Las mejores firmas madridistas del planeta

Mientras pasaba ociosamente un día de verano haciendo piruetas con la mente, me atravesó este mensaje confuso: el ajedrez es feminista. De repente parecía invadido por la agenda feminista radical, pero no, simplemente me pareció llamativo que en el siglo XV cambiaran el rol de la dama “de ser una figura relativamente débil a convertirse en la más fuerte del tablero y a dotar de gran espectacularidad al juego”, según comentan nuestros amigos omnipotentes de la Wikipedia. Le dieron plenos poderes de aniquilación a una figura femenina; curioso.

Este momento extraño del pensamiento me llevó, en otra pirueta, a enlazar con otro de los asuntos que flotan por mi consciencia últimamente: Jude Bellingham como figura estratégica. ¿Qué figura del ajedrez sería el inglés? Vinicius podría ser un caballo, por su capacidad de saltar enemigos y crear el caos; Valverde, una torre, por su fisionomía, su capacidad de avance y poder destructivo; Rodrygo, otro caballo o un alfil, por la futuras diagonales que puede realizar desde la derecha. Jude definitivamente es la reina; si le dejas libertad podrá recorrer todo el tablero rompiendo al oponente sin piedad, realizando movimientos en todas direcciones. Tiene múltiples habilidades, puede simular cualidades de sus compañeros y lo puedes colocar en numerosas posiciones sin que se resienta. Un arma de destrucción masiva que hay que saber utilizar.

Este artículo finaliza la trilogía sobre Jude Bellingham. En diciembre publicamos la diferencia en el liderazgo del inglés frente a la de Mbappé, como introducción a la figura del jugador. Hace un mes analizamos el fichaje del mejor jugador de la Bundesliga y ahora toca lo suyo con su rol táctico-estratégico en el equipo blanco.

SU POSICIÓN

Mapa de calor Bellingham

Como reina del tablero puede abarcar cualquier parte del terreno de juego, puede cubrir con éxito la izquierda y la derecha, bascula sin problema hacia posiciones defensivas y transiciona fácilmente hacia posiciones de ataque.

Puede haber debate sobre cuál es su mejor posición. En mi opinión, su mejor posicionamiento es de interior, tanto en derecha como izquierda, con libertad en un 4-3-3 (tipo Modric) o como mediapunta por delante de un doble pivote en un 4-2-3-1.

Posición Bellingham

Posición Bellingham 2

El mapa de calor mostrado es de su último año en la Bundesliga, donde se puede ver una tendencia a inclinarse hacia la derecha, ya que compartía medio del campo con Julian Brandt en la izquierda. El mapa de calor es increíble, pues muestra que el jugador es capaz de abarcar todo el campo y de moverse con libertad de área a área.

Actualmente la palabra que mejor lo define es box-to-box, y seguramente sea el mejor del planeta, pero me niego a pensar en un Jude que no pise frecuentemente el área, por lo que lo prefiero más cerca de los delanteros y extremos que de nuestros centrales. Cubriéndole la espalda, dos jugadores más defensivos u organizadores (Tchouaméni, Kroos o Camavinga).

En ataque tiene que tener la tarea de practicar vudú con el mediocentro defensivo o el doble pivote del oponente, rompiendo líneas, filtrando pases, llegando al área y metiendo goles. Debe ser la pesadilla de los mediocentros posicionales del contrario. Se le debe poner como objetivo que supere los 15 goles, salvo que, en caso de lesiones de otros mediocentros, deba cubrir posiciones más retrasadas. Para conseguir esos goles, debe encontrar los huecos que le deje el delantero centro para hacer daño y llegar al área sorprendiendo. El poder de atracción de Vinicius debe generar esos pasillos que ocupará Jude y su asociación con Rodrygo en la derecha debe ser letal. Pero hay que tener paciencia, porque la mayor debilidad actual del inglés es su juego posicional. Todavía le cuesta encontrar los puntos débiles del contrario y tiene que ir aprendiendo de los mejores, un croata cercano a los cuarenta años y un alemán que promedia más de 94% de pases acertados al año.

Bellingham delanteros

FASE DEFENSIVA

Contando con el físico de Tchouaméni, Camavinga y Bellingham, Carlo Ancelotti no puede no permitirse posicionar un bloque alto en defensa. Prohibidos los bloques bajos. Para la presión adelantada a los centrales debe posicionar a Jude como segundo delantero, como ya ha hecho con Modric y Benzema. En bloque alto, un 4-4-2 o 4-2-4 debería ser la norma, ya que no existe ningún equipo con el físico de la actual plantilla del Real Madrid para hacer presión en bloque alto.

Defensa Bellingham bloque alto

En los momentos que haya que posicionarse en bloque bajo, Bellingham puede hacer de interior y ayudar al lateral, si es que a Rodrygo en la derecha no le da tiempo. Su físico le permite recuperar la posición con facilidad.

Defensa Bellingham bloque bajo

EL FAMOSO ROMBO

Y, ¿qué es ese famoso rombo que andan filtrando las redes? ¿A qué se refería Ancelotti con el posible de esquema? Creo que todas esas preguntas se responden con un “depende”, ya que dependerá de si llega el innombrable. Como yo creo que sí llegará, pienso que poco variará el esquema inicial del equipo. En caso de que no llegue ese codiciado delantero centro, se puede utilizar dicho rombo de la siguiente manera.

Rombo

Jude Bellingham sería una pieza esencial en ese rombo, ya que, con su poder de dama de ajedrez, puede jugar como interior en ambos flancos y como mediapunta por detrás de Rodrygo y Vinicius. El inglés es ese comodín codiciado por todos los entrenadores, por eso se hace imprescindible allí donde va.

Este sistema tiene un problema claro con esa doble punta brasileña: deshabitas las bandas y debilitas al mejor Vinicius alejándolo de la línea de cal. Demasiado terreno para cubrir por los laterales. No me termina de convencer.

DOBLE PIVOTE

El de Birmingham puede jugar como doble pivote y lo hace muy bien. En el Mundial alternó el doble pivote con una posición más adelantada y, aunque me gusta más cerca del área contraria, es un mediocentro que cumple perfectamente en esa labor. Posteriormente, en la clasificación para la Eurocopa jugó de interior izquierdo, donde se maneja perfectamente. Por lo que no pensemos en que, como Kroos y Modric, tiene un perfil determinado; puede jugar en ambos lados con un buen rendimiento. Por eso es la reina.

UNA PEQUEÑA LOCURA

Por físico, técnica, capacidad goleadora y regate me encantaría poder verlo en alguna ocasión de segundo delantero o incluso de delantero. Está claro que no lo hemos fichado para eso y que es un mediocentro o como mucho mediapunta, pero le veo facultades para marcar diferencias incluso más arriba. En caso de ausencias en la delantera u otras incidencias, no me parecería mal valorar colocar a Jude arriba, de Benzema, con Modric o Valverde detrás.

Bellingham de Benzema

Toca disfrutar del nuevo jerarca destinado a romper los tableros del futbol mundial. Los jerarcas que quedan en el equipo le enseñarán a descifrar los enigmas que todavía nadie le han podido mostrar y esperemos que el entrenador sepa manejar la reina como debe, ya que no todo el mundo sabe utilizar el arma más poderosa. En tus manos está, Carlo.

El verano tiene su canción y Arda es Barbarroja

 

Sí, sí. El verano tiene su canción, pasa siempre. La de este es "Tenemos mejor equipo que el Madrid". El Madrid. No quiero imaginar que un día desapareciera…

Tenemos mejor equipo, la canta el Barça. Hombre, en balonmano seguro. En hockey juraría que también. Se refiere al fútbol. ¿Y? Puede ser. ‘Pa’ gustos, colores. La letra y música son de Laporta, es muy pegadiza. Gente que acaba de aterrizar la canta al instante. Vean Iñigo Martínez. Gundogan se espera que la tararee en alemán y/o turco. Y así.

Laporta

Hay otra tonadilla, también culé, la verdad es que son muy creativos, muy celebrada, cuyo estribillo es “al Barça lo engañaron”. Le faltó añadir, "estando de romería", en plan Mi carro de Manolo Escobar, gran culé, por cierto. Lo engañaron en lo de Negreira, claro. Esta es de varios autores y está bien colocada en el ranking. Técnicos, directivos, periodistas, socios y simpatizantes la cantan en piscinas, verbenas populares, caminatas por el monte.

Sánchez, Pedro, también opinó al respecto. Pasó por el Marca y estuvo glorioso una vez más. Definió el asunto Negreira como "borrón". Como lo del sí es sí, vamos: borrón. No se le había ocurrido a nadie. ¿Borrón de más de siete millones? Ya. ¿Y qué? El borrón es lo mollar, y otra cosa el montante. Lo importante, el origen, es el borrón: sin él no hay montante. Está claro.

‘El mejor escribano echa un borrón’, concretó el monclovita. Como no entró en detalles, no sabemos a qué escribano se refiere: ¿a todos los mandamases del Barça que pagaron engañados? ¿A los cinco presidentes? ¿A uno, dos? ¿A Negreira? ¿A Negreirita?

Pedro Sánchez Marca

Y concluyó Sánchez: "su oficio no es fácil". El de los árbitros españoles. Más o menos que el de sus colegas australianos, mongoles, franceses, paraguayos… Ninguno ha vivido que el número 2 de su organización cobrara de un club durante 17 años. Puede que como su oficio no es fácil, para facilitarlo y hacer más llevadera su dura tarea, la solución fuera que el mando cobrara de un club durante 17 años. Bien.

La canción se ha convertido en la oficial de la cosa. El Barça fue engañado. Perfecto. Pero como no hay engaño eterno, resultó que en cuanto el número 2 dejó de serlo, ¡oh!, se dieron cuenta del engaño y dejaron de pagarle. Ni cuando San Pablo se cayó del caballo. Que se llevaran dinero del club, el soci lo entiende y aplaude: fue para Cáritas.

También está The Telegraph, un  periódico, no un grupo musical. Anda en la magnífica tarea de demostrar que el Madrid hace trampas en sus cuentas. Muy bien: la verdad debe imponerse. No basta ni convence que entidades tan madridistas como la Liga, la UEFA, la Federación y el CSD, la Euroliga y hasta el Pacto de Varsovia hayan visto y aceptado como buenas esas cuentas. Hay mucho merengue ‘infiltrao’.

Hay gente locamente dedicada a buscar algo feo en el Madrid, servidor se ofrece a ayudarles. Tengo buenos contactos en los bajos fondos. Gente que podría urdir algo contundente. Me fiaría de ellos más que del Telegraph. Domino desde falsificadores documentales a eficaces butroneros.

La abogada de Palma, defensora de uno que insultó a Vinicius, también debería ser consultada. Alguien que le pregunta al jugador si no cree que le llamaron mono pues quizá hizo monerías debería formar parte de la cosa. Entre todos son capaces de urdir un plan que acabe demostrando que sí, que el Madrid hace cosas espantosas.

Yo iría por ahí. Florentino y cía son imperfectos, claro. Y se equivocan. Anda que no hay campo... El estadio debió ser redondo, como Las Ventas, y no rectangular. Bellingham es un flojo que acabará en el Valladolid en un par de años, como pasó con Vinicius. Con Mbappé se equivocará si lo ficha. Y si no lo ficha, también. Teniendo 15 pívots y similares no fichó ni la mitad de un Hernangómez... Pero en materia de cuentas, no sé.  Hay cosas que parecen impepinables. Ahora, lo del voto por correo: montas unas elecciones un 23 de julio y resulta que dos millones largos de inadaptados sociales pretenden votar de esa manera y colapsan el servicio. No se podía saber.

Arda Güler

Tampoco lo de Arda. Anda el madridismo loco con él. Sus entrenamientos, sí, eso, están siendo flipantes. Hemos visto cosas que invitan a pensar que es la reencarnación de Barbarroja, aquel tremendo pirata otomano que sembró el terror en el Mediterráneo. Parece nacido Arda para sembrar eso, el terror, en el Mare Nostrum y todos los mares, ríos y lagos de Europa.

Es el fútbol. El chico desconocido acapara focos. De Bellingham sabíamos. Y de Brahim y Fran García. MBappé también nos suena. Pero el primero en dar que hablar es el nuevo Barbarroja, ese proyecto amenazante. Cosas.

 

Getty Images

Buenos días. Como no podía ser de otro modo, un madridista ilustre (ilustrísimo desde ayer) copa las primeras planas del día. Carlos Alcaraz ha ganado Wimbledon, lo cual nos tiene tan eufóricos como corresponde. Hala Alcaraz.

 

En una final que fue una montaña rusa, durando casi 5 horas, Carlos Alcaraz logró el cuarto título del tenis masculino español en la catedral del tenis, el All England Lawn Tennis and Croquet Club de Wimbledon.

Enorme mérito del murciano de El Palmar, que empezó como un flan en el primer set, en el que fue arrasado por el jugador con más Grand Slams de la historia, el fabuloso serbio Novak Djokovic.  1-6 en apenas 27 minutos de juego.

Se asentó en la pista central ya desde el principio del segundo set, sirviendo con mucha más confianza, y, sobre todo, restando los misiles de Nole con una gran efectividad. La batalla de este set fue preciosa, épica, con los dos mejores jugadores del mundo actuales y también los dos mejores restadores del circuito. Se llegó al tie break tras intercambios fabulosos de ambos, rallyes larguísimos y tan poco habituales en Wimbledon, habitual territorio de puntos cortos, con predominio de saques y voleas ganadoras. La muerte súbita (8-6) acabó con un espectacular resto ganador de revés del murciano que logró devolver un primer saque envenenado a casi 200 kilómetros por hora de su contrincante.

El tercer set se decidió en dos juegos fundamentales, el 3-1 para Carlitos tras remontar un 15-40 adverso y el juego posterior, de más de 26 minutos de duración, en el que hubo hasta 12 igualdades (deuces) y que finalmente se hizo Carlitos con él y puso un 4-1 que, tras la desmoralización del serbio, llevó un increíble 6-1 en el marcador. Recordemos que solo tres jugadores han infligido dicho estigma en forma de 6-1 en un set a Djokovic en un partido de Grand Slam: Federer, Nadal y … Carlitos Alcaraz.

Fue el momento en el que Nole empezó cierto juego subterráneo, del que es un maestro absoluto, y desapareció de la pista durante más de 7 minutos para ir al servicio. Ese parón fue nefasto para el español, que falló varias bolas fáciles que podían haber supuesto el 2-0 en el set, y que finalmente vio cómo el serbio le rompía su servicio y le alejaba del set, que finalmente acabó con 3 a 6.

Pero Alcaraz está hecho de materia de ganador. Su cabeza es increíble para su edad (20 años y 72 días) y abordó el quinto set desplegando su juego alegre de siempre, con sus golpes de derecha ganadores y siguiendo utilizando su recurso favorito, las dejadas, que parecen herencia del maestro Manolo Santana, la mejor muñeca de la historia.

Rompió pronto el saque a Novak, y supo conservar cada uno de sus servicios ante un Djokovic que, poco a poco, se iba mentalizando que Carlitos era ya superior, y que ganaba sus saques con relativa facilidad. Y así, hasta la bola ganadora del 6-4 en el definitivo set.

Merecidísima e inesperada victoria pues del murciano, lograda en el jardín particular de Djokovic, imbatido en la pista central de Wimbledon desde su derrota hace ya 10 años ante el escocés Andy Murray.

Se trata de la cuarta victoria, insistimos, de un tenista masculino español (en féminas ganaron Conchita Martínez y Garbiñe Muguruza), tras el pionero Santana en 1966, vestido con la camiseta blanca impoluta adornada con el escudo del Real Madrid, y las dos de Rafa Nadal, en 2008 ante Federer (en une final que se considera por algunos especialistas el mejor partido sobre hierba de la historia) y en 2010 ante Berdych.

Como curiosidad, decir que los 3 ganadores poseen apellidos todos ellos únicamente con la vocal A (Santana-Nadal-Alcaraz), y, además, los tres siendo 100% madridistas y todos ellos muy orgullosos de ello.

De hecho, una de las primeras felicitaciones recibidas por Carlos Alcaraz fue la de su club de predilección, el Real Madrid. Y es que su victoria fue puro ADN madridista, primero una remontada fabulosa (un 1-6 para un chaval de 20 años habría hundido a la mayoría de los jugadores), dos sets maravillosos, un bajón inesperado que hacía presagiar un naufragio, y, finalmente, una victoria clara y merecida, aguantando las acometidas del jugador más laureado de la historia.

Segundo Grand Slam para Carlitos (como a él le gusta que le llamen), tras su Open de Estados Unidos del año pasado, y nadie duda que esto no ha hecho nada más que empezar, ya que es actualmente el número 1 del mundo y su juventud, y su capacidad de adaptación a todas las superficies de juego le auguran un futuro francamente espectacular.

Pasad un gran día.

Buenos días, amigos. Durante eones los sabios y aventureros de la antigüedad se afanaron en encontrar el secreto de la inmortalidad. Alquimistas del medievo mezclaron todo tipo de potingues para tal efecto, piratas, cazarrecompensas y filibusteros navegaron los siete mares en busca del elixir de la eterna juventud. Un despliegue sin precedentes, de uno a otro confín, para finalmente constatar que el secreto de la vida interminable estaba en manos de Mortadelo. Así es.

Ayer a los 87 años nos dejó su papá, Francisco Ibáñez. Desde hoy es inmortal gracias a sus desternillantes personajes, de Filemón a Mortadelo, de Pepe Gotera a Otilio, de Rompetechos a Sacarino y tantos otros… Incluso, pensando uno en los cuatro ínclitos jinetes del apocalipsis de la prensa deportiva diaria, es inevitable evocar que algún día compartan el mismo oficio que Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión… sin empleo.  Es broma. No se pongan como la señorita Ofelia ante un piropo envenenado, omo el Superintendente Vicente ante una Misión ¿Cumplida? Mortadelo y Filemón nunca necesitaron suspenderse a un milímetro del suelo, entre alarmas láser, sostenido por cables de acero made in Langley, para reivindicarse. Filemón no es Tom Cruise, ni el Sportivo el Washington Post. Ni falta que les hace. Sobre todo, el primero. Que nuestros portanalizados se reivindiquen suele ser complicado y azaroso.

Hoy ha sucedido. Enhorabuena al diario Marca.

Hoy la bandera de la T.I.A ondea a media asta, los inquilinos de 13 Rue del Percebe caminan desolados camino del desahucio, el hotel de Sacarino echa el cierre y sólo Marca lo ve claro. El resto de sus colegas kiosqueros, por el contrario, y como constaremos más adelante, demuestran la misma visión de juego que Rompetechos. Así es el veranito de las portadas; podría ser una alternativa para el ingenio, pero se queda en secarral informativo donde la impera la ley del esfuerzo justito: el Tour cuando no es SiesTour, Wimblendon, la Fórmula 1 cuando toca, Pedri desayunó gofio con miel en Tenerife…. En fin, lo de siempre.

Hoy habemus excepción con una portada histórica, la de Marca, que homenajea a una de las figuras más queridas a lo largo y ancho de la piel de toro. El responsable de que muchos de nosotros aprendiéramos a disfrutar de la lectura de la mano de un hilarante descojono. Tanto es así, que quien suscribe siempre intenta confeccionar Portanálisis mortadelianos en tributo íntimo y secreto para quien fuera el maestro de tantos. Por eso nos gusta ver en Marca a Filemón y subalterno entre el ingente pelotón de la serpiente multicolor o a Mortadelo raqueta en mano en la azotea presto a enfrentar a Nole como nuestro Carlitos. Que se anden con ojo, porque seguro que cuentan a sus disposición con la última invención del Profesor Bacterio.

Desperdicia la prensa deportiva catalana la ocasión de homenajear al maestro de la historieta. Paco Ibáñez nació en 1936 en Barcelona y hoy Mortadelo y Filemón son universales (Clever&Smart en Alemania, Mort&Phill en Inglaterra, Mortadelo e Salaminho en Portugal…) aunque ya sabemos que la universalidad no casa demasiado bien en ocasiones con la barretina a rosca que se estila por aquellos lares. Marca les ha marcado el camino, valga la redundancia, pero no han acabado por enterarse. Ahora que estamos en tiempo electoral podrían haber apostado por el país boyante, próspero y echao p´ alante que predicara el Partido Mortadelista Filemonero Español, pero ni así. Están tan atrapados en su particular Lapso que parecen hipnotizados por Magín, el Mago, rehenes del Gang del Chicharrón. Tal día como hoy uno lee Chapeau a cuatro columnas en la primera plana del diario de Godó, Grande de España, y no puede evitar pensar en Chapeau, el Esmirriau y sus mil y una trampas.

Se trata precisamente de eso, de cómo por allí caen sucesivamente atrapados en sus propias ratoneras. Pedri Batidito de Gofio, Pedri Superman… No fotis, nen.

Parece que en un laboratorio secreto chicharrero le hubieran aplicado el sulfato atómico que diseñara Bacterio y ordenara robar para amenazar el orden mundial el maligno General Bruteztrausen de la República de Tirania. A ver si no va a ser eso y resulta que es el crecepelo de Bacterio con el que Mortadelo dejó de ser apodado “El Melenudo”.

En eso han quedado precisamente los periódicos deportivos; en vendedores de crecepelo, que facturan diarios que se leen en un plis sin que te tiempo real a ejecutar una misión de aguas mayores. Así que, del mismo modo que se otorgó un Príncipe de Asturias al japonés que creo una pareja de fontaneros italiana que combate tortugas demenciadas mediante la ingesta de champiñones lisérgicos; hoy queremos honrar con el Portanálisis de Oro a Paco Ibáñez.

Gracias por tanta inspiración…

… y sobre todo tantas risas.

¡Feliz domingo, merluzos!

Nos acaba de dejar, a los 87 años, la persona que sin duda más nos hizo disfrutar a millones de niños, pero también a otros tantos adultos de numerosas generaciones.

Francisco Ibáñez, el mejor dibujante español de cómics de toda la historia, nos deja más 100 millones de álbumes vendidos, más de 50.000 páginas de risas, de ocurrencias, con cientos de personajes salidos de su lápiz, en una carrera de más de 60 años de duración. De hecho, seguía en activo y a punto está de publicarse la última aventura de Mortadelo y Filemón titulada “Mundial de baloncesto 2023”.

Y es que, ya desde 1978, cuando se publicó la aventura de los patosos detectives de la T.I.A., “Mundial 78”, Ibáñez hizo innumerables alusiones al mundo del deporte, principalmente el fútbol, pero también diferentes modalidades olímpicas (recordemos su delirante “En la Olimpiada”, ya en 1972).

En los primeros años 70, cada jueves, durante todo el año, se distribuían en miles de kioskos de prensa de todo el país nada menos que 4 revistas semanales infantiles, publicadas por la editorial barcelonesa Bruguera, en las que en todas ellas los protagonistas eran los personajes de Ibáñez: por supuesto, el Pulgarcito, con sus estrellas “Mortadelo y Filemón”, pero también el Tío Vivo con “Pepe Gotera y Otilio” y con la excepcional “13, Rue del Percebe”, el Din Dan con “Rompetechos”, y el DDT con “El botones Sacarino”.

La fama de Mortadelo y Filemón llegó a ser tan enorme que en 1970 salió la cabecera Mortadelo, y años después le siguieron Súper Mortadelo y Mortadelo Especial. Eran los años dorados de Ibáñez, que cada año publicaba aventuras completas (a veces 2 por año) de los detectives, las primeras de las cuales se encuentran entre las obras maestras indiscutibles del dibujante catalán: “El sulfato atómico”, “Safari callejero”, “El caso del bacalao”, “Valor y al toro”, “La máquina del cambiazo”, “Los inventos del profesor Bacterio” y tantas otras, cuyos álbumes se vendían en tapa dura en tiradas de cientos de miles de ejemplares.

Ibáñez no solo contribuía con sus caricaturas delirantes, sino que sus guiones y hallazgos idiomáticos eran desternillantes. No hay más que recordar, por ejemplo, las contraseñas que tenía que decir Mortadelo para pasar por las entradas secretas para acceder al edificio de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea): “Los tipos que fuman puro tienen cara de canguro”, “Cuando llueve en Almería, se remoja hasta mi tía”, “El kilo de sardineta ya ha subido otra peseta”, “Debajo del río amarillo, no hay quien encienda un pitillo”, entre cientos de otras. O la vez que tuvo que gritar Mortadelo aquello de “Viva er Beti manque pierda”, delante de una peña sevillista.

Uno de los mejores recuerdos futbolísticos de Ibáñez se produce en la aventura “Magín el mago”. El perverso mago Magín se dedida a hipnotizar a sus víctimas para atracar bancos y asaltar chalets de pudientes. Cuando Mortadelo y Filemón se enfrentan a Magín, éste hipnotiza a ambos: a Filemón le hace creer que es un balón de reglamento y, a Mortadelo, que es nada menos que Gento. Aquí debajo pueden contemplar esta escena delirante.

 

Y es que, en 1971, fecha de publicación de dicha aventura, el jugador español más famoso seguía siendo el capitán del Real Madrid y de la selección, Don Paco Gento.

También el miope más entrañable del mundo del cómic, Rompetechos, tenía sus gags de equivocaciones evocando al fútbol, como vemos en esta portada de Din Dan, revista de la que era el principal reclamo. En un cartel de la calle que pone “Osasuna Sevilla”, nuestro personaje lee “Hay aceitunas de Sevilla” y posteriormente, se lía todo.

Podríamos escribir sin parar sobre todos los buenos recuerdos que evocan los tebeos de Ibáñez, que para aquellos niños de los años 70 eran mucho más divertidos que ver el único canal de televisión que había: y es que, además de los ya señalados, Ibáñez era prolífico en inventarse sagas y personajes, y no podemos olvidar a algunos como “La familia Trapisonda, un grupillo que es la monda”, “Doña Pura y Doña Pera, vecinas de la escalera” y una pareja de seudo deportistas patéticos como fueron “Godofredo y Pascualino viven del deporte fino”.

Por terminar, hacer nuevamente mención a la excepcional casa de vecinos del número 13 de la rue del Percebe, con personajes variopintos sacados directamente del imaginario de la tradición picaresca española (con un ladrón, con un dueño de colmado que tima a su clientela, con veterinario incompetente, con una pensión súper poblada de inquilinos, con un sastre caradura y con un impagable moroso que evita como puede a sus acreedores). Por cierto que Ibáñez se inspiró en su amigo Manolo Vázquez (el padre de Anacleto y de las Hermanas Gilda) para su personaje del escurridizo moroso de la buhardilla.

Había tal picaresca en aquel vecindario que cualquiera habría podido concluir que estábamos en las oficinas de cierto club de fútbol.

Descanse en paz Francisco Ibáñez, que cada año acudía puntualmente a su cita con la Feria del Libro de Madrid, en la que no dejaba a ningún niño ni tampoco a ningún adulto sin su ejemplar firmado, e incluso a veces con algún dibujo de regalo. No logró hacerse con el premio Príncipe (ni Princesa) de Asturias pero logró a cambio algo muchísimo más valioso: el cariño y el total reconocimiento de millones de personas que disfrutamos infinitamente con sus personajes de tebeo.

Aún a riesgo de recibir toda suerte de injurias, ser calificado de ignaro y enterrar cualquier resto de credibilidad como madridista, tengo una opinión muy clara sobre quién debe ser el reemplazo de Ancelotti una vez finalice su contrato e inicie su periplo como seleccionador de Brasil. Rectifico, no la tengo sobre quién debe ser, sino sobre quién no debe ser o, al menos, a quién no quiero ver ni en pintura.

Quien haya leído las cosas que escribo, habrá deducido que Zidane no se cuenta entre los entrenadores a los que venero. Si bien su primera época en el Madrid fue intocable, gloriosa e incontestable, su segundo advenimiento se me antojó innecesario. Aún a pesar de ello, tiene un lugar reservado en el Asgard madridista con todo merecimiento, tanto como jugador como en su labor como entrenador, mientras mis recelos se dirigen a otro morador de ese Olimpo, en este caso, y por ahora, sólo por los méritos contraídos sobre el terreno de juego.

No me escondo si digo que nunca idolatré a Raúl González Blanco aún a pesar de tener una primera mitad de carrera sólo a la altura de los elegidos. Comenzando por las apariencias, corría feo, y no me estoy refiriendo al cruel vídeo en que lo llaman “hijo del viento” por darse una carrera tribunera en pos de un balón al que nunca llegaría y al que jamás llegó. Raúl corría feo, entre giboso y ortopédico, por mucho que su sacrificio y espíritu fueran indiscutibles. Esa falta de estética le hacía parecer torpe, si bien nunca dejó de mostrar detalles de una clase técnica muy por encima de lo normal.  El problema vino a partir de 2002 ó 2003. Florentino Pérez fichó a Ronaldo Nazario, el mejor delantero de la historia, y Raúl se vio un tanto desplazado, tanto por posición como por funciones. El brasileño era todo lo contrario que él: técnica superlativa, una potencia en carrera que le hacía constituir una estampida por sí mismo y una marcada tendencia a la dejación de funciones en cuestiones como la presión, la defensa o la intensidad a la hora de aplicarse en los entrenamientos, especialmente a la hora de mantener la forma. Aún a pesar de todo lo anterior, seguía siendo decisivo e imparable, pues no olvidemos que se trataba de un superdotado desde el punto de vista no sólo técnico, sino también físico.

No me escondo si digo que nunca idolatré a Raúl González Blanco aún a pesar de tener una primera mitad de carrera sólo a la altura de los elegidos. No engaño a nadie cuando digo que, en la época del Madrid galáctico, iba al Bernabéu a ver a Ronaldo, Zidane, Figo o Beckham, pero no a Raúl

Raúl no era un virtuoso ni nunca quiso serlo, era un tipo que destacaba por su inteligencia e instinto, sabiendo siempre dónde iba a ir un rechace. El tópico decía que no era un 10 en nada, pero era un 8 en todo, lo cual, extrapolado al mundo de la música, es como hablar de una Fender Stratocaster, la navaja suiza del guitarrista, la chica para todo, y algo había de cierto en ello.  El problema vino cuando su físico, afectado por las consecuencias de tener un entrenamiento de deportista de élite cuando aún no había terminado su proceso de crecimiento, hizo que perdiera chispa y que, con 25 ó 26 años, su cuerpo empezara a hacerle moverse como un veterano. Tampoco le favorecía la comparación con jugadores de unas prestaciones técnicas muy superiores a las suyas que le rodeaban ni el ciclo negativo en el que se vio sumido el equipo. No engaño a nadie cuando digo que, en la época del Madrid galáctico, iba al Bernabéu a ver a Ronaldo, Zidane, Figo o Beckham, pero no a Raúl.

En cuestiones de carácter, Raúl no parece un tipo fácil. Todos nos tomaríamos una cerveza con Steve McManaman, con Roberto Carlos o con Ronaldo, pero el gesto hosco y mohíno de Raúl, así como una gestión inexistente de su imagen y relaciones públicas, no lo hacían un tipo carismático, circunstancia esta que estoy convencido que tuvo influencia decisiva a la hora de no ganar un Balón de Oro cuya concesión no podía ser más merecida y que, sin embargo, acabó en manos de Michael Owen.

La cuota de poder que Raúl fue aglutinando en el vestuario fue en aumento hasta convertirse en capitán en 2002 tras la no renovación, e insisto mucho en esto, NO RENOVACIÓN, no despido, de Fernando Hierro por una serie de diferencias con Jorge Valdano y que dio con el malagueño y con Vicente del Bosque fuera del club. Esa creciente influencia le hizo dar la impresión de tener mañas y formas de cacique en el vestuario, presuntamente vetando fichajes que pudieran hacerle la competencia y creando una camarilla de adláteres entre los que se encontraban Guti o Salgado, tipos con mucho peso dentro del equipo. Es célebre la anécdota de una pretemporada en la que, en un ejercicio de carrera continua, adelantó a toda velocidad a un grupo de canteranos que se lo estaban tomando con más calma charlando entre ellos mientras trotaban de manera despreocupada. La leyenda dice que les espetó algo parecido a “Si por mi fuera, os volvíais a Madrid ahora mismo”, afeando la falta de esfuerzo de los referidos jóvenes a la hora de realizar tan tedioso ejercicio. Hay quien considera que fue un gesto de liderazgo o de “animal competitivo”, mientras que, personalmente, me parece una maña de amargado veterano de los de colmillo retorcido, llámenme raro.

He mencionado que Raúl gestionaba de manera peculiar sus relaciones públicas, pero no dejemos de percibir que contaba con el apoyo de una notable parte de la prensa deportiva. Tampoco debemos olvidar que estamos hablando de una época en la que los periodistas, aunque menos de lo que creen y mucho menos de lo que les gustaría, tenían influencia en el equipo. Eran tiempos de ruedas de prensa diarias, de invitaciones a comer al asador de moda que, oh casualidad, siempre redundaban en una campaña de halagos o lisonjas de los periodistas agasajados en favor del jugador que, en cada comida, abonaba la dolorosa con el convencimiento de que una campaña de marketing en una agencia especializada habría salido mucho más cara que unos chuletones para los juntaletras de guardia y cuyo nombre nos imaginamos todos.

se acabó creando una percepción de Raúl como el madridistaverdadero, el guardián de las esencias que sentía la camiseta y demás tópicos vetustos que apestan a Brummel o Varón Dandy. Eso está muy bien, pero creo que todos queremos mucho al Real Madrid, y ese amor y entrega que podemos ponerle no constituyen carta de naturaleza para poder entrenar al primer equipo con un rendimiento conforme a las exigencias que la historia del Club impone

Todo lo anterior referido a la prensa y sus periodistas, acababa creando una percepción de Raúl como el madridistaverdadero, el guardián de las esencias que sentía la camiseta y demás tópicos vetustos que apestan a Brummel o Varón Dandy. Eso está muy bien, pero creo que todos queremos mucho al Real Madrid y ese amor y entrega que podemos ponerle no constituyen carta de naturaleza para poder jugar en el primer equipo con un rendimiento conforme a las exigencias que la historia del Club impone. Ese argumento choca frontalmente con el hecho de que Raúl, igual que Casillas cuando marchó al Oporto, vio complementada la ficha que percibía en su club de destino, por el Real Madrid hasta completar la cantidad en que estaban fijados sus emolumentos al momento de su marcha y que se prolongó por un número de temporadas idéntico a la cantidad de años que quedaban al contrato suscrito por el jugador y el club blanco. Eso no es bueno ni malo, si bien empiezo diciendo que, al menos en mi caso, no perdonaría un euro, pero, por favor, un poco de tiento a la hora de convertir a alguien en epítome del madridismo.

Finalmente, la trayectoria de Raúl como entrenador no tiene grandes hitos, más allá de seguir sin conseguir ascender a segunda división al Castilla. No sé cuánto de responsabilidad recae sobre él, cuánta sobre los jugadores o qué proporción es Negreirae Causa, si bien Zidane contaba con una experiencia magra y no hace falta recordar el resultado.

Añado como último dato, y, aunque baladí, para mí grave en extremo, es que Raúl, y creo que sigue haciéndolo, se refería a sí mismo en las ruedas de prensa en tercera persona, y eso no puede consentirse.

Cuando se habla de los peligros del verano, hay quien piensa de inmediato en aquellos relacionados con las olas de inclemente calor, o incluso en los que se derivan de marcharse de vacaciones a algún lugar de riesgo. Quiá. Este es un pensamiento superficial, prácticamente huero. El principal peligro del verano no procede de lo que hay, sino de lo que falta. El verano, como saben muy bien los niños, es ante todo una ausencia. A veces una ausencia de límites, lo que ya de por sí conlleva cierto riesgo. Pero también puede ser una ausencia de los estímulos cotidianos. Seguramente ustedes, madridistas que están leyendo esto, mes semblables, mes frères, saben, ay, a qué me refiero.

El otro día, tratando de ocupar las largas horas sin ese amigo que nunca falla, se me ocurrió hacer zapping por cadenas generalistas. Para quien no recuerde esta práctica, se trata de una costumbre antiquísima, del siglo I a. N. (antes de Netflix), con la que se podía acceder a contenidos audiovisuales gratuitos. Estos eran aproximadamente tan malos como la mayoría de los actuales, personalizados y de pago, pero tenían un carácter compartido antes que estabulado, de manera que le regalaban a uno algún tema de conversación en el incómodo instante de la máquina del café de la oficina, mientras se maldice entre dientes que el chorrito no caiga más rápido. En esta ocasión, la señal de televisión me devolvía una telenovela tras otra al cambiar de canal, hasta que de repente me topé con el rostro impasible de Kylian Mbappé, que explicaba no sé qué asuntos publicitarios en una rueda de prensa de hace meses. Otro culebrón más, pensé; aunque reconozco que a continuación subí el volumen. Ya hemos dicho que el verano es una ausencia, y uno de sus principales peligros es la necesidad de rellenarla con cualquier cosa.

Por otro lado, el mundillo del fútbol no es en absoluto ajeno a los culebrones. Todos tenemos en nuestra memoria la estampa de un Valdano arremangado a escasos minutos de la medianoche, o la de un Florentino negando tres veces antes de que cante el gallo, o la de una presentación feliz el 1 de septiembre. No obstante, la telenovela que tiene como protagonista al chico de Bondy ha superado cualquier límite anteriormente explorado. La combinación de ingredientes tan dispersos, entre los que se incluyen hasta condicionantes geopolíticos, convierte la trama en el culebrón de todos los tiempos. Y, por primera vez, no existe unanimidad entre el madridismo acerca del final deseado. Yo mismo, partidario acérrimo de su llegada, considero que los juegos y las idas y venidas de las temporadas anteriores merecerían una lección que le bajase los humos. Analizada desde un punto de vista poético, esta telenovela requiere de un momento catártico que se adorne con una melodía melancólica, a ser posible de Jacques Brel, el francés más francés de la historia -resulta irrelevante el nimio detalle de que naciera en Bélgica-. Hay quien no desea la llegada de Kylian al Madrid sin un acto de contrición previo por parte del jugador, y mi corazón de hincha se halla secretamente de acuerdo. Quizá sea el calor el que me haga desvariar, pero mi mente sueña con la posibilidad de ver salir de la boca de Mbappé la letra de Ne me quitte pas. Al fin y al cabo, la historia de la canción encaja como un guante: se trata de una composición del propio Brel a su amante Suzanne Gabriello -apodada, lo que son los azares del destino, Zizou (¡!)-, en la que se arrastra por el suelo y le pide perdón por ser un cobarde y no atreverse a abandonar a su mujer y huir con ella. La esposa, el marido, la amante, el miedo, la ambición, la incapacidad para renunciar a la cómoda existencia, el amor, la traición a las expectativas. Definitivamente, acabe como acabe este culebrón, su banda sonora tiene nombre. Además, la ambigüedad final permite asociarla a cualquier desenlace.

El principal peligro del verano no procede de lo que hay, sino de lo que falta. El verano, como saben muy bien los niños, es ante todo una ausencia. A veces una ausencia de límites, lo que ya de por sí conlleva cierto riesgo. Pero también puede ser una ausencia de los estímulos cotidianos. Seguramente ustedes, madridistas que están leyendo esto, mes semblables, mes frères, saben, ay, a qué me refiero

Afortunadamente, no todos los culebrones son tan intensos. Tras contemplar embobado la inane rueda de prensa de Mbappé, continué con la travesía por otros canales y, dejando atrás la languidez parisina, me sumergí en el colorido mundo de las novelas turcas. Me he informado sobre el tema y he comprobado que ahora son hegemónicas. No me extraña: a pesar de que apenas esconden la intención propagandística por parte del gobierno que las financia, estos productos turcos no adolecen de esa pesada carga de trascendencia que se adhiere a la piel peor que el calor. Pueden ser mejores o peores, más ocurrentes o más tópicas, más tendentes al drama o a la comedia, pero siempre ligeras, coloridas, plácidas. Como un fichaje que sale bien, sin tanta doblez interesada ni tanto recoveco: hola, buenas, quise venir al Madrid y aquí estoy. Veni, vidi, vici. Arda Güler, sin ir más lejos. Qué quieren que les diga, es de agradecer. Si el verano es una ausencia, anticipémonos al peligro y procuremos combatirla con finales felices mientras tanto. No desesperen, si hay algo seguro es que ya llegará el otoño. Y, lo que es aún más importante, la liga. Se lo prometo.

Qué esperar de Güler

 

Buenos días, amigos lectores.

Ahí lo tienen, está en todas las portadas, hoy nos encontramos un denominador común en la figura de “nuestro” Carlitos Alcaraz, quien ayer mismo alcanzó la final de Wimbledon con brillantez y menos problemas de los esperados con el granítico Medvedev. En solitario o compartiendo portada, pero por su presencia está claro que el Portanálisis de hoy debe acercarse por un día al tenis y dejar un poco de lado el Real Madrid que suele copar nuestras alegrías y desvelos, ¿seremos capaces?

Hemos comenzado diciendo que Carlos Alcaraz es “nuestro” por ser español, de Murcia, de El Palmar, pero también por la profesión de fe madridista que ha hecho numerosas veces ya a lo largo de su corta y exitosa carrera. En cierto modo, podemos encontrar un paralelismo entre su peso en el circuito y el de ese otro gran ilustre madridista de éxito que es Rafa Nadal. Cuando los rivales se frotaban las manos porque la veteranía de Nadal (37 años) iba apartándolo de la primera línea de éxitos continuados, algo así como lo sucedido con los Benzema, Cristiano, Modric, Kroos, te llega un ciclón de 20 palos al número 1 del mundo. Qué desesperación, pensarán algunos, es como la irrupción de Vinícius, Camavinga, Rodrygo, Fede o (esperamos y deseamos) Bellingham y Güler.

Qué bien sienta el blanco, qué impoluta imagen transmite este color. En un mundo del deporte tan corrupto en ocasiones (ahí se asoman el fútbol y el ciclismo en la parte inferior de la portada), se agradece la tradición del All England Club de imponer la vestimenta blanca en sus instalaciones, quizás por su afán por transmitir al mundo una imagen de pureza del deporte sin la mancha que otros colores suelen llevar consigo. Con esa inmaculada estampa y un escudo del Real Madrid en el pecho, Manolo Santana se impuso en Londres en 1966, en lo que celebramos como un éxito más de la larga trayectoria de nuestro club.

Carlitos se señala el ojo como diciendo “mirad, fijaos bien, ojito”, y nos ha dado por hacer eso mismo: mirar en las portadas, bucear en ellas, tratar de fijarnos si aparecían por algún lado las noticias referentes a la sanción de la UEFA al Barça por manipulación contable del control del fair play financiero. Y la verdad es que no, no hemos encontrado una sola mención. Como tampoco hemos visto (y lo agradecemos) referencias a los bochornosos comentarios que la incontinencia tuitera del presidente de LaLiga, Javier Tebas, dejó ayer en las redes.

El presidente de la entidad que organiza el campeonato nacional debería ser neutral, imparcial, moderado, y no reaccionar como un Seitán de la vida cada vez que un periodista publica una noticia sobre su gestión.

La figura de Carlitos Alcaraz se agiganta en la portada de Marca, se triplica como ayer en la hierba londinense para alcanzar todos los bolazos de su rival. Alcaraz comparte espacio con el presidente del gobierno Pedro Sánchez, quien declara algo con lo que es difícil no estar de acuerdo: “El deporte no debería tener ideología”. Y así es, el deporte es sencillo, es afán de mejora y progresión, competitividad pura con las mismas reglas para todos, y los clubes no deberían entrar en si son de derechas o de izquierdas, ni fomentar campañas por la independencia o por otras cuestiones que no sean el propio deporte en sí.

Y los organismos deportivos están para facilitar que así sea, para que haya neutralidad y no favoritismos. El ministro del ramo, Miquel Iceta, se despachó hace unos meses sobre el caso Negreira diciendo que “no lo sigo muy de cerca”. Vaya por Dios, el mayor escándalo del deporte español en décadas y el ministro que debería preocuparse por ello afirma no estar muy al tanto de ello. Como suponemos que tampoco lo está del hecho de que el director general del Consejo Superior de Deportes hasta poco antes de que estallara el caso, Albert Soler, redactara una Ley del Deporte que contribuyera a salvar al club del que era vicepresidente apenas unos meses antes de tomar posesión del cargo.

El presidente Sánchez dice también: “Si lo dice la presidenta de la Liga F., seguro que podemos mejorar”. Pues yo le animo, tanto a él como al resto de candidatos, a que mejore los estamentos del deporte español, a que limpien de una vez los organismos infestados de tipos que hacen negocios con clubes, miran para otro lado cuando salta un escándalo, o tuitean como un adolescente para atacar a un club que lleva la “Marca España” a todos los rincones del mundo.

Por cierto, ni rastro de las sanciones de la UEFA al Barça y al Manchester United en la portada del Marca, ni del cachondeo que supone que el PSG o el City queden absueltos de toda posible infracción.

Espectacular foto en la portada del Mundo Deportivo: “Ciclón Alcaraz”. Y un titular incompleto en la parte superior: “Bernardo espera que el Barça se mueva… en los despachos”. Que es donde suele hacerlo para firmar palancas que computan, pero no se cobran, o modificar las normas de control financiero de LaLiga. Y terminamos con el diario Sport, el único que no lleva a Carlitos Alcaraz a la noticia principal del día.

Esperamos que los lectores entiendan que no nos apetezca hablar del Jardiner y de los nuevos juguetes rotos de la Masía, los otrora megacracks de talla mundial que deberán salir del club en breve junto a los jugadores de los salarios diferidos.

Que pasen un buen sábado, ojalá “nuestro” Carlitos Alcaraz pueda descansar bien todo el día. El partido de mañana huele a fecha histórica, a Día D y Hora H, al momento en el que un joven veinteañero derribe el muro serbio que arrasa el tenis mundial con la “lozanía” de sus 36 años. Es el momento de echar la puerta abajo, de decirle a Djokovic que “aquí estoy yo para marcar una nueva época”. Puritito Real Madrid.

Buenos días, amigos. O tardes. Esperamos que os hayáis acomodado sin mucho trauma a este horario más relajado que manejamos ahora en esta vuestra sección favorita. El estío trae consigo una relajación de las costumbres que moverían a la tranquilidad incluso a Chucky el muñeco diabólico, Jordi Alba (valga la redundancia) y otros grandes exponentes de histerismo.

Hoy os traemos mierda de la buena. Es un decir, claro. Resulta que el Barça ha presentado a Íñigo Martínez como nuevo jugador.

-Pero ¿no lo había presentado ya?

Nosotros también tenemos esa sensación, pero parece ser que no. Lo que tiene el Barça, en su proverbial afán propagandístico, es que pseudopresenta cuarenta y tres veces y media a sus fichajes, primero con la consabida foto en el Sport agarrando la camiseta, luego con el publirreportaje con el descubridor del futbolista loando sus talentos, después con el abrazo con Xavi (antes Xavi ya ha tenido su portada hablando del jugador), más tarde con la información confirmando que Tebas ha encontrado una falla en el cálculo de la masa salarial que nadie entiende pero permite la inscripción del futbolista, y finalmente con la presentación en sí. Muchas de estas fases se dan antes de que el jugador haya, de hecho, estampado su firma. En muchos casos, en efecto, no llega a estamparla jamás.

En el caso de Íñigo Martínez, voluntarioso central vasco curtido en convocatorias de Luis Enrique (pese a lo cual no dudamos que tenga algún talento), sí parece que hay firma fehaciente. Ayer lo presentaron, y cuentan las crónicas más chuscas que Laporta bajó al terreno de juego con él y le hizo un túnel. Las perspectivas, pues, son inmejorables.

Nos parece todo fenomenal. Bueno, casi todo. Que Íñigo (ya Iñi para los amigos, siguiendo la estela de Xavi, Pedri, Busi, Abi, Puyi, Gavi y tantos otros) mienta no nos gusta del todo. No es el mejor comienzo posible. ¿Qué es eso de que ha fichado pro “el mejor club del mundo”?

El “mejor” es una medida objetiva o que aspira a serlo. El mejor club del mundo es aquel cuyo palmarés es el más deslumbrante, y ese palmarés lo posee el Real Madrid, por mucha urticaria que por ahí fuera produzca la exposición de esta verdad diáfana. La grandeza (y con ella la condición de “el mejor”) se cifra fundamentalmente en la cantidad de Copas de Europa cosechadas, que para eso es con diferencia el más prestigioso de los títulos, y en ese apartado el Madrid da sopas con onda al Milán, el Liverpool, el Bayern y desde luego el Barça, que a lo largo de su centenaria historia ha logrado reunir las mismas que Isco. En cuanto a ligas españolas, también la entidad blanca posee más que la catalana, dándose además la circunstancia de que un buen número de los campeonatos nacionales logrados por los azulgrana están bajo la eterna sospecha del villanegreirato. ¿Cuánto valen de verdad las ligas arregladas bajo cuerda con el

estamento arbitral, por mucho que el Barça tuviera también jugadores de la calidad de Messi, Iniesta o Eto’o? Calidad. También Lance Amstrong tenía calidad.

De manera que Iñi no tiene ningún derecho a decir que llega al mejor club del mundo. No tiene ningún derecho a mentir. Puede decir que llega a su club favorito. Puede decir que llega al club al que quería ir. Puede decir (con los reparos del negreirato) que llega a uno de los grandes clubes de España, aunque sin Villar, Arminio, Negreira, Tebas, Rubiales y Roures sea en realidad poco más grande que el Valencia. Está en su perfecto derecho.

Pero desde esta humilde página le negamos la prerrogativa de mentir. Con todo el respeto. O sin él.

Por lo demás, Marca y As traen principalmente ciclismo, sin perjuicio de que el primero nos informe de que la plantilla del

Madrid se ha revalorizado en 400 millones en los últimos años.

Eso sí que es el mejor equipo del mundo, le pese a quien le pese.

Todo lo mejor, amigos.

¡Mira, mira, miraaaa¡ La imperativa recomendación la pronunciaba Rakel, mi mujer, durante la celebración del primer encierro de las Fiestas de San Fermín, el pasado 7 de julio, cita televisiva a la que nunca faltamos, estemos donde estemos.

En la pantalla de la televisión, en la que enfocaban la bajada del callejón hacia la Plaza de Toros de Pamplona, aparecía un mozo de pantalones arremangados, luciendo gemelos y ceñida camiseta del Real Madrid, corriendo delante de los astados, con el pitón de un toro de La Palmosilla, literalmente pegado a su espalda. Fueron unos segundos, pero los que saben de encierros y de toros aseguraron que la carrera con el pitón rebañando espalda y prolongado en el tiempo es uno de los momentos de los ‘sanfermines 2023’.

Desde ese día, todas las mañanas, el mozo de la camiseta del Madrid ha estado presente en el mismo punto del encierro, corriendo el último tramo, desafiando a los astados de Jandilla, Cebada Gago o Miura arrimándose sin pudor, sin miedo y luciendo escudo madridista en Pamplona, una de las plazas históricamente más difíciles para el Real Madrid.

El mozo protagonista se llama Juanpe Lekuona, algo que descubrimos el último día del ciclo festivo , navarro de nacimiento, y resulta, para los que no somos entendidos en el mundo de los encierros, que es un corredor habitual, conocido y respetado por todos por su forma de entender los encierros, respeto en carrera y valentía delante de la cara de los toros. Incluso, en el encierro de los Miura, fue el protagonista en el set de RTVE, donde lució el escudo del Madrid delante de las cámaras en ‘prime time’ mañanero.

Toros y Pamplona, una combinación que pondría los pelos de punta a cualquier madridista, pero donde Juanpe, seguramente sin ser consciente de ello, ha establecido magisterio y marcado el camino a la plantilla del Real Madrid en la temporada que está a punto de comenzar.

Cuando, a los nuevos jugadores del primer equipo, recién incorporados a la plantilla a las órdenes de Carlo Ancelotti, les expliquen lo que es y lo que significa el Real Madrid, les pueden poner el vídeo de las milagrosas remontadas de la Champions League de hace dos temporadas ante Manchester City, Chelsea o Paris Saint Germain, o también aquellos partidos ante el Anderlecht , Borussia o Inter de Milán en los años ochenta, tiempo en el que se gestó la leyenda del ‘Miedo Escénico’, pero también pueden proyectarles el vídeo de Juanpe Lekuona, corriendo en el callejón de Pamplona, feudo históricamente fiero y muy difícil para el Madrid, con el pitón de un toro de La Palmosilla empujando literalmente su carrera.

Ese momento puntual es la esencia del madridismo: no perder nunca la cara al rival, con respeto, no eludiendo el contacto ni la lucha sin cuartel, aunque tu contrincante te supere en ‘kilos’ y potencial, no derrumbarte ni obligarte a bajar los brazos.

Ese toro sobrado de fuerza, metafórico símil de los clubes estado que compiten en el fútbol actual, con potencia financiera sin fin, no pudo con Juanpe, el madridista de San Fermín, que, sin quererlo, ha marcado el camino al equipo esta temporada: siempre adelante, sin rehuir el choque y la lucha.

Empieza en breve una nueva temporada, pero en San Fermín el Madrid ya ha marcado el primer gol. Juanpe ha señalado el camino.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram