Las mejores firmas madridistas del planeta

The leftovers es una serie maravillosamente dolorosa que habla principalmente sobre la pérdida. Sobre qué hacemos los seres humanos cuando perdemos a nuestros seres queridos y cómo tratar de darle sentido a nuestra vida cuando ya la hemos perdido (por haberse ido ellos) y seguir adelante a pesar de todo. Y como en la vida no hay nada más parecido a ella misma que el Real Madrid, pues aquí estamos, escribiendo sobre la pérdida de Toni.

Toni se marcha y deja un vacío tan enorme en el madridismo como ese 2% de la población mundial que desapareció del planeta de un momento a otro sin explicación alguna al comienzo de la serie. La ascensión de las almas, arguyeron los religiosos para tratar de encontrarle sentido a tan insólito acontecimiento. Desde luego, si Dios —que como parece está ahí arriba siguiendo cada temporada futbolera con una camiseta blanca como nuestro corazón— tuviera que otorgarle semejante honor a un futbolista, no creo que nadie pudiera echarle en cara que fuera a Toni Kroos.

En buena lid: Buenos propósitos

Me gusta el término “ascensión”. El antropólogo Steven Erikson lo utiliza en su saga “El libro de los caídos” para referirse a aquellos humanos que han trascendido tanto en la vida de tantísimas personas que han elevado su condición de humanos a ascendientes, a camino entre lo humano y lo divino sin llegar a ser ni lo uno ni lo otro. De modo que no, Toni no se retira. Simplemente ha ascendido.

Toni no se retira. Simplemente ha ascendido. Kroos, a camino entre lo humano y lo divino sin llegar a ser ni lo uno ni lo otro

Su carrera, tanto en Alemania como en el Real Madrid, ha estado marcada por la pulcritud y la ejemplaridad. Toni ha sido y es aún un jugador de clase infinita (lo que intentaron que fuera Beckham en su día al colocarle en una posición o rol que era más de Toni que de David), clarividencia por no decir omnisciencia, y una inteligencia privilegiada que le hace destacar tanto en el campo como fuera de él. Honesto hasta el final (vamos Real), ha cumplido doblemente una promesa que el madridismo tardó demasiado en querer creerse. En primer lugar, se retira en el Madrid, como tantos otros han dicho en el pasado que querían hacer, para luego dejar que algún otro capricho o reto se impusiera a su voluntad inicial; y se retira en el punto álgido de su carrera, esto quizá no demandable al resto de jugadores que, sin embargo, sí deberían aprender del alemán a anticipar algo más el bajón físico del que nuestro cuerpo nos va dando señales a todos tarde o temprano.

No voy a hablar del Kroos jugador, pues todos le conocemos desde hace demasiado tiempo y sería redundar absurdamente en nuestros recuerdos. Y francamente tampoco es cuestión de meter el dedo en la llaga sobre lo que estamos perdiendo sobre el campo. Os dejo su mapa de pases para que quien quiera autoflagelarse lo haga bien a gusto

Mapa de pases de Toni Kroos

Sin embargo, y volviendo a The leftovers, si hay alguien que sabe no sólo lidiar con la pérdida sino también crecer a partir de ella (los personajes de la serie tardaron 3 temporadas en hacerlo), es el Real Madrid. El club blanco lleva años sumido en una gestión tan brillante que la repentina marcha de Kroos, que en cualquier otro club sería terriblemente traumática, aquí va a ser tomada como una oportunidad para que los jóvenes jugadores que ya se ficharon hace años vayan cogiendo galones en el campo. Florentino, JAS y Juni no se van a volver locos para encontrar en este verano a un nuevo Toni (os lo anticipo ya: no lo hay) sino que se va a seguir confiando en el proyecto y en el vestuario que han ido conformando a lo largo de estos años.

Florentino, JAS y Juni no se van a volver locos para encontrar en este verano a un nuevo Toni (os lo anticipo ya: no lo hay) sino que se va a seguir confiando en el proyecto y en el vestuario que han ido conformando a lo largo de estos años

Los personajes de The leftovers tratan de buscar sentido a sus pérdidas a través de acciones inverosímiles y que en otro momento de sus vidas ellos mismos encontrarían sin ningún sentido, desde alistarse en una secta de fumadores mudos hasta ponerse un chaleco antibalas y pedir a un desconocido que les dispare o incluso buscar a un individuo que dice ser capaz de quitar el dolor a través de un abrazo, actos que, por cierto, empiezo a ver cada vez más razonables y plausibles cuando me detengo a pensar en la marcha, perdón, ascensión de Toni Kroos. Sin embargo, de este club salió el mismísimo Cristiano y nadie del mismo perdió ni un ápice de compostura. Se realizó una gran inversión al año siguiente con Hazard (plan A) y lamentablemente no funcionó, pero se confió en el crecimiento de una joven promesa como Vinicius (plan B) y llevamos 3 años recogiendo los frutos.

Senhor Vinícius y Herr Kroos

El Madrid ha ido poblando en estos años un centro del campo ya de por sí excelso con jóvenes talentosos pensando precisamente en este momento. El equipo lleva años jugando a lo que piensa Kroos, sí. Igual que llevaba años dependiendo de los goles de Cristiano primero y del juego y goles que propiciaba Benzema después. Benzema se marchó (ascendió) el año pasado y el Madrid se iba a atascar en ataque y a faltarle gol en liga y Champions. Eso decían los agoreros, pero el proyecto del Madrid confiaba en que sin Benzema se produjera un crecimiento futbolístico de aquellos a los que dejó huérfanos y, ya sea por casualidad o perspicacia de nuestra inexistente dirección deportiva, el Real Madrid ha sido máximo goleador de esta liga y está en la final de Champions habiéndole metido 4 goles a City y Bayern.

El Madrid jugará diferente sin Toni y tendrá que hallar la manera de ganar sin él. Como ha hecho siempre, vaya

Con el centro del campo sucederá algo similar, como ya sucedió con Casemiro (del que ya expliqué aquí que su marcha iba a ser diferente de la de Makélélé). Estos años, este especialmente, el Madrid ha jugado al son de Toni. Cuando un jugador blanco recuperaba balón, salía en transición o sencillamente no sabía cómo continuar la jugada, buscaba al germano y este proporcionaba claridad y desatascaba el entramado rival. El año que viene no estará, lo que obligará a los que se quedan —los “leftovers”, si gustan del concepto— a crecer como lo han hecho los atacantes este año sin Benzema.

Kroos y Bellingham

El Madrid ni puede ni desea pedirle a ningún jugador de la plantilla que haga la labor de Toni, sino que “fuerza” a que los que están encuentren su propio camino para hacerse un hueco y un nombre en la historia de este club. El propio Kroos vino por Xabi Alonso pero la demarcación del donostiarra la ocupó realmente Casemiro. Y nadie dice hoy que Kroos ha sido el nuevo Alonso, o que Alonso fue el nuevo Makélélé o que este fuera el nuevo Redondo. Como nadie dirá en el futuro que Valverde, Camavinga o Bellingham fueron el nuevo Kroos. Porque así es como el Madrid lidia con la pérdida: pasando página y tratando de escribir una nueva con la mayor excelencia posible. El Madrid jugará diferente sin Toni y tendrá que hallar la manera de ganar sin él. Como ha hecho siempre, vaya.

Porque así es como el Madrid lidia con la pérdida: pasando página y tratando de escribir una nueva con la mayor excelencia posible

No resta sino agradecer a Toni Kroos su profesionalidad y su dedicación a la hora de poner su inconmensurable calidad al servicio de la entidad blanca (honor recíproco) y desear que esta decisión, digo ascensión, le traiga la mayor de las felicidades en su vida personal y familiar. Es innegable que se lo ha ganado tanto como nuestros corazones amén de los títulos, grandes momentos, impensables asistencias, estéticos pases a la red e incuestionable entrega que nos deja su legado. Me niego, eso sí, a que tengamos que decir adiós, pues uno no se despide de alguien a quién vamos a tener tan presente durante todas nuestras vidas, ¿verdad?

 

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La noticia de la retirada de Toni Kroos a final de temporada nos pilló a todos con el paso cambiado. O al menos a mí. Si bien es cierto que se hablaba en las últimas semanas de que el jugador alemán podría colgar las botas a final de curso, creo que no esperábamos que lo hiciera. Toni Kroos está jugando a un nivel altísimo y tal vez esta sea una de las mejores temporadas de su carrera. Para muchos aficionados y analistas, la actual es incluso la mejor campaña de su dilatada carrera. Parafraseando a Bob Dylan en su canción Sweetheart Like You, es cierto que Toni Kroos se va, pero se va de aquí como un señor.

Parafraseando a Bob Dylan en su canción Sweetheart Like You, es cierto que Toni Kroos se va, pero se va de aquí como un señor

Al igual que Zinedine Zidane, Toni Kroos abandona el fútbol siendo aún un jugador de nivel élite. El Kroos actual es titularísimo en el Real Madrid y puede presumir de contarse entre los mejores centrocampistas del fútbol mundial de la actualidad. Palabras mayores. Tal vez nos tendría que haber hecho sospechar a todos su vuelta a la selección alemana el pasado mes de marzo. Tras abandonarla en el Mundial de Rusia de 2018, su vuelta a Die Mannschaft para disputar la Eurocopa de Alemania era seguramente la pista definitiva de que algo fuera de lo común iba a suceder. Es humano que quisiera despedirse por todo lo alto disputando el torneo en su país natal, y no olvidemos que en su extenso palmarés solo le falta el campeonato europeo de selecciones.

Kroos con Alemania

Toni Kroos llegó al Real Madrid en el verano de 2014 procedente del Bayern de Múnich, justo tras conquistar el Madrid su ansiada Décima y él hacer lo propio con Alemania al ganar el Mundial de Brasil de 2014. Con el Bayern ya había conquistado tres veces la Bundesliga y la Liga de Campeones, entre otros torneos. El joven Kroos había empezado a destacar como media punta y poco a poco fue retrasando su posición hasta la del interior. Kroos era un talento generacional que había destacado con su selección en el Mundial Sub-17 como Balón de Oro del torneo. Por una suma irrisoria de 25 millones, el Real Madrid se hizo con los servicios de un jugador que marcaría una época en el centro del campo del equipo de Chamartín. Nunca podremos agradecer lo bastante a Pep Guardiola que no luchara lo suficiente por su continuidad el club bávaro y se deshiciera de él.

El Roger Federer del fútbol. Parecía no sudar jamás y jugar con una facilidad inaudita

Junto a Casemiro y Luka Modric, Toni Kroos ha formado el centro del campo de más calidad que han visto mis ojos. Durante años, la medular del Real Madrid podía presumir de ser la más laureada de la historia del fútbol. Sin lugar a dudas, los tres funcionaban como un mismo apéndice. Eran nuestros tres mosqueteros, con ellos nada nos faltaba. Hacían jugar al equipo y lo oxigenaba al mismo tiempo. Los tres sabían perfectamente cuáles eran sus roles. Y con Kroos uno tenía la especial sensación de que el alemán conocía todos los aspectos tácticos de su posición. Cuando había que imprimir ritmo, jugaba al primer toque. Si hacía falta romper la dinámica, pase en profundidad o cambio de juego. Y si era necesario temporizar o adormecer el partido, lo hacía. Tanque diésel alemán 100%. El Roger Federer del fútbol. Parecía no sudar jamás y jugar con una facilidad inaudita.

Kroos

Qué duda cabe que con la marcha de Toni Kroos se nos acaba una época. Muchos madridistas hemos reaccionado con emoción a su marcha y a buen seguro que el Santiago Bernabéu le dedicará una ovación cerrada en su último partido frente al Real Betis. Sus compañeros se sumarán al homenaje y el club tendrá un detalle con él. Mucha suerte y gracias por todo, señor Kroos. Viel Erfolg und danke für Alles, Herr Kroos.

 

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Buenos días, amigos. Quienes sois fieles seguidores de esta sección, el portanálisis, o quienes simplemente vivís en el mundo y sabéis leer, os habéis percatado hace mucho tiempo de que a menudo las portadas de los cuatro principales diarios deportivos españoles no recogen las noticias de verdad relevantes, bien por haberse producido después del cierre de la edición, bien porque no les interesa, bien por ambos motivos, como el día de hoy. Os mostramos las de As y Marca primero, después, las culés.

Portada As Portada Marca

Ahora vamos con lo que no viene en las portadas. Esta madrugada, a eso de las 3:30, The Objetive ha publicado un nuevo artículo de Teresa Gómez en el cual se revelan más mensajes entre Luis Rubiales, entonces presidente de la RFEF y vicepresidente de la UEFA, y Aleksander Ceferin, presidente del máximo organismo europeo del fútbol y del cual el propio Rubiales afirmó que prefería el Barça al Madrid. Dios los cría y ellos se juntan. En un momento de dicha conversación, Ceferin dice de Florentino Pérez: «¡Es un idiota y un racista!» (textualmente, en inglés: «He’s an idiot and a racist!»).

Insultos de Ceferin a Florentino

Ceferin debe dimitir, es intolerable que vierta calumnias de esa magnitud sobre el presidente del club más importante de mundo y de la historia sin consecuencia alguna. Uno puede discrepar con la manera de gestionar el club de Florentino, aunque la realidad es tozuda y se encarga de que un ejercicio de estas características no tenga mucho sentido, pero puede. Pero lo que directamente define a alguien es llamar idiota al presidente del Real Madrid, porque de eso no tiene ni un pelo. No digamos ya acusarlo de racismo, directamente ultrajante.

El de hoy es un capítulo más de las revelaciones escandalosas que está realizando The Objetive. Por audios anteriores, ya sabéis que Piqué y Messi —con sueldos ciclópeos, sobre todo Leo (555 millones de euros en cuatro temporadas fue su último contrato), uno de los artífices de la quiebra blaugrana— estaban preocupadísimos durante la pandemia de Covid-19 porque el club había aplicado recortes salariales. Y al rescate acudió Luis Rubiales, un Robin Hood inverso que intentó (¿lo consiguió?) desviar fondos europeos de UEFA para el fútbol modesto hacia los bolsillos de estos dos mileuristas capitanes del Barça para que ambos no tuviesen problemas para llegar a fin de mes.

¿Por qué demonios los medios deportivos no hablan de esto? ¿Les parece normal que en un contexto de miles de muertes diarias, con millones de familias asfixiadas económicamente, un par de privilegiados —Piqué y Messi— maquinaran con la lubricación repugnante y servil de Rubiales el desvío de fondos previstos para clubes y futbolistas más necesitados hacia ellos con objeto de paliar su temporal bajada salarial? ¿No es suficientemente grave para que la prensa se hiciese eco?

Pero, hay más. ¿Qué interés tenía Rubiales en postrarse así ante su querido Geri, tal vez sus negocios en Arabia, la Supercopa con la cual se repartían varios millones de euros en comisiones entre ambos?

Y lo más importante, ¿nadie le va a exigir una explicación ética a Piqué y Messi sobre su repugnante, mezquino, miserable, ruin, inhumano, amoral comportamiento? ¿Qué les deben, qué temen perder, qué temen dejar de ganar, qué les preocupa que se sepa?

No hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que, cuando las noticias negativas afectan al entorno Barça, Tebas, RFEF, UEFA, los medios deportivos pasan de puntillas sobre ellas o directamente las obvian. Sin embargo, si pueden dar un palo al Madrid o a cualquiera que lo represente, les falta tiempo para llenar sus portadas de ataques repugnantes o directamente cedérselas a quienes desean hacer daño al club blanco, aunque lo que publiquen sea falso y lo sepan. Ahí está la respuesta a todas las preguntas que podamos hacernos.

La repugnancia y el asco es infinito. Cada día se conoce una revelación a cuál más deleznable y siempre, de una manera u otra, está implicado el club de los valors, que sigue compitiendo como si tal cosa sin sanción alguna. El hecho de que del Real Madrid no aparezca en ningún escándalo, con más de medio mundo intentando por todos los medios buscarle las cosquillas, es una muestra más de que el Madrid es de lo poco que queda que merezca la pena. ¡Cómo no quererlo!

Es necesario, además, volver a ponderar el hecho de que el club merengue está viviendo el mejor momento de su historia, junto a aquel de Bernabéu, Di Stéfano y Gento, en un entorno tóxico, pútrido, corrupto, donde su principal rival ha maniobrado (hay facturas) y maniobra con la connivencia del resto de actores implicados (no les sancionan ni se les obliga a cumplir las normas como al resto) para obtener ventajas ilícitas que redundan en perjuicio merengue. Por el contrario, lo que han conseguido es avivar, excitar al gigante blanco para alcanzar cotas estratosféricas, deportiva, social e institucionalmente.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

En Sport y Mundo Deportivo no teníamos ninguna esperanza tampoco de leer nada relacionado con el reprobable comportamiento ético de Piqué y Messi, y mucho menos que se les pida cuentas por ello. Prefieren seguir con la cortina de humo que oculte la situación real del FC Barcelona. Hoy toca utilizar a Flick. Da igual que lo acaben fichando o no, lo importante es vender ilusión falsa, por eso sentaron tan mal las palabras de Xavi.

Pasad un buen día.

Todos mis “onces históricos” del Real Madrid los empiezo desde un fijo: Fernando Redondo. Con él en el campo, parecía que el equipo jugaba con once futbolistas y medio. Su despliegue físico, técnico, táctico y racial era jugar con ventaja, como abusar. Para mí, no hubo centrocampista más campista que él. Su sola presencia anulaba dos líneas contrarias: la media defensiva y la media ofensiva. Se comía las transiciones para engordar su jugada, ya fueran en repliegue o en despliegue. En ocasiones parecía que se bilocaba, como los místicos. Era un superpoder.

Fernando Redondo

Justo en estos días, en torno al 20 de mayo en que celebramos la Parusía de la Copa de Europa (La Séptima), competición en la que él solo se desayunó con tostadas y mermelada a todo un campeón como era el Borussia Dortmund, recuerdo, por las noticias de hoy, el dolor que me causó el anuncio de su marcha, en verano de 2000, con La Octava recién ganada y su taconazo de Old Trafford tatuado a sangre en mi madridermis, ahí donde se erizan los pelos cada vez que lo vuelvo a ver.

Con el anuncio de su marcha vi un cráter insondable en el centro del campo del Bernabeu que no sabía cómo íbamos a poder rellenar. Era imposible. La Séptima y La Octava llevaban la impronta del 6 grabadas en sus asas. No volveríamos a pelear por una orejona más en muchos lustros, pensé. Y, sin embargo… La Novena llegó apenas dos años después, desde las botas de un jugador con el que no compartió vestuario Redondo, llamado Zinedine Zidane. Porque, como dijo Florentino Pérez en su día, “si yo presido el Real Madrid, aquí jugarán los mejores futbolistas del mundo”. Y La Novena llegó sin Redondo, como más tarde La Décima sin Zidane, o las once, doce y trece sin Casillas, y la 14 sin Cristiano Ronaldo y la 15 lo hará sin Benzemá. Porque lo hará.

Por el amor de Kroos

La Quince la vamos a ganar con Toni Kroos en el campo. Será el último baile de Toni Kross, y la vamos a ganar. Si respetaba en mi razón el perjuicio de la duda, dándole alguna opción al Borussia en la final del 1 de junio, por aquello de que en un partido cualquier cosa puede pasar, se acabó. Kroos es tan grande, tan inmensa su figura y su proyección hacia dentro del equipo, que van a ganar por lo civil o por lo criminal. Kroos no se puede ir perdiendo como el sol no puede enfriar.

Vaya mi agradecimiento total a un jugador que ha dignificado la camiseta blanca, que nos ha entretenido con un fútbol de antología pero que, más aún, nos ha emocionado, siendo un frío alemán, por su identificación mimética con los valores del club: Trabajo, respeto al rival, al compañero y al aficionado, ambición, lucha, sacrificio, clase, sabiendo callar cuando no sirve de nada hablar y hablando cuando todos callan. Muy por encima —"Lejos, pero lejos…", que diría Ruggeri— en categoría humana y profesional de muchos futbolistas a los que se dedica más atención mediática.

será el último baile de Toni Kross, y la vamos a ganar. Kroos no se puede ir perdiendo como el sol no puede enfriar.

A partir de ahora… Nos tocará añoranza absoluta de sus pases cada vez que veamos una jugada desde la grada, esos que sólo su periscopio era capaz de adivinar en las verdes profundidades de campo.

Desgarro interior por no sabernos protegidos por su inteligencia; tristeza por no disfrutar de su elegancia. Nudo en la garganta por no volver a ver a 23 tíos moviéndonse al ritmo de su zancada, como si un coreógrafo italiano fuera en vez de un futbolista alemán. Su pelo rubio era un faro en las noches de tormenta al que mirar cuando las cosas pintaban mal. Leyenda. Mito. Héroe. Uno de los nuestros, al fin y al cabo. Uno de nosotros.

Como cuando se fue Redondo, la punzada es fuerte, el pellizco agudo y la visión de un centro del campo yermo y deshabitado, similar. Mis onces históricos pueden empezar con Fernando Redondo. O no. Tal vez ahora sea por Toni Kroos. No se va un gran jugador. Se va el mejor ahí. Jugar con Kroos en el equipo es como echar una partida de Risk con Napoleón en el tablero subido a lomos de su caballo.

La final de Wembley será el último baile de Toni Kroos y creo que, como entonces con Redondo, los rivales lo celebran en sus guaridas, escondidos y aún asustados. Es cierto. Es verdad. Pero es tan cierto que será el último baile de Toni Kroos como que no será el último baile del Real Madrid. La Quince la vamos a ganar con él. Como ganaremos las próximas sin él. A Toni, gracias por tanto. Al Madrid, gracias por todo. ¡Hala Madrid!

 

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Somos unos cursis, reconozcámoslo. Desde el anuncio de la retirada de Toni Kroos al final de esta temporada, se multiplican los textos almibarados, panegíricos no aptos para diabéticos que, excepción hecha de los publicados en la Galerna, provocan alipori. Escrito lo anterior, a Kroos sólo se le pueden guardar sentimientos de gratitud.

A la temporada de clubes le quedan dos partidos uno de liga y, al menos al Real Madrid y al Borussia Dortmund, la final de Champions de Wembley del 1 de junio, mientras que las selecciones nacionales europeas disputarán la Eurocopa en unas fechas que ni conozco ni me importan. Miento, me interesan en la medida en la que la Alemania comandada por nuestro Toni pueda ganarla.

Irlanda Kroos

Si el Real Madrid se alza con la Décimoquinta en Londres y la Mannschaft conquista el europeo de selecciones, las candidaturas de Rüdiger y de Kroos al Balón de Oro serán cosa seria y real. A lo mejor me estoy adelantando, pero nada me gustaría más que un escenario en el que Kroos ganase el Balón de Oro después de retirarse. Sólo se me ocurre alguien capaz de tal hazaña, y ese alguien no es sino Paul Newman, el actor más bello que se haya puesto delante o detrás de una cámara de cine.

Les contaré una historia: en 1986, la Academy of Motion Picture Arts and Science, ya saben, la Academia, los de los Oscars, quiso reconocer la trayectoria de un Paul Newman ya sexagenario con un galardón a toda una carrera. El homenajeado no pudo acudir a recoger una estatuilla que le había resultado esquiva a pesar de sus actuaciones legendarias en innúmeras películas, pero sí que encontró un momento para realizar un vídeo de agradecimiento en el que agradecía la concesión del premio y excusaba su presencia por encontrarse rodando a las órdenes de Martin Scorsese la película El Color del Dinero, en la que manipula de forma inmisericorde a un jovencito enormemente prometedor en la cosa del celuloide llamado Tom Cruise. Tal fue el éxito del filme y tan tremenda fue la actuación de Newman que en 1987 ganó el Óscar al mejor actor.

Kroos y Paul Newman comparten varias cosas además del color azul de sus ojos. Ambos son excelentísimos en sus profesiones y, además, les acompaña un aura de normalidad que, precisamente en sus sectores, se revela extraordinaria por su rareza. No me nieguen que sería maravilloso que Kroos, como Paul Newman, ya de retirada, sentara postrera cátedra ganando un galardón ya retirado. El Cid Campeador ganaba batallas después de muerto. Paul Newman ganaba Óscars al mejor actor después de recibir un galardón honorífico reservado a estrellas de fulgor otoñal en el mejor de los casos cuando no extinto. Toni Kroos, el jugador que es un tipo normal y que ha entendido mejor que nadie que, también en el fútbol, es mejor echar de menos que echar de más, con un poco de suerte, puede ganar un Balón de Oro después de su retirada. Hacemos votos para que así sea.

 

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Genio. Carisma. Elegancia. Fidelidad. Visión de juego. Cabeza. Gratitud. Clase. Toque. Nobleza. Gol. Veteranía. Vocación. Estética. Ciencia. Precisión. Empatía. Estilo. Hermandad. Magnetismo. Liderazgo. Intuición. Firmeza. Entrega. Inconfundible. Sencillez. Inmenso. Amor a los colores. Camaradería. Potencia. Responsabilidad. Merengue.  Maestría. Perspicacia. Encanto. Disposición. Orden. Popular. Colocación. Prescriptor. Inmaculado. Cariño. Prudencia. Poderío. Jerarquía. Asistencia. Juicio. Motivador. Ejemplarizante. Vigor. Oficio. Destreza. Hilarante. Solidaridad. Cumplimiento. Benevolencia. Gentileza. Tesón. Famoso. Ironía. Cabal. Querido. Genuino. Remate. Versatilidad. Integridad. Decisivo. Heterodoxo. Galanura. Titánico. Disciplina. Laureado. Carácter. Fascinante. Adaptabilidad. Sensatez. Frescura. Puntualidad. Ardor. Pasión. Templanza. Amistad. Eficacia. Actitud. Fuerza. Inteligencia. Sinceridad. Ducho. Modélico. Lucidez. Magnificencia. Familiar. Tenacidad. Funcional. Denuedo. Sobrecogedor. Deslumbrante. Ganador. Coordinación. Excepcional. Colosal. Blancura. Perseverancia. Entusiasmo. Clásico. Sufridor. Talento. Rigor. Pericia. Compañerismo. Presión. Ánimo. Laboriosidad. Audacia. Admirado. Zurdo. Pragmático. Respetuoso. Extraordinario. Exigente. Agudeza. Normalidad. Diestro. Visionario. Humildad. Resultados. Consumación. Docilidad. Equilibrio. Confiable. Atrevimiento. Distinción. Libre directo. Protector. Paradigmático. Regodeo. Fervor. Próspero. Curtido. Madurez. Altruismo. Grandioso. Seriedad. Excelencia. Compromiso. Habilidad. Simpatía. Superación. Rock and roll. Amabilidad. Fútbol. Triunfo. Paternidad. Metódico. Gigante. Talente. Osadía. Honradez. Comunicador. Educación. Bondadoso. Beneficencia. Dominio. Refinamiento. Personalidad. Pundonor. Juventud. Abnegación. Sutilidad. Naturalidad. Dual. Persistente. Seducción. Arte. Sublimidad. Feliz. Bravura. Previsor. Germano. Español. Atento. Profesional. Productivo. Ensoñador. Flexibilidad. Versado. Intrepidez. Resistencia. Transparencia. Minuciosidad. Apasionamiento. Fe. Excelsitud. Socarronería. Buen gusto. Heroicidad. Fantástico. Afabilidad. Delirante. Competente. Cautivador. Hombría. Brillante. Cercanía. Luminoso. Avezado. Polivalente. Temperamento. Rapidez. Inimitable. Imperturbabilidad. Afán. Sagacidad. Desprendimiento. Inconformismo. Sabiduría. Paciencia. Instructor. Próvido. Trabajador. Entereza. Conexión. Honorabilidad. Cortesía. Sensibilidad. Lealtad. Libertad. Esfuerzo. Generosidad. Éxito. Valentía. Constancia. Afecto. Inspiración. Apoteósico.  Mágico. Gallardía. Respetado. Optimismo. Austeridad. Discreción. Autoestima. Alegría. Duende. Exactitud. Madridismo. Sentido del humor. La 14. La 15. Finura. Compenetración. Regularidad. Energía. Coherencia. Magno. Único. Divinidad.

Kroos

Se me escaparon unas minúsculas lágrimas al leer su comunicado de despedida, a eso de las 13h. Media hora más tarde, escuché su mensaje de audio y ya las lágrimas brotaron copiosamente.

Tristeza profunda y, paradójicamente, alegría también. Nunca hubo una despedida así, tan elegante, tan sincera, tan honesta, tan consecuente con el personaje.

Toni Kroos

Toni siempre ha sido distinto a todos los demás, no sólo jugando -ahí ha sido un dios del centro del campo-, sino también fuera del terreno de juego. Su forma de expresarse, su rectitud a la hora de mantener y defender hasta el final sus criterios. Su despedida no podía ser por lo tanto ni furtiva, ni esquiva, ni de madrugada. No podía ser tras un tira y afloja en los despachos; no iba a ser un sainete protagonizado ni por él ni por su representante (¿alguien sabe quién es su representante?). No, Toni no iba a protagonizar ningún culebrón ni escenificar un papel melodramático ni nos iba a ofrecer unos entremeses plañideros.

Toni aceptó gustoso mi modesto presente, pero solo cogió el texto en español, agradeciéndome el detalle y comentando "así práctico mi español". La copia en inglés me la devolvió

Elegancia y sentido común. Criterio. Dignidad. No se recuerda ninguna despedida como ésta, ni siquiera la de Zidane fue comparable. Toni lleva dos o tres temporadas a un nivel excelso, sus partidos durante los cinco meses transcurridos en 2024, Supercopa de Arabia incluida (donde fue abucheado por la mayoría del estadio mientras él sonreía maliciosamente, sintiéndose ufano por su actitud recta y consecuente al haber criticado abiertamente a unos países que no respetan muchos de los derechos humanos), han sido uno tras otro diversas lecciones para cualquier escuela de fútbol de élite.

Qué suerte haber vivido estos últimos 10 años, ver a este dorsal número 8, el número de la suerte para la cultura china, domingo tras domingo, miércoles tras miércoles, casi 500 partidos oficiales repartiendo magisterio y asistencias, marcando escasos pero bellísimos (28) goles con el taco de billar preciso de su pierna derecha, pierna incapaz de bajar del 90% en la exquisita precisión de sus excelsos pases.

Dos recuerdos imborrables de Toni Kroos me acompañarán siempre.

A finales de 2017 tuve la ocasión de saludarlo en persona en Valdebebas. Ya por entonces hablaba perfectamente en español, cosa que yo ignoraba. Llevaba para regalarle la copia de un artículo que publiqué en La Galerna, texto que escribí tras la exhibición que contemplé en la semifinal, partido de ida, de la Copa de Europa de 2017, ante el Atlético de Madrid (3-0). Le imprimí el texto en español y se lo traduje también, como buenamente pude, al inglés. Toni aceptó gustoso mi modesto presente, pero solo cogió el texto en español, agradeciéndome el detalle y comentando "así práctico mi español". La copia en inglés me la devolvió.

El otro recuerdo es un tesoro que tengo en casa como de lo más preciado, y reposa en mi armario junto a mí camiseta número 9 firmada y dedicada por Don Alfredo Di Stefano. Es la camiseta morada de la noche de la Duodécima en Cardiff, firmada por detrás por Toni junto a su mítico 8 en color blanco.

Parece ser que Toni y su familia seguirán viviendo en Madrid, y que su academia de Boadilla del Monte está a punto de ser inaugurada. Espero y deseo que, de alguna forma, Toni Kroos siga vinculado al Real Madrid, club que para él también es el mejor del mundo, por los siglos de los siglos, Seguro que sus sabios consejos en cualquier materia servirán al club y a todos los que le rodean.

Toni, querido Toni, quédate con nosotros para siempre. Al fin y al cabo, ya vas a estar en nuestros cerebros, en nuestras retinas y en nuestros corazones para toda la eternidad.

 

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“Capitán de la selección alemana, apodado el Kaiser. Su tiro más notorio y potente es el "Tiro de Fuego", también se destaca por su fortaleza.

 En su vida cotidiana es amable y gentil, pero dentro del campo se vuelve serio e incluso se convierte en “una máquina sin sentimientos” si su equipo está en problemas. Aun así, es un jugador noble y digno.

 Aprecia mucho a su familia, sobre todo después del casi divorcio de sus padres. Cuando sus padres se distanciaron, él hizo todo lo posible por solucionarlo. Aun así, a pesar de esos problemas siguió rindiendo a un nivel altísimo toda su carrera.”

Karl Heinz Schneider

Al leer estas líneas es evidente de quién estoy hablando, pero ¿y si te digo querido lector que no se trata de quién tú crees, y que en realidad es la biografía de Karl Heinz Schneider, que para los fans de Oliver y Benji era aquel jugador alemán de pelo rubio? El llamado Oliver europeo. Ahora, si termino de contar su historia basada en aquella bendita serie que marcó a una generación, entenderás de quién hablo.

Durante el mundial, Schneider venció a los equipos de Canadá, Portugal y Uruguay, pero perdió la final contra Japón comandada por Oliver Atom, Benji Price y Mark Lenders. Después de eso, sus padres se reconciliaron. Jugó durante un tiempo, en el Hamburgo junto con Benji, hasta que posteriormente pasó al Bayern Múnich.

De nuevo la realidad superó a la ficción. Hemos tenido en nuestras filas a Schneider.

Ayer estaba en la consulta del médico y revisando Instagram entré de casualidad en el perfil de Kroos. Casi me caigo del asiento cuando me encontré con que hacía unos instantes había anunciado oficialmente su despedida del fútbol. Ayer, 21 de mayo del 2024, un martes cualquiera a una hora cualquiera. No podía ser, aunque al poco tiempo los principales diarios deportivos lo anunciaban de manera oficial y el club también se hacía eco. Sí, era cierto. La desdicha que cada verano quisimos retrasar se hacía realidad.

De nuevo la realidad superó a la ficción. Hemos tenido en nuestras filas a Schneider

Todos mis grupos de WhatsApp empezaron a incendiarse con la noticia, yo necesité tiempo para poder encajarla, menos mal que estaba en el médico y que si sufría algún tipo de colapso me atenderían en el acto.

Kroos se va, y encima lo hace de una manera tan elegante que solamente se le puede dar las gracias. Se le reconocerá por ser un profesional intachable durante toda su carrera, un futbolista honrado y agradecido, pero sobre todo por ser una persona integra que ha elevado los valores del club.

En la antigua Roma, Domiciano fue el único emperador que se declaró a sí mismo dios mientras aún vivía. Nuestro alemán no se declaró nada, no le hizo falta porque ya lo hicimos por él.  Para nosotros fue Odín, el jefe de nuestro mediocampo durante más de una década, jefe de los Aesir, la suprema autoridad cósmica del fútbol inteligente, padre universal de nuestro halcón Valverde, rey de los dioses junto a Casemiro y Luca Modric y señor del Valhalla…

En la mitología nórdica Valhalla es un enorme y majestuoso salón ubicado en la ciudad de Asgard gobernada por Odín. La mitad de los muertos en combate son elegidos por el propio Odín y viajan al Valhalla guiados por las valquirias, mientras que la otra mitad van al Fólvangr de la diosa Freyja.

Este domingo jugarás tu último partido en nuestro nuevo coliseo romano que tantas veces te aclamó. Cuando acabe el partido será tu última noche de blanco satén. Dirigiendo a tu equipo, decidiendo cómo y cuándo se juega, y sobre todo a qué. Porque no solo decías cómo se tenían que mover 22 jugadores sobre un campo, tu campo. También hacías que millones de almas dentro y fuera del estadio fueran mecidas bajo tu dirección. Hasta hoy has decidido cómo y cuándo decirnos adiós.

Alzaste tu primera copa de Europa frente al Borussia Dortmund en Wembley, puedes ganar la última frente al Dortmund y en Wembley... No hay mejor manera de cerrar el círculo.

Dirigiendo a tu equipo, decidiendo cómo y cuándo se juega, y sobre todo a qué. Porque no solo decías cómo se tenían que mover 22 jugadores sobre un campo, tu campo. También hacías que millones de almas dentro y fuera del estadio fueran mecidas bajo tu dirección

Te irás de nosotros después de la final, y del fútbol después de la Eurocopa comandando a tu país como un guiador, como un aristócrata del balompié, como un elegido…

“¿Qué clase de sueño es este, Odín? Soñé que me levantaba antes del amanecer para despejar el gran salón para los muertos. Desperté a los einherjar, les ordené colocar los bancos, lavar los vasos de cerveza, a las valquirias servir vino para la llegada de un príncipe…”

 Gracias por todo y suerte en tu viaje al Valhalla, querido príncipe blanco.

 

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Buenos días. En La Galerna tenéis (y seguiremos publicando a lo largo del día de hoy) multitud de artículos sobre el adiós de Toni Kroos. En esta sección no vamos a abundar en los sentimientos de consternación y a la vez de orgullo que inundan al madridismo. Nos limitaremos a mostraros las portadas del día, que versan sobre Kroos. En el caso de la prensa barcelonesa no es así: le dedican poco espacio, pero al menos es un espacio totalmente mezquino.

La prensa es lo de menos hoy. Os hacemos partícipes también de otras reacciones. Disfrutadlo. Lloradlo.

Pasad un buen día.

Adiós, príncipe vikingo Real Madrid Kroos

Quién no recuerda de niño escuchar a sus mayores decir: «yo vi jugar a Di Stéfano, fue el mejor, sin duda»; o «yo vi jugar a Gento, frenaba a toda velocidad y los defensas se salían del campo»; o «yo vi jugar a Amancio, le llamaban el Fifo»; o «yo vi jugar a Velázquez, una delicia de futbolista», y uno pensaba que jugadores como aquellos eran irrepetibles y que jamás tendría la posibilidad de ver algo ni parecido porque el fútbol rompió el molde con el cual fabricó esos héroes incunables del balompié.

Sin embargo, con el devenir de los años y casi sin percatarse, llega un día en el que se es consciente de estar asistiendo a la carrera de uno de esos pocos jugadores con estatus de leyenda merecedores de que alguien en el futuro recuerde haberlos visto jugar. Llega un día como hoy, cuando comienza a girar el pomo de la puerta para marcharse, en el que uno dice: yo vi jugar a Toni Kroos.

Toni Kroos

De niño uno creía que no era posible vivir aquello que le contaban sus mayores, después asiste a ello y se da cuenta de que no era lo más importante. Lo más importante no es haber visto jugar a Toni Kroos, lo más importante es el ejemplo de Toni Kroos y su excepcionalidad.

Dicen que tras una actuación de René Lavand alguien del público se acercó al manco ilusionista bonaerense a preguntarle qué había que hacer para lograr urdir magia de esa manera tan original y especial. El mago respondió: «Pierda una mano».

Lavand se explicó: «Tuve la suerte de no poder copiarle a nadie. Porque no hay libro ni maestro que te enseñen técnicas para mano izquierda, así que tuve que hacerme autodidacta. Porque yo tenía la suerte de tener una sola mano. Y así surge el estilo, la personalidad, lo que no se puede copiar».

Kroos es una extravagancia del destino, un señor calmado en la vorágine de la tempestad y alejado de la impostura

Toni Kroos no perdió ninguna mano ni ningún pie, pero juega en una época en la que los futbolistas, y los centrocampistas en especial, son atletas que además de jugar al fútbol han de correr los 100 metros en once segundos, poseer una fuerza hercúlea, protagonizar traspasos o renovaciones escandalosas, lucir un peinado instagramero multicolor, servir de maniquí para cada nuevo lanzamiento de botas del correspondiente patrocinador y mirar para otro lado ante la palpable corrupción del fútbol actual.

Pero Toni tuvo la suerte de no es así, por eso no le quedó más remedio que ser autodidacta. Y así surgió su estilo, su personalidad, lo que no se puede copiar.

Kroos Cardiff

Kroos es una extravagancia del destino, un señor calmado en la vorágine de la tempestad y alejado de la impostura. Toni es lo contrario a la pose pese a que posa como nadie sin pretenderlo. Kroos se va en el cénit de su gloria mientras todos le ruegan que siga.

Cuando la nave blanca tiene una fuga de agua, todos corren sin pensar para tratar de taponarla como sea. Kroos piensa y actúa despacio, antes que nadie. Toni cambia el juego para aclarar la jugada, no se puede hacer más lento. Toni ordena a Rüdiger que suba a cabecear y le posa el balón en la testa, no se puede hacer más lento. Toni indica a Vinícius dónde está el agujero del blindaje bávaro y le coloca la pelota para que marque, no se puede hacer más lento. Toni da otro pase a la red, no se puede hacer más lento.

Nadie podrá alcanzar nunca a Toni Kroos, no se puede hacer más lento.

 

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