Confieso que nunca me han entusiasmado las fallas. Mientras no se demuestre lo contrario, esto se puede decir. Por el momento, vivimos en un país relativamente libre. En general, no soy muy de las pirotecnias que tanto se usan en Levante. Los detractores de los cohetes suelen poner el grito en el cielo (tras resonar en el mismo el petardazo) por su efecto nocivo sobre la salud mental de los perros. De la salud mental de las personas ya hablaremos otro día.
Las fallas en concreto me producen algún rechazo, que no es ni más ni menos que las reticencias que alarmistas como yo sentimos ante el fuego. En este caso no se trata solo de que este queme, sino de lo que se quema. Prefiero la sátira fina a la farsa de brocha gorda. Los ninots, discúlpenme, tienen un punto grotesco que no me convence, dicho sea con todo el respeto para los artistas implicados. Parecen salidos de alguna pesadilla infantil. Son caricaturas de El Jueves ardiendo de manera siniestra, como el ama de llaves de Rebeca, consumiéndose como los nazis de cartón piedra de Indiana Jones.
Queda claro que tampoco soy un acérrimo seguidor de El Jueves, optando por una sátira más sutil allá donde sea posible. Dicha sutileza brilla por su ausencia en los ninots, que suelen estar concebidos de manera chabacana y ejecutados con trazo propio de Kim, el autor de Martínez el Facha. Son personajes de caricatura procaz en tres dimensiones. “Historias de las putas fallas” podría muy bien haber sido el título de una sección en la mentada revista, dicho sea con todo el respeto y solo para subrayar las semejanzas de estilo con aquellas otras tiras de cómics juevescas.
Hay que tener mucha pero que mucha gracia para tratar de mofarse de quien, junto a sus compañeros, ha mostrado la máxima solidaridad pública y privada con los damnificados de la DANA que ha asolado tu —fallas aparte— bellísima y muy querida tierra valenciana
De manera que, como madridista, pero sobre todo como amigo de lo bello, celebro que un artista fallero, de nombre Víctor Navarro, haya decidido aniquilar cualquier posibilidad de que yo me acerque a las fallas para darles una segunda oportunidad. Vivimos tiempos de permisividad y bajos estándares estéticos. El riesgo de verme influido por este derrumbe de toda vara de medir estaba ahí. Ya no. Gracias, Víctor Navarro, por haber confeccionado un ninot de Vinícius que me garantiza un futuro donde lo más parecido a una mascletá que se me ofrezca sean los disparos de John Wayne en la enésima revisión de El Dorado. Merced al trabajo de Víctor, ya sé que no hay acercamiento posible entre las fallas y yo, posiblemente en beneficio de ambas partes.
El ninot en cuestión retrata a Vinícius portando en sus manos lo que el autor de la obra define como “cagalló d’or”, es decir, la boñiga de oro, a manera de mofa del Balón de Oro que el brasileño no pudo conquistar en la última gala de dicho premio. En el texto que acompaña a la obra se lee: “Vinícius Jr. está regando el jardín con sus lloros, el Madrid le quiere animar y le otorga el moñigo de oro”. Hay que tener mucha pero que mucha gracia para tratar de mofarse de quien, junto a sus compañeros, ha mostrado la máxima solidaridad pública y privada (esta última a través de donaciones) con los damnificados de la DANA que ha asolado tu —fallas aparte— bellísima y muy querida tierra valenciana. Aparte de los jugadores, recordemos también que la entidad para la que juega Vinícius ha donado un millón de euros para la misma causa. Dice el refrán que de bien nacidos es ser agradecidos. Nos absuelve el refrán de ser puestos al corriente de qué atributo corresponde a quienes no lo son, aunque una sencilla regla de tres resuelve de inmediato el arcano.
Getty Images.
Hay muchos factores que influyen a la hora de triunfar. El éxito no es solo hijo del talento, el trabajo y el esfuerzo (solo hay que echar un vistazo a la política y sus tentáculos), en él juega un papel determinante la suerte. Así lo defendieron en su día figuras como Paul Newman y Woody Allen, recuerden aquella escena de la pelota de tenis golpeando la red al comienzo de Matchpoint. Sin embargo, hay otros elementos clave aunque a priori puedan parecer absurdos. Los hechos lo confirman.
Hace un tiempo les conté en estas mismas páginas que un detalle, en principio sin mayor relevancia, como es la elección de la altura de la cinturilla de los pantalones de Mbappé, tuvo como consecuencia una esperanzadora actuación del francés frente al Girona. La postura de Kylian en aquella imagen hacía sospechar lo que les vengo a exponer en esta pieza.
¿Qué relación hay entre una cosa y la otra? En términos deportivos, ninguna, pero funciona. La prueba está en que desde entonces el juego y los goles de Kylian no han dejado de mejorar y crecer, respectivamente.
En la actualidad, Mbappé es uno de los futbolistas más en forma del planeta. Como ocurría con Cristiano, el Madrid comienza los partidos con (al menos) un gol a favor. Puede concluir la campaña superando los números de Ronaldo, lo cual es decir mucho.
Dado el momento de Kylian, cabe preguntarse: ¿además de lucir pantalones de cuello vuelto y trabajar con denuedo, qué ha hecho Mbappé para alcanzar este envidiable estado de forma? La respuesta es muy sencilla de responder para cualquier observador: Mbappé ha aprendido a bailar sevillanas.
La realidad, de nuevo, es irrefutable. Apréciese en la imagen de arriba la postura de los brazos del astro galo, típica de este baile donde han de estar bien estirados, así como la espalda. Y la cabeza, erguida.
Frente al Valladolid, Mbappé puso en práctica las habilidades flamencas aprendidas y adoptó la postura necesaria para embocar de primeras a gol tras una pared con su pareja de baile del primero de la noche: Bellingham.
Hay más pruebas de que Kylian está aprendiendo a bailar sevillanas, fíjense en la mano derecha del 9 vikingo en el momento del lanzamiento del penalti con el lacraba su primer triplete con el Real Madrid.
No admite dudas, ¿verdad? Pues la cosa viene de antes. Observen, por ejemplo, otro penalti, el que lanzó contra la UD Las Palmas. Las manos. Cojo la manzana, me la como y la tiro. Cojo la manzana, me la como y la tiro. Con esta técnica, Mbappé dejó de tirar los penaltis malamente. Tra, tra.
El genio de Bondy es muy celoso de su intimidad y no ha dado detalles sobre este tema, pero en la deep web pueden encontrarse imágenes de Kylian practicando su arte con la Giralda de fondo.
Investigando por foros encriptados y bares de mala muerte he averiguado la identidad de quien con casi total seguridad está enseñando a Mbappé a bailar sevillanas después de comer un arroz con bacalao en lo alto del puerto, aunque mañana sea martes.
Me ha llegado algo más, aunque debo calificarlo solo como rumor dado que únicamente hay un documento gráfico que lo avale y este no pertenece a una jugada de gol, por lo que su influencia en la buena forma del francés no parece decisiva: hay quien afirma que Mbappé también está estudiando los ademanes y palabras propias del lenguaje de Chiquito.
Hay sevillanas de Feria, sevillanas rocieras, sevillanas corraleras, sevillanas boleras y, a partir de Kylian, sevillanas futboleras. Después de subirse los pantalones hasta el ombligo, el 9 ha decidido mejorar su duende futbolístico con este arte.
Propongo que la afición le cante en el Bernabéu: «Mírala cara a cara que es la de Kylian». La primera, la segunda y la tercera, como en Pucela. Su primer hat-trick. Cada vez parece más obvio que el fichaje de Mbappé venía preñado de goles.
Getty Images y Grok
El finde madridista empezó con lo de Pucela y acabó con el baloncesto líder y lo femenino como de costumbre. No sé si se lo comenté en alguna ocasión, por si no, repito: no se valora lo suficiente la entrega del Madrid a este fútbol.
Ahí es ‘na’ mantener un equipo cuya habilidad más comentada es salir a goleada por partido con el Barcelona. Y una vez que por alineación indebida las azulgrana no llegaron a la final de Copa, el Madrid iba ganando al Atleti por 2-0 en el 88 y acabó palmando en los penaltis. Cosas.
Puesto que al club no le dan el Princesa de Asturias —normal, es indudable que le faltan méritos—, Igualdad podría mandarle una medallita, una placa: un cariño. Ya lo pedí, deben estar en ello.
También está la cosa social, la cantidad de jovencitas que se entrenan en Valdebebas y sienten la impagable sensación de vestirse de blanco. No está ‘pagao’. ¿Que otro habría bajado la persiana? El Madrid, no. No parece.
¿Si algún día cambiará la cosa? Puede. Como también puede que un día el Barça masculino atrape primero y supere después al del Madrid en Copas de Europa. La cosa viene desde 1956 y no se le ha ocurrido al club azulgrana cerrar la sección.
O como la Damm, dedicarse sólo al fútbol base. Hombre, si se decidiera por eso no le iría mal: lo de la Masía tiene su aquel. Total, que el Madrid insistirá, lo cual habla muy bien de su conocida grandeza y vocación de servicio.
¿Algún día cambiará lo del Madrid femenino? Puede. Como también puede que un día cambie lo del Barça masculino. La cosa viene desde 1956 y no se le ha ocurrido al club azulgrana cerrar la sección
Otra cosa es la realidad de la llamada Liga F. Recuerdo cuando aterrizaron las blancas y nos contaron que era lo que le faltaba para su gran explosión. También pasó tras el Mundial, pero la explosión femenil entonces fue por otras cosillas. Eso de saber de antemano quién va a ganar y sólo preguntarse por cuántos corre el riesgo que acabe cansando hasta a los culés más cafeteros.
Tiene mal arreglo, claro. El Barça aterrizó hace años, invirtió un buen dinero, trabajó muy bien y, como decía Núñez, si eso se hace llegan los resultados. Y sigue a lo suyo, como es natural. No le vamos a pedir que salga con ocho jugadoras.
El problema es global, también del propio Barcelona. Muchas de sus jugadoras han lamentado ya que ‘esto’ no tiene recorrido. Oigan, que el Madrid es el segundo… ¿Su gestión y tal? Pues mejorable será, imagino. El caso es que el bucle es el conocido y, lo dicho, la solución, complicada.
En el baloncesto sí se recuperó la normalidad y el Madrid se situó primero. Ha fichado un par de prometedores elementos pensando en lo que viene, empezando por la Copa. El Chacho, Rudy, Causeur, Yabusele, Poirier… Fueron muchas ilustres bajas y de golpe. Los nuevos atienden por Bruno Fernando —no cambien de acera si se lo cruzan de noche, es buena gente— y Dennis Smith, que es Jr. como Vinícius.
En el fútbol, refuerzos no vendrán y se consolida lo que venimos comentando: se ponía a tiro un indiscutible o nada. El Madrid no es el City. Ni falta que hace, vamos. Y eso, puesto que el refuerzo indiscutible es imposible, el fichaje es Nada, Peter Nada.
Alaba puede considerarse como tal, en mis rezos he incorporado hace tiempo su rodilla. Será una magnífica ayuda para el equipo, como lo es Asencio donde le pongan. Cuentan que David puede ser titular ya en Brest. Estaría bien.
¿Que no hablo de Mbappé? Prefiero ser prudente. Parece que el tío tiene cosas y parece también que mete goles
La jornada de Liga acabó con dos resultados normales, los triunfos de Real y Barcelona y el pinchazo inesperado del Atleti. Un punto de los últimos seis ha sumado el equipo de Simeone, Leganés y Villarreal, lo que sumado a los que se fue dejando el equipo de Flick sí le puede servir de lección al Madrid: como decía Maguregui, camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
Mucho partido, mucho cansancio, mucho misil contra la regularidad que sí parece haber encontrado el Madrid entre sombras y bajas. Las de Carvajal y Militao, terribles. Mi última pedrada, por cierto, es que Carvajal es Kroos. El adiós del alemán fue duro, la ausencia de Dani, igual o peor. Regularidad imprescindible pensando en Europa, lo serio. La Liga es una trampa: siete puntos de ventaja, ¿cómo te vas a escaquear? En fin...
¿Que no hablo de Mbappé? Prefiero ser prudente. Parece que el tío tiene cosas y parece también que mete goles. No quiero precipitarme en el juicio: esperemos tres, cuatro partidos. Quizá cinco y hablamos. El muchacho pinta bien, pero no nos precipitemos.
Getty Images.
Buenos días. Las portadas de hoy vienen plagadas de noticias buenas, malas y neutras, todo ello desde el punto de vista madridista. ¿Preferís antes las buenas, las malas o las neutras?
Nosotros, a estas horas de la mañana, preferiríamos antes las neutras, por aquello de que no estamos para emociones fuertes aún, ni de un lado ni del otro. Con el primer café de la mañana empezamos a abrir los ojos, pero no a cualquier cosa. No a noticias, desde luego, y si no hay más remedio que sean de las que no nos hacen arquear ni una ceja. Hacer de Ancelotti a estas horas es agotador.
Vamos a hacer lo que podamos, pero os advertimos que en las primeras planas de este día desapacible noticias de diversa categoría se agolpan insensiblemente.
En Sport, por ejemplo, y en una portada que si fuese musical llevaría fanfarrias, se celebra hoy el Día del Júbilo Culer. Por una parte, se felicitan por la severa goleada (7-1) inflingida ayer al Valencia (noticia digamos neutra, por cuanto no afecta al sólido liderazgo del Madrid, que saca 4 puntos al Atleti y 7 al equipo que constantemente inventa el fútbol aunque haga una década que no se acerque ni por asomo a una final de Champions); por la otra, se emiten vítores en honor a la sección femenina del club cliente de Negreira, que se adjudicó la Supercopa de España al arrasar en la final al Real Madrid de mujeres. Esta última noticia sí que es radicalmente mala para los intereses blancos, evidentemente.
Hemos perdido la cuenta de las goleadas que las azulgrana han endosado a las merengues desde que existe la sección. Es evidente que esta realidad, durísima, supone una merma en el prestigio de la institución, cuya cultura intrínseca no tolera el recibir palizas consuetudinarias ante el eterno rival en sección alguna, tampoco en la de tiro con arco si existiese.
El equipo ha mejorado lo suficiente como para vencer con alguna comodidad a la mayor parte de equipos de la tabla en España (otra cosa puede ser Europa, donde iremos viendo), pero no parece haber mejorado un ápice en el duelo frontal con las blaugrana, que nos zarandean sin piedad en cuanto tienen ocasión. Sucede además que el aficionado medio solo presta atención cuando llegan estos duelos directos, permaneciendo ajeno al devenir —en general positivo— del equipo durante el resto de la temporada. Solo estos batacazos se instalan en el pensamiento colectivo, y lo empiezan a hacer con una suerte de resignación, figura incompatible con el código genético vikingo. El haber ganado cero títulos en cinco años de existencia de la sección tampoco ayuda, evidentemente.
Parece que la directiva tiene claro que el esfuerzo financiero que acarrearía armar una plantilla que estuviera en condiciones de competir con las culés no interesa. No hay fe en que, a largo plazo, pueda ser una sección rentable. Al no haberla, se parte de la base de que será eternamente un centro de costes, y no se puede hipotecar más aún el presupuesto con cargo a una sección deficitaria. Por tanto, se reforzará el equipo (ya lo ha hecho), pero nunca más allá de las líneas rojas que marca esta restricción.
La aproximación al asunto parece sensata, pero empieza a pesar más de lo debido en el aficionado. Los inevitables tintes políticos que por desgracia trae consigo el asunto enfangan aún más el panorama, lanzando a un sector de la afición —el que se identifica con posiciones políticas más derechistas, aunque no solo ellos— a preconizar el cierre del capítulo.
En La Galerna somos partidarios de la continuidad. El camino va a ser duro, pero la demanda social que motivó la apertura de la sección sigue presente, y el club tiene un deber moral con la comunidad en la que vive, un deber al que siempre ha respondido de manera intachable a través sobre todo de la Fundación, pero también en otros ámbitos. No hay marcha atrás en la ambición de proporcionar un aterrizaje al sueño de miles y miles de niñas madridistas, que aspiran a vestir los colores por los que suspiran. Sin embargo, si esas niñas son verdaderas madridistas, no solo querrán jugar en el Madrid, sino también GANAR en el Madrid. El equipo necesita una vuelta, cuanto menos psicológica, para poder no ya ganar, sino al menos competir con las culés. Y un esfuerzo en términos de plantilla que sea compatible con un presupuesto razonable.
Mundo Deportivo también divide en dos su portada, solo que en este caso otorga más espacio a la goleada al equipo che. “Aplastante”, titula, ante una foto de Fermín, jugador más que estimable cuando no se dedica a insultar a la afición del Real Madrid. Todo respetable desde los puntos de vista partidistas de esta publicación. Lo que no es tan respetable es el enfoque de otros medios respecto a esta goleada. Ved sin ir más lejos cómo la presenta la edición digital de Marca.
Qué sutileza, amigos. Qué consideración. Juega el equipo cliente de Negreira contra el Valencia, equipo bandera de la comunidad autónoma más trágicamente castigada por la DANA, y Marca se lanza con titulares “ingeniosos” sobre la AEMET y sus predicciones meteorológicas. Si esa es su idea de lo chispeante, más vale que sigan siendo aburridos. (Aporte de @maketolari).
Por lo demás, los medios publicados en Madrid se centran en la buena marcha del equipo de Ancelotti. Mbappé, pese a un inicio titubeante, que llevó a muchos a emitir juicios de valor tan precipitados como irrisorios, está ya en camino de batir los registros cristianistas en el primer año vikingo del de Madeira, mientras As resalta los excelentes números del cuarteto atacante de los blancos.
Con esas portadas os dejamos.
Pasad un buen día.
Este pasado fin de semana se ha disputado la final de la Supercopa femenina en Butarque, en el estadio del Leganés. Nunca me ha interesado el fútbol femenino, así que me da bastante igual casi todo, resultado incluido —que de habitual empieza a ser cansino; cinco años sin un solo título son para hacérselo mirar, pero eso aquí hoy no toca—. Sí destaco, en cambio, que quienes asistieron al encuentro lo hicieron en un ambiente de tranquilidad, como no podía ser de otra manera. O sí. Porque hace no mucho se disputó la final masculina en Arabia y, con independencia del marcador, hubo un hecho bastante desagradable que se ha intentado tapar desde varias instancias. Me refiero al impresentable clima de acoso sexual, agresiones físicas e insultos que tuvo que soportar la afición mallorquinista allí desplazada, especialmente las mujeres de los jugadores.
Iba a haber titulado esta columna “el Mallorca tiene razón”, pero habría sido inexacto. A raíz de lo sufrido por sus familiares, el capitán, Dani Rodríguez, se quejaba en el diario ABC (con toda razón) tanto de la respuesta de la Federación como de su propio club. Y es que el heredero de Rubiales, Rafael Louzán (inhabilitado por corrupto, dicho sea de paso), afirmaba que las mujeres habían confundido una situación de acoso con una de agobio: "Me parece deleznable. Todos sabemos por qué ha hecho esa declaración. Tienen miedo a perder un ingreso importante. Que los valores de las personas no estén por delante de cualquier cantidad de dinero es lo que más condeno. Mi mujer tiene casi 40 años y sabe cuándo está agobiada y cuándo le tocan el culo". Sólo por esto, el tal Louzán debería de estar ya fuera de la RFEF aunque, visto lo visto con sus antecesores, perpetrar actitudes corruptas y machistas parece que da galones en el cargo.
Reitero, dada la calaña de dirigentes federativos, no era de esperar nada bueno de su parte. Sí, no obstante, de la institución cuya afición había sido gravemente ultrajada. Pues tampoco. La crítica iba también hacia la directiva mallorquinista, cuyo perfil bajo ha sido vergonzoso. El colofón, sobre la enorme hipocresía de la clase política en todo este asunto, es de matrícula de honor: “lo que ocurrió en Yeda con nuestras mujeres es mucho más grave que lo que sucedió con Rubiales. Echamos de menos que nadie haya salido a defender a nuestras mujeres”.
La Federación tiene un estado contable más que saneado. Y sí, le vienen muy bien los 40 millones de euros que le paga Arabia Saudí, pero tampoco los necesita tanto. Algo podría rascar si se celebrase aquí. ¿Menos? Seguro. Lo que es cierto es que aquí se respetan los derechos humanos y las mujeres pueden ir a un campo de fútbol sin preocupación alguna. Pero claro, las comisiones son las comisiones. Como la de Gerard Piqué: 4 millones de euros, frente a los 2 del Athletic de Bilbao o los 750.00 del Mallorca. Más que los dos clubes juntos. Recordemos, además, que cuando se firmó esta aberración Piqué era jugador del Barça y tenía negocios —y línea directa— con el entonces presidente federativo, un tal Rubiales. De aquellos polvos, estos lodos. Hoy, la RFEF sigue siendo un estercolero que se nutre de otros estercoleros satélites, las territoriales. Hasta que el Gobierno no meta mano ahí, en lugar de entretenerse dándole cautelares a “su” Barça, nada cambiará. Villar, Rubiales, Rocha o Louzán, son todos lo mismo, cabezas de un cuerpo corrupto. El capitán del Mallorca, pues, tiene razón. Pero, por desgracia para todos, no va a pasar nada de nada.
Getty Images.
Efectivamente, estoy triste, mucho. Mi amigo Javi sigue con lo suyo y me llama para darme las incidencias del partido contra el Valladolid, pero yo estoy mal. La planificación deportiva del Real Madrid es un desastre, negligente, sin perspectiva histórica y dirigida por piernas que sólo ponen el cazo cada mes. No se ficha a nadie con la de millones que tiene Florentino en la caja, que sólo los quiere para acondicionar el estadio y poder dar conciertos, que es lo único que da dinero, parece ser.
El entrenador y el cuerpo técnico no saben de fútbol, están caducos, trasnochados y Carlo Ancelotti es un abuelo que debe jubilarse por el bien del Real Madrid y del tiempo de calidad con sus nietos. También por el futuro de canteranos como, por ejemplo, Mario Martín, que casi le parte la tibia sin sentido con el tiempo cumplido a Bellingham. Además, este señor italiano que masca chicles sin parar en la banda durante los partidos no hace debutar a los canteranos, no da minutos a los buenos de verdad y tiene “algo” con ciertos jugadores, porque juegan siempre, no rota lo suficiente y, claro, se lesionan.
Da dos días de vacaciones a la plantilla después de un mal partido en vez de hacerles cargar con balones medicinales corriendo los campos de Valdebebas, como debe ser, para que sepan lo que es bueno. Pintus es un caradura al que ya le hemos calado sus métodos, que tiene hartos a los pobres esforzados de la pelota y hace que se lesionen los jugadores. El francés este que han fichado es un fraude que sólo metía goles en la liga de granjeros del país vecino, que ha venido a Madrid de vacaciones, a comer jamón del bueno y a forrarse los bolsillos mientras se ríe de todo el madridismo español, extranjero y mediopensionista.
Los jugadores, menuda panda de vagos y maleantes que por ganar la Copa de Europa del año pasado ya se creen buenos y no meten la pierna, no corren, no trabajan, y se van de vacaciones cuando les dan unos días, inadmisible, qué desfachatez. Estoy desolado, amigos míos. El panorama de octubre después de la visita del Código Penal andante a Chamartín, y después de perder estrepitosamente el mejor título que se podía ganar en Arabia, es verdaderamente de desierto en el desierto. Me temo que la temporada que viene jugaremos contra la Ponferradina (si no asciende) y a Europa sólo la miraremos en el mapa de las isobaras esas de la tele que nos anuncian la famosa ola de frío polar para que nos pongamos el abrigo por las mañanas, que hace mucho relente.
Sí, todo esto se oye y se lee todavía en las redes sociales de lo que se dice “el madridismo”. Analicemos un poquito después de que el Real Madrid alcanzara los 200 goles al Valladolid en liga y que Mbappé marcara su primer hat trick oficial de blanco, convirtiéndose en el jugador nº 81 de la historia blanca en conseguirlo y el nº 90 en conseguir un hat trick o superior.
Empecemos por el principio. La planificación deportiva. Fíjense, amigos lectores. El Real Madrid no ficha por fichar, ficha a los mejores jugadores del mundo que quieren vestir la camiseta blanca. No pone cheques en blanco a jugadores, representantes, padres, entornos ni clubes. Tasa a los chicos, negocia precio y contrato y, si después viene otro con una pasta y el muchacho elige el dinero, pues adiós, muy buenas. Porque el Real Madrid pretende que los que jueguen aquí sean profesionales que amen la camiseta, que es la forma por la cual se han ganado seis Copas de Europa, seis, en los últimos diez años, que se dice pronto. ¿Que hay que fichar? Pues como todos los años, algún refuerzo habrá, pero, queridos amantes de los cromos, estoy seguro que en el quiosco de la esquina podéis encontrar los que queráis a un euro el sobre, venga, a por ellos.
El estadio. Según los últimos datos publicados, los ingresos ordinarios del Real Madrid por todos los conceptos, estadio incluido, superan con creces los de cualquier club del mundo. Don Santiago Bernabéu pensó en los ingresos antes que en la plantilla, por eso construyó esa mole de hormigón a las afueras de Madrid, que fue pasto de la famosa frase de la época: “Un estadio de primera para un equipo de segunda”, y vaya carera hizo el de la frasecita. Sin ingresos, no hay jugadores de calidad, sin jugadores de calidad no hay victorias y sin victorias, no hay títulos. Y, claro, sin títulos no hay grandeza, los mejores no quieren venir y te tienes que conformar con lo que haya. Pues eso, precisamente eso, es lo que está haciendo la directiva actual desde que Florentino Pérez es presidente del Real Madrid, es decir, generar ingresos para traer a los mejores, tener opciones en todas las competiciones, ganar todo lo que se pueda y que cunda el ejemplo entre los mejores del futuro y no se acabe el bucle. Fácil, ¿verdad? Pues, nada, que no lo entienden los entendidos de la redes.
Ancelotti. La cantera. Mirad, queridos amigos, esta temporada, sin ir más lejos, Carlo Ancelotti ha hecho debutar en partido oficial a SEIS canteranos. No a uno, ni a dos, ni a tres, a SEIS, nada menos. Evidentemente no son titulares, salvo la irrupción de Raúl Asencio por las circunstancias, pero han debutado. En un artículo anterior hablé de la importancia supina que para la carrera de un chaval supone debutar con el primer equipo del Real Madrid en partido oficial. Es de un valor incalculable. Pues nada, que no tira de cantera el italiano. Que sólo masca chicles, que no trabaja la plantilla. Estos enterados, que lo más parecido a un balón que han visto en su vida es una sandía, no tienen ni idea de lo que es manejar con éxito un vestuario como el blanco, lleno, plagado de estrellas mundiales, donde todos y cada uno de los cuales es el líder y el ídolo de su país y, además, hacer que se comporten y se sientan como en una familia. Tampoco es calculable el valor de esto en un club como el nuestro. La calidad técnica de Ancelotti está fuera de toda duda por el palmarés que atesora, el mejor del mundo, batiendo récords continuamente y llevando a la nave blanca hasta las cotas de visitar a la Diosa Cibeles un año sí y otro también, para cabreo monumental del colchonero alcalde de la capital (por cierto, felicidades por su paternidad, que se le iba pasando el arroz, que sea para muy bien, de corazón).
Los jóvenes. Que no da minutos a los jóvenes. Ancelotti tiene una particularidad muy marcada. Ancelotti dosifica a los más jóvenes, les cuida, no les quema, no les hace responsables del fallo del colectivo, les hace entrar en el equipo poco a poco para que luego ustedes y yo podamos ver de capitán a Fede Valverde o de mejor jugador del mundo a Vinicius. Miren, miren al otro lado del mapa, ¿Cuántos herederos de Messi, de Xavi y de Iniesta están medio arrastrándose por los campos de España? Decenas, amigos, decenas.
Y ¿por qué? (Mourinho dixit). Por quemarlos, por hacerles creer que son lo mejor del mundo mundial, creando un ambiente enrarecido en el chaval, en su familia, en su entorno, en la prensa, haciéndole creer que es mejor de lo que es aún, aunque tenga el potencial que tenga, metiéndole en una nube que no le corresponde. Pero así lo que se hace es destrozar la carrera de los chicos, así y forzándoles para que jueguen y jueguen mientras están en pleno desarrollo físico, como el pobre de Ansu Fati, que miren dónde está. Me atrevo a decir que con Lamine Yamal pasará algo parecido si no se para la tontería. Así que, amigos, con los chavales, paciencia y normalidad, que se van a hinchar a jugar y a darnos tardes de gloria en el Madrid, pero a su debido tiempo.
Los futbolistas no son trabajadores de una oficina. Trabajan duro todos los días y, además, los fines de semana están lejos de los suyos. Bueno, los fines de semana y casi toda la semana, con los calendarios que hay. Pues claro que hay que darles descanso, como a todo hijo de vecino, digo yo. ¿Que se van fuera? Cada uno, y con el dinero que ganan más, puede hacer de su capa un sayo con sus días libres, faltaría más. Hay más envidia que critica cuando se censuran ciertos viajes, me temo.
En octubre habíamos tirado la liga. Pues mira tú, estamos casi en febrero, que es cuando se empieza a fabricar el turrón futbolístico y nos encontramos clasificados, al menos, para el play in de la Copa de Europa, en cuartos de Copa de España, líderes del campeonato sacando cuatro puntos al mejor At. Madrid de la historia y, a estas horas, diez puntos a la quintaesencia del fútbol, que, como todos sabemos, es el Código Penal andante. La pinta de la temporada, con dos títulos ya en las alforjas, no es precisamente la de bajar a segunda y jugar contra la querida Ponferradina, sino la de disfrutar de una buena temporada y rascar alguno o algunos títulos más.
Se me olvidaba, el francés….. Mbappé…… el chico este…….. 22 goles oficiales lleva hasta ahora, fino como siempre ha estado, adaptado ya a una nueva plantilla, nuevo club, nueva liga y nueva ciudad, trabajado como nadie por Pintus, que ha planificado la temporada sabiendo que no ha habido pretemporada y que, además, este curso acaba, en el mejor de los casos, a mediados de julio. Vaticino que marcará 45 goles oficiales si las lesiones le respetan. Esa es mi cifra. Guarden el artículo y, por favor, disfruten del mejor Real Madrid de la historia, hombre, que la vida son dos días y no hay que amargarse por nada.
No obstante, tengo zozobra, ya me conocen… Sobre todo de pensar que, algún día, Florentino Pérez y Carlo Ancelotti se irán del Real Madrid.
Les dejo, sabiendo que ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!
Getty Images
El FC Barcelona goleó (5-0) al Real Madrid femenino en la final de la Supercopa de España en un nuevo enfrentamiento entre rivales que mantiene la insoportable desigualdad que amenaza con convertirse en norma. Los goles de Caroline Graham Hansen, Ewa Pajor (2), Patri Guijarro y Alexia Putellas evidenciaron la superioridad del equipo catalán ante un Real empequeñecido.
Si en la última crónica que publicamos en La Galerna tras el pase del Real Madrid femenino a la final de la Supercopa de España dejábamos caer la futilidad del partido que decidiría el título, era porque desgraciadamente teníamos razones para hacerlo. Ni derrotismo, ni negatividad: el mero análisis de la realidad reducía al mínimo la probabilidad de que a la decimosexta fuese la vencida. Las grietas por las que lo inexplicable y lo inesperado se abren paso siempre seguirán ahí, y mientras sea así el interés por el fútbol no morirá, pero que ello ocurra en partidos tan descompensados siempre será la excepción. Tampoco iba a suceder esta vez y, quizás por ello, Alberto Toril aprovechó la previa para señalar el enloquecedor calendario perpetrado por la federación para hacer encajar en pocos días un torneo carente de valor.
La historia del club más importante del mundo es tan grande que habrá quien prefiera evitar que el entrenador opte por pisar ese charco tan nimio y en ese contexto, pero su frustración es comprensible ante lo que estaba por venir una vez más. Aunque lo que sucede en el campo es lo fundamental, el escenario general del fútbol femenino es como la lluvia final que acaba calando: desde la maquinaria mediática que empieza en la pareja de narradoras de RTVE made in San Cugat hasta la creación del monstruo deportivo que convierte a los rivales del Barça en equipos juveniles.
Si en la última crónica que publicamos en La Galerna tras el pase del Real Madrid femenino a la final de la Supercopa de España dejábamos caer la futilidad del partido que decidiría el título, era porque desgraciadamente teníamos razones para hacerlo. Ni derrotismo, ni negatividad: el mero análisis de la realidad reducía al mínimo la probabilidad de que a la decimosexta fuese la vencida
Lo primero queda restringido al plano simbólico y, a estas alturas, debe darle igual a cualquier aficionado del Real Madrid. Simple y llanamente, porque la estrategia del club va por otros derroteros: el potencial del equipo femenino está en su marca reconocible y en llegar sin intermediarios a una numerosa parte de su afición repartida por todo el mundo. Es paradigmático que estos días, cuando se confirma la enésima goleada recibida de parte del máximo rival que disfruta del dominio arrollador del futfem, la cuenta de Twitter/X del club, como ya lo hiciera en Instagram, también vaya a superar a la de las blaugranas para convertirse en la más seguida del mundo. El potencial es enorme… y precisamente por ello comienza a chirriar demasiado que la diferencia sobre el césped siga siendo tan pronunciada llegados a 2025.
Si durante los meses iniciales de la temporada se ha comentado el salto de calidad dado en verano, siendo la parcela de centrales donde más se ha notado, lo que hace saltar las alarmas e invita a considerar la necesidad de replantear la estrategia es lo que mientras tanto ocurre en la acera contraria; este enfrentamiento de Supercopa ofreció una vez más un ejemplo palmario. El dibujo inicial planteado por Toril, la entrada de Antonia Silva en el lateral o la ubicación de las piezas atacantes es irrelevante en comparación con el hecho de ver quién ejecutaba el saque inicial vestida de azulgrana: la muy madridista y fantástica delantera polaca llamada Ewa Pajor.
El Barça ya tenía la mejor plantilla del mundo, el Madrid sigue necesitando futbolistas diferenciales, la atacante iba a abandonar Alemania tras varios años aspirando a ganar la Champions… y acabó aterrizando en Barcelona. Si tal movimiento nunca se hubiese producido en el mercado masculino, ¿por qué ocurre en el femenino? ¿A qué se debe que este Barça pueda seguir doblando la mano al Real en materia de fichajes? ¿Qué le falta al Madrid para hacer atractivo su proyecto? Mientras se resuelven los interrogantes, lo que ocurre dentro del campo es que la persona que tuiteaba «Hala Madrid» hace unos años cuando veía por la tele las noches de Champions es capaz de participar en cuatro de los cinco goles anotados en la final de la Supercopa.
El despliegue de Pajor fue todo lo que necesita el Real Madrid: velocidad, potencia y resistencia para correr al espacio por un lado; recursos y efectividad para rematar cualquier balón dentro del área por el otro. Tras un tanto inicial desechado por fuera de juego, su impacto comenzó a quedar patente a la media hora. En el 1-0, ganó por velocidad a Maëlle Lakrar y a Olga Carmona para estirar el ataque y permitir en segunda línea que Caroline Graham Hansen disparase a portería. El balón superó a Misa Rodríguez por culpa de un desvío que alteró su trayectoria, pero la clave fue la acción previa. Seis minutos después, el peligro pasó al interior del área pequeña tras una buena internada de Ona Batlle por banda derecha: allí estaba la polaca para meter la bota aprovechando la poca contundencia de las defensoras. Quedaba poco para el descanso y el Real había contenido en gran medida a su rival, pero antes del pitido de la pausa tendría tiempo la ‘9’ para demostrar qué marca la diferencia en el fútbol. Si primero fue la velocidad y después se trató de la inteligencia, en esta ocasión fue la técnica de rematadora lo que puso el 3-0. Graham Hansen ejecutó un córner dirigido al palo corto y allí acudió Pajor ganando en capacidad de reacción a su par antes de cabecear con calidad al palo largo y firmar su doblete.
Restaban 45 minutos pero todo había acabado: el título era del Barça y la lección de Pajor a diferentes niveles quedó patente para quien tenga que tomar nota. La segunda parte únicamente sirvió para ahondar la debacle. Linda Caicedo, lo poco salvable por parte del Madrid, estuvo cerca de salir lesionada, Patri Guijarro anotó un gran gol desde fuera del área, el Barcelona se permitió sacar del banquillo a la suplente Keira Walsh en el 85 –hace dos veranos la ficharon con un traspaso récord– y, por supuesto, la goleada se cerró con un nuevo remate envenenado de la polaca madridista que Misa sacó sobre la línea. Alexia Putellas, eso sí, seguía buscando su gol a esas alturas por lo que su voracidad hizo subir el definitivo 5-0 al marcador. Tanto de un lado, tan poco del otro.
Getty Images
Buenos días, amigos. No sabemos cómo ha sido, pero el equipo más desastroso de la historia del fútbol mundial, el hazmerreír de los sabios balompédicos que pueblan la piel de toro, ha ampliado su ventaja como líder de la liga, y ya le saca cuatro puntos a su inmediato perseguidor. Hablamos del Real Madrid, y hablaremos ahora de Kylian Mbappé.
Porque tampoco sabemos cómo diantres ha podido suceder, pero el futbolista egocéntrico que venía a romper la armonía de un vestuario ejemplar, el que ya no era (ni volvería a ser) la sombra del que asombró al planeta con la camiseta de Mónaco, PSG y selección francesa, el divo veleidoso e insustancial, la perjudicial prima donna innecesariamente fichada, ya los mete de tres en tres.
Cuánta ocasión perdida para medir palabras gruesas se han desperdiciado en los últimos meses, y no solo por parte de la prensa deportiva tradicional, sino sobre todo por el propio madridismo de las redes sociales y los comunicadores de nuevo cuño en las plataformas al uso. Cuánta saliva malgastada en juicios de valor precipitados, en taxatividad imprudente, en torpeza oral o escrita. Al final va a resultar que Mbappé no es malo. Al final va a resultar que no está acabado ni palidece del todo en la comparación con Lamine Yamal, como han llegado a decir algunos periodistas impulsados por la vesania anti, también algunos comunicadores madridistas arrastrados por una especie de catastrofismo histérico. Le han llegado a comparar con Hazard. Parece que se han pasado un pelo. O dos.
Al final, ya veréis, ya a resultar que no ha sido un mal fichaje. Quién lo iba a decir, ¿verdad?
La historia del primer hat trick (chapeau-astuce) de Kylian Mbappé con la camiseta del Real Madrid está detallada en la crónica de Ramón Álvarez de Mon, así como el correspondiente sobresaliente que le fue otorgado por Genaro Desailly en las notas de la noche.
No fue el único que brilló. Asencio también estuvo impecable como lateral, lo que constituye una gran noticia dadas las bajas de larga duración que sufre este equipo. Ceballos volvió a destacar, manejando el encuentro con su abnegado arte sevillano, sembrando el pánico con sus pases filtrados y constituyendo, junto a Valverde, el punto de referencia en la zona ancha.
Pero el indiscutible MVP fue sin duda Kylian. En el primero, hizo fructificar una pared genial en la frontal del área, apoyándose en la clase infinita de Bellingham para sacar ases de la manga en un palmo de terreno. En la segunda, concretó casi sin ángulo un contragolpe ejemplar del equipo, comandado por Ceballos y Rodrygo. Finalmente, transformó con maestría un penalti cometido sobre el propio Bellingham.
Como diría un cockney con tres pintas en el cuerpo, Kylian Mbafuckingppé.
Tratar de hallar la proeza goleadora de Mbappé en la prensa cataculé del día, o al menos en sus portadas, es como tratar de hallar un gramo de decencia en Toni Freixa. Está allí, porque nadie existe sin ninguna decencia, pero cuesta encontrarla. Son pequeños recuadros en faldones casi ateridos de miedo.
Hay miedo, sí. El club cliente de Negreira ha diseñado un equipo con una mezcla de noveles talentosos y estrellas internacionales que, por lo que sea, solo parecen capaces de brillar ante el estímulo de jugar en Europa o enfrentarse al eterno rival. Solo el odio o las expectativas ¿excesivas? extraen lo mejor de sus botas. Son consumados expertos en perder o empatar partidos ante rivales menores que no les generan esa adrenalina. Veremos si hoy, ante el Valencia, se amplía la renta que les mantiene alejados de los dos de arriba.
Pasad un buen día.
El año 2000 nos queda lejísimos. El mundo se iba a acabar con el milenio. La tecnología iba a autodestruirse por el efecto 2000. Y Florentino llegó a la presidencia de un Real Madrid que se debatía entre personajes carismáticos, laportianos podríamos decir, pero con mucha más clase y menos problemas con la justicia, y señores muy serios de la órbita de Santiago Bernabéu, pero sin su empuje y determinación.
Lorenzo Sanz (1995-2000) fue diferente. El principio de algo nuevo. Exhibió una chulería castiza en sus apariciones públicas muy del gusto de la afición, entrando al trapo de las provocaciones antimadridistas con elegancia. Fue un empresario curtido y un madridista de pro. Le tenemos que agradecer que fuera el interludio entre el siglo XIX del fútbol, habitado entonces por los inefables Gil, Nuñez, Caneda, Lopera, y la era de la globalización.
Florentino Pérez irrumpió como un extraterrestre en el panorama futbolístico en España. Era imposible imaginarle con un fajo de billetes en cada bolsillo sujetos por un aro de goma. No era histriónico ni sobreactuaba. Prometió y cumplió (aún no podemos creer que fuera capaz de traer a Figo. Para ilustrar a los más jóvenes, es como si hubiéramos fichado a Messi en 2014). Florentino nunca entró en debates estériles generados por la prensa deportiva. Su fuerte era y es la gestión y la negociación, el trabajo diario. Uno no se imaginaba a Florentino protagonizando una pelea de bar tipo Gil-Caneda en medio de insultos carcelarios. Había sido concejal, militante de UCD cuando la política todavía no era repulsiva. Una persona con formación superior, empresario con visión, hombre de familia y madridista de cuna. Nada que temer.
La realidad nos transportó a un estado de gracia que nunca imaginamos. Figo tomó el puente aéreo para fortalecer al Real Madrid y debilitar al FCB, pero también fue el detonante de un odio visceral que alimentó, probablemente, la necesidad fisiológica culé de “equilibrar fuerzas” (seguro que les suena la expresión). Núñez y Gaspart (dos enfermos de antimadridismo) pensaron que era buena idea comprar al vicepresidente de los árbitros, aprovechando su forofismo culé nunca disimulado, con facturas de por medio. El caldo de cultivo del CTA siempre fue fértil. Probablemente una de las organizaciones más corruptas y opacas que podemos mencionar.
Siempre existió antimadridismo. Pero los fichajes de Figo, antes Mijatovic y antes Hugo Sánchez, crearon unos lazos de íntima enemistad muy duraderos con los tres equipos de origen de las tres leyendas, que perduran aún hoy en forma de odio visceral, irreflexivo (sin el Real Madrid en la locomotora de los ingresos por derechos de TV les iría mucho peor) e irredento.
El presidente de 2000 que se tuvo que ir en 2006 reconociendo sus errores acaba de renovar su mandato hasta 2029. Quién podría competir con lo alcanzado hasta ahora: la Ciudad Real Madrid en Valdebebas, el nuevo Bernabéu, club de fútbol número 1 del mundo en ingresos, 6 Champions League en 10 años, una plantilla galáctica con una edad promedio que asegura dos lustros de competitividad
Después de unos años de fichajes galácticos y de construir un equipo de leyenda, Florentino tomó conciencia de que el Real Madrid, como Saturno, devoraba a sus hijos. A pesar del esfuerzo económico y de la constelación de estrellas en el once, el equipo no era la máquina devastadora que debería haber asegurado la supremacía absoluta en el fútbol continental. La mitad del trabajo estaba hecho (el saneamiento económico de la entidad era un hecho, los ingresos habían despegado bajo la estrategia visionaria de Florentino), pero en lo deportivo la cosa no funcionó. El presidente se autoinculpó de errores que nunca quiso verbalizar, pero en sus palabras de despedida, creímos entender que se acusaba de haber mimado demasiado a las estrellas, y probablemente de desarrollar relaciones personales con ellas que interferían en decisiones de la dirección deportiva. Dejémoslo ahí. La sucesión de entrenadores entre 2000 y 2006 años fue un síntoma. La espantada de un legionario como Camacho, un diagnóstico terminal. Y Florentino se fue.
Después de la salida del líder se sucedió un triste interregno en el Real Madrid: Ramón Calderón. Otro personaje inclasificable del fútbol al que hay que agradecer, sin embargo, las llegadas al club de Cristiano, Marcelo, Pepe, Robben y Van Nistelrooy, además de dos ligas consecutivas. Su salida no fue honrosa después de un escándalo interno con la manipulación de votos en la asamblea del club, que estremeció al madridismo.
Florentino regresó sin oposición en 2009. Fue una necesidad histórica, el destino, después de ver desde la distancia y constatar que el club podía caer en manos de personas que pondrían en peligro su patrimonio y su historia. Llegó un Florentino en plenitud personal y profesional. Sería distinto esta vez. No iba a cometer los mismos errores. Desde el primer día quiso proteger, aumentar y asegurar para el futuro el patrimonio del club, y tal vez empezó a pensar que la figura del entrenador, que no valoró suficientemente en su primera etapa, podía ser un dique de contención imprescindible para administrar y mantener bajo control los egos del vestuario, evitándole un desgaste innecesario a la figura icónica y de representación planetaria de un presidente del Real Madrid.
Su primer entrenador en esta etapa fue Pellegrini, “el ingeniero”. El equipo jugó como nunca, pero Florentino aún no tuvo la paciencia para ver caer al equipo en Champions contra un rival inferior y mantener en el cargo al entrenador. Pellegrini, hombre pausado y tranquilo, tampoco pudo manejar el vestuario en momentos clave de la temporada.
Mourinho irrumpió en el Real Madrid trayendo bajo el brazo el único triplete conseguido en la historia por un equipo italiano, dirigiendo a un Inter de Milán reconvertido a falange romana. Un equipo con mayúsculas bajo el mando de un general. En nuestro club hubo unanimidad en la necesidad de un entrenador con temperamento fuerte que construyera un once ganador. Vaya si lo logró.
Florentino sabía cosas. El Real Madrid de 2010 sólo tenía un rival en LaLiga, y ese rival jugaba con las cartas marcadas pese a tener un equipo extraordinario. Mourinho reclutó, adiestró y convenció de la victoria a un ejército de futbolistas de brillo y de trabajo. Lucharon contra todo. Y vencieron, primero moralmente, sumando 92 puntos en liga en el primer año de Mou y después en la tabla, teniendo que hacer 100 puntos y 121 goles en 2012 para ganar la liga en medio del negreirato. Un milagro. Un récord histórico contra la infamia. Sólo bajo el mando de Mourinho habría sido posible semejante gesta. En esa etapa se fraguó, para qué negarlo, el reinado 2014-2024. Una sucesión de éxitos incomparable en la historia del deporte, admirada por todo el mundo, salvo por la España antimadridista, acomplejada e incapaz de admirar la grandeza.
Florentino Pérez irrumpió como un extraterrestre en el panorama futbolístico en España. Era imposible imaginarle con un fajo de billetes en cada bolsillo sujetos por un aro de goma. No era histriónico ni sobreactuaba
Los últimos diez años han pasado muy rápido. La generación de futbolistas que nos dio la décima en Lisboa está apurando sus últimos días de fútbol por aquí y por allá, mientras la nueva escuadra empieza su andadura con las últimas dos Champions. Una nueva generación que ya alcanza registros que serán recordados durante mucho tiempo.
El presidente de 2000 que se tuvo que ir en 2006 reconociendo sus errores acaba de renovar su mandato hasta 2029. Quién podría competir con lo alcanzado hasta ahora: la Ciudad Real Madrid en Valdebebas, el nuevo Bernabéu, club de fútbol número 1 del mundo en ingresos, 6 Champions League en 10 años, una plantilla galáctica con una edad promedio que asegura dos lustros de competitividad. Veamos qué pasa con la Superliga.
No somos del todo conscientes de la magnitud de la figura y del impacto global de Florentino Pérez. El hombre que ha hecho posible que seamos felices tantas noches de fútbol, el hombre que nos ha traído, discretamente y sin aspavientos, con paciencia infinita, a los más grandes
Florentino se precipitó en 2022, ni era el lugar, ni era el mensaje, pese a tener los contratos de los socios fundadores de la Superliga firmados. Los ejecutivos del fútbol suelen ser cobardes y están convencidos que es mejor llevarse bien con las instituciones. No ven, porque no están hechos del mismo material que Florentino, que el fútbol necesita una renovación, transparencia, un plan de negocio empresarial que elimine la chusma y la corrupción. La inmensa mayoría de los dirigentes del fútbol en España y en Europa han sido condenados o salpicados por casos de corrupción. Blatter, Platini, Ceferin, Villar, Rubiales, Rocha, Subies, el ínclito Negreira… El fútbol está podrido. Corrupción o Superliga. No hay más alternativas, aunque Florentino se empeña en señalar que hay que actualizar las formas, los canales, que hay que darle más a los clubes… en el fondo la lucha es contra la corrupción ambiental, que es irrespirable, pero no es un tema para tratar en prime time en una TV en abierto. Mientras un solo dirigente del fútbol crea que le va a ir mejor navegando en este clima que arriesgando para crear una gran empresa de entretenimiento alrededor de una liga europea, se seguirá recurriendo a los torticeros tópicos de ignorantes e interesados: “el fútbol es del pueblo”, etc. ¿Qué pensarán esos mismos cuando las 115 (tal vez más ya) violaciones del Fair Play Financiero del Manchester City se salden con la prohibición de fichar en cuatro ventanas UEFA y un descuento de puntos que les permita seguir en la Premier? ¿Pensarán que se equivocaron? Ojalá, porque eso exactamente es lo que va a ocurrir. Porque al City le va bien la corrupción. ¿Porqué creen que se ha gastado cerca de 200M de euros en las últimas dos semanas? Porque sabe qué va a suceder. ¿Y por qué sabe? Porque corrupción y fútbol son sinónimos en el siglo XIX.
Por razones que no vienen al caso sé cómo es la experiencia de un invitado VIP de la UEFA. Sucedió en la Eurocopa de 2000. ¿Recuerdan aquél memorable partido contra Yugoslavia en el que remontamos un 3-2 en Brujas con goles de Gaizka Mendieta (qué jugador destruyó el antimadridismo ché…) y de Alfonso Pérez? Pues en la cena posterior al encuentro, dentro del estadio Jan Breydel, se produjo un capítulo bochornoso, vergonzante, pero cotidiano: la escenificación del poder y de la impunidad del corrupto Blatter se hizo más que evidente en el evento, donde los camareros para atender dos docenas de empresarios por encima de la cincuentena y otros personajes del fútbol eran jovencísimas escorts a las que (escuchado en una conversación de fondo en la recepción previa), los invitados “podían pedir lo que quisieran”. Hace casi 25 años ya de eso. Nada ha cambiado.
Hoy un madridista de 20 años sólo ha visto a su equipo ganar, pero yo todavía recuerdo lo que lloré en 1981 con el gol de Alan Kennedy en París… y aún tuve que esperar diecisiete años más para ver a Mijatovic colocar el balón en la red de Peruzzi en Ámsterdam en lo que supuso la séptima, treinta y dos años después de la última, en blanco y negro. Lo que ha hecho Florentino en los últimos diez años está ya para siempre en la historia del fútbol mundial.
No somos del todo conscientes de la magnitud de la figura y del impacto global de Florentino Pérez. El hombre que ha hecho posible que seamos felices tantas noches de fútbol, el hombre que nos ha traído, discretamente y sin aspavientos, con paciencia infinita, a los más grandes, fueran o no promesas: Vinicius, Mbappé, Rodrygo, Bellingham, Courtois, Valverde, Camavinga, Tchouameni, Endrick, Güler. Ha sufrido reveses, la crítica del antimadridismo (tanto el de fuera como el de dentro del madridismo, que también lo hay), pero ha mostrado la determinación de quien conoce el camino, sin dudar. Y espera el momento hasta que los hechos, invariable, tozuda, tautológicamente, le dan la razón cada día.
En esta última (¿?) etapa de Florentino veremos consolidarse su legado, le veremos elegir un sucesor, tal vez le veamos convertir en accionistas a los socios del Real Madrid (de este tema tendré que hablar con él si algún día llego a conocerle personalmente), le veremos pasar a la historia del fútbol como lo hizo Bernabéu creando una nueva competición que, como aquella, nunca fue apoyada unánimemente, pero cuya universalidad hoy nadie discute. Parece mentira que tenga que ser un hombre de 77 años quien tenga que innovar, consolidar, proteger, pelear, y trabajar como está haciendo nuestro Presidente. Pero ahí está y que los dioses le protejan para que pueda terminar su obra. Sólo cabe darle las gracias y todo el apoyo que necesite para la hercúlea tarea. Florentino, el hombre vivo al que más quiero, después de mis hijos.
Getty Images
Arbitró Mateo Busquets Ferrer del colegio balear. En el VAR estuvo Pulido Santana.
Es un colegiado joven que nos gusta. No está todavía contagiado de la mediocridad del colectivo arbitral español. Deja jugar, permite los contactos y habla con los jugadores con buena actitud.
Sin embargo, hoy falló en lo disciplinario. La primera cartulina fue para Mario Martín que derribó a Asencio en el 14'. Antes del descanso, sacó amarilla tanto a Bellingham como a Amallah por un pique mientras Anuar estaba en el suelo. Se las pudo ahorrar. Pique de fútbol. También erró la del principio de la segunda mitad con la de Ceballos, porque toca claramente el balón y no era ni falta al jugador vallisoletano. Luego, Mbappé vio otra por un pisotón a Anuar y, por último, Mario Martín se fue expulsado por doble amonestación. La segunda fue en el penalti a Bellingham, donde Pulido Santana le echó una mano avisando desde la sala VOR. El canterano blanco saca el balón, pero por la inercia después golpeó al inglés de forma peligrosa y temeraria con la planta a la altura de la tibia. Penalti claro.
Busquets Ferrer, DISCRETO.