Las mejores firmas madridistas del planeta

La lesión fatal de Dani Carvajal al término del partido frente al Villarreal nos ha sumido a todos en la melancolía. Nos golpeó la dureza de la misma, los gritos de dolor del jugador y el minuto en el que se produjo. Por ello, la terrible lesión de Carvajal nos dejó a todos con una sensación de orfandad. Ver a nuestro canterano y segundo capitán así no es fácil. Y más cuando venía de hacer a sus 32 años la mejor temporada de su carrera. Campeón de todo con el Madrid y con España, el de Leganés atravesaba un momento dulce y garantizaba con su presencia solvencia, jerarquía y seguridad. No en vano hablamos del mejor lateral derecho de los últimos diez años. Sin discusión.

Momentos así nos hacen reflexionar irremediablemente. Todos los madridistas admiramos a Carvajal, pues con justicia se ha ganado nuestro cariño. Sin embargo, estaremos de acuerdo que un percance de este calibre también nos obliga a ponderar su figura. No es fácil permanecer diez temporadas seguidas siendo titular indiscutible del Real Madrid. Tampoco lo es desenvolverse con esa admirable capacidad.

Carvajal y Ribery

Asimismo, su lealtad por el Club y buen hacer jamás se ha puesto en duda. Ninguno de nosotros recordamos regateos de declaraciones, follones o actuaciones desafortunadas de su entorno. Todo esto en conjunto suma un valor activo para el Club de indescifrable valor. Carvajal es el canterano ejemplar que consiguió con su talento ser el mejor lateral derecho del mundo y a su vez mantener los pies en el suelo. 

La historia del leganense es muy especial y hay en ella algo de destino manifiesto. Como todos los buenos madridistas saben, Carvajal fue el niño elegido entre miles para poner junto a don Alfredo Di Stéfano la primera piedra de nuestra ciudad deportiva de Valdebebas. En un guiño del destino, un niño de 12 años sería el encargado de protagonizar al lado de la mayor leyenda del Club un acto que a la postre definiría al Madrid contemporáneo más de lo que pensamos. Si la Ciudad Real Madrid puede enorgullecerse de ser la más completa y puntera del universo fútbol, esta tiene en Carvajal a uno de sus frutos más ilustres.

Carvajal es el canterano ejemplar que consiguió con su talento ser el mejor lateral derecho del mundo y a su vez mantener los pies en el suelo

La vida tiene mecanismos suficientemente complejos para sorprendernos, pues en un efecto dominó de la causalidad, ese niño rubito elegido al azar llegó a ser un talento generacional.

Esa histórica foto junto a don Alfredo poniendo la primera piedra acompañará a Carvajal toda su vida. Y tal vez sea esta imagen la síntesis total del legado del Madrid de Florentino Pérez. Pasado, presente y futuro conjugados juntos para mantener la esencia del madridismo mirando a un futuro indescifrable donde lo único seguro es que el Madrid se mantiene intacto como la única institución libre y confiable.

Y ahora, más allá de lo afectivo, todos nos preguntamos cómo resolverá Carlo Ancelotti esta importante baja que nos deja toda la temporada sin uno de los pilares del equipo. Partiendo de la base que no existe recambio total, cabe pensar que el italiano confiará en Lucas Vázquez para ocupar esa baja. El gallego ha demostrado en sobradas ocasiones ser un jugador capaz de dar todo lo que lleva dentro y a buen seguro que hará un gran papel. Dicho esto, supongo que tanto el staff técnico como el Club contemplan la idea de dar minutos de descanso a toda la línea de defensores.

Y llegados a este punto, ¿tenemos suficientes jugadores para repartir minutos y no perder capacidad efectiva? La vuelta de David Alaba a la dinámica del equipo está al caer, pero de ahí a ser aconsejable entrar en competición, aún promedia un tanto. Algo así sucede con Vallejo. Entonces, miramos a la cantera. ¿Será suficiente así o tal vez tengamos que reforzarnos en invierno? Si bien el Club fiaba la incorporación de nuevos efectivos a la defensa de forma puntual con el más que posible fichaje del lateral izquierdo Alphonso Davies como gran oportunidad de mercado, el tema de los centrales parecía relegado a hallar un joven talento generacional tipo Leny Yoro. Por el contrario, estos días pareciera que se debieran ampliar las características de búsqueda. Será interesante ver cómo se gestiona todo este tema. A la espera, le deseamos una pronta y excelente recuperación a Daniel Carvajal Ramos. La afición está contigo.

 

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El Chelsea FC derrotó (3-2) al Real Madrid femenino en el primer partido de la fase de grupos de la UEFA Women’s Champions League. Aunque los goles de Sjoeke Nüsken, Guro Reiten y Mayra Ramírez penalizaron la fragilidad blanca en el juego aéreo, Alba Redondo y Linda Caicedo recortaron distancias hasta rozar el empate en Londres.

Bajo un aguacero que hacía retumbar la cubierta de los graderíos de Stamford Bridge y ante una de las tres mejores plantillas de Europa, el Real Madrid femenino decidió comenzar su partido más difícil de la fase de grupos de la Women’s Champions League encajando un gol antes de llegar a los ciento ochenta segundos de juego. Ese inicio catastrófico no hacía presagiar nada bueno, pero al contrario de lo visto en años anteriores, el Madrid plantó cara a uno de los monstruos de la competición hasta acabar haciéndole pedir la hora noventa minutos después.

Tras un partido de liga de mero trámite recibiendo al Valencia y en el que los tres puntos a duras penas compensaron la lesión de Sandie Toletti, Alberto Toril optó por introducir de inicio a todas sus centrocampistas sanas. Con Caroline Weir y Alba Redondo como referencias en ataque, el equipo madridista salió decidido a disputarle el mando del duelo al Chelsea y a la media hora de juego ya lo había conseguido, pues el balón fluía entre Teresa Abelleira, Melanie Leupolz y Filippa Angeldahl.

Aunque los goles de Sjoeke Nüsken, Guro Reiten y Mayra Ramírez penalizaron la fragilidad blanca en el juego aéreo, Alba Redondo y Linda Caicedo recortaron distancias hasta rozar el empate en Londres

Por desgracia para las blancas, por entonces el marcador anunciaba –casi inexplicablemente– un dos a cero. El 1-0 llegó a raíz de un centro largo servido desde la derecha por Johanna Rytting Kaneryd. En el segundo palo saltó con contundencia Sjoeke Nüsken, lo suficiente para conectar el cuero, y Sheila García tuvo el infortunio de redirigir el cabezazo a la red. Veinticinco minutos después, otro balón parado por arriba que la zaga fue incapaz de despejar obligó a María Méndez a arriesgar en un intento de despeje en el que trabó a la atacante ‘blue’ que se le interpuso. Música para los oídos de la caserísima colegiada croata, que pitó el penalti claro tras un instante de suspense.

Guro Reiten dobló el botín del Chelsea desde los once metros y, quizás a causa de encontrarse un escenario tan favorable, las locales optaron por seguir plantadas sin más sobre el césped sin que la práctica con balón del deporte allí llamado football pareciese ir con ellas. Lo del equipo londinense es un caso digno de estudio, puesto que cada verano refuerzan su ya amplísima y sólida plantilla para seguir jugando tan mal como siempre. El signo del partido enfadó lo suficiente a las futbolistas del Real Madrid como para olvidar la desventaja y buscar la justicia a base de insistencia. Sólo así llegaría el gol. Ya cerca del descanso, Olga Carmona ganó bien la línea de fondo, centró y esta vez fue la defensa del Chelsea la que se enredó sin mandar el balón al Támesis. Alba Redondo estuvo rápida cuando el regalo fue a parar en sus botas, cargó la pierna y superó por abajo a Zecira Musovic.

Si bien el tanto de diferencia venía a explicar una parte de la realidad vista sobre el césped, en el fútbol son múltiples las variables que se superponen y el Real sigue sin dominarlas todas; una de ellas es la contundencia física y su derivada, el juego aéreo. El paso del tiempo transformó cada balón dividido en un dolor de muelas y, por arriba, el tercer gol local hizo imposible esconder un déficit que en Europa se paga siempre. La fórmula volvió a ser la misma: centro lateral de Lauren James y cabezazo de la colosal Mayra Ramírez a la red superando por alto a Maëlle Lakrar y a Misa Rodríguez.

Quedaba aún un mundo por jugar, el clima de perros había dejado tiritando a propios y extraños e, internamente, la expedición blanca debió empezar a asumir que la primera victoria ante un grande del fútbol femenino europeo seguiría sin llegar. En ese contexto, en años previos el equipo se habría dejado ir para volver a Madrid con un resultado abultado, pero esta vez ocurrió lo contrario. Las futbolistas volvieron a agachar la cabeza, robaron balones, intentaron progresar hacia la meta rival con mayor o menor acierto y no dejaron al Chelsea respirar en su guarida ubicada en el corazón de la capital inglesa. Los tres puntos estaban perdidos, y sin embargo en el 83 la enésima acción de ataque blanca fue progresando a trompicones. Apareció Weir en la frontal, disparó cruzado Eva Navarro, el esférico quedó bloqueado sobre la línea de gol y Linda Caicedo terminó empujándolo a la portería para firmar el definitivo 3-2.

El Madrid quiso jugar a fútbol y plantar cara al Chelsea en Inglaterra. Perdió, porque la imperfección del proyecto blanco sigue siendo una realidad, pero en el intento bien pudo descubrir cuál es el camino correcto por el que seguir avanzando.

 

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La lesión de Carvajal va mucho más allá de lo futbolístico. Se cae no solo el mejor lateral derecho del mundo, sino el capitán del Real Madrid. Tras finalizar el encuentro ante el Villarreal, el club confirmó que Dani Carvajal tiene rotura del ligamento cruzado anterior, rotura del ligamento colateral externo y rotura del tendón poplíteo en su pierna derecha. Lo más frustrante es que la acción haya sido una disputa de balón en el minuto 93 con el partido ganado. El fútbol, como la vida, es una montaña rusa de emociones constantes. Carvajal venía de hacer la mejor temporada de su carrera tanto a nivel individual como a nivel colectivo, metiéndole entre los favoritos a llevarse el balón de oro. En tan solo tres meses ha pasado de tocar el cielo en Berlín a pisar el infierno en el Bernabéu.

Ver entre lágrimas al niño que puso la primera piedra en Valdebebas, al hombre que marcó el gol de la decimoquinta, y al mejor 2 del momento causó dolor no solo en el vestuario, sino también en los aficionados. ¨El resultado es lo de menos, estamos todos preocupados por Carvajal¨, declaraba Valverde. El madridista, no ajeno a este tipo de lesiones después de lo vivido el año pasado, solo piensa en cómo suplirán la baja de su pitbull de Leganés.

Valverde

En la rueda de prensa postpartido, Ancelotti destacó la confianza que tiene en Lucas Vázquez sin descartar la posibilidad de buscar un lateral en el mercado de invierno. “Lucas nos da mucha confianza. Ahora el mercado está cerrado y no hay muchas opciones”, declaró el técnico italiano. El Madrid, a pesar de ser la única posición en la que no tiene un sustituto natural, tiene alternativas. En caso de no confiar en Lucas, una de ellas sería poner a Valverde de lateral, aunque quitarle del centro del campo es complicado, ya que está siendo el jugador más consistente del equipo. La otra es Militao, pero al no haber traído un sustituto de Nacho, la zaga de la defensa perdería peso, ya que tendría que jugar Tchouaméni de central.

Una opción sería poner a Valverde de lateral, aunque quitarle del centro del campo es complicado, ya que está siendo el jugador más consistente del equipo

Cuando termine el parón, el Madrid será exigido en defensa ante conjuntos como el Dortmund, Barca, Milán y Liverpool. Ante esos equipos, sobre todo ante los dos últimos, salir con Valverde sería un acierto. Tanto Leao como Luis Díaz son dos de los extremos más peligrosos del mundo en la actualidad. La velocidad, fuerza y garra del charrúa serán claves para frenar los ataques por ese sector. Además, Federico está acostumbrado a sacar al equipo conduciendo el balón por la banda derecha.

Ancelotti atraviesa un momento delicado. El empate ante el Atlético, la derrota ante el Lille, y perder al segundo capitán del equipo durante al menos ocho meses hacen que sea sin duda la peor semana de lo que va de 2024. Ahora, toca ir a la guerra sin el soldado que lleva el escudo.

 

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La dramática lesión de Dani Carvajal, por sus consecuencias y la relevancia deportiva y moral del personaje, dejó una mota positiva: corroboramos, una vez más, que detrás de la luz de los títulos prima el brillo de los valores. El Madrid nunca abandona a los suyos, y la renovación ipso facto del corazón blanco es la última prueba de este principio que el club debe salvaguardar si quiere mantener su superioridad sobre el resto.

Si acudimos a la Historia, el gesto de confianza ante las dificultades de un jugador no es nuevo. Sucedió, por ejemplo, en 1987, cuando Valdano no pudo ocultar más su dolencia, una hepatitis cronificada, y Mendoza no dudó en ofrecer la seguridad que le uniría para siempre al equipo de Chamartín.

Si acudimos a la Historia, el gesto de confianza del Madrid ante las dificultades de un jugador no es nuevo, ya lo tuvo con Valdano

El delantero argentino llegó a España para ingresar en las filas de Alavés después de haber destacado en Newell’s Old Boys, con el que había debutado a los 18 años. Aguerrido, depredador de área y potente por alto, Valdano permaneció cuatro temporadas en Vitoria —desde donde se escapaba para ver a Juanito destacar en Burgos—, en las que disputó 107 partidos y anotó 21 goles. De allí dio el salto a Zaragoza, lugar donde se afianzó en España al firmar 47 goles durante los cinco años que permaneció en la ciudad maña.

Al Madrid aterrizó en los inicios de La Quinta, en 1984, lo que no fue un obstáculo para terminar imponiéndose en sus dos primeras temporadas de blanco con unos números más que notables. Y eso que, ya desde su etapa zaragocista, al argentino le perseguía una dolencia, la hepatitis, que ahora se había agudizado.

Jorge Valdano

Muy pocos en el club sabían que Valdano terminaba más agotado de lo normal de los partidos, y que tenía que pincharse después con unas inyecciones que tenían unos efectos secundarios devastadores: temblores, fiebre, náuseas…

Pero todo cambió para siempre el 4 de marzo de 1987, día en el que el Real Madrid visitaba Belgrado para enfrentarse contra el Estrella Roja en la ida de los cuartos de la Copa de Europa. El resultado, derrota por 4-2, fue lo de menos —además, en la vuelta se remontó la eliminatoria—. Tras el partido, y considerando las cuatro horas que tardaban las malas sensaciones en aparecer tras la inyección, Valdano decidió ponérsela en el mismo vestuario del Pequeño Maracaná. Pero entonces sucedió un imprevisto, el vuelo de regreso a Madrid sufrió un retraso y el jugador, en el avión, comenzó a descomponerse. Mendoza, que iba justo delante, se percató y escuchó la verdad, ante la que no dudó: “Hasta que no te cures no volverás a jugar, estás poniendo en peligro tu vida”. A Valdano se le vino el mundo encima hasta que al día siguiente el gesto del mandatario blanco lo unió sentimentalmente para siempre con el club: le anunció que estaba renovado.

Valdano trató de volver, llegó el verano y se entrenó con el objetivo de competir, pero a sus 31 años y con las secuelas de la enfermedad comprendió que era imposible. El Madrid había perdido un jugador, pero había ganado un hincha.

Jorge Valdano y Ramón Mendoza

 

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Buenos días. Quedan once días para que vuelva a jugar el Madrid, hecho que ocurrirá el 19 de octubre en Vigo contra el Celta. Sería magnífico dedicar ese periodo de tiempo a combinar descanso y entrenamiento, a cuidar la salud física —también mental— de los futbolistas para que puedan enfrentarse con más garantías a la carga de partidos que han de soportar. Pero como desde hace un tiempo se ha asumido que los deportistas son máquinas, en estos once días se encajan unos cuantos viajes y dos partidos de selecciones. ¿Qué es lo peor que puede provocar este sofocante calendario, que se incrementen drásticamente las lesiones graves, que cada vez haya más profesionales que pierden años enteros, si no algo peor? Pues que juegue otro, será por futbolistas, deben de pensar quienes manejan los hilos del fútbol.

La portada de As gira en torno a este asunto. «Entre el drama y la “huelga”» es el titular. Hay mucha gente que no está dispuesta a renunciar al nivel de vida que tiene gracias al dinero que genera el fútbol, y para ellos es más importante seguir llenándose los bolsillos que la salud de los trabajadores de este deporte. Es obvio, porque si no fuera así el calendario sería más racional. También es cierto que no es un problema exclusivo del fútbol, sino de la configuración de la sociedad, pero es un tema que se encuentra fuera de nuestro ámbito.

Desgraciadamente, el último de los grandes jugadores afectados ha sido Carvajal, ya lo sabéis. Seguimos tristísimos por ello, pero la pena no soluciona nada. A largo plazo, y en general, es necesario disminuir la cantidad de encuentros disputados; a medio plazo, y ya en clave madridista, hay que reforzar la plantilla; y, a corto plazo, de momento es perentorio echarle narices y salir adelante con lo que hay, como asegura As, que resalta el respaldo del Club a Lucas Vázquez y considera que no hay nadie mejor en el mercado.

Marca, sin embargo, no descarta que la opción Alexander-Arnold se adelante. El jugador acaba contrato y «la táctica es esperar a enero, pero las necesidades pueden acelerar los plazos». Sobre este asunto, recomendamos que lean el artículo de ayer de Tomás Guasch en esta casa.

El debate sobre lo acertado o desacertado de la confección de la plantilla del Real Madrid es eterno, nadie conoce cuándo comenzó y nadie está en condiciones de afirmar que terminará nunca. Hay un par de factores que habitualmente no se tienen en cuenta en estas discusiones: que las plantillas perfectas no existen y que las compuestas por 25 estrellas mundiales titularísimas luego no funcionan como equipo y además son imposibles de conformar.

Ambos elementos no significan que la actual plantilla blanca no sea corta de efectivos en varios puestos. Claro que es lícito criticar y elucubrar con este o aquel fichaje, aunque suele ser más sensato trabajar, quejarse poco, no hacer excesivo caso a lo que se dice en las barras de bar e intentar ganar. Por no irnos muy lejos, en el 22 se ganó una Champions con un Ancelotti «negligente» y en el 24 se obtuvo otra después de una plaga de lesiones que también de manera «negligente» no fue solucionada por el Club con fichajes.

Mundo Deportivo y Sport dedican sus portadas a Neeskens, histórico jugador blaugrana fallecido ayer a los 73 años. Descanse en paz.

Ninguno de los rotativos culés menciona —sí lo hace Marca— la retirada del fútbol de otro de sus mitos, uno de los más importantes junto a otros como Negreira. Se trata de Iniesta, a quien deseamos una feliz nueva vida.

Pasad un buen día.

Mr. Firth: un inglés para el banquillo

 

En los años 20 y 30 del pasado siglo proliferaron en España los místers que procedían del fútbol inglés. Desde Mr. Pentland y Mr. O’Connell a Mr. Galloway y Mr. Greenwell, entre otros. Al conjunto madridista lo enseñó a jugar el irlandés Arthur Johnson a principios de siglo, unas doctrinas que había aprendido en las islas. Tres décadas después, el presidente Luis Usera decidió contratar a Mr. Firth, un técnico de gran fama en la época que había dirigido previamente al Racing.

Robert Firth había nacido en Sheldon, Birmingham, el 20 de febrero de 1887. Desarrolló su carrera futbolística en distintos clubes como el Birmingham, Wellington Town, Nottingham Forest, Port Vale y Southend United. Sirvió en la Artillería Real en la I Guerra Mundial y más tarde se pasó a los banquillos. Su primera experiencia fue lejos de su país y en el Racing de Santander. En el cuadro cántabro realizó una excelente labor y muy cerca se quedaron de dar la sorpresa en la Liga 30-31. Solo la diferencia de goles les dejó sin el título, quedando en segundo lugar tras el Athletic Club. Al siguiente año los santanderinos volvieron a estar buen nivel y terminaron en el cuarto puesto de la tabla. Sin embargo, la directiva del Racing no quedó demasiado contenta y decidieron cesar al inglés a principios del mes de junio de 1932.

Mr. Firth fumando

El Madrid FC conquistó ese curso la primera Liga de su historia, pero prescindieron del húngaro Lippo Hertzka porque, a pesar de sus grandes conocimientos, no se le consideraba muy trabajador en el día a día. El club decidió emprender un nuevo proyecto con otro entrenador. En cuanto supieron de la libertad del técnico británico tras su etapa en el Racing lo contrataron en a finales de agosto. La nota en la prensa rezaba que se haría cargo del cuadro merengue a partir del 1 de septiembre. Según publicó poco después el diario El Cantábrico, el inglés declaró a varios amigos íntimos en Santander que estaba “contentísimo de su estancia en Madrid, así como de las facilidades y atenciones que halla en afición, crítica, directivos y jugadores madrileños. Se mostró entusiasmado de cómo se encuentran los jugadores, de su moral y de su optimismo, lo que hace confiar en que a Liga les proporcionará muchos triunfos”.

Firth era un hombre de semblante serio, pero que desprendía un enorme optimismo hacia sus futbolistas. Nada más llegar los consideró campeones. En los primeros entrenamientos se observó al entrenador inglés que estaba muy pendiente del control de balón de todos sus hombres. Para la preparación física le ayudaba Heliodoro Ruiz, que se encargaba de dar una cultura física apropiada a todos los jugadores que le mandaba Firth.

El británico chapurreaba el español, como comprobó Rienzi, de AS, que fue a cubrir uno de sus primeros entrenamientos. A Prats se dirigió así: “Osté, Prats, no tocar balón hoy. Correr uno poquito. Sin fatiga”. A Valle le ordenó: “Osté, correr también. Necesitamos que osté rebajar grasas”. A los delanteros les aconsejaba “tirar más bajo, chicos”. Y de Zamora habló con varios periodistas para comentarles que “Samora estar de manos que ya no poder saber más. Agilidad necesito conserve”. Al final de la sesión Firth despachó con la prensa: “Yo conocer aún poco a los chicos. Lo más completo ser la defensa, el trío de Samora, Siciaro y Quincoses. Cosa seria. Ya compenetrados. Tener grandes elementos en línea media y delanteros. Nesesitamos unirlos, que jueguen todos hasiendo equipo. Regueiro, el Louis, portentoso jugador, solo falto de perfeccionar tiro. Hilario también bueno, pero sobrarle nervios en ocasiones. Olivares será gran centro forward. Lo más a arreglar es línea medios. Yo no poder desir aún hasta conocerlos un poquito más. Los mejores equipos tienen defectos. En España coidar muy poco colocación en campo y saber parar el balón”.

La pretemporada blanca duró casi un mes en la que el entrenador inglés fue armando el equipo. Amistosos contra el Betis, el Hércules o el CD Nacional le dieron las pistas para su once tipo. Pronto llegó el Campeonato Mancomunado Centro-Sur, en el que los merengues no tuvieron rival y de los diez partidos ganaron nueve y solo perdieron en su visita a Sevilla en el debut. Así Firth sumó su primer título en la capital.

Firth observa a Zamora, Quincoces y Ciriaco

Firth observa a Zamora, Quincoces y Ciriaco

La Liga comenzó el último fin de semana de noviembre contra el Español. Al igual que en el Mancomunado no fue el estreno soñado y los madridistas cayeron por la mínima, lo que conllevó críticas en la prensa. La alineación no distó mucho de lo que sería habitual el resto del curso: Zamora; Ciriaco, Quincoces; Pedro Regueiro, Valle, Gurruchaga; Eugenio, Luis Regueiro, Olivares, Hilario y Leoncito. En cuanto a la filosofía de juego, no hubo un cambio drástico tras lo visto con Herztka, pero sí era un equipo más auténtico, con una idea más colectiva que de individualidades. El estilo fue práctico y más depurado que nunca por el perfil de colocación, toque y temple de los jugadores en la línea media. Estas aptitudes tenían influencia en el ataque, que se desenvolvía a placer y con mayor brillantez en las jugadas. Sin embargo, la característica diferencial del equipo se basaba en la fortaleza defensiva del gran trío Zamora, Ciriaco y Quincoces. Además, Eugenio le arrebató la titularidad a Lazcano, y Leoncito fue el jugador número 12 que entraba habitualmente en los onces para cubrir la ausencia de algún compañero. Por su parte, Luis Olaso en el extremo izquierdo acabó por quedarse el puesto pese a la enorme competencia existente.

Firth era un hombre de semblante serio, pero que desprendía un enorme optimismo hacia sus futbolistas. Nada más llegar los consideró campeones

Los comienzos de Firth no fueron sencillos porque el listón lo había dejado alto el magiar Hertzka. Tampoco ayudaron algunas polémicas como la que salió escrita en la prensa porque había “prohibido más de dos regates seguidos” a sus jugadores, lo que había asustado a futbolistas virtuosos del desborde como “Hilario y Gurruchaga”. Pero el equipo tuvo una reacción espectacular tras la derrota en Sarriá. Su pulso en la primera vuelta con Español y luego en el tramo final con el Athletic Club fue muy emocionante.

Tras dejarse dos puntos en la Ciudad Condal, los merengues acumularon 12 victorias en los siguientes 14 partidos. Únicamente no lograron el triunfo en las visitas con empate al Barcelona y el Betis en la sexta y decimotercera jornadas respectivamente. El equipo cogió el liderato en la jornada diez y ya no lo volvió a soltar. Fue una semana antes cuando se disputó uno de los encuentros claves de la Liga entre merengues y bilbaínos en San Mamés. Zamora estuvo colosal y Luis Regueiro fue el más destacado, aunque los tantos los firmaron Olivares e Hilario. Siete días después fue el Español el que visitó Chamartín y se marchó de vacío al vencer los merengues con goles de Eugenio y Luis Regueiro. En la segunda vuelta a la gran plantilla ya existente se sumó el ‘Mago’ Samitier desde Barcelona. El cuadro madridista fue imparable, siendo una roca atrás (17 goles encajados) y eficiente arriba. A pesar de dejarse alguna derrota como en Santander, el 19 de marzo de 1933 cantó el alirón al vencer con contundencia al Arenas por 8-2 en Chamartín.

Alirón del Real Madrid contra el Arenas

Firth, con el título de Liga bajo el brazo, se convertía en el tercer técnico inglés en cosechar un entorchado en los pocos años de existencia de la competición. Primero fue Bellamy con el Barça y luego Pentland en dos ocasiones con el Athletic. Quedaba claro que el método inglés era sinónimo de éxito. A Firth le preguntaron por distintas cuestiones y por la diferencia entre los jugadores españoles y extranjeros: “el futbolista español acaba pronto; muy pronto. En algunos puntos del extranjero los jugadores llegan a viejos, pero viejos de verdad no a lo que aquí se llama viejo, y cada día saben más. La razón de que aquí no haya jugadores así es el temperamento español. Los españoles no se ocupan del fútbol con la intensidad que debieran. Hay una gran afición; pero los jugadores quieren el fútbol de partido, de lucha, no el de trabajo diario, el de vida severa, el de plan riguroso e inquebrantable. El jugador español es viejo en cuanto cumple los 30 años”.

Mr. Firth con Olivars

Mr. Firth con Olivars

Tras la consecución de la Liga, la ciudad de Madrid organizó un homenaje al equipo en el Círculo de Bellas Artes. Con más de 500 comensales, acudieron entre otras personalidades Rafael Sánchez-Guerra, secretario general de la Presidencia de la República, y Pedro Rico, alcalde de Madrid. A continuación, el equipo se puso a preparar la Copa que daba inicio la segunda semana de abril. Se quería el triplete de títulos para culminar una temporada histórica, pero no se consiguió por muy poco. El camino copero fue un paseo merengue avasallando a todos sus rivales hasta la final: Racing, Unión Irún, Sporting y Valencia. La final fue contra el Athletic en Montjuic, en la que los blancos vencían al descanso, pero con un par de jugadores tocados (Valle e Hilario) y el ímpetu de los bilbaínos, el Athletic terminó remontando en apenas dos minutos con dianas de Gorostiza y Lafuente.

El estupendo bagaje de Firth se vio reflejado en su renovación con el club blanco en el mes de julio. La prensa destacaba que “la junta directiva no puede estar más satisfecha de su labor”. El objetivo para el curso 1933-34 era ganar de nuevo la Liga y así poder quedarse con el trofeo en propiedad después de tres triunfos consecutivos. Las vibraciones en un comienzo fueron positivas al alzar de nuevo el Campeonato Mancomunado Centro-Sur, como había sucedido las dos campañas previas. En esta ocasión el desenlace estuvo ajustado con un Athletic de Madrid que dio más guerra de la prevista.

Firth alcanzaba el tercer título en su periplo madridista, pero sería el último. El estreno liguero fue un empate contra el Arenas y pese a que luego llegaron cuatro triunfos consecutivos, las dos derrotas frente al Athletic en San Mamés y el Betis en casa sentenciaron al entrenador inglés. Influyó, además, la racha de lesiones, varias de ellas estúpidas, que afectaron al equipo. La directiva lo achacó a que los entrenamientos de Firth no eran los más adecuados.

Mr. Firth dirigiendo un entrenamiento

Mr. Firth dirigiendo un entrenamiento

El 19 de diciembre de 1933 dejaba de ser técnico madridista y en la prensa madrileña se puedo leer lo siguiente: “Mister Firth y el Madrid han roto amistosamente el compromiso que les unía. El inglés no ha encontrado las facilidades deseadas y los dirigentes han creído que las cosas no marchaban como fuera de desear”. Los jugadores tuvieron una muy buena relación con el inglés y siempre les pareció que era muy atento con ellos. Por eso quisieron despedirle organizando una cena íntima de despedida, agasajo que emocionó a Firth.

A pesar de que en la prensa se especuló con mucha fuerza que su sustituto sería Pepe Samitier, finalmente el elegido fue Paco Bru, antiguo seleccionador nacional y que también había entrenado al RCD Español, la Juventud Asturiana, el Racing de Madrid y a Perú en el Mundial de Uruguay de 1930.

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín.

Dani Carvajal se ha roto la rodilla en un momento muy inoportuno. Siempre es inoportuno romperse un ligamento cruzado, la verdad, pero ahora especialmente. Por él y por el Madrid. Carvajal estaba en el mejor momento de su carrera, por otra parte brillantísima. Su influencia en las horas decisivas, en los partidos de mar dura y brava en los que el Madrid ha labrado su leyenda europea, no se puede cuantificar ni con métricas ni con flechitas ni con mapas de calor: se puede resumir en lo que los tontos llaman ahora aura. Si el destrozo personal es terrible, el que esta lesión le hace al equipo es terrorífico.

Carvajal

Lo que deja claro este comienzo de campaña es que el equipo va cortísimo por debajo, tanto como largo o muy largo de tres cuartos de campo hacia adelante. Si la situación de partida, con dos centrales y medio (Tchouaméni) para la temporada con más partidos de todos los tiempos, era delicada, ahora ya es trágica. Alaba, con suerte, no ha perdido una pierna. Lleva un año parado, prácticamente, y su rentrée es una fecha vaga en el calendario de 2025 de la que nada se sabe. Imposible contar con él para lo gordo, salvo milagro. Lo mismo se puede decir también de Vallejo, que parece básicamente inhábil para la práctica deportiva profesional. El lateral izquierdo parece cubierto, pero las perspectivas para el derecho son una pesadilla.

Lo que deja claro este comienzo de campaña es que el equipo va cortísimo por debajo, tanto como largo o muy largo de tres cuartos de campo hacia adelante

¿Se acuerdan de la última vez que vimos a Militao jugando en el lateral derecho? Fue en Sevilla, contra el Betis, en vísperas del Estado de Alarma, y casi le cuesta a Zidane su última Liga.

Hay evidentes signos de hastío en el Madrid en este comienzo de temporada. Es la cuarta temporada seguida de Ancelotti como entrenador, algo que no pasaba desde los tiempos de Del Bosque. Y Del Bosque no pasó de los tres años naturales y medio, un poco como Zidane, que en ninguna de sus dos etapas duró más de dos temporadas y media. Estamos hablando de los tres entrenadores más longevos en el cargo del Real Madrid en el siglo XXI, lo que sirve para hacernos una idea de por dónde pueden ir los tiros al cabo de este curso del que, aunque no lo parezca, queda aún más de dos terceras partes. Pero hoy va todo tan rápido…

Paolo Sorrentino, que ahora estrena película, por cierto, tiene una muy buena, de sus principios, llamada El hombre de más. En ella, dos personajes que se llaman igual se encuentran por casualidad en el momento más bajo de sus respectivas vidas. Uno de ellos es un exfutbolista que quiere hacerse entrenador. Lleva años preparando un sistema revolucionario cuya clave de bóveda es la inclusión de un jugador más en la salida del balón de su equipo. En estos días en los que el centro del campo del Madrid es una no-go zone, he recordado de nuevo aquella película y me ha hecho gracia. Si falta un regista, a todas luces, la baja de Carvajal ahonda más el cráter de esa entelequia llamada salida de balón, que en este Madrid es un páramo. No es que haya un hombre de más, es que hay varios hombres de menos.

Carvajal estaba en el mejor momento de su carrera, por otra parte brillantísima. Su influencia en los partidos de mar dura y brava en los que el Madrid ha labrado su leyenda europea no se puede cuantificar ni con métricas ni con flechitas ni con mapas de calor: se puede resumir en lo que los tontos llaman ahora aura.

A todo esto, la dirección deportiva, ¿qué dice? Porque Ancelotti (y esa es, ojo, una de sus virtudes como manager desde sus tiempos en el Milan de Berlusconi) dice lo que la casa necesita que diga. Que faltan por lo menos un central y un centrocampista con amor por el balón y querencia creativa es ya tan evidente como que el agua moja. Por lo que sea, ni Güler ni Bellingham ni Camavinga ni, mucho menos, Tchouaméni, cumplen satisfactoriamente esa función de poner orden en el ataque, acompasar el ritmo del juego a las características naturales de los delanteros, marcar el tempo y, en fin, imponer esa baja intensidad dramática que ha ayudado decisivamente al Madrid a ganar casi todas sus últimas Copas de Europa en los momentos críticos de las eliminatorias y de las finales.

Tchouaméni

En este panorama la baja de Carvajal es extremadamente sensible por su, como digo, influencia moral en el resto de compañeros (lo que antes llamábamos jerarquía) y por constituir casi la única llave de paso desde la “transición defensiva” hacia delante que tiene el juego de un equipo limitado que sufre horrores para activar el enorme potencial ofensivo con el que cuenta. Hay que empezar a señalar al presidente, o bien a quienes deciden qué fichar o no fichar por las consecuencias que pueda tener esta temporada, a efectos de títulos, objetivos no cumplidos y despidos.

Todos sabemos ya a estas alturas de la vida que en el Madrid no hay años de transición y la plantilla tiene carencias graves de confección. Me ha salido un pareado, pero el próximo partido del Madrid en el Bernabéu es contra el Barcelona y ese sí que es el primero de los turning points del curso. Para bien o para mal, el Clásico marca una pauta de lo que acontecerá después. El año pasado el Madrid facturó un majestuoso doblete tras empezar perdiendo por grave lesión a tres titulares de la zaga, pero la plantilla era algo más rica en efectivos. De la planificación depende el rendimiento y del rendimiento la proyección a medio plazo del equipo, hasta ahora raison d’etre del club. Recuerdo aquello del caballo de un jinete perdió un clavo…

 

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Alexander Arnold, sí. Y también Origi

 

Que estas líneas van dedicadas a Dani Carvajal es justo, necesario, obvio. Atronadora la reacción de Joselu, por cierto. También pretenden arrancarle una sonrisa. Tiempos poco risueños para el madridismo, sí. La lesión del chaval que puso la primera piedra de Valdebebas junto a Alfredo… No hay palabras. En fin, que un abrazo fuerte.

Carvajal

Fíjense, por cierto. La defensa de hace nada, la que iba, y fue, a dominar Europa, la formaban Courtois, Dani, Militao, Alaba y Mendy. Sólo el francés se ha librado de una lesión grave de rodilla. Toquemos madera. Uno de cinco. Y el que venía y vendrá, Joan Martínez, también. Es sin duda cosa del Nuevo Fútbol.

Como es natural, el último percance abre debate. ¿Necesita fichar el Madrid un lateral diestro? ¿Vale con Lucas y, si acaso, Militao? Que es central y tampoco está el vestuario sobrado de ellos. El otro día me contaron que Tchouaméni no se ve ahí: querido, me temo que ajo y agua.

¿Necesita fichar el Madrid un lateral diestro? ¿Vale con Lucas y, si acaso, Militao? Que es central y tampoco está el vestuario sobrado de ellos

Volverá Alaba, no se sabe cuándo y tampoco es cosa de pedirle que sea Santamaría, Hierro y Sanchís hijo más Benito padre en una sola pieza. Y gotas de Kroos el primer partido. Una cosa buena es que saca muy bien la pelota, ‘poblema’ del equipo ahora. Lateral es el chico Fortea, de tan buena pinta.

Y está Alexander Arnold, la opción mercado. Un amigazo de Bellingham, por cierto. Queda libre en junio y al Madrid le gusta. Y el muchacho no mueve su renovación. ¿Le gusta al Real para pagar ahora? ¿Sería posible? ¿Por cuánto? Todo eso son elucubraciones. Posibilidades. Unas más sensatas que otras…

Alexander Arnold y Jude Bellingham

Pero hay que reírse ‘malgré tout’, que diría Kylian. Lo de Arnold me parece interesante… si le acompaña Origi. Ambos formaron en el Liverpool una letal pareja en el noble arte del saque de esquina.

Quizá recuerden usted aquel: fue Arnold y puso la pelota junto al banderín como es preceptivo. Levantó la cabeza y oteó el horizonte. Origi le hizo una seña, estaba el tío solo entre el punto de penalti y la portería. El lateral le vio, le mandó la pelota y gol.

Lo de Arnold me parece interesante… si le acompaña Origi. Ambos formaron en el Liverpool una letal pareja en el noble arte del saque de esquina

En la historia del fútbol ha habido golazos y ese. Fue el cuarto de un partido que acabó 4-0. La pareja volvió a protagonizar acciones magníficas, nunca entendí como su equipo dejó escapar al delantero belga.

Gol de Origi al Barcelona a pase de Alexander Arnold

Anda por el Milán, pero teniendo a Morata de colega/rival no creo que le costara mucho al Madrid convencer a los italianos para una venta, cesión con o sin opción de compra. Quizá un secuestro.

—¿Milanello? Miren, que queremos a Arnold.

—Lo hemos leído.

—Pero no solo. ¿Nos dan a Origi? Total, lo tienen ustedes en el equipo filial, formándose.

—Sí, lo entendemos perfectamente.

En nada habrá un Madrid-Milán, partido cumbre de la Copa de Europa. Sería el escenario ideal para que debutara Arnold —el Barça se ha ofrecido a explicarle al Madrid cómo se cubre la baja de un lesionado de larga duración o así— y ya en enero, con el mercado abierto, Origi. ¡Eso sería reforzarse!

En la coña que nos invade apareció mi amigo el del guasap: ¿Has visto lo de Militao? Respingué. ¿Cómo, le pasa algo también a este? Pues sí, algo tiene, una cosa muscular que le aparta de la convocatoria de su equipo nacional. Porque no sé si saben que ya están aquí otra vez las selecciones.

Militao

Los brasileños, para disputar su partido 500 ante Chile y el 776 frente al Perú. En los últimos tres años, digo. ¡Oiga, que esos partidos son importantes, que Brasil podría quedar fuera del próximo Mundial! Perfecto: razón de más para poner once sanos. Y por su suerte clasificatoria no sufran: irán aunque para ello deben cargarse a Canadá, Estados Unidos o México, incluso a los tres, los organizadores del evento. ¿Ok? Ok.

Lo tremendo del asunto es que a Militao le obligaron a viajar a Sao Paulo, junto a Rodrygo y Endrick, nada más terminar el partido con el Villarreal para que los médicos de allí certificaran lo visto por los de aquí: que está lesionado.

El problema no es el Barça ni el afán del Lille de turno. El problema del Madrid es el Madrid. Luego tiene solución, imagino

Un día volando entre ida y vuelta para comprobar que sí está averiado. ¿No les vale la palabra del jugador, la del club que le paga? ¿Vieron el Lille-Madrid? ¿Saben que no fue titular el sábado? ¿Le ayuda el viaje en su recuperación?

Son situaciones cómicas que le vienen bien al tocado ánimo madridista con el equipo buscado la excelencia perdida. Coincido con quienes apuntan que ahora toca apretar el culo. Ser aquel Madrid que asolado por las lesiones, hace un año, no 40, apretó eso y empezó por lo fundamental: no conceder goles, ocasiones, juntarse y capear el temporal.

Un equipo en pos de la confianza, la inspiración, el juego perdido. Su problema no es el Barça ni el afán del Lille de turno. El problema del Madrid es el Madrid. Luego tiene solución, imagino.

 

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Buenos días. ¿Cómo estáis? No hace falta que contestéis. Estáis como nosotros, ¿verdad? Es decir, tratando de superar el trauma de la grave lesión del mejor lateral derecho del planeta, y quizá de la historia. Esta última aseveración no nos viene a la cabeza ahora, por culpa de la lesión. Ya sabíamos que Dani Carvajal es el mejor lateral derecho del mundo, y quizá de la historia (desde luego, es el mejor de la historia del Madrid, lo que le sitúa en lo más alto para optar al cargo honorífico de mejor de todos los tiempos). Ya lo sabíamos. Lo que sucede es que la consternación por su infortunio hace que esa realidad resuene en nuestra mente con el eco característico de las mejores cosas de la vida cuando ponen de manifiesto su fragilidad. Es sólo cuando algo se acaba (o cuando se acaba por un largo tiempo, porque todos esperamos que Dani vuelva pero tardará mucho en hacerlo) que nos damos cuenta de nuestra vulnerabilidad. En medio del firmamento inabordable del universo, el planeta tierra es muy poca cosa. Íbamos a escribir que incluso Dani Carvajal y el Real Madrid lo son también, pero sería mentira.

Marca nos anuncia que el Madrid podría ir al mercado en busca de un lateral, imaginamos que en enero, dado que ahora mismo el mercado está cerrado. Pero esa no es la noticia del día. La noticia del día es la que Marca nos comunica en pequeñito: "El club reacciona al duro golpe anunciado que lo renueva (a Carvajal) hasta 2026". Esa es la verdadera noticia del día, y la que debe colmarnos de orgullo a los madridistas. En un comunicado solo aparentemente frío, como lo son todos, pero cargado de sentido y absolutamente representativo de los valores que sostienen al club, un día después de la gravísima lesión de su futbolista, de 33 años de edad el club anuncia que prorroga su compromiso contractual con el futbolista.

Comunicado oficial del Real Madrid: renovación de Dani Carvajal

Las cábalas respecto a los posibles movimientos en el mercado para reemplazar a Carvajal no nos interesan especialmente ahora, sobre todo porque reemplazar a Carvajal es imposible. De momento solo queremos llorar, pero sobre todo dejar que lo llorado por consternación se diluya en lo llorado por orgullo. Nuestro club es el mejor club del mundo no solo por tanto como gana, sino porque se alza como una referencia de verdadero señorío cuando las circunstancias lo demandan. Pocas veces como con esta renovación se nos recuerda que nuestra vinculación sentimental por este equipo no es solo fruto de la herencia familiar o de la inercia que traen consigo tantas victorias. No. Somos del Madrid porque el Madrid merece nuestra devoción, y lo demuestra, entre otras muchas formas, comportándose así. El comunicado no se da importancia ("como estaba previsto"), pero nos recuerda que tomamos la decisión correcta al apostar por la causa madridista.

"El Madrid te espera", titula As, y nos parece un buen modo de sintetizar lo que representa la renovación del contrato de Dani. El Madrid hace gala de gratitud y rubrica en negro sobre blanco su fe en la recuperación de Dani, así como la necesaria reciprocidad tras tantos años de admirable compromiso por parte de uno de los mejores exponentes de su historia gloriosa. Seis Champions contemplan a Carvajal, que ha anunciado que volverá "como una bestia". Quien tiene el corazón de una bestia puede anunciar cualquier hazaña sin que la esperanza se resienta. Te creemos, Dani.

Por lo demás, ya sabéis que el Atleti tuvo que empatar con la Real, demostrando que donde no hay mentalidad ganadora no hay nada que hacer, por mucho Julián Álvarez que traigas. Como si traes a Maradona redivivo. El Barça, por su parte, y de esto tratan las portadas cataculés con las que os dejamos, va francamente bien con Flick, que parece haber sido una buena contratación por parte de Laporta. Todavía debe demostrar mucho para llegar a la altura de Negreira en términos de eficacia para la empresa que le paga, pero va bien encaminado.

Pasad un buen día.

 

 

 

El común de los mortales tratamos con cierta frivolidad al deporte y a los deportistas de élite. Pensamos que son máquinas de satisfacernos, de enfadarnos, de hacernos vibrar, de hacernos sufrir y de hacernos llorar. Cuando cada uno de nosotros desatamos la pasión por un deporte, no miramos más allá que a nuestros intereses como aficionados. Además, si estamos hablando del fútbol, enmascaramos todas nuestras frustraciones en la supuesta fortuna que ganan los deportistas comparado con el sueldo del aficionado medio. Y parte de razón hay, nos han metido (nos hemos metido) en lo más profundo de las meninges que los deportistas de élite tiene la obligación de colmar nuestras aspiraciones emocionales porque ganan mucho dinero sin tener en cuenta ningún otro factor. De hecho, cuando un futbolista falla, le atizamos hasta la extenuación, cuando un futbolista (nuestro futbolista, claro) gana, le alabamos hasta el endiosamiento, por eso, a veces, muchas veces, no sabemos o no queremos saber cuánto trabajo, cuánto esfuerzo y cuánta dedicación hay detrás de ese jugador al que llamamos de todo cuando falla un pase claro o al que veneramos cuando marca un gol por la escuadra o gana un campeonato para nuestro equipo.

Solemos tratar con cierta frivolidad al deporte y a los deportistas de élite. Pensamos que son máquinas de satisfacernos, de enfadarnos, de hacernos vibrar, de hacernos sufrir y de hacernos llorar

Pues detrás de ese chico de veintitantos años que hace la gambeta, se mete en el área y sirve un balón imposible para que otro lo remate y nosotros saltemos del sofá con alegría y alborozo hay un trabajo extraordinario desde su infancia. Ese chico, ese niño, diría yo, lleva toda su vida sometiendo a su cuerpo a las más altas presiones físicas y psíquicas que nos podamos imaginar, lleva sacrificando los más elementales códigos de la infancia y de la juventud para poder estar en el momento justo, en el sitio adecuado y con la preparación precisa para sacarnos ese grito hiperventilado de felicidad o esas lágrimas de éxtasis que nos hacen sentir los seres más afortunados de la tierra. Se pasan más de medio año fuera de su casa y de su familia, en aviones y hoteles de allá para acá para que usted y yo podamos verlos domingo y miércoles jugar. Y, además, cuando acaba una temporada, publicamos en redes sociales la pena que nos da no poder verlos otra vez hasta la friolera de dos meses, de los cuales, menos de un mes lo tienen de vacaciones de verdad (que nunca son de verdad, porque tiene que hacer un reposo activo) y el resto del tiempo se pegan la paliza padre en una pretemporada física de padre y muy señor mío para poder estar, a nuestro nivel de exigencia, a mediados de agosto.

Mbappé, Pintus y Ancelotti

Sí, ganan mucho dinero los que lo ganan, que otros no tanto, teniendo en cuenta la duración de las carreras profesionales, que diría yo que son en torno a la tercera parte de la carrera profesional de un currito normal y corriente. Ganan mucho dinero los que ganan mucho dinero porque generan mucho dinero, porque hay muchos miles, millones de personas que están pendientes de si juegan o no juegan, de si tienen novia o no la tienen, de si tienen una lesión o no la tienen, de si han pasado la dichosa gastroenteritis o no la han pasado y de, por supuesto, si meten el gol de la victoria o paran el penalti decisivo de una tanda. Todo esto aderezado de campañas de publicidad, spots, entrevistas, programas, camisetas vendidas, firmas de autógrafos, fotos con aficionados, estar en boca de todo el puñetero mundo, ser la diana de los periodistas en cualquier tertulia y pasto de las andanadas que los aficionados les damos con el compadre de turno delante de una caña de cerveza y una ración de patatas bravas. Efectivamente, ganan mucho dinero. Sí, un futbolista de élite, de los bien pagados, gana mucho dinero, es verdad, pero lo gana porque lo genera, que nadie regala duros a cuatro pesetas, que diría mi padre, que en paz descanse.

Por todo esto, a veces, muchas veces, no tenemos la perspectiva suficiente para valorar que estos chicos, que juegan al fútbol delante de miles de personas que están examinando hasta un mísero control de balón, no son máquinas, son seres humanos, con todo lo que significa ser seres humanos. Pero no, las presiones de los medios de comunicación, de los aficionados, de los patrocinadores unidas a las ambiciones económicas y sociales de los directivos de langosta, copa y puro hacen que cada vez el fútbol esté más y más saturado, que el calendario se apriete cada vez más, que haya más competiciones y más partidos. Que no haya prácticamente un día en la semana sin fútbol de élite en la televisión. Una locura.

muchas veces no valoramos que estos chicos, que juegan al fútbol delante de miles de personas que están examinando hasta un mísero control de balón, no son máquinas, son seres humanos, con todo lo que significa ser seres humanos

Les voy a contar otra de las tantas batallitas de este escribidor de cosas que tiene más años que el hilo negro. Cuando yo era un niño, los partidos se jugaban los domingos a la misma hora, salvo el que emitían en la televisión pública (la que había) el sábado por la noche o, por excepción (sí, por excepción) si un equipo jugaba competición europea esa semana, también lo ponían el sábado. Lo único que había de más era dicha competición continental para los pocos conjuntos que la jugaban. Incluso la Copa de España se jugaba toda del tirón cuando acababa la liga en mayo. Así, como mucho a finales de junio, todo el mundo de vacaciones hasta que empezaba la nueva temporada a mediados de septiembre. Sí, en torno al 15 de septiembre era cuando empezaba la liga, igual que el curso escolar. El mes de agosto estaba dedicado para las pretemporadas y los torneos de verano, que eran campeonatos locales, algunos de gran prestigio, donde los equipos se rodaban pensando en la temporada de verdad.

Trofeo Carranza ganado por el Real Madrid en 1979

Pues no, nos hemos cargado esas rutinas y esos tiempos. Con esto del progreso, de las autovías, de los trenes de alta velocidad y de los aeropuertos en cualquier páramo nacional, el desplazamiento ya no es excusa, y como no hay problemas de desplazamiento, pues nos marcamos partidos a diario sin pensar, repito, que los futbolistas no son máquinas, por mucho que creamos que lo son.

A mayor abundamiento, el fútbol ha pasado de ser un deporte eminentemente técnico a ser profundamente físico. Cualquier equipo de élite te puede hacer una avería simplemente corriendo más que tú (véase el Lille hace cuatro días). Los futbolistas están preparados físicamente como nunca. Sólo hay que comparar los cromos. Comparen con los de los años 70 y 80 del siglo XX y los de ahora, vean, pierdan un minuto y fíjense en la diferencia de musculatura de los futbolistas, es brutal los cuádriceps que gastan los Camavinga de ahora en comparación con los Pirri de entonces. La diferencia es abismal.

Cuerpos exigidos físicamente hasta el límite de su capacidad de forma continuada, entrenamientos y partidos cada cuatro días (literal), exigencia máxima de aficionados, prensa, rivales, patrocinadores y directivos hacen que los jugadores, en los esfuerzos tan grandes que hacen, se rompan

Y, claro, pasa lo que pasa, cuerpos exigidos físicamente hasta el límite de su capacidad de forma continuada, entrenamientos y partidos cada cuatro días (literal), exigencia máxima de aficionados, prensa, rivales, patrocinadores y directivos hacen que los jugadores, en los esfuerzos tan grandes que hacen, se rompan. Y eso es lo que ha pasado con nuestro Dani Carvajal, que se ha roto el ligamento cruzado de su rodilla. Lo mismo que pasó con Courtois, con Alaba y con tantos otros de nuestro equipo y de los demás equipos. El famoso ligamento cruzado. La primera vez que tuve consciencia de esa lesión fue en 1978, con doce años. El lateral izquierdo del Real Madrid y de la selección española, revolucionario donde los hubiera, que subía la banda como nunca se había visto, Jose Antonio Camacho, se rompió el ligamento cruzado y el menisco de la rodilla izquierda. Fue noticia nacional, pasto de informaciones por doquier y de los comentarios de los chavales del colegio y de los padres en la oficina y en el bar. Camacho tenía una lesión gravísima y rarísima, de las que pocos podían salir. Estuvo dos años en el dique seco hasta su reaparición. Dos años, señoras y señores, dos años sin jugar.

Camacho con muletas

Pues esa lesión, que se antojaba gravísima y rarísima, ahora sigue siendo gravísima, pero es de lo más habitual. Sí, no hay semana o mes que no tengamos noticia de que un jugador de élite se haya roto el ligamento cruzado de su rodilla. Y eso, amigos míos, no puede seguir así, y no puede seguir porque nos estamos cargando el capital humano de nuestro deporte, que es el propio futbolista. O se ponen de una vez de acuerdo los que mandan, o nos quedamos sin deporte en menos de lo que canta un gallo. Avisados estamos.

No hay mes que no tengamos noticia de que un jugador de élite se haya roto el ligamento cruzado de su rodilla. Y eso, amigos míos, no puede seguir así, porque nos estamos cargando el capital humano de nuestro deporte, que es el propio futbolista

Por lo demás, el partido, en el que Vinícius marcó el gol nº 100 al Villarreal en liga, se jugó el partido oficial contra equipos valencianos nº 450 y el partido de competición española nº 3960 de la historia del Real Madrid, el encuentro en el que nuestro club alcanzó los 640 partidos imbatido en liga jugando como local y los 1040 partidos imbatido en liga fue de franca recuperación en juego y actitud por parte del equipo. A mí, personalmente, me gustó la primera parte, sobre todo, aunque volvieron los fantasmas de la laxitud e indolencia en ataque en la segunda. Bueno, a ver si después del parón de selecciones, uno más, una exigencia más, comienza a carburar la máquina.

Vinícius

Por cierto, para los vinagres de turno, el Real Madrid lleva 41 partidos de liga sin perder, que, con todo el negreirato y los infames arbitrajes que nos hacen (Femenía debió salir del campo antes de tiempo), no es moco de pavo, sino todo lo contrario.

Ahora, sólo me queda mandarle a Dani Carvajal toda la fuerza y todo el ánimo del mundo para que tenga una feliz recuperación y recordarles que ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

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