Exhibición y Supercopa fue el título elegido por Jesús Bengoechea para la crónica de la victoria por 4-1 del Madrid frente al Barça. Dos palabras unidas por una conjunción copulativa que informan y resumen de manera concisa lo sucedido ayer en Arabia. Pero la exhibición no se refiere solo al juego desplegado, hay quien también se exhibió de otro modo: Toni Kroos.
En el minuto 81, Ancelotti decidió retirar del terreno de juego al 8 alemán para dar entrada a Luka Modric. Toni se dirigió a la banda bajo una borrasca de abucheos. Cuanto más pitaban, más calmado se desplazaba el germano, para prolongar el estado de ira de los súbditos de la satrapía saudí y dejarlos en evidencia delante de todo el mundo.
Kroos caminaba hacia la línea de cal con el aplomo de Gary Cooper equipado con la razón y el respeto por los derechos humanos como revólveres. Solo ante el peligro, Toni se gustaba y aprovechaba para lucir una media sonrisa cuando arreciaban los denuestos tormentosos.
Los aficionados de Arabia Saudí no están acostumbrados a que les digan las verdades sin tapujos, más aún cuando disponen de todo el dinero del mundo para comprar voluntades y lavar mediante el fútbol la imagen de un Estado en el que se vulneran recurrentemente los derechos de las personas.
Toni Kroos fue claro hace unos meses: “La falta de derechos humanos es lo que me impediría irme allí”.
Para poner en contexto la naturaleza de este país es necesario resaltar que se trata de la tercera nación del mundo en la cual se aplican más penas de muerte. Solo en 2022 se llevaron a cabo 196 ejecuciones. A pesar de que las autoridades de Arabia habían comunicado que iban a cesar las penas capitales a menores de edad, han seguido realizándolas.
La arbitrariedad y la represión de los poderes del Estado se traducen en condenas de entre 15 y 45 años por defender la libertad de expresión en Twitter. Salma al Shehab, por ejemplo, fue condenada a 34 años de prisión por defender los derechos de las mujeres en la citada red social. También son habituales las torturas, los malos tratos y la vulneración de los derechos de las personas homosexuales.
Kroos caminaba hacia la línea de cal con el aplomo de Gary Cooper equipado con la razón y el respeto por los derechos humanos como revólveres
Ya en la semifinal contra el Atlético de Madrid, Kroos fue pitado en cada balón que tocó desde que salió del banquillo. A pesar de lo cual impartió una nueva lección magistral de fútbol descosiendo al conjunto del Cholo. Al concluir el partido, publicó un lacónico e irónico: “Fue divertido, un público increíble”.
Ayer, no solo fue increpado por la grada durante la sustitución, sino que al concluir el encuentro, mientras la cámara lo enfocaba, volvieron a arreciar bilis dictatoriales sobre Toni, quien se limitó a sonreír de nuevo y saludar sin inmutarse.
Pitar a Kroos es como insultar al Sol y pretender que los improperios afecten al astro rey.
Estas faltas de respeto a quien defiende precisamente el respeto por los derechos humanos no son sino un halago. Toni Kroos es el mejor centrocampista alemán de todos los tiempos, y sin embargo es aún más grande fuera de los terrenos de juego.
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Lunin: NOTABLE. Paró todo lo parable y transmitió una enorme seguridad.
Carvajal: NOTABLE. Fundamental en defensa y en visión general de juego. Su pase a Rodrygo en el segundo gol es digno de Schüster.
Mendy: NOTABLE. Pudo con Ferran, pudo con Yamile, pudo con todo el que estuvo por ahí.
Rüdiger: NOTABLE. Segurísimo por alto y mostrando el liderazgo habitual.
Nacho: NOTABLE. Perfecto complemento del alemán. Primer título que levanta como capitán.
Tchouaméni: APROBADO. Sólido.
Valverde: NOTABLE. Omnipresente.
Kroos: APROBADO. Tocó el balón en menos ocasiones de lo habitual, pero lo manejó con la sabiduría habitual.
Bellingham: SOBRESALIENTE. Rey, jornalero, genio.
Vinicius: SOBRESALIENTE. Hat-trick para la historia.
Rodrygo: NOTABLE. No siempre optó por la decisión más correcta, pero se desfondó, marcó y asistió, mostrando siempre su clase.
Brahim: NOTABLE. Sensacionales minutos. Casi marca tras un regate deslumbrante en el área.
Modric: APROBADO. Pocos minutos.
Camavinga: APROBADO. Aportó.
Joselu: sin calificar.
Ceballos: sin calificar.
Ancelotti: NOTABLE. Él mismo reconoció un cierto abuso de la contra, pero había que aprovechar la endeblez culé.
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Arbitró Juan Martínez Munuera, del comité valenciano. En el VAR estuvo Soto Grado.
Tuvo carencias evidentes y poco atrevimiento en varias de sus decisiones. La jugada clave del choque fue el penalti de Araújo sobre Vinicius en el 37'. Una pena máxima nítida porque agarra del cuello al brasileño y le impide llegar al cuero. Por cierto, si se señala penalti, es roja. No tuvo bemoles. Tampoco estaba despierto o tampoco tuvo arrestos su colega Medié desde el VAR para darle un toque.
El apartado disciplinario fue mejorable. Kounde mereció una amarilla por una entrada temeraria a Nacho en el 16'. También João Félix por un pisotón a Rüdiger en el 75' y Fermín, que salió excitadísimo y buscando camorra.
Sí vieron cartulina amarilla Sergi Roberto por la protesta del penalti, Bellingham por una falta que no era sobre Pedri, Rüdiger por una patada clara a João Félix, y Araújo, la segunda, con la consecuente roja, tras pegar a Vinicius en su tobillo en el 72'.
Martínez Munuera, DEFICIENTE.
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El Real Madrid selló un baño apabullante sobre el Barcelona en Riad, con un hat-trick histórico de Vinicius y la satisfacción de borrar del mapa al FC Negreilona.
El partido empezó con un buen arranque del Madrid, preludio de lo que vendría. Un buen cambio en largo de Kroos desembocó en una gran jugada de Rodrygo, pero a renglón seguido una incursión por la derecha del ataque culé se tradujo en una ocasión clara de Sergi Roberto, desbaratada por la defensa en el área chica.
El temblor duró poco: Bellingham filtró un pase sublime, Vini avanzó, regateó a Iñaki Peña y marcó a placer. 1-0 en el minuto de Juanito, y no fue 2-0 de inmediato porque Peña rechazó brillantemente el tiro de Rodrygo.
Las ilusiones no tardarían en fructificar. No habían sido en vano. Carvajal metió un balón largo extraordinario, aprovechando la defensa adelantada del Barça, y Rodrygo avanzó en solitario. Oteó sus opciones y vio a Vinicius solo en el segundo palo. El doblete entró sin que se sepa muy bien cómo. Ya metió Vini un gol con el escudo. Este entró entre el muslo y la suela de la bota mientras el brasileño patinaba.
2-0 a los diez minutos. Para recordarnos que había partido, Ferran la mandó al poste a los pocos instantes, Lewandowski agarró el rechace y puso a prueba a Lunin, que respondió bien. En un córner posterior, Koundé hizo una entrada temeraria a Nacho en área blanca. Pudo ser roja, pero Munuera se saltó un grada de negreirismo no sacando ni amarilla.
El Madrid, acusando recibo de que el juego en largo le había dado ya un rendimiento sensacional, se vino atrás, permitiendo un dominio azulgrana levemente inquietante. No obstante, más inquietud aún sembraba cualquier intento de contragolpe blanco. Se echaba en falta un mayor control del centro del campo de los de Ancelotti, pero ¿quién podía quejarse con ese marcador? La mejor prueba de la necesidad de una mayor posesión blanca fue que Ferran volvió a probar a Lunin, que respondió muy bien con el pie.
Pero tanto lo fió todo el Madrid a las opción de su contragolpe, por letal que se hubiese mostrado, que metió en el partido al Barcelona. Lewandowski enganchó espectacularmente un rechace de Mendy en la frontal del área. Lunin llegó a tocar el balón, milagrosamente, pero se fue dentro. 2-1.
El Madrid solo podía volver a distanciarse merced a lo insólito: Munuera señaló como penalti a favor del Madrid lo que era exactamente eso, un claro penalti, pero ¡¡a favor del Madrid!! Araujo derribó con un agarrón (y al mismo tiempo con el pie) a Vinicius cuando iba a rematar de cabeza. El propio Vinicius lo transformó con gran sangre fría, materializando un hat-trick histórico a la salud de los haters. El Madrid sacaba máximo partido a la extrema vulnerabilidad defensiva de los de Xavi, y Vinicius recordaba a su universo de odiadores la condición de estrella mundial que le adorna.
Y así se llegó al descanso, retirándose los futbolistas al túnel de vestuarios con Araújo aún comiéndole la oreja a Munuera a cuenta del penalti más claro de la historia del género humano. No entraba en los planes de nadie el que el karaoke boy del día hiciera justicia.
El segundo tiempo comenzó con la misma tónica con que acabó el primero: un Barça dominante sin fruto, y un Madrid que dejaba hacer a los de Xavi confiando en su contragolpe. No era raro que Ancelotti apostara por el bloque bajo que tan buen resultado le había dado en la primera mitad. Valverde se desfondaba en un esfuerzo descomunal, secundando a un enorme Carvajal, y Bellingham daba una nueva exhibición de presión, clase y solidaridad con el compañero.
Xavi reaccionó metiendo en el campo a Fermín, Lamine y João Félix de una tacada, tratando de revolucionar el encuentro. No le sirvió de absolutamente nada. Un nuevo contragolpe, bien diseñado por Carvajal y Valverde, lo gestionó en el área Vinicius para que el rechace blanco de la defensa culé lo embocara a gol Rodrygo. 4-1. Sólo restaba pensarse si nos reservábamos para la encerrona del Metropolitano, arrasábamos al karaokismo o las dos cosas.
En la duda, el Madrid optó por exhibirse, obligando al Barça a frenar a los jugadores blancos con constantes faltas ante la permisividad de Munuera. Pero no todo iba a ser permitido. La frustración culé acabó con Araujo haciendo una entrada violenta que le mandó a la calle, en medio de la impotencia y las quejas más ridículas que se han visto en el universo negreiro, que mira que es decir. El Madrid, mientras, desataba con un juego preciosista los olés del respetable saudí, que ya es desatar también.
El espectáculo estaba servido, como la venganza, que dicen que se sirve fría, a diferencia de la panceta del bar de la mujer de Negreira, donde tantas corruptelas se han cocido o frito. Brahim entró con ganas de sangre y casi la hace, con un regate superlativo que no pudo convertir en gol, y un Bellingham desatado. Tan desatado, pero en otro plan, como un tal Fermin, muñeco diabólico estilo Gavi con un sacudir tan histérico como el de Los Palacios.
Hosti, tú, no saben perder.
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Buenos días, amigos. Esta noche se juega la final de la Supercopa de España entre Madrid y Barça, y creednos que nos encantaría poder decir que estamos ilusionados de cara al partido.
Querríamos poder emocionarnos. Querríamos que las mariposas en el estómago revolotearan como antaño, cuando sólo sospechábamos (aún no sabíamos a ciencia cierta) que uno de los contendientes de esta noche tenía comprado el sistema arbitral. En ese sentido, habríamos preferido no saber. De no haber sabido, esta mañana sería una mañana de dulces nervios. Como sabemos lo que sabemos, sin embargo, no es más que una mañana de hartazgo e ira.
“Clasicazo”. Dice Mundo Deportivo, como si aquí no pasara nada, como si de sobra no supiéramos todos que todo está podrido, que el Barça tuvo (¿tiene?) sobornado al estamento arbitral durante lustros y lustros y ahora, si es que ya no paga, se beneficia del odio que dicho estamento siente hacia el Real Madrid por ser el único club que se enfrenta a su putrefacción en los tribunales y en su propio medio de comunicación, RMTV. Ya hemos escrito varias veces que deploramos el uso del término “clásico”. Cuánto más repudiaremos la horterada esta de “clasicazo”. Puaj. Somos el grinch del “clasicazo”.
“¡Barça, créetelo!”, suelta Sport. ¿Que se crea qué, estimados cómplices del Tinglao? Quien de una vez por todas tiene que creerse lo que está pasando, y asumirlo, y actuar en consecuencia, no es el Barça, sino su afición. Nadie medianamente informado y con un mínimo de espíritu crítico puede, si antes lo era, seguir siendo del Barça. Bayona, ilustre director de cine, ha anunciado públicamente hace poco que se cambia del Barça al Guadalajara. Es una alternativa tan válida como miles de otras. Cualquier cosa antes que ser de la sociedad de la trampa.
En los últimos días, a través de la prensa (El Mundo, El Confidencial, El Debate) hemos conocido detalles del auto del caso Negreira que en realidad no hacían falta, porque todo estaba ya claro antes de que afloraran, pero que sin duda acrecientan la sensación de expolio e ira.
Las burdísimas excusas del CTA y del entorno Barça (“Negreira no tenía poder”, “habrá que demostrar los pagos a árbitros concretos”) se han desintegrado merced a las revelaciones del sumario. Los colegiados que ya han sido interrogados han cantado la Traviata. Ha quedado acreditado el gran poder de Negreira en el seno del colectivo arbitral (“Era el JEFE”), así como el régimen mafioso, basado en el pánico, que el sujeto -probablemente en connivencia con el jefe del jefe, Sánchez Arminio- instauró en el colectivo arbitral. “Todo se sostenía sobre el miedo”, ha declarado otro de los colegiados.
El esquema de las cosas no puede estar más claro. El Barça tenía en nómina al hombre que sometía a través del “miedo” a sus subordinados y que, en consecuencia, se aseguraba de que dichos subordinados pitaran de modo satisfactorio para el cliente.
Además, Mateu Lahoz aclaró que, en la estructura “opaca” de los árbitros, “similar a la del ejército”, Medina Cantalejo era “el coronel” de Negreira. Si con esto no queda claro que el negreirato sigue vivo, a través de la presencia actual de los súbditos inmediatos del negreirismo en la cúpula del CTA (Clos, Undiano y el propio Cantalejo, amén de árbitros en activo investigados en muchos casos por la Guardia Civil), no sabemos qué tiene que pasar para que haya una purga completa en este lodazal.
Todo esto, además, ha venido sazonado por chuscos testimonios de cenas y “karaokes”. Las comillas son de los árbitros que han prestado declaración porque así lo dijeron textualmente, pero también son un poco nuestras. No sabemos si nos explicamos.
La sociedad del karaoke.
Si rechazamos de plano la palabra clásico, y más aún el sufijo “-azo” aplicada a él, imaginad el respeto que nos merece el prefijo “súper” en este contexto.
El Madrid llega muy fuerte al partido, pero enfrente están Lewandowski y Munuera. Si el Madrid volverá (o no) a ser más fuerte que el sistema, es algo que está por verse. Ojalá. El Madrid, por su inmensa grandeza, es capaz de derrotar al sistema desde dentro, a pesar de que ha desatado la ira del enemigo por denunciar su inmundicia.
Pasad un buen día.
El Real Madrid femenino derrotó con mucha placidez al Real Betis Balompié en los octavos de final de la Copa de la Reina. Los goles de Athenea del Castillo, Sandie Toletti, Linda Caicedo, Caroline Møller y Freja Olofsson permitieron al equipo de Alberto Toril acceder a la siguiente ronda en un partido sin sobresaltos, dramas ni sufridas remontadas para las blancas.
¿Qué tipo de partido ha de salir para que, llegados al 80' de juego, una centrocampista de contención con la soltura y fluidez de un tractor John Deere pise área, lance un trallazo a la escuadra y se anime a celebrar su gol haciendo una acrobacia? Por primera vez en mucho, mucho tiempo, el Real Madrid completó noventa minutos con la tranquilidad soñada por cualquier aficionado. Gol tempranero, superioridad en todas las facetas y control del ritmo de juego para gestionar la ventaja en el marcador. Aunque se trataba de una eliminatoria de Copa de la Reina a partido único y fuera de casa, la sensación siempre fue más cercana al típico encuentro de pretemporada. Nada que ver con las sesiones de tortura que venían sucediéndose.
La última, remontada agónica ante el Madrid CFF con goles en los minutos 95' y 99', permitió al Real respirar en liga al reencontrarse con la sensación de la victoria. El primer partido de 2024 había sido malo una vez más, pero el chute de euforia propio de ese final con marca registrada quizás sea lo que este Real deprimido necesitaba para afrontar un enero de exigencia máxima. La segunda prueba, gracias al Betis, serviría para seguir cogiendo inercia positiva. Y es que el equipo verdiblanco, a pesar de contar con María Pry de vuelta en su banquillo, sale de cada verano más debilitado que como lo inició. Abonadas a los fichajes de perfil bajo, su nivel medio da para mantenerse en Liga F y no mucho más.
En esas, incluso un dubitativo Real Madrid parece un transatlántico. Alberto Toril apostó de inicio por un 4-4-2 sin descansos de titulares, a excepción de una Olga Carmona que se quedó en Madrid, y se encontró con un entramado local de cinco defensas y cuatro centrocampistas que naufragó a todos los niveles. Mientras Tiffany Cameron, su única punta, se desesperaba en un islote abandonado, sus compañeras defendían atrincheradas cerca del área… y ni así consiguieron achicar espacios. En un abrir y cerrar de ojos, en la primera ocasión del partido, Sandie Toletti encontró a Athenea del Castillo en la frontal. La cántabra confió en su pie izquierdo y encontró rentabilidad: su disparo viajó hasta la escuadra de Malena Mieres, poniendo al Madrid en ventaja para ser dueño de su destino.
Si bien el control total no terminó de traducirse en ocasiones de gol –tampoco consiguió generar peligro el Betis, limitado a intentar sorprender a Misa Rodríguez desde Cuenca– la insistencia de Oihane Hernández con sus continuas internadas por el costado tuvo premio al borde del descanso. Un centro suyo servido al segundo palo fue domesticado por Linda Caicedo, regateó para provocar la entrada a destiempo de Natalia Montilla y la pena máxima fue resuelta con aplomo por Toletti para irse a la pausa doblando la distancia en el marcador.
En la segunda parte, con todo bajo control, llegó la gestión de minutos mediante un carrusel de cambios en el que, una tras otra, fueron recibiendo descanso Athenea, Naomie Feller, Teresa Abelleira, Sofie Svava y hasta Kathellen. Llegados al tramo final de partido, el conjunto andaluz terminó de desfondarse, lo que se tradujo en espacios y segundos de oro con el balón en los pies sin presión para las madridistas. En el 70' encontró la libertad Caicedo, sola en la frontal; la colombiana levantó la cabeza y disparó seco firmando otro golazo directo a sus highlights de YouTube. De la celebración salió renqueante y pidiendo el cambio, pero incluso en eso cayó cara la moneda: falsa alarma.
Finalmente, fueron las nórdicas Caroline Møller y Freja Olofsson quienes pudieron sumarse a la fiesta para redondear la goleada. A pesar de superarse el minuto 80' y de haber sido cambiada de banda, Oihane mantuvo en marcha su locomotora particular para regalar una asistencia a Møller, que se lanzó al césped en estirada para batir por bajo a Mieres. Y, como colofón, tras el saque de centro llegó el momento de la sueca Olofsson. Ni corta ni perezosa y cargada de confianza, no dudó en conectar un derechazo en dirección ascendente, muy pegado al palo corto, en cuanto pisó área. Su gol puso el 0-5, la eliminatoria estaba resuelta y, por qué no, debió pensar, era ahora o nunca: allá que fue a atreverse con una celebración acrobática.
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Buenos días, amigos, amigas, madridistas sociológicos, gente de bien.
Ayer tuvimos una jornada entretenida con las numerosas revelaciones que surgieron a lo largo del día sobre el mal llamado caso Negreira (¿preferís “Barçagate” o “Robarça”?): decenas de artículos, declaraciones de exárbitros, la constatación de que Medina Cantalejo e Iturralde González mintieron al juez y lo siguen haciendo ante los micrófonos, supimos de nuevos clientes de Negreira Jr. y leímos párrafos extraídos de la instrucción judicial que obligarían a paralizar la competición de inmediato o a que solo se reanudara con la presencia de mediadores internacionales como los que tanto gustan por ciertas tierras.
Como esto no va a ocurrir, show must go on, suponemos que lo siguiente será que Florentino Pérez lance a todos los medios que controla, que nos han dicho de siempre que son todos, y este escándalo mayúsculo aparecerá en todas las portadas de los principales periódicos. Unas llamadas a esos directores que se ponen firmes ante la llamada del Ser Superior y a mover el bochorno en los diarios de mayor tirada. Nos frotamos las manos ante lo que promete ser un portanálisis sencillo en el que bastará con leer los titulares sobre todo lo acontecido. Comencemos con As.
No lo entendemos. Ah, esperen, debe de ser una portada sobre Sánchez Arminio, del que se supo que borró, eliminó pruebas durante varias horas tras ser destituido como presidente de los árbitros. ¿O es un titular sobre Medina Cantalejo? ¿”A dónde irá” ahora que se sabe que no dijo una sola verdad en la famosa rueda de prensa del Rolex y que mantuvo las mentiras ante el juez? Demasiado rebuscado. Ah, disculpen, que esa es la portada de la edición de Colombia del diario. Suponemos que la edición española de esta central lechera madrileña y madridista será un compendio de párrafos extraídos de las declaraciones de exárbitros y de conclusiones preliminares del juez. Veamos.
¿Nada? ¿De verdad no hay una sola mención? ¿Tendrá que ver el hecho de que Iturralde sea colaborador de este medio? ¿O que el diario en cuyas páginas se acuñó el término “Villarato” haya ignorado el mayor escándalo de la historia del deporte español desde que arrancó hace casi un año?
Ancelotti y Xavi chocan sus manos con una naturalidad que nos indigna. No por el Jardiner, para quien nunca pasó nada y ganaron simplemente porque eran los mejores y jugaban contra diez con regularidad porque patatas. No nos gusta ver a Ancelotti aceptando como si no pasara nada lo que todos sabemos que ocurre desde hace al menos dos décadas. Con buen rollo. Suponemos que será una obligación de los patrocinadores, que han puesto muchos millones encima de la mesa (y algunos “palos” más para Rubi y Geri) como para tener la foto que querían, pero eso no lo convierte en menos indignante.
Carlo Ancelotti es un caballero con un historial abrumador como técnico, con cuatro Champions y el título de Liga en los cinco grandes campeonatos europeos. Xavi es un Mr. Excusas que necesita que todo reme a su favor: suerte, arbitrajes, estado del céspet, rivales (“hosti, tú, es que se encierran atrás”), luz del sol, índice de pluviosidad, temperatura rectal y peloteo de los medios (“tienen que apoyarnos, aunque no juguemos un carajo”). Quizás lo de “Montaña rusa” sea el toque de crítica sutil y subliminal del medio para no hablar de lo que todo el mundo del fútbol lleva meses hablando: Ancelotti está en la cima de la montaña y Xavi está en una pronunciada caída. Mas dudamos que por ahí vayan los tiros.
No es normal y no se puede aparentar normalidad. ¿Veremos esta misma naturalidad en la final de mañana en el palco? ¿Laporta y Florentino sentados cerca de Bin Salman o alguno de sus secuaces? Temblamos solo de pensar en los personajes que pueden rodear a nuestro presidente. Ya puestos, que inviten a Rubiales y a Gerard Piqué como promotores del invento, a Medina Cantadelejos por seguir designando con negreira fijación a sus pupilos, a Gaspart “contigo-empezó-todo” y hasta al padre de Neymar. Presidente, corra, vuele, huya de allí. El Real Madrid tendrá que competir porque tiene el deber de restituir el honor del fútbol español, pero el club no puede amparar ni un segundo más estos regímenes. El saudí, el negreiro y el federativo.
Suponemos que el otro diario madrileño, el de mayor tirada nacional, se habrá explayado con el asunto.
Esperen, esperen, no puede ser que no sea noticia de portada. Volvemos a mirar… tiene que ser algo muy sutil, ¡ya está, lo tenemos! El Dakar se disputa en Arabia Saudí y, como todos sabemos, Carlos Sainz es un gran madridista, luego la portada debe de hacer alguna referencia al “jaque” casi mate del madridismo en Arabia. Además, el catarí Al-Attiyah “se queda sin opciones” y todos sabemos que los cataríes han mantenido una relación muy estrecha con el Fútbol Club Barcelona en los últimos años, luego es una mención a que, con todo lo sabido, los culés “se quedan sin opciones” de defensa. No seamos ingenuos. No seamos estúpidos, que es el adjetivo que emplea el juez Aguirre y que podemos leer en un pequeño recuadro en chiquitito y sobre fondo negro, como si de un anuncio de medicamentos para la disfunción eréctil se tratara.
“El juez ve estúpido que el Barça pagara a Negreira por nada”. Parece que la noticia no centra el foco en el hecho constatado de que el Barça pagó al vicepresidente de los árbitros para influir en el terreno deportivo, sino en el juez, en la película que se ha montado, como dijo Iturralde. ¿Está el culegiado llamando prevaricador al juez? Pues sí. Es estúpido.
Y lo es creer que se pagó por informes arbitrales que no llegaban a los entrenadores, que dicha retribución fuera diez veces superior a la que abonaba el resto de clubes a expertos o árbitros no en activo, jamás a directivos del CTA. O que era por servicios de coaching o scouting. O mezclarlo con los servicios del hijo. O es rematadamente estúpido pensar que seis presidentes del club utilizaran a Negreira para blanquear capitales o sacar dinero de las arcas del club, como es estúpido pensar que el Barça es una víctima de extorsión. Fue estúpida la defensa del Barça y lo fue la pantomima de las cajas rellenas con no se sabe bien qué: informes de jugadores o de árbitros repletos de faltas de ortografía, recibos de la luz o de masajistas, facturas del restaurante de la “pajera” de Negreira, vayan ustedes a saber, radiografías del pie de Jordi Alba tras agredir al suelo o del miembro de Aubameyang… y ninguna prueba válida para su defensa.
Por todo ello, no puede haber cordialidad institucional alguna entre quien se ha personado como perjudicado en una causa en la que su rival es el principal investigado. No puede ser. Y en medio de una satrapía como la saudí, aún menos. No podemos contribuir a esta farsa.
Y, por supuesto, no sabemos cómo definir a los medios que lo blanquean. La prensa cataculé sigue a lo suyo, en ese universo para-lelo que menciona Marca.
Por lo menos Sport no se corta y afirma que Xavi “exige robar al Madrid y mostrar el ADN Barça”. Resulta coherente.
Pasad un buen día.
No muchas veces existe un consenso abrumador en el madridismo, que incluso en las victorias más dulces cuenta con su incansable dosis de aguadores de vino, capaces de matizar un éxito tan indiscutible como el descubrimiento de un oasis durante una travesía por el desierto. La excepción son los vídeos arbitrales de Real Madrid Televisión, aclamados masivamente por los aficionados del 14 veces campeón de Europa. Y, como no podía ser de otra manera, vituperados por sus enemigos, empeñados en decirle cómo debe actuar.
Como aficionado, socio, abonado y padre de socios del Real Madrid, lo que yo le pido al club desde esta tribuna de madridismo y sintaxis es que no deje de crear y emitir este tipo de vídeos. Y que, a ser posible, aumente el máximo su difusión a través de canales más masivos, como sus redes sociales, además de mantenerlos en el canal televisivo que tan injustamente tratan incluso muchos madridistas. Voy a exponer algunas de las numerosas razones por las que deseo que estos vídeos no solo sigan, sino que amplíen la crítica a instituciones federativas, rivales y medios de comunicación (como ya se hizo en el extinto ’90 minuti’).
Nada que perder. ¿Qué es lo peor que le podría pasar al Real Madrid? Quizás que se urda una trama corrupta federativa, institucional, mediática y arbitral que le perjudique durante años. Es decir, seguir como durante las últimas dos o tres décadas. Decía Janis Joplin que “ser libre es no tener completamente nada que perder”. RMTV cuenta, en este contexto, con la más absoluta de las libertades.
Caretas fuera. La polémica que están articulando tanto periodistas, como dirigentes de la Liga o el CTA por una práctica clásica de la televisión oficial del club es un infalible detector de sinvergüenzas. Coincide que los más preocupados por los vídeos de RMTV son los mismos que blanquean y pretenden enterrar el caso Barça-Negreira, donde sí hubo una evidente influencia sobre los árbitros. Es obsceno discutir si la tele privada que solo vemos los madridistas tiene mayor capacidad de presionar que un vicepresidente del colectivo arbitral (y por tanto jefe de los colegiados) a sueldo millonario de un equipo concreto. Para empezar, porque la crítica arbitral (bien recibida cuando procede de ciertas voces) no tiene nada de ilegal, y una trama de corrupción deportiva sistémica sí, por mucho que el delito haya podido prescribir.
Bocados de realidad. La prensa ha vivido cómodamente creando un relato sin la más mínima contestación por parte del villano que había dibujado. Cuando el club perjudicado y ultrajado ha osado defenderse, aunque sea solo a través del alcance de su tele oficial, las críticas han sido feroces. Y no solo ahora, con los vídeos arbitrales que se llevan emitiendo décadas, también con programas que se dedicaban a juzgar la labor de la prensa deportiva, como ‘90 minuti’. Les ofende el espejo que les pone frente a sus miserias, no la grotesca imagen de la realidad que reciben.
No al corporativismo. Perro no come perro. Pero a veces sí. Que se mande a un par de reporteros al pueblo de un árbitro a acosar e inventarse (admitido por el propio medio) que preside una peña del Madrid, tras pitar un penalti evidente, no mereció ningún motivo de crítica. Los vídeos de GolTV, del grupo MediaPro, sobre árbitros, pero en otra dirección, tampoco son reprobables por los compañeros periodistas. Ni un documental de TV3 en el que se hablaba de hienas, o la infinidad de burlas de bufones en tertulias de todo tipo, por exponer un pequeño ramillete de ejemplos. Por una vez y sin que sirva de precedente, el corporativismo mediático se ha acabado con los periodistas de Real Madrid Televisión. Si los medios de comunicación están, como dice la leyenda negra, al servicio de Florentino Pérez, lo disimulan estupendamente bien.
A por el Negreirato. El Madrid tiene que seguir esforzándose para acabar con el régimen que ha podrido hasta sus cimientos el fútbol español. Lo está haciendo en los frentes judicial, institucional y también debe permanecer en la batalla mediática, aunque se encuentre solo en la trinchera. Mientras que siga existiendo un solo representante de la corrupción sistémica en cualquier órgano de poder, el deber del club es combatirlo hasta su desaparición. Queda mucho por hacer aún.
Con la verdad por delante. Las quejas de los antis se centran en que el Madrid no debería presionar a los árbitros (declaraciones y comunicados desde otros clubes se reciben con alborozo), pero no entran a juzgar el contenido de los vídeos. Y es que lo que se está reclamando desde la redacción de Real Madrid Televisión tiene difícil contestación. Son resúmenes de decisiones equivocadas en contra. Muchas y casi siempre protagonizadas por colegiados muy bien considerados por el hediondo régimen que gobierna el fútbol español.
PD: La insoportable presión a la que están sometidos los colegiados por los vídeos de RMTV se dejó notar claramente por ejemplo en Alberola Rojas en la Supercopa, con cero amonestaciones a jugadores del Atlético tras una serie inacabable de patadas.
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Es Morata futbolista
De copete y gran tronío,
Delantero metegoles,
Aun con cara de estreñido,
Marca tantos con la espalda,
Con la diestra, el colodrillo,
Con la testa, rabadilla,
Y también el pinganillo.
Ha pasado por mil clubes,
Mil estadios, mil equipos,
Y con todos él soñaba
-¡Qué caprichos del destino!-,
Con el chup-chup del chupete
Musicándole el hocico
De lactante, mamoncete
Visionario y creativo.
Ahora parla colchonero,
Que es idioma muy sentido,
El lenguaje de los indios
Por los blancos no entendido,
Que al perder le dicen gloria,
Honor, fama, feliz brillo,
Y se jactan muy ufanos
De ser losers presumidos.
Rojo y blanco son por tanto
Los colores moratinos,
Su pasado madridista
Bajo llaves escondido,
Abjurado, renegado.
¡Fueron años tan baldíos;
El Madrid, tan exigente;
Los laureles, tan esquivos!
Impaciente, descontento,
Con el ceño muy fruncido
Cejijunto, compungido
Pidió irse, ser vendido,
Y sus huesos acabaron
En las calles de Torino
¡Qué loor de multitudes,
Qué ilusión de rosa y vino!
A despecho de constancia
-fue dos veces juventino-,
Ay, las cosas no salieron
Como hubiese preferido,
Y así, vecchia la signora,
Tan distante de su estilo,
Ver no supo la belleza
De su fútbol de pestiño.
Un avión llevóle a Londres,
Hombre audaz y decidido,
A buscar nuevos honores
Bajo escudo chelseatino,
Y comiendo magdalenas,
Del así tiempo perdido,
Pues los British son muy suyos
No hay allí quien hile fino,
Que conducen por la izquierda,
Llueve mucho, hace frío,
Beben, ay, vino caliente
Y hablan raro y sin sentido.
“¡Qué locura, qué desgracia,
Un sindiós, un desatino.
Ya no quiero marcar goles,
Sólo ya tengo un pedido:
Volver pronto a los Madriles,
A los callos y a mi equipo,
Que de Murcia es Aladino,
Y de Memphis, Malakito”.
Y al calor del Manzanares,
Junto al Cholo renegrido
-negro traje, testa negra-
Regresó muy enternecido.
Ya no brama la tormenta
Sobre el mar embravecido,
Que ha encontrado nuestro hombre
En el Wanda cerecino
Un hogar, una familia
Y el descanso merecido:
La afición le quiere mucho
Y él golea agradecido.
Mas el fin de aquesta historia
No es feliz, más bien jodío,
Pues Morata, aunque golea,
Falta ha de regocijo.
¿Qué razón, qué desventura
Ocasiona el desvarío?
¿A qué mal de ojo o hechizo
Obedece el sinsentido?
Uno piensa y uno acaba
Que no hay tal, amigos míos,
No es embrujo ni es hechizo,
Lo que ocurre es conocido:
El Atleti, vulgo el Pupas,
Sabe bien que su destino
Es la envidia y es el fiasco,
El llorar por lo perdido.
Va Morata, nuestro hombre,
Muy pimpante y regordío,
Y al Girona, tan crecido,
Con tres goles le hace un trío.
Mas el gozo dura poco,
Que el Atleti es conocido
Por obrar grandes milagros
Que le pierden los partidos.
Ahora un hombre feo y negro,
Mas de blanco revestido,
Alevoso le ha agarrado
De improviso el pezoncillo,
El ring-ring puesto en la teta,
Que nos da al roce gustito.
Con sus dedos lo ha pinzado
Sin pudor ni señorío.
¡Qué descaro, qué indecoro
Dar ahí tal pellizquito,
Pues en zona tan sensible
Mucho duele ese repizco!
Ni tarjeta ni repruebo
Mereció tal desatino,
Desafuero, canallada,
Felonía de morisco.
Y así anda el buen Morata
Con su gesto desabrido:
La injusticia del pellizco
Y el desmán de su vecino
A su rostro afloran luego
El semblante de estreñido.
Y don Alvaro se enfada,
Que es la fuerza de su sino.
Buenos días, amigos. El FC Barcelona tenía atravesada la semifinal de Supercopa cuando su futbolista Christensen tuvo a bien clavar su rodilla derecha en el lumbar del jugador de Osasuna que trataba de controlar la pelota. La falta era clara, pero el colegiado se abstuvo de señalarla y el VAR no le llamó la atención sobre ella. Lógico. Ahora se tienen que hacer públicos los audios de las deliberaciones entre árbitro de campo y árbitro de VAR. Mejor evitar el riesgo de tener que hacerlas públicas, lo que podría conllevar algún disgusto, con lo que se abstienen de intervenir.
Al espectador (¿y a la sala VAR?) se les priva de la toma más determinante de la
jugada, que solo aparece al día siguiente. Procede aquí recordar que quien suministra dichas tomas, en el fragor del directo, es Mediapro, es decir Tatxo Benet, es decir, un miembro del consejo de administración de Barça Studios, filial (tatachán) del FC Barcelona.
El hecho es que la jugada sigue sin que nadie señale la falta de Christensen y la cosa acaba en gol de Lewandowski. La prensa cataculé, obviamente, guarda celosamente la información relativa al origen de la jugada del gol. Si también la esconde Tatxo Benet, no van a ser ellos más papistas que el Papa y confesar que al Barça le han regalado un gol, como siempre.
Ya veis. La prensa cataculé articula la correspondiente omertà respecto a la jugada, y además, muy ufanos, dicen Sport y Mundo Deportivo que habrá “Clásico” y “Superclásico”, respectivamente. Negamos la mayor. No habrá “clásico”, ni mucho menos “superclásico”. Rechazamos frontalmente esa terminología.
La palabra “clásico” denota igualdad de grandeza y dignidad entre los dos contendientes. No hay tal igualdad, ni por asomo. No son rivales parejos los que van a enfrentarse el domingo en la final de la Supercopa.
Uno de los contendientes paga a la cúpula arbitral para garantizarse arbitrajes favorables (durante un mínimo de 20 años), se lleva de karaokes a los colegiados porque “el hijo del jefe” lo manda (estando el jefe en nómina culé), se garantiza impunidad al respecto con sus puertas giratorias y sus albertsolers, coloca a personas de la entidad al frente de las imágenes del VAR, coloca al frente del propio VAR a un tipo investigado por lucrarse obscenamente durante el negreirato, se convierte en vehículo de propaganda de una causa política concreta y, en general, no hace más que inspirar repugnancia por estas y otras múltiples razones.
El otro contendiente es el mejor club de fútbol del mundo.
Si pones a jugar a uno contra el otro no tienes un clásico, a menos que por clásico entendamos la sempiterna lucha entre el bien y el mal.
Ni clásico ni leches.
“Superrevancha “. “Ajuste de cuentas”. Son los titulares de la prensa madrileña, que no madridista. Pues tampoco, oigan. El Madrid no tiene la necesidad de vengarse de nada ni de ajustar cuenta alguna. El Barça, aka Negreilona FC, venció a los de Ancelotti en este torneo hace un año. ¿Y? La revancha ya llegó en Copa con un 0-4 en el Camp Nou, y después en liga con una victoria en Montjuic. Ni la Supercopa es torneo donde se diriman seriamente jerarquías, ni el Real Madrid tiene nada que dirimir con un club esencialmente tramposo e indigno al que el domingo se enfrenta porque le toca como rival, no porque haya nada que decidir respecto a la grandeza de uno y otro, en modo ni medida alguna. Eso está decididísimo. Siempre lo ha estado, y más aún desde que supimos que esta gente se compra sus títulos comprando el sistema.
El domingo hay en juego un título relativamente menor y la posibilidad para el Madrid de aumentar su inacabable cosecha de trofeos. El rival es el más pequeño y miserable de la historia del fútbol mundial, pero como no hay justicia sigue por ahí y de vez en cuando toca jugar contra él.
Esta es la uncía historia detrás del pésimamente llamado “clásico”.
Pasad un buen día.