Las mejores firmas madridistas del planeta

Muy buenos días a todos. El verano tiene estas cosas. Te levantas, te pones un café, enciendes el ordenador para ir empezando a escribir el portanálisis, das los primeros sorbos al café, prendes el aire acondicionado, comienzas a escrutar las portadas del día y de repente, cuando ya nada esperabas de la vida, te encuentras con Vicente del Bosque en bañador.

¿En bañador o en traje de baño? La polémica parece haber pasado a mejor vida, por cuanto la RAE reconoce bañador como “prenda de vestir elástica que se usa para bañarse o para tomar el sol”. La prenda que D. Vicente luce en la portada de As no parece elástica, por lo que un purista aduciría no solo que no se trata por tanto de un bañador, sino que el término correcto es “traje de baño”. Alfonso Ussía se afanó en hacernos ver, en una de sus entregas del Tratado de Buenas Maneras, que bañador no sería a lo sumo sino un oficio: el de aquel hipotético profesional que facilita al bañista el ejercer su derecho al chapuzón, tomándolo en sus brazos si es preciso para que se zambulla y nade sin nada que temer. Lo otro sería un traje de baño según la tesis del escritor que estuvo en un tris de presidir el Real Madrid.

Constatar no obstante que la Real Academia reconoce bañador en la acepción más común del término no te libra del discreto soponcio. D. Vicente del Bosque en bañador es visión impactante. No es elástico, afortunadamente, sino más bien modelo bóxer y es de presumir que con braguilla o red interna, que es un elemento del bañador que siempre nos ha resultado prescindible pero que convierte per se al bañador en algo extrañamente intransferible: nadie quiere poner la bolsa escrotal propia donde previamente ha descansado la de otro, ni siquiera si ese otro es Vicente del Bosque, técnico campeón del mundo y de Europa con Espana y de la Champions en dos ocasiones con el Madrid, entre otros muchos títulos.

La razón de la presencia de D. Vicente en la portada de As es la final de otra Copa del Mundo, la de mujeres, que la selección española femenina disputa el domingo frente a Inglaterra, acontecimiento que tiene a España en trance, y no es para menos. D. Vicente se felicita por que las féminas estén en disposición de alcanzar la gloria alcanzada en 2010 por los varones al mando del propio D. Vicente y da, digamos, sus bendiciones al trabajo del equipo de Vilda y de la Federación. El bañador de D. Vicente es azul y de calaveras, lo que no tiene nada que ver con nuestro manifiesto apoyo a sus palabras. No tiene nada que ver, pero resalta más.

Por supuesto, el aplauso del exseleccionador nacional a RFEF no sorprende, porque suele apoyar todo lo que viene de esos lares, aunque a buena parte del madridismo le gustaría sin duda que Del Bosque -héroe indiscutible en la historia vikinga- tuviera una actitud un poco más crítica con una Federación donde siguen haciendo y deshaciendo los herederos directos del negreirato.  D. Vicente tiene a este respecto, en general, una actitud equidistante, y hay una parte del madridismo a la cual duele que D. Vicente sea ya una figura pública tan próxima a los que compran durante veinte años a la cúpula del estamento arbitral como a los que no lo hacen. Cuando saltó el escándalo Negreira, Del Bosque se lanzó a pregonar que los éxitos del Barça durante el negreirato no estaban en tela de juicio, que es una visión de las cosas respetable, suponemos, pero que al madridista indignado le produce una inevitable desafección hacia D. Vicente, no incompatible con el respeto y la admiración que su figura merece por otras cosas.

Por ejemplo, por lo de hoy: salir en bañador (y qué carajo: ¿por qué no?) en la portada de As, sentado en un banco, mostrando su apoyo a la selección femenina. En esto estamos con él, como no podía ser de otro modo.

Ni en Marca ni en Mundo Deportivo aparece D. Vicente en bañador (menos mal, pues hasta lo bueno cansa en exceso), pero sí se apoya también en ambas primeras planas a la selección femenina de cara a la final del domingo, si bien de formas radicalmente opuestas. Marca entrevista a Jenni Hermoso y Mundo Deportivo se empeña en reivindicar el culerío de dicha selección. Hay un amplio sector de la prensa y los aficionados cataculés que llevan regular el hecho de que una serie de jugadoras amotinadas, muy de su cuerda, se hayan revelado innecesarias para llegar a este éxito, lo que les mueve a esta suerte de excusatio non petita tan sectaria como ridícula.

Qué tropa.

Por lo demás, la actualidad culé pasa por la lesión de Araujo, a quien por supuesto deseamos una pronta recuperación, y la situación con Ansu Fati, que reina en la portada de Sport y a quien nosotros ficharíamos no por nada, sino por fastidiar a los negreiros, que siguen mereciendo todo el vitriolo que se les pueda arrojar encima después de haberse comprado el campeonato durante un mínimo de veinte años y haberse ido de rositas después del monumental fraude.

Pasad un buen día.

Ni son tan siniestras como la célebre “Banda de los 4” de la China post-Mao, ni pasarán a la historia como “Los 7 de Chicago”.

Han hecho mucho daño al fútbol femenino a nivel de selección, que durante meses ha emitido unos hedores francamente insoportables.

Todo comenzó en septiembre del año pasado, justo unas semanas después del batacazo de la selección española en la Eurocopa 2022, cuando cayó en cuartos de final ante la anfitriona, Inglaterra, por 2 goles a 1 tras llegar empatadas a la prórroga.

Es bueno recordar la alineación de aquella tarde de julio en Brighton: Paños; Batlle, Paredes, León, Carmona; Bonmatí, Guijarro, Abelleira; Cardona, Esther González y Caldentey. Entraron como cambios Del Castillo, Alexandri, Sheila García y Sarriegi.

Inglaterra España Eurocopa Mapi León

En septiembre de 2022, 15 jugadoras firmaron un escrito (enviado por correo electrónico y de forma individual) en el que pedían la destitución del seleccionador, Jorge Vilda, ya que “los últimos acontecimientos en la selección española y la situación generada (…), están afectando de forma importante a mi estado emocional y por lo tanto a mi salud”, lo cual les impedía desempeñar su trabajo como profesionales del fútbol que son durante las concentraciones de la selección.

Las 15 jugadoras eran las siguientes: 6 del FC Barcelona (Sandra Paños, Patri Guijarro, Mapi León, Aitana Bonmatí, Mariona Caldentey y Claudia Pina, 2 del Atlético de Madrid (Lola Gallardo y Ainhoa Moraza), 2 del Manchester City (Leila Ouahabi y Laia Alexandri), 2 del Manchester United (Ona Batlle y Lucía García), 2 de la Real Sociedad (Nerea Eizaguirre y Amaiur Sarriegi) y 1 del América (Andrea Pereira).

En septiembre de 2022, 15 jugadoras firmaron un escrito en el que pedían la destitución del seleccionador Jorge Vilda sin explicar los motivos con claridad. 3 más insinuaron su apoyo a las 15 sin atreverse a dar el paso

Además de estas 15, Irene Paredes y Alexia Putellas, ambas del FC Barcelona, publicaron la carta, mostrando por tanto su solidaridad con el escrito, aunque no lo firmaron y quedaron por tanto al margen. Jennifer Hermoso, jugadora del Pachuca mexicano, hizo por su parte un comunicado independiente, no muy favorecedor para el seleccionador Vilda.

Es decir, que aparte de las 15 del email reivindicativo, otras 3 jugadoras, pesos pesados de la selección (Irene Paredes era la capitana del combinado nacional), quedaron en un limbo ambiguo, dejando claramente insinuar que estaban con las otras 15, pero sin atreverse a dar el paso. Putellas, como recordaremos, estaba por entonces recién lesionada de gravedad. Paredes hizo una comparecencia en la RFEF, en la que no acabó de concretar nada, ni aclaró los posibles motivos de sus 15 compañeras, en una ambigüedad que hizo saltar todo tipo de especulaciones, de índole deportiva, e incluso de índole de tipo muy morboso (que no vamos a repetir por aquí ya que no hay pruebas absolutamente de nada), dejando un escándalo mayúsculo por entonces sin resolver.

Jorge Vilda

Repasando la alineación de las jugadoras que perdieron ante Inglaterra en la Euro 2022, se comprueba que 7 de ellas más 2 que salieron desde el banquillo formaban parte de las 15+3 jugadoras discordantes. Es decir, bastante más de medio equipo. Teniendo en cuenta que Putellas no pudo jugar (habría sido titular indiscutible sin duda en el puesto que ocupó finalmente Teresa Abelleira) por su lesión de rotura del cruzado de la rodilla.

Tras el terremoto que supuso el famoso escrito de las 15, Rubiales cerró filas en torno a Vilda, dándole su apoyo indiscutible, y ahí empezó una nueva etapa de la selección en la que predominaba el número de jugadoras del Real Madrid. De hecho, Paredes perdió su condición de capitana, y el brazalete pasó a manos de Ivana Andrés, también capitana del Real Madrid, y como segunda y tercera estaban la portera Misa Rodríguez y la lateral Olga Carmona.

Rubiales cerró filas en torno a Vilda. Empezó una nueva etapa parala selección, con más jugadoras del Real Madrid, En la que dio la cara empatando contra suecia y ganando por primera vez a Estados Unidos

En esos meses, sin prácticamente presencia azulgrana en la selección, se empató 1-1 contra Suecia en El Arcángel de Córdoba (con abucheos constantes a Jorge Vilda) y se ganó en un gran partido por primera vez a Estados Unidos en El Sadar de Pamplona por 2-0, con solo la defensa Laia Codina como jugadora del FC Barcelona (la joven Salma Paralluelo, una de las sensaciones del Mundial, estuvo convocada, aunque no llegó a jugar). La selección dio la cara en esos meses sin ninguna ayuda de las 15+3 jugadoras díscolas, “rebeldes sin causa” ya que nunca llegaron a decir la verdad de lo que había pasado entre ellas y el seleccionador, todo quedó en amagues y en insinuaciones, nunca en afirmaciones y hechos probados.

España Estados Unidos femenino 2022

Poco a poco se acercaba el Mundial 2023 de Australia y Nueva Zelanda y ya se rumoreaba que, por ejemplo, Aitana Bonmatí tenía claras intenciones de jugarlo, ya que debido a su gran temporada (culminada con la conquista de su club de la Copa de Europa ante el Wolfsburgo), era una clara candidata al Balón de Oro 2023 y, de perderse la Copa del Mundo, se ponía en claro peligro su candidatura.

Y así, poco antes de la convocatoria definitiva de cara al Mundial, varias de las 15+3 acabaron por recular e informaron a la RFEF de que volvían a estar disponibles para volver a la selección, sin que (que se sepa) hubiesen pedido disculpas al seleccionador y a la propia federación. Se trataba de las 3 jugadoras que definiremos como “ambiguas”, la antigua capitana Irene Paredes, Jenni Hermoso y la ya recuperada Alexia Putellas, además de 8 de las 15 firmantes del escrito de la discordia: Bonmatí, Caldentey, Batlle (reciente fichaje del Barcelona tras su periplo en el Manchester United), Paños, Alexandri, Lucía García, Ouahabi y Pereira. De las 15+3 iniciales, ya habían reculado, por unas razones o por otras, 11 de ellas.

Vilda y Jennifer Hermoso

Vilda podía haber seguido sin contar con ninguna de ellas, ya que las que sí estuvieron al pie del cañón a muerte con él y con la selección habían dado el do de pecho con buenas actuaciones y resultados muy positivos. Pero en ese momento, Vilda vio que este Mundial 2023 era una buena oportunidad para él y para el fútbol femenino español, y en cierto modo perdonó (aunque sin previas disculpas de las “rebeldes”) a 6 de ellas, el núcleo duro de las más veteranas, Paredes, Hermoso y Putellas, quienes, repetimos, nunca firmaron el escrito aunque lo apoyaron a su manera, y 2 puntales del recién campeón de Europa, el FC Barcelona: Aitana Bonmatí, Mariona Caldentey más Ona Batlle.

Las otras 5 (Paños, Alexandri, García, Ouahabi, Pereira) no fueron ni siquiera preseleccionadas entre las 30. Recularon pues para nada, y eso que una de ellas, la meta Sandra Paños, había sido titular de España durante años.

Poco antes de la convocatoria definitiva de cara al Mundial, varias de las 15+3 recularon e informaron a la RFEF de que volvían a estar disponibles para volver a la selección, sin que (que se sepa) hubiesen pedido disculpas al seleccionador y a la propia federación

Quedaron por tanto 7 de las iniciales 15+3 sin bajarse del carro. A las 7 amotinadas (aunque ya decimos que sin jamás explicar convenientemente las razones de su amotinamiento), Mapi León, Claudia Pina, Patri Guijarro, Lola Gallardo, Ainhoa Moraza, Amaiur Sarriegi y Nerea Eizaguirre, por lo menos habrá que concederles que han sido consecuentes desde el momento en el que firmaron el célebre escrito y que no han vuelto a querer saber nada ni del seleccionador Vilda ni de la RFEF.

Cuando Vilda redujo la preconvocatoria de 30 futbolistas a la lista definitiva de 23, causó daños colaterales o, mejor dicho, directos, en varias de las mujeres que le habían apoyado durante los meses de crisis en la selección, y hay que decir por ello que se comportó de forma injusta y desagradecida con 7 de ellas, y en particular con 2, Maite Oroz y Marta Cardona, protagonistas ambas de la gesta de derrotar a la selección estadounidense en Córdoba.

Maite Oroz España

Ahora que España ya se ha clasificado para la final de la Copa del Mundo, que disputará el próximo domingo contra Inglaterra, se puede quizás decir que Jorge Vilda, pese a los dardos envenenados que ha venido recibiendo durante meses (y también tras el varapalo, 4-0, ante Japón, que resultó absolutamente intrascendente) por parte de la prensa mayoritariamente culé (que le ha tachado de madridista cuando lo cierto es que Vilda llegó a ser canterano de La Masía), se ha salido con la suya y que sale muy reforzado, independientemente que se gane o no el título universal.

Dicha prensa y diversos altavoces afines venían reclamando hasta hace poco (véanse declaraciones de Vero Boquete, Danae Boronat, Rubén Uría), por ejemplo, la presencia de Mapi, Patri y Paños (recordemos una vez más que estas 3 fueron titulares indiscutibles en el fracaso de la Euro 2022) en el XI titular, menospreciando, entre otras cosas, la magnífica labor de Tere Abelleira como ancla de la selección, o riéndose de las actuaciones de Misa, de Rocío o de Olga ante Japón. Habrá que imaginar la cara de estos heraldos antimadridistas ante el inmenso trallazo de Olga Carmona, a pase de Tere Abelleira, por cierto, que supuso la clasificación para la final del domingo en Sidney.

Ahora que España ya se ha clasificado para la final de la Copa del Mundo, se puede decir que Jorge Vilda sale muy reforzado, pese a los dardos envenenados que ha venido recibiendo durante meses por parte de la prensa mayoritariamente culé

Y finalmente, cabe decir que no a Alicia Arévalo, la narradora de los partidos en RTVE. Arévalo soltó al final del partido ante Suecia algo así como “es el triunfo también de las que no están aquí”. Pues no, señora Arévalo, no es así. Sobre todo, si se refiere a jugadoras como Paños, Guijarro, Pina y a la maleducada Mapi León, que estuvieron presentes en todos los sucesivos fracasos de la selección en anteriores campeonatos, y que se borraron (por los motivos que ellas sabrán) de esta selección. Bonmatí, Caldentey, Paredes, y alguna más traicionaron sin duda sus propias convicciones, pero a la hora de la verdad sí que han aportado para llegar hasta donde nunca antes se había llegado.

Mucha suerte para la selección el próximo domingo. Aunque muchos tendrán “Mixed Emotions”, como la canción de los Stones, si se gana a Inglaterra y seguirán haciendo piruetas para negar el pan y la sal a Vilda (que algún mérito tendrá para haber llegado hasta aquí, eso es de cajón).

 

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El Madrid, con Bellingham a los mandos, dio un puñetazo en la mesa en Bilbao en el arranque del campeonato corrompido de Tebas. Vuelve la Liga y vuelven los quizzes a La Galerna.

Los amigos de fcQuiz han preparado una serie de preguntas para poner a prueba tus conocimientos sobre esta nueva campaña 23-24.

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Seguro que te ha pasado lo mismo que a mí hoy, querido lector: hay días en los que las cosas se hacen a lo grande o no se hacen. Estoy seguro de que el título escogido llama la atención si eres madridista, y más si no lo eres.

Si no lo eres, te habrán venido a la cabeza imágenes de Francisco Franco, saludos romanos, copas de Europa y el Real Madrid, “el equipo del régimen”, todo satisfactoriamente junto y las causas tirando del efecto. Queda para otra ocasión un recuerdo a las tres medallas de oro a su Excelencia el Generalísimo Franco por parte del Fútbol Club Barcelona, o cómo cada petición de ampliación del Estadio fue atendida con prontitud y diligencia mientras que Carlos Arias Navarro o Manuela Carmena denegaron al Real Madrid otro tanto.

Franco y Barcelona

Si eres madridista, tienes una Historia que conocer. Posiblemente sepas que “el equipo del régimen” estaba dividido a la mitad en el 39, y que los vencedores de la Guerra Civil estuvieron a un tris de ordenar su desaparición mientras parte de la plantilla y de la directiva se habían exiliado. Don Santiago, antes de convertir a nuestro club en el mejor club de la historia del fútbol, tuvo que dar muchos pasos y tener más paciencia aún para que no se ordenara el cierre del club y se le permitiera volver a competir deportivamente. El negreirato-villarato ha sido la campaña más larga contra el Madrid, pero no la más feroz.

El Madrid estaba dividido a la mitad en el 39, los vencedores de la Guerra Civil estuvieron a un tris de ordenar su desaparición mientras parte de la plantilla y de la directiva se habían exiliado. El negreirato-villarato ha sido la campaña más larga contra el Madrid, pero no la más feroz

Si pasamos de los hechos a las analogías, la cosa cambia.

Cuando uno repasa las cifras de derribos de la Segunda Guerra Mundial, son abrumadoras. En el listado de mayores ases, hay que descender a la posición 107 para encontrar el primer as no alemán, un piloto finés llamado Juutilainen con 94 victorias. Los 106 ases alemanes anteriores lograron 15.107 derribos.

Y la Luftwaffe perdió su guerra, y la guerra.

Dejando aparte consideraciones más técnicas como los sistemas de conteo, la explicación principal es que la Luftwaffe se centró en la figura del experten. En muchos momentos, las operaciones de intercepción se centraban alrededor de un grupo reducido de ases, a los que acompañaban formaciones de un tamaño considerable para asegurar que podían operar sin riesgo a ser derribados por la caza del contrario. El precio a pagar, entre otros, era que demasiados pilotos competentes no tenían opciones de empeñarse contra sus adversarios.

Puto nazi.

Este modo de operar daba resultados abrumadores para la propaganda. Los noticieros alemanes convirtieron a los experten en las figuras principales de la guerra, y de continuo ofrecían a sus lectores contenidos que mantenían alta la moral.

Es sabido que la USAAF hacía exactamente lo contrario. Las cifras del mayor as norteamericano palidecen en comparación con las alemanas. Sin embargo, ganaron la guerra y, concretamente, la guerra aérea en cada teatro en el que participaron.

La Luftwaffe se centró en la figura del experten y perdió la guerra. la USAAF hizo exactamente lo contrario y la ganó

Los americanos no tenían experts equivalentes. Sus misiones de intercepción y defensa aérea eran un asunto mucho más colectivo y orquestado, y no había estrellas en torno a las cuales orbitaban decenas de otros pilotos. Es más, a los pilotos se les ofrecían una serie de tramos de servicio tras los cuales se podían o se debían retirar. Al finalizar su servicio en primera línea, muchos pasaban a volcar su experiencia y saber en las siguientes quintas, a las que a su vez se dedicaba el tiempo y recursos adecuados para llegar a primera línea en las mejores condiciones posibles.

Los resultados están a la vista. Para los alemanes, centrar los esfuerzos en una figura estelar fue una estrategia de comunicación brillante, pero una forma de operar que contribuyó a la derrota.

USAAF

Volvamos al fútbol.

Desde que el fútbol se profesionalizó, sus estrellas acapararon titulares. No podía ser de otra manera. Sin embargo, desde que comenzó a recibir inversiones desmedidas y a la vez maduraron las redes sociales, las estrellas han pasado de ser líderes de sus partidos a experten en el fútbol.

Al igual que en el caso histórico anterior, se ha llegado a situaciones en las que la planificación deportiva y la gestión de la plantilla ha girado en torno a un solo jugador. Un deporte colectivo ha pasado a ser un equipo en el que juegan Fulano y diez más (u once, Negreira mediante). El caso más llamativo de este siglo probablemente sea el de Messi. La planificación de los últimos años de su estancia en el FC Barcelona se centró financiera y deportivamente en él, y los resultados fuera de nuestra liga adulterada fueron los que fueron.

Las competiciones anuales nacionales no adulteradas y la champions premian la regularidad y el esfuerzo colectivo. Si observamos la lista de ganadores de Champions desde el año 2000, un equipo destaca de manera clamorosa.

El Real Madrid es la USAAF del fútbol. Ningún equipo se le acerca y menos en este siglo. Ese éxito se ha logrado con un esfuerzo colectivo liderado por estrellas, no por un equipo al servicio de un experten

En cuatro ocasiones, Cristiano alzó la orejona. En otras tres, no, pero otros madridistas sí. Y en los 9 años que jugó en el Madrid, Cristiano fue estrella, pero no experten. El equipo y su planificación no orbitaron en torno a él. De hecho, cuando las pretensiones del astro sobrepasaron ciertos límites, el Real Madrid dijo “basta”.

El Real Madrid es la USAAF del fútbol. Ningún equipo se le acerca y menos en este siglo. Ese éxito se ha logrado con un esfuerzo colectivo liderado por estrellas, no por un equipo al servicio de un experten que acaba restando más que suma (recordemos los últimos años de Messi andando) y siempre acaba amenazando financieramente al club si no hay petrodólares por medio.

En la era de los equipos-estado, con el fair play como animal mitológico, la tentación por el experten es mayor que nunca. Las directivas pueden verse tentadas por el deslumbrón del tsunami mediático alrededor de un jugador, por los anunciantes que atrae (aunque el experten del esférico busca monopolizar el dinero de la publicidad) y, en suma, por olvidar que el fútbol es cosa de 11.

Es muy probable que el Real Madrid haya esquivado otra bala y siga con estrellas pero sin experten. En la era de los clubes-estado, más que nunca, esa lección debe ser duradera.

 

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Buenos días, amigos. Mateo Alemany se va otra vez del Barça en menos de cuatro meses, aunque más que irse, parece que le han espetado un «¡irsen!» más propio de Lola Flores que de Laporta y cía. La estabilidad no es una característica de este Barcelona, que cada vez se asemeja más a una casa de moral laxa de las que no era raro ver en aquellas películas de Canal Plus, que además de pioneros de las retrasmisiones con desacomplejado aroma culé, introdujeron —si nos permiten el término— los filmes X codificados de manera habitual en un canal generalista.

Para poder ver con nitidez aquellas películas, y sobre todo entender el argumento, era necesario un decodificador, y Laporta parece haber pensado lo mismo y ha introducido —si nos permiten de nuevo el término— a Deco como pieza destacada del organigrama culé. Pero en el sitio de Deco estaba Alemany y Laporta ha elegido.

Alemany es un ejecutivo contrastado y Deco un representante de futbolistas, llevó a Raphinha al club. Desde que Jan tomó de nuevo las riendas del Barça, se ha producido una sangría de directivos profesionales —Reverter o Alemany, por ejemplo— y una atomización del poder en torno a Laporta y un pequeño núcleo de afines con un perfil más de conseguidores que trabajan en beneficio propio que de gestores deportivos profesionales que lo hacen por el bien del club.

Laporta prefiere rodearse de personas que le bailen el agua y no le digan lo que no quiere oír. Quiere montarse su película, decodificar la realidad conforme a sus intereses, y para ese propósito funcionan mejor tipos como Deco o Mendes que profesionales como Reverter o Alemany. Cada uno se rodea de lo que estima más oportuno para lograr sus objetivos.

El mismo Barça deja constancia de ello en la portadas de uno de sus diarios.

Portada Sport

En Sport aparecen los dos lusos. De Mendes dicen que cree que podrá traer a Cancelo y de Deco que apurará el mercado para fichar dos o tres jugadores más. Será por dinero. No tenemos dudas acerca de Deco, cuyas capacidades dejó patentes con el «fichaje» de Arda Güler, publirreportaje incluido del viaje a Turquía.

La comparación con el Madrid es obligada. Entre otros, el Barça cuenta con Laporta, Mendes y Deco; el Madrid con Florentino, JAS y Juni Calafat. Los perfiles —exclusivamente profesionales— de los componentes de ambos equipos no pueden ser más diferentes.

No pasamos por alto el tratamiento que Sport da a los dos partidos de sanción para Xavi tras su expulsión en Getafe, los comunica entre admiraciones porque no están acostumbrados recibir ningún tipo de castigo por infringir normas y leyes. Cuando uno se cría en la impunidad, las costuras le hacen llagas (tal vez no fuese así el refrán).

Nadie duda de que si el expulsado hubiese sido Ancelotti, habrían pedido para él un castigo mayor que para Hannibal Lecter.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo informa de esta segunda marcha/despido de Alemany y del renombramiento de Deco como director deportivo con la naturalidad de quien sabe que vive en una casa de moral laxa y nada de lo que ve le extraña. «Hola Deco, adiós Alemany». ¿Y la coma del vocativo?

No podemos pedirle peras al olmo. Si no respetan las leyes, cómo van a respetar las normas del lenguaje, aunque la coma del vocativo sea lo más fácil que hay. Hay quien comienza comprando ilegalmente un órgano y degenera hasta ser capaz de no saludar al vecino en la escalera.

El diario de Godó, grande España, destaca con énfasis la victoria en la Supercopa de Europa del Manchester City, que como todos sabemos es un equipo español y muy español, como diría Mariano, entrenado por un patriota de la talla de Pep. Los clubes-estado suman otro trofeo y borran un poco más la idea de fútbol y de competición deportiva.

Los seguidores del Sevilla estarán tristes, estuvieron muy cerca, pero a buen seguro que les habría sentado peor perder un partido amistoso con el Madrid, que como todos sabemos es el responsable último de que el Barça compre árbitros o de que las teocracias árabes adquieran clubes para blanquear su imagen en Europa y por eso ponen precios desorbitados a sus futbolistas cuando el Madrid quiere ficharlos y medio los regalan cuando es el Barça quien los pretende.

No falta la dosis de heces habitual y dedican una esquina a esparcir su odio: «El pasado “oscuro” de Bellingham en Dortmund». Señal de que están cagados con el inglés y han puesto en marcha el ventilador.

Portada As

Precisamente Bellingham es protagonista de la portada de As. «Todo a Bellingham» titulan. En As siguen con la idea de que no habrá más fichajes. Parece más cauto no realizar ninguna afirmación categórica hasta que cierre el mercado.

Sobre el Barça prefieren no decir que parece una casa de moral laxa y optan por definirlo como un jeroglífico. Queda más fino, la verdad.

Portada Marca

Marca da casi todo el protagonismo al palo que sufrió el Sevilla frente al fútbol de la gente del City, y la zona alta la dedica a la selección española de fútbol, que se enfrentará a Inglaterra en la final del Mundial. Si gana, ya sabéis que todo el mérito será de las 15 jugadoras amotinadas que no están precisamente en un torneo que habrían ganado por wifi, teletrabajando.

Pasad un buen día.

El ser humano tiende a buscar explicaciones a preguntas que aparentemente no las tienen. En la experiencia humana existen demasiados interrogantes que se nos escapan. La literatura es una disciplina de las artes que suele tratar de llenar ese vacío metafísico. Por ejemplo, en El Gaucho Martín Fierro se dice que «en su destino inconstante,/ solo el gaucho vive errante / donde la suerte lo lleva». En este poema narrativo escrito por José Hernández en 1872 se condensa el espíritu indomable del gaucho argentino y, como es lógico, sintetiza el sentir del pueblo argentino.  Desconozco si algún poeta ha sintetizado y condensado la naturaleza insondable del Real Madrid pero bien haría en hacerlo algún prócer de la lengua. ¿Acaso la última Champions del Madrid no merece un poema épico? ¿No es menos cierto que Rodrygo Goes es un héroe a la altura de Aquiles? La intervención del crack brasileño contra el Manchester City en aquella vuelta de semifinales de Champions League 2021/2022 con esos dos goles en dos minutos ni el mismísimo Aaron Sorkin es capaz de imaginarlo para una de sus rocambolescas películas.

Ser del Real Madrid es una forma de vida. Vivir el Madrid es acercarse un poco más a entender de qué va eso de vivir pues el Madrid es vértigo y es inconsciencia. Cualquier aficionado blanco que pasó la curva de los 18 ya entendió en su fuero interno que su Madrid, como la experiencia vital, tiene más de indagación en el misterio que de tránsito plácido.

Las notas del Athletic, 0 - Real Madrid, 2

El pasado sábado 12 de agosto el Real Madrid debutó en Liga contra el Athletic Club. En un campo tan duro como es el de San Mamés el equipo de Concha Espina consiguió los tres puntos. Empezar con victoria y lejos de casa es siempre una hazaña. Y más si lo haces por un rotundo 0-2. Portería a cero y dos goles anotados en la primera parte. Luego, a nadar y guardar la ropa. Es decir, partido redondo. Ni el aficionado más optimista podía soñar con un debut tan sobresaliente. Y más cuando la previa había sido tan nefasta. La lesión de Thibaut Courtois fue un jarro de agua fría. El meta belga es Superman y a ningún aficionado le hace gracia perder a Superman. Es la hora de Andriy Lunin. El ucraniano llegó en 2018 como una de las mayores promesas del fútbol mundial bajo los tres palos. Este es su momento. Ahora ha de dar un paso hacia delante y demostrar que nació para ser cancerbero del club más grande de la historia del balompié.

En el Real Madrid la tranquilidad es ajena a nuestra idiosincrasia. El Real Madrid nació para desafiar las leyes más elementales. Porque ser del Real Madrid es una forma de vida

En el Real Madrid la tranquilidad es ajena a nuestra idiosincrasia. Nos va el mambo. Cuanto peor, mejor. Los retos deben ser difíciles. Nos hemos pasado tantas veces el juego que únicamente el triple salto mortal con tirabuzón nos contenta. Si la lesión del mejor guardameta del mundo no es suficiente para empezar la temporada fastidiados, se le suma la baja de uno de los mejores centrales del momento. Éder Militão se perderá la temporada casi con seguridad. Su lesión de ligamento cruzado anterior es motivo suficiente para desearle una recuperación con calma. Necesitamos al defensa brasileño para el futuro inmediato. Ahora debemos afrontar la temporada con dos bajas sensibles. Muchos clubes se vendrían abajo. El Madrid, no. El Madrid está hecho de otra pasta.

Con lo que se tiene hay que jugar y sacar adelante la temporada. Con buen tino el pasado lunes se hacía oficial la cesión por un año del guardameta del Chelsea Kepa Arrizabalaga. Me parece oportuno pues es un portero con experiencia, ideal para disputarse la titularidad con Lunin.  ¿Y un central para tapar el hueco de Militao? Parece ser que no.  La lógica aconseja buscar una solución parecida a la de la portería pero la lógica no siempre es la que manejamos los aficionados.

Kepa y Butragueño

El Real Madrid nació para desafiar las leyes más elementales. Perder al mejor portero del mundo y al defensa central más en forma del planeta fútbol es una tragedia. En el Madrid no hay tiempo para lamentos. El Madrid no se maneja en esos términos. Para el Madrid todo es puerta grande o enfermería. Así ha sido siempre y así será. Los madridistas aceptamos esta aparente locura con orgullo y alegría. Esto es el Real Madrid. Se toma o se deja.  En el Real Madrid la tranquilidad es ajena a nuestra idiosincrasia. Porque ser del Real Madrid es una forma de vida.

 

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Mis amigos de Real Madrid TV (citaré de izquierda a derecha, según la posición del espectador ante la mesa de contertulios: José Luis Cabrera, Miguel Ángel Muñoz, Álvaro de La Lama, Antonio Esteva y Jesús Alcaide) soltaron un golpe de risa o de sorpresa. Ambas cosas se alojan, por si no se sabía, en la misma zona del cerebro, lo que determina que uno sólo puede reírse de lo que le sorprende, con la posible excepción de los delitos del Barça, que a veces todavía sorprenden pero no hacen reír, y otras consiguen que te descojones sin producir el menor atisbo de sorpresa ya. También enfurecen y hacen llorar a las almas de bien, pero ambas reacciones responden a estímulos (con o sin sorpresa) de otras zonas del cerebro, o de las gónadas sobrepasadas.

Florentino y Kepa, posando frente a las catorce orejonas, dieron la vuelta a la camiseta verde de guardameta que sostenían, y para sorpresa (y leve risa) de los presentes en el plató ésta no decía Kepa, sino Arrizabalaga, que no en vano es el portero vasco que ha recalado en Chamartín, el séptimo según Alberto Cosín que es quien se sabe estas cosas.

Álvaro de la Lama no pudo evitar prorrumpir en un amago de carcajada cuando la camiseta exhibió, serigrafiado, un vocativo infinitamente más largo que el previsto, pero reaccionó con el aplomo y la profesionalidad acostumbradas. Los apellidos vascos es lo que tienen. Yo no tengo ocho, pero el que me corona es lo suficientemente intrincado. Sólo la aparición de cierto colegiado, de infausta fama encima, en el panorama futbolístico nacional, lo ha hecho más inteligible para el común de mis compatriotas. Aprovecho para aclarar que… Es igual. Lo cierto es que mi primer apellido ha sido tradicionalmente bien pronunciado en Ghana y Gales, pero ha desencadenado épicas tormentas de confusión en lenguas y cuerdas vocales del resto de lugares del globo. Tampoco en el País Vasco, claro, de donde era mi padre y a mucha honra.

El apellido como Medusa a la que hay que abstenerse de mirar a los ojos para no quedar petrificado. Bilardo habría orquestado centenares de maniobras de distracción resultadistas en torno a este apellido. Si al apellido le unes que es cojonudo -porque los porteros vascos no son magníficos ni óptimos ni soberbios, sino cojonudos-, no veo ninguna razón por la cual Kepa tenga que conformarse con ser un parche para el mejor portero del mundo

-¡Arrizabalaga!- enunció al fin, triunfante, Álvaro, tras unos segundos de zozobra. El impacto de las cosas impronunciables es más notorio cuando se presentan sin avisar y en riguroso directo. La cara de somero cachondeo del nuevo portero blanco parecía rubricar la broma desde Valdebebas, el reto inocente y de sopetón. A decir verdad, fue una sonrisa que el de Ondárroa no perdió en ningún momento. Parecía genuinamente divertido ante lo surrealista de tanta felicidad. Le daba un poco la risa, como de no creérselo, que es seguramente (el no creérselo) lo que sintió cuando recibió aquella llamada, y lo que siguió sintiendo mientras le comunicaba al Bayern de Múnich (o sea, a uno de los pocos que puede mirar a la grandeza del Madrid cara a cara) que prefería probar suerte un año en el club blanco antes que firmar un compromiso a largo plazo con el histórico equipo bávaro. Hay que tener mucha fe. Hay que atesorar mucho coraje. Hay que ser muy del Madrid. Hay que saber sonreír así, hay que saber acordarse de los lesionados (incluyendo Courtois), hay que entender en el fondo del alma que el señorío del Madrid tiene mucho de norteño, y que por eso es en el norte donde más nos quieren y nos odian y nos desafían desde los tiempos de Zamora.

Yo abogaría por que el aplastante apellido de Kepa apareciera no solo en el reverso de su camiseta, sino en la parte de delante también. De este modo, no solamente le haremos la picha un lío a Carlos Martínez en las retransmisiones, sino que los propios delanteros rivales se sentirán abismados en intentos de pronunciación interna, y tratarán infructuosamente de evitar el contacto de las propias pupilas con ese apellido que no es un apellido, sino un desafío insoslayable, un acantilado fatal, cuando se acerquen a los dominios del arquero. Abirra, Azarra, Aberragalaga y fuera. Por encima del larguero. El apellido como Medusa a la que hay que abstenerse de mirar a los ojos para no quedar petrificado. Bilardo habría orquestado centenares de maniobras de distracción resultadistas en torno a este apellido. Si al apellido le unes que es cojonudo -porque los porteros vascos no son magníficos ni óptimos ni soberbios, sino cojonudos-, no veo ninguna razón por la cual Kepa tenga que conformarse con ser un parche para el mejor portero del mundo. “Ojalá”, respondió cuando le preguntaron si se veía en el Madrid más allá de este año de auxilio forzado por la lesión de Thibaut.

Pues eso, que ojalá, pero vayamos por partes. Aún no hemos terminado de pronunciar “Arriza”, como para pensar ya en el final. De momento, a pararlo todo en los entrenamientos (como él mismo dijo, evitando darse por titular) y a soñar con el marco de esa portería sin perder esa sonrisa de galán antiguo y altanero.

 

Los grumos del café son una espiral hipnótica cuando no hay nada que hacer. Afrontar otro día ocioso, sin estrés, el sueño recurrente del trabajador medio. Todo un año esperando este escenario para acabar recorriendo, una y otra vez, ese paseo marítimo, y dejarse envolver por un viento atlántico, prístino y reparador, que absorbes a bocanadas ansiosas, dejando atrás todo lo que se necesita pero no se quiere. Este lapso es peligroso, porque permite pensar. Al mediodía, la mesa del bar, un bosque de botellines de cerveza cada vez más tupido, se encara con el paseo marítimo, un desfile de turistas, roto por la rutina de pescadores que, ajenos, adecentan sus redes. Ellos siempre estuvieron allí, sus rostros, secos y horadados, indolentes ante ese ruido de fondo, han vivido todas las estaciones y todas las madrugadas. En cierto modo, son como el madridismo. Un San Sebastián asaetado, lacerado sin reacción aparente por los tramposos. A diferencia de aquellos conmovedores personajes de Pedro Lazaga, estos tramposos no son hijos del hurto famélico y de la necesidad. No, estos tipos son gente indigna. Hay que valorar, sin embargo, sus esfuerzos y, por qué no decirlo, sus resultados después de un trabajo concienzudo de años, de sembrar odio para recoger odio; falsedades para construir castillos en el aire. Es, a su modo, meritorio.

Pescador red

La España que conocí de adolescente no es ni un émulo de esta, por fortuna. Pero ha perdido su vigor, su capacidad de rebelarse ante la injusticia. Este código de conducta, este proceder sin filtros y sin miedo a exponerse está en la política y en la sociedad. También en el deporte, en ningún caso un compartimento estanco sino un escaparate de lo mejor y lo peor de cada casa. Desconozco si es por los estómagos saciados, pero las redes sociales y la concatenación de ideas  han hecho de la audiencia una masa rendida al mitraísmo de los medios. En el pasado, la verdad eran los libros, la palabra impresa, generadora de preguntas, muchas de ellas sin respuesta. Hoy hemos descendido varios peldaños. Todo este tinglado que convenimos en llamar la Negreira League, esta cena recalentada, es consciente de que lo sabemos, sometidos a golpe de omisión y excepción. Y, no obstante, se aproximan como una hiena a los despojos, sondeando el límite una y otra vez. No les basta con lo ya conseguido, nos quieren vencidos y, mientras preparan la siguiente emboscada, sitúan sus peones también en Europa.

Aquellos enemigos viejos han conseguido que la masa crea que un anciano y falso agravio, cimiento de su torre de naipes, no fue un sueño. Los hechos no les van a detener. Hoy es la celebración de Jude en Bilbao, mañana quién sabe

La evolución de esta involución, ahora, el verdadero salto, es el cuantitativo. Es haber conseguido una mesnada acrítica, ruidosa, lo que la hace parecer mayoritaria (tal vez lo sea), que les secunde en sus fechorías. Una milicia heterogénea pero con un objetivo común, compuesta de, más que seguidores, devotos, plana, pasional y simple en sus deducciones, como la que describió como pocos Fritz Lang en Furia. Un think tank que no piensa, malparido por Twitter y ciertas tertulias, auténticos aparatos de agitación y propaganda. Esa es, probablemente, la gran diferencia de este nuevo tiempo, que el Real Madrid no debería infravalorar.

Nuestros rivales lo sabemos bien, siempre han porfiado, se han asociado, como plañideras, frente a nuestro éxito. Pero hoy les sigue esa masa ciega, mayoritariamente barbilampiña, esa amalgama dispuesta a creer, iracunda por motivos que posiblemente no acertarían a explicar, que se congratula no ya por nuestras derrotas sino por nuestras lesiones, que, guardiana de las presuntas esencias, asume como propia la mentira oficial al tiempo que niega la realidad que tiene frente a sí. En ambos bandos (porque, asumámoslo, hoy ya solamente hay dos bandos) siempre se ha deseado la derrota del rival. No puede culpárseles por ello, tampoco nosotros nos alegramos de su éxito. Ahora, no obstante, el objetivo parece ser imponer la presunta Verdad Única, la sumisión y el silencio, cuando no la extinción de todo lo que representamos. Una Damnatio Memoriae de la grandeza del madridismo.

Roures, VAR y mentiras

El nivel de cólera marca esa disparidad, en lo fácil que es prender la mecha de un lado mientras se toleran las indecencias y corruptelas del otro, a mayor gloria del objetivo único. La vesania y el rencor, basados en la añoranza de lo que nunca fue, pueden desatar el universo en llamas con tan solo un gesto. Aquellos enemigos viejos han conseguido que la masa crea que un anciano y falso agravio, cimiento de su torre de naipes, no fue un sueño. Han materializado afrentas impostadas y las han convertido en una realidad compartida, de consumo rápido, consiguiendo que esa misma masa ciega obvie lo que ellos sí perpetran. Los hechos no les van a detener. Hoy es la celebración de Jude en Bilbao, mañana quién sabe. Es más, a quién le importa.

Ha llegado el momento de mostrar cierta afección por el asunto, nos va en ello la supervivencia de buena parte de lo que somos. El Real Madrid es un majestuoso tigre blanco hostigado, que se deja incordiar, que evita el conflicto. Hoy, Florentino puede mirar cara a cara a Bernabéu sin rubor por la comparación. Su único gran lunar, la política de comunicación. Todo es éter, una gran burbuja que el Madrid ha dejado crecer y crecer. Un globo sonda que hay que pinchar, generando un gran Big Bang que les devuelva a la realidad, no solo en el campo. El Nuevo Bernabéu y Mbappé son necesarios, pero construir una política de comunicación es urgente. No puede quedar en unos videos aislados. Es hora de despertar. Deben aprender a perder también en su propio terreno.

 

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«No sé si estoy despierto o tengo los ojos abiertos». Florentino amanece con Calamaro cantándole desde la zona de mejor acústica del bulbo raquídeo. Pululan por su cabeza los asuntos que inquietan al aficionado madridista. También ESE asunto. «No me gusta esperar, pero igual te espero» resuena el cantante argentino cuando lo recuerda.

Se prepara un café con el propósito de despejarse, pero hoy la transición sueño-vigilia es tediosa, se prolonga como un culebrón eterno, siente un discurrir pastoso, no tiene claro si sueña despierto o piensa dormido.

«Number 9, number 9, number 9…». Ahora es Revolution #9 de The Beatles la que se hace eco en su cabeza. El subconsciente le manda señales, o tal vez solo amplifica las que emite el madridismo.

Nueve

«Time is on my side (yes it is)». Tranquilo, se dice a sí mismo, y por un momento recupera el control de la batalla onírica al son de Jagger, Richards y compañía. El tiempo siempre ha estado de su parte y lo sabe. Si se hubiese dejado llevar por el histerismo colectivo, si se hubiera dejado inocular por el demonio de la premura, Twitter Real Madrid estaría saciado y el Madrid por fin habría celebrado la temporada pasada la consecución de la Décima.

A pesar de no haberse despertado por completo, cierra una venta, dos acuerdos y tres patrocinios que suponen varios millones de euros más. Aun así, sigue oyendo «Number 9, number 9, number 9…».

Sabe que esta vez tiene sentido.

Intenta distraerse y sacarse el nueve de la cabeza. Al menos hasta que despierte del todo. Rememora a los galácticos. Piensa que tampoco estaba tan mal tirado aquel apelativo que nació desde el desprecio y la envidia de Jesús Gil, etimológicamente proviene del griego galaktos (de leche, en referencia a un gran grupo de estrellas) más el sufijo ico (relativo a) y la leche es blanca. En la Vía Láctea está el Sistema Solar, cuyos planetas son —mientras va contando con los dedos— Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno… ¿y Plutón? —Un, dos, tres cuatro, cinco, seis, siete, ocho… ¿y nueve?

Ronaldo y Beckham

Se intranquiliza. Y vuelve ESE asunto. Y con él la canción de Calamaro: «Te quiero, pero te llevaste la flor y me dejaste el florero». Le viene a la cabeza Negreira, el florero más caro del mundo, pero esa tampoco es la solución. Negreira es el nueve más rentable en la historia del Barcelona, pero el Madrid se asienta sobre valores irrenunciables.

Se prepara otro café y se marcha al salón. Quizá una película termine por despejarlo. Por suerte cuenta con lo último en tecnología y una colección completísima de films en VHS. Pero con tantos largometrajes, ¿cuál elegir? Pasa el dedo por el lomo de las cintas según cuenta. Lo hace hasta nueve y extrae la correspondiente. ¡¿Otra vez el nueve?! Sospecha que el subconsciente está a los mandos.

La película es Indochina. La recuerda, Catherine Deneuve fue nominada al Oscar, pero no lo ganó porque el galardonado fue Busquets, premiado por fingir una apoplejía tras sufrir una carga legal en un partido de alevines. El recuerdo le revuelve y decide no verla.

Busquets teatro

Coge otra sin mirar. El ansia. El título no ayuda. Está protagonizada por Catherine Deneuve, de nuevo, y David Bowie, The man who sold the world, como Laporta, piensa. Se apalanca en el sillón, comienza a verla y descubre que la trama versa sobre vampiros. Le vienen a la cabeza los compañeros de viaje de la Liga, se agita más y extrae la cinta del vídeo.

Vuelve a su filmoteca particular y toma otra película al azar. En un patio de París. Todo le evoca a él. ESE asunto. Manda narices. Qué curioso, también actúa Catherine Deneuve. Tampoco es tan raro, se dice, es la musa de muchos directores y una institución del cine francés, ha participado en más de cien películas.

Decide, no obstante, no verla porque le recuerda al hombre de París. Toma otra. Mi hombre es un salvaje. ¿Acaso se refiere a ESE asunto? Nunca ha sido paranoico, pero se escama. Le da la vuelta al estuche y consulta el reparto: protagonizada por Catherine Deneuve. Tranquilo, será una casualidad, se repite a sí mismo.

Respira hondo, piensa en ESE asunto. Sabe que el chico solo tiene dos opciones reales, irse o quedarse allí, con lo que cada una implica de cara a su futuro. Coge otro film. Marchar o morir. Florentino ya ve señales por todas partes. Para colmo, Catherine Deneuve también forma parte del reparto.

El reparto económico es una de las claves de ESE asunto y lo sabe. Agarra otra película. El dinero de los demás. ¿El azar se está cachondeando? Mira de reojo el elenco del filme. No puede ser. Otra vez.

Cuenta hasta nueve.

Se le ocurre que quizá no sea suficiente la relación establecida con la madre y quizá entablar un diálogo con la pareja del chico pueda ayudar a desbloquear ESE asunto. Esta vez toma dos cintas a la vez. Las mira: Mi amante prohibido y Esperemos que sea mujer. Se ríe por no llorar. Consulta con una risa nerviosa los protagonistas. Catherine Deneuve. En ambas.

Sale corriendo de la filmoteca, pero vuelven las canciones a su cabeza.

Ora Calamaro: «Me dejaste el vestido y te llevaste el amor», ora los Stones: «Now you always say that you want to be free / But you'll come running back, you'll come running back».

«Number 9, number 9, number 9…».

The Beatles

Se siente como Alonso Quijano, no quiere perder el juicio y que se le seque el cerebro.

Cae rendido en la cama.

Sueña con Catherine deambulando en la repulsión de un pasillo de cuyas paredes brotan brazos de Negreiras.

Despierta. Sonríe, acaricia al gato. Ya tiene la solución: Catherine de nueve.

Catherine Deneuve

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Buenos días, amigos. Unanimidad absoluta hoy en las portadas del día. Todas ellas están protagonizadas, con toda justicia, por la selección española de fútbol femenino, que ayer se clasificó para la Final del Mundial. Es una gesta sin precedentes, y si bien en La Galerna no prestamos especial atención al fútbol de selecciones (sí al fútbol femenino, como demuestran las estupendas crónicas y artículos de Fernando Alcalá-Zamora), hoy sólo cabe felicitar de corazón al grupo de Jorge Vilda, con especial mención, por ser este un medio declaradamente madridista, a las jugadoras vikingas presentes en la delegación nacional, entre ellas una Olga Carmona decisiva con su golazo en el último minuto de la semifinal ante Suecia.

Por lo demás, quedan en ridículo todos los que apoyaron el motín contra Jorge Vilda, con especial mención para los/las opinadores/as que despojan de todo mérito al técnico por este hito, alegando en catalán que este éxito es de “elles soles”. La mezquindad es un atributo humano de largo recorrido, especialmente en combinación con el culerío desaforado, o con el culerío alimenticio de tintes rojiblancos, lo que proceda.

Quedan también en ridículo las 15 amotinadas que no depusieron su actitud, están contemplando esta gloria desde la playa y no tienen siquiera la dignidad de poner en redes sociales un solo mensaje de felicitación.

Retratados/as, como reza la jerga de nuestros días.

Pasad un buen día.

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