Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. España jugó ayer un gran partido de fútbol, además ante un rival de enjundia como fue Alemania, anfitriones del torneo, lo cual acrecienta los méritos de la selección. El desempeño del combinado nacional fue soberbio en su conjunto, con ciertos jugadores que brillaron aún más. Dani Olmo jugó mucho y bien, marcó y dio una asistencia. Carvajal sigue en un estado forma estratosférico y no dudó en sacrificarse para evitar un prometedor contragolpe de Musiala. Y, por supuesto, Merino, cuyo gol en el 119 mete de cabeza a España en las semifinales de la Eurocopa. Memorable encuentro.

Portada Marca

Es llamativa la tradición de testarazos decisivos contra los germanos. En la Eurocopa del 84 fue Maceda quien se lanzó de cabeza contra el balón para alojarlo en la portería y pasaportar a España a las semifinales. En el Mundial de Sudáfrica Puyol voló sobre la Luftwaffe y anotó el tanto que permitía a la selección jugar su primera final en una Copa del Mundo. Y ayer fue Merino el protagonista de una acción que además de capital fue maravillosamente plástica. El centro de Olmo fue óptimo, y la acción del salto y el remate de Mikel, de una belleza berniniana. Puro corazón.

Portada As

Además, el gol llegó en el 119 de la prórroga, lo que dota a la gesta de un componente épico al que los madridistas, afortunadamente, estamos acostumbrados. De este modo, los aficionados de otras zonas de España pudieron sentir qué es ganar a lo Real Madrid y sentir un éxtasis final.

Portada Sport

Pero no todo fue bonito. Pedri se lesionó en un lance con Kroos. El alemán trató de arrebatar el esférico al español, de hecho tocó el balón y lo despejó. Pero en el choque Pedri se lastimó la rodilla. Por desgracia sufre un esguince y está pendiente de pruebas para valorar el grado y estimar la duración de su baja. Deseamos una pronta y satisfactoria recuperación al jugador del Barça. Se trató de una acción desafortunada. No fue una entrada malintencionada, cualquier persona sin propósitos aviesos que haya visto al menos un partido de fútbol en su vida puede dar fe de ello.

Pero siempre que hay un futbolista relacionado con el Madrid de por medio sucede lo que ocurrió ayer. Una turba de antimadridistas salieron en tropel a acusar a Kroos de carnicero y otras tantas miserias que no hacen sino calificar a quien las escupe.

Desde ministros que escriben su nombre en Twitter con faltas de ortografía hasta profesionales del trauma quedaron retratados con sus publicaciones.

El fútbol es el deporte con la mayor desproporción entre la calidad física y técnica de los jugadores y la de los árbitros. Que un jugador salga lesionado del campo tras una entrada criminal y que el que la hace siga jugando sin ningún tipo de penalización es inconcebible.

— Oscar Puente (@oscar_puente_) July 5, 2024

La lesión de Pedri, obra de Toni Kroos, ha sido la acción más determinante de toda la Eurocopa hasta este viernes de cuartos. El episodio define la mediocridad del torneo y la condición arraigada de Kroos: qué fácil es ser un caballero bajo el paraguas de los poderes fácticos.

— Diego Torres Romano (@diegotorresro) July 5, 2024

Estos y otros tuits definen la mediocridad de quien los redacta y la condición arraigada de estos: qué fácil es ser un privilegiado bajo el paraguas de los poderes fácticos.

Tampoco cuesta nada ser educado cuando una leyenda como Toni Kroos juega su último partido. Sirva como ejemplo la publicación de la BBC.

Toni Kroos has played his last game for club and country 🫡

What a career ❤#Euro2024 #ESPGER pic.twitter.com/VfHL0i3NN5

— BBC Sport (@BBCSport) July 5, 2024

Pero en España ya sabemos la inquina hacia todo lo blanco que prolifera en los medios. La televisión pública se destapó con este rótulo de pésimo gusto.

España jubila a Kroos

Como tuiteó nuestro editor Jesús Bengoechea, «La clase se tiene o no. TVE no la tiene». España no ha jubilado a Toni Kroos. Nadie ha jubilado a Toni Kroos. Toni Kroos  se ha jubilado solo, sin ayuda de nadie. Es más. lo ha hecho cuando todo el mundo le pedía que siguiera. Toni Kroos se jubila porque le sale de sus santísimas botas, y sin la ayuda de nadie. No parecía muy complicado no meter la pata tras una gran victoria como la de la selección, pero nuestra televisión superó las expectativas de mediocridad.

Episodios como este, el apoyo masivo de antimadridistas reflejado en las reacciones ante una acción como la de Kroos y Pedri, o la corrupción reinante durante décadas en la RFEF, orquestada en beneficio del FC Barcelona y en perjuicio del Real Madrid, llevan a que haya madridistas que tengan dificultades para apoyar a la selección. Y es una pena, porque además de ser el equipo nacional está jugando estupendamente y es claro favorito a ganar la Eurocopa.

Portada Mundo Deportivo

En la semifinal espera Francia, que perpetró un nuevo partido tétrico frente a Portugal. Les Bleus se clasificaron en los penaltis, los galos marcaron todos y Joao Félix marró el suyo. Informa de ello Mundo Deportivo en un recuadro rosita. El diario de Godó aprovecha las fiestas de San Fermín para titular «Merinazo»

Cristiano y Pepe, dos jugadorazos históricos, disputaron su último encuentro defendiendo a los lusos en una Eurocopa. Honor para ellos. Y para don Toni Kroos. Ahora sí que ha concluido su absolutamente excepcional carrera. Solo nos resta darle las gracias una vez más. A pesar de la pena que provoca su retirada, hemos de estar felices por haber podido disfrutar de su fútbol y su magisterio dentro y fuera del campo. Gracias, Toni.

Pasad un buen día.

Jessica Fletcher no está retirada ni mucho menos fallecida. Sigue residiendo en su pueblecito de Cabot Cove (Maine, USA) y dedicada a sus pasiones: escribir novelas de misterio, resolver crímenes y el Real Madrid. Ahora, en exclusiva para La Galerna, la señora Fletcher se sirve de toda su sagacidad para responder a aquellas cuestiones sobre el Madrid, el fútbol y la vida en general que usted nunca se atrevió a preguntar.

Estima señora Fletcher: ¿cree que algún día se descubrirá toda la verdad sobre el Caso Barça-Negreira? Me interesa mucho su opinión como experta criminóloga y detective de dilatada experiencia.

Fdo: Frosty Dekellogg.

Querido Frosty: ¡Y tan dilatada! 12 temporadas, no te digo más. Y cuatro telefilmes. Aunque si he de serte sincera, mi experiencia de poco serviría en el caso Negreira porque yo estoy acostumbrada a crímenes complejos y sin solución aparente. Precisamente esta mañana he resuelto un asesinato muy complicado camino del Mercadona (sí, en Cabot Cove también tenemos Mercadona. Y un consulado de la Generalitat de Catalunya, aunque no sé por qué). El dueño de la tienda de cebos de pesca ha aparecido estrangulado dentro de una jaula para langostas. Pude resolverlo enseguida gracias a que uno de los sospechosos dijo que a la hora del crimen estaba viendo un partido de la Eurocopa, y cuando le pregunté el resultado me lo dijo sin dudar, incluyendo número de faltas y estadísticas de posesión. Ahí supe que mentía, porque si hubiera visto de verdad cualquier encuentro de la Eurocopa se habría sumido en un sueño cataléptico antes del segundo tiempo y no habría sido capaz de despertarse hasta 72 horas después. En definitiva, querido Frosty, ese misterio sí fue un reto. En cuanto a lo de Negreira, he visto más suspense en una partida del Cluedo. Quiero decir: que conocemos al culpable, conocemos el móvil, conocemos las víctimas, el arma del crimen… Aquí en Cabot Cove nos reiríamos de un crimen como ese y se encargaría mi amigo el sheriff Mosley, a quien quiero mucho, pero no es precisamente el lápiz más afilado del estuche, no sé si me explico. Claro que aquí en el bello Estado de Maine no hay Liga, ni RFEF, ni CSD; así que al buen sheriff lo dejarían investigar tranquilo y los responsables terminarían seguro en el calabozo, aunque no sé si nos iban a caber todos porque nuestra comisaría es más pequeñita que la sala de juntas del Comité Técnico de Árbitros.

Querida señora Fletcher: ¿Qué cree que hará Ancelotti cuando Mbappé juegue en Madrid? ¿Repetirá su esquema 4-3-3, adoptará un sistema 4-3-1-2? ¿Optará por un dibujo de dos delanteros con un 10 ofensivo? ¿O bien preferirá un 4-3-1-1-1 con falso 9 de carrilero en pivote de tres puntas?

Fdo: Pam Enkita.

Querida Pam: creo que te has equivocado de consultorio, ni yo soy Segurola ni esto es la revista Panenka. Sin embargo, como no quería dejar tu pregunta sin respuesta he probado a marcar en el teléfono los números que me indicas, pero me salta el Buzón de Oyentes de Cuarto Milenio, así que me temo que no sé qué decirte, lo siento.

Querida señora Fletcher: Si Jude Bellingham fuese una lechuga, ¿qué variedad cree que sería?

Fdo: Madridista Vegano.

Querido Madridista Vegano: muchas gracias, me alegra ver que hay un lector que ha captado perfectamente el espíritu de este consultorio. Tu pregunta me plantea muchas respuestas en realidad. Por descarte, sabemos que Bellingham definitivamente no es una lechuga iceberg, que es la variedad más insulsa de todas las lechugas, aunque, por algún motivo, nunca falta nadie que tarde o temprano la acabe comprando. Yo creo que Morata sería claramente el iceberg de las lechugas. Luego tenemos los cogollos de Tudela, variedad muy española, que es tierna, prieta y de hojas fuertes y gruesas; algo así como Dani Carvajal. La lechuga Batavia es parda, de sabor explosivo, breve e intenso pero que se pocha con rapidez, como un canterano del Barça. La lechuga Batavia es el Pedri de las lechugas; y además marida muy bien con cualquier vino. En cuanto a Bellingham, no me cabe duda de que si se reencarnase en lechuga sería una Trocadero, de oscuro color verde esmeralda muy vistoso, hojas tiernas y dulces, que realza cualquier combinación y cuya mejor época de consumo es en primavera, justo cuando el Madrid se pone a ganar títulos.

Querida Jessica: me apasiona “Se ha escrito un crimen” y la veo todos los veranos. He observado que siempre que vas a alguna parte alguien la diña de forma horrible y otros acaban en el trullo. ¿No te interesaría darte una vueltecita por Valdebebas un día de estos?

Fdo: Culé Resentido.

Querido Culé Resentido: en primer lugar, yo no tengo la culpa de que los criminales sean tan tontos como para esperar a que yo esté presente para cometer sus asesinatos; que después de 264 capítulos ya deberían saber cómo se las gasta una. Es decir, lamento decirte que no hay relación causa efecto. Por otra parte, comprendo tu sufrimiento. Está siendo una época muy dura para el antimadridismo, mi consejo es que te olvides del fútbol y te aficiones a la petanca, el balontiro, las damas chinas o cualquiera de las otras competiciones similares en las que las secciones del Barça han obtenido importantes éxitos en los últimos tiempos.

Querida señora Fletcher: como usted sabrá, en el Athletic de Bilbao tenemos un club de lectura y este verano nos han mandado leer su gran éxito de ventas “El cadáver bailó al amanecer”. Me lo he traído a la concentración de la Eurocopa y me tiene enganchadísimo, gracias a su lectura puedo olvidar los amagos de infarto cerebral que me dan cada vez que Manu Carreño me pregunta que cuándo voy a fichar por el Barça. ¿De dónde saca usted el tiempo para escribir esas novelas tan estupendas y a la vez resolver tantos asesinatos?

Fdo: Nico Williams.

Querido Nico: muchas gracias por tus palabras. Confieso que no es fácil y, al principio, no era capaz de compaginar ambas actividades. Entonces la farmacéutica de Cabot Cove, que es prima de Jack Grealish, me recomendó un complejo vitamínico que les da Guardiola a los del City en pretemporada y, querido, es mano de santo. Una pastilla cada mañana en el desayuno y puedo resolver quince crímenes, escribir dos novelas y cambiar la funda del nórdico antes de la hora de la siesta. Y, salvo que de vez en cuando me hablan los enanos del jardín, me siento mejor que nunca. He pensado que podrías pedirle a Rodri la receta, ya que estáis juntos en la selección y él también juega en el City, pero al comentarlo con la farmacéutica me ha dicho que casi mejor que pruebes con el ginseng, que eso no da positivo. No estoy segura de a qué se refiere, pero ha puesto una cara muy sospechosa y me huelo un misterio aquí. Tal vez debería investigarlo.

Hasta aquí el consultorio madridista de la Señora Fletcher de esta semana. Queridos lectores: no dejen de enviar sus preguntas, dudas y comentarios merengues. Pueden hacerlo aquí mismo, en los comentarios al artículo. La detective novelista más famosa de Cabot Cove estará encantada de responderles. Este verano “Just ask Jessica.”

 

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Los recuerdos de la niñez no tienen por qué ser fieles a la realidad. No tengo ningún interés en saber si verdaderamente Milan Jankovic fue o no un fenómeno. Prefiero guardar la excelente sensación que me produjo su paso por el Real Madrid. No quiero borrar esa imagen de Terminator delicado que transmitía el serbio cuando manejaba la batuta del equipo blanco con gusto exquisito.

Su aspecto llevaba a engaño, tras una pose un tanto frankenstiniana se ocultaba un talento descomunal pleno de creatividad racional. Como bien lo describió Alberto Cosín, Milan Jankovic fue un cerebro para la Quinta del Buitre.

Milan Jankovic

El estado yugoslavo que vio nacer como futbolista a Jankovic era muy suyo para ciertas cosas y no ofrecía facilidades a sus deportistas para ejercer su oficio en el extranjero hasta que no tenían cierta edad. El rendimiento de Milan en el Estrella Roja sirvió para que clubes importantes de Europa se fijasen en él, entre ellos el Madrid.

Este interés se acrecentó después de la eliminatoria de Copa de Europa que ambos clubes disputaron la campaña 1986-87. El Madrid llegaba tras haber eliminado a la Juventus en octavos aquella noche mítica de un Paco Buyo que se mostró sublime en la tanda de penaltis. En cuartos, los vikingos cayeron 4-2 Belgrado (gol de Jankovic incluido), pero remontaron en el Bernabéu merced a un tanto —sublime— de Butragueño y otro de Sanchís.

Tras la baja por enfermedad de Valdano, Mendoza se presentó en el Bernabéu con un casi desconocido Milan Jankovic

La temporada siguiente, Valdano causó baja por enfermedad, Beenhakker le pidió a Mendoza el fichaje de Jankovic y don Ramón se presentó con él en Concha Espina tras abonar 52 millones de pesetas en concepto de traspaso. Era abril, el Madrid había caído en Alemania frente al Bayern 4-1 en Copa de Europa y tenía por delante el play-off que inventaron aquella liga.

Mendoza y Jankovic

Para muchos aficionados era un desconocido. O casi. El técnico holandés ya avisó: «Es un jugador con muchas ideas y no va a tardar en adaptarse al fútbol español». Hugo Sánchez fue contundente: «Bastan diez minutos para ver que tiene nivel Real Madrid». Y Sanchís declararía tiempo después: «Jankovic no era rápido, ¡ni siquiera ligerito!, pero su cabeza era capaz de imaginar un fútbol veloz y sus pies capaces de llevarlo a cabo».

Milan llegó chamartinizado, a tenor de sus declaraciones antes del primer encuentro en el que fue convocado. El rival era el Barcelona y el yugoslavo afirmó que tenía ganas de debutar frente al segundo mejor equipo de España. Aunque su estreno se pospuso al choque contra el Sporting de Gijón que los blancos ganaron gracias a un tanto del nuevo fichaje.

Milan Jankovic

Jankovic era un futbolista más posicional que dinámico cuya inclusión en el engranaje del centro del campo madridista aportó un equilibrio instantáneo desde el principio. Lubricaba el juego con pases y apoyos precisos, tanto en corto como en largo, que facilitaban enormemente el funcionamiento del Real Madrid. Además, exhibía un buen golpeo a puerta desde lejos. Era un futbolista conciso que no se complicaba en exceso, pero a la vez imaginativo. El serbio armonizó la música que interpretaba la Quinta del Buitre.

Jankovic fue fundamental en el final de aquella liga que terminó en las vitrinas vikingas, en pocos partidos se ganó a la afición gracias a un juego eficaz y sin artificios, pero sin renunciar a la espectacularidad cuando era posible.

Jankovic armonizó la música que interpretaba la Quinta del Buitre

La siguiente temporada no comenzó bien, Milan se rompió el menisco en pretemporada y se forzó la máquina con su recuperación, que llegó antes de lo que habría sido prudente. Aun así, Jankovic comenzó de maravilla, marcando goles y manejando el juego del Madrid desde su posición de director de orquesta.

Jankovic

Pero la poca paciencia con la que se manejó su lesión tuvo consecuencias. Milan se arrepintió de ello y según avanzaba la temporada alternaba grandes partidos con actuaciones menos brillantes a causa de las molestias en su rodilla. Su desempeño no estaba siendo tan regular y el serbio temía que ello acabara provocando su adiós del Madrid.

A pesar de que Milan Jankovic tenía nombre de goma de borrar, dejó un recuerdo indeleble

Los blancos volvieron a arrasar en liga. En Europa se había remontado frente al verdugo del año anterior, el Bayern, con golazo de Jankovic. Mendoza declaró que renovaría al yugoslavo. Aquella campaña se cayó de nuevo en Copa de Europa. Esta vez de manera cruenta frente al PSV en semifinales. Mientras tanto, el presidente barruntaba el fichaje de Schuster, que andaba a la gresca con Núñez.

Finalmente Mendoza se decantó por el rubio alemán, la renovación del serbio no llegó a firmarse, y los temores de Jankovic se hicieron realidad. El excelente mediocentro no continuó y la pareja de extranjeros para la siguiente temporada la formaron Hugo Sánchez y Bernd Schuster.

A pesar de que Milan Jankovic tenía nombre de goma de borrar, dejó un recuerdo indeleble.

 

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Entregas anteriores del serial:

  1. La mejor batuta: Fernando Redondo
  2. La mejor batuta: Xabi Alonso

Buenos días, amigos. Hoy juega España el esperadísimo partido de cuartos de final de la Eurocopa ante la anfitriona, Alemania, y como era de esperar toda la prensa dedica sus portadas, al alimón, a la previa del gran encuentro de hoy.

Como veis, As opta por Carvajal, Morata y Rodri(go) como imagen de la selección, a la que sitúa, no sin razón, ante un "desafío histórico". Dice además que España busca tres cosas:

A- Las semifinales. Noble ambición.

B- Ganar por primera vez a la anfitriona de un gran torneo. Ahí hay una maldición, y el que salte o no por los aires va a depender de hacer el mejor uso del talento que indudablemente abunda entre los hombres de Luis de la Fuente.

C- "Despedir" a Kroos. Nos da la sensación de que el verbo despedir ha sido cuidadosamente elegido, y nos parece bien ese cuidado. Hemos asistido en los últimos días a manifestaciones cochambrosas de patrioterismo mediático irrespetuoso, el la línea de aquella tristemente célebre portada de Marca.

Aquello fue vergonzoso, y en los últimos días hemos visto en distintos medios tentativas de aproximarse a un ridículo indecoroso en esta misma línea pero en referencia a Kroos. Es de una paletismo y una indelicadeza incalificables. (Por cierto, en aquella ocasión fue Zidane quien finalmente jubiló a España).

Marca, por su parte, prefiere la imagen del dúo de moda, Nico Williams y Lamine Yamal, para ilustrar esta previa. Es normal, pues están siendo la sensación del campeonato hasta el momento, junto con Güler y los goles decisivos de Bellingham. Ya en Marca encontramos la primera alusión (habrá otras en otras portadas) al "Piedra, papel o tijera" al que tanto jugamos en nuestra niñez. Parece ser que Nico y Lamine, en la amistad que les une, suelen dirimir sus pequeñas y joviales disputas personales con ese mecanismo. Ya sabéis: sacáis la manos a la vez, cada uno con un gesto improvisado. La piedra se carga la tijera, pero es envuelta por el papel, que a su vez es cortado por la tijera. Nos llegan rumores de que es el mismo sistema que utilizan Medina Cantalejo y Clos Gómez para decidir cuál de los dos se mete personalmente en el VAR para asegurarse de que las cosas se hacen adecuadamente.

Nos alegra saber que un juego tan sencillo y entrañable sigue vigente entre las nuevas generaciones. Mundo Deportivo abunda en el mismo, con una explicación más exhaustiva que la de Marca y dándole más preponderancia.

No sabemos si hacían falta tantos detalles para explicar el juego favorito de Nico y Yamal, con iconografía alusiva incluida (las manos adoptando las tres posturas), pero a lo mejor la cosa contiene aquí una clave secreta que hay que relacionar con las declaraciones de Lamine que aparecen arriba: "Yo jamás jugaría en el Real Madrid".

Nos parece que ahora empezamos a entenderlo. A Lamine Yamal le han ordenado que vaya a los periódicos (papel) a decir que nunca ficharía por el aborrecido enemigo, so pena de conocer el rigor de la piedra o (peor aún) de la tijera, teniendo como tiene un chaval de 16 años sus mejores años por delante.

Con Nico está pasando una cosa parecida. Con una presión brutal de los medios, están tratando de hacerle ver que si no firma un contrato (papel) con el Barça, le cortarán el pelo al cero (tijera) o le lapidarán en los propios medios (piedra) acusándole de haber puesto imposible el fichaje por tener (¿a quién se le ocurre?) cláusula de rescisión en su contrato con el Athletic.

La portada de Mundo Deportivo de hoy es, pues, un mensaje en clave, una amenaza soterrada, o dos, mejor dicho.

Sport anuncia el partido con un horterísima "¡A liarla!", típico de su proverbial falta de clase, y contiene una entrevista con Víctor Font, candidato a la presidencia culé. Parece ser que se está articulando una oposición seria a Laporta en el seno del barcelonismo, y no podemos sino lamentarlo. Nosotros querríamos que el bueno de Jan siguiera en su puesto por los siglos de los siglos.

De Víctor Font no sabemos mucho, pero no tenemos duda de que puede lograr la meta que anuncia en el titular de la entrevista: "El mejor Barça de la historia puede volver". Desde luego que puede. Negreira ya no está, pero hay otros en su lugar que pueden hacer las mismas funciones. De hecho, son de la cuerda de Negreira, fueron sus discípulos, siguen al frente del cotarro y odian al Madrid por ser el único club que hace frente a la corrupción arbitral. Por tanto, se conformarán con poco dinero para hacer su labor, y eso viene bien cuando apenas hay pasta en las arcas. Así que mucho ánimo.

Pasad un buen día y disfrutad del partido.

 

 

Un control de balón. Una mirada que otea el horizonte escrutando el óptimo futuro próximo. Un gesto imperturbable mientras arma su pierna derecha y carga el peso de su cuerpo en la contraria. Un balón que sobrevuela el terreno de juego trazando una diagonal perfecta hasta llegar sin inmutarse al pie de un compañero, que se pregunta cómo tan solo un par de segundos antes el esférico estaba en su área y ahora está a escasos metros de la portería contraria. Cuando uno menciona a un madridista el nombre de Xabi Alonso, resulta difícil que no le evoque cualquiera de los excepcionales pases largos que dio durante su etapa blanca en el equipo de Mourinho.

Xabi Alonso pase largo

Escoger al mediocentro favorito de la historia del Real Madrid es una tarea ardua por exceso y variedad de posibilidades, incluso para alguien que apenas alberga tres décadas en su documental nacional de identidad.  Redondo, Makélélé, Casemiro, Kroos, Modric… Muy diferentes todos ellos, se han hecho un nombre en diferentes etapas del club y del fútbol adaptando su juego a lo que el Real Madrid requería en cada momento. Sin embargo, Xabi Alonso siempre fue una debilidad personal, y doy gracias al Ser Superior del fútbol por habernos concedido el privilegio de disfrutar de su maestría en el Santiago Bernabéu. De hecho, tras el dinero desembolsado por Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema y varios secundarios como Arbeloa, Granero o Albiol, la llegada del centrocampista vasco se antojaba casi improbable, pero afortunadamente no imposible para el mejor presidente de la historia del Real Madrid.

Cuando uno menciona a un madridista el nombre de Xabi Alonso, resulta difícil que no le evoque cualquiera de los excepcionales pases largos que dio durante su etapa blanca en el equipo de Mourinho

Es cierto que Xabi Alonso no puede mirar a la cara a otros muchos mediocentros a nivel de palmarés (ay, su dichosa salida), pero su llegada al club de Concha Espina no pudo venir en mejor momento ni tener mejor encaje. Su entendimiento con el fútbol de José Mourinho dio lugar a ese posicionamiento ya icónico de Xabi entre los centrales para ocuparse de, en primer lugar, una salida de balón que el club blanco hacía años que no veía tan pulcra, y, en segundo, esos emblemáticos y precisos desplazamientos largos que encontraban con facilidad a tan voraces atacantes blancos como eran Cristiano Ronaldo y Di María.

Xabi Alonso y Cristiano Ronaldo

Tras su exitosa etapa en la ciudad de los Beatles, de dónde llegó con una Champions (gol en la final incluido) bajo el brazo, Xabi volvió a importar su fútbol a tierras nacionales para ponerlo a disposición del modelo de Rock ’n’ Roll que le ofrecía Mourinho, que sabedor de su única debilidad (la falta de velocidad) le puso a un todocampista al lado como Khedira para que hiciera el trabajo oscuro mientras Alonso dirigía el juego y recuperaba balones más por inteligencia posicional que por físico.

El tolosarra fue pieza clave en el equipo que, en mi humilde opinión, mejor ha jugado al fútbol desde que tengo uso de razón y que más ha llegado a conectarme con el club hasta que ha llegado la generación de la que disfrutamos actualmente. No sólo por el fútbol desplegado, sino por la fiereza con la que se defendió al Real Madrid en todos los contextos.

Xabi Alonso fue pieza clave en el equipo que, en mi opinión, mejor ha jugado al fútbol y que más me ha conectado con el club hasta que ha llegado la generación de la que disfrutamos actualmente

Xabi, un tipo tan inteligente dentro del campo como fuera de él, fue quizás la máxima representación de lo que debe ser un jugador del Real Madrid, pues sin dejar de lado su inherente elegancia, fue capaz de defender al club en la época más bélica que experimentó el Madrid sin que eso hiciera mella en el papel que desempeñó tanto en el club vikingo como en la selección. Un caballero que nunca dejó de atreverse a expresar su sentir sin que tal cosa le hiciera perder las formas, y aunque le costara alguna que otra mala cara en el vestuario. Seguramente Xabi sería capaz de acordarse de los familiares más cercanos de cualquiera y formularlo de una manera que nadie pudiera encontrar malsonante.

Xabi Alonso en traje

La trayectoria de Xabi habla de su sapiencia por sí sola, pues estuvo en los clubes más grandes de España (Real Madrid), Inglaterra (Liverpool) y Alemania (Bayern), y dejó un recuerdo imborrable en todos ellos. Y si no estuvo en el de Italia (Milan), fue sencillamente porque habría resultado intolerablemente insultante que llegara un extranjero con tamaña elegancia que dispusiera de un traje mejor que los propios italianos. Es tal el porte del tolosarra que perfectamente habría podido disputar algún partido en traje sin que eso hubiera mermado su fútbol y, de hecho, resulta una injuria contra el mismísimo deporte balompédico que no le permitieran seguir en el campo de aquella guisa tras su mítica y trajeada carrera para celebrar el gol de Bale en Lisboa.

Xabi Alonso celebra con Bale su gol en Lisboa

Igual que injuria contra el fútbol fue que saliera en 2014 de manera tan abrupta y nos impidiera contemplar el espectáculo que habría sido un centro del campo compuesto por Xabi, Kroos y Modric. Seguramente hoy estaríamos hablando de 5 de 5 en lugar de 4 y Xabi tendría el palmarés (en Champions) que un jugador como él se merece. Quizás aquello habría sido demasiado. O quizás aún no sea demasiado tarde. Tal vez a la figura de Xabi dentro del madridismo aún le falte algo que decir desde el banquillo y pueda cubrir esa deuda ficticia que acaba de inventarse con descaro este tramposo colaborador, cegado sin duda por la deslumbrante figura que supuso para él su centrocampista favorito.

 

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Entregas anteriores del serial:

  1. La mejor batuta: Fernando Redondo

Buenos días, amigos. ¿Recordáis cuando el hecho de llevar una negociación discreta y fichar por un club antes de la celebración de un campeonato de selecciones era considerado una grave desestabilización de España y motivo fulminante de despido? En efecto, nos referimos a cuando Rubiales se cargó a Lopetegui antes del Mundial de Rusia en 2018. Algunos incluso tal vez ni lo recordéis, ya que fue una de esas normas —escritas o no— que únicamente aplican cuando el Real Madrid se encuentra de por medio y ocurren solo una vez en la vida, como aquella expulsión de Modric en Vigo. Porque jugadores y entrenadores se han buscado las habichuelas toda la vida antes de los torneos internacionales. Sobre estos últimos ahí están los ejemplos de Conte con el Chelsea, Luis Aragonés con el Fenerbahce o Val Gaal con el Manchester United.

Durante aquel junio de 2018 ya sabéis lo que ocurrió. El Madrid contactó con la RFEF para informarles de su interés por contratar a Lopetegui, negoció con el técnico, llegaron a un acuerdo y el club blanco emitió el correspondiente comunicado. Minutos después la Federación hizo lo propio e incluyó un párrafo que rezaba: «La RFEF ha estado en todo momento en contacto con el Real Madrid y al tanto de las negociaciones de nuestro entrenador con su futuro equipo».

Entonces se desató el ataque antimadridista por tierra, mar y aire. En las redes sociales se comenzó a desear lo peor a la selección española. Una horda de «aficionados neutrales» acusaron al Madrid de romper el buen ambiente del combinado nacional. Periodistas y medios presionaron a Rubiales porque, según ellos, este compromiso con el Madrid desestabilizaba a la selección de cara al cercano Mundial y era inaceptable.

Al día siguiente, ese adalid de la honestidad, la educación y las buenas formas llamado Rubiales fulminó a Lopetegui y, pese a haber afirmado por escrito lo contrario el día anterior, esgrimió el argumento falaz de «En ningún caso hemos estado informados hasta cinco minutos antes del comunicado».

El entonces presidente de la RFEF sabía que Villar había aguantado en el cargo en buena parte gracias a una prensa cobarde y servil y no quería perder ese apoyo. Era consciente de que si España hacía un mal papel en el mundial él iba a ser señalado como responsable. De modo que cedió a la presión —de los medios y de miembros de la Federación— y les sirvió la pieza en bandeja.

Sport incluso llegó a publicar una portada muy española dedicándole un taurino olé al Niño de Motril.

Portada Sport

Les faltó regalar un casete con el «Que viva España» de Manolo Escobar. «La valentía de Rubiales derrota a Florentino», escribió Ernest Folch. Bendita hemeroteca.

Volvamos al presente. Veamos este fragmento de conversación entre Manu Carreño y Nico Williams:

🎙️ @manucarreno: "¿Te gustaría jugar con Lamine, Pedri, Fermín...?

🎙️ Nico: "En la selección por supuesto que sí".

🎙️ Manu Carreño: "¿En el Barça no?"

🎙️ Nico: "En la selección por supuesto que sí".

[@ellarguero] pic.twitter.com/oWZGzhskcy

— Athletic Xtra (@AthleticXtra) July 3, 2024

El acoso del director de El Larguero es directo e indisimulado, el jugador no quiere entrar al trapo, pero el periodista insiste, y Nico le vuelve a contestar educadamente como merece. Manu está tan metido en su papel y lo ve tan normal que actúa como si el Athletic Club no existiese, como si el futbolista militase en el éter y su destino fuese el Barça por designación divina.

El acoso por tierra, mar y aire es total, Carreño no es el único, ya lo sabéis, hay portadas diarias que colocan a Williams en el Barça, preguntas recurrentes a sus compañeros sobre cómo le verían en el club de Laporta. Pero esta campaña mediática proculé para que Nico termine en el FC Barcelona no desestabiliza ni rompe en buen ambiente reinante en la selección. ¿Y sabéis por qué no desestabiliza ni rompe el buen ambiente reinante en la selección? Vaya si lo sabéis, porque el Real Madrid no es quien pretende fichar a Nico Williams.

En primer lugar, si el club blanco estuviese interesado en el jugador, no estaríamos asistiendo al habitual circo que rodea a todo asunto en el que el Barça está implicado y en el que se retransmite cada minuto del interés por fichar a alguien que habitualmente no se acaba fichando. Pero si fuese el Madrid quien quisiera contratar a Nico, ya habríamos asistido a titulares como: «El Madrid, el único problema de la mejor selección que se recuerda desde Sudáfrica», «Florentino vuelve a desestabilizar a España» o «¿Debe jugar Nico Williams tras la campaña de desestabilización del Madrid?». El jugador y sus compañeros también serían asediados con todo tipo de preguntas referentes al tema pero, a diferencia de lo que ocurre ahora, no para animarlo a fichar, sino todo lo contrario.

El futbolista acosado por tierra, mar y aire es precisamente el protagonista de la portada de As.

Portada As

Nos deja una gran frase: «Kroos tiene ojos en la nuca», una manera muy gráfica de describir las dotes futbolísticas del alemán.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo, cómo no, también es parte de esta campaña y le dedica al asunto un automovilístico titular: «Fórmula Nico Williams». Ya en pequeñito, añaden: «En el club creen que su fichaje sería viable si se vuelve a la regla 1:1 y el jugador prioriza el proyecto deportivo del Barça al dinero». No hay por dónde coger la afirmación, provoca hasta ternura.

¿Qué proyecto deportivo tiene el Barça? ¿A quién puede atraerle más el descalzaperros culé que un club serio? ¿Pretender cobrar en tiempo y forma cumpliendo con las normativas es priorizar el dinero?

El siguiente paso será cargar contra el club bilbaíno por pretender cobrar un precio justo por el traspaso.

Nico es un gran futbolista del Athletic. En caso de querer marcharse con ánimo de prosperar, hay multitud de grandes equipos interesados, si terminase en el club de las palancas ficticias, de los pagos al vicepresidente de los árbitros, de las obras que no respetan los derechos laborales de los trabajadores sería un paso atrás en su carrera y una auténtica lástima.

Os dejamos con las portadas de Marca y Sport. Pasad un buen día.

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Las orejas. Sí, las orejas. El extraterrestre de “Sin noticias de Gurb” se refiere a ellas como un error más del diseño del cuerpo humano. “Las orejas, pegadas de cualquier manera a los lados del cráneo, bastarían por sí solas para descalificarlo”. Don Matías Prats padre llegó a decir, al conseguir un torero un trofeo por su buen hacer en la plaza, “el diestro ha cortado un apéndice auricular”.

Sin embargo, qué importantes son las orejas. Ese miembro de pliegues extraños, puerta cartilaginosa del oído y, en muchos casos, perforado por ornamentos de toda clase, nos ha permitido disfrutar, y mucho, de música, conversaciones, confesiones, secretos e información de todo tipo, amén de servir de soporte a las gafas, pues de no ser por las orejas tendríamos que sujetarlas con chinchetas o implantes de imanes de neodimio. Igualmente, en la gente de, ay, abundoso cabello, presta un servicio como horquilla natural que previene la caída hacia delante del pelo.

El lector se preguntará, con excelente criterio, por qué esta fijación con las orejas. La explicación, inane como cuanto escribo, no es parafilia alguna, sino que son capitales en los personajes a los que me voy a referir.

El eximio director de orquesta Herbert von Karajan, quizá el más mediático que vieran los siglos, tenía en sus orejas su herramienta de trabajo, obviamente. No sólo porque, pese a milagros como el encarnado por Ludwig Van Beethoven, sordo como un calcetín en sus últimos años y, aun así, el mejor compositor de la historia junto con Bach, Mozart y Wagner, el mero pensamiento de un director de orquesta sordo es un contrasentido como un piloto ciego o un violinista manco. Karajan encontró la excelencia en su campo, convirtiendo la Filarmónica de Berlín en el instrumento perfecto, especialmente en las obras de Wagner, y ejerció de capital divulgador, llevando la música clásica a las masas, mediante su interés desmedido en las tecnologías de grabación más novedosas, abrazando cualquier sistema que le permitiera inmortalizar la música y legarla a la eternidad. En esto último fue un verdadero revolucionario, pues nadie había manejado con tal soltura el clasicismo de las obras que dirigía con la vanguardia tecnológica, incluyendo ese sistema consistente en discos plateados relativamente pequeños que empezaron a proliferar a finales de los 80, los compact disc, de los que, antes de su fallecimiento en 1989, logró grabar 240. Excelso director, bon vivant, personaje mediático cual estrella de rock y revolucionario tecnológico. Polifacético cuando menos.

Karajan tenía un ego inflamado, insondable e infinito, y una atención al detalle igualmente obsesiva, también sobre su propia imagen, hasta el punto de someterse a varios estiramientos faciales para mitigar, en la medida de lo posible, los estragos de los años en su rostro. Los melómanos más mordaces sostenían que, desde las localidades más cercanas, teniendo en cuenta que el director de una orquesta dirige de espaldas a la audiencia, se percibían claramente las cicatrices de tales procedimientos estéticos justo detrás de sus orejas.

Fernando Carlos Redondo Neri dirigió la orquesta del Real Madrid desde 1994 al año 2000. Llegó procedente del Tenerife, ese equipo de infausto recuerdo más de 30 años después, desde donde llegó junto con Jorge Valdano, nuevo inquilino del banquillo madridista tras el estallido de Benito Floro en Lérida y un trimestre del interino Vicente del Bosque.

Redondo fue la exigencia principal de Valdano, que lo veía como el vértice del mediocampo en rombo que quería implantar en el Bernabéu. Los otros tres puestos los ocuparían, en teoría, Míchel por la derecha, Martín Vázquez por la izquierda y el recién llegado, suspiro, Michael Laudrup. El único que se mantuvo inamovible fue el danés, pues Redondo, lesionado por Mendiguren en pretemporada, tuvo que ceder su lugar a Luis Milla, Míchel, con un ligamento cruzado roto, fue suplido por Luis Enrique, y Martín Vázquez se vio adelantado por la pujanza de un aparente descarte, como fue el cántabro José Emilio Amavisca.

Redondo fue la exigencia principal de Valdano, que lo veía como el vértice del mediocampo en rombo que quería implantar en el Bernabéu. Era el mediocentro total, el único jugador que, junto con Mauro Silva, he visto manejar por sí solo un centro del campo, conjugando tareas de robo y organización

El juego aseado, inteligente y sin artificios de Luis Milla fue suficiente para inflamar un debate en el que se sostenía que el Real Madrid jugaba mejor con él que con Redondo, para que vea usted, estimado lector, que estas cosas de la prensa vienen de antiguo. El argentino, un tallo de 187 cm, tenía un manejo de balón superior al turolense, con una zurda técnicamente impecable, abarcaba mucho más campo y, aunque se prodigaba mucho menos de lo que hubiéramos deseado, poseía un disparo muy estimable. El despliegue físico de Redondo debía mucho a su imponente físico y el excelente manejo que tenía del mismo. No sólo su colocación y su forma de proteger el balón con el cuerpo eran impecables, sino que sus codos, sacados hacia fuera, constituían un argumento disuasorio enormemente convincente a la hora de desaconsejar a un contrario disputar un balón al argentino. Era el mediocentro total, el único jugador que, junto con Mauro Silva, he visto manejar por sí solo un centro del campo, conjugando tareas de robo y organización, interrumpiendo las jugadas del contrario e iniciando las de su propio equipo con igual pericia y excelencia técnica y táctica.

A todo lo anterior, se unía, en el plano estético, una melenita que le valía las críticas de los futboleros menos permeables a las nuevas manifestaciones capilares. Desaparecían los centrales con bigote y venían la España de las perillas del Mundial 94 o la melenita de Redondo, cuyo recuerdo arquetípico lo incluye con el 6 del Real Madrid a la espalda, pisando un balón y colocándose detrás de las orejas unos pocos pelos que se le habían venido al rostro, imagen icónica donde las haya.

Precisamente de la selección argentina vino la primera polémica a cuenta de ese pelo unos pocos años después, cuando el seleccionador Daniel Passarella decidió exigir a sus jugadores llevar el pelo corto. Redondo hizo bandera de su melena y se negó, lo que le valió su exclusión de la albiceleste. Ello redundó en que el jugador estuviera centrado exclusivamente en su club, regalándonos exhibiciones como la vuelta de semifinales de Champions de 1998, en la que él, en solitario, dio la mayor muestra de aplastante superioridad que hayan visto mis ojos de un jugador sobre el resto del equipo contrario. Simplemente aburrió al Borussia Dortmund. En ese Wesfallenstadion, Redondo decidió que no pasaba nadie, daba igual que fuera Andy Möller, Matthias Sammer, Stéphane Chapuisat o el balrog de Moria. Se quedó con el balón, robó todo lo que tuvieran los contrarios y no me extrañaría que también se llevara las bombillas del estadio.

En la temporada 99-2000, convulsa como pocas, y ya con el pelo corto, don Fernando Carlos llegó a Old Trafford con el Real Madrid. El resultado de la ida en el Bernabéu fue de 0-0, y el partido iba 0-2 con un gol de Keane en propia meta tras una de las tradicionales galopadas del Orzowei gallego Míchel Salgado, y otro de Raúl. En ese momento Redondo hizo “lo” del taconazo. Creo que huelga cualquier descripción adicional, ya saben, el gol lo empujó Raúl y 0-3. Nuevamente, nuestro argentino sacó su superioridad física, técnica, táctica e incluso intelectual, y dejó al Manchester United preguntándose qué estaba pasando, cómo era posible que ese Real Madrid que había cambiado de entrenador a media temporada, que jugaba con tres centrales como un equipo pequeño y que tenía un mediocampo formado sólo por Redondo y por el inteligentísimo e infravalorado Steve McManaman, les estuviera sobando el morro en el Teatro de los Sueños.

Los genios esconden cosas detrás de sus orejas, da igual a qué se dediquen, pero siempre resultan revolucionarios, ya sea llevando la música sinfónica a las masas, y elevando a Wagner a nuevos niveles, o redefiniendo el puesto de centrocampista y dejando a Henning Berg en la estacada con un taconazo que, por derecho propio, es historia del Real Madrid, igual que su autor, don Fernando Carlos Redondo Neri, “el Príncipe”.

 

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Recuerdo el verano de 2021, cuando parecía que Kylian Mbappe iba a ser jugador del Real Madrid. La mayoría de madridistas decían que, si era necesario, lo intercambiaban por Vinícius. Vini acababa de terminar su tercera temporada en el RealMadrid y, a pesar de mostrar desparpajo, regate e ímpetu, provocaba para algunos más dudas que certezas. Recuerdo sus fallos de cara al arco y sus constantes dudas en la toma de decisiones.

Vini De Paul

Quizá fue el fichaje frustrado de Mbappé ese verano, junto a la eterna confianza de Florentino Pérez en él, lo que impulsó a Vinícius a ser quién es hoy. Pero también lo fue la llegada de Carlo Ancelotti, que fue el que supo sacar el máximo rendimiento de Vinícius Jr. El astro brasileño terminó la temporada 20/21 con 6 goles y 3 asistencias. En la 21/22, Vinícius cerró la temporada con 21 goles y 20 asistencias, incluyendo un gol en la final de la Champions, y octavo en el ranking del Balón de Oro.

Durante las siguientes dos temporadas, Vinícius mantuvo el nivel con registros similares pero apareciendo aún más en las grandes citas. Fue clave en la consecución de la trigésimo sexta liga y la décimo quinta copa de Europa. Estos títulos, junto a sus 24 goles, lo mantienen como el máximo favorito a llevarse el Balón de Oro.

Pero ahora llega Mbappé, probablemente el mejor futbolista de los últimos años, ansioso por ganar títulos. Kylian ha brillado en la banda izquierda, pero ha demostrado también que es capaz de marcar goles de muchas maneras, incluyendo por derecha y como delantero centro. Para algunos existe el debate de quién debería de ser el dueño de la banda izquierda pero, viendo la evolución de ambos futbolistas, para mí no hay debate.

Con los dos ya consagrados en la élite, Vinícius ha demostrado ser un extremo más puro, capaz de regatear en carreras largas y en carreras cortas, y capaz de terminar cualquier jugada llegando a línea de fondo. Mbappé es más letal en carreras cortas y tiene más recursos en espacios reducidos. Además es mejor de cara al arco y mete más goles. Ha marcado más de 30 goles en cada una de las últimas 4 temporadas en Liga y Champions. Dicho esto, si Ancelotti mantiene el esquema de la temporada pasada, el 442 en rombo, Vinícius por la izquierda y Mbappé por dentro se van a complementar a la perfección.

Bendito problema tiene Ancelotti, y maldito problema tienen los rivales del Real Madrid.

 

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Buenos días, amigos. En la prensa patria todo es ya cuenta atrás de cara al partido de cuartos de final de la Eurocopa entre España y Alemania, que tendrá lugar el viernes a las 6 de la tarde, por si aún no os habéis enterado. La Galerna es madridista y por tanto apátrida, pero no se nos escapa que gran parte de nuestros lectores son españoles y estarán tal vez expectantes ante partido tan trascendente, apoyando a la España de los rutilantes Williams y Yamal. Nos parece bien.

Tampoco se nos escapa que nuestros lectores son gente bien informada, que considera a este equipo el equipo de la RFEF más que el equipo de su nación y sabe de las atrocidades corruptas de la RFEF, arbitrajes incluidos. Este segmento de nuestros lectores no apoya a la selección nacional española, o bien directamente pasa de ella, abrazando ese desapego que ya dura mucho, quizá demasiado. Pues también nos parece respetable y bien, qué queréis que os digamos.

Luego están nuestros lectores no españoles no vinculados emocionalmente, en modo alguno, a los hombres de Luis de la Fuente, que apoyarán a otras selecciones, por ejemplo a la Brasil muy conformada por jugadores madridistas que ayer sufrió un expolio de dimensiones siderales con el penalti vilmente birlado a Vinícius en el trascendente encuentro ante Colombia. Como consecuencia de ello, se verán las caras con la potente Uruguay de Fede Valverde en cuartos de la Copa América.

Las rotativas cerraron anoche, no obstante, antes de que se conocieran estos últimos pormenores, por lo que no están reflejados en las portadas del día, las cuales, como decimos, se centran casi exclusivamente en la cuenta atrás hacia el partido del viernes.

Marca lo afronta por el lado del relevo generacional que se insinúa en este duelo hispano-germano, con jóvenes promesas en ambos lados de la batalla que están tomando el relevo de las viejas glorias, jugadores tan imaginativos y talentosos como los que aparecen en la fotografía. Menos mal que algo de sitio deja también As en la portada a Arda Güler, otro pelotero joven e inmensamente creativo que ayer participó de manera decisiva en la clasificación de Turquía para cuartos. Los dos goles de su selección vinieron de sendos saques de esquina sensacionalmente botados por el ya universalmente llamado TurcoMío.

Qué jugador tenemos ahí. No sólo por los córners, aunque no cabe duda de que hablamos de un aspecto crucial en el fútbol moderno: las jugadas de estrategia. Ya sin Kroos, y con Modric desempeñando un papel menor, se antoja importante contar con un especialista en esas suertes, y Arda parece dominar ésa entre otras muchas artes. Ayer jugó muy bien, con enorme sentido y a la vez plasticidad. Hay que trabajar en su físico, pues parece llegar demasiado cansado al final de los partidos, obligando a su entrenador a sustituirle en torno al minuto 70. Por lo demás, y aunque sabemos que la palabra genio suele usarse demasiado a la ligera, parece que contamos con uno de ellos. El ratio de goles marcados por minutos jugados que tiene en nuestro club es una cosa loca, y observamos también cómo saca carácter y determinación en las grandes citas.

Lo dicho: qué jugador.

Sport arrima el ascua a su sardina insistiendo que el que sí es un jugador tremendo es Lamine Yamal. Coincidimos en que, por primera vez en mucho tiempo, propendiendo como propende esta gente a inflar el hype del producto Masía,  Lamine tiene madera de extraordinario jugador, pero hombre, decir que en Alemania se le tiene "pánico" parece un tanto exagerado. Por lo demás, parece ser que Laporta cumple cinco años de mandato, con luces y sombras, siempre según Sport. Llevamos un buen rato pensando en las luces. Pasamos a enumerarlas a continuación:

 

 

El resto de portadas del día, en cambio, tampoco tienen excesivo interés, pero os las ponemos por aquí porque querréis verlas.

Lo que sí tiene interés, y nos extraña sobremanera que haya sido ignorado por los siempre atinados medios patrios, es la noticia de la continuidad de Morata en el Atleti. No sabemos si hacía falta confirmar nada, pero el delantero (y capitán de la selección española) seguirá a las órdenes del Cholo. La frase que Morata ha utilizado para reafirmar su compromiso rojiblanco ha sido muy comentada.

 

"No puedo imaginar lo que tiene que ser ganar con esta camiseta". Para unas declaraciones jugosas que nos trae el día, las portadas las ignoran. A nosotros nos pasa como a Morata, y no debemos culparnos por ello. Nos cuesta imaginar al Atleti ganando, sobre todo si Clos Gómez no se mete personalmente en la sala VAR para hacer lo que debe ser hecho.

Pasad un gran día.

 

Mi primer recuerdo de Cristiano Ronaldo proviene de la Eurocopa 2004 disputada en Portugal. El día 12 de junio arrancaba el torneo continental de selecciones con el partido entre Portugal y Grecia. El equipo heleno ganaría aquel encuentro por 1-2 y acabaría proclamándose más tarde ganador de la Eurocopa en una de las mayores sorpresas del mundo del fútbol.  En la segunda mitad, Scolari sustituyó a Simão Sabrosa por un tal Cristiano Ronaldo. Recuerdo perfectamente a los comentaristas de ese partido glosando el historial de ese chaval poniéndolo por las nubes. Al parecer, el todopoderoso Manchester United de Sir Alex Ferguson acababa de hacerse con sus servicios por 12 millones, convirtiéndose así en el traspaso de un jugador juvenil más caro en la historia del fútbol inglés. Y además, el extremo estaba destinado a acabar sucediendo a la estrella lusitana Luis Figo, con el que a su vez compartía equipo de formación, el Sporting C. P.

Sinceramente, todas esas alabanzas me parecieron exageradas. El chaval lucía el dorsal 17 y tenía un aspecto algo desgarbado. Por otro lado, era bastante alto y tenía una constitución admirable para su edad. Ni qué decir tiene que de primeras mostraba velocidad y capacidad para encarar al defensa. No se escondía y eso ya era bastante. Y, para mi sorpresa, conseguiría el único tanto de Portugal en el tiempo de añadido.  En aquel torneo, Cristiano acabaría siendo titular y llegaría a disputar la final. Creo que todos nos quedamos con el soniquete de su estrambótico nombre. También es cierto que por entonces nadie podría adivinar hasta qué punto íbamos a convivir con él en las siguientes dos décadas.

Cristiano Ronaldo en la Eurocopa de 2004 frente a Grecia

Llegados a este punto, me gustaría no ocultar algo de entrada. A mí ese chaval me caía mal. Bastante mal. Supongo que Portugal nos eliminara en la fase de grupos en aquella Eurocopa no hizo que le cogiese afecto. En esos años aún me emocionaba España.  Más allá del capítulo de selecciones, eso de que me vendieran al nuevo iluminado de turno y que además estaba llamado a jubilar a Luis Figo no me gustaba nada. He de decir que en aquella época Figo era mi jugador favorito junto a Raúl González Blanco. El luso era mi ídolo. Su fichaje galáctico me conmocionó siendo niño y es difícil asumir el hecho biológico a tan temprana edad. Por su parte, Cristiano desprendía aires de grandeza y jugaba para el Manchester United, uno de nuestros archienemigos en Europa. ¿Qué se había creído?

al principio, Cristiano me caía mal. No ayudaba que estuviera llamado a jubilar a Luis Figo, mi ídolo junto a raúl, ni que jugara en el Manchester United, uno de nuestros archienemigos en Europa

Para más inri, en un abrir y cerrar de ojos se apoderó del número 7. Heredar el número 7 en el United es tan prestigioso como hacerlo en el Madrid, pues auténticas leyendas como George Best y Éric Cantona llevaron el dorsal. También lo portaba su capitán David Beckham hasta que Florentino se lo arrebató a Ferguson para sumarlo a la iniciativa galáctica. En los seis años de Cristiano en Manchester, el mundo del fútbol asistió a su transformación total: de ser un futbolista individualista pasó a ser el líder de un equipo de élite.

Cristiano partía como extremo habilidoso con buena pegada de balón y durante sus años en el United fue haciéndose un jugador cada vez más completo y con una especial relación con el gol. Su evolución física corrió en paralelo con su transformación en el mejor jugador del mundo: a medida que cumplía años iba ganando en poderío físico. Y no paraba de ganar: tres campeonatos de liga, varias copas y supercopas nacionales y una Copa de Europa en 2008.

Cristiano con la Champions de 2008

Para entonces su figura emergía como la de Superman: Balón de Oro, Bota de Oro, Mejor Jugador y Bota de Oro de la Premier y un largo etcétera. En definitiva, Cristiano era el mejor jugador del planeta fútbol. Y el más mediático. Las marcas se lo sorteaban. Tenía algo de dios del Olimpo. Su cuerpo estaba esculpido y tenía el carisma de los grandes de la historia del deporte tipo Michael Jordan. Con el estadounidense le unía también que Nike le reservaba toda una gama de productos bajo su marca. CR7 era su simbología y su pasaporte crematístico. Pero lo fundamental era su mentalidad. Como Jordan, Cristiano era ya un animal competitivo a sus veintipocos años. No contento con la gloria, el de Madeira quería aún más. Era insaciable.

¿Y qué anhelaba? La gloria eterna. ¿Y qué es la gloria? El Real Madrid. Así fue como en el verano del 2009 recaló en Chamartín el ídolo portugués. Su traspaso batió todo los récords y su presentación desató la locura. El 6 de julio del 2009, un Bernabéu lleno hasta la bandera dio la bienvenida a su nuevo jugador. La expectación era total. Al estar el 7 ocupado por Raúl González Blanco, Cristiano escogió el 9. Y, en un guiño del destino, fue Alfredo Di Stéfano quien le entregó la camiseta. La Saeta Rubia le daba la alternativa. Aún nadie era del todo consciente de hasta qué punto aquel acto era tan sagrado como real.

Cristiano, Florentino y Di Stéfano

El resto es historia. Una historia que parecía imposible de materializarse. Los números de Cristiano en el Real Madrid son absolutamente apabullantes. No en vano es el máximo goleador de la historia del club más importante del planeta fútbol. Tras ganar la Décima empalmó dos Balones de Oro consecutivos. A nivel individual y grupal, batió todos los récords. A priori, nadie en su sano juicio podría prever un rendimiento tan alto. En definitiva, Cristiano lideró al segundo mejor Madrid de todos los tiempos.

En el verano de 2018, los caminos de Cristiano y del Real Madrid se separaron. El jugador entró en un periplo muy particular donde fichó por la Juventus dejando al Madrid 100 millones, 10 más de los que costó su incorporación. Después volvió a Manchester por un corto periodo y, finalmente, acabó fichando por Al-Nassr de Arabia Saudí, donde actualmente vive en su retiro dorado.

¿Y qué anhelaba Cristiano Ronaldo? La gloria eterna. ¿Y qué es la gloria? El Real Madrid

Sorprende su obsesión por seguir batiendo récords y mantenerse en el candelero. Su participación en la presente Eurocopa supone su sexto campeonato consecutivo. Absoluto récord que aumentaría si logra hacer gol, pues sería el único jugador de la historia en marcar en seis campeonatos europeos seguidos. Hasta ahora,  su participación en la máxima competición europea de selecciones se caracteriza por aportar experiencia a una selección atestada de talento joven con jugadores como João Neves o Francisco Conceiçao y estrellas como João Felix, Vitinha, Xico o Rafael Leão.

Tras calificarse por penaltis frente a Eslovenia, Portugal disputará con Francia los cuartos de final. Sus lágrimas de emoción tras errar el penalti demuestran toda la presión que aún se autoimpone este animal competitivo. Animal competitivo que no esconde que ama a su país y ama este deporte. Y como ha demostrado durante toda su carrera, fue el primero de Portugal en lanzar en la tanda de penaltis y marcar. Otros se habrían escondido.

Gol de Cristiano a Oblak

Únicamente me sale del alma solidarizarme con el astro portugués. Cristiano Ronaldo es una leyenda viva del fútbol. A pesar de los elogios que muchos le regatean vilmente, Cristiano puede mirar a los ojos de cualquier otra leyenda y mantenerle la mirada. En el célebre pulso por quién es el mejor futbolista de la historia, Cristiano tiene todo el derecho del mundo a no achicarse ante ninguno. Tiene suficiente historial para ser considerado el mejor de todos los tiempos. ¿Alguno le puede toser?

¡Larga vida al astro portugués!

 

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