Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. El departamento de I+D+i de la Real Federación Española de Fútbol sigue en espléndida forma en lo relativo a inventar nuevas maneras de perjudicar al Real Madrid. De la de anoche ya habla el planeta entero, y es tan aberrante, tan inaceptable desde cualquier punto de vista, que hasta la prensa supuestamente afín al Madrid hace lo más inesperado: dar la razón al Madrid cuando objetivamente la tiene.

Portada Marca Portada As

Estamos viendo cosas que hacen a nuestros globos oculares dar vueltas sobre sí mismos, y que maravillarían el entendimiento de testigos de la partición en dos del Mar Rojo.

Gil Manzano, el árbitro del Valencia-Real Madrid de anoche, no contento con idear un penalti escandalosamente inexistente al filo del minuto noventa, y acerca del cual tuvo que rectificarle el VAR, pitó el final cuando el balón estaba en el aire para el remate que desembocó en el gol de Bellingham, gol desautorizado por haber tenido lugar fuera del tiempo del partido, tiempo decidido (como debe ser) por Hugo Duro. Es lo nunca visto. De hecho, Gil (sí, sí, sí, así los quiere Gil, se cantaba en los ochenta) pita tres veces para indicar el final: una cuando Brahim centra, otra cuando el balón está en el aire y una tercera cuando Bellingham remata. No habíamos visto nada igual desde el penalba de Jordi.

El departamento de I+D+i de la Real Federación Española de Fútbol sigue en espléndida forma en lo relativo a inventar nuevas maneras de perjudicar al Real Madrid. De la de anoche ya habla el planeta entero

Un estudio detallado de las imágenes deja patente que el árbitro se lleva el silbato a la boca para señalar el final cuando el lanzamiento del córner de Modric no encuentra rematador, pero se abstiene de indicarlo y espera hasta ver que el centro de Brahim es sensacional y que la jugada corre riesgo de desembocar en gol. Este circo que es la liga española, desacreditada hoy a ojos de todo el orbe (si es que no lo estaba ya), se guardaba la mujer barbuda para el partido de Mestalla. "La mujer barbuda nos sirve de puta", cantaba la siempre circense Orquesta Mondragón. Aquí la puta es el propio circo, el medio es el mensaje.

Marca habla de un "error inaudito contra la naturaleza del juego". Cómo será la cosa para que Marca, que en los últimos tiempos se echa en los brazos de cualquiera de las aficiones que lo leen excepto de la blanca, no se corte un pelo en calificar la cosa como "escándalo". A nosotros nos parece el mayor escándalo jamás visto, como titulaba anoche su crónica Ramón Álvarez de Mon.

No perdamos de vista que este monumental estropicio, que le cuesta al Madrid dos puntos en esta liga en la que debe ganar cada partido dos o tres veces para sacar los tres puntos, fue ejecutado por un colegiado del que se supone que es el mejor. Del que se supone que es el menos afín al sistema. El menos negreiro. Sí esto nos lo hace el bueno —quien por cierto ya le pitó tres penaltis en contra (dos inexistentes) en este mismo escenario al Madrid hace dos años—, imaginad hasta qué punto nos podemos dar por fornicados.

Marca habla de un "error inaudito contra la naturaleza del juego". Cómo será la cosa para que Marca, que en los últimos tiempos se echa en los brazos de cualquiera de las aficiones que lo leen excepto de la blanca, no se corte un pelo en calificar la cosa como "escándalo"

Como también reflejan As y Marca, Bellingham vio la tarjeta roja por sus protestas, ya fuera de tiempo. El sistema es también un hacha en su modo de perjudicar al Madrid de modo póstumo: no necesita que el partido esté en juego para seguir destrozando los intereses blancos, en este caso vía sanción a Bellingham para el próximo (o los próximos) partidos. Es una jugada verdaderamente maestra.

Es una jugada verdaderamente maestra en la cual el propio árbitro, en el acta, reconoce que lo único que el inglés le dijo fue "It's a fucking goal". Apoyado en sus amplios conocimientos de la lengua de Yeats, Gil Manzano sabe distinguir perfectamente una palabrota en dicha lengua, y eso es exactamente lo que hace: hace que (con toda probabilidad) Jude se pierda los próximos partidos por ser un niño malo y decir palabras feas. ¿Que no le ha insultado ni acosado? Qué más da. Ejemplaricemos sobre el Madrid. Ejemplaricemos sobre el mejor jugador de la liga. Sí hemos privado al Madrid de un gol pitando el final cuando el balón estaba en el aire para un remate de gol, ¿por qué no privarle también de una de sus estrellas a cuenta de sus mejorables maneras? Además, ¿no es inglés este chico? ¿No se destacan los ingleses por su buena educación? Pues que aprenda a no decir más "the f word" pasando una temporadita a la sombra. Habrase visto. CTA, robándote ligas y enseñándote modales desde 2001, que se sepa.

Esto no puede quedar así. El Real Madrid debe actuar.

Una reflexión más: los mejores jugadores del mundo aún quieren jugar en el Madrid a pesar de que podrían ganar mucho más dinero en otros lares... ¡¡¡y a pesar de que el Real Madrid juega en esta liga putrefacta!!! Imaginad, amigos, la grandeza insondable de la camiseta que adoramos.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

La prensa cataculé interpreta el asunto en términos de oportunidad. El Barça juega esta tarde en San Mamés y puede ponerse a seis puntos. La primera plana de Sport no la entendemos muy bien, ¿reconoce que anoche hubo un escándalo pero consideran que fue a favor del Madrid? Parece que intentan un juego de ese tipo, pero les falta talento literario para llevarlo a cabo.

El Barça, por cierto, jugará hoy ante un Athletic sin duda cansado tras su hazaña copera y que no podrá contar con su mejor jugador, Nico Williams. ¿Que por qué no puede jugar el menor de los Williams? Es una pregunta retórica. Los árbitros saben cómo hacer su trabajo con consideraciones póstumas, como señalábamos anteriormente, es decir, buscando perjudicar al Madrid/beneficiar al Barça no sólo en cada partido que les toca arbitrar, sino de cara a los siguientes también. En su anterior encuentro, Nico Williams fue expulsado injustamente.

Por culpa de la ojeriza que le tiene el sistema, y del amor que por contra profesa por su rival, el Madrid está teniendo que recurrir a la épica para ganar una liga en la que es inmensamente superior a todos los demás. Es una épica que debería ser absolutamente innecesaria.

Pasad un buen día.

 

PD: Ánimo, Diakhaby

Tiempo perdido en la segunda a parte:

 

Min 56: Cambios en el Valencia, López y Guillamón: 1 minuto.

Min 57: VAR mano/posible penalti a Hugo Duro: 30 segundos.

Min 62: Cambios en el Real Madrid, Rodrygo y Kroos: 30 segundos.

Min 64: Se atiende a Hugo Duro: 30 segundos.

Min 71: Cambios en el Real Madrid, Fran García y Joselu; y en el Valencia, González y Amallah: 1 minuto.

Min 75: VAR gol Vinicius: 3 minutos.

Min 85: Cambios en el Real Madrid, Valverde y Nacho: 30 segundos.

Min 85: Lesión Diakhaby: 3 minutos.

 

Total: 1 + 0,5 + 0,5 + 0,5 + 1 + 3 + 0,5 + 3 = 10 minutos.

 

10 minutos. 10. El Sr. colegiado descuenta 7 minutos.

 

Min 90: VAR posible penalti a Hugo Duro: 2 minutos y 10 segundos.

El partido debería haber finalizado en el minuto 99, como mínimo.

El gol de Bellingham es en el minuto 98:42 segundos.

 

En Valencia, a 2 de marzo de 2024.

 

Getty Images.

Arbitró Jesús Gil Manzano del comité extremeño. En el VAR estuvo Munuera Montero.

93 minutos de un arbitraje correcto dado lo caliente que estaba la previa, dos en los que le vino la presión encima viendo un penalti donde no había nada y un último minuto de absoluta vergüenza. El peor error de la carrera deportiva del colegiado. Se equivoca gravemente no en una sino en varias ocasiones en la última jugada. Primero porque no añade 2 minutos sino 1:45 tras la revisión del no penalti a Duro, segundo porque avisa que va a pitar tras el despeje del córner y no lo hace, y tercero porque hace sonar su silbato en medio de una acción de peligro. Algo que va totalmente en contra de lo instruido a los colegiados.

Por una protesta del gol anulado Bellingham se llevó la roja directa y Joselu una amarilla. También fueron amonestados Yaremchuk y Diakhabi en los locales y Vinicius y Valverde en los blancos.

Además tuvo que recibir la ayuda desde el VAR de Munuera porque picó de forma infantil en la caída de Hugo Duro en la que no hubo nada de nada.

Gil Manzano debería ser recusado por el Real Madrid. Su error fue inaceptable e imperdonable. Impropio de un árbitros nivel elite y que arbitra en la Champions.

 

Getty Images.

Lunin: 6. Parada de partido la suya con 2-1.

Carvajal: 4. Su fallo salió muy caro.

Tchouaméni: 6. Buen partido.

Rüdiger: 5. Algo indeciso.

Mendy: 6. Mejoró en la segunda parte e intervino en varias ocasiones de manera certera.

Kroos: 5. Más fallón de lo habitual.

Camavinga: 6. De los pocos que pareció concentrado durante el partido.

Valverde: 5. No tuvo su mejor día.

Bellingham: 6. Mucha presencia. Pudo hacer un golazo.

Rodrygo: 4. Realmente pasó desapercibido.

Vinicius: 9. Doblete y mucha personalidad.

Modric: 6. Mejoró algo al equipo.

Brahim: 6. Chisposo.

Fran: sin demasiado tiempo.

Joselu: sin tiempo.

Ancelotti: 6. La alineación fue la correcta, la actitud del equipo en la primera parte muy mala y los cambios bastante razonables.

 

Getty Images.

El Madrid debió completar una remontada, pero Gil Manzano lo impidió pitando el final justo en el momento en el que Bellingham hizo el tercer gol. Un empate a dos que deja mal sabor de boca.

Ancelotti apostó por Tchouaméni en el lugar de Nacho y dio entrada a Bellingham, Camavinga y Carvajal que volvían tras sus ausencias. Era un equipo lógico y físico ante la batalla que esperaba.

El comienzo de partido fue razonablemente bueno por parte del Madrid. Ante la presión che, el conjunto madridista tocaba y tocaba y con ello parecía controlar con solvencia el impulso local. Esa sensación quizás adormiló al equipo, porque lo que ocurrió entre los minutos 28 y 30 tiene difícil explicación. El gol de Hugo Duro llegó después de un error en salida de Valverde y un error de Vinicius tras una buena acción defensiva en la que se dejó robar el balón. No estuvo exento de suerte el tanto, pero la negligencia madridista era clara.

El 2-0 fue aún más desconcertante: Carvajal cedió un balón a Lunin sin advertir que Yaremchuk podía interceptar el esférico de camino. El Madrid estaba completamente noqueado y hasta Kroos fallaba pases incomprensibles. El final de la primera parte parecía dejar sólo un disparo peligroso de Valverde, pero justo en el último minuto del descuento Vinicius redujo la diferencia a un solo gol. El tanto vino a través de un centro de Carvajal que se envenenó tras tocarlo Guerra.

Vinícius

Lo mejor era el resultado. El Madrid había confundido bajar el ritmo del partido con jugar sin intensidad.

El comienzo de la segunda parte fue mejor. El Madrid, ahora sí, conseguía que su posesión hundiese al Valencia. Vinicius la tuvo en el 52 con la izquierda y dos minutos después la ocasión para Bellingham fue inmejorable. El portero local logró sacar un pie milagroso.

El Valencia hizo cambios y recuperó cierta estabilidad. De hecho, en el 59 Lunin le hizo una parada salvadora a Diego López cuando ya se cantaba el 3-1.

El Madrid debió completar una remontada, pero Gil Manzano lo impidió pitando el final justo en el momento en el que Bellingham hizo el tercer gol

En el 62, entraron Brahim y Modric por Kroos y Rodrygo. El Madrid no tenía un buen día, pero la intensidad estaba siendo otra.

En el 69, Modric encontró en la frontal a Brahim, que estuvo a punto de meter un golazo con el exterior. Poco después entraron Joselu y Fran García por Camavinga y Mendy. La idea era clara, Joselu trataría de fijar a los centrales y aprovechar los servicios desde la banda de Fran y Carvajal. Lo paradójico es que el 2-2 llegó de cabeza, pero no fue de Joselu, sino de Vinicius. El pase de Brahim fue una maravilla. No entendí la revisión del VAR durante varios minutos. En el 85, Nacho entró por Valverde. Tchouaméni pasaría al centro del campo. El partido se paró tras una lesión terrible de Diakhaby. En el 90 Gil Manzano señaló un penalti absurdo que afortunadamente el VAR corrigió.

Los últimos minutos del Madrid fueron un auténtico caos y el Valencia pudo ganar en dos acciones de Peter. Gil Manzano completó su obra maestra señalando el final justo antes de que llegara el tercer gol del Madrid. Incomprensible. Encima, Bellingham fue expulsado.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Hoy es una de esas jornadas que los mediocres tienen marcadas en rojo en el calendario para dar rienda suelta a la frustración que les provoca su propia vulgaridad. El espejo moral al que se miran los mezquinos a menudo les devuelve una verdad incómoda a la que travisten con los colores del enemigo para poder seguir adelante sin sentirse culpables; se enfrentan a sus conflictos internos atribuyendo a otros lo inaceptable de estos.

Suelen hacer gala, además, de una épica palurda que provoca alipori fuera de esa masa en la que se escudan para perpetrar sus desmanes al amparo de la seguridad del medroso que proporciona el sentimiento de pertenencia, aunque esa pertenencia sea a un clan deleznable.

Como sabéis, hablamos de esa parte de la afición valencianista que no acepta lo que es, lo paga con el Real Madrid y tiene querencia a dejar por escrito sus deyecciones mentales en Superdeporte.

Portada Superdeporte

La portada de este panfleto es una mezcolanza de ignominias, un arroz con cosas, un batiburrillo de necedades revueltas con alioli de mala calidad. Aprovechan la visita del Madrid para manifestar un conjunto heterogéneo de reivindicaciones donde tienen el mal gusto de mezclar su odio al Real Madrid con la memoria de las víctimas del incendio del barrio de Campanar, suceso que se encuentra en un plano de importancia superior a este fango, por el cual el Madrid emitió un comunicado uniéndose al dolor de toda Valencia —al igual que nos unimos todos—, que merece todo el respeto del mundo y no verse involucrado aquí.

Vamos a hacer un repaso:

-Por el final de Peter Lim: ¿qué relación guarda con el Madrid? Ninguna, pero aprovechamos que salimos en la tele para saludar.

-Por el honor de Mestalla: no hay vacuna para el palurdismo.

-Por la discriminación cero: ¿recordáis aquel «NO DRUG» de Maradona y Julio Alberto?

-Por las víctimas del barrio de Campanar: por respeto no merecen verse involucradas aquí.

-Por el gesto de «a segunda» de Vinícius: después de los insultos racistas que le profirieron fuera del estadio, dentro del mismo, después del acoso sufrido, después de que literalmente intentaran estrangularlo, después de ser expulsado injustamente según sentencia deportiva y judicial, después de todo eso, lo realmente preocupante para ellos es que Vinícius dijese «a segunda». Es como si detienen a un ladrón robando un banco y este se justifica argumentando que el cajero lucía una corbata horrible.

-Por las mentiras del rodillo de Florentino: entramos en el campo de la psiquiatría. Después de haber dado pábulo a la mentira de uno de los abogados de los investigados por acosar racialmente a Vinícius según el cual el delantero brasileño acusó de racismo a todo el valencianismo en su declaración ante el juez, no han tenido la decencia de publicar la verdad tras conocerse la literalidad de dicha declaración en sede judicial, donde Vini en ningún momento metió en el mismo saco a toda la afición che. Es quizá el hecho más grave, ya que avivan un fuego con la gasolina de una falacia, lo cual puede tener consecuencias peligrosas en el partido de esta noche. Tenían en su mano calmar los ánimos y crear un ambiente más apto para la práctica del fútbol y decidieron no hacerlo.

-Por el gustazo de ganar al Madrid: no hay vacuna para el palurdismo.

-Por la afición: no hay vacuna para el palurdismo.

-Por nuestra ciudad: no hay vacuna para el palurdismo.

-Por el Valencia CF: no hay vacuna para el palurdismo.

Además, dicen que el valencianismo tiene una cita contra el Real Madrid y el falso relato del caso Vinícius. Parece ser que las imágenes con sonido en las que se ven y escuchan los insultos racistas sufridos por el brasileño han sido creadas por IA.

Pasamos a la portada de As:

Portada As

«Tengamos la fiesta en paz», titulan. Y tienen los bemoles de ilustrarlo con una foto de Vinícius. El mensaje que mandan es claro: el culpable de recibir insultos racistas es la propia víctima, a la que se pide que se comporte. Imaginad una revista escolar con un titular que rece «A ver si nos portamos bien» sobre la imagen de un alumno víctima de mobbing.

Portada Sport

Aplíquese, poco más o menos, lo dicho sobre As para Sport.

Os dejamos con las portadas de Marca y Mundo Deportivo, que las querréis ver, y con el deseo de una victoria del Madrid frente al Valencia sin maltrato arbitral, sin insultos racistas y sin acoso de ningún tipo.

Pasad un buen día.

Portada MarcaPortada Mundo Deportivo

El Madrid republicano venció en Mestalla en marzo de 1936. Desde entonces, tuvieron que pasar casi dos décadas para que el conjunto blanco volviese a ganar un encuentro liguero en el estadio valencianista. Tras la reanudación de las competiciones futbolísticas en España después de la guerra civil, la maldición del cuadro merengue en el campo che se prolongó desde 1940 a 1953. Quince temporadas sin saborear el triunfo en la capital del Turia. Solo existió la excepción en un amistoso en 1941 y en un choque de Copa en 1951.

Mestalla antiguo con su fachada de ladrillos

El autor de la última victoria blanca antes de la guerra en Mestalla fue Kelemen. Extremo derecha húngaro, logró el tanto que supuso el 1-2 definitivo con el que los merengues se llevaron el triunfo. Un gol que según contó El Debate en su crónica se produjo tras un disparo de Sañudo que “despeja Cano con dificultad, remata Kelemen, y Cano, desde el suelo despeja, no pudiendo evitar que el nuevo remate de Kelemen llegue a las mallas”.

Kellemen

La maldición madridista en el coliseo che comenzó en marzo de 1940. En la jornada 16, cuando los blancos todavía estaban luchando por la Liga, se toparon con un cuadro valenciano dirigido por Moncho Encinas que ganó por 3-1. El resumen del duelo es que el resultado fue corto y no reflejó la enorme superioridad de los che sobre los capitalinos. En la primera parte el marcador no se movió y todos los goles sucedieron en la segunda mitad. Primero Mundo erró un penalti detenido por Esquiva y pocos minutos después Emilio dio ventaja al Madrid. El Valencia apretó y Amadeo en el 65’ y el 73’ completó un doblete para poner por delante a los locales. En el 86’ Mundo enmendó su fallo anterior desde los once metros y cerró el partido con un disparo desde lejos.

Temporada 1939-1940

Temporada 1939-1940

En la siguiente temporada 1940-1941, el duelo en Mestalla se produjo en la última jornada de Liga. Por entonces, fue un choque de trámite ya que ninguno se jugaba nada y sus opciones ligueras se habían evaporado. Lo más destacable del partido según la crónica de Pueblo fueron las ocasiones desaprovechadas de los madridistas que dispararon al palo por mediación de Alonso y vieron como se les anulaba un tanto.  Sanz adelantó al equipo merengue y Epi, de penalti, igualó a falta de dos minutos de la conclusión de un encuentro que tenía en el zurrón el cuadro merengue de no mediar la mano de Ipiña en su área.

Tres semanas después de concluir la Liga, los valencianistas y madridistas concertaron un amistoso en la ciudad del Turia. En una de las excepciones, aunque no fuese encuentro oficial, el equipo blanco volvió a conocer la victoria. El Valencia realizó el peor partido del curso y la calidad individual merengue marcó la diferencia. Barinaga y Alsúa remontaron el tanto de Mundo para el definitivo 1-2.

La maldición del cuadro merengue en el campo che se prolongó desde 1940 a 1953. Quince temporadas sin saborear el triunfo en la capital del Turia

En la temporada 1941-1942 el calendario volvió a ser caprichoso y el duelo entre ambos conjuntos fue otra vez en la última jornada. El partido acabó ser por un gran homenaje valencianista que ya era campeón de Liga. El Real Madrid, por su parte, era el subcampeón, pero a una distancia importante de cinco puntos de los che. Las peñas locales se organizaron para entregar obsequios antes del pitido inicial y Mestalla vivió una enorme fiesta. En el césped se comprobó que el cuadro entrenado por Moncho Encinas había sido de largo el mejor conjunto del campeonato. Chus Alonso sorprendió en el primer minuto con un disparo “raso y flojo”, pero a la media hora de juego y en apenas dos minutos los valencianistas remontaron el duelo con goles de Gorostiza de falta y Mundo en posición acrobática. En la segunda parte, Asensi alargó el marcador hasta el 3-1 final.

Temporada 1941-1942

Temporada 1941-1942

Por tercera campaña consecutiva la visita del Real Madrid a Mestalla fue en la última jornada. Era el curso 1942-1943 y aunque los blancos no consiguieron la victoria sí sumaron un punto vital para sus intereses. El Valencia, en mitad de la tabla, no tenía ningún objetivo en la clasificación, pero el Real Madrid estaba inmerso en la lucha por evitar una promoción que le llevase a Segunda división. El empate a tres otorgó ese punto necesario para que los pupilos de Moncho Encinas concluyeran en décima posición y no fueran alcanzados por un Granada con el que tenían perdido el goalaverage. Por los locales, en una tarde desafortunada de Ignacio Eizaguirre, marcaron Amadeo en dos ocasiones y Mena en una, mientras que por los merengues anotaron Botella, Alsúa y Belmar.

En la temporada 1943-1944, el Real Madrid volvió a la senda de la derrota en Mestalla. La salida en la jornada 12 resultó complicadísima ante un conjunto che que lideraba la clasificación con puño de hierro. El equipo de Cubells acabaría levantando el título de Liga en un curso redondo del Valencia. En una tarde plomiza, el cuadro blanco se presentó en Mestalla con varias bajas importantes en ataque como Botella y Chus Alonso. El terreno de juego estaba embarrado por las lluvias pasadas y no se presenció un gran espectáculo. Cuando más apretaba el cuadro blanco llegó el gol de Mundo tras pase de Gorostiza que dio la victoria por la mínima a los locales.

Temporada 1943-1944

Temporada 1943-1944

Derrota dura la que infligió el Valencia al Real Madrid en el choque liguero de la campaña 1944-1945. El cuadro merengue llegaba como líder en solitario y el Valencia estaba también en la lucha por el título cuando se vieron las caras en la jornada 17. Al descanso llegó en ventaja el Valencia con un gol en el último minuto de la primera parte obra de Gorostiza. En la segunda mitad, los locales fueron muy superiores y materializaron otros tres tantos. Chus Alonso marcó el tanto madridista que suponía en ese momento el 2-1 pero que no sirvió para espolear a su equipo. Con el 4-1 el Barça adelantó al Real Madrid en la tabla y el Valencia recortó dos puntos a los merengues.

Temporada 1944-1945

Temporada 1944-1945

Un empate fue el resultado de la temporada 1945-1946. El Real Madrid porfiaba con el Real Oviedo por el liderato de la Liga en el momento que visitó Valencia. Fue en la primera vuelta del Campeonato en la jornada 16. El césped de Mestalla estaba convertido en un auténtico barrizal sobre todo en las áreas. Los che se adaptaron mejor al terreno de juego y llevaron la iniciativa. Así llegó el primer tanto de la tarde, a los 10 minutos, por medio de Mundo con un chut raso. En el 35’, empató Elices para el Real Madrid al enviar a las mallas un balón suelto en el área grande. Precisamente, el extremo izquierda vasco pudo romper la maldición blanca en Mestalla con el tanto de la victoria en la segunda mitad, pero su disparo lo sacaron entre Eizaguirre y el poste.

El marcador de la campaña 1944-1945 se volvió a dar dos cursos después en la 1946-1947. Otro 4-1 a favor del Valencia en un choque en el que el Real Madrid fue de más a menos. El inicio del partido resultó muy loco y a los tres minutos ya habían marcado ambos conjuntos. En el 1’ anotó Igoa de disparo cruzado y en el 3’ igualó el cuadro blanco después de un autogol de Álvaro. Se repuso bien el Valencia del mal trago y consiguió dos tantos antes del descanso. Los autores fueron Giraldós y Mundo. Para redondear el triunfo, los locales culminaron el cuarto de nuevo rubricado por Giraldós en las postrimerías del choque.

Temporada 1946-1947

Temporada 1946-1947

En el curso 1947-1948 del casi descenso del Real Madrid a Segunda división, una de las doce derrotas sufridas en toda la Liga fue en Mestalla. En un partido con similitudes al de la temporada anterior volvió a encajar cuatro tantos y de nuevo Igoa abrió el marcador en el primer minuto de juego. Antes del descanso los che aumentaron la ventaja a 2-0, pero el Real Madrid en una reacción fulgurante empató en apenas dos minutos. Anotaron Barinaga en el 57’ a pase de Alsúa y Vidal en el 58’ tras embocar un balón suelto. Sin embargo, el gran ariete che Mundo no faltó a su cita habitual con el gol y en quince minutos firmó un doblete para poner el definitivo 4-2.

Temporada 1947-1948

Temporada 1947-1948

Por tercera visita consecutiva, el equipo madridista recibió cuatro tantos en la temporada 1948-1949. En aquella ocasión, al menos, también anotaron cuatro para alcanzar un empate en un partido espectacular según las crónicas. El choque se celebró al inicio de la Liga, en la jornada 3. La primera parte tuvo color blanco y el juego sentó cátedra. En la segunda reaccionó el cuadro che y los madridistas bajaron su ritmo dejándose empatar a poco del final. A los 23 minutos ganaba el Real Madrid por 0-2 tras las dianas de Muñoz y Molowny y 1-3 a los 42’ después de recortar distancias Igoa y conseguir otro gol Molowny. En los cinco primeros minutos del segundo acto marcaron consecutivamente Igoa y Pahiño para el 2-4 que daba clara ventaja a los merengues. Pero el cansancio visitante y el ímpetu local dieron una vuelta más al partido y los goles de Igoa completando su hat-trick y Pont en propia puerta determinaron el 4-4 con el que Azón Roma señaló el final.

Temporada 1948-1949

Temporada 1948-1949

Otro empate se dio en la campaña siguiente de 1949-1950. En la jornada 6 disputaron el encuentro ambas escuadras en un encuentro vulgar y duro. Los blancos se adelantaron en los primeros minutos de partido merced a un autogol de Díaz en una acción desafortunada. El Valencia se rehízo pronto y a los 8 minutos igualó Igoa. En el 28’ se produjo un duro varapalo para los locales con la lesión de Gago que se tuvo que marchar a la enfermería al sufrir una fractura abierta del maléolo del pie derecho. Sin embargo, pese a quedarse con diez, el Valencia apeló al coraje y la entrega y apenas unos segundos más tarde Igoa hizo el 2-1. El Real Madrid se volcó y alcanzó el empate tras una falta botada de Muñoz. En la segunda parte, los locales aguantaron con diez y el partido terminó 2-2.

Mestalla en 1950

Mestalla en 1950

Un lleno de 32.000 espectadores presenció la victoria valencianista en el partido liguero del curso 1950-1951 en la jornada 19. Un partido emocionante y de calidad que el Valencia “ganó bien” como tituló MARCA. El brío local tuvo premio con el gol de Pasieguito de cabeza a los ocho minutos. Alrededor del minuto 25 una combinación de Molowny con Muñoz coronó el empate blanco con el que se llegó al intermedio. Fue a la hora de juego cuando apareció el artillero Badenes en un córner y dio el triunfo a los che pese a que el Real Madrid dominó la mayor parte del encuentro.

Temporada 1950-1951

Temporada 1950-1951

Cuatro meses después de aquel partido liguero los dos equipos quedaron emparejados en los 1/8 de final de la Copa. En la ida ganó el Real Madrid por la mínima en Chamartín y de cara a la vuelta los valencianistas esperaban remontar. Sin embargo, se encontraron la mejor actuación blanca en Mestalla en quince años. La eficacia en todas sus ocasiones de cara a puerta resultó fundamental para lograr el triunfo por 1-5. Cabrera y Roque Olsen anotaron un doblete y el quinto lo marcó Sobrado. Por parte de los che marcó Badenes el que por entonces era el 1-2.

En el curso 1951-1952 el cuadro blanco dirigido por el uruguayo Héctor Scarone se presentó en Mestalla como líder, pero tampoco pudo salir con los dos puntos. Un cabezazo de Pahiño otorgó ventaja a los blancos en el minuto 15. El panorama para el Real Madrid pintaba realmente bien porque una lesión de Asensi dejó a los locales con un jugador prácticamente inutilizable. El medio ala se situó en la delantera para poner voluntad y coraje pese a que no podía colaborar en el juego. Sin embargo, este hecho no desanimó a los che que igualaron en el 25’ con una diana de Badenes. Cuando el empate parecía que iba a ser el tanteo final surgió Pasieguito en el 87’ para marcar con un tiro libre desde la larga distancia.

Temporada 1951-1952

Temporada 1951-1952

La última derrota en Mestalla por parte del Real Madrid en aquella mala racha que se prolongó durante tres lustros fue al inicio de la campaña 1952-1953. En la jornada 3 el calendario programó la visita de los madridistas al coliseo che. El partido tuvo dos partes claramente diferenciadas mandando cada equipo en una de ellas. En la primera parte el Valencia estuvo a gran nivel y eso le llevó a vencer 3-1 cuando se encaminaron a los vestuarios. En apenas media hora, Seguí, Pasieguito y Badenes lograron tres tantos, y Arsuaga hizo un gol al filo del descanso. En el segundo tiempo hubo un cambio radical y tras varias modificaciones tácticas de Ipiña, los blancos mejoraron. Olmedo apretó el marcador con un tanto y el defensa Suñer quedó malparado en un choque con Montalvo lo que redujo su movilidad el resto del partido. El Real Madrid se lanzó en ese momento en busca de un empate que no acabó de llegar por poco en varias oportunidades.

La primera visita de Alfredo di Stéfano y Paco Gento como futbolistas merengues a Mestalla se resolvió con un empate. Fue en la jornada 14 de la temporada 1953-1954 en la que el Real Madrid volvió a conquistar el título de Liga 21 años después. El punto logrado en Mestalla le sirvió para mantener en tres la distancia con sus más inmediatos perseguidores por entonces en la tabla: el Barça y el Sevilla. El marcador registró un empate a cero en un choque muy disputado y en el que ambos hicieron merecimientos para llevarse la victoria. En la previa del partido se esperaba con gran expectativa el duelo cara a cara entre las dos estrellas de ambos equipos, Wilkes y Di Stéfano, pero ambos no brillaron.

Temporada 1953-1954

El fin de la etapa oscura de las visitas madridistas a Mestalla en Liga llegó por fin en la temporada 1954-1955. El encargado de acabar con la maldición fue Alfredo di Stéfano. El día posterior de Navidad de 1954 los merengues ganaron 1-3 y consolidaron su liderato en la jornada 15 por delante del Atlético de Bilbao. Badenes, que tenía su punto de mira muy afinado ante los blancos, marcó de nuevo. Fue a los diez minutos tras un córner ejecutado por Fuertes. Cerca del descanso llevó el empate al marcador el argentino Olsen al recoger un balón muerto rechazado por el arquero Timor. Después emergió Di Stéfano, como gran estrella, para decidir el choque en los últimos minutos del partido. En el 84’ puso por delante a los suyos con un disparo por bajo con efecto y un minuto más tarde consumó su doblete particular con un testarazo. Así el Real Madrid volvió a salir victorioso del estadio valencianista.

Temporada 1954-1955

Temporada 1954-1955

Temporada 1954-1955

Temporada 1954-1955

Fotografías: archivo Alberto Cosín

Yo por Pepelu Mato. Así, a lo Belén Esteban, la princesa del pueblo. Y es que Pepelu es un poco el delantero del pueblo, un poco nuestro, un poco de la familia, como ese primo lejano que nunca encuentra una ocupación estable pero siempre se las arregla para salir adelante mediante las industrias más singulares, un día el desbravado de yeguas, el siguiente la compra de ataúdes para su posterior reventa. Pepelu lleva toda la vida dando tumbos de un lugar a otro, subsistiendo y trampeando la vida a través de sus goles trabajosos, esforzados, hijos del instinto de supervivencia. Pepelu marca goles en plan jornalero, como otros pican carbón en la mina: porque de algo hay que vivir, que la vida es muy jodida y no regala nada.

Sí, ya sé que Pepelu gira en el tráfico futbolístico —y mira que ha girado— bajo el nombre de Joselu, pero en casa le llamamos Pepelu, ya digo que es de la familia. Cada vez que le veo saltar al Bernabéu, con esos ojos muy abiertos y algo desconcertados que confieren una expresión algo desvalida a su rostro, me parece ver al niño nuevo de la clase que acaba de salir al primer recreo rodeado de desconocidos, y por un momento temo que se vaya a echar a llorar. Pero en seguida empieza a correr, a pedir el balón, a fajarse con todas las defensas y con su destino mostrando los arrestos de quien no está dispuesto a perderle la cara a la vida, y se me esfuman los temores.

Pepelu marca goles en plan jornalero, como otros pican carbón en la mina: porque de algo hay que vivir, que la vida es muy jodida y no regala nada

Hay algo en el fútbol proletario de Pepelu que tiene mucho de madridismo, esa humildad orgullosa sin tiempo para revoluciones ni lucha de clases porque bastante tiene con levantarse a las cinco de la mañana para proveer a su familia un futuro mejor. De Pepelu no hemos escuchado una queja, un suspiro, ni hemos visto una mala mirada. Sólo le hemos visto apretar los dientes, ejemplificar el mejor señorío mourinhista muriendo en el campo cuando ha tenido ocasión de jugar, y también le hemos visto fallar goles, volverlo a intentar, volver a fallar, volverlo a intentar… y marcar. Marcar goles decisivos, goles que nos han dado puntos cruciales. O sea, ambición, pelea, entereza ante la adversidad, tenacidad… y triunfo. Si eso no es madridismo del bueno, que venga don Santiago y lo vea.

Joselu

Pepelu habla tres idiomas que no aprendió en las mejores academias, sino en la escuela fría y dura de la emigración. Es la traslación de la historia clásica del emigrante español de los sesenta al fútbol en livestream de las doscientas cámaras ultra high definition. Pepelu ha ido con su maleta de Alemania a España y de nuevo a Alemania, y de ahí a Inglaterra y vuelta a España y vuelta a Inglaterra y a España otra vez, siempre dispuesto a encontrar una ocupación, siempre en esa pelea áspera y noble por labrarse un porvenir a fuerza de goles y a despecho de soledades, dudas, incomprensiones y fracasos. Contratos cortos y estancias aún más cortas, sin que nunca el desánimo haya hecho mella visible en su juego de pico, pala y gol. Los habrá más artistas y más estéticos, más talentosos y más efectivos, pero no los encontraréis más admirables.

En Pepelu hemos visto ambición, pelea, entereza ante la adversidad, tenacidad… y triunfo. Si eso no es madridismo del bueno, que venga don Santiago y lo vea

A Pepelu, que siendo joven quiso pero no pudo consagrarse en el Real Madrid, el destino, a menudo tan guasón, le tenía reservada la broma perversa de darle la oportunidad soñada ya en el ocaso de su carrera, pero bajo el cruel sarcasmo de un préstamo mercantil. “¿No querías jugar en el Real Madrid? Pues hala, hazlo ahora, a tus treinta y tres años, pero de prestado, que sólo he podido colocarte a título de prueba. Ya ves, ya eres un viejo y aún no has pasado de meritorio”, parecía decirle.  Pepelu tratado como res intra commercium de dudoso valor, o acaso como objeto de copla, falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.

Joselu

Pero Pepelu, como sospecho siempre ha hecho, miró de frente al destino y no sólo aceptó el desafío, sino que ha obrado el milagro de transustanciar ese comodato terminal y casi clandestino de puro vergonzante, en una oportunidad para alcanzar una gloria crepuscular que tal vez sea breve y tal vez sea imperfecta, pero que está bañada por esa luz de inefable belleza con que el sol nos mesmeriza justo antes de retirarse de escena.

Pepelu, así, nos recuerda que el madridismo no está hecho sólo de brillo y coronas de laurel, sino también —y puede que fundamentalmente— de trabajo, constancia e inquebrantable voluntad de éxito. Ese es el madridismo nuclear, originario, el que más conmueve nuestras fibras, el que hace vibrar a nuestro corazón. Yo veo en Pepelu a todos los desfavorecidos por la fortuna que se negaron a aceptar su suerte a fuerza de resolución, esfuerzo y hombría, la prueba pedestre y excelsa de que el madridismo más auténtico no es fruto del talento sino de una actitud ante la vida (¿qué otra cosa es el madridismo sino una actitud ante la vida?). Pepelu es un goleador de galeras que se abre paso en el campo y en la vida a pura fuerza de voluntad, sin aspavientos, sin quejarse, sin pedir permiso ni perdón, y que acaba dándonos triunfos y gloria.

Pepelu es, en fin, una bendición para el madridismo. ¿Una bendición de Hacendado? Puede, pero bendición al fin y al cabo. Así que sí, yo por Pepelu Mato.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Ahora vamos con lo del Atlético de Madrid en San Mamés, donde el equipo del Cholo degustó un exquisito chorreo a la bilbaína. Cómo es la gastronomía vasca. Nunca nos cansaremos de alabarla. Como veréis más adelante, el meneo (3-0, que agregado al 0-1 del Civitas nos deja un suculento 4-0) no merece la menor reprimenda por parte de los medios capitalinos, a quienes les parece normalísimo que el entrenador mejor pagado del mundo arruine el camino más viable hacia un título este año de su desdichada escuadra. Santa Claus tiene más posibilidades de existir que el menor atisbo de crítica al respecto por parte de la prensa especializada.

De todos modos, la portada que hoy de verdad nos sulibeya es la del ínclito diario Sport, hoy transmutado en la mítica revista Elle.

Sí, amigos, sí. "Decisión histórica". Tal vez histórica por razones completamente distintas a las que Sport trata de defender aquí, pero históricas al fin y al cabo. La historia hay que interpretarla bien. Por ejemplo, en este caso, cualquier historiador medianamente competente comprendería que Nike planea dar la espalda al patrocinio  del Barça, hastiado de unir su imagen con la de un club acusado de la comisión de todos los delitos imaginables, entre ellos la corrupción continuada de la competición vía pagos a la élite arbitral española. Nike no quiere que se le relacione más con eso, lo cual nos parece completamente normal, pero el Barça actúa con la astucia del adolescente que se entera de que la novieta le va a dejar esa tarde en la disco y se adelanta a la jugada, dejándola él a ella para salvaguardar el orgullo. O al menos que parezca que es él quien deja a ella.

El resultado (sí, sí, sí) es que el Barça va a confeccionar su propia ropa. Va a activar una marca propia. La Galerna ha podido llevar a cabo algunas averiguaciones, y puede afirmar sin temor a error que el diseño y la confección de las prendas se realizará a través de Confecciones Canaletas SL, una filial al estilo de Barça Studios que, sin embargo, y a diferencia de Barça Studios cuyo 49% es vendido todos los domingos y fiestas de guardar, no nace con el espíritu de ser desinvertida fraudulentamente como su gemela, sino que se inaugura con vocación de permanencia en el seno de la entidad.

Confecciones Canaletas. Para redondear ingresos, que la vida está mu malamente, sacamos bajos, le damos la vuelta a abrigos y ponemos coderas en las americanas raídas de los socis a precios apañados. Laporta, ese hombre. El hombre que resucitó el textil catalán como Spielberg resucitó dinosaurios.

La empresa opera dentro del paraguas del Barça, con Tatxo Benet como director general, cargo que compaginará con el de máximo mandatario de Mediapro, empresa que suministrará las imágenes del VAR tanto a Clos Gómez como a los miembros del jurado de los pases de modelos. Tatxo is too sexy for his body, and he does his little turn on the catwalk. Confecciones Canaletas operará codo con codo con Textiles Negreira SL, en una alianza estratégica que creará sinergias en las que no nos atrevemos ni a pensar, tan aficionada como es esta gente a llamar sinergias al mero conflicto de intereses.

A partir de ahora, uno de los requisitos para jugar en el Barça será saber coser.

"Robanovski, 22 años, delantero de gran movilidad, con buen disparo de larga distancia y buena mano con la aguja y el hilo"

"Palancs, 21 años, mediocentro recuperador de la Masía, pivote de notable fortaleza experto con la tricotosa, artefacto al mando del cual se muestra en cambio sutil y henchido de sensibilidad femenina".

La Galerna, asimismo, ha tenido acceso a la placa que lucirá a partir de ahora el pasillo de acceso a los vestuarios del Nou Camp. Se ha ideado a imagen y semejanza de la que hay en Anfield y que reza This is Anfield. Esta acojona todavía más a los rivales.

Confecciones Canaletas. "Porque ya estamos hartos de que el Madrit nos haga un traje detrás de otro" será el lema de la institución.

La Galerna ha tenido incluso acceso a la pizarra de Xavi, que a partir de ahora lucirá de esta guisa:

 

Otra de las sinergias que facilita esta "decisión histórica" (Sport dixit) es que atrasa la edad de retirada de los futbolistas, que sentados haciendo ganchillo incrementan la longevidad de su vida activa. Ya no hay razón para que Messi no siga ganando el Dedal de Oro, año tras año, hasta que cumpla los 90.

Virando ya desde la esquinita del nordeste a la villa y corte, os mostramos ahora la extrema crudeza de As y Marca con la humillación sufrida por los del Cholo a manos de los del Txingurri. Ya os advertimos que la escabechina que lleva a cabo la prensa de la capital con el nuevo fracaso del cholismo tiene tintes gore, y no es apta para todos los públicos.

Ya veis, galernautas. La dureza de la prensa con el Atleti es prácticamente insoportable, incluso para un espectador neutral como el que suscribe. En un alarde de crueldad innecesaria, As dice que el Atleti "sigue con problemas fuera de casa". Menos mal que por lo menos lo escribe en letra pequeña, no vaya a ser que alguien se mosquee ante la exposición de una opinión tan desabrida como discutible. Eso de que te ganen 3-0 y te echen de la Copa en semis ¿puede realmente calificarse como "problema fuera de casa"? Francamente, no vemos la necesidad de que As se muestre tan taxativo e inmisericorde con el cholismo.

Marca no se queda atrás en falta de piedad y, tras alabar merecidamente a los hermanos Williams, se atreve a calificar al Atleti como "gris".

Sí, sí, tal cual. Lo podéis leer vosotros mismos. "... la goleada del Athletic ante un GRIS Atleti". ¿Realmente hacía falta tamaña severidad? ¿Acaso cabe calificar de manera tan agria (ni más ni menos que GRIS) una actuación que sí no fuera porque te cascarón tres y te mandaron a tu casa podría calificarse de más que aceptable? De verdad que no entendemos este ensañamiento con el pobre Atleti. La Galerna condena sin paliativos este hostigamiento. Dejen al Atleti hacer lo suyo,  y no vengan con sobreexigencias que en nada contribuyen a seguir haciendo grande a un club que se ha asentado ejemplarmente en Primera División desde comienzos de siglo. A ver si lo que duele a la Central Lechera es precisamente eso...

Os dejamos con la portada de Mundo Deportivo. Pasad un buen día.

Luis Rubiales

 

—¡En pie! Preside la sesión el honorable juez Aguilar.

El alguacil gigantón de cabeza rapada (ya apodado cariñosamente por todos los habituales como “Bull”) abrió las puertas de la sala del juzgado. Para sorpresa de todos, quien entró no fue el juez, sino el propio Joan Laporta, que venía con el rostro enrojecido, la corbata a medio anudar, y andaba con paso apurado. “Perdón, perdón, perdón”, se le escuchó entre carraspeos y jadeos. Unos pocos pasos por detrás del presidente del Barça, apareció el juez del caso Negreira, el veterano Julián Aguilar. Tomó asiento con la décima parte de estruendo del que montó Laporta al alcanzar su silla.

Revisó el expediente unos segundos y miró al frente. “Otra vez lleno. Otra vez Laporta en la mesa de la defensa, ¿por qué no lo mandé en su día al banquillo de los acusados?”. Esa misma pregunta se había hecho la noche anterior y su propia respuesta fue: “por pereza, por no escucharlo”.

—Falta uno de los principales encausados, el señor Enríquez Negreira, pero supongo que podemos proceder.

—Sí, señoría, me consta que ha entrado en el edificio y que se incorporará en breve, cuando termine… cuando despache… Pero podemos empezar —respondió Scotto—. La defensa llama como testigo a Luis Manuel Rubiales Béjar.

Se abrieron las puertas y apareció el expresidente de la Federación Española de Futbol, ataviado completamente de negro. Pantalones ajustados, una camiseta fit—fit—fit completamente negra y una americana "más oscura que el sobaco de Eto'o, jojojo", como él mismo definía ante sus amigotes. Los focos de la sala se reflejaban en su reluciente cocorota. Se dirigió con paso firme y algo chulesco al lugar destinado para su declaración.

—Le falta el revólver —dijo Estuardo por lo bajo a su compañera de mesa.

Casi al mismo tiempo, mientras le tomaban juramento, apareció Enríquez Negreira por la puerta situada junto al banquillo de los acusados. Estaba apretándose el cinturón, pues venía de “despachar” y llevaba en la mano izquierda un gurruño de papeles de baño, con los que se secó, por este orden, las manos, los mocos y la frente.

Rubiales

El abogado de la defensa comenzó el interrogatorio.

—Don Luis Manuel Rubiales Béjar, 48 años recién cumplidos, presidente de la Federación Española de Fútbol de 2018 a 2023, vicepresidente de la UEFA durante casi todo ese período, una larga trayectoria ligada al mundo del fútbol, ¿podría decirnos de quién depende el Comité Técnico de Árbitros?

(Advertencia al lector: léase la parte del diálogo de Rubiales con su tono de voz ronco habitual, como si usted desayunara orujo del malo todas las mañanas).

—Cómo no. Viene bien especificado en el artículo 28 del Reglamento de la Federación Española de Fútbol: el Comité Técnico de Árbitros dirige el estamento arbitral y depende directamente del presidente de la Federación, luego en esos años, de mí.

—Conocerá entonces las tareas que realizaba el señor Negreira durante los años en que se produjeron los pagos.

—Las tareas… no le puedo decir, apenas coincidí con él unos meses, puesto que dejó su cargo poco después de que yo accediera a la presidencia en mayo de 2018. Todo esto es algo que nos hemos encontrado de la época anterior. Lo que sí puedo decirle es que, por lo que yo sé, este señor nunca participó en nada. Este señor tenía las competencias que tenía y no participaba en el nombramiento de árbitros. He escuchado cosas absurdas, como que influía en ascensos y descensos, o que nombraba árbitros internacionales. ¡Es absurdo, si la internacionalidad es responsabilidad de la UEFA, no del CTA!

—¿Qué opinión le merecen entonces los pagos que están siendo juzgados en este caso?

—Pues verá, yo estoy plenamente convencido de la honestidad del colectivo arbitral, y que el señor Negreira no tuviera funciones no exime la responsabilidad de ese flujo de dinero de un club de fútbol a un vicepresidente de los árbitros. Creo que el mero hecho de un pago es algo nocivo, pero hay que tener paciencia antes de juzgar.

—Así que no ve usted nada punible en estos pagos, ni que tuvieran influencia en los arbitrajes. Lo ve más como una infracción administrativa.

—Mire, yo soy de Motril y he sido futbolista de Primera. Hay una confusión inducida, porque, cuando se genera controversia, eso vende mucho. El fútbol es pasión, es rabia, y los árbitros se equivocan, seguro, como nos equivocamos todos, pero de ahí a pensar que influyeran sería una sorpresa. Es una irregularidad que habrá que analizar. Cuando llegamos a la Federación, todos los departamentos firmamos una declaración de ausencia de conflicto de intereses. Con esto, los pagos a Negreira no hubieran ocurrido, ocultar a la Federación que una persona recibía dinero… pero estos señores tienen derecho a la presunción de inocencia.

—Muchas gracias, señor Rubiales —concluyó Scotto—. No haré más preguntas, señoría.

Una ordenanza acercó un vaso de agua a Rubiales, porque se le veía con la garganta notablemente seca.

—Gracias, guapa —se le escapó a Rubiales, quien, antes de que comenzara el turno de la acusación, se bebió el vaso sin apartar la vista de las posaderas de la joven muchacha.

Mientras la vista de Rubiales seguía el contoneo de caderas nada sensual de la ordenanza y el fiscal preparaba sus papeles, se organizó un pequeño revuelo en la sala, provocado por la entrada de dos personajes que captaron la atención de todos los asistentes: el tipo alto con gorra y sudadera de la Kings League era muy conocido, el mismísimo Gerard Piqué, y la mujer que lo acompañaba estaba vestida con un niqab negro-negrísimo que ocultaba todo su rostro y cuerpo. Solo se le veían unos ojos verdes preciosos, maquillados cual Sofía Vergara, y unas cuidadas manos en cuyos dedos lucían varios pedruscos de alto valor. Con los zapatos de tacón que portaba, la chica bajo el niqab superaba en altura a Piqué, quien disfrutaba con los grandes murmullos que se iniciaron entre los asistentes.

Rubiales presenció desde su sitio la llegada de su “amigo Geri” y se temió lo peor, “qué estará tramando este, siempre tan graciosillo, tan ocurrente”. Geri chasqueó los dedos y los dos chicos que estaban sentados en el primer banco del público se levantaron y cedieron su asiento a Piqué y a su acompañante. El exjugador soltó unos billetes indisimuladamente a los dos imberbes, que hasta ese momento habían llamado la atención por su aspecto, corte de pelo degradado, chándal, mirada perdida… unos pa-vi-sosos (pajilleros adictos a los Videojuegos y sosos como un apio).

—Orden, orden en la sala —el juez Aguilar levantó la voz mientras golpeaba con el mazo.

Desde su banco, Geri tenía una vista frontal y directa de Rubi, por cuya cabeza circulaban mil pensamientos a toda velocidad: “joer, a qué está jugando, viene con esa tía para hacer algún tipo de referencia a Arabia Saudí, seguro, para tocarme loj-kojones o por hacer una gracieta, no, ya lo tengo, seguro que me está grabando con cámara oculta por mucho que esté prohibido y luego lo subirá a sus redes sociales, joder, Geri, no me putees ahora”. La joven del niqab tenía un bolso enorme con un botón circular de unos tres centímetros orientado hacia la cara de Rubiales, que empezó a ponerse nervioso.

Piqué y Rubiales

—Con la venia, señoría —arrancó Estuardo—, me gustaría aclarar algunas de las inconsistencias que ha dejado el testigo durante su declaración. Señor Rubiales, ¿señor Rubiales? Mire aquí, por favor. Usted llega a la presidencia de la Federación en mayo de 2018. Sucede a Ángel María Villar, cuya época fue conocida por algunos medios como “Villarato”. El Villarato era un sistema, una manera de denominar la influencia para decidir campeonatos de su antecesor, que contaba con el control de los arbitrajes y de los comités, las designaciones, en favor de un equipo determinado. Un equipo que, casualmente, o mejor dicho, no por casualidad, sino por causalidad, estuvo pagando hasta ese mismo 2018 al vicepresidente de los árbitros y brazo derecho de Victoriano Sánchez Arminio, el señor Enríquez Negreira. ¿Cree posible esa influencia?

—Ya le he dicho que el señor Negreira no tenía competencia alguna, lo veo altamente improbable.

—Sí, le hemos escuchado, pero en su declaración se ha quedado usted en el artículo 28, ¿sabe lo que dice el 29? Habla de las competencias del Comité Técnico de Árbitros, entre ellas, literalmente, “clasificar técnicamente a los árbitros a tenor de las correspondientes evaluaciones, y proponer al Presidente de la RFEF los ascensos y descensos”. Es consciente de que, durante el registro en la sede de la Federación, ya bajo su presidencia, aparecieron actas firmadas por el señor Negreira en las que se evaluaba el papel de los árbitros en cada partido y su clasificación durante la temporada para determinar los ascensos y descensos. ¿No le extrañó?

—Supongo que sería parte de su trabajo, aunque esa labor la realizan normalmente los vicepresidentes, no solo el señor Negreira, y durante esos años eran tres.

—Ya. Bueno, no exactamente así. Uno de los tres vicepresidentes se encarga solo del área económica y el otro durante aquellos años, Franco Martínez, falleció en febrero del año pasado. No podremos contrastar cuáles eran exactamente sus funciones, si bien no hemos encontrado actas con su firma puntuando a los árbitros.

“Vaya”, pensó para sus adentros el juez Aguilar, “otra muerte inconveniente”.

—Lo que sí sabemos —continuó Estuardo— es que el señor Negreira tenía la capacidad de sancionar a los árbitros que consideraba que no habían pitado de acuerdo con sus indicaciones.

—¡Sí, claro! —contestó Rubiales con vehemencia—, por el artículo 33.

—Exactamente, no es broma, veo que su formación de abogado le sirve para recordar estas cosas —Rubiales cambió su gesto de perplejidad a uno de asentimiento, para visible solaz de Piqué—. Según el artículo 33, el vicepresidente del Comité, Enríquez Negreira durante décadas, como encargado de la Comisión de Disciplina y Méritos puede “ejercer las facultades disciplinarias en lo que respecta a aquellas actuaciones que se consideren técnicamente deficientes”, como hicieron, por ejemplo, con Pino Zamorano, Muñiz Fernández, Daudén Ibáñez…

—¡Protesto! —saltó Laporta—, eran árbitros del sistema, madridistas de cuna, como tod…

—¡Señor Laporta, le llamo al orden de nuevo! —interrumpió el juez—. No se admite, le ruego que deje terminar al fiscal.

—Gracias, señoría. Decía que se castigaba a todo aquel que no arbitrara al dictado de Negreira, el brazo derecho de Sánchez Arminio, el mismo que declaraba al resto de árbitros que el Real Madrid no caía bien en el estamento. Por cierto, ¿ha dicho usted que es la UEFA la que nombra internacionales a los árbitros?

—Así es —contestó Rubiales, que no dejaba de quitar el ojo a Piqué y, sobre todo, al bolso de su acompañante.

—Artículo 29, punto c. Es competencia del Comité de Árbitros “proponer los candidatos a árbitros internacionales” a la UEFA, que se limita a aprobar dichas propuestas. ¿Acaso nos ha querido mentir u ocultar esta parte?

—¡Protesto! —dijo Scotto—. Está tratando de desacreditar al testigo, y nuestro testigo no ha mentido, simplemente ha resultado algo… impreciso.

—Se admite —resolvió el juez.

Gerard Piqué se reía mucho con los nervios de Rubiales, que pidió otro vaso de agua con un gesto.

—De acuerdo, no mintió, solo fue poco preciso. Según el artículo 29, punto f, también es competencia del Comité la designación de los equipos arbitrales para dirigir los partidos, un punto clave del llamado Villarato. Yo no sigo mucho el fútbol, pero, por lo que sé, se premiaba a los árbitros que se confundían a favor del Barça o en contra del Real Madrid. Su testimonio puede ser de gran utilidad para aclarar al jurado el funcionamiento de este organismo y depurar responsabilidades de los acusados. ¿Qué tiene que decir al respecto, es posible que Negreira designara a árbitros afines a sus intereses para los partidos clave y que los premiara en función de sus actuaciones?

Antes de contestar, se le fue de nuevo la vista a la mujer del niqab, la cual se abrió el vestido a la altura del pecho y le mostró una lencería rosada bajo la cual se adivinaban sus senos. Luego se levantó el velo y se pasó la lengua de modo lascivo por unos labios maquillados como en un anuncio de cosmética. Rubiales se quedó en blanco, mientras Piqué trataba de aguantar la risa.

—Yoooo, ya le he contestado al señor Escroto —se puso de pie para quitarse la chaqueta, porque empezaba a sudar—. No lo creo, ¿me pueden dar un poco de agua, por favor?

La ordenanza volvió a acercarse con el vaso de agua y Rubiales, agradecido y nervioso a la vez, la tomó por los hombros como si fuera a darle lo que en su argot era “un piquito consentido”. Por suerte se dio cuenta a tiempo, pidió perdón y logró sentarse sin meter de nuevo la pata.

—Mire, yo vengo aquí como testigo, vengo a ayudar, pero de mí se han dicho tantas cosas… cualquier día me van a encontrar un saco de cocaína en el maletero.

El juez, que hasta entonces estaba aburrido viendo que el interrogatorio no iba a ningún lado, levantó inmediatamente la vista de los papeles y lo miró fijamente.

—He sido un luchador toda mi vida, me partieron las piernas de pequeño… —balbuceaba, divagaba—. Usted quiere que emita una opinión desfavorable al arbitraje y escúcheme bien, aunque se la voy a repetir: ¡No voy a emitir, no voy a emitir esa opinión! ¡No voy a emitirla!

—Bien, lo entiendo, la época juzgada es anterior a su presidencia, pero ¿sabe una cosa, sabe en qué me recuerda su etapa a la del llamado “Villarato”? En que Villar se procuró la ayuda del Barça en forma de vicepresidencia para Joan Gaspart en 2004, y se mantuvo ahí durante todo el período Negreira, pero usted hizo lo propio con Laporta según llegó a la presidencia del Barça a principios de 2021. Y al igual que Villar mantuvo a Gaspart pese a los escándalos que se sucedían alrededor del Fútbol Club Barcelona, usted mantuvo la vicepresidencia de Joan Laporta aunque el escándalo de Negreira le hubiera reventado ya en sus narices.

Rubiales y Laporta

—Se han dicho tantas cosas de mí… que no son ciertas que… —trataba de defenderse Rubiales.

Rubiales estaba ido, más aún cuando vio que la mujer volvió a abrirse el niqab y le mostró el pecho izquierdo. Si se trataba de algún juego privado entre Geri y Rubi solo lo sabrían ellos, el caso es que la gracieta del primero descolocó totalmente al segundo. Si fuera un boxeador, estaría atrapado en la esquina, noqueado por su oponente.

—Usted ha hecho hincapié en los conflictos de intereses y en cómo, desde que llegó a la Federación, toda la junta directiva firmó una declaración en la que se comprometían a evitarlos. ¿No le parece que hay un conflicto de intereses cuando se adjudica el VAR a una empresa dirigida por un socio y avalista del Barça? ¿Qué cree que quería decir Negreira con aquello de “puedo ayudaros con el VAR”?

La suerte que tuvo Rubiales fue que el alguacil se dio cuenta de lo que estaba haciendo Piqué con la modelo contratada para el numerito, así que se fue hacia ellos y les dijo:

—¡Abandonen la sala ahora mismo!

Bull intentó llevárselos, y la mujer, inteligentemente, se levantó presta para irse, si bien no soltó el bolso, que mantuvo orientado hacia la acción, pero Gerard Piqué se puso farruco ante el alguacil, tú no sabes con quién estás hablando, tú no eres nadie y te jode que yo gane millones de euros y sea más guapo y famoso que tú, buscas tu minuto de gloria, pero mañana voy a hablar con tu jefe y te vas a cagar… Bull, que le sacaba media cabeza y una espalda, le arrancó la gorra de un sopapo en la visera, aunque el cuerpo le pedía dárselo en la jeta, y le tiró de la oreja con fuerza:

—¡Fuera, ahora mismo! Y no te lo diré dos veces.

Lo arrastró en esa postura hasta la puerta de la sala. La modelo bajo el niqab prefirió abandonar la sala por sus propios medios y logró grabar un vídeo que se haría viral en pocas horas en los canales de Twitch, X, TikTok, YouTube y demás redes sociales del humorista metido a empresario, lo cual le reportó varios cientos de miles de euros en publicidad.

El juez Aguilar no dejó de golpear con el mazo y pedir “orden” a los asistentes, muchos de ellos periodistas que lamentaron no haber presenciado bien el incidente. Las palabras que más se escuchaban entre ellos eran las de “niñato” y “pibón”. Una vez recuperado el orden, Jaime Estuardo trató de retomar su interrogatorio:

—No crea que me he perdido, señor Rubiales, hablábamos de conflictos de intereses y aquí tenía, delante de usted, a un exjugador que, mientras estaba en activo, negoció con la Federación, directamente con usted —lo señaló con rabia—, que se repartirían varios millones de euros, de “palos”, como los llamaban, si el Barcelona se clasificaba para la Supercopa. ¿No cree usted que ese tipo de acuerdos influyeron en los arbitrajes, como se pudo comprobar según accedió Xavi Hernández al banquillo azulgrana?

—¡Protesto, señoría! —exclamó Scotto—. No tiene nada que ver con el hecho juzgado.

—¡Y el dinero era también para el Madrid! ¡También el Madrid! —se desgañitó Laporta.

—Se admite —sentenció Aguilar, y dirigiéndose a Estuardo, le indicó:—, cíñase a los hechos juzgados, por favor.

—De acuerdo, señoría. Solo trataba de demostrar la falta de consistencia del testigo traído por la defensa, un tipo juzgado por apropiación indebida, cobro de comisiones, agresión sexual y coacciones. Creo que la defensa debería seleccionar mejor sus testigos, porque, al igual que con Medina Cantalejo, nos estamos planteando solicitar una condena por perjurio. No haré más preguntas.

Rubiales se levantó para marcharse, pero le frenó el juez.

—La acusación particular quiere continuar con el interrogatorio, señor Rubiales.

Como no se había separado lo suficiente del micrófono mientras se ponía la chaqueta, se le oyó mascullar un exabrupto perfectamente. La abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, se acercó al asiento del testigo y procedió:

—Señor Rubiales, ¿conoce usted el Código Ético de la Real Federación Española de Fútbol?

—Pues… a grandes rasgos, señorita, no en su integridad, como comprenderá.

—Bien, sabrá usted que en el actual Código Ético no hay sanciones para delitos como los investigados.

—Eso me dijeron los asesores jurídicos de la Federación, sí —respondió Rubiales.

—Una pena, porque sabe usted que esto sucede en el actual Código Ético de la Federación, que se aprobó en mayo de 2021. ¿Cuándo ha dicho que entró Laporta como vicepresidente de la Federación Española de Fútbol? —rebuscó en sus papeles—, ah, aquí lo tengo, en marzo de 2021.

—Supongo que el anterior Código no sería muy distinto, lo habitual es copiar unos de otros y mejorar lo que conviene cambiar.

— Pues resulta que sí lo era, mire, le dejo este informe del famoso despacho FG—Hechi, en el que se ven los cambios introducidos, así como la supresión del artículo 12, que indicaba que los delitos de corrupción no prescribían. Una pena, ¿no fue consciente de esta modificación?

—Yo… de eso se encargarían los expertos legales de la Federación, yo estaba en otras cosas.

—Sí, ya lo hemos visto, estaba cerrando el reparto de “palos” en Arabia Saudí. No haré más preguntas, señoría.

El juez Aguilar levantó la sesión, recogió sus papeles y, antes de abandonar la sala, miró al público congregado: todos estaban mirando en sus móviles cierto vídeo sobre un suceso ocurrido en un juzgado de Barcelona. “La madre que me parió”, pensó.

 

(Próximamente capítulo 4: Ángel María Villar)

 

Capítulos anteriores: Anatomía de un negreirato (Prólogo) 

Capítulos anteriores: Capítulo 1 (Los alegatos previos)

Capítulos anteriores: Capítulo 2 (Medina Cantalejo)

 

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