Ha nacido de blanco puro y corazón caliente porque lleva nueve meses escuchando, a través del vientre de su madre, que rendirse jamás es una opción.
Ha nacido generoso, valiente y tenaz, tres virtudes de las que su padre más admira y de las que le hablaba muy cerquita, enunciándole con detalle gestas únicas y describiéndole mitos del balón que todavía desconoce, pero que marcarán su vida y le regalarán grandes sonrisas.
Ha nacido feliz porque ya ha ganado una batalla. Escoger al Real Madrid es admitir la derrota, pero jamás entregar la espada. Ya sabe, porque viene atento de fábrica, que el optimismo convierte los desafíos en conquistas ejemplarizantes.
Ha nacido, reconozcámoslo, en un momento difícil, pero ¿cuándo roza el Madrid la tranquilidad si en cada celebración de los éxitos se conjura para el siguiente? Ya ha escuchado las primeras críticas, ora fruto del rencor, ora de boca de los derrotistas, a las que tiene reservadas el mismo destino de sus pañales usados.
Ha nacido creyendo que los milagros no son inalcanzables. Porque, si inverosímil es cada llegada a este mundo que nos empeñamos en destruir, no resultan menos extraordinarios los arrebatos del Bernabéu, las remontadas que transforman catástrofes predecibles en prodigios asombrosos.
Ha nacido con genio y picardía desde su propio nombre, memoria de la epopeya bíblica en la que un héroe de humilde origen aceptó el envite del más bravucón de los filisteos y logró derrotarle con un ataque inesperado que significó la victoria completa y total de su pueblo.
Ha nacido en una fecha de guarismo talismán para el madridismo, el siete, y a escasas horas de coincidir su día con el del custodio eterno del ADN madridista, Juan Gómez, Juanito, por lo que queda bendecido por el corazón más grande que jamás haya dado la historia del fútbol.
Ha nacido un madridista. Y nada más.
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Buenos días. El tercer parón de selecciones de la temporada en apenas tres meses ha llegado cuando el Madrid comenzaba a funcionar y a los seguidores nos ha provocado una ilusión interruptus. Afortunadamente ayer hubo Champions femenina y el Madrid le hizo un siete al Twente, la mayor goleada de la bisoña sección del equipo blanco en Europa. Además, la guinda la puso Carla Camacho, quien no dudó en celebrar el tanto besando el escudo después de haber superado hace meses la rotura del cruzado de su rodilla.
El Madrid femenino consolida la segunda plaza del grupo de Champions y, como escribe Fernando Alcalá-Zamora en su crónica, «quedan tres partidos para seguir caminando por el lado positivo de la vida».
Hemos buscado algún eco de la goleada blanca en las mismas portadas que acusaban al Madrid de no fomentar el fútbol femenino y no lo hemos encontrado. A lo mejor no hemos escudriñado bien y, o bien vemos menos que un gato de escayola o lo han escrito con tinta transparente. Podría ser.
Fútbol femenino, no, pero si queréis una furgo, Marca es vuestro periódico. El diario de todos los deportes, menos del fútbol femenino cuando no se trata de su admirado Barça.
El diario de Gallardo también es idóneo si queréis ver a un señor haciendo el pino, hay gente con filias de todo tipo. Además, leemos con alivio que «Alcaraz revive». Sabíamos que andaba un tanto pachucho, pero no creíamos que el asunto había alcanzado una gravedad tal que haya requerido una resurrección. Sea como fuere, nos alegramos.
Marca dedica su titular a Alaba, de quien afirma que se encuentra en la recta final de su calvario y podría recibir el alta médica en diciembre. Deseamos de corazón que el alta competitiva tampoco tarde en llegar. Si es así, la posibilidad de que el Madrid contratara un defensa en invierno mermaría (si es que existe).
Queremos destacar un sellito del frontispicio en el que Deschamps exclama «¡Dejen tranquilo a Mbappé!». Por una vez estamos de acuerdo con el seleccionador galo. Un puñado de partidos sin acierto han bastado para que muchos defenestren a Kylian. La crítica es pertinente y necesaria, pero la cortedad de miras de muchos es preocupante.
La portada de As es para un Olmo —excelente jugador— adornado con un tono capilar similar al de los osos polares. No vamos a pedirle fruta al futbolista, no tenemos esa costumbre, y tampoco queremos caer en el refrán facilongo. Mejor empleamos otro: donde no hay mata, no hay patata.
Es lo que nos viene a la cabeza tras leer dos de las frases destacadas por el diario de PRISA. La primera, «Este Balón de Oro representa a los españoles que no lo ganaron». Es una simpleza carente de sentido, sin embargo es un tipo de discurso que cala.
No, Olmo, el Balón de Oro que le han concedido a Rodri no representa a los españoles que no lo ganaron. Munitis, por ejemplo, no ganó nunca el galardón y no encontramos la manera en la que el premio lo represente. Tampoco tiene nada que ver con ni consuela en modo alguno a, por nombrar algunos, Raúl, Amancio, Pirri o Iniesta.
La segunda frase que destacamos coincide con el titular: «Rodri es la cara del fútbol español». No es un elogio precisamente para el jugador del investigado City. El fútbol español es una cloaca infecta en la que prosperan especímenes de todo pelaje. Basta echar un ojo quienes lo han presidido en las últimas décadas, todos inmersos en procesos judiciales, o a quien dirige su liga.
La cara del fútbol español tiene cejas cuando no compite y las pierde cuando alcanza su máximo rendimiento. La cara del fútbol español se mofa de Vinícius en lugar de celebrar su propia victoria. En esto sí representa a la perfección al fútbol patrio, donde el acoso de todo tipo contra el 7 del Madrid, incluido el racismo, ha sido la tónica general. Desde compañeros de profesión que se ríen de él, hasta otros que lo pegan, pasando por periodistas que se ensañan y árbitros que lo fustigan.
Sobre el tema de los centrales del Madrid, As recoge las declaraciones de Laporte: «¿Interés del Madrid? Suena bien. No se desprecia a equipos así». Podría suceder, pero, como ya hemos dicho, la inercia del Madrid en estos casos es no fichar. Hasta ahora, esta política no le ha ido mal, si miramos los títulos obtenidos. Aunque este año la situación parece aún más dramática en cuanto a bajas que otros y alguna contratación vendría de perlas.
As confirma, como Marca, que «Alcaraz sigue vivo». Qué alivio.
Mundo Deportivo nos deleita con la segunda entrega de la entrevista a Deco. Ayer ya le explicamos al portugués «lo del VAR», porque somos educados y cuando podemos ayudar, ayudamos. Hoy, el diario de Godó habla del «1 x 1». Es un buen principio para comenzar a enseñar a los niños las multiplicaciones o para instruir a aquellos a quienes se les aplica lo de «donde no hay mata, no hay patata».
Sin embargo, no parece que Deco se halle entre estos últimos. Tampoco su jefe Laporta. Ambos ostentan cargos ideales para ganarse la vida estupendamente con su oficio.
Sport, al igual que Mundo Deportivo y AS, es un publirreportaje del Barça. Lo normal. Lamentamos la mala fortuna de Ansu Fati con las lesiones. Ha vuelto a romperse y estará un mes de baja.
Este portanálisis se termina. Si hoy os apetece comer unas patatas fritas o una tortilla, verbigracia, y tenéis la suerte de tener un huerto del cual tomar directamente los tubérculos, recordad que donde no hay mata, no hay patata. La planta es verde y la flor blanca y amarilla, en ocasiones con tonos morados.
Pasad un buen día.
Todo comenzó con un artículo sobre la peña madridista de Malta, que despertó el interés entre otras peñas en compartir su historia. Gracias a la mediación de Robber Andrades, tuve el placer de conversar con Juan Alberto, el presidente de la peña madridista de Dublín, quien mostró gran entusiasmo por hablarnos sobre su peña. Para dar forma al artículo, le envié una serie de preguntas, con el objetivo de plasmar en palabras lo que realmente significa ser parte de su comunidad.
Le ofrecí dos opciones para la redacción del artículo: que él mismo escribiera el texto o que yo lo hiciera basándome en sus respuestas. Mi intención era que el resultado final fuera ameno y atractivo, pensado desde la perspectiva de alguien que no está dentro de la peña, pero que quiere entender su esencia. Juan Alberto me envió un texto que me pareció excepcional, tan bien narrado que decidí dejarlo tal como estaba, respetando su voz y su visión.
A medida que exploramos las tradiciones y momentos que definen a la peña madridista de Dublín, se hace evidente que la pasión por el Real Madrid va más allá de un simple juego. Este artículo es una invitación a conocer las vivencias de sus miembros, sus tradiciones, y la energía contagiosa que se siente en cada encuentro. Ahora, sin más dilación, cedo la palabra a Juan Alberto, quien compartirá su perspectiva y la historia de su querida peña.
La historia de la primera peña madridista de Irlanda comienza en 2012 con un grupo de Facebook de madridistas en Dublín que comenzaron a quedar para reunirse a ver los partidos del, en esos momentos, nueve veces campeón de Europa en un pub céntrico de la ciudad más grande de la isla esmeralda.
El punto de encuentro del madridismo no ha cambiado desde entonces. The Wool Shed es un sport-bar bastante grande que en su momento era conocido por tener decoración y ambiente australiano. En él, puedes ver partidos de fútbol de cualquiera de las principales competiciones futbolísticas del mundo, partidos de rugby, de GGA, fútbol americano, baloncesto universitario, Formula 1... You name it!!
El grupo de madridistas asiduos a estos encuentros fue creciendo y en 2014 alguien tuvo la gran idea de informarse sobre los requisitos para formar una peña madridista fuera de España. Una vez informados, se pusieron manos a la obra con ello y la decisión del nombre fue relativamente sencilla. Se decantaron por introducir en el nombre el número que han llevado a sus espaldas muchas de las leyendas del Real Madrid C. de F. a lo largo de su historia: el 7. Kopa, Amancio, Juanito, Butragueño, Raúl, Cristiano... Y ni que decir tiene que para los que ya tenemos una edad la Séptima fue un momento irrepetible. Así que el grupo se decantó por ese nombre.
Desde entonces, ha habido muchas idas y venidas de gente en la peña, lo cual siempre ha sido el mayor desafío, ya que, para muchos, Dublín es una ciudad de paso donde la gente va a aprender inglés o a ganar experiencia profesional y hacer caja durante un tiempo. Así que hemos visto llegar e irse a muchos madridistas a los que recordamos con mucho cariño y que en la peña encontraron no solo un refugio en el cual vivir y compartir su pasión por el club blanco, sino un lugar en el que hicieron amistades que todavía perduran a pesar del tiempo y la distancia. A todos ellos, un afectuoso saludo.
Ahora mismo somos más de 70 peñistas registrados oficialmente en la base de datos del Club, y aparte existe una veintena de grandes madridistas que por diferentes motivos no se han hecho peñistas pero que acuden regularmente a ver partidos con nosotros y son parte de la familia madridista en Irlanda. Tenemos gente de muchas partes del mundo, principalmente españoles y algún irlandés (aunque aquí tienden a ser aficionados de equipos de la Premier League y del Celtic de Glasgow —casi todos los irlandeses a los que le gusta el fútbol son simpatizantes del Celtic—, pero al ser Dublín una ciudad multicultural con un porcentaje de población extranjera que supera el 20% también tenemos gente de otros países como Bolivia, Brasil, El Salvador, Filipinas, Hungría, India, México, Polonia, Portugal, República Dominicana, Rumania, y Venezuela (puede que me deje alguno).
Los beneficios de ser peñista de El 7 de Dublín son descuentos en el pub, un regalo que cambia cada año (bufandas, camisetas, sudaderas de la peña...), y conseguir entradas para partidos del Real Madrid tanto en el Santiago Bernabéu como fuera. Lo cierto es que en ese sentido hemos sido bastante activos en los últimos dos años y tenemos peñistas presentes en el estadio en casi todos los partidos de Liga y de Champions League, sea como locales o visitantes. Si destacamos las finales disputadas por el conjunto blanco, hemos estado presentes en las finales de Champions League de Milán, Cardiff, Kiev y Londres, en la última Copa del Rey ganada al Osasuna, y en todas las recientes de la Supercopa de Europa desde Cardiff 2014. La forma en la que asignamos las entradas que nos concede el Club es a través de un sistema de puntos que se consiguen por ver los partidos en el pub o en el estadio. Algo similar al que usan casi todos los equipos de la Premier League para sus aficionados a la hora de distribuir entradas para finales y para desplazamientos, y que ojalá implemente algún día el Real Madrid entre sus socios.
Históricamente, toda la carga de trabajo sobre la organización de la peña cae en los hombros de la figura del presidente. Por el tema de la rotación de gente que reside en Dublín, hemos tenido cuatro presidentes a lo largo de los poco más de 10 años de existencia oficial de la peña. Desde mediados de 2019 el cargo y la responsabilidad la lleva Juan Alberto, que cuenta con la ayuda de Conor (el irlandés más veterano de la peña), que gestiona las redes sociales, y de Nacho, que es el secretario y en ocasiones echa una mano en las gestiones con el Real Madrid para el tema de la solicitud de entradas.
Como hemos dicho antes, la peña se reúne a ver todos los partidos en el Wool Shed. Sin falta. Llueva, nieve, o haga frío. Siempre somos al menos una docena de peñistas y gente afín a la misma, y en torno a nosotros se suelen ubicar otros madridistas que van por libre, pero son más que bienvenidos en nuestra esquinita del pub en la cual solemos colgar nuestra bandera. En partidos grandes hemos llegado a congregar más de 80 personas solo por la peña y la gente ya sabe que “el australiano” es el pub de la peña madridista. Obviamente no en exclusiva, ya que compartimos espacio con peñas de otros equipos como el Inter, Flamengo, Corinthians, Juventus, Nápoles, Aston Villa, Milán, Everton, etc. E incluso en el pasado la peña culé también venía a este pub, aunque hace un par de temporadas emigraron a otro pub situado en el Temple Bar.
Estamos en contacto con la oficina de La Liga en Londres y el año pasado el evento oficial de La Liga TV para el Barcelona-Real Madrid que ganamos 1-2 con goles de Bellingham fue organizado en Dublín y en el pub al que vamos gracias a que ayudamos con la organización.
Ver los partidos con nosotros puede ser una experiencia relativamente tranquila y normal, o no saber si uno está en un manicomio y han abierto las puertas de todas las habitaciones. El culmen de la locura fue la noche de la remontada contra el Manchester City. Ese día no entraba un alma más en el pub (calculamos que habría más de 500 personas. No todos estaban congregados por nosotros, que éramos unos 70, y el 95% éramos aficionados del Madrid. En el gol de cabeza de Rodrygo pasó de todo, gente por el suelo, gente sin camiseta, mesas volcadas, taburetes que se perdieron, una camarera que dijo que no volvía más... una auténtica locura. Quizás mucho de lo que avergonzarnos si lo viéramos luego en un video, pero tampoco hubo desperfectos, ni heridos, así que todo en orden.
Por lo general, los partidos se ven con humor (bueno, esta temporada no tanto), comentamos jugadas, hacemos nuestras bromas, y bebemos chupitos de sambuca, que es nuestra tradición. La sambuca es como el anís, y cuando hay un gol importante o marca gol un jugador que escogemos a principio de temporada toca beberse un chupito de sambuca. Este año "sambucaman" es Endrick, así que la temporada comenzó prometedora, pero últimamente no hay suerte. A ver si Ancelotti le da más minutos al brasileño y este responde.
Otra tradición es que cada vez que ganamos una final de Champions League nos acercamos a la estatua de Molly Malone (la más famosa de toda Irlanda) y la vestimos con bufandas y banderas del Real Madrid durante un momento para hacernos la foto de rigor.
En ocasiones hemos tenido visitas de otras peñas madridistas como la de Rondilla, la de Washington, o la New York City. Tenemos muy buena relación con la Peña Madridista de Munich, y con un grupo de madridistas que no son peña, pero que viajan mucho y que se llaman Comando Ponzano.
Nuestros planes son seguir manteniendo la peña activa, que la gente se enganche a pasar un buen rato viendo al Real Madrid junto con la gente de El 7 de Dublin, e ir creciendo, pero manteniendo un tamaño que se pueda gestionar. De nada nos serviría tener 250 peñistas y que haya problemas para distribuir las entradas que nos facilita el Club o para conseguir espacio en el pub. Conseguimos el objetivo gracias a nuestras redes sociales, el boca a boca, y la visibilidad que nos permite nuestra bandera, camisetas, y sudaderas con el logo de la peña, por lo que casi en cada partido se acerca alguien interesándose por la peña y formar parte de esta.
Nuestras redes sociales:
Facebook: https://www.facebook.com/elSietedeDublin
Instagram: https://www.instagram.com/el7dedublinoficial/
X: https://twitter.com/El7DublinOffi
Fotografías: peña El 7 de Dublín
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Siempre es demasiado pronto para la navidad pero las cadenas de supermercado han decidido fundir el final del verano con los primeros fríos del invierno. Cada vez madruga más la víspera de la víspera de Navidad. A cierta edad ya no te echan de menos los camareros pero sí tu dietista: toca eludir la sección de dulces navideños como quien huye de un vecino molesto.
También es demasiado pronto para esas películas de amor en navidad, para las comidas de empresa y, sobre todas las cosas, para la vuelta de la amenaza de Mariah Carey con la gota malaya de su soniquete. Otra vuelta de tuerca para unas fiestas que son el astrágalo que soporta el peso de cada año, la traca final que pone a prueba nuestra capacidad de aguante como una recurrente cuesta arriba con final cada siete de enero.
Uno solamente espera el regalo de un Jude renovado, al Bellingham que corría libre como un cimarrón a jornada completa el año pasado
A esta edad nadie espera ilusionado otra corbata ni otro frasco de perfume. Las cenas familiares son como un dolor de muelas temido y cierto. Esta edad en la que solo excitan la sorpresa y la emoción, en la que uno solamente espera el regalo de un Jude renovado, al Bellingham que corría libre como un cimarrón a jornada completa el año pasado. Contra todo pronóstico y sin preaviso, contra el tópico de que siempre hay lugar para los grandes jugadores, la llegada de Mbappé ha tirado del mantel de una mesa impoluta, lista para la cena, de cubiertos perfectamente alineados y copas brillantes, rompiendo el menaje de la abuela. Hasta entonces tenía sentido el doble pivote, Valverde era Valverde por la derecha y Jude, como a cámara lenta, paría imágenes de póster central a toda página.
Si disfrazarse es engañarse a uno mismo, este Madrid confuso no se reconoce. Y es que el reflejo del año pasado pesa más que la imagen real y cruda de éste. Urge una nueva entidad solidaria resultado de la suma de sus individualidades para mantener el espectáculo de arte variado que es el juego del equipo blanco.
El show siempre debe continuar porque en el Madrid la ética es la estética y nosotros lo tenemos a él. Con Jude la conducción de balón es algo orgánico, hondo si se quiere, la lucha del hombre contra la gravedad
Pero hay esperanza. El show siempre debe continuar porque en el Madrid la ética es la estética y nosotros lo tenemos a él. Con Jude la conducción de balón es algo orgánico, hondo si se quiere, la lucha del hombre contra la gravedad. Es ritmo, pausa y acierto, algo de lo que carece muy a menudo este Real Madrid cuando cruza el Rubicón del medio campo. Verlo en su mejor versión es la consecuencia natural de una posición adecuada, un anhelo que podría recuperar al mejor Jude. Nunca un regreso al pasado pareció más oportuno. En ningún momento esta hidra de tres cabezas, desubicada en un dibujo borroso, fue una opción: Mbappé, Vinicius y Jude son tres destornilladores ante el mismo tornillo.
El retorno de Jude solo puede traer optimismo, extendiendo por contagio la confianza en la victoria. No habremos vencido a los excesos, a los monólogos de nuestro cuñado o a los cupones no premiados, pero lo haremos con una enorme sonrisa. Ese simple cambio de fichas hará que Bellingham, nuestra particular Riva Aquarama, salga del dique seco y gris de la intrascendencia para volver a brillar, elegante y sólido como un monolito de jade.
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El Real Madrid femenino derrotó con contundencia (7-0) al FC Twente en la tercera jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones para consolidar la segunda plaza de su grupo y firmar su mejor resultado en la competición europea. Un doblete de María Méndez, junto a los goles de Signe Bruun, Naomie Feller, Caroline Weir, Oihane Hernández y Carla Camacho, doblegaron a un Twente que hizo aguas en la parcela defensiva.
Si en semanas anteriores hablábamos de la dificultad del Real Madrid para encontrar la red en esta fase inicial de la temporada, la visita del FC Twente a España en el contexto de la Champions femenina acabó convertida en un festival goleador que pocos podían presagiar. El equipo holandés, como principal obstáculo de las blancas en la lucha por el billete a los cuartos de final de la competición, estaba llamado a ofrecer el duelo más parejo del grupo y, sin embargo, la clarividencia ofensiva del Real hizo añicos la teoría. Aunque los tres puntos eran el tesoro en juego al sonar el pitido inicial, el resultado de siete a cero y la diferencia de goles terminaría siendo el premio más valioso.
Alberto Toril presentó uno de sus onces de gala, a excepción de la ausente Athenea del Castillo por lesión, con Filippa Angeldahl y Melanie Leupolz en el centro del campo. Por delante, Linda Caicedo y Naomie Feller en las bandas escoltaron a Caroline Weir y Signe Bruun. El Twente mostró signos de querer buscar la portería de Misa Rodríguez y de aceptar un intercambio de golpes durante toda la primera mitad, pero el gol instantáneo de Bruun en el minuto 3 pronto dejaría pistas de que la idea de las holandesas era una misión suicida. Ese 1-0, en cualquier caso, fue mérito total del juego asociativo blanco: desde el centro del campo, Weir, Bruun, Caicedo y de nuevo Weir abrieron en canal la defensa con movimientos y pases de escuela de fútbol hasta que la delantera danesa quedó en situación de empujar el cuero a la red.
El Madrid consolida la segunda plaza del grupo y firma su mejor resultado en Champions
El jovencísimo equipo del Twente, aunque cómodo con el balón en los pies, no conseguía transformar su posesión en situaciones de peligro en el área del Madrid. Al mismo tiempo, todo lo contrario acontecía en el otro extremo del campo en torno a la portería de una Olivia Clark que terminaría la noche siendo la jugadora más decisiva de su equipo. Sus paradas, en cualquier caso, no estuvieron acompañadas por la solidez necesaria para frenar al Madrid. A balón parado, en jugadas calcadas con córners buscando el primer palo, la central María Méndez firmó un doblete de cabeza sin despeinarse.
Al comienzo de la segunda parte, y cuando el conjunto visitante había frenado la sangría con el dos a cero, bastó un nuevo centro medido de Caroline Weir desde el costado derecho para dejar a Naomie Feller en una situación inmejorable para seguir aumentando su número de goles por alto. Por entonces, Alberto Toril comenzaba a pensar en el enfrentamiento del fin de semana frente al FC Barcelona y Weir era una de las llamadas a descansar cuanto antes. La escocesa abandonaría el campo antes de cumplirse la hora de juego, pero antes tendría tiempo para anotar su nombre en el elenco de goleadores tras mandar a la escuadra una falta directa desde la frontal. Con la entrada de Teresa Abelleira, Carla Camacho y Sandie Toletti el guion se mantuvo imperturbable.
Por entonces, mientras por parte holandesa ya no aparecía ni Amanda Andradóttir, su arma ofensiva más activa, en el Real Madrid una lateral como Oihane Hernández se permitía proyectarse por el carril central para resolver con temple un mano a mano con la guardameta Clark. El partido estaba acabado, las blancas tenían entre manos el botín completo y aún quedaba la guinda: el gol de Carla Camacho en el descuento para que la canterana pudiese volver a celebrar agarrando el escudo tras su grave lesión de rodilla. Entre tanta sonrisa y tanto gol, contemplando el definitivo 7-0 del marcador, el recuerdo de la nefasta fase de grupos firmada el año pasado parecía una historia de otro mundo. Quedan tres partidos para seguir caminando por el lado positivo de la vida.
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¿Cuál es el mejor partido que ha jugado el Real Madrid en el presente siglo? ¿Cómo vivió Iker Casillas sus paradas en la final de la Novena Copa de Europa? ¿Cuál sería la letra perfecta para la canción «Cómo no te voy a querer»? ¿De verdad estaba tan tranquilo Lucas Vázquez en aquel penalti de Milán? ¿Será cierto que Pirri jugó una final de Copa con la clavícula rota, siendo además este el menor de sus problemas? ¿De qué estaba disfrazado el autor de este libro en el minuto exacto de Van Nistelrooy y el tamudazo?
Este recorrido por veinte hazañas de fútbol (y una de baloncesto) en la historia del mejor club del mundo contiene también la respuesta a todas esas preguntas.
Por sus páginas desfilan testimonios de héroes como Mijatović, Valdano, Santillana, Míchel, Santamaría y otros.
Su autor reflexiona, además, con el estilo a veces desenfadado y otras veces sentimental que le caracteriza, sobre algunos de los momentos más icónicos de la historia del Real Madrid. De un modo ameno y ágil, todos estos episodios se conectan entre sí, unidos por lo que cualquiera de sus seguidores puede reconocer como el ADN de un equipo mítico.
Aquí está la búsqueda y el hallazgo de esa esencia inigualable. En preventa en este enlace.
«The whole world knew what would happen in the match», me dijo Dan Austin, un amigo inglés, periodista deportivo, en un escueto intercambio de wasaps el 2 de junio de 2024, es decir, el día siguiente de que el Real Madrid ganara su decimoquinta Champions League en el augusto escenario del estadio londinense de Wembley.
Por supuesto, creo que exagera, pero no tengo la menor duda de que la frase representa fielmente lo que la mayoría de los no madridistas (antimadridistas incluidos) piensan sobre el equipo blanco, es decir, que no hay nada que pueda hacerse ante lo que consideran un destino favorable al Madrid escrito en las estrellas, o algo así. «El mundo entero sabía lo que pasaría en el partido», o sea, que el Madrid sufriría, porque sin sufrimiento el club no compulsa sus grandes triunfos, pero que acabaría arramblando con una nueva Copa de Europa que después Militão volvería a pasar por el escáner en el control de maletas, en el aeropuerto, de vuelta a la capital de España. El Madrid no tiene por costumbre desplazarse para jugar una final de Champions y volver con las mismas piezas de equipaje con las que llegó. Acostumbra más bien a añadir un objeto plateado, de asas extensas y sobresalientes, en cuya superficie está grabado su nombre y en cuyo interior cabe un niño de dos años sin riesgo de tener que desatornillarlo después.
JESÚS BENGOECHEA (Madrid, 1970) es el fundador del portal madridista lagalerna.com, que edita desde hace casi diez años. Colabora además en RMTV y en otros medios escritos y audiovisuales. En otra vida fue periodista económico —es licenciado en dicha carrera— y residió largas temporadas en diferentes países de África e Hispanoamérica. En este mismo sello ha publicado Madridismo y sintaxis. Es además coautor de La forja de la gloria junto a Antonio Escohotado.
En su producción se cuenta también la novela Alada y riente. Está casado, tiene cuatro hijos y vive cerca del Bernabéu.
Vinícius Junior continúa su carrera meteórica en el Real Madrid. Contra Osasuna, anotó un nuevo hat-trick.
¿Crees que lo sabes todo sobre el 7 madridista? Ponte a prueba con el cuestionario de fcQuiz.
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Buenos días, amigos. Estamos ya inmersos en los procelosos días de parón. Viéndolos venir, nosotros ya nos habíamos preparado para la clásica sucesión impía de bulos inventados por la prensa para rellenar, todos ellos sobre el Real Madrid, por supuesto, ya que son los únicos que realmente generan pinchazos.
Para lo que deberíamos haber estado preparados, y sin embargo no lo estábamos, es para el extenso tour por platós de televisión y radio de Clos Gómez y Undiano Mallenco, directivos del Comité Técnico de Árbitros y responsables del VAR, a quienes faltan horas en el día para estar presentes en más medios tratando de explicar la anomalía de que el videoarbitraje, por primera vez y sin que sirva de precedente, haya podido perjudicar al FC Barcelona en lugar de beneficiarle, como suele suceder.
De hecho, hoy este portanalista se ha encontrado, a la hora del desayuno, con Clos Gómez sentado a su mesa. Lo peor no ha sido tener que invitarle a café y tostadas, sino escuchar de su boca las explicaciones correspondientes. Al bajar en el ascensor, he topado con Undiano Mallenco, quien en lugar de hablar del tiempo, como suele suceder en ese contexto, ha emitido una confusa perorata sobre frames.
—Con todo el respeto —le he objetado—, ¿por qué me cuenta todo esto hoy, y sin embargo no vino después del mal llamado clásico a explicarme el gol anulado a Mbappé? ¿Aquello tenía que ser un acto de fe, y esto es en cambio un ejercicio científico? ¿Por qué no apareció usted en mi ascensor en 2021, cuando alguien había forzado el fuera de juego convirtiendo a Odriozola en Elastic Man para que su pie estuviera en offside?
En ese momento, Undiano se ha volatilizado en mi ascensor. Al llegar el portal he llamado a mi mujer, quien me ha indicado, sorprendida, que lo mismo ha sucedido con Clos al ser inquirido por ella sobre los tres goles anulados al Espanyol, hace algunas fechas, en su derbi contra el equipo cliente de Negreira.
En todo caso, os hablábamos de bulos, y los primeros ya han ido apareciendo. Ataos los machos para lo que falta de parón.
A Relevo, el medio que vino a cambiar el periodismo deportivo (depositen sus risas en el receptáculo instalado en este punto del portanálisis), le parece que el hecho de que provisionalmente no se estén celebrando conciertos en el Bernabéu por el problema del ruido significa un “agujero” en las cuentas blancas que obligarán a la venta de alguna gran estrella. La ocurrencia ha encantado (¿adivinan a quién?) a Ruido Bernabéu, la cuenta de X que canaliza las quejas de los vecinos de Chamartín, sean o no jueces podemitas del Atleti.
Dado que las mentiras tienen, según nuestras abuelas, las patas frustrantemente cortas, nuestro socio Ramón Álvarez de Mon no ha necesitado hacer un gran esfuerzo para desmantelar el INVENT, tan torpe como malintencionado.
Entrando sin más dilación en las portadas, Mundo Deportivo nos regala una entrevista con el representante de futbolistas… perdón, con el director deportivo del club cliente de Negreira, el portugués Deco.
En uno de los destacados, dice Deco que “alguien nos tiene que explicar lo del VAR”.
No comprendemos bien. ¿No se lo han explicado ya Clos y/o Undiano? Con la gira por medios (y algunos domicilios, como ha sido dicho) que han hecho los pobres, que deben andar exhaustos, Deco debe ser la única persona en toda la Península Ibérica que aún no ha recibido una explicación. Hay que estar más atentos, Deco. De todos modos, dado que exige que “alguien” le dé cuenta del tema, y entendemos que ese “alguien” no excluye a La Galerna, vamos a explicar a Deco “lo del VAR”.
El VAR o videoarbitraje, estimado Deco, es una herramienta tecnológica destinada (depositen sus risas en el mismo receptáculo de antes) a ayudar al árbitro de campo en las jugadas conflictivas. Delante de la pantalla está un árbitro discípulo de Negreira, acompañado en la oscura sala VAR alternativa por Clos Gómez, EL discípulo de Negreira por excelencia. Detrás de la pantalla está Mediapro, empresa dirigida por un señor llamado Tatxo Benet que es a la vez máximo mandatario de la misma y miembro del consejo de administración de una filial del FC Barcelona. Tatxo Benet es además mano derecha de Jaume Roures, socio y avalista del actual presidente del club cliente de Negreira.
La verdad, estimado Deco, tienes tan cerca a los responsables del VAR que nos parece raro que tenga que venir a explicarte esto La Galerna. Pero vamos, que tampoco nos cuesta nada hacerte partícipe de este particular. A veces se producen perturbaciones en la Fuerza y os pitan cosas en contra. Te recomendamos que las quejas las presentes en la ventanilla de Tatxo Benet, que como decimos está al lado de la tuya aunque te hagas el tonto, o bien que remitas tus llantos, propios del fado más desgarrador, al mismísimo Clos, hombre que tan buenos servicios os brindó como colegiado sobre el terreno de juego, en sus años en activo. A ver si lo que está pasando aquí, estimado Deco, es que, habiendo pagado durante un mínimo de 17 años a la cúpula arbitral, como pagasteis, ahora quieren volver a cobrar, o quizá solo cobrar más, no lo sabemos.
El titular de la entrevista, con todo, no tiene nada que ver con esto, sino con Gavi. “Gavi personifica todo lo que es el Barça”.
Nada que objetar a esa afirmación. Completamente de acuerdo con ella.
El resto de portadas del día no son exactamente apasionantes, pero las dejamos por aquí porque querréis verlas.
Pasad un buen día.
El Real Madrid llega al tercer y último parón de selecciones a seis puntos del líder pero con un partido menos. Cuando los voceros más agoreros del panorama nacional nos querían convencer de capitular, parece que el campeonato liguero no está tan finiquitado como nos aseguraban. Y con el historial del propio Madrid, ¿quién duda de que la distancia con el primer clasificado es menos que nada? No hace falta ni apelar a la gesta, pues ni podemos hablar de remontar nada. Señores, estar a seis puntos y con un partido menos en pleno noviembre es algo asumible.
El fútbol es un juego misterioso. Como todo deporte tiene bastante de físico, táctico y estratégico. Pero también es cierto que sigue siendo un juego. Cuando aparentemente el viento sopla a tu favor puedes derrumbarte. Y, por el contrario, cuando todo va en tu contra puedes darle la vuelta a la tortilla. Hasta el pasado sábado, el personal daba por tocado y hundido al Madrid. Sin embargo, el domingo a última hora parecía el muerto vivo sobre el que cantaba Peret en su célebre rumba. Curioso.
El todopoderoso Barça de Hansi Flick caía en San Sebastián contra una Real Sociedad, que le pegó un baño de tal magnitud que los pupilos del técnico alemán se volvieron a Barcelona con la cabeza gacha y sin haber tirado a puerta. Diez años llevaba el Barça acabando sus encuentros disparando a puerta. ¡Qué menos para un equipo de su nivel! Pues ahí lo tienen, jugando para la historia. El todopoderoso Barça parece que no es invencible. Tanto es así que lleva dos derrotas en Liga y una en Champions.
Hasta el pasado sábado, el personal daba por tocado y hundido al Madrid. Sin embargo, el domingo a última hora parecía el muerto vivo sobre el que cantaba Peret en su célebre rumba. Curioso
Y sobre la polémica de la jornada que ha alimentado las portadas de los principales medios, me limito a citar el tuit de La Galerna que le recordaba a los amigos de Marca lo siguiente: “El equipo cliente de Negreira lleva 14 goles anulados a sus rivales por fuera de juego esta temporada, muchos de ellos tan milimétricos como este, y no vimos el dibujito en portada”.
El equipo cliente de Negreira lleva 14 goles anulados a sus rivales por fuera de juego esta temporada, muchos de ellos tan milimétricos como este, y no vimos el dibujito en portada, amigos de @marca #Portanálisis
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— La Galerna (@lagalerna_) November 11, 2024
El reglamento es para todos. No existe la injusticia si se aplica por igual. ¿Yo lo pitaría? ¿A mí me convencen este tipo de jugadas? Absolutamente no. No me parece bien que estas acciones sean sancionadas, pero no soy yo el que hace el reglamento ni mucho menos el que lo aplica.
Hay tantas cosas discutibles en el arbitraje que ya uno se pierde, pero desde luego que la polémica de la jornada ni existe ni la puedo entender. ¿Acaso el Espanyol no debería quejarse tras tres goles anulados de la misma guisa? ¿Qué consuelo le damos a Kylian Mbappé tras los goles que se le anularon en el pasado clásico?
El parón de selecciones nos viene de lujo y me explico. Al contar con varios jugadores recuperándose de sus respectivas lesiones, en estas dos semanas donde el calendario de clubes se congela se me antoja imprescindible ganarle tiempo al tiempo. Es fundamental ir recuperando efectivos de forma orgánica, sin ninguna prisa. Sé que es un marrón no poder contar con Aurélien Tchouaméni o Lucas Vázquez para una defensa a cuadros tras la lesión de Eder Militao. No obstante, creo que hay cierto consenso en preferir ir tirando y que nuestros dos efectivos vuelvan totalmente recuperados y con garantías. Algo igual sucede con Rodrygo, aunque la baja del brasileño está totalmente cubierta con todos los futbolistas que contamos en el ataque.
Se hará larga otra vez esta abstinencia total de fútbol. Algunos aficionados realmente adictos tendrán que conformarse con consumir ese sucedáneo que es el fútbol de selecciones, donde todo es algo pintoresco y folclórico. Personalmente, mi interés decae totalmente, pues estas fases clasificatorias me interesan entre cero y nada. Mientras tanto, tendremos ruido de fondo con los posibles fichajes del Madrid en invierno y algunos días más se hablará del famoso fuera de juego semiautomático, el VAR de Tatxo Benet y poco más. Paciencia y aguante, porque nos falta lo más importante: el Real Madrid.
Getty Images.
Tenemos un hermoso ejemplar de elefante en la habitación. Se está comentando poco su presencia, ya no entre el madridismo; ni siquiera entre los antis, por razones que desconozco por completo. Se trata, cómo no, de Kylian Mbappé y su mediocre rendimiento en los tres primeros meses como madridista.
Las razones del club para afrontar su fichaje son completamente comprensibles. Sobre el papel, se estaba contratando al mejor atacante de todos los que no estaban ya en su nómina. Además, se trataba de un potente golpe de efecto tras años de frustraciones, y se mostraba la capacidad de atracción otra vez frente a la supuestamente imbatible Premier League. En cuanto a potencial de marketing y financiero, tampoco caben muchos peros a la operación. Si el Madrid quiere seguir atrayendo a patrocinadores que paguen más dinero, mejorar su caché por amistosos e ingresar más, necesita contrataciones así. El eco del fichaje es innegable y basta con dar un paseo por Madrid (o por muchas otras ciudades) para ver decenas de camisetas con el número 9 y el nombre del delantero francés, especialmente entre los más pequeños.
Las razones del club para afrontar su fichaje son completamente comprensibles. Sobre el papel, se estaba contratando al mejor atacante de todos los que no estaban ya en su nómina. En cuanto a potencial de marketing y financiero, tampoco caben muchos peros a la operación
Dicho todo esto, el éxito o fracaso de cualquier futbolista lo marca su desempeño en el terreno de juego, y aquí Mbappé es una decepción sin paliativos. Momentánea, porque no hay nada perdido aún y nadie dice que el galo no pueda darle la vuelta a la situación, pero decepción. El único cambio en el once tipo que el año pasado se proclamó campeón de Europa (hasta la grave lesión de Carvajal), perdiendo dos partidos en toda la campaña, ha sido Kroos por el francés, pero el resultado colectivo ha sido de una descompensación general, hasta el punto de que el equipo parece acabar de conocer los métodos de su cuerpo técnico, en lugar de afrontar la cuarta campaña de su segunda etapa. La clarividencia, el liderazgo y la pausa que aportaba el alemán ya no están y tampoco se han compensado con un mayor poder de desequilibrio y definición del 9, que ni está generando ocasiones para otros, ni está resolviendo la mayoría de las que crea para sí mismo o las que le fabrican sus compañeros.
Además, el delicado equilibrio interno que hay en cualquier equipo, especialmente en los más grandes y plagados de figuras, se ha dinamitado con su llegada. El ecosistema que se había fraguado durante años y pieza a pieza se transformó drásticamente con la llegada de un elemento exógeno, que necesita que la escuadra se adapte a sus características ya consolidadas, y no acoplarse él a las nuevas exigencias. El año pasado estaba claro que el gran foco de desequilibrio y el jugador al que había que buscar permanentemente en ataque era Vinicius Junior, que justo por ostentar esta condición era el único al se le permitían ciertas licencias en cuanto al esfuerzo defensivo. Ahora se ha duplicado el número de futbolistas que regresan andando tras pérdida, o que directamente no regresan. Y eso es un problema serio. En general, la aportación sin balón de Mbappé está siendo más que deficiente. Con los números en la mano, es el jugador que menos presiona, que menos roba y que se aplica con menos intensidad de toda la plantilla. Su apatía es, además, altamente contagiosa. Si alguien que acaba de llegar y que no ha ganado nada en el Madrid se dedica a pasear, algunos compañeros tenderán a imitarle. Sus vicios de divo no se veían desde hace bastantes años en el Bernabéu. Y nadie los añoraba.
A Mbappé le toca demostrar (y dispone de tiempo para hacerlo) que tiene la calidad, pero sobre todo el carácter necesario, para triunfar en el club más grande y exigente del planeta
Lo que sí parece que está cambiando es el individualismo del francés. Probablemente obsesionado por empezar a justificar su presencia en el vigente campeón de Europa, Mbappé ha pecado de egoísmo en demasiadas ocasiones, disponiendo de opciones de pases claros para compañeros mejor colocados. Quizás eso explique también la cantidad de ocasiones en las que se encuentra en fuera de juego. Y esta actitud también infecta rápidamente al resto. Si algo tuvo el Madrid el año pasado fue solidaridad y fortaleza grupal. Amenazarlas supone directamente que el rendimiento general descienda varios peldaños. La caudalosa catarata de halagos al equipo durante el verano, la época de las entelequias, tampoco ha beneficiado al Madrid como grupo, ni al 9 de forma individual. Su llegada se veía como la guinda de un pastel, la pieza que haría casi invencible al equipo. Ha ocurrido justo lo contrario.
Kylian Mbappé lo tiene todo para darle la vuelta, como si de un calcetín se tratara, a esta situación. Para ello, debería asumir que nunca ha estado en un club como el Madrid, una institución mucho más grande de lo que jamás será su figura individual, algo que probablemente no le ocurriera cuando jugaba en Mónaco o París. Tendrá que ser él quien se adapte a las necesidades del equipo. Y es imprescindible que recupere su mejor tono físico para llegar con ese medio segundo de ventaja a los duelos que es crucial en la superélite. La sensación que tenemos, equivocada o no, es que su estancia durante estos últimos años en un campeonato menor como la liga francesa, dentro de un equipo muy superior al resto y diseñado para explotar sus virtudes, ha hecho que se acomode e involucione futbolísticamente. Le toca demostrar (y dispone de tiempo para hacerlo) que tiene la calidad, pero sobre todo el carácter necesario, para triunfar en el club más grande y exigente del planeta.