Buenos días, galernautas.
Esta sección fue concebida para ironizar y, por qué no, sacar las vergüenzas de la prensa presuntamente deportiva de nuestra piel de toro. Exacto, esa misma prensa calificada por uno de sus integrantes como la mejor del mundo. Desde aquí se ha enfatizado el carácter sectario, casposo, superficial, laxo y manipulador de sus informaciones, así como sus reiterados atentados contra la sintaxis, la estética y el rigor mínimamente exigibles a quienes perciben un estipendio por manejar la palabra, ya sea de manera oral o escrita. El diagnóstico no cambia: salvo honrosas excepciones, la cutredad y el sesgo son norma.
No obstante lo anterior, una pequeña esperanza aparece cuando vemos homenajes a tendencias estéticas que, aunque marginales, fueron importantes hace, aproximadamente, un siglo. El principio de la Navaja de Ockham, según el cual la solución más sencilla suele ser la más acertada, ¿cómo, si no, podría interpretarse el homenaje que todos los rotativos deportivos españoles hacen hoy al dadaísmo? Lo que hoy se definiría como el triunfo de lo random fue vislumbrado y alumbrado por el genial Tristan Tzara hace 110 años. El antiarte, la antiestética, lo absurdo, lo inconexo. Eso es el dadaísmo.
¿De qué otra manera podríamos definir la portada de As, en la que Grimaldo, jugador del Atlético, adopta la postura de estar dando un golpe de golf imaginario? Parece un segundo golpe. Pese a lo atinado del intento y del buen follow through, ese presunto hierro 5 saldrá desviado ante la asimétrica posición de las piernas, garantizando una excursión por el rough y, por qué no, que la pelota se vea desviada por un impacto con una encina. El hecho de que el lance tenga lugar en un campo de fútbol resulta desubicado. Auguramos largas jornadas en el campo de prácticas al bueno de Grimaldo.
El paroxismo dadá nos lo regala Marca. El diario gallárdico o gallardoso, depende de la valencia, nos enseña a un Simeone en trance de coronar a un enano invisible. No aceptamos interpretaciones alternativas a las aquí reflejadas, pero respetamos enormemente el derecho de los que disentís a estar equivocados.
Por último, y tampoco está nada mal, la prensa cataculé peca de falta de originalidad y nos muestra en sus dos cabeceras, es decir, en la Sportada y en el frontispicio del diario del conde de Godó, grande de España, el intento de Raphinha y Fermín de replicar la escena clásica del salto en Dirty Dancing, si bien con más voluntad que fortuna. En La Galerna se hablan idiomas, y sabemos que Dirty significa «sucio», epíteto este que resulta pintiparado para el club que estuvo dos décadas pagando al vicepresidente de los árbitros de España, club al que sigue sin pasarle absolutamente nada. Puro dadaísmo.
Por cierto, el Madrid juega hoy en El Sardinero, aunque en las portadas hay que escudriñar a fondo para encontrar alguna referencia al partido. Esperamos que el dadaísmo no llegue también al vestuario blanco y que nuestros jugadores se dediquen al fútbol y no les dé por practicar el golf, bailar Dirty Dancing o coronar a señores invisibles de Calasparra.
Pasad un excelente día.













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