Las mejores firmas madridistas del planeta

Hoy cumple 59 años Milan Jankovic, uno de los cerebros que acompañó en el medio campo a la Quinta del Buitre. Dejó un grato recuerdo y un fenomenal rendimiento durante año y medio, hasta que una lesión de rodilla cortó su estancia en Madrid y fue sustituido por Bernd Schuster.

Nació en Belgrado el 31 de diciembre de 1959. Se desempeñaba como centrocampista organizador. En esa función, Jankovic destacaba por su visión de juego, su elegancia, su clarividencia, su creatividad y su excelsa calidad en el pase. Un jugador de mucho talento con la pelota y un magnífico toque en su pierna diestra.

Entró muy joven en las categorías inferiores del Estrella Roja y allí se mantuvo hasta que cumplió 19 años. En 1978 firmó por el NK Maribor que militaba en Segunda División, en una operación en la que fue incluido junto a Bogicevic y Radic para que Milan Arnejcic aterrizase en el club rojiblanco. Tras dos temporadas en el cuadro violeta, regresó a su casa para convertirse en una pieza importante del Estrella Roja. Alcanzó la titularidad, y aunque tuvo una grave lesión en el curso 1982-1983 obtuvo dos Ligas y dos Copas en siete temporadas. Su gran rendimiento no pasó desapercibido en Europa, pero por entonces su país no permitía la salida de sus deportistas a jugar en el extranjero hasta una cierta edad. Finalmente, en 1987 y con 27 años, recibió el visto bueno y fichó por el Real Madrid. Los blancos le habían echado el ojo poco antes en una eliminatoria que enfrentó a merengues y rojiblancos en la Copa de Europa, y que finalizó con el pase de los madrileños a semifinales de la competición continental.

Jorge Valdano enfermó de hepatitis, dejando vacante una ficha en el primer equipo, y Ramón Mendoza satisfizo los deseos de su entrenador Leo Beenhakker, que quedó prendado del yugoslavo. Su fichaje aun así se produjo en una etapa turbulenta, tras encajar un 4-1 contra el Bayern en la ida de semifinales de la Copa de Europa (fue el partido del pisotón de Juanito a Matthaus), con Hugo Sánchez rumiando una rescisión de contrato (se hablaba de ofertas del Barcelona o Inter) y con Martín Vázquez como gran perjudicado por el fichaje.

El centrocampista llegó a Madrid con un contrato de año y medio (con opción a una temporada más) y tras desembolsar el club de Concha Espina 52 millones de pesetas. Entró en la convocatoria contra el F.C. Barcelona en la primera jornada del playoff de aquella Liga de 1986-1987. El yugoslavo declaró que “sé que hay grandes futbolistas en el Real, pero creo que tengo sitio en el equipo" y que quería debutar "frente al segundo mejor equipo de España", pero finalmente se quedó en el banquillo y no tuvo oportunidad de saltar al césped. Su estreno se postergó unos días pero no pudo ser más vistoso y acertado al marcar el solitario tanto con el que el Real Madrid derrotó al Sporting en El Molinón (un disparo raso que batió a Ablanedo). En el resto del torneo no abandonó la titularidad, aportando su juego sencillo y eficaz hasta que los merengues cantaron el alirón en Zaragoza al ganar por 1-3 y pinchar el Barça en Gijón.

En el verano de 1987, en plena pretemporada, tuvo que ser intervenido de una rotura de menisco que le apartaría un largo tiempo de los terrenos de juego. Dos meses más tarde reapareció en Liga y empezó a liderar al equipo desde el mediocampo, siendo un director de juego espectacular. Enamoró a la afición con su estilo y marcó tres goles en apenas cuatro jornadas, uno frente al Zaragoza, otro contra Las Palmas y el último ante el Español. Un cuento de hadas vivía el yugoslavo en la capital hasta que la rodilla volvió a dar problemas. Su vuelta se había precipitado para poder jugar contra el Nápoles en septiembre, y lo pagó a largo plazo. En febrero Jankovic ya reconocía “arrepentirse de haber vuelto a jugar sin tener la rodilla bien”.

Mientras tanto crecían los rumores sobre un interés del Madrid en Schuster, que Mendoza quiso acallar diciendo que renovaba al balcánico una temporada más. El equipo, por su parte, estaba inmerso en la competición liguera, que volvería a levantar tras superar en la tabla a la Real Sociedad, y en la Copa de Europa donde cayó de forma cruel en semifinales contra el PSV. Jankovic encadenaba sensacionales actuaciones (incluyendo un recordado gol ante el Bayern en la vuelta de cuartos de la Copa de Europa) con partidos más discretos en un bagaje final de curso algo irregular. A final de temporada se conoció que la renovación de Mendoza fue verbal y que no se había firmado, lo que precipitó la salida de Jankovic del club. Schuster fue el elegido para sustituirle (por entonces el cupo era de dos extranjeros y Hugo Sánchez era fijo) y el centrocampista con ofertas de varios equipos del continente se marchó a jugar al Anderlecht donde ganó una Copa. Su paso por Chamartín fue breve dejando unas estadísticas de 53 partidos oficiales y cinco dianas pero una gran imagen y cariño en toda la hinchada blanca. En el club belga pasó dos años y en 1990 colgó las botas con apenas 30 años, para irse a vivir con su familia a Australia.

En la selección plavi además fue internacional en 12 ocasiones, desde 1986 a 1989 con un tanto en su haber. Hizo su estreno en un amistoso contra Brasil en Recife, donde Yugoslavia perdió por 4-2 con una diana suya desde los once metros. Los cuatro partidos oficiales que disputó con el equipo nacional fueron correspondientes a la fase de clasificación para la Eurocopa de 1988. En ellos sumó dos triunfos ante Turquía e Irlanda del Norte y dos derrotas, ambas frente a Inglaterra que les dejó fuera del torneo. Su despedida, al igual que el debut, fue contra Brasil, en un amistoso el 14 de noviembre de 1989 en un choque celebrado en la ciudad de João Pessoa.

En su vida posterior a los terrenos de juego, llegó a ejercer como seleccionador del equipo nacional de Tonga desde 2003 a 2005.

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