Las mejores firmas madridistas del planeta

Hubo liberté, hubo fraternité (dentro de lo que cabe), pero no hubo égalité, porque España fue claramente superior. Francia imponía respeto antes del partido, pero volvió a jugar un fútbol mediocre y, además de tedioso, ineficaz.

Deschamps decidió comenzar el partido sin Griezmann ni Camavinga. No contar con Eduardo es como renunciar voluntariamente al DRS en una carrera de Fórmula 1. De la Fuente, que es un caballero español, alineó a Morata.

No tardaron mucho en desatarse las hostilidades, como decían los clásicos, Dembélé abrió a Mbappé, marcado con la mirada por Jesús Navas, y el galo se la colocó en la cabeza a Kolo Muani para que la empujara. 0-1. Kylian hacía méritos para ganarse el odio de los que odian por estas cosas. Apenas había empezado el partido y España echaba de menos a Carvajal.

Mbappé y Navas

Pero el combinado nacional es la selección que mejor está jugando en esta Eurocopa y no tardó mucho en demostrarlo. Primer fue Lamine, quien enchufó un gol prodigioso en la escuadra francesa de tiro lejano. Yamal se sacó de la chistera un disparo magistral. Y en un pispás, Olmo, con la colaboración de Koundé, que empujó a gol su chut, colocó el 2-1 en el marcador.

Lamine Yamal

Tchouaméni estaba siendo claramente superado y su actuación en el segundo gol de España fue mejorable, si bien la maniobra de Dani Olmo fue excelente. El del Leipzig es un buen jugador y está realizando un estupendo torneo.

Su compañero Rabiot estaba inoperante y el centro del campo francés era un despropósito au lait. Con ventaja española se llegó al descanso.

Hubo liberté, hubo fraternité (dentro de lo que cabe), pero no hubo égalité, porque España fue claramente superior

Tras la reanudación, Tchouaméni pudo empatar el choque merced a un cabezazo franco que le salió demasiado centrado. Le supuso menos problemas a Unai Simón que una pregunta de Fernando Burgos.

Desafortunadamente, Navas tuvo que retirarse por problemas físicos y salió en su lugar Vivian, pero no la compañera de Richard Gere, sino el central del Athletic.

Mientras tanto, desde la zona de aficionados de la selección española, un racista insultaba al portero de Francia. Seres despreciables hay en todas partes.

Deschamps tardó 60 minutos en darse cuenta de que su centro del campo no funcionaba. Retiró a Rabiot, junto a Kolo Muani y Kanté, e introdujo a Camavinga, Griezmann y Barcola. Kylian pasaría al centro del ataque. Eduardo tardó apenas un momento en realizar su primera buena acción. El técnico galo había sido el mejor de España hasta ese momento, y España estaba jugando bien.

Camavinga

Francia cuenta con excelentes jugadores, pero también con un seleccionador que resta y una dinámica de juego horrorosa. España estaba siendo muy superior. Salvo debacle rojigualda o despertar francés, el partido no tenía emoción. Unai intentó dársela y le cedió el balón a Dembélé, pero el atacante gabacho no pudo aprovechar el regalo. Deschamps lo retiró y metió a Giroud.

Mbappé tuvo una ocasión inmejorable cuando restaban menos de cinco minutos, pero la envió a las nubes. Puestos a elegir, que falle ahora. Lo importante comenzará cuando acabe el fútbol de selecciones. Siempre desde el punto de vista de este aficionado del Real Madrid que observa cómo en la grada los aficionados lucen banderas del España con el escudo del FC Barcelona. Representativo.

Al final perdió Francia porque jugó peor y ganó España porque jugó mejor. Es una análisis digno de Mariano Rajoy, pero ajustado a la realidad. El domingo la selección luchará por su cuarta Eurocopa frente a Inglaterra o Países Bajos.

Si Inglaterra llega a la final, el domingo un madridista será dos veces campeón de Europa en un mismo año

En clave estrictamente madridista, la eliminación de España supone más descanso para Mbappé, Camavinga, Tchouaméni y Mendy. Bien por lesión, bien porque no los pusieron mucho a jugar, bien porque no estaban en su mejor momento, ninguno ha rayado a gran nivel en esta Eurocopa.

Siguiendo en clave blanca, quien sí ha brillado hasta el momento en la Eurocopa ha sido Carvajal, aunque hoy no jugase. Si la selección gana el torneo, Dani pondrá la guinda a una temporada de ensueño.

Mañana es el turno de Bellingham, que intentará conducir a Inglaterra, a pesar de Southgate, a la final. En caso de lograrlo, el domingo al menos un madridista será dos veces campeón de Europa en un mismo año.

 

Getty Images.

Por edad no pude ver a Zárraga y tampoco hay muchos partidos completos de su época como jugador. Pero la admiración que le profesaban sus compañeros, la importancia escasamente valorada en aquel Real Madrid de los 50 y su majestuoso palmarés nos dicen que es un centrocampista histórico del cuadro blanco.

Zárraga

A Zárraga, según contó Di Stéfano en una entrevista en 1990, en el vestuario le llamaban ‘El Sordo’. No por un problema de audición, sino por su papel y desempeño en el equipo. Uno de sus compañeros leyó una crónica al día siguiente de un partido en la que se hacía mención a la labor sorda de Zárraga durante el encuentro. Lo contó en el vestuario, gustó y a partir de entonces se quedó con ese mote cariñoso. También Bernabéu le elogió en varias oportunidades. Siempre lo valoró como “una gran persona” e “intachable”, y loaba su “tremenda personalidad porque reúne grandes cualidades, entre ellas una nobleza extraordinaria”.

A Zárraga, según contó Di Stéfano en una entrevista en 1990, en el vestuario le llamaban ‘El Sordo’. No por un problema de audición, sino por su papel y desempeño en el equipo

El guechotarra no era un gran virtuoso del balón ni un medio creativo y organizador. Pero su función en el glorioso Real Madrid de las Copas de Europa fue vital gracias a su regularidad, constancia y sobriedad. Es uno de los hombres que ganó las cinco consecutivas y que, además, participó como titular en todas las finales. Un jugador de equipo cuya versatilidad y ejemplo ante el grupo le hicieron ocupar otros puestos debido a las bajas, como el de defensa izquierdo en la final de la cuarta Copa de Europa frente al Stade de Reims en 1959. Zárraga tenía entre sus principales características la garra, la dureza, la lucha, el trabajo, la valentía, un gran fondo físico, la lectura del juego y el dinamismo. Tenía el don de estar en el sitio apropiado en cada momento, sabía perfectamente su espacio en el conjunto merengue y se dedicaba a labores de contención más que a las ofensivas, donde ya había muchos jugadores de calidad.

Zárraga

Llegó al club madridista procedente del Arenas de Guecho previo paso por el Plus Ultra, donde se curtió durante un par de campañas. Aunque empezó en algún partido con Scarone de entrenador situado como extremo derecha, su posición fue en el mediocampo por el perfil izquierdo. Allí durante más de un lustro compartió zona del terreno de juego con Muñoz, conformando una pareja mítica en la época. Ambos se compenetraban a la perfección y los dos conocían sus funciones al dedillo. Cuando el madrileño colgó las botas, su nuevo socio fue Santisteban, con el que también consiguió una perfecta sintonía.

Miguel Muñoz y Zárraga

Zárraga jugó una década en el equipo blanco firmando grandes tardes. Un duelo muy recordado fue el que mantuvo con Schiaffino en la final de la tercera Copa de Europa en 1958. El charrúa era uno de los mejores futbolistas del mundo y durante más de una hora el medio vasco lo vigiló estrechamente y logró frenarlo. También se alabó su papel en la vuelta de la Copa Intercontinental de 1960, cuando se encargó inflexiblemente del gran jugador ecuatoriano Alberto Spencer. Pero si hay que quedarse con un partido que elevó la categoría de Zárraga es con el de la final de la Copa Latina contra el Stade de Reims en 1955 en el Parque de los Príncipes de París. El técnico blanco, Villalonga, le asignó una tarea muy compleja y complicada: marcar a Raymond Kopa. El guechotarra no dejó respirar a la estrella francesa, que apenas pudo despegarse del correoso seguimiento al que le sometió Zárraga. Con Kopa secado y sin poder ayudar a su equipo, la victoria blanca fue más plácida de lo esperado con dos tantos de Rial.

La admiración que le profesaban sus compañeros, la importancia escasamente valorada en aquel Real Madrid de los 50 y su majestuoso palmarés nos dicen que es un centrocampista histórico del cuadro blanco

El palmarés y las estadísticas de Zárraga durante su etapa blanca son extraordinarios. Ganó un total de 15 títulos: 6 Ligas, 5 Copas de Europa, 2 Copas Latinas, 1 Copa y 1 Copa Intercontinental. Además, disputó 303 encuentros oficiales distribuidos en: 217 en Liga, 51 en Copa, 31 en la Copa de Europa, 2 en la Copa Latina y 2 en la Copa Intercontinental. Como su labor era ayudar a la defensa, guardar la posición y cubrir zonas de la medular, no se desenganchaba demasiado al ataque. Por ello, solo consiguió siete tantos: 5 en Liga, 1 en la Copa y 1 en la Copa Latina. En su última temporada, la 1961-62, fue el capitán del Real Madrid tras la retirada del cancerbero Juanito Alonso. Y como el portero apenas tuvo presencia en las alineaciones entre 1959 y 1961, a Zárraga le tocó recoger y alzar la ‘Cuarta’ y ‘Quinta’ Copas de Europa y la primera Copa Intercontinental.

Zárraga con la Copa Intercontinental

El Real Madrid quiso despedir a lo grande a Zárraga en 1962, cuando colgó las botas, y para su homenaje se trajo nada más y nada menos que al Manchester United. El choque fue para los ‘red devils’, que se hicieron con el triunfo por 0-2, pero lo mejor de la noche fue la prolongada ovación que se llevó jugador vasco de la afición. Zárraga sintió el cariño y el reconocimiento a su estupenda carrera y vivió instantes muy emotivos en su último día en el césped del Santiago Bernabéu.

Zárraga

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín.

 

Entregas anteriores del serial:

  1. La mejor batuta: Fernando Redondo
  2. La mejor batuta: Xabi Alonso
  3. La mejor batuta: Milan Jankovic
  4. La mejor batuta: Claude Makélélé
  5. La mejor batuta: Toni Kroos
  6. La mejor batuta: Luka Modric

Buenos días, amigos. Hoy a las 21 horas se disputa la primera semifinal de la Eurocopa de Alemania en Múnich. España se enfrenta a Francia. El vencedor luchará por el trofeo el domingo 14 de julio en Berlín contra Países Bajos o Inglaterra. Como ya imagináis, es la principal noticia de las portadas, aunque ayer se produjeron más. Hay al menos tres que son merecedoras de aparecer en las primeras planas. Pero dos no lo hacen, que el Barça se desgravó los sobornos a Negreira y que volvió a confesar el delito (si es que ambas cosas no son lo mismo); y la tercera, que Laporta desestabiliza con el fichaje de Nico Williams un día antes de la semifinal, aunque aparece, lo hace sin este matiz de la desestabilización.

Portada Marca

La portada de Marca es pueril. En ella se puede ver a un puñado de futbolistas de la selección española ataviados con una máscara protectora como la que tiene que portar Mbappé por prescripción médica, pero adornada con los colores de la bandera de España. Una primera plana que encantará a los niños de infantil y primaria.

No esperábamos menos de Marca, nunca defrauda cuando se trata de convertir la fruslería en noticia, la noticia en fruslería y el notición en nada.

Nico Williams confesó que hablar de su futuro le descentra de la Eurocopa, y el presidente del Barça lo primero que hizo fue hablar abiertamente de su fichaje un día antes del partido contra Francia. Es una monumental falta de respeto al jugador y a su club, el Athletic, lugar donde no han sentado nada bien las declaraciones de Laporta, como es normal.

Marca, como decíamos, lo convierte en fruslería, no le da importancia y simplemente le dedica unas letras en tamaño hormiga: «El Barça, a por Nico». Solo le ha faltado escribir: «¡Vamos, Barça, primero a por Nico y luego a por la Liga!». Todos recordamos el tratamiento que los medios dieron al fichaje de Lopetegui por el Madrid, no vamos a volver a recordar con minuciosidad lo que sucedió, pero sirva este ejemplo para demostrar —por enésima vez— la diferente vara de medir de la prensa con azulgranas y blancos.

Marca tampoco tiene a bien hacerse eco de las palabras de Toni Freixa, exdirectivo del FC Barcelona con Laporta, es decir, cuando se pagaba a Negreira, y de Lluís Carrasco, autor intelectual de la lona de Laporta en el Paseo de la Habana. Carrasco dice que pagaban a Negreira «para poder participar, para poder jugar sin ser agredidos». Freixa que «cuando tú llegas allí al club, te viene un aprovechado que te dice “yo te ayudo en esto. No te preocupes, allí te vas a relacionar bien y te van a tratar bien". Y acabas participando para que te dejen jugar, para que la fractura no sea tan amplia». Lluís Carrasco apostilla con una frase para la posteridad: «se pagaba para que pudiese ganar el mejor». No hay más preguntas, señoría.

#SóloParaCulés Toni Freixa (ex directivo del Barça) y Luís Carrasco (ex director de CCMA y de la campaña electoral de Laporta): “¿Por qué el Barça pagaba a Negreira? Para poder participar… se pagaba para que pudiera ganar el mejor, sino, no nos dejaban“ pic.twitter.com/uh2XSvwTnM

— Fútbolgate.com (@futbolgate_ES) July 8, 2024

Es decir, ambos están confesando que el Barça pagó a Enríquez Negreira para influir. Y si confiesan que pagaron para influir, significa que Negreira tenía influencia. No puede defenderse que pagaban para tener influencia y a la vez sostener que la persona a la que pagaban para tener influencia no tenía ninguna influencia en los árbitros y era un mero florero. No se puede pero lo hacen, porque ni a ellos ni a los medios ni a las instituciones y organismos que tienen que fiscalizar el asunto les importa un pimiento que el club delinca.

Repetimos, un exdirectivo de Laporta y su director de campaña en las elecciones afirman que el Barça pagó a un jefe de los árbitros para influir, no por supuestos informes inexistentes como sostuvieron Laporta y sus medios afines (que son casi todos). Y no es la primera vez que desde el entorno del Barça se hacen afirmaciones de este tipo.

De facto, el Barça ha confesado el delito. Otra vez.

Para Marca esto no merece aparecer en portada. Tampoco merece ese privilegio la exclusiva de El Mundo según la cual Hacienda acredita al juez que el FC Barcelona se desgravó los pagos a Negreira durante al menos diez años, entre 2005 y 2015. Ya sabíamos que los culés se había deducido facturas, por eso saltó la liebre, pero ahora tenemos la confirmación de que sucedió por lo menos durante una década.

También es curioso que sea un diario del mismo grupo editorial que Marca quien publique la noticia. Unidad Editorial, el (no tan) extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

En un mismo día, Freixa confiesa que pagaron a Negreira para influyera en el trato que brindaba el CTA al Barça y Hacienda confirma que el club se desgravó los pagos a Negreira. En un mismo día el Barça confiesa y se desgrava el delito.

El asunto de desgravarse los sobornos tiene su enjundia. Supongamos una banda de asaltantes de bancos que quieren otorgar a su actividad un cariz legal y constituyen una empresa a tal efecto llamada, por ejemplo, Bonianclaid S.A.

Los malhechores también tienen sus gastos, no os vayáis a creer que robar es gratis, hay que invertir para obtener beneficio. La banda tiene que pagar sueldos a sus esbirros, a sus soplones, y ha de comprar material como armas, municiones, pasamontañas, walky-talkies, Phoskitos para desayunar y, si no los roban, vehículos para la huida.

Imaginad que al cierre del ejercicio fiscal, la banda declara el dinero robado como beneficios de la explotación de su negocio de asesoramiento financiero e intenta deducirse, desgravarse, ante Hacienda todos los gastos mencionados en el párrafo anterior.

Bien, pues algo muy parecido, salvando las distancias, es lo que ha hecho el FC Barcelona. Y no es digno de aparecer en ninguna de las portadas de los cuatro principales diarios deportivos de España. Aun así, vamos a terminar de comentarlas.

Portada As

El diario de PRISA titula «El gallo es España» aprovechando que este animal es el símbolo de la selección francesa, que lo luce en su camiseta con un tamaño ciertamente grotesco, al modo ostentoso y hortera que portan su marca ciertas prendas de vestir caras.

En As tampoco ven nada malo en el hecho de que Laporta desestabilice a España con su interés por el fichaje de Nico Williams. Igual que sucede en la prensa del FC Barcelona.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo, al menos, define bien la previa, ya que destaca que pese a no jugar bien Francia es muy peligrosa y, aunque no marca goles, tampoco encaja.

Por cierto, la prensa tampoco entiende que es importante hablar de las recurrentes argucias financieras inventadas por el Barça cada año para poder fichar e inscribir jugadores con la anuencia de la Liga.

La última es una genialidad, reconozcámoslo.

🚨 Noticia MD

💰 El Barça, cerca de un acuerdo por el catering del Spotify Camp Nou que servirá de palanca@ffpolo 🤝 @RogerTorello https://t.co/TknVto6c1z

— Mundo Deportivo (@mundodeportivo) July 8, 2024

La conversión del catering en palanca. Más laportiano, imposible. Proponemos que el acto que anuncie este acuerdo por el catering lo presente Zeta-Jones, quien protagonizó La terminal, película cuyo título define a la perfección la salud económica y moral del FC Barcelona.

Pasad un buen día.

Opinar es uno de los grandes males del mundo y en esencia es lo que hago yo aquí cada semana. No se puede hablar, pero de algo, claro, hay que escribir. Yo escribí en un artículo al principio de la Eurocopa que la selección española de la más corrupta federación de fútbol de Occidente era un equipo vulgar y poco menos que sin futuro, y resulta que hoy martes va a jugarse con Francia un puesto en la final. No, no se puede hablar, pero hablar es lo que no podemos dejar de hacer, y menos nosotros, los españoles. No en vano ya dijo Curro Romero una vez que la cosa más bonita del mundo es el silencio, por eso es tan escaso.

En resumen, debí haberme callado, pues los hechos han demostrado que Luis de la Fuente no sólo es un extraordinario oportunista en los pasillos de la RFEF, sino que ha sabido componer un equipo sencillo y efectivo. Su selección maximiza sus virtudes y minimiza sus defectos, y además cuenta con los dos jugadores más desequilibrantes del torneo. Esto puede que, en efecto, la haga vulgar, pero en esta Eurocopa estamos viendo que el nivel global del fútbol está bajo mínimos históricos y con eso España ha demostrado ser a estas alturas ya la clara favorita. La prueba es que se ha liquidado a la anfitriona, que es Alemania, un gigante del fútbol de selecciones y que empezó metiendo miedo.

Gol de Merino contra Alemania

Nunca el fútbol, que yo recuerde, había sido tan aburrido y nunca como ahora la falta de talento diferencial había sido tan evidente. España es la que más tiene de las cuatro que quedan y De la Fuente, amén de aplaudidor de quien haga falta para conservar el puesto, parece que sabe utilizarlo.

España es la que más tiene de las cuatro que quedan y De la Fuente, amén de aplaudidor de quien haga falta para conservar el puesto, parece que sabe utilizarlo

Casi todo el talento diferencial que hay ahora mismo en el panorama balompédico internacional lo colecciona el Madrid. La última pieza, el siete años (¿o fueron siglos?) deseado Mbappé, es el icono de la aburridísima Francia de Didier Deschamps. Pero este Mbappé es un jugador muy diferente de aquel niño fulgurante que parecía una mezcla entre Ronaldo Nazario y Maradona y que abrumó con su poder en el Mundial de Rusia de 2018. Entonces, cuando recibía y esprintaba en cualquier parte del campo era un dragón Targaryen batiendo sus alas monstruosas. Hoy parece un delantero menor, fosilizado, sin imaginación y, lo peor, viejo, muy viejo por dentro. Los años perdidos en el PSG han asesinado al niño y han traído a un señor mayor muy cínico y resabiado que ilusiona menos que Endrick.

Ahora aterriza en el Madrid como un héroe de novela de aventuras adocenado por la embriaguez y la inacción, ante la oportunidad de alcanzar lo que el mundo creyó hace tiempo que sería. Contra España jugará mermado y con máscara, y con una legión de madridistas patriotas en contra por su apoyo expreso al cordón sanitario que en Francia han organizado los partidos de centro e izquierda contra Le Pen en las últimas elecciones legislativas celebradas el pasado domingo.

Mbappé

Más allá de cualquier consideración, para mí es estupendo que un futbolista se pronuncie sobre la realidad del mundo en el que vive. Antes era mucho más habitual, también es verdad que antes la distancia entre los jugadores profesionales de fútbol y el resto de la población era mucho menor. Es sano y necesario que los futbolistas hablen cosas distintas a las insoportables banalidades con que nos regalan cada vez que abren la boca desde hace mucho tiempo. Soy un firme partidario de la libertad de expresión, aunque Mbappé en este caso reme a favor de la corriente del tiempo: lo auténticamente subversivo habría sido que alzara públicamente la voz a favor de Le Pen. Pero, al fin y al cabo, Mbappé es hijo de emigrantes africanos, ¿qué iba a decir?

Él representa el triunfo, por lo demás anecdótico e irreal, del melting pot francés, y en donde viva no tendrá que sufrir, seguramente ni él ni nadie que conozca, las consecuencias nocturnas (y cada vez más, diurnas) de tener a cientos de jóvenes criados en valores incompatibles con la libertad personal occidental vagando ociosos por los barrios del proletariado nativo. Para la izquierda mediática los futbolistas suelen ser trisómicos con dinero infinito menos cuando opinan contra la derecha política, pero lo de Mbappé, en términos puramente intelectuales, tiene poco mérito.

Más allá de cualquier consideración, para mí es estupendo que un futbolista se pronuncie sobre la realidad del mundo en el que vive

Por ejemplo, cuando el patriarca Le Pen, que sí que tenía verdadera mala sangre, acusó al padre de Zidane de haber combatido en Argelia contra el ejército francés, el hijo, que se proyecta poco ante los micrófonos (como buen currista) salió a defenderlo. El padre de Zidane sí que es de verdad la antítesis de ese nihilismo anárquico e hiperviolento que está guetizando y llevando a la ruina a la vieja e integradora república francesa, que siempre fue un país de acogida, sobre todo de europeos del este, italianos y españoles. Construyó con humildad y orgullo una familia con férreos valores morales que ama a Francia y lo de Le Pen fue una canallada.

Zidane y su padre

Pero como digo está muy bien que los futbolistas hablen de algo más que de Masseratis, Lambos y tías en Instagram. Sobre todo en un país tan mojigato como España, donde por lo demás opina de política hasta el apuntador. Recordemos que los platós del corazón de Telecinco son una sección del Ministerio de Igualdad. Mbappé no se abstrae de las cuestiones que sacuden el país al que pertenece y eso es admirable, demuestra sentido de la terrenalidad.

De un futbolista uno no espera ponencias parlamentarias sino goles, pero vivimos en un mundo donde la manifestación política consiste en una storie de Instagram. De hecho yo personalmente esperé alguna implicación de los futbolistas españoles del Madrid cuando en octubre de 2017 en Cataluña pretendieron liquidar la soberanía nacional, pero como decía antes España es un país por lo general cobarde y mojigato, y aquí nadie dice ni pío por no quedarse sin comer. En el Madrid además estas cosas no gustan y se opta por el silencio, pues de todas maneras la libertad política del españolito no existe y es una cosa que tampoco interesa a nadie, y está indiferencia institucional hasta podría considerarse como una aceptación tácita de que el Real es de facto el último representante de lo que fue España.

Mbappé no se abstrae de las cuestiones que sacuden el país al que pertenece y eso es admirable, demuestra sentido de la terrenalidad

Pero hoy en Múnich Mbappé va a enfrentarse a un combinado del que el grueso de la prensa deportiva patria se considera dueño. Un equipo que desde 2010 encarna la némesis del Madrid a nivel deportivo e incluso ético. De la misma manera que en España nadie se sale del guion en ciertas cuestiones por indiferencia o miedo a ser cancelado, aquí todo Dios tiene la boca muy grande para descalificar a los profesionales.

Mismamente el sujetamicros apellidado Burgos de Onda Cero se permitió la galanura de insultar directamente a Unai Simón después de que éste tirara por tierra su intento de convertir en el Diablo a Kroos al término del partido de cuartos de final. Yo vi el partido en un bar lleno de sevillistas y béticos y pude comprobar que como la despedida en la cumbre de Kroos con el Madrid fue inatacable desde todos los ángulos, la caída del mito contra el equipo de los parias antimadridistas fue festejada por estos con algo parecido al rencor social bolchevique. Entendí muchos mecanismos de las revoluciones.

Kroos contra España

Ese odio alimentado por la prensa ahora está volcado en Mbappé, quien además tendrá que lidiar con el que genera en un sector español de su nueva afición, que lleva mal que Florentino esté materializando en este equipo que dirige Ancelotti el pálpito universal que consagraron sus fundadores, por otra parte hombres que defendían sus convicciones como personajes de John Ford. Ese sector de patriotas tiene un sentido de la nación pendenciero y burriciego y es incapaz de ver que desde antiguo el Madrid no encarna lo mejor de España como si cabalgara el caballo del Cid, sino que ataca de frente los gigantes del mundo encima del rocín flaco de don Quijote, así que no me quedará más remedio que ir con Mbappé, aunque la Francia de Deschamps sea el símbolo de la situación terminal del fútbol.

 

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No sé si es posible parafrasear y al mismo tiempo contradecir a El Fary, pero voy a intentarlo: “yo no odio al pívot blandengue. Los jugadores son muy pícaros, valga el sentido de la palabra, sobre todo los bases. Son granujillas y se aprovechan del pívot blandengue. Se aprovechan de su torpeza o de su falta de velocidad y lo aburren. El pívot debe estar en su sitio y los jugadores bajitos en el suyo, porque, amigo mío, el pívot no debe nunca de blandear. Debe de estar con su corpachón ahí, en medio de la zona, porque la zona necesita ese pedazo de tío ahí. Aun así, yo no detesto al pívot blandengue”.

Reconozco que algunos de estos pívots blandengues me han desesperado a veces, pero no los detesto como pude detestar a los megamillonarios blufs que llegaron y no hicieron nada destacable (Dragan Tarlac y Lazaros Papadopoulos en el recuerdo). Respeto profundamente al pívot blandengue. Tíos que superan por bastante los dos metros, torpones en muchas ocasiones, que no coordinan con la rapidez de los bases, que tocan menos el balón y a los que apenas se les permite botar o lanzar a más de dos metros de distancia, pero que salen a la cancha a hacerlo lo mejor que pueden. Con sus andares pesados en la mayoría de los casos. Uno esperaría de estos gigantones que intimidaran, que al menos asustaran a los contrarios, que espantaran cualquier intento de penetración rival en la zona, pero lo cierto es que varios de estos pívots han resultado ser tan entrañables como el gigante de Big Fish.

Respeto profundamente al pívot blandengue. Tíos que superan por bastante los dos metros, torpones en muchas ocasiones, que no coordinan con la rapidez de los bases, que tocan menos el balón y a los que apenas se les permite botar o lanzar a más de dos metros de distancia, pero que salen a la cancha a hacerlo lo mejor que pueden

Cuando uno piensa en un pívot blandengue, le puede venir a la cabeza la figura de Ante Tomic, pero este no es el concepto de jugador en el que estoy pensando. Ante Tomic me parece, aun hoy en la Penya, un grandísimo jugador de baloncesto, un bailarín de 2,17 metros con muy buenos números tanto en el Real Madrid como en el Barça, el Joventut, o la selección croata. Pero Tomic es el Luis Milla del baloncesto: jugó en el Madrid los años en los que el Barça lo ganaba todo, y se fue al Barça cuando comenzó el ciclo ganador de Laso y sus chicos. Y lo importante es el “conceto”, que diría Manuel Manquiña. Yo hablo de jugadores de un perfil más bajo, inversamente proporcional a su altura.

LaBradford Smith

Si no detesto al pívot blandengue, aparte de por comprensión, es porque todos ellos tuvieron su “momento LaBradford Smith”, que es lo que me gusta recordar de ellos. Para el que no lo recuerde, LaBradford Smith era ese escolta de segunda o tercera fila de los Bullets que un buen día cometió la osadía de enchufar 37 puntos delante de las narices del mismísimo Michael Jordan. Fue el mejor sobre la cancha de Chicago, frente a un público entregado a Jordan que se preguntaba, igual que el mismo MJ, “¿de qué va este LaBradford Smith? ¡Se supone que no tenía que enchufar ni una!”.

Vamos con mis “favoritos” y sus momentos LaBradford Smith:

Nedzad Sinanovic: en 2006 el Madrid tenía a un tipo muy largo en el banquillo, 2,22 metros de bosnio que se habían convertido en parte del mobiliario. Tenía aspecto de buena persona, le faltaba músculo, pero no se movía mal, por lo que veíamos de él en los calentamientos (porque no jugaba ni los minutos de la basura). De repente, en el Palau Blaugrana, con el Real Madrid al borde de la eliminación en el tercer partido de los cuartos de final de una temporada aciaga, el técnico Boza Maljkovic miró al banquillo y vio que tenía a este jugador. Supongo que le diría “calienta, que sales”. Solo jugó por las numerosas ausencias del equipo (Hervelle, Markko Tomas, Hamilton, Rakocevic) y el bosnio reventó el Palau. El Madrid perdía por 7 a falta de 6 minutos y, con los 11 puntos casi consecutivos del bosnio, terminó ganando por 8. Al gigantón le salía todo, un par de alley-oops, tapones, rebotes, intimidación, hasta un triple cuando se agotaba la posesión.

Las estadísticas son concluyentes: parcial de +36 con él en cancha y -28 sin su participación. “¿Por qué no juega más?”, nos preguntamos entonces. Pues por la misma razón por la que LaBradford Smith.

Nedzad Sinanovic

Pat Burke: ¿desde cuándo existen pívots irlandeses? El bueno de Burke no es que fuera blandengue, porque se trataba de una roca maciza de 2,11. Tampoco es que fuera malo, simplemente tenía la calidad de los irlandeses que no se dedican al rugby. Por ello solo estuvo una temporada en el Real Madrid, pero tuvo su “momento LaBradford Smith”, el cual sirvió para romper una sequía de siete años sin triunfos en el Palau. Fueron años duros por plantilla y por los habituales arbitrajes criminales en aquel territorio minado.

Ocurrió en diciembre de 2004. Lo normal era que el Madrid hubiera perdido ese partido, como siempre que se llega a un final igualado allí y el doble rasero se deja sentir en los esbirros de Paco Monjas. Con 63-64 y a cinco segundos para el final, los colegiados señalaron una de esas faltas que no se pitan igual en la zona contraria y le dejaron a Ilievski la posibilidad de matar el partido. Pero solo metió el primero. El Madrid salió de manera veloz a la contra y le dio el balón a este irlandés de 2,11 que, en carrera, no pudo hacer otra cosa que tirar desde unos 3-4 metros de distancia. ¡Chof! Los jugadores dieron el mismo grito que yo en mi casa, y salimos todos corriendo: ellos hacia el vestuario y yo, hacia mi hijo. Aquello había que celebrarlo: lo abracé y lo lancé por los aires con la misma técnica que Burke.

Pat Burke

Brent Scott y Andrew Betts: uffff, vaya pareja. Solo estuvieron una temporada en el Real Madrid, la 1999-00 y tenía toda la pinta de temporada para irnos de vacío. El primero, de 2,07 metros, era más ancho de culo que de espaldas, y lo más destacable de él era que se oxigenaba el pelo de una manera dañina (para el espectador). El segundo, Betts, era una torre de 2,17 de Leicestershire, que, si uno piensa en una torre de Leicestershire, le viene a la cabeza una mansión como las de Downton Abbey: poblada de lores que toman té y hablan de manera engolada, y de mayordomos que andan erguidos como si llevaran un palo de escoba… pues eso. Betts era flojo, Scott era tosco, pero ambos se marcaron una serie bastante decente contra el Fútbol Club Barcelona en la final de la ACB. Fue el año de la liga de Sasha Djordjevic y su celebración capada en el Palau. En el quinto partido, el decisivo, Scott se marcó el que posiblemente fuera el partido de su vida y, con un 27 de valoración, contribuyó a un título inesperado para todos nosotros.

Brent Scott

Mirza Begic: tenía cara de buena persona, que quizás sea lo peor que se puede decir de un pívot de 2,16 metros. A veces lo veías por la cancha con ese aire casi despistado y te daban ganas de darle un abrazo antes de pedirle que siguiera el juego un poco más de cerca. No era mal jugador: escuela balcánica, buenos fundamentos, tiro correcto, pero poca mala uva. Parecía como si no quisiera hacer daño a sus rivales. Sin embargo, mostró algo los colmillos el año en que Ante Tomic se marchó al eterno rival y nos lo encontramos con la camiseta contraria en la final de la ACB 2012-13. Sin salirse mucho de sus números habituales, 4-6 puntos y 3-5 rebotes por partido, el bueno de Mirza le enseñó los dientes en varias ocasiones a su excompañero y le demostró que no iba a vivir unos partidos sencillos. Como así fue. El Real Madrid se llevó aquel título, Tomic se quedó en apenas 9 puntos y Begic siguió su carrera por Grecia, Vitoria, Bilbao, Irán o Eslovenia. Llegó a probar en la NBA en 2015, pero lo echaron antes de debutar: creo que por algún despiste se saltó el campo de entrenamientos.

Mirza Begic

Tengo un amigo, gran forofo del baloncesto, al que un día le mencioné el concepto del “pívot blandengue” y me dio un nombre para el debate.

Antonio Martín: casi pierdo la amistad con él en ese momento. Es cierto que tuvo un final de carrera poco acorde con el resto, con unas estadísticas magníficas, pero fue por un tema anímico y físico, no porque fuera un pívot blandengue. Antonio Martín se retiró con apenas 29 años, pero realmente se retiró de la zona dos años antes, cuando Corny Thompson le rompió el cuello en una jugada desafortunada. Estuvo siete meses en rehabilitación y los médicos le dijeron que no tenía que preocuparse por volver a jugar, sino por recuperar una vida normal. Sus números bajaron mucho tras aquella lesión y se aprecia en datos como que el promedio de rebotes que capturaba bajó a la mitad. Ya no le apetecía pelear en la zona con la misma fiereza y en ataque fiaba todo a su tiro de 4-5 metros.

Antonio Martín mide 2,09 metros. Más alto que su hermano Fernando, con mejor técnica, mejor tiro exterior, y fue cualquier cosa menos un pívot blandengue

Antonio Martín mide 2,09 metros. Más alto que su hermano Fernando (mi ídolo, como ya conté por aquí), con mejor técnica, mejor tiro exterior, y fue cualquier cosa menos un pívot blandengue. La mejor prueba de ello está en el partido que se disputó el 5 de diciembre de 1989 frente al Paok de Salónica en el Palacio de los Deportes. Es importante la fecha: apenas habían pasado 48 horas del fallecimiento de su hermano en el fatídico accidente de tráfico. Lo normal era haber suspendido el partido, pero, según cuenta George Karl en sus memorias, el propio Antonio Martín recordó a sus compañeros lo que habría dicho Fernando: “sois una panda de cobardes si no jugáis”.

Antonio Martín

Creo que nunca ha habido tanta emoción en el Palacio. El madridismo entero estaba consternado y los jugadores, visiblemente afectados. Antes del inicio del partido hubo un homenaje con la camiseta de Fernando con el 10 y una entrega de flores… imposible jugar en esas condiciones. El equipo perdía por 13 al descanso, 33-46. Normal. Según cuenta George Karl, Antonio Martín llegó al vestuario y soltó a sus compañeros una frase muy “fernandiana”: “sois una panda de hijos de puta”. La segunda parte forma parte de esos recuerdos imborrables del baloncesto: 59-25 para los locales. 92-71 en el marcador final. Antonio Martín logró 18 puntos y 16 rebotes en una actuación memorable, que contagió a todos sus compañeros, al público e incluso, estoy seguro de ello, a los rivales. El partido se puede encontrar entero en YouTube y os recomiendo ir al punto 1h.20m para ver la despedida del partido de Antonio, con el abrazo de sus compañeros y el consuelo, entre otros, de José Luis Llorente, otro de los que participaron en aquella gesta.

Si esta serie va sobre nuestras debilidades en los pívots, amigos de La Galerna, junto al nombre de Fernando, escribid el de su hermano Antonio.

 

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Entregas anteriores del serial:

  1. Mi debilidad bajo el aro: Rafael Rullán
  2. Mi debilidad bajo el aro: Clifford Luyk
  3. Mi debilidad bajo el aro: Walter Tavares

El cerebro de Zadar que gana batallas

 

Los que saben de fútbol suelen explicar que la clave de un equipo está en el centro del campo, en la medular, que dirían los clásicos. El medio es la madre de todas las batallas, el espacio donde se dirime la suerte de un partido.

Si damos por buena esa teoría, se explica mejor la obsesión que han tenido desde siempre los entrenadores en poblar ese espacio con buenos jugadores, futbolistas que por sus características pueden marcar la diferencia tanto a nivel ofensivo como defensivo.

En ese esquema impuesto por los técnicos, no suele faltar nunca un jugador que tiene como principales argumentos de su juego las dotes de mando, capacidad posicional, técnica, visión de juego, llegada al área rival y esfuerzo en el repliegue.

El Real Madrid cuenta en sus filas con un futbolista que es todo eso y mucho más aún. Estamos hablando de Luka Modric, el cerebro de Zadar.

Modric, el Sumo Pontífice del fútbol de nuestras vidas

Modric, a sus 38 años, mantiene intactas muchas de las cualidades que le han convertido posiblemente en el mejor medio de la historia del fútbol moderno y en un jugador respetado en todos los estadios del mundo. Ver a las aficiones rivales del Madrid despedir en pie al genio croata es el mejor aval a toda una carrera deportiva que ha estado marcada por una trayectoria de leyenda vistiendo la camiseta blanca del Real Madrid.

Modric lo tiene todo. A sus 38 años, mantiene intactas muchas de las cualidades que le han convertido posiblemente en el mejor medio de la historia del fútbol moderno y en un jugador respetado en todos los estadios del mundo

Modric es un futbolista diferente. Aparentemente frágil físicamente, es, sin embargo, un jugador de pierna fuerte. Competitivo hasta el límite, lleva en sus genes un ADN balcánico de guerrero indomable. Modric nunca se rinde y esa es una de las principales cualidades de un futbolista que multiplica en sus botas y su forma de entender el fútbol todas las cualidades que debe tener un 10: técnica, posicionamiento, desplazamiento en corto y en largo del balón, visión de juego, capacidad para tomar la mejor decisión según el momento del partido en el que se está, compromiso defensivo, aporte en ataque e, incluso, disparo desde media distancia. Es decir, lo tiene todo.

Su carrera no tiene casi parangón a nivel mundial. Es, junto con Nacho, el jugador del Real Madrid que más títulos acumula en sus vitrinas: 26. Además, ha sido subcampeón del Mundo con Croacia en 2018 y tercero en el Mundial de Qatar, cuatro años más tarde.

Modric y Mbappé en el Mundial de 2018

Lleva en la élite del fútbol desde el 3 de agosto de 2003, cuando debutó con el Dinamo de Zagreb, su primer club profesional, ante Zrinjski Mostar. Después, vistió la camiseta del Tottenham Hotspur de 2008 a 2012 y, desde entonces, se ha dedicado a escribir la historia del Real Madrid formando parte de dos generaciones imposibles e irrepetibles del club blanco. Él es el nexo de unión entre los Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Casillas, Benzema, Kroos, Casimiro o Keylor y la actual de los Militao, Courtois, Camavinga, Vinícius, Rodrygo… Por ende, será también el timonel de una era en la que se espera a Mbappé como estandarte de los nuevos tiempos.

El anuncio de la retirada de Toni Kroos ha modificado seguramente los planes a corto plazo del croata, que ha decidido prestar un último servicio a la causa del club del que es leyenda y seguir impartiendo magisterio desde el centro del campo, la zona donde se ganan las batallas, algo a lo que Modric está más que acostumbrado.

 

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Entregas anteriores del serial:

  1. La mejor batuta: Fernando Redondo
  2. La mejor batuta: Xabi Alonso
  3. La mejor batuta: Milan Jankovic
  4. La mejor batuta: Claude Makélélé
  5. La mejor batuta: Toni Kroos

 

¡Florentino, ficha a Raphinha!

 

Shockeado todavía por la incalificable agresión de Toni Kroos a Pedri, me puse a ver el Uruguay-Brasil, Copa América. Dos días y dos noches llevo sin pegar ojo por la brutalidad de Stuttgart, el stuttgartazo. Imagino que muchos de ustedes también andarán con mal cuerpo.

Me encanta la palabra shockeado. Es la fórmula potente para definir un estado de ánimo, el mío, tras lo sucedido entre el feroz ya exjugador del Madrid y el futbolista del Barcelona. Impresionado, conmocionado, impactado, atónito, estupefacto también valdría, pero donde esté shockeado… Oh.

Pues eso. Que me puse ese partido americano y en estas resultó que el racial defensa uruguayo Araujo, jugador del Barcelona en sus ratos libres, empujó por detrás a un chaval que pasaba por allí: Endrick, delantero brasileño que no tardará en debutar en el Real Madrid.

Araujo y Endrick

El natural lío que propició la acción tuvo un protagonista estelar, que no inesperado, como les contaré después: un paisano del chico agredido, Raphinha, también del Barcelona, apareció como un rayo y azuzó a Araujo en defensa de Endrick. Poco faltó para que le sacudiera en plan Tyson.

Raphinha y Araújo

No fue la primera vez que Raphinha salió en defensa de un madridista, pues ya lo hizo con Vinícius cuando entendió, fíjense, que estaba mal llamarle mono y esas cosas. Entonces, en un programa de una televisión ejemplar, presentador y contertulios pusieron cara de póker con aquellas imágenes: Raphinha manifestándose pro-Vinícius.

No fue la primera vez que Raphinha salió en defensa de un madridista, pues ya lo hizo con Vinícius cuando entendió, fíjense, que estaba mal llamarle mono y esas cosas

La cosa fue más o menos así: imagen de Raphinha explicándose, voz del presentador: Raphinha ha opinado sobre Vinícius. (Opinado, ¿eh? La asquerosa equidistancia). Silencio de los presentes. Caras tiesas, ni un músculo movieron. La lengua, tampoco. Paso a otras imágenes. Ni mu, o sea. Raphinha, Raphael Dias Belloli. Raphael, tú eres aquel…

Vinícius

Floren, fíchalo. Merece jugar en el Madrid. ¿De qué? Ya veremos. ¡Qué importa! Calendario muy largo viene. Es un delantero notable y un tío con lo que hay que tener. Y al Barça le iría bien ingresar un dinerito. No sería la primera mano que le echa Florentino. Ni será la última.

Vamos, yo le presentaría el día 16 aprovechando el escenario por Mbappé. Y si no es así, cosa que lamentaría, espero que el día que aparezca como rival en el Bernabéu el Madrid le haga el pasillo y el pueblo le dedique una ovación sólo similar a la del día que se retiró Kroos... y voy por él.

Floren, ficha a Raphinha.Merece jugar en el Madrid. ¿De qué? Ya veremos. ¡Qué importa! Yo le presentaría el día 16 aprovechando el escenario por Mbappé

Toni ha jugado diez años en el Madrid y fue expulsado una vez. Una. Por doble amonestación en octubre de 2022, un partido con el Girona. Autor de la obra, el colegiado Melero López. El partido acabó 1-1 después de que el tal árbitro pitara un penalti por mano a Asensio que transformó el legendario Stuani entre risas: no podía contenerlas visto lo que habían pitado a su favor. Vamos, este Melero está en el España-Alemania y no sólo pita la mano del gran Cucurella, sino que llama a los ‘stewarts’ para que se lo lleven del estadio.

Kroos

Fue aquella, además, la única expulsión de Kroos es su carrera. Una, sí. En el Bayern y en su doble etapa en la selección alemana, cero. Bueno, pues la jugada que acabó con la lamentable lesión de Pedri colocó a Toni como el nuevo Jack el Destripador. Hasta que el propio afectado salió con que esas son cosas del fútbol y muchas gracias, Kroos por tu interés. El 8 se había manifestado en las redes.

Antes, los jugadores españoles consultados por la acción manifestaron lo obvio: un lance desgraciado del fútbol. La aparición de Pedri ha acallado el gallinero. Es el antimadridismo, claro. Que no tiene límite ni matiz y seguirá buscando. Si la acción sucede entre el canario y cualquier otro futbolista del universo siempre que no sea del Madrid, nada habría sucedido. La pena por el lance, no más.

La jugada que acabó con la lamentable lesión de Pedri colocó a Toni como el nuevo Jack el Destripador. La aparición de Pedri ha acallado el gallinero. Es el antimadridismo, claro

El Madrid desquicia en verano, invierno, otoño… Siempre. También se lee y escucha: ¡mala Eurocopa de los jugadores del Madrid! Y es que como ustedes saben Bellingham,  Camavinga, Tchouaméni, Mendy, Nacho, Carvajal, Joselu, Mbappé juegan entre Abu Dabi Este y el Atleti, y a Güler no le hemos visto apenas. Jo, Güler…

Güler

Lo que diga el pueblo me mueve a risa: pobrete. Me shocka —otra vez— el periodismo, me niego a ponerlo en mayúscula. Tíos y tías especialistas en atontar al personal con cantos al buen fútbol, cuatro-dos-cuatros, la limpieza del juego, todo eso, aullando como conejos, y conejas, en contra de Kroos… al que no hace tanto la mayoría ponía como ejemplo.

Su noción del fútbol es escasa y adormece, pero lo delirante es cómo les descompone el Madrid. Comprendo que el tiempo que llevan tragando es mucho y duro —son hinchas con pluma, algunos, o micrófono— y me temo que la cosa va a continuar. También ellos. Pero esta corrida general de rímel ha sido tremenda. Habrá más, sí. Un abrazo a Pedri. Que lo suyo evolucione bien y pronto.

 

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Buenos días, amigos. Cuando arranca el amanecer, unos minutos antes de las siete de la mañana en Madrid, y la cafetera italiana inicia el borboteo indicativo de que ha cumplido su labor, asimos el diario Marca y por poco no sufrimos un síncope.

Portada Marca

Una señora —chiquitita— del revés en exorcista escorzo se precipita sobre un Rudy Fernández alarmado que grita y gesticula para llamar la atención. La muchacha ha superado de espaldas ya las letras del diario marquista y se aboca —abajo— sobre la leyenda del baloncesto.

Entramos en pánico, no sabemos si llamar a Juancho Gallardo para que avise a Rudy de lo que se le viene encima o directamente al 112. En ese momento el café se sale y tiñe de ocre los quemadores de la cocina. Sale humo y huele a rayos. Acudimos raudos, apagamos el gas, limpiamos el desaguisado y decidimos tomar una taza del salvador líquido oscuro.

Reconfortados, y totalmente despiertos por acción y efecto de la cafeína, echamos un nuevo vistazo a la portada del diario madrileño y descubrimos que no se trata de ninguna señora haciendo balconing sobre Rudy, sino de un montaje fotográfico con la saltadora de altura ucraniana Yaroslava Mahuchij como protagonista tras batir con 2,10 metros el récord mundial de la disciplina. La anterior plusmarca databa de 1987, año en que el Madrid de la Quinta del Buitre levantó su segunda liga consecutiva y, lo que es más importante, este humilde portanalista realizó la primera comunión.

Ya repuestos del susto, y más despejados, seguimos observando esta primera plana. «A París» es el titular y hace referencia a una sensacional —también en baloncesto— España, que con la victoria de ayer por 86-78 sobre Bahamas sella su pasaporte a los Juegos Olímpicos de la capital francesa. No es osado afirmar que España va bien, en lo que a fútbol y baloncesto respecta.

El periódico de Unidad Editorial destaca que don Rodolfo Fernández Farrés será el único baloncestista con seis Juegos, y no se refiere a que posea una colección con el Tetris, el Trivial, el Monopoly…, sino a que se convertirá en el único jugador de baloncesto en participar en seis citas olímpicas. Y, como todos sabéis, se trata de acontecimientos que ocurren cada 4 años. A poco que se sepa multiplicar da vértigo. Mérito tremendo de Rudy.

Otro veterano del Real Madrid que acaba de finalizar su periplo blanco aparece en la esquina superior derecha. Es Nacho Fernández, también de la selección española, pero de fútbol, quien en patriótica pose torera afirma que Mbappé es una potencia mundial. Así es. El combinado nacional también lo es. Respeto, no miedo.

Portada As

En As también es Rudy el principal protagonista, aunque con más compañeros de selección y sin ninguna plusmarquista ucraniana sobrevolándole.

La parte Noreste de la portada, al igual que Marca, la dedican a la España de fútbol. De la Fuente destaca que esta selección no es solo Nico y Lamine e insiste en la fuerza del grupo por encima de sus emergentes valores. Es cierto, la principal virtud de este equipo es su juego colectivo. Los madridistas hace tiempo que tenemos ese concepto bien claro, no en vano en el túnel de vestuarios del Bernabéu está esculpida la mítica frase de don Alfredo: «Ningún jugador es tan bueno como todos juntos».

Portada Mundo Deportivo

La prensa catalana relega al baloncesto a un segundo plano y se centra en el deporte rey. Dani Olmo, en pose propia de un celebrities de Joaquín Reyes, se muestra ambicioso: «Queremos más», y Mundo Deportivo utiliza la frase como titular.

Hace muy bien Dani en querer más. En deporte siempre hay que querer más, pero esta vez la aspiración está más que justificada, España está jugando, y compitiendo, realmente bien, y sus opciones de vencer a Francia y plantarse en la final no son pocas. El encuentro será mañana en Múnich a las 21 horas y lo dirigirá el esloveno Slavko Vincic, quien ya arbitró el reciente España-Italia.

Portada Sport

Sport centra su atención en Araujo, defensor culé que ha sufrido una rotura muscular en la Copa América y se perderá lo que resta de competición y la pretemporada con su equipo. Con este calendario inhumano las probabilidades de que ocurran percances como estos aumentan considerablemente.

Tanto en la Eurocopa como en la competición americana estamos comprobando cómo gran cantidad de futbolistas de calidad están muy por debajo del nivel esperado. Se les critica quizá con demasiada dureza sin tener en cuenta que, literalmente, están agotados, extenuados tras una temporada abarrotada de partidos. Pensamos que son robots, pero tienen límites físicos.

Sport lleva esta noticia a primera plana porque cuando se cerró la edición de ayer aún no se había disputado el Uruguay-Brasil que concluyó con el pase a semifinales de los charrúas de Fede Valverde. La eliminación de la canarinha es aprovechada por el diario que cobija a Iván San Antonio para deyectar un «Vinícius, ¿sin Balón de Oro?».

La verdad es que, por desgracia, no nos sorprende, si alguien tenía papeletas para comportarse de manera abyecta era Sport. Vini, recordemos, ni siquiera llegó a jugar el choque contra Uruguay. Un choque en el que se produjo otro choque, disculpad la redundancia. Pero no fortuito, sino adrede. Araujo embistió a Endrick y tuvo que ser Raphinha, brasileño del FC Barcelona, quien saliese en defensa del nuevo jugador del Real Madrid.

Tomás Guasch escribe sobre sobre este asunto en La Galerna. También lo hace sobre la delirante persecución a Kroos por el desafortunado lance con Pedri. Ha tenido que ser el propio jugador español quien calmase las infundadas iras del antimadridismo patrio al publicar las siguientes palabras: «Gracias, Toni Kroos por tu mensaje. Esto es fútbol y estas cosas pasan. Tu carrera y tu palmarés quedan para siempre». El comportamiento de Toni y de Pedri ha estado a la altura de las circunstancias. No se puede decir lo mismo de buena parte de opinadores y medios.

Pasad un buen día.

Inicio la escritura de este artículo en la víspera del España-Alemania, partido que puede suponer el punto y final a la carrera de uno de mis jugadores favoritos, el mejor mediocentro organizativo que han visto estos ojos, la leyenda germana cuya despedida blanca nos ha estallado dejándonos un enorme butrón en nuestras almas. No sé si serán sus últimos noventa minutos o le quedarán uno o dos partidos más, pero estaré fotografiando con la retina cada gesto y cada toque al balón como si fuese el último.

Kroos e hijos

Soy un aficionado al fútbol muy inclinado hacia los mediocentros organizativos. A otros les va el jaleo, los futbolistas explosivos y verticales, los más contundentes —que también—, pero si me das un jugador inteligente, con visión de juego, que no para de leer y moverse, con depurado toque de balón y suprema elegancia, me derrito. Mis primeros pasitos los di de la mano de Redondo; me fui haciendo mayor con Pirlo, seguido de Xabi Alonso y sí, el ínclito Xavi. Primeros amores de la adolescencia hasta que aterrizó el definitivo, el platónico, la “chica” de mi vida, la de “hasta que la muerte os separe”. Esa “chica” era rubia, germana, portaba las camisetas cual esmoquin y un control orientado que me hizo perder la cabeza.

Kroos es mi amor definitivo, el platónico, la “chica” de mi vida, la de “hasta que la muerte os separe”. Esa “chica” era rubia, germana, portaba las camisetas cual esmoquin y un control orientado que me hizo perder la cabeza

Creo que en la vida de todo aficionado al fútbol aparece un jugador que, cuando se despide, todo lo que le sigue se tiñe de gris. Imagino a aquellos brasileños que se enamoraron del fútbol con Pelé o Garrincha, a los madridistas de Di Stéfano, a los napolitanos con Maradona, a los que crecieron con la naranja mecánica o disfrutando con Eusebio. Esa muesca que te deja insatisfecho de por vida, porque “ya nadie juega como él lo hacía”. Esa muesca me la han incrustado  Zidane, Benzema y, por supuesto, Toni Kroos.

Kroos y Benzema

Toni se diferencia del resto de grandes mediocentros organizativos de la Historia en que ha dominado cuando nadie tenía interés en los de su estilo. Ya lo comenté en un artículo previo llamado “El último crooner”: los aficionados ya no quieren jugadores —supuestamente— lentos ni directores de orquesta, quieren músculo, adrenalina e inmediatez. La “era viral” ha llegado al deporte rey y ha aniquilado a los de la estirpe de Kroos. Pero el alemán sobrevivió ya que adquirió una evolución darwiniana respecto a sus predecesores.

En sus primeros años en la élite conseguía seguir el ritmo endiablado que iba cogiendo la competición, soportaba las transiciones rápidas, llegaba al área y mantenía un soporte defensivo. Posteriormente se cubrió las espaldas con un descomunal Casemiro y se fusionó con Modric para crear el mejor centro del campo que han visto estos ojos.  Todos los entrenadores han creado sus equipos alrededor de la figura de Antonio y lo han seguido haciendo hasta su último suspiro tanto Ancelotti como Nagelsmann. Y sus equipos han seguido ganando.

Toni Kroos se diferencia del resto de grandes mediocentros organizativos de la Historia en que ha dominado cuando nadie tenía interés en los de su estilo

Kroos ha conseguido jugar al golf mientras el resto han ido evolucionando al fútbol americano. Ha parado el tiempo durante una década y lo ha manejado a su antojo, como un héroe de Marvel. Se ha convertido en el mejor y más fiable pasador en largo de la Historia, ha facturado asistencias en los momentos claves y ha liderado al equipo cuando más se le necesitaba. Siempre con la máxima elegancia. Y lo ha hecho prácticamente en todas las Champions ganadas que, por cierto, son seis. El mejor palmarés de todos.

Kroos y Florentino Pérez

El partido para mi recuerdo es uno que ha pasado desapercibido, eclipsado por la jugada funambulesca de Benzema. Ese día me di cuenta de por qué el Madrid vencía tanto, por qué ganaba tantas Champions y por qué iba a ganar la de ese año. Hablo del partido de vuelta de semifinales de Champions contra el Atlético de Madrid, mayo del 2017. Los blancos llegaban al Calderón con un 3-0 y los colchoneros se ponían 2-0 en el minuto 16. Se auguraba debacle. Pero Toni Kroos, en los momentos en los que a todos los mediocentros organizativos les tiemblan las piernas, congeló el ambiente, ajustó su posición y decidió que ese partido no se iba a perder.

El convencimiento de Toni llevó a sus compañeros a ir dominando el escenario, todos se la daban a él porque todo el mundo necesita un salvavidas cuando las cosas se ponen mal. Ese día comprendí que el alemán no era sólo un jugador de técnica perfecta, comprendí que era uno de los mayores jerarcas que habían pisado el verde. Apagó el Calderón en uno de los momentos más difíciles a base de ajustes posicionales, seguridad con el balón y cambios de juego. De eso trata ser un jerarca, de golpear al rival cuando te tiene arrinconado, de rehacerte cuando te tienen en la esquina contra las cuerdas.

Kroos ha conseguido jugar al golf mientras el resto han ido evolucionando al fútbol americano

Su imagen más icónica siempre ha sido la de su salida del campo celebrando la Duodécima pero, si me tengo que quedar con dos imágenes, elijo su fotografía encima de las vallas publicitarias de Wembley tras la decimoquinta; flotando, agarrado de la camiseta por Vinicius, sujetándole para que no ascendiese a los cielos.

Kroos, Vinícius, Rüdiger, Mendy, Modric, Militao, Joselu.

La otra, su abrazo cercano al nirvana con Modric, rodando y retozando en el suelo tras conseguir la milagrosa decimocuarta. Dos leyendas envueltas en felicidad y regresando a sus momentos más felices de la infancia.

Modric y Kroos: dos regalos de fin de curso

Lo han señalado por lento o por ser el culpable de la bajada de nivel del equipo tras la Champions contra el Liverpool. Han criticado que siempre se ha tenido que jugar a lo que juega él y que el equipo no ha progresado. Que le ha negado la entrada de la modernidad al estilo de juego. Pero, ¿cómo no vas a jugar a lo que quiera uno de los mejores mediocentros de la Historia que continúa teniendo capacidad física? Es como renunciar a ser del Real Madrid, puro ejercicio de masoquismo.

Por si quedasen dudas, toda su trayectoria queda edulcorada con su último año. Nadie se despidió así y nadie se despidió con ese nivel. Sus partidos contra el Bayern en semifinales, su defensa contra el City en el Etihad, su temporada final como el mejor mediocentro del mundo (junto con Rodri). Su último título en lo más alto. Un final de carrera para desintegrar a los críticos y enmarcarse en lo más alto de la cúspide del Olimpo.

¿Cómo no vas a jugar a lo que quiera uno de los mejores mediocentros de la Historia que continúa teniendo capacidad física? Es como renunciar a ser del Real Madrid, puro ejercicio de masoquismo

Termino la escritura de este artículo tras la eliminación de Alemania a manos de España. Toni Kroos no volverá a tocar el balón en partido oficial. El cielo parece menos azul esta mañana y el césped no brilla de la misma manera. Las zapatillas blancas ya no lucen como antes y las camisetas no les quedan tan bien a los jugadores. Los controles orientados son un desastre y los pases en largo no llevan la tensión suficiente. Nadie organiza nada y los tempos de los partidos son caóticos. Reina la entropía.

“Nadie volverá a jugar como lo hizo Toni Kroos” —dice un Álvaro envejecido a su yo de ayer—.

 

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Entregas anteriores del serial:

  1. La mejor batuta: Fernando Redondo
  2. La mejor batuta: Xabi Alonso
  3. La mejor batuta: Milan Jankovic
  4. La mejor batuta: Claude Makélélé

Buenos días, amigos. No hay Eurocopa que valga. Ni Mundial, ni Juegos Olímpicos, ni Tour de Francia. No hay acontecimiento planetario que por estas fechas consiga zafarse de ciertos usos y costumbres patrios de nuestro periodismo deportivo más cañí, aquel que detenta la medalla a lo rancio con distintivo rojo. La excelsa trayectoria de la selección española por esos prados germanos sin hacer prisioneros no ha sido suficiente. Tampoco los destellos de Aladin Güler, que con apenas 19 añitos ha llevado a Turquía a las puertas de las semifinales. Ni siquiera esto de que Rudy y España se queden sin JJOO de París merced a un delirante preolímpico infernal, cuyo escollo final es la Bahamas NBA, han conmovido a los hacedores de portadas deportivas de los kioscos este 7 de julio. Por suerte había un navarro sobre el césped, porque teníamos un Fermín en el bolsillo. Imagínense el bochorno de las primeras planas. Hubiera sido aún peor.

Portada Mundo Deportivo Portada As

Lo de Mundo Deportivo tiene un pase, el diario de Godó, grande de España, más grande si cabe en periodos seleccionables. Ya saben: España no se acaba donde acaba el mar; hay barca pa´seguir, que decía Paca Carmona. Pues eso. Tiene un pase, no es que se hayan exprimido el cerebelo para idear maquetación y titular, pero aceptamos pulpo como animal de compañía. Además, aunque no sea como escribir esternocleidomastoideo, la ortografía es correcta, esto es, no se ha colado un mágico "chuminazo", como el que coló ayer la presentadora del informativo 24 horas del Ente. Sí, la misma que dijo aquello de que Robert Kubica iba como un pepino. Honor y gloria a esta señora.

Y decíamos que tiene un pase lo de MD en contraposición a la inenarrable portada del diario AS para cuyo confeccionador se intuye que San Fermín empezó ayer en la sobremesa entre pacharanes. A por Francia hemos de ir, han titulado, y a estas horas no nos consta ningún despido, dimisión o arresto en las oficinas del diario de PRISA. Habrá que agradecer que no hayan añadido nada al verso inicial, del estilo

A por Francia hemos de ir

Con Nico Williams y (San) Fermín

Sí, pedimos disculpas. Espero que sepan perdonarnos. El Pobre de mí (lector) resuena recóndito en nuestras neuronas.

Pese a su devenida devoción pamplonica, tanto As como Mundo Deportivo reservan algo de espacio para informar de que Países Bajos e Inglaterra se han plantado en semifinales de la Eurocopa. Los tulipanes lo hicieron pese a la exhibición de nuestro Arda Güler al frente de Turquía, y los de nuestro Jude Bellingham pese a su pésimo juego (el del equipo, no el de Jude en particular) gracias a la tanda de penaltis.

Portada Marca Portada Sport

Ante tamaño sonrojo parece buena idea coger la bici como Luis y darse un garbeo melena al viento. El de la fuente es un ejemplo perfecto de señor encantado de subirse a la ola de los mass media en pro de la rojigualda, donde no solo hay licencia para abatir madridistas, sino que hay barra libre en un coto de caza donde vuelan los perdigones y se desploman los pichones, a poder ser blancos. En lo estrictamente deportivo, no cabe en cambio sino reconocerle el mérito de haber hecho a la selección jugar muy bien y llegar, como mínimo, a las semifinales.

Fíjense en Sport. No nos podía fallar. Jubiló a Kroos, quisieron hacerlo con Zidane, también en Alemania, por cierto, y ahora van a por Mbappé. No a por Camavinga o por Tchouaméni o N'Golo Kanté o Griezmann o Brigitte Bardot, si me apuran.

Mbappé. Casualmente Mbappé.

Así se diseñan las bienvenidas. En breve, Marca nos prepara una hernia discal.

El que las provocó en sus defensores con sus fintas, magia, gambeteos y regate… fue don Alfredo Di Stefano, de quien me chiva precisamente el telediario del chuminazo y el pepino que se cumple hoy el décimo aniversario de su muerte.

Siempre en nuestro recuerdo, don Alfredo.

Hala Madrid.

Viva España.

Y feliz domingo, amigos galernautas.

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