Manuel Ángel Pérez Lima arbitró dos años en Primera División, coincidiendo con parte del largo periodo de ignominia que ahora se investiga en el caso Negreira, mejor llamado Barçagate. Por supuesto que hablaremos de Negreira con nuestro protagonista, aunque es persona interesante por aspectos que trascienden tan negra historia y el arbitraje mismo. Para empezar, y como da buena cuenta su web (perezlima.es), Pérez Lima compagina su profesión de osteópata con la de divulgador a través de conferencias y presencia en diversos medios de comunicación. Es además autor de cuatro libros, la mayor parte de ellos relacionados con el arbitraje. Actualmente prepara una novela basada en los siniestros tejemanejes arbitrales de los que habla todo el mundo. "Me estoy documentando, me valdré de personajes ficticios inspirados en la realidad", agrega. Apetece leerlo, ¿no?
Cabe señalar el gran prestigio de nuestro hombre en el colectivo, si atendemos a los galardones recibidos. En las temporadas 07/08 y 08/09, recibió el galardón de mejor colegiado por parte de Marca.
Parte de esta entrevista se gestó en un encuentro telemático con otros invitados en el canal Coliseun1, a quienes agradecemos el habernos puesto en contacto con Pérez Lima. El resto se hizo vía llamada telefónica.
Empecemos con una pregunta directa. ¿Cómo pudo pasar lo que pasó?
Estábamos todos ciegos. Hay que ver el arte que puede tener una persona para engañar a tanta gente durante tanto tiempo. No es un engaño puntual, es un engaño repetido durante muchos años. Es muy difícil que una persona sola pueda hacerlo, ha de tener muchos contactos. Tanta corrupción no puede ser responsabilidad de uno solo, para llevarla a cabo durante tantos años necesita apoyos. Es algo increíble, porque fueron casi dos décadas.
Otra pregunta inevitable. ¿Quién sabía lo que pasaba y quién no?
Yo desde luego no tenía ni idea, y seguro que muchos otros árbitros tampoco.
17 años, que sepamos, estuvo el FC Barcelona pagando al vicepresidente de los árbitros. Imaginemos que los árbitros no sabían lo que estaba haciendo su vicepresidente. Parece posible en todo caso, sin saber exactamente lo de los pagos, ser influido por ellos, dado que esos pagos marcarían un camino a seguir por el colectivo... El camino marcado por Negreira.
Los primeros sorprendidos fuimos nosotros. El problema es que siempre intentan meter a todos los árbitros en el mismo saco. Yo te doy mi opinión y la de la gente de mi entorno en aquel momento. Como te digo, estamos sorprendidos, todos sorprendidos. No nos lo esperábamos, y de él, menos. Era una persona a la que admiras y respetas. Ahora, desde fuera y con la información que ha salido, tienes una opinión diferente. Pero entonces era el vicepresidente del Comité, alguien con quien mantenías conversaciones serias sobre cuestiones deportivas y del arbitraje. Entonces, cuando se descubre todo esto, el primer sorprendido es uno y dice ¡manda narices!, y te preguntas cómo puedes haber estado con una persona que resulta que es así. Te llevas una decepción enorme.
La estrategia del actual CTA y sus allegados mediáticos es tildar a Negreira de mero florero, y sin embargo lo que está saliendo en sede judicial es lo contrario, o sea, los árbitros están diciendo que era una persona con mucha influencia en el colectivo. ¿Cuál es tu experiencia al respecto?
Depende cómo se interprete la palabra influencia. Es una persona que se respetaba, que tenía mucho poder, porque, claro, ¿cómo no va a tener mucho poder un vicepresidente? Cualquier persona que sepa cómo funciona una organización, sabe que un vicepresidente es alguien con poder dentro de la misma. Eso no se puede discutir. La influencia que tenía era en lo deportivo. Cuando él llegaba, hablabas con él de temas relacionados estrictamente con la parte deportiva. Pero sí tenía influencia, claro, era una de las personas que mandaban ahí. De ahí a que pueda influir en tu trabajo o no es otro asunto aparte. Él influía en la elección de los árbitros para el ascenso, en la entrega de información sobre cómo funciona su organismo, pero después está el trabajo que hago yo en el terreno de juego o fuera, y esa es mi responsabilidad, no la de él. Pero sí que tenía peso, todos los vicepresidentes tienen peso. Si no, ¿para qué los quieres?
Asciendes a Primera División en 2005, y te quedas en la máxima categoría dos años. Te descienden al final de la 06/07. ¿Qué explicación te dan?
Hay una mano del Kun Agüero que yo no veo y concedo el gol. Me hace llamar Sánchez Arminio y me dice que está muy contento conmigo, pero que la presión mediática es tal que no tienen más remedio que darme un descanso y cambiarme de categoría para evitar esa presión. Eso es lo que me comunica Victoriano Sánchez Arminio cuando hablo con él.
¿Le crees?
No. Tururú, pienso, pero eso es lo que él me comunica. Cuando me dijo eso yo me eché a reír, y le dije: estás hablando conmigo, con un hombre que viene de pitar fútbol regional muy duro, de pitar partidos muy complicados sin fuerzas del orden público. Me da lo mismo lo que diga la gente, los medios de comunicación, mi trabajo es intentar cambiar la situación con buenas actuaciones, no que tú me desciendas por esto.
claro que negreira tenía peso. todos los vicepresidentes tienen peso. Si no, ¿para qué los quieres?
Lo encajaste mal, ¿no?
El Kun metió un gol con la mano, yo estaba para verlo y no lo vi. Lo que da rabia es que utilizaran un simple error para justificar un descenso. Porque yo en la clasificación estaba muy bien colocado, pero ahora, a la luz de todas las noticias que están saliendo, te das cuenta de que la manipulación que existía en los ascensos y descensos era enorme. Me dijeron que me descendían para protegerme, pero a una persona no se la protege dañándola por un error puntual, sino dándole oportunidades. A mí me dañó. La pérdida económica era grande. Tardé un par de años en recuperarme, es muy duro. Porque no era solo el descenso, sino que no tuve apoyo. Con el tiempo, Arminio trataría de impedirme toda relación con el colectivo, incluso con el de aquí, en Tenerife, donde soy un hombre muy querido.
¿Cómo fue eso?
Me dijeron que el descenso era una situación puntual. De cuando en cuando yo volvía a hablar con Arminio para preguntarle cuándo se iba a restablecer mi presencia en Primera, y él me pedía paciencia. En una de esas conversaciones, me dijo que ya había pasado demasiado tiempo para reintegrarme a Primera, ya por mi edad, había cumplido 41 años. Pero me aseguró que no me preocupara, que tenía grandes cosas preparadas para mí. Me prometió que me nombraría Director Deportivo del Comité de Árbitros de Tenerife. Aún estoy esperando.
Te mintió.
Me mintió. Cuando me di cuenta de que me había engañado, me fui a verle a Santander y se lo dije tal cual. Le dije que era un mentiroso. Sufrí mucho. Pero también es verdad que ahora, a la luz de todo lo que está saliendo, dices: valió la pena, en realidad me hicieron un favor. Mejor haber estado apartado de esa chusma.
Al principio decías que no consideras que fuera posible que Negreira actuara solo. Que tenía que tener una estructura detrás. Es inevitable mirar hacia arriba, y el hecho de que ya no esté en este mundo tampoco debe frenarnos para opinar. ¿Crees que Arminio estaba también implicado?
No lo sé, pero yo no pongo la mano en el fuego por nadie, sólo por Dios. Menos aún voy a poner la mano en el fuego por alguien que me mintió como lo hizo Arminio.
Pero esa estructura de la que hablas ¿estaba dentro del Comité?
O fuera. No lo sé. Pero para urdir algo tan grave, y prolongado en el tiempo, tienes que contar con alguien más.
¿Comentabais entre los colegiados ascensos o descensos que os resultaban sorprendentes?
Lo que ocurre es que se le llama colectivo arbitral, pero cada árbitro se busca sus garbanzos, trabajando, intentando posicionarse mejor y realizando una serie de cosas para —deportivamente siempre— ser mejor que el otro. No comentábamos mucho. Yo creo que el sistema de elección de árbitros tiene que cambiar, pero para ello ha de cambiar el sistema federativo. No puede ser que en las territoriales los presidentes estén puestos a dedo. Se eligen árbitros por zonas, si hay equipos de Tercera División, se intenta tener colegiados en esas zonas para que cuando arbitren esos equipos que entre más dinero. Hay que cambiar el sistema de elecciones donde el que está va poniendo y al que está es imposible quitarlo. El Gobierno, los políticos y quienes tengan facultad para hacerlo han de cambiar el procedimiento de elecciones y que sea un federado, un voto, porque el actual es un sistema federativo caduco al que es muy difícil acceder. El sistema federativo tiene que evolucionar, no se puede seguir con un sistema totalmente arcaico.
Aparte de los cambios que a largo plazo deben darse en la institución, en cuanto a las elecciones y esos factores, ¿no crees que tienen que cambiar también, lo antes posible, las personas que están ahí? ¿Te parece tolerable que Clos Gómez esté investigado por la Guardia Civil, como les sucede a algunos árbitros en activo, y siga al frente del VAR?
Por mucho que cambies por arriba, si no haces el trabajo de base, el cambio necesario en las territoriales, que tienen que empezar a tener un modelo digno, no haces nada. Lo que está haciendo ahora el Madrid con la Superliga es maravilloso, porque se abre un campo enorme, da la oportunidad de estar a todo el mundo. Los árbitros también tienen que tener un modelo de elecciones, que se pueda votar. Buscar un método de selección. Si no cambias el sistema, cambiar las caras no sirve de nada.
Insisto. ¿Te te parece normal que sigan arbitrando personas que están investigadas por la Guardia Civil?
Estar investigado no es un delito. Tiene que demostrarse que es culpable para que haya una sanción. Lo que no puede ser es lo que pasa con el Barcelona. Si yo tengo una deuda me cierran el negocio. ¿Cómo puede ser que permitan clubes con deudas?
no pongo la mano en el fuego por arminio. ¿cómo voy a ponerla por alguien que me engañó durante años?
Volvamos al momento de tu descenso. Hablamos de la 06/07. A ti te relegan de categoría por conceder un gol con la mano al Kun Agüero. Ese mismo año, por conceder otro con la mano a Messi, que casi le quita la Liga al Real Madrid, a Rodríguez Santiago le conceden la Final de Copa. Este contraste, y otros, ¿qué te hacía pensar?
Bueno, yo no me fijaba en lo que le ocurría a otros compañeros.
¿De verdad? Era una incoherencia muy evidente.
Me dicen lo mismo todos los días cuando voy a tomar un café al bar. (Risas). Incluso el año que sucedió los compañeros y la gente de aquí me decían que era injusto. Lo que ocurre es que un partido de Primera División es una presión enorme, cuando termina el partido piensas en el siguiente, planificas viajes, entrenamientos, comidas, estás centrado en otros temas. No te metes a examinar cosas así. Yo intentaba huir de los comentarios que existían con los compañeros porque eso no te ayuda nada cuando estás trabajando.
Hemos hablado de Arminio pero podemos seguir mirando hacia arriba. Villar ha negado haber sido consciente de lo que estaba pasando con Negreira. ¿Le crees?
Nuevamente, no pongo la mano en el fuego por nadie. Coincidí con Villar hace no mucho, en unas charlas sobre fútbol en Arabia Saudí. Le saludé con educación.
Villar asegura que, de haber sabido lo de Negreira, le habría cesado de inmediato. Lo cierto es que lo del vicepresidente del CTA cobrando del mismo club que acababa de propiciar con malas artes la reelección de Villar (2004) te habla de dos cosas que encajan como un guante.
No lo sé.
El FC Barcelona estuvo pagando a Negreira, el vicepresidente de los árbitros, que se sepa durante 17 años casi 8 millones de euros en dinero A. Habrá que ver lo que hay en B, porque los corruptos inteligentes pagan en B. Esto ya es delito aunque no fuera fructífero, el mero intento de corrupción ya es corrupción, es un delito de mera actividad. ¿Tu qué crees que merecería el FC Barcelona como institución por haber hecho lo que hizo?
Tendrá que pagar. Si yo no pago mis obligaciones tributarias como autónomo, imagina lo que me pasa, el próximo mes ya tengo un recargo. Pues yo pienso que la Justicia tendría que ser igual para todos. Si hay un delito hay que sancionarlo, lo que no puede ser es que se tarde tanto. Por ejemplo, yo estuve 25 años trabajando como árbitro federado sin contrato de trabajo. No tengo nada cotizado pero sí me cobraban los impuestos correspondientes. ¿Cómo se puede permitir eso? Este es un país extraño donde no se aplica la ley por igual a todos.
¿Cómo de grave es para ti lo que ha hecho el Barcelona?
Es muy grave. Yo soy un enamorado del fútbol. Daña la imagen del arbitraje y la del propio deporte. Como dijo Maradona: “La pelota no se mancha”, y el arbitraje está manchado por una persona. El fútbol no se puede manchar por personas que dañan el fútbol. Yo no sé cómo están las leyes en este aspecto, no sé por qué delito le corresponderá responder al Barcelona. Sólo te puedo decir que cualquiera que cometa un delito tiene que ser castigado conforme a la ley. Tiene que ser justo y proporcional a la gravedad del daño que han hecho. Todos tienen que ser iguales ante la ley.
¿Puede ser que la verdadera razón de tu descenso y de tu intento de marginación fuese tu independencia?
Yo vengo de una familia humilde y le doy importancia a otras cosas de la vida. Una persona tiene que vestirse por los pies. Hay sitios que cuando acudías a arbitrar las personas del club que fuera iban a buscarte. Yo nunca permitía que nadie me fuese a recoger. En ciertos lugares iban los árbitros regionales, pero yo iba a arbitrar, no a hacer amistades. Yo tenía vida fuera del arbitraje. Yo no estaba obsesionado con hacer la pelota al comité regional o hacerles trabajos a las territoriales. Siempre he ido por mi cuenta, ya te digo. No le doy vueltas a lo que me pasa ni hago amiguitos en el arbitraje para irme de fiesta ni boberías de esas.
¿No ibas a karaokes?
(Risas). No. no es mi costumbre. Tendré que investigar bien eso de los karaokes para mi novela.
Voy a insistir en un punto, con tu permiso. Te tuvo que llamar mucho la atención que a ti te descendieran por dar un gol con la mano del Kun, mientras a Rodríguez Santiago, por dar un gol con la mano de Messi, le premiaran con la final de Copa.
Según parece, la presión mediática conmigo fue importante.
Eso explicaría si acaso tu descenso, no el premio a Rodríguez Santiago.
Siempre miro hacia adelante, no a esas cosas. Y sigo teniendo muy buenos recuerdos del fútbol. Retrospectivamente, me alegro de no haber entrado en la rueda de esta gente. No me arrepiento de no haber ido con ellos al karaoke. (Risas).
Al Madrid no lo pitaste nunca.
No, y me da pena porque el Madrid es al equipo al que todos quieren pitar. Un equipo espectacular. Atlético de Madrid y Barça también son espectaculares, pero a esos sí los pité. Aunque mi gran recuerdo es San Mamés. La forma de vivir el fútbol allí es diferente.
Entrevista: Jesús Bengoechea
Me cuesta entrar en el asunto Barça desde la azotea madridista, tan en las antípodas están ambos clubes. Ahora mismo tiene más que ver con el Madrid el Adelaida United FC, de la A-League australiana, que el FC Barcelona. Pero sí me apetece comentar que todo lo que estamos viviendo en clave culé debe recibirlo el madridista también como una advertencia, una lección.
El cachondeo es inevitable, también cabe la reflexión. El problemón del Barça no es Xavi, pobre. Lo es la gestión. Es imposible que los equipos de un club así funcionen. Imposible. Y tampoco el malo es sólo Laporta, también lo son quienes manejaron su día a día. Esta y sus anteriores directivas. Ponen ustedes a los diez tíos más antibarcelonistas y no lo hacen peor. Por pura vergüenza torera.
El afán insensato de todos por ser el Madrid, siempre eso, llevó al club a la situación actual. ¡Qué le llegaron a ofrecer 500 millones de euros a Messi! Y la cola que se montó… Fueron preparando con mimo su KO. La ruina. Económica, luego también deportiva, y moral. Que el ‘soci’ ha ignorado aquejado de una ceguera y mudez escandalosas.
El afán insensato por ser el Madrid llevó al Barça a la situación actual. La ruina económica, luego también deportiva, y moral
Dos maniobras de Laporta, a Messi lo renuevo en un asado y una lona en Madrid, animaron a los votantes a devolver a la presidencia a quien la abandonó tras firmar un lamentable final de su primera gestión. Nunca se encendió de verdad la alarma y mira que… Ni siquiera cuando los mejores gestores fueron abandonando el club, uno tras otro.
La opinión pública calló entre el ADN, el estilo, la milonga. Naturalmente, lo de Negreira: ¡oigan, eso es indemostrable! Y si pasó fue para pelear contra el Madrid. Versión admitida por un amplio número de culés. Siempre el Madrid. El complejo fatal.
El madridismo debe tomar buena nota, sí. Cuenta con una ventaja: no tiene la malsana necesidad de envidiar a nadie. Su club es el más sólido del mundo, sus equipos ganarán y perderán, claro. Es la vida y más les digo: aunque en el Real se empeñen en desmentirlo, casi todos perdemos más que ganamos.
Lo que no se puede perder es el norte. El buen hacer. El bien gestionar. El criterio adecuado. Tener la cabeza en su sitio. La estabilidad. El orden. La jerarquía. La seriedad. Todo eso es la diferencia entre el Madrid y el Barça hoy. Es la lección que debe extraer el madridista. Gestión o desastre.
La estabilidad. El orden. La jerarquía. La seriedad. Todo eso es la diferencia entre el Madrid y el Barça hoy. Es la lección que debe extraer el madridista. Gestión o desastre
No hay otra ni hacía falta ser Einstein para adivinar que ‘esto’ iba a pasar allí conociendo a los personajes. Y aquí nos conocemos todos. El Barça casi siempre eligió mal, esa es otra verdad. Es tremendo y no precisamente de ahora.
Dos momentazos. Entrando los 50 declinó la invitación de L’Equipe y no quiso disputar la primera Copa de Europa. Entró en la cuarta nada menos. El Madrid ya había ganado tres. Pasó el tiempo y la cosa se disparó hasta el 14-5. Años antes había renunciado a Di Stéfano. Memeces a un lado, decidió que tenía a Kubala, excelentísimo futbolista que no era Alfredo.
Y así fue tirando hasta ahora. La necesidad de un cambio vía las últimas elecciones era palmaria: no lo quisieron, se volvieron a equivocar. El Barça es el pato patagónico: cada pisada, una cagada. La última está siendo golosa. Hace lo que jamás hay que hacer.
Tome nota el madridismo, el más joven especialmente. Equivocarse es inevitable. Pero menos si estás advertido. Jueguen. Ganen, pierdan, empaten incluso. Pero sean el Madrid. Este. Tomen nota, sí. Ya lo dijo Koeman: es lo que hay.
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“¿Qué me importa a mí lo que Xavi diga? Xavi juega en Qatar. No tiene relevancia alguna.”
Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro, 2016
Hace 8 años, el máximo goleador de la historia del Real Madrid nos marcaba el camino de la guía de actuación frente al absoluto y continuo estado de demencia histérica en el que vive inmerso desde que tiene razón de ser nuestro viejo rival. Antes, ese manojo de despropósitos intelectuales calaban perfectamente en el relato nacional porque el fútbol acompañaba. El eterno rival contaba en sus filas con jugadores que eran Top3 en su posición en prácticamente todas las demarcaciones. Sí, en la arbitral también, que ya se les está oyendo musitarlo desde la redacción y aquí tampoco es que acostumbremos a omitir dicho dato.
Sin embargo, en la actualidad, el discurso del Barcelona es tan patético, cínico e hipócrita que no merece la pena ni perder un segundo de nuestro tiempo en contrarrestarlo. Ahora mismo, el Barcelona no es ni una sombra del león que fue, y las excusas de Xavi y los desvaríos de Laporta, por muy ofensivos y escandalosos que puedan parecernos, son apenas los últimos coletazos de ese felino que en un tiempo pareció gigante amén de la sombra que le proyectaba el CTA.
Entiendo a los aficionados blancos que reclaman con indignación al club la ruptura de las relaciones con el club azulgrana y demandan una campaña más agresiva para combatir la retahíla de mentiras en que consiste el escudo bajo el que esconden el estado del club, pero sinceramente, y siguiendo la línea de las palabras de Cristiano, eso sería atribuirles una importancia que ni poseen ni merecen. El Barcelona es un club moribundo que lleva años a la deriva sin saber muy bien cómo reaccionar para evitar que el barco se hunda.
en la actualidad, el discurso del Barcelona es tan patético, cínico e hipócrita que no merece la pena ni perder un segundo de nuestro tiempo en contrarrestarlo. Ahora mismo, el Barcelona no es ni una sombra del león que fue
Comenzaron con una marea económica que desembocó en la tormenta deportiva que viven actualmente, y continuarán con la tempestad mediática. Porque cada vez va a ser más difícil que el aficionado y el periodista neutral (si es que queda alguno, o los que quieran al menos aparentar serlo) compren con comodidad el discurso de una liga adulterada cuando sale de la boca del presidente del club que la adulteró durante unas décadas, quizás más, sobornando al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, el mismo que además cuadruplicó sus emolumentos.
Asimismo, cuesta ver a los neutrales aplaudir que el entrenador del FC Barcelona aluda a la climatología, el estado del césped, la mala fortuna, los criterios arbitrales o el grado de afectación emocional de sus jugadores ante los comentarios vertidos por la prensa para justificar los malos resultados deportivos. Tienen a la prensa gracias al sistema de regadío de efectivo de su dueño en la sombra, sí, pero los malabares de la misma para intentar vender que los malos son los blancos y los buenos los azulgranas son hoy tan inverosímiles que me cuesta creer que el relato pueda sostenerse mucho tiempo, aunque debo reconocer que este país me ha enseñado a esperarme siempre una sorpresa más.
Sé que el ejercicio que pido al madridismo es harto complicado, pero respeten al Barcelona. Lo sé, lo sé, es difícil respetar a quien con sus actos demuestra que encuentra serias dificultades para respetarse a sí mismos, pero en ocasiones uno tiene que hacer de tripas corazón, comerse el plato de la suegra, sonreírle y decirle lo buenísimo que está. Respeten a este FC Barcelona y todas sus formas de autodestrucción porque este es el Barcelona que nos merecemos. Sonríanle a este Barcelona cuyo único recurso en la actualidad, ante la ya gigante superioridad deportiva, económica y moral que nos separa es verter una pobre sarta de mentiras que no halla apenas ni un fino palo sobre el que sostenerse.
A mí, sinceramente, no me cuesta sonreír ante la perspectiva de un Barcelona cuyo presidente es Laporta y no Víctor Font. Prefiero a un presidente que vive en un mundo de inagotable y desbordante magín a uno con los pies bien plantados en el suelo. Prefiero a un presidente que, pese a tener al club en quiebra, elige seguir fichando y ofreciendo contratos desproporcionados a jugadores que ya han entregado sus mejores años de fútbol antes que a uno que venga a proponer un proyecto serio con el que nuestro máximo rival pueda volver a asentarse en la élite en unos cinco años. Prefiero a un presidente cuya principal defensa ante un juez por el mayor caso de corrupción de la historia del deporte eran unas cajas, que probablemente estaban vacías, antes que a uno que intente ofrecer una defensa seria.
El abismo que separa al Real Madrid del Barcelona en todos los ámbitos es tan grande que no debería permitirnos ni siquiera oír sus quejidos lastimeros, no digamos ya incomodarnos lo más mínimo
De igual manera, esperemos que el sustituto de Xavi en junio tenga un perfil similar, alguien que venda la moto cruyffista y guardiolista en lugar de alguien que se dé cuenta de que el fútbol ha cambiado y adquirido un perfil mucho más físico, y ese fútbol al que están atados hoy no tendría tanto sentido, recorrido ni éxito; y, en segundo lugar, que la plantilla actual no es la más apropiada para dicho modelo. Malo será que el próximo inquilino del banquillo haga uso de la autocrítica e incluso se atreva a demandar una remodelación de la plantilla o de la estructura deportiva del club.
Respeten a este FC Barcelona aunque sólo sea por aquel dicho napoleónico de “si el enemigo se equivoca, no lo distraigas”. Disfruten de que esta sea la dinámica elegida por nuestro máximo rival y la única estrategia que les queda para combatirnos. No prejuzguen a nuestro presidente, una de las personas más inteligentes y con más visión que ha dado este país, y piensen que a lo mejor a Florentino Pérez le interesa que el mayor daño que puede intentar hacernos el máximo rival esté lejos de producirse dentro del terreno de juego y que además este daño sea ficticio. El abismo que separa al Real Madrid del Barcelona en todos los ámbitos es tan grande que no debería permitirnos ni siquiera oír sus quejidos lastimeros, no digamos ya incomodarnos lo más mínimo. Respeten a este FC Barcelona, pues esta actitud, este modelo y esta dinámica son las que les ha llevado a estar como están en la actualidad.
Déjenlo trabajar. Y disfruten.
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El Barça es una institución en ruinas, con unas deudas y obligaciones inasumibles, dirigida por un tipo que no disimula sus excesos en cada una de las bochornosas exhibiciones a las que nos tiene acostumbrados, como si en vez de presidente de una gran institución fuese el Lobo de Wall Street.
Un tipo, totalmente incapacitado en su desmesura, cuya mayor virtud ha sido siempre la de ser un agitador, que precisamente se sirve de su verborrea para ocultar que ha entregado la política deportiva a un elenco de representantes que priorizan sus intereses.
Un propagandista que también delega las grandes decisiones y gestiones institucionales al cuñado franquista, gran conseguidor, que años atrás tuvo que dimitir, no por franquista sino por mentir, y que ahora ha vuelto de tapadillo para mandar en el club. Pero mandar solo en estos momentos, que no para siempre, porque ese privilegio se lo ha arrogado el gran magnate de la comunicación que espera a que llegue el colapso para quedarse con el ansiado botín, haciéndose pasar, nuevamente, por salvador.
Luego, un entrenador que nunca demostró méritos para ocupar ese banquillo, comido por el personaje desde su época de gran jugador, al mando de una plantilla que ya no forma parte de la élite europea. Un equipo sin apenas margen de mejora (por la angustia económica), carente de talento y, sobre todo de físico, y al que solo el temor a las consecuencias de la caída del gigante (por parte de clubs, entidades futbolísticas y gubernativas), evita que otros equipos terminen de dar el sorprasso y lo desplacen también de la española.
Y, en medio de esta decrepitud, una legión de medios (la mayoría a sueldo) negando cualquier atisbo de realidad, refiriéndose a sus posibilidades en cualquier ámbito (deportivo, económico o mercado) como si nada hubiera cambiado, alentando a una afición que mayoritariamente se entrega a esas mentiras y que, cuando chocan contra la cruda realidad, culpan a los anteriores, como si no fueran ellos mismos los que los pusieron ahí y los jalearon, como si los de ahora no estuviesen haciendo las mismas barrabasadas.
Por ejemplo, las que les han llevado a los tribunales a todos, por comprar al vicepresidente del CTA durante, por lo menos, 20 años, "con ánimo de manipular la competición" según dicta el sentido común y el propio juez.
Una afición, que es la verdadera culpable por haber votado siempre la opción más populista y que son el germen del verdadero problema: el de no aceptar que la Arcadia feliz se ha terminado. El de no asumir que lo que ocurrió fue consecuencia de un cúmulo de hechos (algunos meritorios, otros producto de conjunciones astrales y no pocos no confesables) y no de una pretendida esencia, concretada en un estilo, en el que siguen depositando, ingenuamente, sus esperanzas de revivir el sueño, cuando en realidad aquello no fue más que la forma de todo lo demás.
Al final, no obstante, no tienen de qué preocuparse. Disponen de la enorme fortuna de su eterno comodín, que ese sí y no el estilo, resulta sustancial y por tanto imperecedero: la culpa de cualquier cosa mala que les suceda no es de ellos sino de Madrid.
Mientras no se hagan adultos, les servirá.
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Buenos días. Xavi no se va. Sí, ya sabemos que lo habéis leído por ahí. Sí, ya sabemos que incluso habéis visto al interesado jurarlo y perjurarlo en rueda de prensa, tras la derrota más melodramática de lo que llevamos de año, ante el Villarreal, que le deja a 10 puntos del Real Madrid. No debemos parar hasta que sean 17, por la carga simbólica del número.
Ahora vamos con lo de Xavi (que no se va, insistimos), pero primero dejadnos que os contemos que el Barça facturó ante el Villarreal la comedia slapstick más divertida de su historia contemporánea, con tintes de cine de catástrofes. Fue una mezcla entre Buster Keaton y El Coloso (pero menos) en Llamas. Para que la épica se diera la mano con la farsa, remontó un 0-2 en contra, haciendo como si fuera su envidiada némesis, el Real Madrid. Pero el Villarreal remontó la remontada, algo que no le pasaría al Madrid ni en otros 125 años de historia, con goles tan circenses como el cuarto de los de Marcelino, que fue como cuando Harold Lloyd se iba agarrando a vigas en lo alto de rascacielos en construcción, con la diferencia de que aquí Harold al final se esnafra.
3-5 final, con intervención postrera (y justa) del VAR para que Xavi se girara a la cámara y proclamara la "vergüenza" de lo sucedido. Escenario propicio para el artificio demagógico-populista del día. Tatachaaaaaán: XAVI SE VA.
¿Mejor con signos de exclamación? Sí, mejor.
Que no hombre, que no. Que ya os hemos dicho que Xavi no se va. Entre otras razones, porque si se hubiera ido no seguiría ahí. Y sigue. Es como los que presuntamente vienen del Más Allá porque técnicamente murieron durante unos segundos. Ni técnicamente ni leches. Sí hubieras muerto, no estarías aquí para contarnos lo que hay al otro lado.
Lo que ha hecho Xavi es lo de ese amigo que dice que se marcha en las noches de copas, exclusivamente para que todos los demás le rueguen que reconsidere su postura.
-No, hombre, no. ¡Quédate, por favor! ¿Qué vamos a hacer sin ti, si eres el alma de la fiesta? Con lo que te queremos, hombre. No te vayas todavía.
¿Cómo reacciona el amigo? Satisfecho al ver que la estratagema ha surtido efecto, ensaya un mohín de coquetería y se pide otra copa.
El que se va se va. No dice que se va. Eso es exactamente lo que sí ha hecho Xavi: decir que se va, y eso es lo que debería haber titulado Sport: "Xavi dice que se va".
A esta gente no hay que creerla nunca. Todo, absolutamente todo lo que hacen hay que interpretarlo en términos propagandísticos. También este movimiento ridículamente emotivo.
Pero ¿qué hay detrás de esta "Bomba Xavi"?
Hay varias posibles motivaciones tácticas para esto, no excluyentes entre sí.
La primera es aquello de lo que las primeras planas del día ya es prueba fehaciente. Es una cortina de humo para que la gente hable de otra cosa, y no de la denigrante nueva derrota ni de los 10 puntos que el Madrid le saca al culerío en la clasificación. En este sentido, decir que Xavi se va (pero que no se vaya) no se distingue demasiado de afirmar que la competición está adulterada por Florentino. Distrae la atención, crea falsos debates. Insistimos: el que quiere irse se va, no difiere su marcha.
A través de anunciar su muerte deportiva (pero seguir ahí de cuerpo presente hablando del céspet como si estuviera vivo), Xavi se está parapetando detrás de su propio mito para que le dejen en paz. Busca conseguir -todavía- más aquiescencia por parte de los medios. Dado que nadie habla mal de los muertos, busca convertir lo que resta de temporada en su propio funeral, cosa que es astuta a la par que encaja con su carácter de mayestático egomaniaco.
-Pobrecito, qué bueno era.
-Sí, pero le metió 3-5 el Villarreal.
-Cómo te atreves, con su cuerpo aún caliente delante de nosotros.
-Pero si está vivo, míralo...
-Ni mucho menos. En junio se marcha. Lo ha dicho él mismo. Ay, con lo bueno que era.
Su ego es tan descomunal que ha imitado a Jürgen Klopp, quien ha hecho un movimiento parecido, pero esta vez genuino, en el Liverpool, anunciando su marcha en junio. Constatar que Xavi se cree Klopp es el mejor medidor de su hiperbólica autoestima.
Por otro lado, no cabe descartar que Xavi busque una catarsis positiva en sus futbolistas. Busca que lo den todo para brindar una despedida triunfal a un entrenador que es un símbolo del club (lo es con unas connotaciones distintas de las que ellos creen, pero símbolo es). Así, aspira a ganar algo gordo en estos meses. Ya tendrá tiempo luego de desdecirse si es el caso, y al final quedarse. Sería algo muy digno de su proverbial hipocresía. En otras palabras, este anuncio no significa que sea verdad que no siga el año próximo, como tampoco significa que no le puedan cesar en la próxima cagada. Con esta gente nada es de verdad, todo busca un fin, todo son bombas de humo, efecto megatrón en el escenario.
Compungidos ante el adiós del ídolo, tal vez los jugadores blaugranas reaccionen. Al fin y al cabo, si esta gente se caracteriza por algo, históricamente, es por su nula capacidad de reacción ante la dificultad. Necesitan dinámicas positivas (sobre todo arbitrales) que se retroalimenten para que les vaya bien, y en el momento en que hay una dinámica negativa caen en una espiral de autodestrucción propia de la panda de niños melindrosos que siempre han sido. Xavi no tiene nada que perder. Dice que se va para forzar el compromiso post mortem de sus futbolistas.
Carlo Ancelotti es un hombre educado y elegante. Es también un hombre de paciencia infinita. Y sabe tanto de fútbol como de todo lo que rodea al fútbol. Por lo general, conoce lo mucho que se ahorra guardando silencio y acallando las propias pasiones. Asume errores, se disculpa, se calla, felicita al que no lo merece, y todas esas cosas. Digamos que es lo contrario que Xavi. Pero también tiene claras sus lealtades.
En los últimos días, el entrenador del Barcelona, experto en excusarse sin que nadie se lo pida, realizó otra vez declaraciones lamentables contra el Real Madrid. No solo lamentables por falsas, sino porque de todos los entrenadores del mundo, él es el más indicado para callarse en lo que tiene que ver con las decisiones arbitrales. Pero no lo hace. Y ya hemos visto que Laporta tampoco.
Las acusaciones de ambos contra el Real Madrid suponen una broma, pero una broma pesada, sin gracia, una grosería. Carlo Ancelotti, hasta ahora, había preferido no descender al barro blaugrana, con buen criterio. Pero el barcelonismo oficial siempre paga así. De modo que al entrenador merengue no le ha quedado otra salida que salir en defensa del club, pero lo ha hecho de la manera más inteligente, comedida, irónica y elegante posible, recordando simplemente que no es precisamente su club el que tiene que dar explicaciones por lo que ha ocurrido en el mundo del fútbol en las últimas décadas. Obviamente no se refería a la mejora en el firme del césped de los estadios.
El Barcelona cuenta con una ventaja en todo este lío, y es el nulo espíritu crítico de su masa social. Si el barcelonismo ha tragado con normalidad con el Caso Negreira, el club puede hacer lo que quiera, que ninguno de los suyos alzará jamás la voz por nada. Hay quien considera eso es un valor. Personalmente, lo considero una carencia. Si ninguno de los tuyos es capaz de decirte que lo has hecho mal, si no hay ninguna posible autocrítica, siempre serás igual de cutre, igual de miserable. La autocrítica es virtud porque enriquece. La crisis del barcelonismo se parece demasiado a la crisis del catalanismo. Tal vez no fue buena idea convertir el club en una causa, y confundir el fútbol con las témporas, y las témporas con el culo, y el culo con todo lo demás.
Ancelotti ha dejado claro que, por más que el Barsa intente enfangar, nadie podrá borrar la vergüenza del Caso Negreira. Que el Madrid, a fin de cuentas, ha ganado ligas cuando realmente sí que era “muy difícil” ganarlas, Xavi
En los últimos días un amplio sector del madridismo ha considerado que el club debe luchar contra todo, y contra todos. Algo así como si viviéramos una epidemia de antimadridismo. Como si un madridista solo pudiera consolar su desolación con otro. Es cierto que la prensa nacional perdona al Barcelona cualquier cosa y que no haría lo mismo con el conjunto merengue, pero creo desacertada esa percepción de los nuestros. El Real Madrid sigue siendo un equipo admirado en todo el mundo, y un orgullo para millones de aficionados al fútbol en España. No hay más que pasearse por decenas de ciudades españolas para comprobar que los aficionados a su club, tal vez en Segunda, tal vez en puestos humildes de la tabla, también lo son del Real Madrid. Esa gente no compra la mercancía averiada culé. No la compra hoy porque no la ha comprado nunca. Ayer me lo contaba un buen amigo coruñés, hostelero y culé: “El Barsa, muy bien, pero el que realmente factura en el bar es el Real Madrid; cuando juega, se llena”. Mi amigo es del Barcelona pero no es tonto.
Es imposible no querer a este Real Madrid. Si no eres capaz de disfrutar con jugadores –y señores- como Bellingham, Kroos, Modric o Brahim, lo más probable es que no te guste el fútbol.
Carlo Ancelotti ha vuelto a serenar las aguas del madridismo. Su rueda de prensa ha sido un bálsamo para la inquietud de tantos que a veces echamos en falta que el club responda a tanta infamia. Pero el Real Madrid no es el Barcelona. El club no puede dar navajazos de rencor como si estuviéramos discutiendo en la puerta de una discoteca. En su tiempo, Mourinho parecía bajar al barro, en su estilo, pero lo cierto es que podía permitírselo porque tenía un extraordinario sentido del humor; ahí no había rencor, tan solo ganas de rock and roll y show. En todo caso caso, Ancelotti lo ha hecho a su estilo, ha dejado claro lo que toda España y toda Europa sabe: que por más que el Barsa intente enfangar, nadie podrá borrar la vergüenza del Caso Negreira. Que el Madrid, a fin de cuentas, ha ganado ligas cuando realmente sí que era “muy difícil” ganarlas, Xavi.
Ancelotti ha estado brillante otra vez. Por cosas como esta, el orgullo de ser madridista también se vive fuera del campo.
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Arbitró César Soto Grado, del comité riojano. En el VAR estuvo Prieto Iglesias.
Nueva comprobación de que este tipo de árbitros se metieron a dirigir porque a la pelota no le daban ni tres toques seguidos. Es gente que no sabe lo que es un duelo dividido con el esférico de por medio. Las últimas dos amarillas a Mendy y Tchouaméni fueron lamentables, sacadas por un verdadero tuercebotas.
Del resto del choque hay que comentar que Rodrygo estuvo en el alambre de irse expulsado tras ver amarilla en el 5' por una colleja a Vallés, que lo provocó, y en la segunda por sacar los brazos ante Cardona, que se quedó en nada. Tampoco amonestó a Perrone por lo mismo ante Vinicius, por lo que el listón al menos fue igual.
Además, los canarios reclamaron un penalti de Ceballos a Cardona. El andaluz le pisa muy poco en el exterior del pie en una jugada del tipo que, según directrices del CTA, no se iba a señalar ese año porque para ir a los once metros hace falta algo más. También hubo una jugada polémica en un agarrón de Suárez a Rüdiger, al que no deja rematar limpiamente de cabeza; una acción que a veces se decreta como penalti y otras no.
También vieron amarilla en los locales Kirian por protestar, Javi Muñoz por cortar una contra y Perrone por pisar a Fran García.
Soto Grado, REGULAR.
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Lunin: NOTABLE. No pudo hacer nada en el gol canario y se mostró muy seguro en el resto de acciones, con especial mención de una gran parada a Munir.
Carvajal: APROBADO ALTO. Con algún fallo en defensa, pero los doce o trece pulmones de siempre.
Fran García: NOTABLE. Se vino arriba en un gran segundo tiempo.
Rüdiger: APROBADO ALTO. Extrañamente, le ganaron en velocidad en el gol local, pero firme el resto del partido.
Nacho: APROBADO. Sigue sin vérsele bien del todo.
Kroos: SOBRESALIENTE. Magisterio incesante, a balón parado y con la pelota en juego.
Camavinga: SOBRESALIENTE. Juega como le da la gana. Es esencial. Asistencia y despliegue tremendo, con exhibición técnica continua.
Ceballos: APROBADO. Gris.
Brahim: APROBADO. Casi desapercibido esta vez, aunque batalló y se implicó en defensa. Solidario.
Vinicius: NOTABLE. Sensacional segundo tiempo. Puestos en contexto, sus fallos le dan aún más mérito. Nunca un mago ha porfiado con tanta insistencia.
Rodrygo: APROBADO. Gris.
Joselu: APROBADO. Se mostró torpe, pero ayudó en defensa.
Valverde: NOTABLE. Su frescura física aportó en la segunda mitad.
Tchouaméni: NOTABLE. Providencial con su gol.
Güler: APROBADO. Algo perdido en los minutos que tuvo.
Mendy: SIN CALIFICAR.
Ancelotti: APROBADO ALTO. Los cambios surtieron efecto.
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El Madrid debió hacer uso de su quintaesencial remontada para ganar (1-2) un encuentro donde sudó sangre para batir a uno de los equipos que más difícil se lo han puesto este año.
Sorprendió Ancelotti de manera relativa con un once con rotaciones y un centro del campo con tanta técnica (Kroos, Ceballos) como electricidad (Brahim) y "eneryía" (Camavinga, a quien siempre solaza ver formar parte del once). Como era sabido, Bellingham no podía jugar debido a que no acepta de buen grado la acumulación de same shit every week.
Empezó el partido con alternativas. A los dos minutos, Rüdiger tuvo que enmendar un error de Carvajal, potencialmente catastrófico, para despejar de cabeza. A renglón seguido, Valles rechazó a bocajarro un remate cercano de Rodrygo, y luego hizo un teatro bochornoso para que una palmadita del brasileño le costara una tarjeta. La primera, para el Madrid, a esta hora y a la hora canaria.
Estaban bulliciosos los brasiniños, muy dinámicos y pendientes de complementar con desmarques el buen hacer de Camavinga unos metros más atrás. Rüdiger estuvo a punto de marcar en un semicórner botado por Kroos, aunque Las Palmas salía al contragolpe con alguna sensación de peligro. Sin embargo, el Madrid seguía apretando a balón parado, y Kroos obligó a Valle a intervenir en una falta, bien es cierto que sin gran peligro. Con el balón en movimiento, a los de Carlo les fallaba el penúltimo pase. El control era blanco, pero dicha imprecisión, conjugada con el buen sistema defensivo de los canarios, impedía que se tradujera en ocasiones. El magisterio de Kroos no era suficiente.
En el minuto 31, Ceballos derribó en el área madridista a Cardona. Soto Grado consideró que el contacto no había sido suficiente para señalarlo como tal. El público, muy caliente, decidió cantar "Así, así, así gana el Madrid" para recordar el eslogan a Negreira, de cara a su próxima declaración ante el juez. A continuación, el propio Cardona la mandó a las nubes casi solo ante Lunin, tal vez a modo de protesta.
En el minuto 37 registramos un intento de vaselina de Vinícius, pero ya se había pitado fuera de juego. En el 39, un falta de libro escamoteada a Rodrygo en la línea de banda. En el 40, Vini lanza de lejos, fuera por poco. Lo mismo en el 41, pero fuera por mucho. Como se ve, nada del otro mundo. El Madrid trataba de presionar arriba, pero con muy pocos balones robados. El primer tiempo concluía con 0-0 y la sensación de un Madrid demasiado previsible y falto de ideas.
El segundo tiempo comenzó con susto, con la mejor ocasión hasta el momento. Munir se perfiló en el área, y a su remate ajustado al palo respondió Lunin con una gran intervención, en la que incluso blocó el balón. Tras su horrible noche copera, esa parada de Lunin era la mejor noticia blanca hasta el momento. Un segundo después, mostró gran seguridad anticipándose a un pase de la muerte.
La jugada había sido el anticipo del desastre. Sandro logra superar a Rüdiger, y su canónico pase atrás lo manda a la red Javi Muñoz. Esta vez no pudo hacer nada el portero ucraniano. 1-0 y poco más de un tercio de partido por delante.
El Madrid se echó adelante de inmediato y marcó Carvajal a pase con el exterior de Vinícius, pero Soto Grado anuló correctamente el gol por fuera de juego. Ancelotti metió a Joselu y Valverde por Brahim y Ceballos, bastante desafortunados ambos. La sensación era que lo que hacía falta era más fantasía, pero ni a Modric ni a Güler les daba cuartelillo el italiano.
Sólo Camavinga parecía capaz de romper las lineas locales. Camavinga o algún pase largo de Kroos, como el que le metió a Vinícius para que el brasileño, extrañamente obsesionado con picar el balón, fallara de manera clamorosa. Pero si hay algo que sabe hacer Vini es aprender. Aquí sí hubo dos sin tres. Camavinga, el mejor del partido, maniobró en la frontal para filtar un pase soberbio al protagonista de este párrafo. Esta vez Vini no perdonó. Bien es cierto que el balón era mucho más propicio para un buen control que en la jugada anterior.
Se vino arriba el Madrid, espoleado por el tanto. ¿Por qué esperar tanto para dar lo mejor de ti? Difícil decir. La respuesta estará en la cuesta de enero o el valle pintusiano, sabe Dios. El caso es que incluso Fran García se convirtió en un puñal por su banda, como reza el tópico, y los blancos mejoraron su presión alta, en gran parte por las nuevas dosis de "eneryía" que trajeron los cambios.
Sin embargo, Las Palmas aguantó bien el arreón, sin ponerse nervioso y haciendo uso de su buen manejo del balón. Había que hacer algo. Entró Güler por Rodrygo y Tchouaméni por Camavinga. Vinicius estaba eléctrico, dando lo mejor de sí cuando los demás se agotan. Fruto de una jugada suya llegó un córner que Kroos puso en juego para que Tchouaméni rematara el 1-2 de cabeza. No en vano el Madrid es el mejor equipo de la liga a balón parado.
Se fue atrás el Madrid en lugar de ir a por el tercero, que es lo que los diferentes estados físicos de ambos equipos recomendaba. De hecho, Mendy entró por Vinícius, cambio muy conservador.
El Madrid cedió el campo a los de García-Pimienta, si bien los canarios no daban excesiva sensación de peligro. Con oficio y tranquilidad el Madrid condujo el partido a un final relativamente tranquilo y, lo más importante, feliz.
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Voraz y vehemente, Cristiano ha bajado a una trinchera en la que el madridismo lucha contra el sistema desde hace años ya. Real Madrid y CR7 son dos salmones contra una corriente de rivales iracundos. Inconformistas e insumisos, han decidido cambiar lo establecido caminando entre zarzas. Es el reencuentro de dos hermanos de armas.
Lo que sigue no pretende ser un homenaje, más bien una justificación y un descargo personal. De manera explícita, CR7 vuelve a los titulares a cuenta de los premios individuales, ahora que vislumbramos quién es el verdadero villano en ese pulso, no sé si artificial, sí rentable, con Messi y sus padrinos, una porfía estirada hasta hoy como un chicle. Las implicaciones no pueden ser más actuales: tras el último "escándalo de la década" que avejenta al inmediatamente anterior, uno que pone en duda la limpieza de algunos de los trofeos individuales de Messi, el aparato institucional y mediático que parece ampararlo desde hace demasiado tiempo, reacciona desafiante con un nuevo premio para el argentino. Tras años de afrentas impostadas, de presuntos buenos contra malos, empieza a ver la luz una realidad incómoda: CR7 tenía razón.
No es fácil ser Arnold Schönberg, convenían a la par sus seguidores y detractores. Compositor a contracorriente, padre de la atonalidad y el dodecafonismo, era un tipo ingobernable. Tras huir de la Europa inmediatamente anterior a la Segunda Guerra Mundial, arruinado y rechazado, consiguió (gracias a un favor personal) un puesto como formador musical en la Costa Oeste. El primer día de clase, en una sala abarrotada por una audiencia de profesores de educación musical para niños, les espetó: "¿Así que debo entender que hay seres humanos que saben incluso menos de música que ustedes?".
CR7 tampoco ha sido nunca amigo de entrar de puntillas. Es difícil sobrevivir a CR7, obstinado con goles en recordarnos que sigue ahí . No elude el choque, nunca lo ha hecho. La fanfarria y el confeti, las miradas inquisitivas, lo reactivan. CR7, debo admitirlo, nunca ha tenido para mí lo que hay que tener para que lo adore como a un santo. Nunca me ha calado tanto como sus innegables méritos deportivos y felicidad generada en el Real Madrid hubieran merecido. Su permanente necesidad de llamar la atención, tal vez fruto de una infancia infeliz, confieso que me desagrada, pero no pueden negarse su cultura del esfuerzo y su disciplina pétrea. Mis héroes son otros, si bien intuyo que, tras sus gafas de sol y dentro de esa cabeza perfectamente engomada, hay más tacticismo y habilidad estudiada de lo que pudiera parecer. La UEFA lo sabe y lo sufre y, aunque sea solo por eso, empieza a ganarse mis simpatías.
Un caso parecido al de CR7, en fondo y forma, fue el de Carl Lewis: prensa y afición querían a Benjamin Sinclair "Ben" Johnson, muro de contención del ego de aquel. Jamaicano con pasaporte canadiense y aspecto de camarero de resort caribeño, Ben Johnson surgió, como una venganza, a modo de alternativa popular, callada e introvertida a un a todas luces sobrepasado aspirante a celebridad, excesivo en sus manifestaciones y comparecencias, Carl Lewis. Hasta que supimos que alguien jugaba sucio y ese alguien, para desilusión popular, no era Carl. Fue un sueño con despertar pesado para muchos.
CR7 muy pronto percibió que el entorno era benévolo a su rival. La maquinaria institucional y los medios habían elegido a su propia Miss América. CR7, entonces, decidió crear su universo poniendo tierra y arena de por medio. Aquel futbolista total que nos dejó cosidos a una disnea permanente, vive por siempre para nosotros, los madridistas, en un pasado del que ya no regresará. Su vida personal, desde que llegó a donde pretendía, desde que Cristiano Dos Santos Aveiro se convirtió en CR7, ha sido siempre intencionadamente pública, con un mar de fondo, ondulado como el cabello de Veronica Lake, pero con Georgina y sus excesos kitsch en su lugar. Por eso, era cuestión de tiempo que huyera del club en el que fue feliz. Era una consecuencia lógica, una vez su escenario había sido deformado. Esas noches de primavera y pirotecnia ya no volverán.
CR7 habita un universo privado, un Westworld en Medio Oriente con su propia competición y unos premios pretendidamente más acordes al mérito que el nepotismo del Balón de Oro o el The Best por decreto. Hoy la verdad y el tiempo empiezan a sucumbir a CR7 frente a la propaganda rendida y los (aún) presuntos favores que afloran para mantener a su competidor encumbrado en el crepúsculo de una carrera en innegable decadencia deportiva desde hace años. ¿Acaso no es este un símil de la historia misma del Real Madrid y su contraposición al Barcelona? Una historia de pretendidos buenos oficiales, de "chicos UNICEF", que han resultado ser un ente corrupto y corruptor, un edificio de papel maché frente a un Real Madrid indemne salvo en su imagen, ahora mermada por una propaganda agresiva que comienza a calar en la España que madruga.
Disfrutemos con pausa cada nuevo titular, saboreemos cada escándalo público del rival. Son pasos que abundan en nuestra propia reafirmación
En un mundo en el que los cantantes, los actores, los políticos son réplicas sin fin unos de otros, no puede negarse la cuota de autenticidad que CR7 muestra. Posiblemente, un tipo como CR7 ahora no habría venido mal en el campo de batalla que es cada partido (en el vestuario, tal vez sí) para un Real Madrid acosado. Lo triste es que el sistema no nos permita ganar a los puntos y solo valga ganar por KO, con una pulcritud quirúrgica e incontestable impropia del fútbol real. Y ahí, precisamente ahí, en ese escenario bronco, de todo o nada, CR7 sabe bailar bajo el chaparrón. Un entorno donde Vinicius, por contra, se muestra cada vez más sobrepasado. Si bien éste último está ayudando a mostrar una cara muy oscura de este país, es a costa de su desgaste propio, de restar en escenarios y momentos en los que la templanza es virtud.
Las "Drama Queens" de la prensa y los jerarcas del earn it on the pitch deberían ser más pudorosos. Les observa un mundo cada vez más consciente de este armazón de intereses. Por nuestra parte, disfrutemos con pausa cada nuevo titular, saboreemos cada escándalo público del rival. Son pasos que abundan en nuestra propia reafirmación.
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