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La discreción se llama Juni Calafat

La discreción se llama Juni Calafat

Escrito por: Athos Dumas5 julio, 2023
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En estas semanas de pretemporada, apenas nos levantan del asiento (o de la hamaca playera) algunas noticias sobre fichajes veraniegos. Contemplamos cómo, año tras año, Laporta y sus secuaces (Deco, Jordi Cruyff o el que sea), van radiando todos y cada uno de sus pasos y de sus objetivos a los medios afines, ya sea RAC1, TV3, Sport o similares. La (pen)última indiscreción ha sido hace unos pocos días, con el viaje a Estambul de Deco y su séquito para convencer a Arda Güler (y a su club, el Fenerbahçe) de las bondades de la Masía, del jardinero de Tarrasa, del mercado de la Boquería y del Tibidabo.

Jan ante la prensa

Sport anunció como ya formalizado dicho fichaje y anoche, a la hora del piscolabis vespertino, empezaron a llover desde varias fuentes de Turquía la confirmación del fichaje de Güler … pero por parte del Real Madrid. Como bien dice nuestro querido monstruo Fred Gwynne, no hay que celebrar nada hasta el comunicado oficial del Real Madrid, por supuesto. Pero lo que es cierto es que el modus operandi del FC Palancas/Negreira/Barcelona no parece ser el más correcto en un mundo tan competitivo como es el del fútbol de élite, donde cada vez hay más intereses y más actores (incluso jugando con las cartas marcadas, como los clubes-estado) con la billetera desbordante de dinero contante y sonante.

Ya vimos hace dos o tres veranos las vergonzantes imágenes de los directivos culés tomando el avión rumbo a París, y las diversas reuniones a cara descubierta que mantuvieron con los representantes de Neymar, para que dicho -fugaz- hijo pródigo volviera al redil, sin lograrlo ninguna de las múltiples veces.

La estrategia del Madrid parece sin duda ser más eficaz, sobre todo porque se basa en la discreción más absoluta. Pocos -muy pocos- supuestos insiders logran descubrir exclusivas relacionadas con el club de Concha Espina.

Mientras tanto, los tentáculos de JAS (José Ángel Sánchez) y de su equipo, capitaneado por el casi desconocido Juni Calafat, logran captar ingentes volúmenes de talento joven allá por donde van. Jude Bellingham, la perla del mercado de verano, fue atado a finales de junio, apenas unos días después de finalizar la competición liguera. Arda Güler (18 años) puede ser el siguiente, avalado por el añorado Mesut Özil, y que parece toda una verdadera promesa por pulir.

La lista de “hallazgos” ya es alargada y de enorme calado: Militao (25 años) es el más veterano de un elenco formado también por Valverde (23), Tchouaméni (23), Vinicius (22), Rodrygo (21), Camavinga (20) y el propio Bellingham, que acaba de cumplir 20 años. El año que viene por estas fechas llegará Endrick (por entonces, ya con 18 años recién cumplidos). En su momento, Juni, madrileño de origen brasileño (habla perfectamente portugués, un indiscutible plus a la hora de negociar en el país más grande de Sudamérica), también captó al que ha sido durante ocho años el hormigón acorazado del Madrid de las cinco Champions en nueve años, Carlos Henrique Casemiro.

Desconozco si Nico Paz también es descubrimiento suyo y de su magnífico equipo de colaboradores, estaré encantado en saberlo, para de esta forma añadir otro talento inconmensurable en su haber. Nico lleva en la cantera desde 2016, cuando apenas contaba con 11 años.

De todos estos fichajes se enteró la prensa deportiva en el momento en el que se colgó el comunicado oficial del club, quizás como mucho 24 ó 48 horas antes. De hecho, a Vinicius, a Rodrygo y a Endrick, por ejemplo, les empezamos a conocer cuando salieron en la portada del bufonesco Sport (también salió en su momento allí un grotesco montaje de Cristiano Ronaldo vestido con la zamarra azulgrana).

Y ahora, el Mundial de Clubes

Lo de Camavinga, va a hacer dos años ya, fue de traca: tras las calabazas que nos dio el PSG en 2021, no dignándose siquiera a contestar a la célebre oferta de 200 millones de € por Mbappé, se anunció su fichaje sorpresivo prácticamente en el límite del cierre del mercado estival, levantándoselo al PSG por una cantidad (30M€) que hoy en día invita a la carcajada. Nadie se había enterado de nada, como de costumbre, mientras Juni acababa por convencer a la figura del Rennes, con tan solo 18 años, para jugar en el Real Madrid.

Por supuesto que también ha debido de haber algún que otro gatillazo, como el de Reinier Jesús, capitán en su momento de la selección sub-17 y sub-19 de Brasil, y que no acaba de destacar como sus otros compatriotas. De todas formas, acertar en un 75 o en un 80% en jóvenes captados desde los 15 o 16 años es un porcentaje excepcional.

A todos los demás anteriores, que conforman prácticamente la columna vertebral del equipo (al menos en el centro del campo y en la delantera) hasta por lo menos 2032, habría que añadir algunos jugadorazos que no cuajaron en el primer equipo, pero que triunfaron o están triunfando en la Premier League como Fabinho en el Liverpool (tras su paso por el Mónaco) o como el noruego Odegaard en el Arsenal (ambos debutaron con el primer equipo). Take Kubo también fue otro éxito que hay que poner en su cuenta ya que es el líder de la mejor Real Sociedad de los últimos 40 años, y se ha multiplicado su precio por 15 desde los 5M€ que pagó el Madrid.

Por lo poco que se conoce de él, Juni es la discreción personificada. Apenas sale su foto en los periódicos, no da entrevistas (he recuperado una de 2017 que ha colgado en YouTube el amigo @Vozmadridista). Aparentemente, posee varias de las virtudes más valoradas para una labor como la suya, como son la prudencia, la templanza y la diligencia. Es un alto ejecutivo del club que apenas se deja ver por el palco de honor.

Este escribidor tiene una anécdota al respecto: en la vuelta de semifinales de 2022, el día que el Real Madrid tenía que remontar el 4-3 adverso de Etihad Stadium, estuve en tribuna de primer anfiteatro (Padre Damián), justo encima del palco de honor del Santiago Bernabéu. Unas localidades magníficas, proporcionadas por un cliente y amigo. Al sentarme, cuál fue mi sorpresa al ver que en el asiento de mi derecha se encontraba Juni Calafat, con una acompañante. Alguna vez había visto su foto en algún medio y me atreví a levantarme y a saludarlo. Muy amable y educado, asintió tímidamente al haber sido reconocido. Evidentemente, quería ver el partido en pleno anonimato para disfrutar plenamente de él. Todo el que lo conoce sabe que es un apasionado del fútbol, al que dedica decenas de horas cada semana.

vayan estas líneas como reconocimiento a la labor impagable de una persona (y de su equipo de colaboradores, sin duda) muy desconocida para el gran público, pero que es un pilar imprescindible para rearmar cada año a la escuadra con la política -muy eficaz - de comprar talento joven allá donde esté

He de decir que durante todo el partido prácticamente ni parpadeó. Estaba inmóvil en su butaca y no expresaba ninguna emoción, ni siquiera cuando Mahrez marcó el 0-1 y la eliminatoria estaba casi imposible de resolver. Vinieron al final del partido los dos goles salvadores de Rodrygo, a quien él descubrió y trajo a Madrid, y la misma expresión impasible y flemática.

Ya en la prórroga, se levantó de su asiento para aplaudir el gol de penalti de Benzema, que significaba el 3-1, y hasta el pitido final permaneció como una estatua.

Al terminar el partido, mientras conocidos y desconocidos nos abrazábamos compulsivamente tras contemplar aquella descomunal hazaña, Juni y su acompañante se marcharon tranquilamente y sin aspavientos. Aproveché para felicitarle por la gesta de su pupilo Rodrygo y, simplemente, me dedicó una agradable sonrisa mientras me daba las gracias.

Su saber estar, su talante afable y bondadoso, y su sobriedad a la hora de celebrar aquel triunfo apoteósico, que en un alto porcentaje era suyo (la actuación de Rodrygo, por supuesto, pero también estuvieron espléndidos Vinicius, Valverde y Camavinga), me dejaron casi tan impresionado como el espectáculo inigualable que veníamos de presenciar.

Vayan pues estas líneas como reconocimiento a una labor impagable de una persona (y de su equipo de colaboradores, sin duda) muy desconocida para el gran público, pero que es un pilar imprescindible para rearmar cada año al equipo, con la política -muy eficaz - de comprar talento joven allá donde esté, todo un cambio respecto a la anterior política de comprar galácticos, ya maduros y en plenitud, a golpe de talonario.

2 comentarios en: La discreción se llama Juni Calafat

  1. Por completo. Y que siga en su puesto a perpetuidad porque considero a Calafat el mejor fichaje del Madrid desde hace tiempo. Porque trabajadores discretos y eficaces como él o JAS son los que nos garantizan más fichajes prometedores en el futuro, un poco como una pareja de caballos que ya no compiten (pasan, por tanto, desapercibidos) pero luego tienen una camada de futuros campeones, que es la única forma de competir con los petromillonarios que pueden permitirse comprarlos a precios imposibles.

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