A los cuatro minutos de juego, sus dos primeros intentos de arrancada con el balón pegado a la bota fueron cortados con falta. En cualquier caso, y alargando el paralelismo con Vinícius, el mérito de la colombiana estuvo en su insistencia. Pasaron los minutos y la ’19’ seguía pidiendo el balón para trazar diagonales en profundidad. Las intentonas a menudo morían en el muro de la frontal del área, pero llegado el tramo final de partido cada futbolista blanca buscaba las botas de Caicedo. Cumplido el 90, sería la madridista más destacada de la tarde.
Linda Caicedo fue la madridista más destacada de la tarde
Mientras tanto, al Atlético la capacidad ofensiva le duró lo que la salud de Ludmila. Cuando se superaba la media hora de partido tuvo la brasileña la que, a la postre, habría de ser la mejor ocasión para llevarse los tres puntos. En profundidad, ganando en velocidad a Claudia Florentino, la delantera se plantó frente a Misa con todo a su favor. Sin embargo, la canaria aceptó el duelo inmutable, sin vencerse a uno u otro lado, consiguiendo achicar primero y parar después en otra acción tan valiosa como un gol. ¿Cómo no va a ser ella, para colmo madridista orgullosa, el blanco fácil hacia el que aficionados rivales lanzan su odio en redes sociales? Ante el Atleti se convirtió en la primera futbolista en vestir y defender cien veces el escudo del Real.
Con la bala de oro atlética desperdiciada, y ya sin Ludmila ni Cardona disponibles, el protagonismo recayó por completo en lo que el Real Madrid pudiese generar. Si bien la segunda parte fue haciéndose cada vez más cuesta arriba para las locales, la guardameta Lola Gallardo sostuvo in extremis a su equipo en un par de ocasiones. Athenea del Castillo firmó la más clara para las madridistas, chutando desde el costado derecho con potencia, pero sin demasiada colocación, para forzar la intervención de la portera.
Para entonces, la posibilidad de victoria del Atlético de Madrid había quedado descartada. Sólo el Real podría evitar el empate, pero el circuito neuronal no funciona con la rapidez requerida cuando la bomba de oxígeno está bajo mínimos. En cualquier otro partido, Caroline Weir habría firmado uno de sus goles dignos de Premio Puskás disparando desde la frontal. La escocesa encontró más y más comodidades para probar fortuna llegado el tramo final del partido, pero esta vez sus intentonas no consiguieron si quiera dificultar la vida a Gallardo.
No quedaba fuerza, clarividencia ni ganas de forzar más la máquina en una batalla —en esta ocasión— menor, por lo que Atlético de Madrid y Real Madrid aceptaron salir indemnes del derbi prolongando sus respectivas rachas sin conocer la derrota. A falta de goles, mejor volver a casa sin rasguños, debieron de pensar. Quizás la Final-4 de Copa, colofón de la temporada en mayo, regale un tercer enfrentamiento de emociones más fuertes.
Getty Images.
Tienen ustedes la oportunidad de regocijarse tras la pasada gala de los Oscar, pues la película que ha resultado la gran triunfadora de la noche es madridista. A algunos les costará verlo en un principio, pues se trata de una película extraña (por no decir rara de cojones), pero, pese a sus rarezas, sus guionistas y directores, los Daniels, han dejado un rastro de migajas de pan que nos llevan a alcanzar la inevitable certeza de que estamos ante una película tan blanca como nuestro escudo.
Vaya por delante que se trata de una película que va a espantar sin ningún tipo de pudor a gran parte del público veterano. Daniel Kwan y Daniel Scheinert venían con el único pero suficiente precedente de su película previa a esta: Swiss Army Man, un film que comienza con un náufrago y un cadáver al que utiliza como balsa valiéndose de las ventosidades del mismo como elemento propulsor para salir de la isla en la que se encontraba. “No hace falta decir nada más”, que diría cierto exentrenador de la casa blanca, para saber que cuando uno se pone delante de la pantalla para ver una película de los Daniels, tiene que dejar de lado todos sus prejuicios sobre el género surrealista si uno quiere disfrutar de la experiencia. Sin más dilación ni explicación, pasemos al madridismo de esta película.
La primera dosis de madridismo de Todo a la vez en todas partes la encontramos en su puesta en escena en una primera toma de contacto con el personaje principal (Evelyn Wang) a través de una simple pero a la vez compleja escena familiar en la que el espectador ya puede ir compartiendo el agobio de la protagonista por la cantidad de problemas a los que se tiene que enfrentar casi simultáneamente: divorcio con su marido, visita de su anciano e intolerante padre al que su nieta le quiere presentar a su novia, presentación de los papeles de su fraudulenta declaración de la renta —en esto se parece más al Barça— arreglos y problemas de los clientes de la lavandería que regenta y la fiesta que está organizando en esta para esa misma tarde. Si no fuera porque para los madridistas enfrentarnos a una similar cantidad de polémicas, artículos sesgados y malintencionados y debates absurdos no es más que nuestra rutina diaria, nos costaría no mordernos las uñas con la tensión que sufre la pobre Evelyn en estas primeras escenas.
Tienen ustedes la oportunidad de regocijarse tras la pasada gala de los Oscar, pues la película que ha resultado la gran triunfadora de la noche es madridista
Todo a la vez en todas partes es también una película que, como el Real Madrid, destaca por su gran versatilidad, y presenta una facilidad pasmosa para cambiar de género sin que el propio film se resienta lo más mínimo. No sólo es una comedia de ciencia ficción que plantea la existencia de infinitos multiversos, sino que también permuta momentos dramáticos con otros de un humor quizá demasiado histriónico y absurdo, mientras te enlaza con escenas de cierto género a camino entre el thriller y el terror para, a continuación, cambiar de marcha, pisar el acelerador y plantarte una escena de acción que parece escrita por un guionista indio pero dirigida por un cineasta japonés.
Es tan surrealista y complicado de asimilar como que cierto equipo de la capital española que parecía muerto minutos antes, de repente meta 3 goles en escasos 15 minutos cuando parecía fuera de la eliminatoria o que remonte en dos minutos una semifinal de Champions ante el equipo más temido de Europa cuando apenas si le quedaba el descuento. Un equipo que seguramente venía de perder contra el Elche o el Leganés tres días antes. Los Daniels habrán escrito una película surrealista a más no poder, pero aún quedan bastante lejos de ese “LOL” que representa cada temporada el universo Real Madrid y que pasarán siglos antes de que alguien, en alguno de esos lejanos y extraños multiversos que plantea el film, consiga desentrañarlo y explicarlo de manera razonada, coherente y satisfactoria.
Pero si Todo a la vez en todas partes es una película tan absurda y surrealista, ¿cómo diantres ha conseguido triunfar de una manera tan rotunda hasta el punto de conseguir tantos premios de prestigio? La respuesta es la misma que si nos preguntamos cómo consiguió el Real Madrid ganar la decimocuarta y se divide en dos vertientes: fe y talento. Para sacar adelante una película como esta hay que tener mucho talento delante y detrás de las cámaras y creer en ella como unos condenados. De la misma forma que Courtois iba salvando con sus paradas al club blanco en cada momento de dificultad de los nuestros, los Daniels consiguen salvar cada escena, por inverosímil que sea, dándole el enfoque necesario para que, pese a lo absurdo de lo que se esté visionando, la película no se les vaya de las manos, dentro de lo que mucho que se les tiene que ir. Lo mismo se puede decir de unos actores que, al leer el guion, podrían haber pensado que esta era una película para poner el piloto automático, pero que, por el contrario, deciden darlo todo en un all-in que les ha devuelto a los focos.
Todo a la vez en todas partes es también una película que, como el Real Madrid, destaca por su gran versatilidad, y presenta una facilidad pasmosa para cambiar de género sin que el propio film se resienta lo más mínimo
Porque al igual que sucedía con los jugadores veteranos del Madrid, a los que muchos daban ya por muertos, semirretirados o incapaces de llegar al nivel que les encumbró años atrás, actores como Jamie Lee Curtis, Ke Huy Quan (Tapón en la segunda peli de Indiana Jones) o la propia Michelle Yeoh, llevaban años lejos de papeles que les permitieran brillar hasta que los directores norteamericanos les brindaron esta oportunidad con la que han podido resarcirse y volver a pisar las alfombras rojas de la misma manera que nuestros Kroos, Modric, Case o Benzema demostraron el año pasado que aún no habían escrito su última palabra en letras de oro en la máxima competición europea. Por otro lado, si el Madrid tuvo en Vinicius al jugador revelación de Europa gracias a su explosión definitiva como estrella mundial, en Todo a la vez en todas partes, ese papel se le atribuye a una Stephanie Hsu que interpreta más que solventemente al personaje más complicado de esta historia, la “multiversal” hija adolescente de Evelyn, con un descaro carioca similar al de nuestro extremo izquierdo.
Pero si hay una similitud clara entre actor y jugador, es la que se reside entre los protagonistas del film y de la temporada pasada. Michelle Yeoh y Karim Benzema, indiscutibles dueños de sus respectivos campos de batalla, no pueden jugar y actuar de una forma más parecida. Si Karim, que en toda su carrera se ha caracterizado por ser algo más que un 9 (un 9 y medio para muchos) y que el año pasado lo demostró siendo ese jugador que, además de marcar y asistir como el que más, seguía realizando ese trabajo de asociación, de desatasco en la salida de balón y de caída hacia el flanco izquierdo en la creación y ocupación de espacios por el que siempre ha llamado la atención, en la actriz malaya, flamante ganadora del Oscar a mejor actriz, hemos encontrado la representación cinematográfica del delantero francés.
Michelle Yeoh, que durante toda su carrera ha estado especializada en el cine de acción, destacando por su gran capacidad física y facilidad para las acrobacias en este tipo de escenas, en las que ni siquiera utiliza dobles; ha aprovechado a sus 59 años su papel en esta película para demostrar una gran variedad de registros hasta ahora casi desconocidos exprimiendo al máximo cada escena para sacar lo mejor de sí, yendo claramente de menos a más a lo largo de la película: una gran emotividad en las escenas dramáticas con su marido y su hija, cierto patetismo y torpeza en las escenas más cómicas (si su impericia inherente no te saca la carcajada, al menos te deja la sonrisa en la cara) y sobre todo, una humanidad con la que va llenando la película y haciéndola suya, del mismo modo que Karim hizo suyo el Madrid de las remontadas de la pasada Champions.
La última gran semejanza entre el club de Concha Espina y la película es la que ya se está empezando a percibir en las redes: el odio que está empezando a brotar entre los detractores que ya claman al cielo al ver cómo esta película se ha llevado a las manos el preciado metal. Permanezcan ustedes atentos, pues a no más tardar empezarán a leer y escuchar a su alrededor que cada premio recibido por Todo a la vez en todas partes es inmerecido, que este año había más nivel en los Razzies que en los Oscars, que sus rivales eran películas gordas y viejas y puede que alguno argumente incluso que eran sólo siete partidos de nada y eso lo gana cualquier película. Muchos no estarán de acuerdo con el palmarés de esta película como muchos siguen musitando enfurruñados que el equipo blanco no fue el mejor equipo de Europa el año pasado, pero como ocurre con las Champions League, desgraciada y afortunadamente los Oscars no se merecen, se ganan.
PD: Desde aquí me permito humildemente sugerir al Real Madrid que incorpore a su departamento de comunicación al equipo de marketing de Todo a la vez en todas partes. Si esos pedazo de genios (no he encontrado mejor forma de describirlos, dispénsenme) han conseguido convencer a todo Hollywood y medio mundo no ya de que esta fuera la película del año, sino de que era imperativo que arrasara en los premios de la forma en la que lo ha hecho, ¿qué no serán capaces de hacer con la imagen del mejor club de la historia?
Getty Images.
Como no lo es el culto a la excelencia, o su legendaria ansia de victoria, la dignidad del Real Madrid no es negociable. Haciendo gala de un encomiable respeto a los tiempos de la justicia -forzándose a sí mismo a un silencio incómodo en aras de la cautela-, la Junta presidida por Florentino Pérez ha esperado a que se pronunciase la Fiscalía, con una contundencia por lo demás brutal, para anunciar que se personará en el procedimiento que dictamine las responsabilidades y los castigos que se deriven del BarçaGate.
No soy amigo de hablar en nombre de nadie, pero mi intuición y la de cualquiera dicta que el madridismo está orgulloso de esta decisión, que no ha de haber sido fácil. Supone un giro de timón sobre lo previsto, es decir, un nuevo horizonte de relación entre el Madrid y el Barça, casi un hermanamiento en pos del logro de la Superliga, horizonte que de este modo queda inevitablemente resquebrajado. Solo cabe elogiar la cintura de Florentino, así como su firmeza. No le ha temblado el pulso, sabedor como es de que el madridismo no habría entendido que el club se hubiese puesto de perfil ante un escándalo tan grave. Es un fraude que ha dañado muy seriamente al fútbol español, pero muy especialmente al Real Madrid. No tiene sentido preguntarse cuántos títulos de Liga y Copa más tendría ahora mismo el club de Valdebebas de no haber mediado el negreirato. Pero está claro que hay un mínimo de 17 temporadas en las que lo poco logrado por el Madrid fue a pesar de la corrupción pestilente del sistema, y que los muchos galardones nacionales conseguidos por los culés en esa etapa están inexorablemente manchados. Preguntarse cuántos de ellos los habría logrado igual el Barça sin la ayuda del estamento arbitral es un ejercicio de cinismo incalificable, por mucho que el mismísimo Del Bosque haya incurrido en él. ¿Cuántos tours habría alcanzado Lance Amstrong sin doparse? Es una pregunta improcedente, porque lo cierto es que se dopó, como arbitralmente hizo el Barça durante años y años y años de fraude que el Madrid, siendo el principal damnificado, no podría darse el lujo de obviar.
Quizá el propio proyecto de la Superliga conozca su fin tras esta nueva postura del club blanco. Acaso siga adelante contra viento y marea, a pesar de la ausencia del Barcelona. Tal vez salga adelante con otros socios. Pero el Presidente del Real Madrid ha entendido perfectamente el orden de prioridades. El honor del Real Madrid está por encima de todo, y no hay proyecto de futuro que justifique el ignorarlo. Poner en riesgo la Superliga, comprometerla o acaso abortarla, será en todo caso el precio que haya que pagar por la innegociabilidad de la dignidad blanca.
Pocas veces ha brillado tanto dicha dignidad como en el día de hoy. Hay que agradecer a Florentino Pérez esta jornada tanto como la que ha desembocado en el logro de cualquiera de las últimas Champions Leagues. Insisto: no soy portavoz de nadie. Sin embargo, sería de muy necios no aventurar que a 12 de marzo de 2023, tras la posición adoptada por la Junta, el madridismo, que ha visto tristemente confirmadas sus sospechas de apaño durante tantas temporadas, está con su dirigente más a muerte que nunca.
A por ellos.
Getty Images
Buenos días, amigos. Se presiente ya la inminente llegada de la primavera, tiempo de sol y florecimientos, tiempo suave donde el Real Madrid gusta ofrecer sus mejores dones, como los de Vini ayer contra el Espanyol, como los de Militão y Nacho y Asensio.
No empezó bien la cosa, tal vez porque, al comienzo del partido, en mitad del campo era primavera mientras que seguía en sombras la otra mitad, y estas medias tintas obligaban tanto a la adaptación visual por parte del esforzado espectador televisivo como a la adaptación estacional por parte de los jugadores blancos. Así lo hicieron, hubo tal adaptación, y la cosa acabó con un delicioso 3-1, casi tan delicioso como el toque de exterior con el que Tchouaméni cedió el segundo gol a Militão en plena coherencia con la escuela de pensamiento Luka Modric, docta y virtuosa donde las haya.
Era una hora rara la del partido, como raros están siendo estos días y estas jornadas de liga, tal vez ya un simulacro de jornadas, una rutina cuyo sentido se nos deshace entre los dedos por obra y desgracia (e ignominia) de un caso de corrupción ante el que ya oficialmente se ha pronunciado Fiscalía y ante el que el Real Madrid, según comunicado emitido ayer, valorará hoy mismo qué pasos seguir.
Juega con todo ello la portada de Marca, usando la acción de personarse tanto para resumir el partido citado como para avanzar la posible reacción del club ante la denuncia de Fiscalía al Barcelona. Supimos lo primero ayer y es probable que sepamos lo segundo hoy. Lo cierto es que, pese a que muchos miraban al club con cierta exigencia desesperada por estar demorando demasiado su respuesta al escándalo, se hace necesaria cierta frialdad para no dejarse llevar por los vertiginosos tiempos de la prensa y sí por los acompasados ritmos de la justicia. Solo esperamos que estos lentos compases no se conviertan en letanía y todo se agote, se dilate y se pierda como lágrimas en la lluvia.
Mientras llegan otros tiempos, la prensa culé sigue en su liga, recibiendo a Lewandowski y a Gavi en su once inicial para San Mamés. Cuenta Xavi que Laporta les ha dicho que se centren en el fútbol, no vaya a ser que se centren en el hecho de estar denunciados por pagarle al Vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros para recibir un trato de favor por parte de los árbitros y entonces no salgan al campo con la tensión debida, sabedores de que, cuando la pinten calva, la ocasión será propicia para los intereses culés por el mero hecho de ser los intereses culés.
Es probable que eso de "partido trampa" que titula Mundo Deportivo haga referencia justamente a esa posible relajación, puesto que para qué me voy yo a esforzar mucho si quien tiene que dirimir las famosas jugadas borrosas que decía el insigne Iturralde está de mi lado, para qué voy yo a estar aquí matándome en el campo si los despachos arden de billetes en mi favor, para qué voy yo a jugar una liga que ya voy a ganar porque yo lo valgo.
Así que centrémonos en el fútbol, como dice el bueno de Laporta. Centrémonos en el tiki-taka, en la xavineta, en el estilo, en la posesión, en la Masía y en los valors. Centrémonos en todo eso que hace falta para tapar vergüenzas, en todas las aristas de un relato de AliExpress que nos han vendido -que muchos han comprado- durante años y años y más años, mientras la leyenda negra del Real Madrid servía de perfecto contrapunto, con sus ánforas manchadas de sangre, con su equipo del gobierno, su Franco, su abuela fuma y su poca vergüenza.
Es justo eso lo que hace el ínclito Lluís Marcaró, director de Sport, en su hilarante artículo, cuyo título no deja lugar a dudas del severo acto de contrición que reina en la parroquia culé: "Si el Madrid quiere guerra, tendrá guerra", dice el contrito Mascaró. Manda huevos, que diría Federico Trillo. Se les ve arrepentidos y tal. Se les ve caídos del caballo camino de Damasco, dispuestos a la enmienda, ávidos de conocer toda la verdad sobre lo que su més que un club ha hecho durante años para que, por fin, se depuren responsabilidades y puedan defender sus valors de manera limpia y clara, a la cara del resto de clubes, que, como se sabe, jamás han tenido valor alguno.
Y mucho menos el Real Madrid, claro está. El Madrid, dice Mascaró, robó a Di Stefáno, ha ganado títulos con ayudas y hasta "parece que nadie se acuerda (o quiere acordarse) de los tenebrosos tiempos del NO-DO". Eso, eso, Lluís, saca lo del NO-DO, que les sorprenderá. Lo del NO-DO es clave en todo esto. Lo del NO-DO es el código Da Vinci, la clave de bóveda, el alfa y el omega, negreiras míos. Que salgan a la luz los archivos del NO-DO en la causa contra el Barcelona. ¿A que no se atreven a desempolvar tanto pantano? Ahí está todo, amics. Ahí se ve a algún Negreira de la época de la mano de una mocita madrileña por la Castellana y todo eso que ustedes ya sabrían si quisieran investigar de verdad y tirar de la manta. El NO-DO puede salvarnos a todos. ¡El NO-DO!
Mientras la Fiscalía revisa las cintas del estreno de El último cuplé en la Gran Vía por si Sarita Montiel tuvo algo que ver en las primera Copas de Europa del Real Madrid, procuren pasar un buen día.
TRUMAN
Tengo la impresión de que ahora, una vez destapado el escándalo Barcelona/Negreira, todo encaja, como si hubiésemos sido Truman viviendo una vida fingida y acabásemos de encontrar la puerta de salida. Hemos vivido en un mundo falso, con actores representando ser árbitros y con periodistas poniendo barreras para no poder escapar de esa inmundicia.
La única diferencia entre Truman y nosotros es que nosotros siempre lo hemos sabido.
¿A CUÁNTO ESTÁ EL KILO DE FALTA?
No sé cuántos árbitros corruptos habrá, no tengo ni idea. Lo que sí sé es que, para los 300.000 mil euros que se levantan algunos meses, son malísimos. Ver la mayoría de los partidos de LaLiga es un suplicio. O se pasan señalando faltas o se quedan cortos. O estropean un partido pitando mil roces que interrumpen el juego o permiten que haya una cacería a algún jugador, a ser posible brasileño. No hay ninguna liga europea que se interrumpa más. No sé, igual les pagan un extra por falta pitada y por eso un árbitro de la Premier cobra unos 1.950 euros por partido y uno español 4.200. No me extraña que todo el colectivo siempre vote en bloque al presidente de la RFEF. Por ese sueldo sí que pueden poner la mano en el fuego.
PRESCRIPCIÓN
Sigo pensando, a pesar de que la redacción de la querella me ha ilusionado, que no va a pasar absolutamente nada. Un par de multas, dos meses de cárcel por malversación de fondos, una nueva S.A. y ningún castigo deportivo porque nuestra legislación, recién tuneada con la Nueva Ley del Deporte, contempla que los casos muy graves prescriban a los tres años. Tres raquíticos años. Puedes robar durante 15 y si libras los 3 últimos te vas de rositas. Hicimos internacionalmente el ridículo más espantoso con la Operación Puerto y me temo que con el Barcelona/Negreira lo vamos a volver a hacer.
AUTODEFENSA
Hay que hacer una especie de Champions con las excusas a las que se están viendo abocados un montón de aficionados y periodistas para defender la honorabilidad (es un decir) del F.C. Barcelona. La mayoría de ellas otorgan a Negreira forma de jarrón, florero o fantasma. Reconozco que el papelón que tienen es de aúpa.
Ahora, una vez consumada la querella, van virando hacia la autodefensa, ya saben, España y el Madrid nos roban y teníamos que defendernos. Digamos que los pagos, esos 7,3 millones de euros durante 20 años, han sido en legítima defensa. Si yo fuese juez les condenaba por bobos.
LIGA
Creo que hay motivos suficientes para suspenderla. Es uno de los mayores escándalos de la historia del deporte en Europa. La desconfianza es total. Enríquez Negreira se ofreció en 2020, ya fuera del Comité Técnico de Árbitros, para ayudar al Barcelona con el VAR:
“Puedo ayudarlos con el VAR, conmigo les habría ido mejor”. “Si les interesa, contactarme”.
PRUEBAS
“La Fiscalía no aporta ninguna prueba de compra de árbitros”.
Pero vamos a ver, por el amor de Dios, qué más pruebas queréis, ¿una foto de Negreira entregando a algún árbitro un fajo de 20.000 euros?
FLORENTINO
Los tiempos para actuar en el caso Barcelona/Negreira han sido perfectos. Primero apareció Butragueño: “En el Real Madrid hay que respetar los tiempos de la justicia y ahora debemos esperar a que concluyan las investigaciones de la Fiscalía que determinen lo que ha pasado”.
Esa era la postura oficial. Muchos no se dieron por enterados.
El Director de Relaciones Institucionales del club hizo su trabajo. Y lo hizo en el momento justo. La presión mediática, mucho más preocupada por insinuar que el Real Madrid también tenía algo que esconder que por la corrupción en sí, no puede marcar la agenda del Real Madrid.
Y después de Butragueño llegó el primer comunicado del club, exactamente al día siguiente de aparecer la querella de la Fiscalía.
Un comunicado con el tono justo, impecable.
Tengo la impresión, una vez más, de que alguien, con mucha más cabeza e información que nosotros, ha ido por delante de los acontecimientos.
No sé, como si fuese un ser superior…
Getty Images
Courtois (7)
Poco trabajo. Imposible hacer nada en el gol. Salvó el 0-2 ante un potente testarazo desde cerca.
Camavinga (3)
Tiene clase, es fuerte mentalmente, pero no es su sitio. Encadena errores con valor gol partido a partido.
Nacho (8)
Sin errores. Concentrado. Cabalgada imponente en el tercer gol. ¡Nacho, quédate!
Militão (9)
Es un superhombre. Volteó el marcador con un salto y un cabezazo fabulosos. Multiplicado en defensa.
Carvajal (6)
Arriba y abajo una y otra vez. Bien.
Tchouaméni (6,5)
De menos a más. Su asistencia con el exterior a Militão fue una delicatessen.
Kroos (6)
Demasiado tranquilo. Pudo aportar criterio.
Modric (5,5)
Ordenó al equipo cuanto pudo. Maniatado. Cansado.
Valverde (5,5)
Poco claro. Su esfuerzo no se negocia, eso sí.
Rodrygo (6,5)
Activo e insistente. Pesado.
Vinícius Jr. (8,5)
Él es el sistema. Su gol del empate temprano libró al Madrid de un buen sofocón.
Asensio (7)
Su golazo.
Rüdiger (6)
Sin problemas.
Ceballos (6)
Todo lo hizo con intención.
Álvaro (-)
Sin tiempo.
Ancelotti (4)
Previsible, aparentemente con pocas ideas. Cambios tardíos de los que minan la confianza de buenos suplentes como Ceballos.
Getty Images
Seas forofo o cronista galernauta, esta hora, entre cañas y tapas, siempre es complicada para afrontar un partido de sol y sombra en el Bernabéu. Si además desayunamos con las cosas de la Fiscalía y la reunión de urgencia de la junta directiva del Real Madrid de este domingo convocada por FloPer, las distracciones se multiplican. Incluso aunque nuestro rival de esta mañana sea el viejo amigo perico que tanto o más desprecia a sus famosos vecinos, los ladrones de pitos.
Pudimos sumar al menos un sentimiento positivo con el emotivo minuto de silencio que brindó el estadio a Italo Galbiati, segundo de Fabio Capello en sendas temporadas ligueras victoriosas bajo la luna de Madrid. Así, tal y como le sucede al infantil Monstruo de los Colores, entre la hora y tantas emociones, era difícil concentrarse. Y eso que el Espanyol, periquito que pica, tardó menos de dos minutos en enviar su primer aviso. Braithwaite, el futbolista business man que hoy tiene más panoja que todo el FC Barcelona, se encontró con todo a favor para cruzar ante Courtois, de no ser por la fulgurante aparición del Militão Express a todo tren.
La caraja en cualquier caso dominaba la puesta en escena de un Real Madrid típico de Carletto, con Camavinga achicando agua en el lateral izquierdo, los jerarcas en el medio y Rodrygo haciendo de Karim. Nada nuevo bajo el sol.
Las sombras, tristemente de nuevo, para Camavinga, que encadenó catastrófico tras catastrófico despiste en un infausto primer cuarto de hora. Tchouaméni, otro que tardó en entrar en calor, perdió y protestó un balón en la medular que aprovecharon los pericos para volar alto en el Bernabéu. Sergi Gómez abrió para Rubén García, que aprovechó la M30 a la espalda de Camavinga para asistir sin oposición a Joselu, que fusiló la escuadra de un Courtois impotente. El canterano merengue podría ser perfectamente el ariete que necesita la selección, aunque es probable que Luis de la Fuente apueste por Eric García como falso 9.
El gol aturulló más si cabe al Real. Camavinga trató de rebelarse contra su destino con un disparo a las manos de Pacheco para inmediatamente después saltar a por uvas en defensa y dejar desprotegida su espalda, problema que resolvió con una falta peligrosa. El tocayo de Vini, Souza, remató de cabeza, con potencia y a bocajarro. Lo solventó, no sin apuros, Thibaut.
Poco que reseñar a partir de este instante hasta la primera amarilla señalada por Figueroa Vázquez. No fue al Madrid. Y eso es noticia. Aunque con lo de la fiscalía, ya saben, habremos de reconocer que no es de portada. Bueno, esa, la de la Fiscalía, según donde leas, se ve que tampoco. Poco después, el trencilla habría de compensar tamaño escandalo amonestando precisamente a Vinicius por una falta como otra cualquiera en los campos de España.
Lo que no es noticia, por mucha maledicencia desestabilizadora que se cocine en los mentideros periodísticos colchoneros de la capital, es el fútbol champagne -como se dice ahora- de Vinícius Jr. Sobre los 22 minutos el carioca encontró un balón inofensivo, perdido en la banda, desde donde caracoleó y caracoleó, acumulando adversarios, para finalmente soltar un latigazo de los que escuecen: Bajo, raso, fuerte, a la cepa del poste. Nada pudo hacer Pacheco para evitar el empate.
El gol y la efusiva celebración de Vini inflamó al equipo y al Bernabéu. Rodrygo lo intentó sin éxito por dos veces a medida que los barceloneses encogían cual increíbles hombres menguantes.
Así, en plena ola de efervescencia merengue, Tchouaméni se resarció de su timorata perdida en el primer gol con una asistencia digna de Luka Modric con el exterior, tras una jugada ensayada de la pizarra de Davide Ancelotti a la salida de un córner. Militão Airlines la cabeceó con furia a la red. 2-1 minuto 39, el Madrid le había dado la vuelta al partido.
Regresaron los de Ancelotti al verde dispuestos a firmar la sentencia perica. Faltó un palmo para que lo hiciera Vinícius tras un delicado servicio cruzado de Modric. Lo evitó César Montes. En el banquillo catalán, asustados, trataban de vislumbrar soluciones, el Madrid buscaba calma en la tempestad que acecha los tribunales.
Poco a poco el partido se fue sumiendo en una profunda atonía, apenas sacudida por unos cuantos calambrazos futbolísticos de Vinícius, el Espanyol había dejado de amenazar el arco de Courtois desde tiempo inmemorial y, cómo no, sin cambios hasta tarde, como le gusta apurar al decimoquinto chicle a Carletto. Y como siempre que escribimos estas líneas de la crónica galernauta, en riguroso directo, Ancelotti decidió mover ficha. Asensio por Modric, clásico movimiento que acaba con golazo del Willemsen. Rüdiger y Ceballos lo hacían poco después en lugar de Kroos y Tchouaméni. Jerarcas al banco y medular a estrenar en la recta final. Suele ocurrir últimamente.
Con cambios o sin ellos el partido discurrió por el mismo camino que conduce a la siesta. Antes nos espabiló Goes estrellando en el travesaño una falta propicia desde fuera del área. Al trantrán, y ante la impotencia perica, buscaba el Madrid llegar sin mayores sobresaltos -salvo algún susto a balón parado- al pitido final. No sólo lo consiguió, sino que con el cambio de cromos de Carlo, permitió a Nacho en el descuento una cabalgada imponente desde el lateral izquierdo, sorteando rivales, para asistir a Asensio, que hizo el tercero. Os lo decíamos.
El Madrid logra gozar de cierta calma en la tempestad y amarrar una victoria que le permite además llegar al Camp Nou con opciones ligueras… Pero…
¿Realmente importa?
Getty Images
Buenos días, queridos amigos.
Se congregaron decenas de periodistas en aquella sala en la que se tomaría una decisión controvertida. La expectación era enorme, pues pocas polémicas habían llenado tanto espacio en los medios como la que se dilucidaba y pocas veces las posturas habían estado tan enfrentadas. Nos referimos, cómo no, al enorme espacio dedicado a la controvertida decisión que ha llenado tertulias en la radio: la recuperación o no de la tilde en el adverbio ”solo”. O “sólo”.
Para qué ocuparnos de temas menores, como el Barçagate, si podemos contribuir al encendido debate, zanjado con la respuesta de la RAE en el sentido de que “sólo” debe llevar tilde cuando haya ambigüedad en la frase. Por ejemplo:
“Sólo el Barça se ha quedado solo en su hipótesis de que ha sido estafado por Negreira”.
El primer “sólo” es un adverbio sustituible por “solamente” y aunque creemos que no hay posibilidad alguna de error porque solamente el Barça y dos de sus presidentes han sido encausados, parece conveniente tildarlo, poner el acento en el hecho, máxime cuando va acompañado del adjetivo “solo”, un adjetivo que denota soledad, falta de acompañamiento en el bochorno. Ningún otro equipo (que se sepa) ha estado pagando durante dos décadas al vicepresidente de los árbitros, luego no hay ambigüedad alguna en la afirmación. Es lo que se denomina tilde diacrítica, que es la que permite distinguir palabras que se escriben igual, pero tienen significados diferentes.
“Sólo si eres un culé acomplejado que viva solo puedes creerte que el Barça ha sido víctima en este caso”. Sólo si vives solo y no tienes a nadie al lado que te diga que dejes de soltar sandeces puedes seguir con la tesis que algunos periodistas han defendido estas semanas y aún hoy mantienen. Pero ya sabemos que el Barça no solo pagó por favores arbitrales, también pagó a periodistas durante estos años.
Como no son asuntos que interesen tanto como las polémicas ortográficas, volveremos a la tilde diacrítica. Otro caso que suele citarse como ejemplo es el sí o si. “Solo sí es sí”. O bien:
“Solo sí es corrupción continuada si a cambio de pagos a Negreira durante diecisiete años, el Barça realizó actuaciones tendentes a favorecerlo en la toma de decisiones de los árbitros”.
Sí, señores. No lo dice la RAE, sino la Fiscalía Provincial de Barcelona. Pero no debe de ser un tema muy importante, a juzgar por el espacio que ocupa en la mayoría de las portadas. La tilde es diacrítica, pero alguna prensa es acrítica.
En algún lugar perdido en la parte superior de la portada de Marca aparece una foto de Negreira con una frase cuasi impersonal: “La denuncia de la Fiscalía ya está en el juzgado”, como si “la denuncia” fuera algo con vida propia, que salió de su casa, se paseó por Las Ramblas y se sentó en un juzgado como si tal cosa. Hay que coger una lupa o subir el zoom de la pantalla al doscientos por ciento para leer: “Acusados el Barcelona, Negreira, Bartomeu y Rosell”.
No hay ambigüedad tampoco, pero vamos a poner el acento, la tilde, de nuevo:
“Sólo si quieres evitar tratar este escándalo, Marca, puedes ponerlo tan pequeño y no ocupando toda la portada”.
Por una vez y sin que sirva de precedente, mostramos al diario As como referente de la portada que una noticia de este calibre merece.
Sí, señores, “El Barça buscaba favores arbitrales”. En palabras de la Fiscalía, influir “en los resultados de las competiciones, árbitros cuya designación para cada partido de las competiciones españolas oficiales de ámbito estatal y profesional se llevan a cabo en el CTA, organismo encargado, además, de las evaluaciones -en las que participaba el denunciado- para los ascensos y descensos de categoría de los árbitros, así como de la proposición de candidatos a árbitros internacionales”.
Se nos saltan las lágrimas en la inexistente redacción física de La Galerna. Nos ha parecido leer en un texto de la Fiscalía un reflejo de lo que llevamos años denunciando en esta página. Este párrafo supone, además, una enmienda a la totalidad del estamento arbitral, a todos los que han defendido desde que estalló el escándalo que Negreira era “un vendedor de humo” (Jesús López Nieto) o poco más que “un conserje de Valladolid” (Medina Cantalejo, actual presidente del CTA), o que “jamás tuvo ascendencia alguna sobre los colegiados” (Iturralde González, comentarista arbitral en la Ser y el diario As). Todos ellos han mentido y la unidad de los árbitros en torno a su presidente y su discurso sobre la honradez en la sonrojante rueda de prensa de la pasada semana es la prueba palpable de que el sistema sigue más vivo de lo que muchos podían imaginar.
Hoy juega el Real Madrid y la verdad es que nos importa bien poco cuando sabemos que la competición juega con las reglas marcadas, cuando la Fiscalía advierte indicios de criminalidad en las designaciones de los árbitros para favorecer a un club concreto. La designación de Jaime Latre como árbitro de VAR para el partido que enfrenta a los nuestros con el Espanyol es una provocación cuando viene de comerse un monumental penalti de Kessié la semana pasada en el Camp Nou.
A sus órdenes, Kessié, usted se verá muchos años en el Barça, o incluso como presidente, aunque lo que no sabe es en qué división se encontrará, solo si la Justicia hace lo que tendría que haber hecho hace ya mucho tiempo.
Y ya que mencionamos el VAR, nos preguntamos cuándo comenzarán las investigaciones sobre esta herramienta que tantas veces nos provoca algo más que dudas o vergüenza, sobre el conflicto de intereses entre el poseedor de las imágenes y avalista del VARça o sobre la permanencia al frente del mismo de Clos Gómez, fiel lacayo del sistema, de Sánchez Arminio en el pasado y de Medina Cantalejo en el presente. Tomamos prestada la imagen del gran Marselle porque una imagen vale más que mil palabras.
El VARça, el Fútbol Clos Barcelona. Éramos unos paranoicos, nos decían, pero ahora sentimos respaldado nuestro trabajo de tantos años. Aunque sepamos todos de antemano que las sanciones vayan a ser mínimas, el simple desmoronamiento del relato de las últimas dos décadas nos congratula, nos regocija y reconforta. Aquí defendemos el madridismo y la sintaxis. Y la ortografía, más importante para buena parte de la prensa que la corrupción deportiva. Por ello, permítannos una broma surrealista sobre el uso de la b y la v:
“IBA el Barça a deducirse el IVA cuando comenzó una inspección de Hacienda por la inexistencia de los servicios prestados y facturados”.
Es tremendo. Falsedad documental, además de corrupción deportiva y administración desleal. El Barça es acusado como persona jurídica, dos de sus presidentes como personas físicas y otros tres escaparon por la prescripción de los delitos. O directamente, como dice El Mundo en su portada...
“Por comprar a los árbitros”. Hay que fumigar, hay que limpiar el estamento de arriba abajo. Este organismo endogámico se posicionó junto a Medina y Clos la semana pasada, y son prácticamente los mismos que firmaron en 2017 esta vomitiva carta de apoyo al jefe de Enríquez Negreira en su jubilación, Victoriano Sánchez Arminio, otro que no puede escapar a la investigación que ahora comienza.
No es posible que los firmantes de esta carta sigan pitando una jornada más. Tampoco queremos que el caso se duerma ahora en los juzgados y ocurra como con el caso Soule, del que no se sabe nada cinco años después. Tiene que haber consecuencias y tiene que haberlas ya. Ahora. No puede ser que más de cinco años después de haber conocido estas grabaciones del caso Soule no se haya avanzado nada y en el camino hayan prescrito los delitos en el ámbito deportivo.
Comenzamos este portanálisis con la broma de la Real Academia Española, de siglas muy parecidas al REAL Madrid. La primera limpia, fija y da esplendor. El Real Madrid quiere una competición limpia, ha mantenido fija su posición de denuncia desde hace años y da esplendor a una competición que ha vivido momentos bochornosos que queremos olvidar cuanto antes. Jamás pensamos que un eslógan publicitario iba a resultar tan acertado: “No es fútbol. Es LaLiga”.
Que pasen ustedes un buen día.
Carlo Ancelotti debe seguir como entrenador del Real Madrid. Sé de sobra que esta afirmación tan categórica levanta ampollas en algunos sectores del madridismo, pero lo cierto es que, se mire por donde se mire, la labor del entrenador italiano está siendo muy positiva.
En las tertulias prepartido a las que acostumbro a asistir en los aledaños del Bernabéu y en los grupos de ‘whassap’ de socios y aficionados madridistas, la figura de Ancelotti cuenta con numerosos detractores.
Para muchos, Carlo está amortizado. Le achacan su escasa cintura desde la banda a la hora de introducir cambios que modifiquen el rumbo de un partido o su más que tangible ausencia de apuesta por la cantera, más si cabe en una temporada donde al menos cuatro jugadores del primer equipo no cuentan para nada en los planes del cuerpo técnico.
Que Mariano, Hazard, Vallejo y Odriozola sean meros figurantes reduce mucho el margen de maniobra que el equipo tiene desde el banquillo. No contar con jugadores del filial como Arribas, Obrador o Álvaro supone dar una ventaja a los rivales y una decisión complicada de explicar desde un punto de vista razonable. Ahí radica una de las debilidades que se le pueda achacar al italiano.
No obstante, el problema sobre el futuro de Don Carlo aparece cuando preguntas, ¿a quién traes por Ancelotti? Y más aún ¿a quién traes por Ancelotti que lo haga mejor que Ancelotti?
Algunos hablan de una segunda parte de Mourinho, más aún en un momento en el que desde amplios sectores de la hinchada madridista, se reclama contundencia y un discurso firme ante el Barçagate y lo que sucede y sigue sucediendo con los árbitros jornada tras jornada; otros – los menos- proponen a Raúl, al que le avala su buena trayectoria de esta temporada en el Castilla y algunos más hablan de Arbeloa, al que muchos ven como el ideal para encarnar una especie de ‘madridismo a la ofensiva’ a nivel mediático. Opciones como la de Jürgen Klopp se han ido diluyendo en las tertulias de los aledaños del Bernabéu a fuerza de derrotas ante el Real Madrid. No hay mucho más donde escoger y, sobre todo, no hay muchos entrenadores hoy por hoy en el mercado mundial que sobre el papel puedan mejorar las prestaciones de Ancelotti.
En el fútbol actual, no cuentan otra cosa que los resultados. Y ahí, Carlo es imbatible. En esta segunda etapa al frente del club ha ganado Liga, Supercopa de España y la mejor Copa de Europa que vieron los tiempos. Este año suma ya Supercopa de Europa y Mundial de Clubes, y el año no ha terminado. En sus dos etapas en el Madrid, ha levantado nueve entorchados, entre ellos dos Copas de Europa y dos Mundiales de Clubes.
Por el camino, ha convertido a Vinicius, a pesar de lo que se empeña en vender el poder mediático, en posiblemente el jugador más desequilibrante del mundo y Éder Militão ha crecido hasta ser un central que puede marcar una época en un momento más que delicado tras la marcha de Sergio Ramos. Además, ha tejido los mimbres suficientes para sostener con éxito un equipo cargado en años en jugadores claves como Benzema, Modric y Kross, y ausencias determinantes como la citada de Ramos o Casemiro.
En el fútbol, además de los resultados, el pasado no suele contar demasiado. Se vive el aquí y ahora. Eso es lo único que vale. La temporada actual está siendo regular para los estándares del Madrid. Ganar la Supercopa de Europa, el Mundial de Clubes y meterle cinco al Liverpool en Anfield valdría para llenar las estanterías del 99% de los clubes del mundo, pero eso no es suficiente en el Madrid. Siempre hay que subir un escalón más y esa es la grandeza de una institución que ha cumplido 121 años esta misma semana instalada en la cima del planeta fútbol.
A Ancelotti se le va a juzgar en un par de meses por el resultado final en la Liga y la trayectoria en la Copa de Europa. Siempre ha sido así en el Madrid y es justo que así sea, pero para todos los críticos del italiano, un apunte: el Madrid ha ganado la Copa de Europa no siendo ni mucho menos el mejor, ni el segundo ni el tercer mejor equipo del Viejo Continente y ha ganado una Liga y está disputando otra hasta donde le dejan, bajo el paraguas de la era de Enríquez Negreira. Algo de mérito tendrá Ancelotti, ¿no?
Getty Images