Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos galernautas. Es periodo de entreguerras, de yermo páramo, de secarral informativo balompédico. Y lo será hasta que llegue la Eurocopa a las rotativas y, en consecuencia, también lo haga la Roja, el equipo de todos, todas y todes. Así las cosas, apagados los ecos de las gloriosas gestas de nuestro Real Madrid, son malos tiempos para la lírica en las primeras planas de la prensa deportiva.

Todo apuntaba a amazacotado ladrillo tipográfico polideportivo trufado de autobombo… cuando hubo de acudir, de nuevo, un madridista al rescate de las portadas.

No escatiman elogios desde la meseta e incluso desde la Ciudad Condal para ensalzar la victoria ayer de Carlitos Alcaraz frente a Jannick Sinner, y así acceder a la finalísima de Roland Garros donde otro ilustre madridista llamado Rafa mandó tiempo ha construirse un chalecito con piscina, jardín y mayordomo; francés, por supuesto. “Bestial”, “Corazón”… hasta “épica” se le escapa al diario de Godó, grande de España, para calificar la victoria del murciando en París. “Épico”, un sustantivo, un vocablo, tan inherentemente madridista como Máximo Décimo Meridio o el propio Carlos. Tanto es así que su definición en el diccionario debería ir acompañada, cuanto menos, de una imagen tamaño carné de Lucas Vázquez sonriente.

Tienen razón, en cualquier caso: el triunfo de Carlitos ante el fornido italiano tirolés resultó totalmente épico en el sentido madridista del término. Eso no te lo va recordar Mundo Deportivo.

La cosa empezó peliaguda tanto en la Phillippe Chartier como en Wembley; con Alcaraz y el Real Madrid siendo zarandeados por sus rivales; en el caso del primero, obligándole incluso a remontar; en el del segundo, con toda la corte celestial de antimadridistas haciendo vudú y salivando bilis sulfúrica. Ambos, Carlos y Real, Real y Carlos, las pasaron canutas por momentos, pero a base de “corazón” (¿les suena la cantinela?) Alcaraz y Madrid, Madrid y Alcaraz, supieron sobreponerse a los mejores momentos de sus fieros adversarios y alzarse con la victoria cuando más quimérico parecía el triunfo.

Puritito Real Madrid.

Como Nadal, como Alonso, como Sainz, como Doncic o como Julio Iglesias.

Sólo Sport tira tímidamente el desmarque en el escaparate de los kioscos. Y decimos tímidamente por todo cuanto nos sorprende por aquellos lares catalans. Hubo un tiempo en que todo aquello fue un Virreinato de Leo Messi I, monarca absoluto de tuthom, dentro y fuera del verde. La prensa sportiva de por allí, particularmente Sport, daba buena cuenta en sus portadas de cualquiera de sus andanzas, desde su cumpleaños hasta que se le escapara un pedete pintor en el Mini Estadi.

Como si de un fabuloso juego de prestidigitación se tratara, desayunábamos cada día con cualquier pamplina de Lionel por nimia que fuera, en un abrir y cerrar de ojos pasábamos de TEO, el niño pelirrojo de los cuentos infantiles, a LEO; LEO en el tren, LEO va a la escuela, LEO y su cumpleaños, LEO descubre el mundo, LEO y sus amigos o LEO hace la declaración de la renta… entre otros.

Resulta que desde el otro lado del Atlántico Leo soltó un “totalazo”, como se dice catódicamente, de los que abren secciones deportivas en los informativos de la tele; pero no así tapas de la prensa del ramo en Catalunya.

Lo que vino a decir Leo, ahí lo tienen, es que el Real Madrid “es el mejor equipo del mundo”.

Suficientemente interesante como para leerlo en algún lado y sin embargo no lo verás ni en la hoja parroquial. Ni siquiera el hecho de que el propio Messi matizara sus palabras con una boutade; “El Madrid es el mejor en resultados, pero el mejor en juego es el City”, ha permitido que se colará esta referencia de su GOAT en ningún medio deportivo.

El mejor en resultados, dice Leo, y nos suena al mejor en resultados es el Madrid, pero el que más rápido nada es Michael Phelps; el mejor en resultados es el Madrid, pero el Barcelona es mejor en palancas; el mejor en resultados es el Madrid, pero tira mejor las mandarinas Llull.

Muchas han de caer esta noche en la cesta de la huerta murciana del UCAM de nuestro querido Sito Alonso, que debe llevar toda la noche en vela pensando cómo va a vender otra vez un presunto atraco arbitral a su equipo en el corazón del malvado imperio galáctico de Darth Floren.

Que la fuerza madridista esté con ustedes todo el fin de semana, amigos galernautas.

Zinedine Zidane, Karim Benzema y Kylian Mbappé, además de ser franceses, tienen en común que por sus venas corre sangre argelina. En el caso de Zizou, sus padres Smail y Malika nacieron en Argelia y se instalaron en Francia en los años 60, huyendo de la guerra. Por parte del Balón de Oro de 2022, los orígenes le vienen por ambas ramas de la familia, aunque su padre Hafid sí nació en Argelia (Tigzirt), mientras que su madre, Wahida, lo hizo en Lyon cuando sus padres habían emigrado al país francés. Mientras que al nuevo fichaje blanco la ascendencia le viene por parte materna, sus abuelos, Saliha Ait-Abbas y Mohand Said Lamari, son naturales de Amizour (wilaya de Béjaïa), en la región de Cabilia y, tras emigrar a Francia, su madre, Fayza Lamari, nació en Bondy.

Mbappé y Lamari

Muchos años antes que todos ellos, jugó un argelino en el Real Madrid: Haken Amar. No perteneció a la plantilla merengue, sino que disputó un amistoso como prueba para un posible refuerzo del cuadro madridista a comienzos de 1949. Fue la estrella del Atlético de Madrid, Larbi Ben Barek, el que sirvió de intermediario para que Amar llegase a Madrid.

El argelino era un total desconocido al que describió así Barreira, periodista de Semanario Gráfico de los Deportes de MARCA, cuando se lo encontró antes del partido en el vestuario: “tiene una facha pinturera, un fino bigotillo, es delgado y elástico. No es negro, sino levemente moreno y tiene modales reservados y corteses”. Para conocerlo un poco más, Amar se explayó en una entrevista con el medio deportivo: “Nací en Sidi Bel Abbès. Tengo 23 años, peso sesenta y cinco kilos. He jugado de medio centro y ahora lo hago de medio volante. En mi tierra, jugué en el USMBA; luego en el Toulouse, más tarde en el Stade Montmorency, de París, y últimamente, en el Burdeos. Practiqué el baloncesto y también el atletismo corriendo los 100 metros en 11 segundos y los 1.500 metros en cuatro minutos”.

Haken Amar

Confirmó que la recomendación al cuadro madridista se produjo a través de Ben Barek porque “he jugado contra él y nos conocemos”. Admitió saber “poco del fútbol español” y que era la “primera vez que tengo el honor de venir a España. Solo conozco algunos jugadores españoles que actúan en clubs franceses, y, naturalmente, tengo del fútbol de ustedes el conocimiento histórico de su importancia internacional antes de la guerra”. Del fútbol francés detalló que “está en un buen momento” y allí “se juega con arreglo estricto a tácticas y sistemas”. También reconoció que le “encantaría jugar en el Real Madrid” y “me gustaría mucho quedarme aquí”.

En la previa del choque ante el Castellón en Chamartín, MARCA publicó en sus páginas sobre Haken Amar que “dicen que es un gran jugador”, mientras que el diario Madrid iba por la misma línea escribiendo que “se tienen buenas referencias”.

El duelo se celebró el día 10 de febrero a las 4:30 de la tarde ante un conjunto castellonense que militaba en la categoría de plata. El equipo orellut estaba dirigido por un antiguo conocido de la casa blanca: Francisco Gómez.

Francisco Gómez como jugador del Real Madrid y como entrenador del Castellón

Francisco Gómez como jugador del Real Madrid y como entrenador del Castellón

El almeriense había pertenecido a la disciplina merengue antes de la guerra durante una campaña y conquistó la Liga de la temporada 1932-33 disputando un único encuentro. El partido sirvió al Real Madrid para dar minutos a muchos de sus reservas que apenas tenían protagonismo en el día a día. El once lo formaron Adauto; Muro, Navarro, Mariscal; Hakek Amar, Ipiña´; Rafa, Ricardito, Marcet, Urrea y Vidal.

Once Real Madrid-Castellón

La contienda fue bastante desnivelada y el equipo blanco se impuso con claridad por 4-1. Los tantos locales los firmaron Ricardito, Vidal, Rafa y Marcet, y el de los castellonenses lo logró Ramos. Al término del encuentro, el técnico Francisco Gómez se despachó a gusto contra Amar: “el Madrid me ha gustado en su conjunto e individualmente, todos sus jugadores, excepto uno, el moro debutante. El público madridista tiene demasiadas horas de vuelo. Para mí, el moro no ha hecho nada, absolutamente nada. Pero prescindamos de su labor. ¿Es que no hay en España jugadores mejores que él? ¿Por qué esa manía de considerar que lo que viene de fuera es superior a lo que tenemos en casa? Yo soy español, y como español, considero una vergüenza para nuestro fútbol la importación de jugadores extranjeros. Ni de Europa, ni de América, ni de África pueden venir quien pretenda enseñarnos algo en materia futbolística”.

El sentir general de los algunos cronistas que acudieron al partido iba por el mismo camino respecto a la actuación de Amar. En MARCA, en un artículo de opinión, El duende de Fiesta Alegre comentó que “no me emocioné con el juego de Haken Amar. Es muy ágil, pega bien a la pelota, aunque la bombea demasiado, y entra al choque sin vacilación, pero con demasiada dureza. Pero corta menos que un cuchillo de palo. Y para jugar de medio hay que marcar más y mejor que lo hizo el africano”. En el mismo periódico deportivo, en la crónica del partido firmada por R.M., dijo que Amar “aunque demostró su dominio de la pelota, no llegó a demostrar una clase excepcional” y la prueba “no resultó del todo satisfactoria”.

Haken Amar en Marca

Haken Amar en Marca

En el diario Pueblo, se mostró muy crítico José María Úbeda titulando que “Amar decepcionó a los aficionados” y explayándose en el cuerpo de la crónica de esta manera: “sabe su oficio. Con esa palabra queremos decir que se trata de un jugador muy corrientito, sin detalles que puedan pensar en una figura para el Madrid. En fin, uno más en esa serie inexplicable de aspirantes que nos llegan allende las fronteras con una etiqueta en la que se adivina trasnochado ‘pour l’Espagne et le Maroc’. Señores importadores de futbolistas: mal estamos por estas tierras…; ¡pero no tanto! Mejores que Haken Amar tenemos en Madrid en la categoría regional, y media docena de volantes. Y nadie se anima a pagarles el importe del autobús desde la Cibeles a Chamartín para que los veamos. ¿Quiénes son los “amigos” del Madrid que tratan de colocarle estos “petardos”?

Se desmarcaron de estas valoraciones el cronista de Jornada: diario de la tarde, que expuso que “Amar ha hecho un buen partido”, y Barreira, el entrevistador en la previa del argelino, que explicó que “a uno no le disgustó del todo, la verdad. Lo encontró, eso sí, ‘raro’. Más que raro, deformado por una mala costumbre y luchando por adaptarse (en un plazo de noventa minutos) a otra costumbre, más coherente. No se explica uno cómo se le niega el dominio del balón; lo domina y lo pasa bien. Se le chilló (como a su paisano y amigo, Ben Barek) por esa persecución al contrario y por ese meter el pie por detrás, que sin violencias en la acción no es falta. Bombea balones en demasía, vacila en cubrir al extremo; es cierto, como es cierto también, que es bastante duro (con esa dureza cortante del jugador alto, delgado y fibroso). Sus saques de banda (coreados por el público) fueron notables y perfectos (y eso fue su único rasgo del fútbol moderno), aunque el público se mofara del primer tiempo (absolutamente baloncestista) de tales saques”.

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín.

Hace seis años, cuando Cristiano Ronaldo abandonó el club y poco después se perdió en Champions frente al Ajax, pensé que el fin de un ciclo extraordinario había llegado. Que se tardaría mucho en volver a disfrutar de una hegemonía deportiva como la que se había vivido después de tres Copas de Europa seguidas. No me di cuenta de que, en realidad, estábamos en el inicio de otra era que, probablemente, ningún aficionado del Real Madrid haya vivido. De hecho, el club acaba de ganar “La Quince” y de anunciar a Kylian Mbappè con tan solo dos días de diferencia.

Durante la década de los 70 el valor de las monedas de los países, y por tanto su liquidez, dejó de estar vinculada a sus reservas de oro. Desde aquel momento, el dinero del que un estado o unión de estados puede disponer depende de un término muy simple. La confianza del que pretenda usar ese dinero.

Como cualquier ámbito de la vida, esta circunstancia tiene su paralelismo en el futbol. Porque los clubes también están sometidos a ese patrón. Por eso el Madrid es el más rico de los clubes. Da igual que monetariamente le vayan bien las cosas, que afortunadamente es así. A los ceros que pueda tener en su cuenta corriente, y que por tanto puede usar para armar la plantilla más competitiva posible, se une el valor que los jugadores, patrocinadores o aficionados le dan al hecho de poder formar parte de su grandeza.

Florentino siempre lo supo. Una gestión modélica permitiría convertir al Real Madrid en el club en el que todo buen jugador querría estar. Su ejemplo a seguir era Bernabéu, aunque probablemente su objetivo no era superarle.

florentino ha dejado un enorme y moderno modelo de gestión para la historia, que podrá servir de inspiración para futuros dirigentes, tal y como Don Santiago hizo para él

Arriesgó vendiendo la joya de la corona en forma de terrenos urbanizables al final del Paseo de la Castellana. Pensó que dejar un club saneado económicamente era suficiente para asegurar un buen futuro. Una legislatura de Ramon Calderón le sirvió para darse cuenta de que el legado que debía dejar para su Real Madrid debía ser aún más consistente. Por eso tuvo que volver.

Hacía falta un modelo perdurable en el tiempo. Tal vez en ese momento pensó que era hora de trascender a la figura de Don Santiago y apostar por reinventar su estadio, que también fue palanca fundamental en la estrategia de Bernabéu. No bastaba con asegurar el futuro a base de inversiones en inmuebles que permitieran salir del paso una vez que vinieran mal dadas. Debía generar una fuente de ingresos constante. La operación era compleja, por eso precisaba la mejor de las gestiones. Porque invertir en confianza era el mejor de los negocios.

Así, de esta forma, podría decirse hoy que el modelo por el que el Madrid se rige es el mismo que el del Bitcoin. No es el de La Masía, pero parece que también da resultado (modo irónico on). A modo muy resumido se podría decir que, hace tiempo, un señor dijo que unos cuantos bits de su ordenador valían un dólar (o lo que fuera) y que, si alguien quería comprárselo por ese precio, él se lo vendería. Una cadena de millones de usuarios confirmó que eso era cierto. Que efectivamente ese código encriptado valía ese dinero (eso es básicamente la tecnología blockchain). Tal fue el nivel de confirmación y confianza generado, que hubo alguien que dijo que estaba dispuesto a pagar un poco más de ese dólar a cambio de disponer de algo cuyo valor en el mercado estaba ampliamente contrastado. Y así siguió subiendo su cotización hasta valer lo que hoy vale, gracias al respaldo y el aval de millones de usuarios.

Pues eso es el Madrid: un club por el que jugadores y otros profesionales están dispuestos a renunciar a cantos de sirena de otras entidades. Porque saben, están cien por cien seguros, de que su esfuerzo y dedicación serán recompensados de una manera justa y proporcionada. Simplemente porque tiene detrás el aval de los cientos de millones de seguidores que aseguran que es la vía correcta para alcanzar la felicidad. No hace falta dar nombres.

Florentino lo ha logrado, no sé si era su intención. Pero ha superado a Bernabéu en títulos. Y, lo que es más importante, ha dejado un enorme y moderno modelo de gestión para la historia, que podrá servir de inspiración para futuros dirigentes, tal y como Don Santiago hizo para él.

 

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Malos tiempos para la lírica fue un tema interpretado en los ochenta por el grupo vigués Golpes Bajos, inspirado en un poema de Bertolt Brecht de 1939.

Joan Laporta habrá bailado y cantado en numerosas ocasiones la canción. Seguro que, con lo que le gusta la fiesta, con 20 años era el rey de las pistas de baile catalanas.

Laporta bailando

La primavera de 2024 está siendo para las huestes blaugranas más dramática y dolorosa que la de Praga para los checos, la verdad sea dicha.

Enumeremos los hechos, por todos conocidos, pero que escritos en una relación parecen más contundentes:

Son 15 argumentos. Hay algunos más, no cabe duda, pero me gusta el número 15 y por eso lo he dejado.

Las notas del Borussia Dortmund, 0 - Real Madrid, 2

La verdad es que no sé cómo a Laporta no se le cae la cara de vergüenza y puede seguir mirando a los ojos de su gente, parafraseando otra vez más al mítico grupo musical de hace más de 40 años, en cuya canción No mires a los ojos de la gente hay un estribillo que viene muy bien al caso:

Quédate a mi lado,

no lo pienses más.

Yo te digo, Joan, quédate con nosotros, sabemos que tenías ganas de volver a vernos, porque incluso nos pusiste una lona cerca del estadio para decirlo. Nosotros te hemos dado la bienvenida de vuelta como nos gusta: hablando en el campo. Pero estamos encantados de que te quedes con nosotros el tiempo que te plazca o el que te dejen (ahí tenemos más dudas de que vaya a ser largo).

Laporta

Es verdad que la canción también decía:

Escóndete en el cuarto de los huéspedes,

con todo a oscuras no pueden verte.

Es verdad que este año te has escondido en el estadio de Montjuic, porque en el otro te hubiera pitado mucha más gente, y que lo oscuro es tu hábitat natural, como bien sabes por Negreira, pero no lo pienses más y sigue, que esta temporada ya hemos sufrido la pena de que se fuera Xavi. Así al menos nos quedarás tú para que podamos seguir ganando títulos a nuestras anchas.

Sé que es un golpe bajo, pero estarás de acuerdo conmigo en que no son buenos tiempos para el Barça.

 

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Buenos días, amigos. Entregadas ya todas las Copas que había que entregar, y fichados ya todos los astros franceses que había que fichar, poco nos queda por hacer aquí. Podríamos también marcharnos por donde vinimos, pero en su día nos comprometimos a venir aquí todas las mañanas a analizar para vosotros las portadas deportivas del día, que coincidiréis con nosotros en que ya son ganas de comprometerse, pero el hecho es que no entra en nuestros planes deponer nuestra actitud.

Marca viene a hablarnos de su Business Sport Forum, un evento con participación de Pau Gasol y en el cual además, como veis, participan otras personas cuyos méritos profesionales y humanos quedan lejos de los del gigante español. Entre ellos están Javier Tebas, presidente de la LFP e importante fuente de ingresos del propio Marca, además de otras personalidades como Tatxo Benet.

¿Que quién es Tatxo Benet?, puede que os preguntéis los menos avezados. Para eso está La Galerna, para recordaros quién es Tatxo Benet y lograr que os hagáis una idea del sindiós de proporciones dantescas que supone el poder que acapara este hombre.

Tatxo Benet es la mano derecha del omnímodo empresario catalán Jaume Roures, a la sazón avalista de Jan Laporta y, como ellos, culé empedernido y confeso. El tema no es, con ser llamativo, que sus sentimientos sean culés, sino que es hombre Barça profesionalmente hablando, desde el momento en que Roures y él son miembros del consejo de administración de la compañía Bridgerburg Invest, filial de Barça Studios con la que se desarrolla el negocio de activos digitales del club azulgrana.

No tendría nada de censurable que Tatxo Benet fuera eso si no sucediera que es también socio fundador y director general de Mediapro, empresa que crea el relato futbolístico en España, maneja las imágenes de los partidos que llegan a vuestros hogares y (aquí viene lo mollar) maneja también el VAR.

En efecto: las imágenes que llegan al videoarbitraje, a través de un contrato que acaba de ser renovado con poderes omnímodos para Mediapro, lo hacen a través de una empresa cuyo máximo dirigente pertenece también al consejo de administración de una de los clubes en liza en la competición. ¿No es maravilloso?

Esto, que en cualquier país serio supondría un conflicto de intereses de magnitud apabullante, aquí es tenido como la cosa más normal del mundo. El tipo es socio preferente de Tebas y, por tanto, financiando Tebas como financia a Marca, lo es también del rotativo madrileño, que trata el asunto con la misma naturalidad que trataba hace no tanto el hecho de que el capitán del Barça y el presidente de la RFEF manejaran juntos una competición en otro flagrante conflicto de intereses. La justicia se ha dado por enterada de dicho conflicto, como algún día se dará por enterada de este que hoy os exponemos, pero hasta entonces Marca hace con este escándalo lo mismo que con aquel, es decir, hacer como si nada y, de hecho, darle portadas al amigo Tatxo, que aparece en esta primera plana hablando de manera críptica de robo de partidos.

Suponemos que lo que nos quiere decir Benet es que robar partidos es difícil. Lo que no es nada difícil, en cambio, es robar el sistema arbitral, cosa que hizo el Barça a través de Negreira durante 17 años, siendo el Barça la institución de cuyo organigrama en sentido amplio forma parte Benet.

Por cierto, Tatxo Benet, hace algo más de un año, cuando saltó el escándalo Negreira, opinó sobre él en sus redes sociales. Aquel post sigue siendo tan relevante hoy como entonces.

 

Sí, amigos, sí. El hombre que lleva las imágenes del fútbol a vuestros hogares también las lleva a las pantallas del videoarbitraje (convenientemente sesgadas, es de presumir), y es hombre que no sólo pertenece al consejo de administración de una filial del Barça, sino que cuando saltó el escándalo Negreira opinó que "no puedo dejar de reflexionar que durante 16 o 17 años, en tres o cuatro directivas distintas del Barça, se encontró la forma de salir a jugar en Liga con igualdad de condiciones. Si de verdad Enríquez Negreira influyó, no tengo duda que esa influencia equilibró las cosas. El Barça tuvo coraje de luchar contra el enemigo con sus propias armas y no fue al matadero como un cordero. Eso es lo que más duele en Madrid, que por una vez en Cataluña se utilizaban sus mismas armas. Aunque fuera en fútbol".

Sí, amigos, sí. El hombre que hoy viene a la portada de Marca con honores de estadista es quien maneja el videoarbitraje, forma parte al mismo tiempo de la gerencia de una empresa que está en el paraguas del Barça y opina que lo de Negreira fue "una forma de salir a jugar en Liga con igualdad de condiciones".

El Madrid puede contar en sus filas con los mejores futbolistas del mundo, como los que trae a su portada As. El Barça, mientras tanto, cuenta en sus filas con quienes manejan el cotarro, como el amigo Benet y como los amigos de este amigo, que a su vez, por la propiedad transitiva, son amigos también del FC Barcelona.

Con dicha portada de As, y con todas las demás, os dejamos tras el breve recordatorio de hoy.

Pasad un buen día.

 

 

 

Ese amor, o lo que quiera que fuese, nació en una peña madridista. ¡Maldita asociación de ideas! Cada vez que veo a Míchel, pienso en ti. Es el recuerdo de un tiempo joven en el que no nos resguardamos, el principio de nada, una nada en la que, escuálidos, chapoteamos juntos en un tanque de sexo y decepción.

Lo nuestro siempre fue, y desde el comienzo, una carretera bacheada que nos empeñamos en recorrer, la mano en un costurero lleno de alfileres, de espoletas que hacían volar por los aires las escalas que nos habían elevado. No quiero nada tuyo, permíteme esta carta abierta que encierra una revancha. Desde hace días, como un invitado molesto, el ruido del tiempo me vuelve a arrastrar a ti.

Aquel bar de los ochenta era el fortín de nuestros sueños ligueros, un hormiguero iniciático atestado de soldados de aquel Madrid de J. B. Toshack absortos frente al televisor. Conocía a tu hermano, un asiduo al lugar, por lo que toparme contigo y tus problemas era cuestión de tiempo. Y te vi. Y noté aquel amperaje como una advertencia. Fue un sábado, justo cuando Martín Vázquez marcó el segundo de cinco goles contra el Sevilla, que pensé en jugar a hacerte un gesto, pero tú desenfundaste primero. Y en aquel trastero, entre cajas de cerveza vacías y estantes con platos, un sol pesado como el plomo entró por un tragaluz cuando te embosqué.

Martín Vázquez Reny Picot

Después, la confusión como una neblina de alquitrán que lo pintó todo durante dos años. Nos recuerdo haciendo el amor en aquel pantano y en la pista de una discoteca verte bailar mientras un anciano de traje marrón, cuyas perneras se recostaban sobre unos zapatos desgastados, te devoraba con la mirada. En silencio, apostado en la barra sabía que entonces bailabas para mí, como una complaciente bailarina balinesa. Fueron meses que aún perfuman un tiempo agridulce.

Pero, porque siempre hay un pero, un día descubrí que tus pupilas no se dilataban solo por mí y la temporada acabó bruscamente justo cuando tu química arruinó la nuestra. Todo era perfecto hasta que se topó con una realidad incómoda, un suplicio en dosis diarias, una pileta sucia de la que no querías salir. Y entonces, hui. Sé lo que perdí porque lo probé. Aquello fue un torrente de perseidas que murieron en un segundo. No lo soñé, guardo los trazos de tus dedos en mi espalda como un hierro candente y el recuerdo de una habitación en penumbra casi tan desordenada como tu propia vida.
Tras el temporal hubo un tiempo en el que quise hacerte sufrir pero me faltó valor. Tu corazón resultó ser una piedra de sal y nuestro amor, por eso, nunca sería un vino en odres viejos. Luminosa y efímera, de fulgor intenso pero breve, de repente, te difuminaste. Solo entonces supe que fuiste el rescoldo de una estrella muerta, que todo fue el reflejo de una efímera noche estrellada.

 

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A lo largo de sus más de 20 años como entrenador, Carlo Ancelotti se ha caracterizado por hacer un futbol vertical. En el Milan del inicio de los 2000, el estratega Italiano formaba un 4321 donde, sin necesidad de extremos, dominaba los partidos por dentro.

A lo largo de su trayectoria, Ancelotti se ha adaptado a los jugadores que tiene en el equipo. Esto es lo que lo ha hecho grande. En la mayoría de los casos, los entrenadores pretenden que el futbolista entienda siempre su idea y, cuando no les funciona, se quedan sin un plan b.

Un entrenador que gana la Champions en 2003 y la gana también en 2024 es un técnico que se adapta a los cambios en el futbol y que se amolda a los equipos que tiene

Un entrenador que gana la Champions en 2003 y la gana también en 2024 es un técnico que se adapta a los cambios en el futbol y que se amolda a los equipos que tiene. Aquel glorioso Milán de Ancelotti contaba con un centro del campo que tenía jugadores como Gattuso, Pirlo y Seedorf. Teniendo eso, podía dar libertad a su jugador estrella, Kaká, para hacer lo que quisiera. Y así formo un equipo campeón. Además, con la seguridad de que gol no le iba a faltar, estaban Crespo y Shevchenko, dos nueves de elite.

Ancelotti y Maldini con la Champions de 2003

Aquel Milán es similar a este Madrid de la 2023-2024. Tras la salida de Benzema, Ancelotti priorizó el centro del campo con un Gattuso (Tchouaméni), un Kroos (Pirlo), un Seedorf (Valverde) para darle libertad a un Kaká (Bellingham). La diferencia está arriba. Ni Rodrygo ni Vinícius son nueves de área ni goleadores por excelencia. Y ahí es donde está la mano de Carletto.

Desde su llegada en 2021, el gran logro de Ancelotti ha sido convertir a Vinícius Jr. en lo que es hoy, el mejor jugador del mundo. Vinícius era un futbolista con un regate único, unas ganas locas de comerse el mundo, pero fallaba mucho a la hora de tomar decisiones. Además de enseñarle ciertos recursos, lo que hizo Ancelotti fue darle la confianza a Vini para hacerlo sentir importante, y hacerle ver que no tiene techo.

Desde su llegada en 2021, el gran logro de Ancelotti ha sido convertir a Vinícius Jr. en lo que es hoy, el mejor jugador del mundo

Futbolísticamente, Vinícius ha crecido porque ha aprendido a jugar por dentro. No solo ha mejorado su definición, también ha mejorado sus desmarques y el saber aprovechar su velocidad para atacar el espacio sin balón.

Carlo es el entrenador idóneo para el Real Madrid. Hay posibilidades de que la próxima sea su última temporada en el club de las 15 copas de Europa. Carletto está a un título de igualar a Miguel Muñoz como el entrenador más laureado en la historia del Real Madrid (14), y a dos de superarlo.

Ancelotti es sin duda un icono del madridismo y, con él, el Real Madrid es aún más grande. Quién iba a imaginarse que aquel Italiano, que estaba en el Everton, tendría una segunda etapa aún más exitosa que la primera, y que gracias al gran trabajo del club, a Ancelotti todavía le quede historia por hacer.

 

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Durante la Champions 21/22, el mundo del fútbol se vio desafiado por un equipo que miró a los ojos a la estadística y le escupió el rostro. El insulto fue tal, que hasta el más letrado de los científicos se cuestionó si aquello era una ciencia o una sugerencia a la altura del horóscopo de diario pueblerino.

Fool me once, shame on Donnarumma, fool me twice, fool me thrice, fool me again and again, algo de esto ya escapa de toda lógica. Fue entonces cuando las distintas corrientes de pensamiento futbolístico convergieron en una misma idea: no es posible tener tanta suerte.

Por primera vez desde que se definió lo redondo del balón, este universo pronunció la misma frase. Se pausaron las discusiones de la utilidad del VAR, de la regla del offside, del formato de Champions, de Messi o Cristiano, para analizar lo que se suponía una anomalía que atentaba contra el deporte.

El Madrid ganaba.

Real Madrid, 3 - Manchester City, 1

Los hombres de pizarra mostraron presentaciones de power point con Viva la Vida de fondo, pasando diapositivas plagadas de cuadrados, flechas y círculos sobre jugadores que se movían al son de Chris Martin. Pero no llegaba nunca el “how I ruled the world”, porque una pared entre Vini y Karim hacía saltar el tocadiscos. Las figuras geométricas no podían seguirlos, se estiraban y deformaban persiguiendo unas notas que ya no estaban sobre una partitura, sino más bien sobre la arena de las playas de Ipanema.

Los presentadores sudaban gotas gordas de Chanel mientras agitaban la computadora con la suavidad necesaria para no desacomodarse los sacos. Las masas vieron esta escena como el final de su aporte.

Por primera vez desde que se definió lo redondo del balón, este universo pronunció la misma frase para analizar lo que se suponía una anomalía que atentaba contra el deporte.

El Madrid ganaba

Les llegó el turno a los viejos de bar, estos últimos oliendo más a una colonia escocesa. Entre bromas verdes y narices rojas, el grupo explicó que esto mismo ya lo habían visto. Que por qué tanto espamento, el futbol es lo más simple, este salero es Rodrygo, esta copa es Ederson, la servilleta es Carvajal y este otro es el Grealish ese, o era el Haaland, pero que Haaland llegó luego, me lo comparan con el Bicho y sus goles importantes, que igual goles eran los de antes, antes incluso del Buitre, pero ¡qué jugador el Buitre! Y uno sacó la camiseta con la que brincó Juanito, se la había regalado un primo al que se le daba muy bien lo de coleccionar, pero jugador jugador era don Alfredo. Y así, como por obra de magia, se quedaron mirando la nada misma y sonriendo como locos, hasta que uno rajó la escena pidiendo una ronda más para estos eruditos del deporte.

El público se sentía aún más mareado que antes. Un panenkita aprovecho la confusión para tomar la palabra y educar a tanto ignorante. La gesta de turno no era más que una réplica de lo que hizo un equipo de la segunda división escocesa. Es más, aquel grupo lo hizo con un lateral jugando de 9 y un arquero posicionado a la altura del volante. Uno a la distancia redobló la apuesta sugiriendo que aquel equipo era bueno, pero nada tenía que hacer con este otro italiano que le pintó la cara al Milan de Sacchi en un partido que, de manera anecdótica, había perdido por 6 goles.

Desde la multitud, se escuchó un “Esto no es el futbol de verdad”. Dentro del mismo caos, otro retrucó con un “¿Qué es el futbol?”, y un meador de colonia se pronunció entre temblores: “¿Qué es la verdad?”.

Guardiola y Foden

Pasaron los días y no se llegaba a un consenso. Así fue como entendieron todos a la par que aquello no era suerte, mas era imposible saber qué era eso que desviaba los rebotes de Thibu fuera del alcance de Mané o del interior de la red.

Nace entonces una nueva dicotomía. Mística o injusticia.

El Madrid gana porque tiene un halo, un espíritu que se transmite desde el escudo al corazón, que hace que los jugadores crean a tal punto que tornan fantasías en anécdotas. Esta ideología despertó madridismo en los neutros como Ferdinand, hombres que adoran al deporte y quieren que este los siga enamorando con historias que eligen no entender. Una fe en la magia, una infancia eterna.

Pero esta narrativa no gustó del todo al antimadridismo. Ellos encontraron respuestas en aceptar al mundo como un lugar gris e injusto, donde un equipo ganaba desde el vayaunoasabercomismo. Y como las formas son todo (lo que les queda), buscaron redefinir la victoria en títulos tan intangibles como la mística que rechazaban. Cantar bajo la lluvia y jugar (porque ganar es utópico) dando un espectáculo digno de su ADN son ahora las nuevas Copas de Europa.

Los antimadridistas encontraron respuestas en aceptar al mundo como un lugar gris e injusto, donde un equipo ganaba desde el vayaunoasabercomismo. Y como las formas son todo (lo que les queda), buscaron redefinir la victoria en títulos tan intangibles como la mística que rechazaban

En este nuevo orden, todo cristo es feliz. Los indios cantan mucho, el ADN culé entretiene al mundo (desde Manchester, curiosamente), y el Madrid gana títulos. Nos refugiamos en una nueva normalidad, en la seguridad de la rutina, para que el esférico siga rodando sin que lo hagan las cabezas.

El Madrid gana la 15 porque es indestructible

Esto trae consigo un resultado inesperado: Madridistas y antis desean que salgamos campeones. Como un niño asustado de lo que se esconde en la oscuridad, nosotros le tememos a lo desconocido, a un Real Madrid que no remonta, que muere en la orilla, o en el peor de todos los casos, que gana sabiendo cómo lo hace.

El penal de Modric, el gol de Davies y el mano a mano de Adeyemi llevaron el mismo sentimiento a protagonistas y espectadores. Una mezcla de adrenalina y temor que paraliza al cuerpo. Que pierda el Madrid es maravilloso, es justo, es bello. Pero, si es todo lo mencionado anteriormente, ¿la comodidad de la lluvia en el rostro y los pases de Grealish a Rodrigo en dónde quedan?

Este nuevo orden trae consigo un resultado inesperado: Madridistas y antis desean que salgamos campeones. Como un niño asustado de lo que se esconde en la oscuridad, nosotros le tememos a lo desconocido, a un Real Madrid que no remonta, que muere en la orilla, o en el peor de todos los casos, que gana sabiendo cómo lo hace

Si nuestra derrota es la mayor de sus alegrías, ¿dónde quedan las formas? Esta incógnita hace tambalear al orden del mundo y a la alegría de su gente.

Ante la horrorosa idea de tener que levantarse una mañana y buscar en las arrugas del espejo un nuevo sentido a todo esto, Bernardo Silva elige picar un penal, Neuer prefiere embolsar un balón rabioso y Adeyemi entiende que lo mejor es gambetear hacia el córner al mejor arquero del mundo.

Y el madridismo respira aliviado, pero también lo hacen los antis. Porque pueden seguir, empapados y líricos, viendo cómo el Madrid levanta una nueva Copa de Europa.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Hace unos años —quizá muchos—, cuando éramos jóvenes e inocentes, Andorra estaba más en boga porque uno podía adquirir allí productos a un precio sensiblemente inferior que en España. No eran raras conversaciones del tipo: «Si subes a Andorra, bájame un walkman». Y quien decía un walkman decía tabaco, alcohol, gafas de sol, perfumes o un quintal de azúcar. Ahora, si uno escucha Andorra le viene a la cabeza el patio trasero de los ricos que se llevan mal con la legislación tributaria española y, sobre todo, su potente selección de fútbol, un combinado temible heredero en clase, dicen algunos, de aquella Hungría de Puskas, Czibor o Kocsis, entre otros.

No es raro, pues, que la España de Fermín y Pedri lo elija como rival de enjundia para afinar su preparación de cara a la Eurocopa. 5-0 le endosó el equipo de De la Fuente, hazaña a la altura de las tres Champions seguidas de Zidane.

Portada Marca

«España levanta la mano», titula Marca, en alusión a los cinco goles y a la manita que popularizó Piqué. Buen homenaje al otrora central de la propia selección y del Barça, que gustaba de hacerlo cuando su equipo ganaba mientras pagaba millones de euros a la cúpula arbitral. Perfectamente traído, además, habida cuenta de que Gerard compró hace un tiempo el Andorra FC —que acaba de irse a pique a la 1ª RFEF—, club al que le dieron la plaza del desaparecido Reus. Había otros interesados, pero la RFEF decidió que fuese la entidad de Geri quien se la quedase.

Qué curioso, el presidente entonces de la Federación era Rubiales. El modo de proceder de ambos para organizar la Supercopa en Arabia poco después fue prohibido por la Ley del Deporte, aquel negocio en sí está judicializado y la UCO solicitó rastrear las cuentas de Piqué precisamente en Andorra porque todo el asunto de las comisiones de la Supercopa hedía y hiede fatal.

De modo que el rival elegido por la Real Federación Española de Fútbol, protagonista de todos estos asuntos turbios, no podría haber sido más acertado.

Portada Sport

En Sport están de celebración. Ya sabéis que primero son antimadridistas, después del Barça y después de la selección española, una suerte de combinación de ambas cosas, para desgracia del conjunto de aficionados españoles.

«Fermín se postula», resalta el diario anti sobre una instantánea del protagonista abrazado a Ferran. Desde el punto de vista de un madridista ¿quién no se va a dejar arrastrar por la ilusión de un equipo liderado por estos referentes del fútbol mundial? Donde esté un España-Andorra con Fermín, Ferran y Pedri, que se quite un Madrid-Bayern de Champions.

Ayer ya os contamos en el portanálisis que el universo anti había implosionado tras la 15 y la llegada de Mbappé. Siguen dando muestras. Sport recoge la respuesta del PSG a Kylian: «No tiene clase». Ya sabemos que la clase de verdad se demuestra acosando a familiares de árbitros, ¿verdad, Iván?

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo también forma parte de este universo anti que anda con la tripa suelta: «Mbappé no cobrará menos que en PSG». ¿Y comparado con los 555 millones de euros del último contrato de Messi, cobrará más o menos?

El frontispicio es para un señor muy enfadado. Tras un vistazo con más calma, nos damos cuenta de que es Luis Díaz, atacante del Liverpool. Dice el diario de Godó, grande de España, que el colombiano es el jugador que mejor encajaría en la banda izquierda del futuro Barça, pero que su llegada estaría supeditada a la venta de Raphinha. El Barça, vía Mundo Deportivo, insta al brasileño a aceptar alguna oferta y marcharse.

Ahora entendemos la cara de enfado de Luis Díaz, que a uno lo relacionen con el Barça, adalid de la corrupción y la falta de ética, no es plato de buen gusto.

Portada As

As se desmarca de la línea futbolística y dedica su tapa al Hall of Fame de la FEB, que en su cuarta promoción elige, entre otros, a Marc Gasol, Garbajosa, Brabender, Audi Norris, Pilar Landeira o Dazen Petrovic.

El diario de PRISA reserva únicamente un pedazo de azotea al partidazo entre España y Andorra, principado donde, como hemos dicho antes, hace cuarenta años íbamos a comprarnos walkmans. En aquellos reproductores de casete portátiles no escuchábamos reguetón, por dos motivos, porque tenemos muchos defectos pero no ese, y porque nuestra cultura musical aún no había sido enturbiada por esa plaga rítmica.

Esto nos lleva a comentar, siquiera brevemente, las palabras de un tal Jordi Ferrón, culé que afirmó que el Real Madrid es el reguetón del fútbol. Como ya dijimos en un portanálisis anterior (Paul Tenorio también lo escribió ayer en X): el Barça sería Milli Vanilli.

«Y no hase falta desir nada más».

Pasad buen día.

Carta a la ciudadanía

 

El Fútbol Club Barcelona y yo hemos tenido conocimiento hoy mismo, a través de los medios de comunicación, de la retirada de la imputación de cohecho al club y a mí mismo, pero del mantenimiento como investigados por los delitos de corrupción deportiva, administración desleal y falsedad documental. Esta decisión se anuncia solo cinco días antes de que se celebre la final de la Champions, y cuatro días antes del anuncio del fichaje de Mbappé por el Real Madrid, lo cual resulta extraño. Habitualmente, se ha seguido la regla no escrita de no dictar resoluciones judiciales susceptibles de condicionar el desarrollo normal de confección de una plantilla y, por tanto, el deseo de los jugadores de elegir un club que es “mès que un club”. En este caso, resulta evidente que esta práctica no se ha respetado. Dejo al lector extraer sus propias conclusiones.

Quisiera trasladarle que ambos estamos absolutamente tranquilos. Es más, yo estoy tri-tranquilo. No hay nada detrás de esta acusación, sólo un zafio montaje impulsado por el madridismo sociológico y por el propio Real Madrid, que ha jugado muy sucio con nosotros. Con todo, hay una lectura política y deportiva que me veo en la obligación de compartir con usted.

Como ya recordará, en mi anterior carta a los “socis” denuncié la deriva de una coalición reaccionaria capitaneada por el Sr. Florentino Pérez y el juez Aguirre -o por el juez Aguirre y el Sr. Pérez, tanto monta, monta tanto-, para usar todos los medios a su alcance con el fin de quebrarme a mí y al club en el plano deportivo y personal. Su objetivo es que el club renuncie a competir, que dimita de cualquier campeonato. Incluso, como supimos ayer, tratar de forzar mi salida de la Presidencia del “mès que un Club” con todos los medios a su alcance, incluida la Central Lechera, mediante una alianza contra natura. Todo les vale.

Lo que lograron en los terrenos de juego, como alguna Champions que otra, pretenden alcanzarlo de manera espuria: el Real Madrid es el club más favorecido por los árbitros. Todo el mundo lo sabe, y por eso, no nos quedó más remedio que pagar 7,6 millones al vicepresidente de los árbitros para garantizar su neutralidad. También sabía que, conforme aumentara la frustración y la impotencia de esta coalición reaccionaria por no lograr un sextete, el ritmo de la máquina del fango no iba a parar, sino a acelerarse. Ante esta certeza, canapé mediante, me pregunté si merecía la pena o no continuar en el ejercicio de mis responsabilidades.

Quiero decirle que mi decisión de continuar al frente de la Presidencia del Club es más firme que nunca. Que la tarea que tiene esta junta directiva es “mès” necesaria que nunca.

Nuestro horizonte permanece inalterable: consolidar la pujanza del crecimiento económico del club y la creación de una nueva plantilla (a base de palancas ficticias); redistribuir los frutos de ese crecimiento entre la directiva y los jugadores para luchar contra la mayor de las injusticias, que es la desigualdad deportiva fomentada por el Real Madrid y las instituciones siempre cómplices con el club blanco; regenerar la vida deportiva reivindicando el juego limpio por encima del fango negreiro que algunos pretenden esparcir, avanzar en derechos (de crédito) y en liberalidades (para los míos) sin dar un paso atrás; y contribuir a la paz con las instituciones, con especial atención a Tebas y Ceferin.

Estos próximos días, usted será testigo de una cuidada coreografía diseñada por la coalición ultramadridista para intentar condicionar las decisiones de las instituciones judiciales y deportivas y debilitar al Fútbol Club Barcelona. De coña, sabemos perfectamente por qué nos atacan. Ni la masa social ni yo somos ingenuos. Lo hacen porque estamos “mès” unidos que nunca, con un futuro esplendoroso por delante.

La junta directiva es trabajadora y honesta, reivindica su derecho a trabajar en la confección de una plantilla de futuro sin renunciar a ello por las responsabilidades de atender unos incómodos créditos. Derecho que yo defiendo en mi vida personal y por el que trabajo como presidente del club “mès” importante de Catalunya y el mundo para garantizar que hombres y mujeres culés tengamos las mismas oportunidades y los mismos derechos que los madridistas.

Estos días leerá y escuchará usted mucho ruido y aún más furia en tabloides digitales nacidos de la caverna mediática madridista para propagar bulos, en platós de tertulias televisivas y radiofónicas al servicio de amplificar esa desinformación, y en tribunas donde se rasgarán las vestiduras el Sr. Pérez y el Sr. Ancelotti. Todo, mentira. Un gran bulo. Uno más. En lo que respecta a mí, no le quepa duda de que no me quebrarán.

Y, dado que tratan de interferir en el resultado deportivo de las próximas temporadas, ojalá sus promotores -el Sr. Pérez y el Sr. Ancelotti-, encuentren la respuesta que merecen en los terrenos de juego: condena y rechazo a sus malas artes. Qué es eso de fichar cracks mundiales sin palancas, qué eso de ganar Champions sin estilo. Nosotros nos quedamos con la Masía (antes de que nos la embarguen los acreedores). Quedan unos días de ruido antes de que comencemos a lanzar nombres de fichajes en nuestros medios y unos pocos más antes del verano. Pero también quedan más de tres años de reconstrucción de este club histórico, de pufos y de balances ruinosos.

Atentamente, Joan Laporta.

 

 

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