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El Madrid no debería ganar la Liga

 

Se habrán percatado muchos de ustedes que lo que pasa en nuestro fútbol me lo tomo a coña normalmente. Mis raíces, Barcelona, Archivo de Cortesía, influyeron decisivamente.

Hace años, muchos, entendí que era la manera mejor y más higiénica de hacerlo. El titular de estas líneas puede llamar a engaño cuando esta es una de las veces que digo lo que digo en serio. Acompáñenme.

No, no. No debería ganar la Liga el Madrid pues ayudaría con ello a blanquear nuestro fútbol: ¡qué horror! Tengo el campeón ideal, claro. Se lo cuento más abajo. Fíjense estos días. ¿Qué ha sido noticia, comentario y tal en periódicos, radios, redes y televisiones? Pues que con Kroos, Alemania ha vuelto a ser Alemania. El gol de Endrick a Inglaterra. La vuelta de Güler a Turquía. La camiseta que Vinicius le regaló a Walker.

¿Cuánto sabes de Endrick?

Por cierto: medio City acabó lesionado o así la primera jornada de partidos internacionales de selecciones. ¡Qué mala suerte! Se duda que puedan disputarse los partidos de octavos con el Real en las fechas previstas por falta de efectivos en el campeón inglés. Vamos, que podrían disputarse en agosto: todo sea por el espectáculo.

Más cosas. La foto de Endrick, Vinicius y Belligham acabado su partido. Que si Tchouaméni dijo no se qué sobre el futuro español de Mbappé. Que si Leny Yoro y Alfonsito Davies quieren jugar en el Madrid o meterse en un convento. Guardiola estuvo en Barcelona, le abordaron en un restaurante y contestó sobre la Copa de Europa: "Del Madrid me encargo yo". Madrid, Madrid, Madrid. Expectación mundial, atención permanente. Pros y antis: todos.

Fuera del Madrid vivimos el detallazo de Klopp y su Liverpool con Sven Goran Eriksson. También que Italia volvió a ganar, tela. Y, desde luego, el rodillo que es Argentina en sus amistosos pues le hizo tres a El Salvador en otra memorable actuación. Antes no tuvo piedad de Indonesia, Australia, Curaçao, Panamá, Emiratos Árabes, Jamaica, Honduras y Estonia. Nueve partidos sin un gol en contra. Los resultados se los busca usted, que a mí me da la risa.

El foco está en el Madrid, lo que me anima a volver a lo mismo. ¿Qué pasaría si ganara la Liga? Pues más foco. Fiesta en el Bernabéu, en Cibeles, la primera de Bellingham… Daría un aire de normalidad que ocultaría la realidad: el tremendo desprestigio que azota a nuestro fútbol. Basta ya. Un tío ve en Nueva Zelanda que el Madrid ha ganado la 36, se encoge de hombros y resume: normal, ganó el mejor. Un señor más cercano añadiría: con lo que le putean y ha vuelto a ganar… Y más: una tarde pones la tele y sale Hezonja allá en Belgrado y bueno, para qué las prisas. El foco.

Que gane la Liga quien mejor representa los valores y esencias del actual fútbol español. El equipo más español que nadie, el que mejor representa esta España: ese, él, sí. Es curioso llegar a la conclusión de que el Madrid ha dejado de ser España

El Madrid campeón equivale a blanquear lo que es negro carbón. Daría una impresión de normalidad, buen hacer, tranquilidad, equilibrio, limpieza, gestión. Nada que ver con la realidad. ¿Merece la pena una tarde de risas en el Bernabéu, un paseo por la Castellana, Ancelotti fumándose otro puro a cambio de colaborar con algo tan tremendo como que el mundo crea que aquí todo es puro Heidi?

Pues no.

Ancelotti puro

El Madrid es una cosa muy seria y no debe colaborar en maquillar este descalzaperros que es el fútbol en España. ¿El Madrid es perfecto? Pues no, claro. Como toda actividad humana. Pero que no tiene que ver con lo que le rodea, que lo sufre por imperativo legal. Eso tampoco admite discusión.

¿Merece la pena una tarde de risas en el Bernabéu, un paseo por la Castellana, Ancelotti fumándose otro puro a cambio de colaborar con algo tan tremendo como que el mundo crea que aquí todo es puro Heidi?

En cosa de nada hemos vivido todos, y el Madrid en primera línea, mil chuflas. Empezó la cosa con lo de Brahim. Bastó el partido con Colombia para confirmar lo sabido: es mejor que todos los que De la Fuente se llevó en su puesto y alrededores. Pasó lo de la Guardia Civil en la Federación, con el besucón por el Caribe. Pasó que hablaron Tebas y Laporta, presidentes de la patronal y de uno de los clubes más pintorescos, no ya aquí sino en el mundo.

Me gusta que hablen, es una risa tremenda y gratis. Les unió preguntas sobre el asunto Negreira y el inevitable Madrid, claro. Para uno, lo de los 17 años y él pagando dos veces -una multiplicando por cuatro el dinero que salió de su club- no existió. Para el otro sí, pero gracias a su trabajo la cosa de la reputación azulgrana va mejorando. Mucho nos alegramos.

En realidad quien más le preocupa es Florentino, dejó dicho Tebas a quien me estoy refiriendo. El poder de Florentino. El otro sostuvo que Mbappé poco menos que llevará al Madrid a su disolución. No, Ninguno de los periodistas que les preguntaron a ambos dos sufrió un ataque de risa ni repreguntó: tragaron y hasta la próxima.

La Liga, en fin, debería tener el campeón que merece y con la mayor diferencia posible sobre el segundo clasificado que debería ser el Girona por su estupenda temporada. ¿Qué campeón? Espabilen oigan, no se lo voy a decir todo.

El Madrid, quinto. O sexto. Y su pase a la próxima Champions que le llegue por su condición de campeón de Europa, la 15 o sea. Que gane la Liga quien mejor representa los valores y esencias del actual fútbol español. El equipo más español que nadie, el que mejor representa esta España: ese, él, sí. Es curioso llegar a la conclusión de que el Madrid ha dejado de ser España.

Tampoco estaría mal, y sería quizá lo más razonable, declarar desierta la plaza: en 2024 no ganó nadie. Sería el mejor mensaje para el futuro. Y que en Wikipedia o así se leyera: la mierda llegó hasta niveles tan altos que se decidió no proclamar campeón.

Borrón y cuenta nueva. Claro que para eso debería intervenir el Gobierno. Pero está para otras cosas. Del fútbol se van a preocupar esos tíos… Les va bien, además. Cuanto eso, más caca, mejor. Mascarillas o balones. La del día supera a la anterior y la próxima, lo mismo.

No, el Madrid no debería ganar esta Liga. No ganarla sería el exitazo.

Buenos días, amigos. No se aúpa hoy a las portadas, por razones que ni se nos ocurren, siquiera un mínimo extracto de la entrevista con Javier Tebas publicada ayer en El País, y ello a pesar de que la misma  contiene perlas inmarcesibles. Una en particular. Ahora la vemos.

Javier Tebas es ese señor que no sabe ya cómo hacer la guerra, de manera cada vez más sarnosa, al Real Madrid C. de F., club del que, para que nadie pueda decir que tal cosa ocurre, dice ser fiel seguidor. Ya ha sido explicada en esta sección (y si no lo decimos ahora) que el madridismo es una cosa tan inmensa que le cabe dentro, por el mismo precio, el antimadridismo también. Así, algunas de las personas que más daño han hecho (o intentan hacer) al Real Madrid en lo que va de siglo (y aun antes) se confiesan madridistas, y si se confiesan tales, en ausencia de una prueba mejor, habrá que concluir que lo son. El mismísimo Ángel María Villar decía en privado beber los vientos por el club de Concha Espina, lo que pasa es que tras la inspiración de dichos vientos venía el soplo huracanado de gas mostaza. Así procesaba los aires de su madridismo el bueno de Ángel Mari.

Tebas es también un madridista muy particular. Tan particular que maniobra de espaldas al Real Madrid (y contra él) como si el club blanco no formara parte de la liga que él preside -el asunto CVC es buena muestra-, conspira contra la Superliga por puro miedo a perder la propia poltrona (normal: se sube el sueldo desaforadamente en cuanto miras para otro lado) y emite comunicados insultantes contra el club presidido por Florentino Pérez por la sencilla razón de que se trata del único club que se enfrenta a la corrupción del fútbol español a pecho descubierto. Se enfrenta el Real Madrid a la putrefacción que le rodea a través tanto de la emisión de comunicados como de la acción de su televisión, que a Tebas le parece un modo de manipular la competición. Gruesa acusación, en especial en contraste con su tibieza con la gran y asquerosa manipulación del campeonato llevada a cabo (que sepamos) durante al menos 17 años por el antagonista del propio Madrid, es decir, el FC Barcelona.

Esto de que el Barça se compre la competición, en cambio, le parece a Tebas un asunto triste, sí, pero de escaso calado. Lo primero que hizo cuando se conoció el asunto Negreira fue apresurarse a tranquilizar al culerío porque la cosa ya había prescrito para la justicia deportiva. En la entrevista de El País a la que aludíamos le preguntan por el tema pero, como viene siendo costumbre en el periodismo patrio, no le repreguntan, pese a lo pasmoso de su respuesta que por aquí os dejamos para que la mojéis en el café.

 

¿Qué os parece, galernautas? El hecho de que el Barça se comprara el sistema arbitral durante un mínimo de 17 años creo cierto "daño reputacional" a la entidad blaugrana pero por fortuna, gracias a que Tebas y los suyos están "trabajando" en ello, dicho "daño reputacional" es " menor que antes". Ya sabemos que no solamente Tebas no hace nada por que se haga justicia respecto al (posiblemente) mayor y más continuado escándalo del fútbol mundial en su historia, sino que además "trabaja" por reducir el daño reputacional del club responsable de esa escandalosa corrupción. Lo dice y se queda tan pancho él, tan pancho el periodista que le entrevista y tan panchos los medios españoles en general. Esta declaración, tan extremadamente chocante, no recibe una micra de atención en ninguna de las portadas del día. Entendemos (y nos congratulamos por ello, siendo como es un gran deportista y un gran madridista) que Carlos Sainz cope las portadas del día pero ¿de verdad no hay nada que decir sobre esta estruendosa confesión de Tebas, por la cual a lo mejor espera aún que le demos todos las gracias?

En estas declaraciones, Tebas está reconociendo que se dedica a barrer el detritus debajo de la alfombra culé. Al parecer, a todo el mundo le parece bien porque lo importante es preservar el "daño reputacional" del infractor. Diríamos que Tebas no ceja de sorprendernos si no fuera porque ya nada nos sorprende en él.

Gracias, Javier Tebas. Qué detallazo el estar tan preocupado por la reputación del Barça. La limpieza de la competición ya, si eso, para otro día. La mierda bien metidita bajo la moqueta, diga usted que sí, D. Javier, que el malo aquí es el Real Madrid precisamente por señalar a esa mierda en sus comunicados y su televisión.

Os dejamos con las portadas del día. El Madrid debe pensarse qué decisiones debe tomar para que la sección femenina deje de acostumbrarse a perder contra el eterno rival.

Pasad un buen día.

 

 

El lector español que se enfrenta a estas líneas tiene unos 4000 compatriotas que padecen ELA. No sé si suena a mucho o poco, pero sí sé que el alcance de la enfermedad es mayor de lo que indica la cifra. Dada la alta tasa de mortalidad de la dolencia, el número de personas que actualmente la sufren no refleja su incidencia. Son "sólo" 4000 porque la enfermedad los elimina continuamente. Cuando no es la enfermedad, es la desesperación ante la enfermedad, que conduce a quienes la padecen al suicidio o la eutanasia.

Si la crueldad de la ELA, o el simple pavor ante los síntomas futuros de la misma, conduce a tantos enfermos a buscar el recurso de la eutanasia no es sólo porque esta sea legal, ni porque se le llame "muerte digna" (no dudo un instante que pueda serlo), sino fundamentalmente porque no existen recursos financieros en las familias para otorgar una (en este caso) vida digna a todos aquellos enfermos que deseen vivir. Las autoridades se han ocupado de ponerlo fácil para tomar la puerta de salida, recurso respetabilísimo. No se ha hecho lo mismo para aquellos que quieren quedarse en este mundo, a quienes se condena a la otra opción por la sencilla razón, digámoslo sin ambages, de que es más conveniente para el sistema.

un tuya-mía de tacón entre Zidane y Raúl, en la banda, destilando esencias pretéritas, servirá de poco si el gobierno no interpreta esa cumbre de sutileza como el más brutal zarandeo por las solapas

La situación es esa por la ignominiosa razón de que la Ley ELA sigue sin hacerse efectiva, varada como está en los despachos del congreso para vergüenza de dicha institución, de este país y de la raza humana en su conjunto. La misma institución que aprueba continuamente ayudas financieras para causas discutibilísimas niega su apoyo a personas que resultan incómodas porque quieren vivir.

Por eso es un deleite un tuya-mía de tacón entre Zidane y Raúl, en la banda, destilando esencias pretéritas, pero servirá de poco si el gobierno no interpreta esa cumbre de sutileza como el más brutal zarandeo por las solapas. El Real Madrid, conmovido aún por la tragedia de su legendario portero Miguel Ángel, se ha puesto a la vanguardia de la causa, dedicando los ingresos de su Corazón Classic Match a la investigación en la búsqueda de una cura y el apoyo a los enfermos, pero el Real Madrid no gobierna. Existe el riesgo de que el gozo de lo que vimos ayer (Casillas jugando un rato con cada uno de sus dos equipos, Seedorf conservando asombrosamente las esencias y gran parte del físico, Arbeloa supliendo con kilómetros la edad de muchos compañeros, la calidad inmarcesible de Figo, de Butragueño, de Roberto Carlos) se quede varado también, en una sonrisa de nostalgia y cloroformo. Este partido se jugó (también) para que todos tomemos conciencia de lo que hay detrás, y para que, una vez tomada, se la hagamos tomar a quienes pueden hacer algo sobre esto. Este texto no es un alegato político. Gobiernos y partidos de distinto signo han mostrado idéntica insensibilidad ante el azote de la ELA. Pero el gobierno que hay ahora es el que hay, y es al que corresponde sacudir hasta que reaccione.

El Real Madrid tiene su Corazón Classic Match. Más de dos años después de que se aprobara en el Congreso, por unanimidad, la tramitación de la ley ELA, esta sigue sin ver la luz. En ese tiempo han muerto más de 2000 enfermos. ¿Dónde está el Corazón del gobierno?

Miguel Ángel

 

Buenos días, amigos.

Lo que hoy titulamos es lo que parecen destacar las portadas del día: el flamante nuevo fichaje madridista golea en el verde del terreno de juego y el Fútbol Club Barcelona despunta en el verde de los billetes. Claro que sí, guapis. Bien es cierto que el Real Madrid ha hecho una buena gestión de ahorro y scouting durante años y se puede permitir fichar al último crack brasileño, pero en el caso del Barça nos cuesta más mantener la afirmación. Quizás haya experimentado un notable desahogo en su situación financiera al haber dejado de abonar las nóminas de Messi y Negreira, pero aun con ello las portadas de la prensa cataculé se nos antojan un tanto alejadas de la realidad.

Nunca en esta redacción hemos sido muy partidarios de los parones de selecciones, y menos aún en medio de lo mollar de la competición, pero es a los que nos obliga este duro oficio de portanalista, a comentar la actualidad, aunque la actualidad que nos interesa (las detenciones en la Federación Española de cualquier cosa menos Fútbol) no aparezca en las portadas.

La selección brasileña de fútbol derrotó anoche a los locales en Wembley con gol de Endrick y el diario madrileño lo destaca en su portada con el verbo “brilla”. Remarca el hecho de que anotara el gol de la victoria con 17 años y se convirtiera en “el goleador más joven en el templo inglés”, mas en el Real Madrid las estrellas se cuecen a fuego lento y preferimos dejar los halagos excesivos para otras latitudes más necesitadas de ellos. El brasileño cuajó una buena actuación y pudo anotar un segundo gol, pero lo más noticiable para nosotros fue el buen rollo que transmitieron entre Jude Bellingham y el trío de “brasucas” Vini, Rodrygo y Endrick.

Quizás si Endrick mantuviera una adecuada progresión, marcara cincuenta goles más en los próximos meses y fuera decisivo en un torneo internacional podría acercarse al valor de mercado en Transfermarkt del último chaval salido de la Masía. El parón de selecciones nos ha servido para ver también este tipo de cosas, para comprobar los grandes éxitos del marketing blaugrana y cómo un chico con media docena de partidos en Primera ya iguala el valor de mercado de veteranos curtidos en mil batallas y ante los delanteros más aguerridos. Hablamos de Cubarsí y Rüdiger, y de la perplejidad del mundo de las ¿finanzas? Y démosles crédito, claro que sí, si en un día una página web llegó a valer más que todo el Banco Santander, no vemos por qué íbamos a desconfiar de esto:

El diario As, por su parte, regala la portada casi entera a Nico Williams, uno de los pocos jugadores reconocibles de la selección de Luis de la Fuente.

Hace años se estrenó una película sobre la “espantá” que se produjo una noche durante la Semana Santa sevillana. Su título era Nadie conoce a nadie, y nos ha venido a la mente al pensar en el partido de la selección en Londres y la “espantá” de los aficionados ante el horror de la alineación, el juego y la camiseta. Nadie conoce a nadie, por más que el bueno de Nico Williams nos cuente que “estar con la selección es muy complicado”. Que se lo cuenten a él, que lo padeció en su propia familia y ha visto cómo su hermano Iñaki ha tenido que “hacerse ghanés” para alcanzar la internacionalidad. Cosa que es más fácil de conseguir si te llamas Adama Traoré, Christiansen, Bojan Krkic o Abel Ruiz y tienes el gen diferenciador común.

Nico destaca también que “nadie nace racista”, lo cual es muy cierto. Estos comportamientos deleznables se enseñan en algunos lares, por desgracia, y, en lugar de reducirlos y acotarlos, en algunos clubes se les dan todas las facilidades para su acceso al estadio y hasta una sala completa para su material de odio, ¿verdad, Gil Marín, te suena, Cerezo?

Tanto As como Marca destacan en pequeños recuadros el éxito del partido benéfico celebrado ayer en el Santiago Bernabéu, el Corazón Classic Match, que sirvió para recaudar fondos en favor de las asociaciones de lucha contra la ELA y apoyo a los enfermos. Una gran iniciativa que conviene aplaudir y reseñar.

Y vamos ya con los genios de las finanzas, con los artistas de un club que está quebrado porque quiere, no porque no tenga mecanismos para evitarlo. Les bastaría con aplicar lo que llevan años vendiendo en sus portadas, pues todos los cracks mundiales ansían jugar en el Barça perdiendo dinero y llegando gratis, todos los clubes del mundo quieren fichar a sus jugadores a precios de megacrack y aún con todo ello, les queda el recurso de vender a sus canteranos a precio de Transfermarkt. Pero Laporta se niega a todo ello. O eso nos cuentan.

Los gestos son importantes. Joan Laporta afirma haber rechazado una oferta de 200 millones por Lamine Yamal y el joven, en la foto, parece contenerse la risa, sabedor, quizás, de que su contrato termina en 2025. De Lewandowski nos cuentan que rechaza 100 millones por temporada porque “el polaco quiere quedarse en el Barça”. Ya, y se lleva la mano al corazón, porque si de verdad hubiera esa oferta a su edad, se la llevaría a otras partes.

¡Apareció una nueva palanca! La gran herramienta financiera blaugrana, la palanca. “Hay clubes”, así, en genérico, que “podrían” (hipotético, condicional) “llegar a pagar un traspaso de 100 millones” por Raphinha. Son entrañables. Y recordad que los gestos son importantes: Raphinha se tapa los oídos, seguramente porque nada de esto lo ha escuchado su entorno. ¡Ni el propio Laporta!

Que acabe ya este infecto parón de selecciones, que vuelva el fútbol de verdad. Mientras tanto, alegrémonos con la victoria de Carlos Sáinz en el Gran Premio de Australia. ¡Enhorabuena, genio!

Pasad un gran día.

Buenos días, amigos. La Selección Española de fútbol, que los más metonímicos llaman España y los más cansinos la Roja, sucumbió ayer por 0-1 ante Colombia en Londres.

Por más que la combinación de selecciones y sede haya causado alguna perplejidad, la razón por la cual España jugó contra Colombia en Londres (de todos los lugares posibles) es sencilla:  estamos en el aniversario de la primera expedición formal de la colombiana Serranía de Chiribiquete por parte del antropólogo inglés Sir Alastair Radcliffe, que llevó a cabo todo el agreste recorrido escuchando a Julio Iglesias con la ayuda de un radiocassette de doble pletina. En realidad no estamos seguros de que fuese esta efeméride la causa de la localización geográfica del partido, pero sería la única razón que se nos ocurriría implicando a los tres países a la vez y en el generoso supuesto de que Sir Alastair Radcliffe hubiera en efecto existido.

Por otro lado, como maniobra de distracción es perfecta.

-Nos están registrando la RFEF, hay orden de busca y captura contra Rubiales y todo el mundo habla de la putrefacción del fútbol patrio. Entre esto y el Barça comprando a Negreira durante un mínimo de 17 años, el desprestigio es sangrante. Hay que organizar algo para distraer y que Marca pueda titular "Hablemos de fútbol".

-¡Rápido, montemos un amistoso España-Colombia!

-¡Brillante idea!

-¡¡En Londres!!

-E... ¿En Londres?

-En Londres.

-Pero... ¿por qué en Londres?

-Y yo qué sé. Bueno, sí lo sé. Precisamente para que ocurra lo que está ocurriendo ahora. Que todo el mundo especule con las razones por las que la pachanga se juega en Londres en lugar de hablar de la corrupción de la Federación y la putridez del CTA.

-¡Ideaca!

Dicho y hecho. España jugó (y pecheó) anoche contra Colombia con una hora menos y a la orilla del Támesis. Todo fue lo suficientemente random y bizarro para que la gente se distrajera de la que está cayendo. Marca titula con algún ingenio "Una España desteñida" en alusión a otro elemento de distracción no menor: el uniforme con el que jugó la Selección.

-¿De qué otra manera podemos desviar la atención de la gran movida?

-Mmmmmmh... ¿El uniforme?

-¿Cómo el uniforme?

-Hazme caso. Corre, llama a Adidas y diles que se inventen un outfit lo suficientemente inenarrable para que la gente no hable de Rubiales ni de Negreira ni del del rólex ni de nada de eso, sino del uniforme.

Dicho y hecho también. España no palmó anoche de cualquier manera, no. Eso no habría distraído lo suficiente. Palmó frente a Colombia en Londres (¿en Londres?) vestida de harapos de una Cenicienta diseñada por Agatha Ruiz de la Prada, para que todo el mundo flipara en condiciones.

-Espera, que tengo otra idea genial. Hagamos que el once inicial distraiga también a base de ser lisérgico a tope.

-¿Qué quieres decir?

-Raya y Porro serán el portero y el lateral derecho, respectivamente. Será la comidilla. La gente no hablará de otra cosa.

-¡Grandioso!

-Como siempre se empieza a recitar la alineación por el portero y el lateral derecho, antes de que el speaker acabe con la misma estará todo el estadio high as a kite, con la risa floja y besos improvisados en cada vomitorio. Nadie se acordará de malajes como Rubi, Geri o Negri. ¡Raya y Porro para todos!

Según nuestra información, la maniobra distractiva ha surtido efecto. Nosotros mismos, en La Galerna, estamos todavía como en una nube. Estando como estamos aún que si Raya, que si Porro, hoy no pensamos dar la caña acostumbrada en esta sección. A duras penas nos da la concentración para soltar la penúltima risotada politoxicómana antes de dar toda la razón a Sportivo en lo de Cubarsí. En España tienen que ser Cubarsí y diez más, máxime si conseguimos un lateral izquierdo que se llame Fentanilo. Lluís de la Font, nos consta, ya está en ello, y la Masía también.

Pasad un buen día.

 

Puedo ayudaros con el VAR

 

El juez Aguilar apuró el último trago del infame café de la máquina del juzgado. Miró los posos que quedaron en el fondo del vaso de cartón y, antes de arrojarlo a la papelera, le dijo a la secretaria de su equipo:

—No sé si es una buena metáfora, Conchi, pero esta porquería que estamos digiriendo me revuelve el estómago y eso que en el fondo se queda lo peor. Vamos allá.

Desde el pasillo escucharon las palabras del alguacil:

—En pie, preside el honorable señor Aguilar.

Entraron en la sala, nuevamente repleta, oyeron el sonido de algunas cámaras de fotos, y, una vez que el revuelo se diluyó, el juez hizo un gesto con la mano al abogado defensor, Jorge Carlos Scotto, para que comenzara.

—Gracias, señoría. En las sesiones previas hemos escuchado a una serie de testigos que han dejado acreditado que el señor Enríquez Negreira no tenía competencias ni capacidad alguna en el Comité de Árbitros para influir en las designaciones o en las promociones y descensos de los colegiados, mucho menos en sus actuaciones en el terreno de juego. Nuestro cliente ha tenido que soportar una campaña feroz por parte de los medios controlados por la parte personada como perjudicada en esta causa, el Real Madrid…

En el banquillo de los acusados, Laporta asintió con la cabeza y se le oyó decir por lo bajo “la Central Lechera” casi al mismo tiempo que Rosell soltaba “¡la Caverna!”. El juez reprobó a ambos con la mirada.

—…el Real Madrid —prosiguió Scotto—, cuyo presidente ha invocado a todos sus medios afines, que son casi todos, para atacar al Fútbol Club Barcelona y desprestigiar los títulos obtenidos de manera legítima.

—Protesto, señoría —irrumpió Luisa Ramírez, abogada del Real Madrid—, está lanzando una acusación infundada contra el presidente de un club que, además, está enfrentado a casi todos esos medios.

—Se acepta —respondió el juez—. Céntrese en su defensa, por favor.

—Así lo haré —continuó Scotto—. No tenemos pruebas, pero tampoco dudas de quién anda detrás de estas campañas, señoría, todas ellas centradas en una frase desafortunada del señor Enríquez Negreira, que han repetido todos los medios de manera sistemática y hasta diría que coordinada: “Puedo ayudaros con el VAR”.

Hizo una pausa, se giró en redondo hacia toda la audiencia y la repitió hasta tres veces: “Puedo ayudaros con el VAR”.

—Señorías, miembros del jurado, el señor Enríquez Negreira no tenía ninguna relación con el sistema de videoarbitraje, comúnmente conocido como VAR, como quedará demostrado tras la declaración de nuestros testigos de hoy. Se comprobará que el señor Enríquez Negreira no era más que un arribista en busca de fortuna que trataba de vender una mercancía defectuosa con la connivencia de algunos directivos que buscaron estafar al club. La defensa llama a declarar a don Antonio Jesús López Nieto.

Se abrieron las puertas y apareció un hombre cercano a los setenta años, elegante, bien trajeado, bastante moreno de piel, el aspecto saludable de un jubilado que vive en la Costa del Sol. Le tomaron juramento y se sentó a unos pocos metros del banquillo de los acusados. Si no fuera porque en su camino al asiento de los testigos dio la espalda a la sala, cualquier observador habría podido ver el guiño lanzado a varios de los acusados.

López Nieto

—Señor López Nieto —comenzó Scotto—, ¿podría explicarnos brevemente su trayectoria en el mundo del arbitraje, tanto en activo como luego, una vez retirado?

—Claro, encantado. Fui árbitro de Primera División desde 1988 hasta mi retirada en 2003, pité 230 partidos en esta categoría y alcancé la internacionalidad en 1993. Recibí el premio Guruceta como mejor árbitro de la temporada hasta en cinco ocasiones. Al acabar mi carrera por haber alcanzado el límite de edad, seguí desempeñando mis funciones para el arbitraje en el CTA en diversos cargos, como vicepresidente, como responsable de la gestión técnica y económica, o en el comité de asignaciones para los partidos.

López Nieto

—Impresionante currículum, señor López Nieto. Y dígame, ¿cuál es su relación con el VAR?

—Antes de la implantación del VAR en España, fui designado por LaLiga para estudiar el uso del VAR en Portugal, cómo se implantó en la liga portuguesa y cómo se utilizaba en los partidos, conocí el centro logístico en Lisboa, donde se reciben todas las imágenes de los partidos y estuve en las formaciones sobre la aplicación del VAR en España.

—¿Y puede decirnos qué pintaba el señor Negreira en el VAR?

—Nada, absolutamente nada. Bueno, el señor Negreira no tenía funciones de ningún tipo, ni en el VAR, ni en el propio CTA. Yo era el responsable de las designaciones para los partidos y lo dije en su día y lo repito ahora ante un juez, en dieciséis años, Negreira no pintaba nada. Entiendo que no me crean, pero Negreira fue un florero —pronunció estas palabras mientras se giraba hacia el banquillo de los acusados con chulería.

—Le creemos, cómo no —prosiguió Scotto—, entonces, ¿qué cree que quería decir el señor Negreira con su ofrecimiento al Fútbol Club Barcelona?

—Creo sinceramente que Negreira vendió humo y alguien se lo compró. Negreira jamás tuvo ascendencia sobre los colegiados, mandaba menos que el conserje del Valladolid o de Málaga. Es como el pequeño Nicolás. Los engañó a todos, incluido al Barça.

—Muchas gracias, señor López Nieto, creo que a todos los que estamos en esta sala nos ha quedado clarísimo —se giró hacia la mesa del fiscal—. Su turno, señores.

El fiscal Jaime Estuardo se puso en pie y se acercó al testigo.

—Señor López Nieto, así que el señor Negreira vendió humo y alguien se lo compró. ¿Sabe usted que el mero hecho de intentar comprar ese humo ya es constitutivo de delito? Sobre todo si se pensaba que el producto vendido no era humo, sino real.

—Mire, el señor Negreira es indigno de haber sido árbitro alguna vez, pero no podrán demostrar que se compraron árbitros. Tan sinvergüenza puede ser el señor Negreira por haber abusado de su posición, como el Barcelona por comprarle el humo que vendía.

Scotto se revolvió incómodo en su asiento.

—En eso estamos de acuerdo —afirmó Estuardo—. Y en otro orden de cosas… así que fue designado por LaLiga española para estudiar el uso del VAR en Portugal, ¿podría decirnos qué sistema se utilizaba en ese país y a qué empresa pertenecía?

—Sí, a la empresa Mediapro.

—Ya, propiedad por aquel entonces del señor Roures, socio y avalista del Fútbol Club Barcelona. Curioso, pero no creamos que había un conflicto de intereses. ¿Puede decirnos cómo se decidió por parte del señor Sánchez Arminio que se hiciera la formación de los colegiados para instruirlos en el uso del VAR?

—La formación de los árbitros se realizó en el edificio Imagina, propiedad de Mediapro, en Barcelona. Sánchez Arminio consideró que el mejor sistema era que Mediapro recibiera todas las imágenes, y que estas se trasladaran posteriormente a la sala de control del VAR, que se decidió situar finalmente en la Federación Española de Fútbol.

—Presidida entonces por Ángel María Villar.

—Así es. Victoriano, que en paz descanse —dijo mientras alzaba la vista al cielo y encontraba el ya famoso lamparón de cagarrutas de paloma—, insistió en que todo el proceso debía ser coordinado y supervisado por la Federación Español de Fútbol.

—Ya, entiendo. Villar, Victoriano, Mediapro, Barcelona… Y una pregunta, si me permite, puesto que Victoriano Sánchez Arminio dirigía el Comité Técnico de Árbitros con puño de hierro, rodeándose de sus afines, de los acólitos que siempre arbitraron según sus designios, ¿debemos entender que su paso a cargos directivos se debió a su afinidad con él?

—No entiendo a qué se refiere —contestó el malagueño.

—Durante su etapa como árbitro en activo, dirigió 36 partidos de Liga al Real Madrid, de los cuales perdió casi un tercio, 11. No era un árbitro bien considerado por el Real Madrid, luego…

—¡Protesto, señoría! —irrumpió Scotto—, no tiene ninguna relación con el caso juzgado.

—Se admite —asintió el juez—. Por favor, señor fiscal, cíñase al caso.

—Ángel María Villar controlaba la Federación, el empresario Roures las imágenes y el señor Sánchez Arminio dirigía el comité de Árbitros, premiaba a los que arbitraban según sus designios, mantuvo como vicepresidentes al señor Negreira y a nuestro testigo durante años, pero debemos creer que no pintaba nada, que todo este contubernio era normal. No tengo más preguntas, señoría.

La abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, se puso en pie y tomó el relevo a Estuardo. Se acercó a la ventana de la sala, que tenía un par de jarrones, sacó las flores de uno de ellos y, sujetándolas por el tallo, las sacudió levemente y las depositó en el marco de la propia ventana. El florero tenía dos dedos de agua al fondo. Lentamente, sin aspavientos, se acercó al banco en el que López Nieto miraba con desconfianza sus movimientos.

—Señor López Nieto, ¿sabe usted qué pasaría si yo le arrojara el contenido de este florero a la cara?

El interpelado puso cara de extrañeza y contestó:

—Que me mojaría —contestó el exárbitro.

—Exactamente. Lo mismo que esperaba el pagador del “florero”.

“Jua, jua, jua”, se oyeron algunas risas en la sala. A Estuardo se le escapó un aplauso y una sonora carcajada.

—Señor López Nieto, en las comparecencias previas hemos podido ver que el señor Negreira puntuaba a los árbitros, modificaba las puntuaciones de los informadores arbitrales, informaba de su posición a lo largo de la temporada, influía en los ascensos y descensos, los comunicaba en persona… pero no pintaba nada, según usted. En un estamento dirigido de manera tan personalista por el señor Sánchez Arminio. Ya. Parece obvio. Solo le haré una pregunta: ¿seguro que usted se refería a un conserje del Valladolid?

Jesús López Nieto pareció no entender al principio, aunque se sonrojó. El moreno de su tez comenzó a cambiar a pimiento tostado cuando Luisa Ramírez pronunció:

—¿Seguro que no se refería usted a un ordenanza de Cartagena? ¿O a un segurata, yo qué sé, de Getafe?

El fiscal Estuardo no pudo contener la risa desde su sitio. El periodista Tomás Roncero, que había acudido ese día a la sala, se carcajeó igualmente de modo muy aparatoso. Los siguieron varios asistentes del público, al principio, tímidamente, unos pocos, pero después las risas se contagiaron al resto. “Jajajajaja, que no pintaba nada”, se escuchaba, “el conserje de Valladolid”, entre risotadas ruidosas, “el segurata de Getafe”, “jojojojo”, se escuchó a un Jesús Bengoechea que palmoteaba de manera escandalosa. Los miembros del jurado se miraban entre sí perplejos, varios de ellos con la sonrisa dibujada en la cara, otros, visiblemente despistados. En unos pocos segundos se escucharon grandes risas en la sala, que el juez Aguilar trató de controlar golpeando con el mazo:

—Orden, orden en la sala, ¡orden! No me obliguen a tener que desalojar.

La abogada Luisa Ramírez levantó una mano como para pedir silencio, y finalizó su intervención:

—Como comprenderá, señor juez, no tengo más preguntas que hacer al testigo.

El exárbitro López Nieto abandonó la sala visiblemente contrariado, con el rostro enrojecido. Se escuchó un “adiós, florero” en la sala, de una voz entre regañona y roncera, seguido de un “¡donde no hay mata, no hay patata!” que volvió a provocar nuevas risas que trataron de ser acalladas por el juez.

—La defensa tenía otro testigo para hoy, ¿no es así? —exclamó en voz alta el juez Aguilar para tratar de proseguir con la vista.

—Así es, señoría. La defensa llama a declarar a don Carlos Clos Gómez.

Como si de una pelea teatralizada de pressing-catch se tratara, salió uno y entró otro. Clos Gómez a la palestra en sustitución de López Nieto. Tomás Roncero se revolvía incómodo en su asiento, “si es que vaya par…”, se le oyó decir a su acompañante. Clos Gómez, el hombre que jamás sonrió en público, se sentó algo incómodo. Había visto la cara con la que López Nieto había salido de la sala y no se encontraba seguro, al menos no tan seguro como cuando señalaba un penalti a favor del Barça.

—Señor Clos Gómez —comenzó Scotto con el interrogatorio—, toda una vida dedicada al arbitraje, primero en los terrenos de juego, llegando incluso a internacional, luego en los estamentos arbitrales y, finalmente, como director del sistema de videoarbitraje VAR. De las palabras del señor Negreira sobre su capacidad de influir en el VAR, ¿qué tiene que decir?

—Poco.  En realidad, nada.

Clos Gómez nunca fue un dechado de virtudes orales, pero se le veía claramente su esfuerzo por hablar poco.

—¿Podía el señor Enríquez Negreira aleccionar a los árbitros de VAR sobre su uso, condicionarlos de algún modo, manipular a favor de algún equipo?

—En absoluto —respondió el “culegiado” de forma escueta.

—¿Cómo definiría usted el sistema VAR utilizado en España?

—El mejor del mundo, dotado además de las mejores instalaciones existentes, mejores que en la Premier o en la Bundesliga. Un sistema incluso reforzado con la figura de un Director de Operaciones, lo que imposibilita cualquier intento de manipulación ajeno.

Clos Gómez

Scotto se separó unos metros y se dirigió hacia el jurado, la audiencia presente, el fiscal y finalmente, hacia el juez.

—Si es que no hay nada en absoluto, señoría, la defensa ya no sabe cómo explicarlo. ¿Acaso hay alguien que pueda conocer mejor el arbitraje español que los testigos que han pasado por este juzgado? Medina Cantalejo, Ángel María Villar, Luis Rubiales, ahora López Nieto y Clos Gómez… y todos han coincidido en lo mismo: el señor Negreira no tenía capacidad alguna de influir en los árbitros. Mucho menos sobre el VAR, una herramienta transparente, que se gestiona desde una sala a centenares de kilómetros de los terrenos de juego… ¡creer otra cosa es de necios!

Hizo una pausa prolongada, volvió a mirar hacia todos los lados y finalmente concluyó:

—No haré más preguntas, señoría.

Antes de alcanzar su asiento, el fiscal Estuardo ya se había puesto en pie. Parecía tener prisa por entrar en escena.

—Señor Clos Gómez, yo debo de ser un poco “necio”, por usar las palabras de mi ¿colega?, así que permítame que albergue ciertas dudas. Me gustaría comenzar repasando su carrera como árbitro en activo. Usted ascendió a Primera División en el año 2006, donde permaneció hasta el año 2017, ¿podría indicarnos…?

—¡Protesto, señoría! —interrumpió Scotto—. No tiene nada que ver con los hechos juzgados.

—Señoría, si me permite —alegó Estuardo—, todos ellos son años “negreiros”, años en los que los pagos del Fútbol Club Barcelona al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros pudieron influir en las carreras de los árbitros, en sus ascensos y descensos, y con ello, en los resultados.

—No se admite —respondió el juez Aguilar tras pensarlo unos segundos.

Varios asistentes de entre el público dirigieron su mirada a Joan Laporta a la espera de que pronunciara su archiconocido “¡Intolerapla!”.

—Gracias, señor juez —continuó el fiscal—. Señor Clos Gómez, ¿podría indicarnos cuál fue su historial pitando al Fútbol Club Barcelona?

—Pité más de 250 partidos en España, comprenderá que no lo recuerde con claridad.

—Grosso modo, no tiene por qué ser exacto, ¿perdió alguna vez el mencionado club en alguno de los partidos en los que usted los dirigió?

—Mire, eso sí se lo puedo contestar, porque de mí se han dicho muchas cosas que no son ciertas, como que “el Barça nunca había perdido conmigo al silbato” y eso es falso, pues recuerdo que perdió una vez 3-1 en el Benito Villamarín.

—Cierto, buena memoria. Aquello sucedió en un partido irrelevante, una vuelta de Copa del Rey en una eliminatoria que llegaba con un 5-0 de la ida. Pero voy a ayudarle, voy a refrescarle la memoria. El Fútbol Club Barcelona no perdió nunca con usted un partido de Liga. Usted dirigió 32 partidos al club que pagaba al señor Negreira, con un resultado de 26 victorias y solo una derrota, intrascendente, la que usted acaba de comentar. ¿Recuerda cómo llego a árbitro internacional?

Estadísticas de Clos Gómez

—Fue en 2009, en base a mis méritos sobre el terreno de juego —respondió.

—Méritos convenientemente puntuados y valorados por el señor Enríquez Negreira, ¿recuerda usted su actuación solo unos meses antes en un derbi Atlético de Madrid—Real Madrid?

—No. Como comprenderá, no lo recuerdo.

—Anuló tres goles legales al Real Madrid y remató su actuación expulsando a un jugador blanco, al neerlandés Ruud Van Nistelrooy. ¿Se le premió con la internacionalidad por estas actuaciones?

Clos Gómez

—¡Protesto, señoría! —volvió a interrumpir Scotto—. El fiscal trata de desacreditar al testigo de la defensa con unas afirmaciones totalmente subjetivas.

—El funcionamiento del arbitraje español durante décadas —alegó Estuardo para poder continuar con el interrogatorio— se pone de manifiesto con este sistema de premios a los afines y castigos a los díscolos.

—No se admite —contestó el juez—, prosiga.

—Usted obtuvo la internacionalidad, pero la UEFA no le dio ni un solo partido —prosiguió Estuardo—, apenas alguna clasificación para la Europa League. Curioso dato, ahí se lo dejo, miembros del jurado, para que reflexionen: un árbitro muy bien considerado en España por el Comité Técnico de Árbitros no es apto para la UEFA. Pero sigamos, le refresco otra fecha, señor Clos Gómez. 3 de diciembre de 2016. Pita usted el partido por excelencia del fútbol español. Camp Nou, Barcelona-Real Madrid. ¿Recuerda usted cómo se desarrolló el partido, cómo fue su actuación?

—Pues, como suele suceder en estos casos, no dejó satisfecho a nadie —contestó el culegiado—, me reprochan que fallé en las dos áreas, a favor del Barcelona, pero también en contra.

—¿Sabía usted que el señor Enríquez Negreira y su hijo, aquí presentes, evaluaron su actuación para el Fútbol Club Barcelona y la puntuaron de acuerdo con sus criterios?

—No sé, no me consta —farfulló Clos Gómez.

—Gol en fuera de juego del Barça, dos penaltis no señalados a favor del Real Madrid… No podemos probar que tuviera acceso a dicho acta, pero… ¿no le llama la atención que el señor Negreira realizara estos informes para un club que le pagaba cuantiosas sumas de dinero al mismo tiempo que ejercía de vicepresidente de los árbitros? ¿Y que ese mismo sujeto les informara a ustedes durante la temporada de su clasificación de cara a la pérdida de categoría o al acceso a los partidos más importantes?

Acta Clos Gómez

Clos Gómez se mantuvo en silencio. No quiso mirar al banquillo de los acusados ni a la mesa del abogado de la defensa. Tenía la vista perdida en el micrófono, como si deseara que pasara rápidamente el tiempo. “Tan rápido como un descuento cuando el Barça gana por la mínima”, pensó.

—Entiendo que le incomode contestar. Como si le pregunto por los tres penaltis a favor del Barcelona en 12 minutos que señaló usted frente al Sporting de Gijón, o la final de la Copa del Rey en la que usted expulsa a Cristiano Ronaldo tras haber permitido que lo machacaran a patadas los jugadores del Atlético de Madrid.

El exárbitro permanecía callado. Mejor aguantar el chaparrón que meter la pata, debió pasar por su cabeza.

—Sé que me negará cualquier presión para pitar de esa manera, así que voy a preguntarle por otro asunto. En su última temporada en activo, el señor Enríquez Romero —lo señaló con el dedo y el brazo extendido— informó a un directivo del Fútbol Club Barcelona de que usted era el elegido para pitar la final de Copa… ¡en la que participaba el mismo Fútbol Club Barcelona! ¿Cómo podía saber el hijo de Negreira que ya iba a pitar usted si el señor Negreira no tenía ninguna atribución sobre las designaciones?

Clos Gómez final de Copa

—Era mi última temporada en activo, era costumbre habitual —respondió Clos Gómez.

—Me va a perdonar, pero habitual, no, solo se hacía con los más apreciados por el sistema. ¿Sabía que en aquella final de Copa frente al Alavés, en la que, por cierto, usted concedió un gol en fuera de juego a los azulgrana, el señor Enríquez Negreira estaba en el palco del estadio supervisando su actuación?

—No lo sé, no me consta —balbuceó Clos Gómez de nuevo.

—Ya. Así funcionaban las cosas en el Comité de Árbitros, señoría. Se premiaban los errores a favor del club que pagaba a…

—¡Protesto, señoría, protesto! Es un ultraje, está sacando conclusiones sin pruebas de ningún tipo.

—Lo retiro —se anticipó Estuardo—. Me ciño a los hechos. ¿Recuerda al menos quién fue el árbitro designado como su suplente en esa final, por si usted sufría alguna lesión?

—Creo recordar que fue Alejandro Hernández Hernández.

—Buena memoria. Otro buen… —en la mente de Estuardo cruzaron las palabras “lacayo, sicario, secuaz”, pero sabía que no podía utilizarlas—… árbitro, afín al sistema de Sánchez Arminio y Enríquez Negreira. Y tras su retirada ese mismo día, ¿recuerda quién fue nombrado internacional para ocupar su plaza?

—Si no me equivoco, fue Ricardo de Burgos Bengoetxea.

—Exacto, así funcionaba este sistema perfectamente engranado —concluyó Estuardo—. Solo una pregunta más y es de su época como máxima autoridad del VAR, ¿para qué utiliza usted una sala anexa a la sala VOR, con comunicación con la misma, desde la que pueden condicionar a los árbitros oficiales de cada partido?

—Es una sala desde la que comunicar algún detalle que ha podido pasar inadvertido a los árbitros de VAR —respondió Clos Gómez.

—Luego reconoce su existencia, el uso de una sala que no está en los protocolos UEFA para el uso de la herramienta VAR. ¿Es a esta sala de control a la que se refería el señor Negreira cuando decía que podía influir en el VAR, que podía ayudar a sus pagadores?

—Todo eso es mentira. Se usa si hay un problema técnico o, en los primeros años, si detectábamos que se enviaban líneas a la retransmisión televisiva que no se mostraban, esa era la única interacción posible. Lo demás es absoluta mentira.

—Luego usted estaba en una sala, que no es la oficial, para decir a los que sí son los árbitros oficiales que se les ha pasado algo por alto. Muy lógico.

—Yo puedo estar en esa sala porque su principal función es dar información a la Comisión Técnica. Se puede insistir, pero de ahí a insinuar que hay alguien detrás en una sala oscura que le está aconsejando si también interviene… hay que tener muy poca vergüenza para decir esto.

—Pues no soy yo quien insinuó que se podía influir en el VAR. Fue el señor Enríquez Negreira. No haré más preguntas, señoría.

Clos Gómez quería salir de allí huyendo como en sus buenos años en el Bernabéu, pero el juez Aguilar le frenó con un gesto.

—¿Alguna pregunta adicional por parte de la parte personada en el caso?

—Sí, señoría, con la venia —respondió la abogada Luisa Ramírez tras ponerse en pie—. Señor Clos Gómez, se encuentra usted inmerso en una investigación de la Guardia Civil por el incremento inusual de su patrimonio.

—Supongo que son unas meras comprobaciones, al igual que ha sucedido con otros compañeros.

—Sí, son varios los árbitros, tanto en activo como ya retirados, que están siendo investigados. En su caso particular, la Guardia Civil ha detectado que posee once inmuebles a su nombre, ocho de ellos pagados al contado.

Guardia Civil patrimonio de Clos Gómez

—Siempre fui muy ahorrador, así me enseñaron en casa y no hay nada delictivo en ello. Tenga en cuenta que el salario de un árbitro de Primera División es elevado y estuve once temporadas completas percibiéndolo.

—Cierto, y ese salario es mayor si se asciende a internacional o si se arbitran finales de Copa del Rey —inquirió la abogada de nuevo.

—Así es, lógicamente —contestó.

—En ese caso, déjeme mostrarle una foto.

La abogada Ramírez sacó una hoja tamaño A3 de su carpeta, la desdobló y se la mostró primero a Clos Gómez y luego, en un giro de 360 grados, a todos los asistentes. Contenía dos fotos.

Penalti Clos Gómez Camp Nou

—Penalti no señalado a favor del Real Madrid en el Camp Nou. Reconocido hasta por los Enríquez en su acta del partido. Usted lo ve perfectamente, se lleva el silbato a la boca y, en el último segundo, decide no pitar. ¿Se le pasó por la cabeza que un penalti en contra del Fútbol Club Barcelona, ¡en un Clásico!, podía tener repercusiones en su carrera?

Clos Gómez permaneció en silencio.

—¿Acaso pensó en ese momento que no podría adquirir un nuevo inmueble si perjudicaba al club que pagaba a su jefe en el Comité Técnico de Árbitros? ¿A su evaluador?

El exárbitro tomó la foto en sus manos, pero realmente no estaba allí. Su cabeza estaba en otro lugar.

—Sé que no va a contestarme, así que no haré más preguntas, señoría.

Se hizo un incómodo silencio, solo interrumpido por algún murmullo entre los asistentes. El juez Aguilar se disponía a clausurar la sesión cuando el abogado defensor pidió intervenir de nuevo. Se dirigió al juez y le dijo:

—Señoría, hasta la fecha la estrategia de la acusación ha consistido en descalificar a todos los testigos de la defensa. Se ha limitado con denuedo a ejecutar esta tarea. Por esta razón, en la próxima sesión presentaremos los informes periciales encargados por la defensa, los cuales probarán de manera irrefutable nuestros argumentos.

El juez Aguilar terminó de garabatear en su ya famosa libreta, la cerró, recogió sus trastos y golpeó con el mazo.

—Sea. Eso espero. Se levanta la sesión.

 

(Próximamente capítulo 6: Los informes periciales).

 

Capítulos anteriores: Anatomía de un negreirato (Prólogo) 

Capítulos anteriores: Capítulo 1 (Los alegatos previos)

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Capítulos anteriores: Capítulo 4 (Ángel María Villar)

 

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Parece claro que el Real Madrid ha llevado a cabo un cambio de estrategia en el caso Vinícius. Definitivamente, dejar pasar el tiempo hasta que la tormenta amainase no era la solución al problema. Cuando un perro hace presa y saca tajada es difícil que la suelte por sí solo. Era necesario actuar.

Digo que era necesario porque Vinícius, para el Real Madrid y me atrevería a decir que para el fútbol, es una rara avis que merece ser cuidada. Un personaje de cuento, el cual, para que nos permita seguir soñando, necesita que los villanos que le acechan dejen de tener vía libre para la persecución y el insulto. Esos que buscan desestabilizarle y lograr que todos los rivales, árbitros e incluso aficionados merengues de madridismo frágil le odien.

Vinícius es un quijote del fútbol que pelea contra gigantes que muchos no ven, o no quieren ver

Está feo que lo diga yo y me cite a mí mismo, pues tuve el honor de escribir el de 2022, pero no es casualidad que los relatos ganadores de los dos últimos certámenes de cuentos navideños de La galerna hayan tenido a Vinícius José Paixão de Oliveira Júnior, o sea, “Vini Jr.”, como protagonista. Es un personaje muy literario. Un quijote del fútbol que pelea contra gigantes que muchos no ven, o no quieren ver. Pero además tiene esa fantasía que hace soñar a los que le vemos con la posibilidad de hacer que cada acción suya sea una jugada histórica. Como el gol del “Buitre” en Cádiz, como las chilenas de Hugo y Cristiano, el taconazo de Guti o la volea de Zidane.

Vinícíus regate City Real Madrid

Me gustaría ser un avezado literato capaz de citar a todos los grandes personajes de la literatura universal a los que me evocase “Vini”. Por desgracia no es el caso. Pero tengo un niño de seis años y sí podría decir, en cambio, que me considero experto en cuentos infantiles. Por eso cuando pienso en Vinícius veo también a ese patito feo del que muchos se reían y del que ahora recelan tras haberse convertido en cisne. Se me viene a la mente también un gato con botas, que cruza los campos rivales a una velocidad inalcanzable. Si no, que se lo pregunten a Fernandinho aquella noche de semifinales en Manchester. Es constante y trabajador, como un enanito de Blancanieves, aunque en su caso probablemente acabaría adelantándose al Príncipe a la hora de besar a la protagonista. Recuerdo también la historia de una gallina que ponía huevos de oro y que quería ser monopolizada por un orondo gigante. Veo a Vini ayudando a acabar con el cautiverio.

También me acuerdo de él y lo asocio a aquel cerdito, el listo, que hizo su casa de ladrillos y fue capaz de poner en su sitio al lobo que quería comerle a él y a sus hermanos. Aunque en este caso no era un lobo, era toda una manada que le amenazaba desde las gradas. Nuestro Vini es un buen chico. Algo travieso a veces. Eso le mete en problemas. Pero al final, siempre acude junto con su hada y su Pepito Grillo a salvar a Geppetto de las fauces de la ballena. Es lo contrario a un princesa delicada y exagerada, capaz de notar un guisante debajo de cien colchones. Él es un guerrero que recibe muchas patadas, pero no se queja del dolor. Sino mas bien de la impunidad de sus agresores, que han visto en la violencia en el campo la única forma de detener sus embestidas.

Es un guerrero que recibe muchas patadas, pero no se queja del dolor. Sino mas bien de la impunidad de sus agresores, que han visto en la violencia en el campo la única forma de detener sus embestidas

Podría seguir horas mencionando cuentos que me evocasen a Vinícius. También podría cambiar de género y empezar a hablar de aquellos que introducen a la injusticia o el engaño como medio para obtener el éxito. No me recuerdan a Vini, pero sí a una situación muy parecida a la que se vive en el futbol patrio actualmente. Si hablo de la fábula de la cigarra y la hormiga o de la zorra (que nadie se ofenda) y el pájaro, seguro que todos somos capaces de identificar quién es quién en esas historias.

Vivimos tiempos en los que los Hermanos Grimm tendrían infinitas fuentes de inspiración y sus obras se podrían contar por miles. Por desgracia, los relatos más difundidos parece que hoy son escritos por personas con oscuros intereses. Pero no hay que desfallecer. Al final, en los cuentos, siempre acaba venciendo el bueno. Hay que seguir soñando.

 

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Buenos días. Suponemos que es involuntario, pero las portadas del día ofrecen el mejor testimonio posible de la suprema inutilidad de la prensa deportiva patria. Si hubieran querido hacer adrede un compendio plástico de las razones por las que son parte del problema (y no de la solución) de la corrupción rampante en el fútbol español, no les habría salido mejor. El autorretrato es tan fidedigno que estremece.

Portada As

"Sonrisas contra el bochorno", titula As, con una foto de los seleccionados por Lluís de la Font (hola, Pepe Herrero) de cara al decisivo —aquí sí que hay sonrisas— encuentro entre España y Colombia en Londres. ¿Que por qué juega hoy España contra Colombia, y además lo hace nada más y nada menos que en Londres? El que estos amistosos a mayor gloria del bolsillo de Infantino empiecen a disputarse en campo neutral añade un punto de vacuidad surrealista a su existencia que, la verdad, no habíamos visto venir.

Pero estábamos con las sonrisas. ¿Qué sonrisas, As? ¿Las de los seleccionados en la foto que nos endilgáis de buena mañana? A ver cómo os contamos que, con el debido respeto, esas sonrisas nos son completamente indiferentes. España es el centro de atención del planeta por la corrupción que está desatando registros y detenciones en la RFEF. Ya lo viene siendo desde hace más de un año, cuando se supo que las escandalosas estadísticas arbitrales del FC Barcelona se debían a que dicho club pagó durante (mínimo) 17 años al vicepresidente de los árbitros, hecho que deja patente que dentro de la corrupción de la RFEF destaca sobremanera la podredumbre de su departamento más pútrido, es decir, el CTA, un CTA cuyos rostros siguen siendo los mismos que los de aquellos 17 años. LaLiga de Tebas, entretanto, ha tomado partido contra el único club que se enfrenta a cara descubierta a esa corrupción, es decir, el Real Madrid (contra el Real Madrid y, por tanto, a favor de la corrupción).

Y tú, diario As, ¿vienes a hablarnos de "sonrisas"? No nos hables hoy, estando como estamos, de sonrisas, y muchos menos de "sonrisas contra el bochorno", porque no hay nada más bochornoso que eso. El hecho de que la prensa nacional (no sólo As, pero con As dentro) sólo haya pensado en sacarnos sonrisas en medio del latrocinio, desde hace ya muchas décadas, explica en gran medida el latrocinio mismo.

Sufrimos una prensa deportiva aburguesada, vaga, renuente a la investigación, reticente a lo incómodo, comprada por este mismo sistema podrido. Una prensa que lleva desde el siglo pasado ofreciendo lo que hace hoy As de manera paradigmática: sonrisas de cloroformo.

Perdonadnos lo explícito, As, pero ni sonrisas ni leches. Dejad de sonreír (menos aún de sugerir que sonriamos) y haced vuestro trabajo de una bendita vez, porque parte de la culpa de lo que está pasando es que no lo habéis hecho. Tranquilos, no nos enfocamos sólo en vosotros, no sería justo. Hay para todos.

Portada Marca

"Hablemos de fútbol", sugiere Marca, en el colmo del sarcasmo, y la denuncia es la misma que para As, cambiando sonrisas por futbol. Precisamente porque lleváis desde 1990 hablando SÓLO de fútbol, Marca, el lodazal es el que es. Así que hoy de fútbol va a hablar quien quiera hacerlo junto a su reverendísimo padre. Lustro tras lustro mirando para otro lado mientras Villar, Negreira, Arminio, Gaspart, Tebas, Soler y tantos otros lo emputecían todo con un único beneficiario, de color blaugrana, al tiempo que vosotros nos sugeríais precisa y exactamente eso, que habláramos de fútbol. Observamos que no deponéis vuestra actitud. Constatamos que vuestro único objetivo sigue siendo aniñar a vuestro lectorado, tomarlo por imbécil. ¿De verdad pensáis que ahí fuera la gente es tan pueril y absurda como para querer hablar de un España-Colombia que se disputa en Londres? ¿De verdad pensáis que está la cosa como para que nos recomendéis "hablar de fútbol"?

Hablar de fútbol es lo que hacíais mientras Villar esquilmaba dicho fútbol durante más de 30 años, con vuestra absoluta pasividad. (¿podríamos incluso decir presunta complicidad?). Hablar de fútbol es lo que hacíais mientras

Negreira (y ahora sus epígonos) amasaban aberraciones arbitrales que a algunos nos llamaban la atención, pero no a vosotros, que sólo buscabais hacernos comulgar con ruedas de molino. Erais (y no sólo Marca, volvemos a hablar para todo el gremio) un elemento esencial del sistema que hoy tiene la RFEF patas arriba. Lo erais y lo sois.

De manera que ya os contaremos quién va a hablar de fútbol y por dónde, Marca. Ya os contaremos quién va a sonreír y en qué dirección, As.

No, señores, no. Ni fútbol ni sonrisas. Sólo inmundicia.

En beneficio de la decencia, y de su olvidado prestigio, traten de no formar parte de ella.

Os dejamos con la prensa culé, que nos da completamente igual.

Pasad un buen día.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Cuando el acuerdo entre la RFEF, Kosmos y Arabia Saudí se hizo público, lo que se puso de relieve principalmente fue la cuestión del conflicto de interés. ¿Cómo era posible que un jugador del FC Barcelona se pudiera beneficiar económicamente de un trato donde su club tenía un interés directo? Este aspecto, indudablemente un conflicto de interés, fue ignorado por la RFEF y por su Comisión de Ética. Pero es algo tan evidente que no merece ningún análisis ni discusión. Sólo los culés acérrimos defendieron que no había nada extraño.

Sin embargo, lo que a mi realmente me sorprendió es lo muy poco que se habló sobre la legitimidad y la naturaleza de la comisión. Aquí es donde se tendría que haber puesto el foco mediático, y no se hizo.

Cuando una empresa recibe una comisión, los servicios prestados deben ser acordes a la cuantía de esta. Yo siempre me pregunté: ¿qué necesidad tenía la RFEF de contratar a un intermediario por la ingente cantidad de 24 millones de euros para negociar con Arabia?

¿Acaso la RFEF, una de las federaciones de fútbol más destacadas a nivel mundial, era un chiringuito sin la capacidad de establecer contacto directo con Arabia Saudí o con cualquier otro país del mundo?

¿Quién se cree que la RFEF le va a regalar un negocio de 24 millones de euros a una empresa, así sin más, fundamentalmente por realizar la labor de ponerles en contacto?

¿Tiene algún sentido que la empresa de Piqué cobre más que algunos de los participantes del torneo?

¿Cómo se han repartido o se van a repartir, presuntamente, estos 24 millones de euros que Kosmos recibirá en los 6 años de contrato?

¿Cuál ha sido la fórmula para que Rubiales y la cúpula de la Federación, se hayan llevado o se lleven, presuntamente, su parte?

No hay más preguntas, señoría.

 

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Por culpa de mis ojos miopes, veo desde el tren los montes como senos bajo un vestido verde. Cuando los inviernos eran inviernos, nos enroscábamos con alguna excusa peregrina a nuestra compañera favorita en esas excursiones, pretendidamente académicas, al norte del sur. Entonces, los trenes a Madrid eran un viaje de ida a los neones de Gran Vía, al Prado, donde el verbo de los libros de texto se hacía carne y, sobre todo, al Bernabéu. Cualquier aproximación al estadio, por minúscula que fuera, era una algarabía incontrolable.

Recuerdo recorrer la Castellana y a todo Octavo B saltar, rota la formación, como celebrando un gol, al encontrar esa fortaleza de sueños frente a nosotros. Éramos felices provincianos, condición que cuido y exhibo orgulloso porque lo contrario es dimitir del derecho al asombro por las pequeñas cosas, un lujo, aún no gravado impositivamente, al que no estoy dispuesto a renunciar. En aquel tiempo, fútbol era sinónimo de Real Madrid; no ser del Madrid era una excepción estadística en España, como ser pelirrojo. Una época de la que me resisto a salir.

Leo Beenhakker

Hoy, el tren me lleva desde el sur a Madrid, como entonces, directo al corazón de la ciudad. Un corazón que guarda y me ofrece una de las cosas que más quiero. En el tren, procuro evadirme del sonido ambiente, posiblemente de la gente, a la que rehúyo más cuanto mayor me hago. Mientras, observo. Porque el tren y las estaciones son un precioso atlas de geografía humana, parafraseando a Almudena Grandes quien, es curioso, presta su nombre a la Estación de Atocha hoy.

La lucha por la dignidad de lo justo que abandera el Madrid será larga. Un Real Madrid que, como Suecia o Finlandia, ha descubierto que el conflicto se avecina ineludiblemente, gestiona cada movimiento con precisión de relojero. Más incluso que legal, la causa es legítima

En el vagón, una joven pareja, como entonces nosotros, se enrosca y se sonríe. Es el amor en los tiempos del CTA. Dicen los científicos que el amor es pura química, que guarda una fórmula. Yo, que creo en el capitalismo, no en el salvaje de crecimiento infinito, también creo en el amor finito, redondeado por el tiempo, como cantos rodados. Las arrugas son el verdadero calendario, pero me identifico con esa pareja. Él lleva una sudadera del Madrid. No puedo evitar sonreír, congratulado de que aún el fútbol sea pasión, a pesar de los intentos por desalmarnos (con ele), por consumirnos como con una bomba de vacío.

Pareja en el tren

Lanzaderas infinitas en la estación. Como un intruso, a mí edad, emocionado, otra vez niño, voy al encuentro de algunos de mis ídolos. Esos que hicieron que fuera madridista, de provincias y del sur. Y es que hay quien no ha entendido aún que los sentimientos pueden reprimirse pero no domarse.

También el sur era un enorme lienzo blanco la noche de la Séptima. Juntos, ese jarabe amargo no nos lo vamos a tomar. La lucha por la dignidad de lo justo que abandera el Madrid será larga. Un Real Madrid que, como Suecia o Finlandia, ha descubierto que el conflicto se avecina ineludiblemente, gestiona cada movimiento con precisión de relojero. Más incluso que legal, la causa es legítima. El Club, Vinícius, Youtubers, periodistas, aficionados de base, todos somos sospechosos por irredentos. Para este viaje no hay billete de vuelta, se avecina el desenlace, posiblemente la madre del "contra todo y contra todos". Ahí fuera jarrea. Igual que para las maduras, cuando la carretera se empine, el Sur también existe. "¡Hola, Fondo Norte!".

 

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