Las mejores firmas madridistas del planeta

“Si cargas a nuestros nazis, nuestros nazis reaccionan. No nos hagamos las víctimas. Si enfadas a nuestros nazis, nuestros nazis hacen cosas de nazis. No enfades a nuestros nazis”.

Buenos días, amigos. Hemos comenzado el portanálisis de hoy parafraseando lo que dijo el Cholo Simeone en la rueda de prensa posderbi, comentando el ignominioso arrojo de mecheros que motivó la suspensión temporal del partido.

El Cholo, como a renglón seguido hizo su pupilo Koke Resurrección, trató de culpar a Courtois del infame comportamiento del Frente Atlético. Según él, el portero belga celebró demasiado que su equipo se había adelantado en el marcador, y a los nazis del Frente (a quienes Koke llama admirativamente “nuestra gente”) eso no les gustó. Muy mal Courtois por alegrarse después de que Militao perforase la red de Oblak.

Para terminar de desacreditar la asquerosa postura de un entrenador y unos jugadores que viven subyugados por una pandilla de neofascistas, salió al final del partido el vídeo en el cual se escucha al Frente Atlético, y quizá a más espectadores, cantar a todo pulmón “Courtois, muérete”. “Su gente” tiene derecho a cantar eso, pero Thibaut no tiene derecho a celebrar el gol. Si lo hace ya sabe que a nuestros nazis no le va a gustar, así que deberá apechugar con las consecuencias. Ya se sabe: lo de la minifalda demasiado corta que impide a la agredida quejarse en caso de violación.

Antes de que Simeone y Koke Resurrección se cubrieran de oprobio con estas declaraciones, que seguramente son atribuibles al pánico que le tienen a un sector violento de su afición, con voz y voto en el club, el equipo se fue a celebrar el empate final con su grada, específicamente con la parte de la misma que había ocasionado el bochorno de la suspensión temporal, que de milagro no fue definitiva. Oh, qué hermoso espectáculo de alienación era verles botar al ritmo de sus consignas salvajes después de haber dado ante todo el planeta el espectáculo que habían dado, y que por lo visto había que agradecerles.

Qué cochambre, amigos. Qué asco. Qué desoladora lástima ver a un club de fútbol presuntamente importante en manos de una recua de encapuchados. Porque esa es otra. Todos ignoran el elefante en la habitación. Hacen como si fuera la cosa más corriente del mundo. Durante el rato en que el partido estuvo suspendido, varios jugadores rojiblancos y el propio Cholo fueron vistos tratando de calmar (o negociando con) a un grupo de tipejos con la cara tapada. ¿Es eso normal? ¿Es eso aceptable?

Lo es para la inmensa mayoría de la prensa, aunque algunas voces dentro del nutrido grupo de periodistas filoatléticos empiezan a mostrar el valor de enfrentarse a esta piara. Hablamos de Iñako Díaz-Guerra, ponderar cuyo valor quizá juegue en su contra, por desgracia, pero es de justicia. Su texto de ayer noche en El Mundo es muy loable, y la conclusión es inmediata: si Iñako puede, otros muchos comunicadores de la esfera filoatlética pueden también.

Ánimo.

 

Las portadas del día se hacen eco del empate, pero sobre todo del sonrojo, del oprobio. La portada de Marca puede de histórica, porque llama al Frente Atlético por su nombre y aboga por su expulsión del Metropolitano. Llega tarde, muy tarde, esta manifestación de crudeza por parte de un medio afín a la cúpula atlética y por tanto condescendiente con el problema. Más vale tarde que nunca, suponemos. Habrá que celebrar, suponemos también, aunque la huella de tantos lustros mirando para otro lado y la hipocresía de ignorar la simbiosis entre el Atleti y sus ultras todavía nos pesan.

Mucho.

As es menos radical que Marca, pero también señala el espanto del Frente y lo llama por su nombre, aunque le falte el apellido (Atlético).

Se ocupa muy mucho As de puntualizar que el resto del estadio abucheó al equipo cuando se fue a celebrar el empate con “su gente”(es decir, con sus nazis), y no miente. Hay muchos atléticos que, como Iñako Díaz-Guerra, están hastiados de saber que su club está en manos de unas barras bravas de ideología fascista, como si estuviéramos en los noventa en algún país en vías de desarrollo en lugar de la Europa del siglo XXI.

A esos atléticos hay que pedirles que reaccionen, como lo ha hecho Díaz-Guerra.

Esperamos atentamente sanciones sobre el Atlético de Madrid, y también sobre su entrenador y capitán por bailar el agua a la manada de cafres que gobierna su entidad.

Entretanto, os dejamos con la prensa cataculé.

Pasad un buen día.

Courtois: 7. El paradón de cada jornada.

Carvajal: 6. Le faltó energía al final.

Rudiger:6. No tan contundente como otras veces,

Militao: 7. Fundamental con su gol.

Mendy: 5. Estuvo muy impreciso y rompió el fuera de juego de Correa.

Tchouameni: 6. De más a menos.

Valverd: 8. El mejor, le sobran pulmones.

Modric: 7. Fue de los mejores hasta su cambio.

Bellingham: 6. Se le notó agotado al final.

Rodrygo: 6. Intermitente.

Vinicius: 7. Cuando se fue, se acabó el peligro del Madrid

Lucas: sin calificar.

Endrick; sin calificar.

Fran García: sin calificar.

Ancelotti: 5. Cambios extraños. Le faltó ambición al final.

El partido había sufrido unas vísperas lamentables, como todos sabemos. Tambores de guerra, entrevistas inoportunas en medios supuestamente serios, el foco en Vinicius, todo ello rodeado por unas redes sociales dominadas por el matonismo de numerosos ultras colchoneros, dispuestos a enfangar con amenazas racistas un derbi madrileño que, en sus tiempos, se ceñía a una rivalidad entre vecinos y familiares, pero centrada casi siempre en motivos deportivos.

Vísperas de guerra que, al menos en el primer tiempo, dieron paso a un absoluto respeto, incluso diríamos cierto temor entre ambos contrincantes. Parecía aquello del chiste entre el dentista y su paciente, éste último agarrando de sus partes al odontólogo y diciendo lo de “no nos vamos a hacer daño, ¿verdad?”.

Con todo, el dominio del balón correspondió en todo momento a los merengues, que tuvieron 3 buenas ocasiones, todas por medio de tiros desde media distancia, 2 de ellos de Valverde y otro de Jude Bellingham tras preciosa combinación entre Vinicius, Rodrygo y el inglés. Por parte de los locales, apenas la Araña Álvarez inquietó en una internada por la izquierda a Courtois. Mucha prudencia en ambos bandos y Busquets Ferrer pitando el descanso sin minutos de prolongación.

Salió el Atleti con mucha mayor agresividad y forzó de salida un par de córners y varias llegadas al área, pero en ningún caso con peligro. El Madrid retrocedía, pero no se producían ocasiones, hasta que Modric sirvió, tras un córner, a Rodrygo, que lanzó un misil que lamió el larguero. Ligero dominio infructuoso de los colchoneros mientras los defensas madridistas taponaban una y otra vez las intentonas de disparos de los Griezmann, Álvarez y De Paul. Por no haber, no había casi ni faltas, y el colegiado apenas había sacado una tarjeta a Modric por pisotón.

En una internada de Vinicius, el carioca sacó una valiosa falta y una amarilla al central Lenormand. Sacó Modric la falta, Vinicius dribló con maestría a  De Paul y conectó un centro que cayó en los dominios de Militao, que fusiló a Oblak entre una nube de jugadores locales, rozando el balón en Marcos Llorente que desvió la justo para despistar al guardameta esloveno.

Era el 0-1 para el equipo “que no juega a nada”, pero que hasta entonces no había concedido ni una sola ocasión clara al Atlético de Madrid. Lógicamente, el gol hizo daño a los de Simeone y más aún a los salvajes del fondo repleto de partidarios del Frente Atlético, que lanzaron varios objetos a Courtois, entre ellos algunos mecheros. Entre los radicales se veían por las imágenes televisivas varios indeseables provistos de mascarillas, es decir, que los nefastos mensajes de las redes sociales habían calado entre varios descerebrados.

De manera increíble, y es que algo está cambiando, el valiente árbitro Busquets decidió suspender momentáneamente el partido en el minuto 66, tan solo dos minutos tras el golazo de Eder Militao. La suspensión duró casi 20 minutos, hasta que se anunció por megafonía el reinicio del encuentro, ya con los jugadores fríos por la oportuna interrupción.

En la reanudación, destacó un pepinazo de Vinicius que desvió Oblak a córner. En los minutos siguientes, Gallagher y la Araña vieron sendas tarjetas antes de ser sustituidos por Simeone. El Atleti iba a jugarse los últimos minutos sin apenas delanteros, aunque paradójicamente su mejor disparo lo hizo el carrilero Lino, que obligó a hacer el paradón de cada jornada a Thibaut Courtois.

Los últimos minutos no supo jugarlos el Madrid, ya que se aculó en defensa incomprensiblemente, sustituyendo a Modric y al más peligroso, Vinicius, lo que propició que Correa empatase 1-1 en una indecisión de la defensa, con Mendy rompiendo el fuera de juego del argentino. El linier había anulado el gol por offside, pero el VAR sonrió a los encapuchados.

Un partido feo y con pocas ocasiones, que tenía dominado el Madrid ante un Atleti sin pólvora, y donde finalmente regalaron los blancos dos puntos que le permitían acercarse a un punto del líder Barcelona.

Llorente fue expulsado a falta de un minuto tras una salvaje entrada, tras sufrir un ataque de nervios impropio de un profesional. El feo partido acabó con un golpe involuntario de Tchouaméni a Lenormand, que acabó conmocionado.

Ocasión perdida para dar un golpe en la mesa y para alejar a los colchoneros a cinco puntos, y también para castigar a una afición violenta que acabó por cumplir los peores augurios que estaban predestinados en un derbi que cada vez da más pereza y oprobio vivir, tanto en la previa como durante el transcurso del partido.

El Madrid pecó de falta de ambición, y además la interrupción no le ayudó en nada, No es la primera vez que el Madrid, cuando se dedica a defender un resultado tan exiguo, no lo sabe hacer. Mejor hubiese sido ir claramente a por el 0-2.

Lo mejor – da hasta rubor decirlo – fue la valiente decisión de un colegiado, Busquets Ferrer, que parece que todavía no está contaminado por el negreirismo y el CTA, y que dio un serio aviso a los violentos que campan a sus anchas por el distrito de San Blas-Canillejas.

 

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Arbitró Mateo Busquets Ferrer del colegio balear. En el VAR estuvo Iglesias Villanueva.

Segunda temporada para el mallorquín en Primera pero con categoría para ser el mejor árbitro en poco tiempo. Realizó un arbitraje magnífico, no le pesó el ambiente ni la presión y cumplió con nota. La decisión de suspender el encuentro por el lanzamiento de objetos a Courtois no se habría visto por otros trencillas.

En cuanto a jugadas polémicas hubo tres pero ninguna era para penalti. Rodrygo se deja caer en el 44' ante Giménez, a Valverde el disparo de Julián Álvarez en el 46' le dio en el costado y el empujón de Le Normand a Vinicius no era suficiente para la pena máxima.

En el apartado disciplinario vieron amarilla en los locales Le Normand en el 62' por derribar a Vinicius, Gallagher en el 69' por agarrar a Valverde y Julián en el 74' por una patada a Militao. Además, Llorente fue expulsado por una entrada terrible a Fran García a la altura de la tibia. El único debe de Busquets Ferrer que no lo vio tan grave y necesitó de la ayuda del VAR. Mientras que por los visitantes fue amonestado Modric por pisar a Gallagher en el 39.

Busquets Ferrer, MAGNÍFICO.

 

Buenos días, amigos galernautas. Al final lo han conseguido. Tal día como hoy, deberíamos estar contentos, emocionados ante la perspectiva de un choque de muchos quilates y máxima rivalidad entre ancianos e inmemoriales rivales en la capital del reino. Pero no. Va a ser que no. Resulta que la sensación es otra. Con el paso de la semana, Los días que tú juegas son todo lo que soy han ido sumiéndose en una pesarosa inquietud con motivo de la sombra ultra que se cierne sobre el Metropolitano con todo el mundo haciéndose el orejas y la Liga a rebufo.

Derby total, sí. Totalmente demenciado. Totalmente tolerado por los celadores del manicomio. Hemos pasado de los acordes de Desafío Total a Miedo y Asco en… el Metropolitano. Cuando el Fear and Loathing es en Las Vegas, como en la película, todo es lisérgico, estroboscópico y estupefaciente, los tres pilares sobre los que necesitará sostenerse seguro el merengue medio esta noche para no ponerse como un basilisco ante lo que anida en cierto fondo del Wanda.

En cualquier caso el Show must go on manda, que hay que vender la mejor Liga del mundo, a Mbappé —que no juega—, la Liga de las Estrellas y todo eso. No vaya a ser que nos quiten er Mundiá porque al desgraciado de Vini le ardan un Mississippi cada jornada o a los Williams les recuerden de tanto en cuanto cómo llegaron sus padres a España. Ya saben; el periodismo deportivo español es el mejor de mundo, como se atreve a proclamar un osado Felipe del Campo, el del bochorno de buenas tardes y buenos goles, y el fútbol español fija, brilla y da esplendor mientras navega en un proceloso mar de mierda. Acabáramos.

Como puede apreciar el sabio galernauta, las peligrosas aristas que presenta este encuentro en el ámbito social no merecieron mayor inquietud por parte de las primeras planas de la meseta, más preocupadas, como siempre, de maquillar las tropelías del “equipo del pueblo y la mejor afición de España”. A muy pocos, por no decir ninguno salvo a La Galerna, pareció preocuparles el nauseabundo runrún creciente del sector del colchonerismo empeñado en cubrirse de gloria en el estercolero de X, la red social a la que ha venido al pelo el cambio de nomenclatura de Elon Musk, porque, efectivamente, lo que se ha podido leer por allí esta semana ha sido efectivamente pornográfico; del chungo, del duro, del dámelo todo, papi. Descontrolado y violento.

Hemos visto desfilar a insignes líderes de opinión manitú promocionar y hacer chanzas acerca de una campaña para acudir con mascarilla al Metropolitano y así —qué astutos— despotricar con barra de libre de insultos, grito gutural de primate incluido, contra el primero que pase por allí, preferiblemente Vinícius que, por cierto, lleva toda la semana provocando a todo el mundo. Hemos visto cómo se han inventado una campaña para homenajear al Mono Burgos —precisamente hoy— para emitir al unísono ese vocablo de la jungla que tanto les gusta ¿Será el aniversario de cuando Germán, al que por cierto botaron de Movistar por decir que si no fuera por el fútbol Lamine Yamal estaría en un semáforo, asomó su cabeza de las alcantarillas en la Gran Vía con  su club descendido a segunda división? Como no les podemos entender (tanta rabia, tanto odio), igual es que celebran también estas cosas.

La joya de la corona de este particular KKK de Hacendado se la llevaron no obstante dos adefesios convenientemente denunciados por La Galerna que se pusieron delante de una webcam para promocionar esta execrable campaña de acoso racista a Vinícius y que además tuvieron la clarividencia de hacerlo flanqueados por dos cuadros con sendos monos travestidos. Al final, resultó como en pandemia, que a veces algunos troles de las cavernas que pululan por nuestros lares están más guapos con mascarilla. Con bozal, algunos acabarían por mejorar del todo. Este es el caso.

¿Reaccionaron la Central Lechera, la caverna madridista, las imprentas y medios que controla Florentino, tal y como hicieron en tantos otros casos por responsabilidad social corporativa? No. Les inquieta lo místico como demuestra este extracto digital de las páginas del Marca.

Asisten aquí, queridos lectores galernautas, tanto al sumun del delirio antimadridista que consume y carcome a nuestros vecinos y adversarios, como al dislate de quien nos vende el relato cual historia budista de monjes shaolin en el Himalaya se tratara. Resulta que esta muchacha reconoce su madridismo en Televisión Española y acto seguido el hijo del sátrapa de Marbella y su compadre Henry Cherry impiden que actué en el Wanda en la previa del derbi. “Karma” dice el cachondo del redactor de Marca ¡Karma! Será Karma Barceló entendemos.

Así es el antimadridismo. Capaz de abrazar cualquier cosa, sea racista, homófoba, fascista, comunista o anarcosindicalista, con tal de (creer) erosionar a su peor pesadilla. Todos tenemos un amigo, o un cuñado, convertido en humanoide que se alimenta del odio al Real Madrid, todos tenemos un amic, licenciado, profesional, padre de familia, honorable, honrado y respetable al que le molesta sobremanera el ruido del Bernabéu y resulta que vive en las Tablas. Pues con estos bueyes hay que arar.

Entre tanta ponzoña tuvieron que venir Barça y Sport a sacarnos una sonrisa. El primero, al que el panenkismo y sus juglares adivinaban un recorrido de 38 victorias consecutivas, por el revolcón que se llevó en Pamplona y el segundo por definir aquello como una “flickada” en homenaje a nuestro galernauta maestro de los juegos de palabras, Francisco Sánchez Palomares.

Por su parte, Mundo Deportivo, el diario de Godó, grande de España, describe el derbi capital como un choque “de urgencias”.

Esperemos no acabar allí esta noche o que, por el contrario, el Madrid abandone urgentemente el campo ante cualquier execrable, vomitiva e intolerable manifestación del Frente Atlético, los que animan que flipas, siempre y cuando no asestan puñaladas y tiran personas al río. Se viene noche de Walpurgis.

Hala Madrid.

Los días nublados que separan el fin del verano del primer otoño traen un viento frío que augura el cambio. Las bulliciosas plazas son los últimos estertores de cada verano, los últimos sorbos a salvo de la vieja costumbre renovada que, ya inminente, se repetirá como cada año en forma de otro curso lectivo, de los chats del grupo del colegio, del cambio de armario y de las comidas a regañadientes con la familia política. Indolentes y resignadas, las familias de domingo por la tarde aguardan en las terrazas de los bares otro lunes conociendo de antemano su suerte y su destino. Huyendo de esa realidad, uno de esos lugares atestados puede ser tan bueno o malo como cualquier otro si lo que espera es nada.

Pero aquella tarde pesada y gris solo podía ser el preludio de algo, como la víspera de una tormenta. Cuando el gentío se abrió en medio de ese cuadro despejado como las dos mitades de una manzana aquellos antiguos cómplices se toparon con el otro después de tanto tiempo sin noticias del frente, cara a cara, sentados y listos para dejarse sorprender. Años atrás, aún treintañeros, ella era ya una mujer recién casada y él no. Todo sucedió aquella primera vez en la agonía de otro verano. Sus encuentros furtivos y culpables habían sido entonces como el regalo navideño de un niño. Como aquel coche de plástico de puertas abatibles o aquella muñeca rígida de cabellos derramados. Objetos con alma, confidentes inertes de un tiempo de pantalón corto, Calcio-20 y sarampión, cuyo olor aún recordamos. Porque los recuerdos huelen, por eso el pan horneado nos lleva a aquella cocina de la abuela y el olor a tierra mojada a aquel camino que de niños recorrimos sobre una BH oxidada.

Calcio 20

Ahora para ellos, testigos de un mundo desaparecido, tras de sí solo había tierra quemada. El encuentro los midió cuando se reconocieron.  Ambos se observaron intentando adivinar los estragos del tiempo en el otro mientras balbuceaban formalismos vacíos: "Te veo muy bien ", "¿Cómo te va?". Pertrechados tras el muro que formaban dos tazas de café y dos miguelitos, fueron poniéndose al día y bajando la guardia. Según avanzaba la tarde una sangre dormida desde hacía décadas empezó a recorrerles el pecho, progresiva y acompasadamente, como el agua sincopada que lanza una bomba de drenaje. Aquella preciosa mueca de ella era ahora una arruga. Él dejaba adivinar una espalda ligeramente encorvada. Era obvio que ya no eran dos juncos aunque sus cuerpos, ahora redondeados, todavía aparecían deseables a los ojos del otro. Ese café en esa tarde nublada, en esa plaza, en esa capital de provincias, fue la historia de una resurrección en un lugar cualquiera con aroma a gente y a ruido de comanda y caja registradora. La tarde voló como vuelan los años para dos expedientes rutinarios sin Arcadia Feliz y sin planes.

Olvidando el necesario cuidado con las expectativas decidieron moverse por el impulso inconsciente de reedificar sobre las ruinas de una primera parte en un tiempo que ya no era el suyo y acordaron volverse a ver. A los cincuenta no hace falta jaculatoria para quien busca la penúltima bocanada.

Miguelitos

Esta vez no hubo magia en aquel piso, la pasión resultó ser un vidrio esmerilado. Aquella habitación ya no era una pradera porque ahora todo parecía sencillamente lo que era. Esa caja mal ventilada de paredes desgastadas ya no recordaba a un mirador. Aquel techo ya no era un techo viola de árboles infinitos. Entonces, desearon haber estado donde se escribía otra historia, la de su pasión común de entonces fuera de la cama.

Si falta la chispa su lugar vacío lo ocupa la cruda realidad, poderosa, que se abre paso como la selva que devora una aldea olvidada. Es cuando como una bofetada seca se hace la luz y destaca, marcada en rojo, una puerta entreabierta que muestra de fondo un fregadero con platos sucios sobre un lavavajillas de un impertinente blanco amarillento.

Cuando el edificio tembló, está vez no fue por ellos. Desde el bar de abajo pudo oírse superponerse al ruido de muebles y al choque de vasos un grito seco y coordinado por lo que luego supieron había sido aquel gol de Ramos, aquel minuto 93 nacido de un "kairós", de un lapso adecuado y exacto en el que todo fue posible. Un nuevo terremoto de Lisboa que una vez más nos hizo recordar que existe la felicidad sin mesura para el madridismo. Porque esa cabeza y ese cuello, como una manivela engrasada, pudieron haber cerrado pero abrieron nuevamente el paso que conduce a la gloria. En ese instante supimos que podrían venir otros momentos únicos pero ese era solo nuestro.

O eres del Madrid o eres infeliz

Ya no sabían qué hacer con su libertad. Tras un silencio que parecía un descuento, uno de los dos pronunció la frase que ambos esperaban oír desde hacía demasiado tiempo: "¿Cómo irá el partido? ¿Bajamos?".

 

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1- Sistema de juego y once probable

 

Octava jornada de Liga y derbi en el Metropolitano. Un partido que se antoja muy caliente. El Real Madrid regresa al escenario de su última derrota en Liga y también en cualquier competición. Los rojiblancos cuentan con las bajas de seguras de Azpilicueta y Barrios, mientras que Lemar es duda. Simeone tiene numerosas opciones para el derbi en cuanto a sistema en el frente de ataque y jugadores versátiles que pueden ocupar varias posiciones. Frente al Real Madrid se espera un equipo con menos atacantes, por lo que solo saldría un nueve y habría un jugador más en la media. Con todo ello y en un sistema con tres centrales, dos carrileros y tres centrocampistas se espera un once muy parecido al siguiente: Oblak en portería; en defensa como centrales Le Normand, Giménez y Reinildo; el carrilero diestro para Marcos Llorente y el izquierdo para Lino; en el medio el triunvirato formado por Koke, De Paul y Gallagher; y arriba en la punta el dúo Julián Álvarez y Griezmann.

 

2- Presión

 

En ocasiones el Atleti plantea partidos muy físicos y de alto ritmo donde sostiene presiones intensas y cerca del área rival. Contra el Real Madrid siempre salen los primeros minutos así y con el cuchillo entre los dientes. Este apartado estaba en el librillo de Simeone sobre todo en otras temporadas y momentos concretos como suelen ser los partidos en casa en el Wanda Metropolitano. Por tanto, mañana se puede ver una mezcla con instantes de presión muy arriba y agresiva con otros donde se instalará en bloque medio, juntando mucho las líneas y siendo muy compactos esperando al Real Madrid al que cederá el cuero. En un choque con similitudes a los de antaño, los blancos deberán mover el cuero rápido, con una circulación de balón de pocos toques, cambios de orientación para girar a la defensa rojiblanca y tener paciencia hasta encontrar los huecos para causar peligro.

Simeone

3- Salida de balón

 

La llegada de Le Normand ha sustituido a Witsel en la zaga para aumentarla de calidad, precisión y visión al sacar con clarividencia el balón desde atrás. Está por ver si el Real Madrid decide realizar una presión muy arriba como hizo en los últimos partidos o esperará un poco más atrás para que sea la línea de medios con Valverde y Tchouaméni buscando con más intención robar el cuero. Si Le Normand salta la primera línea merengue, Koke será el encargado de conectar con la delantera e iniciar la transición defensa-ataque. Otras opciones son las bandas, con futbolistas de proyección ofensiva y rapidez como Llorente o Lino o una última con Morata en algún balón largo para que lo luche Álvarez.

 

4- Apartado defensivo

 

El Atleti parece que está volviendo con sus fueros en lo que se refiere a un conjunto fuerte en lo defensivo. Estuvo un par de campañas con un escalón por debajo, pero en esta ha comenzado a muy buen nivel y es el equipo menos goleado de la competición con tres goles recibidos en siete encuentros. Ninguno de ellos lo encajó en casa. Oblak vuelve a subir prestaciones, como se ha observado en los últimos partidos, y la defensa de tres conformada por Le Normand, Giménez y Reinildo se está compenetrando con eficacia. Además, el fichaje de Gallagher les da más fuerza en la media, lo que unido al desempeño de De Paul les hace ser poderosos por la zona central. Por la banda izquierda, la presencia de Lino puede ser un lugar ideal para que el Madrid ataque, ya que el brasileño no es un carrilero natural y tampoco un especialista defensivo. Eso sí, en ataque es un jugador al que atar en corto porque es rápido, habilidoso y con desborde. Mientras que, por la derecha, Llorente garantiza un gran despliegue físico y será importante su duelo con Vinícius. Por arriba, no ha cambiado demasiado el panorama y el conjunto atlético es un valladar y un equipo poderoso por sus grandes cabeceadores en la defensa.

Bellingham

5- Aspecto ofensivo

 

Su potencial es enorme con mucha pólvora y artillería arriba. Están Griezmann, Correa, Julián, Sorloth y lo que puedan aportar en esa faceta por los carriles tanto Lino y Riquelme como Nahuel Molina. No lleva tantos goles como al inicio del curso pasado, pero suma once tantos en siete choques. El Atleti te puede crear peligro tanto por banda como en zonas interiores sobre todo en el caso de Griezmann. Por la izquierda, hay velocidad, desborde y calidad con Lino y Riquelme. Por la derecha, Molina tiene mucha llegada y calidad para centrar y cuando está Marcos Llorente, el madrileño es todo velocidad, fuerza y aceleración para llegar a línea de fondo y poner envíos tensos, fuertes y dañinos. Por la zona central, Koke es el organizador y tanto De Paul como Gallagher serán hombres para llegar mucho y asomarse al área rival. En la segunda mitad pueden aparecer un Sorloth con bastante buen olfato goleador ante los madridistas o Correa que es un maestro en el desequilibro con fintas y giros que encuentran grietas en las zagas rivales. Por último, no hay que olvidar el poderío aéreo del Atlético de Madrid con sus centrales o si el noruego está en el terreno de juego.

 

6- Estilo de juego

 

Equipos intensos, fuertes, exigentes en lo físico, estrechos, compactos, graníticos atrás, muy competitivos y de alto ritmo durante los 90 minutos son los que ha construido el ‘Cholo’ desde su llegada al club rojiblanco. En ataque, son directos y rápidos buscando el gol con pocos toques y siendo especialistas en jugar a la contra cuando el rival deja espacios. Con futbolistas que se han ido incorporando de mayor toque y talento con el balón se ha pedido al entrenador argentino un fútbol más vistoso y asociativo, pero salvo alguna ocasión puntual, no se ha dado con la tecla y al final el argentino regresa al origen de lo que le dio triunfos y títulos. El Atleti funciona como un reloj cuando el equipo rinde atrás y se hace fuerte, si ahí hay errores o importantes resquicios el plan se viene abajo como un castillo de naipes y la identidad rojiblanca desaparece. Es un equipo peligroso, con grandes futbolistas y que en un derbi siempre están motivados para dar lo mejor y es que ganar en casa a su eterno rival es el partido del año para todos los miembros de la entidad. En lo que se refiere a estadísticas de la Liga, los colchoneros están en el top3 de equipos con duelos disputados ganados (2º), acierto de centros buenos (2º) y equipo con más porterías a cero (1º).

Griezmann

7- Hombre clave

 

Llegan nuevos fichajes de relumbrón y muy caros, pero el francés Antoine Griezmann continúa siendo el futbolista franquicia del Atleti y por el que gira el juego del equipo. Es el motor y el que crea la mayoría de las jugadas de ataque, filtra balones, combina, se asocia en corto y engancha con los delanteros o las bandas y también se acerca al área para marcar gracias a su instinto y eficacia goleadora. Es un jugador que en momentos de importancia aparece como sucedió en Vigo o contra el Leipzig y para el Atleti el derbi en su casa es uno de los instantes del curso. Su compatriota Tchouaméni, que lo conoce a la perfección de la selección francesa, será el hombre encargado de frenarlo.

 

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En algunas calles de Madrid se han guardado grandes colas para adquirir mascarillas FFP2 porque por redes sociales uno es más valiente que en la vida real. Se ha acercado un miembro de la Organización Mundial de la Salud con semblante serio y nervioso pensando que había un brote de Coronavirus y le han tenido que explicar que no, que la inversión en mascarillas era para poder llamar de todo a una persona sin que las autoridades pudieran leer los labios a los héroes que decidan volcar su frustración en el Civitas Metropolitano este domingo. La Fiscalía, por supuesto, aplaude la decisión de las mascarillas, ya que así no tendrá que justificarse cuando acepte el racismo como animal de compañía. Podrá abandonar aquello de “contexto de máxima rivalidad” y “apenas unos segundos” para cambiarlo por un inocente “sea el tiempo que sea, no pudimos leer los labios, así que mucho morro”.

Gonzalo Miró, multitertuliano, dijo en Cope que si un jugador se tapa la boca para hablar con otro, por qué no iba a poder hacer lo mismo un aficionado. Así abordó el tema del odio y el racismo, tan desbocado en nuestro país de un tiempo a esta parte. Emilio Pérez de Rozas, horas antes, aseguraba, con tono autoritario, que el racismo en España se acabará el día que se vaya Vinícius del país. Al menos no lo mandó a un sambódromo de Brasil. Ya hemos avanzado algo. O, al menos, no hemos tenido que coger el avión para echarle miles de kilómetros a nuestro interno olor a cerrado y barón dandy. Los directores de los programas en los que vomitaron esas barbaridades intentaron pasar página con una mezcla entre la gestión ‘Laudrupesca’ —mirar hacia otro lado mientras sucede la acción— y un maquillaje desganado en el que aparentan cierta indignación con lo escuchado. Lo que no hicieron fue expulsar a uno u otro, no vaya a ser que demos ejemplo en vez de buenos datos de audiencia.

La Fiscalía, por supuesto, aplaude la decisión de las mascarillas, ya que así no tendrá que justificarse cuando acepte el racismo como animal de compañía. Podrá abandonar aquello de “contexto de máxima rivalidad” y “apenas unos segundos” para cambiarlo por un inocente “sea el tiempo que sea, no pudimos leer los labios, así que mucho morro”

Todo esto viene después de que a Endrick le hayan puesto un cuchillo en la mano tras un homicidio que no cometió y de que a Vinícius le cargarán la mochila de culpas cuando ni siquiera miró a un árbitro que, a su vez, cometió un fallo —o un acierto, según se mire— en la redacción de un acta manchado de vergüenza. Porque el relato vale igual para ocultar que para manipular. Con lo primero proteges y con lo segundo señalas. Pero la prensa nunca miente, que lo dijo David Bernabéu. Y tampoco genera odio. El odio se trae de casa, a poder ser bien vestido y con la cara lavada. Salvo si te has comprado mascarillas para ir al Metropolitano, que ahí tienes barra libre porque nadie te verá gran parte del rostro ni podrá decirte que dijiste no sé qué porque tus labios estarán escondidos y no aceptarán tampoco ser leídos en braille.

En esas estamos, con gente creyéndose graciosa y justiciera mientras sus padres batallan por llegar a fin de mes y darle la mejor vida posible. No hay tiempo para ayudar a poner la mesa o comprar lo que se necesita en casa para la hora de la cena, pero sí para crear un hashtag que recoja lo racista y miserable que soy. Un hecho denunciable y que debería generar alarma, pero que no abre tertulias ni ocupa portadas porque el medidor de visitas y el EGM no contemplan que Fulanito de tal te vaya a dar más números que una campaña de odio hacia Vinícius.

Por cierto, lo de Vinícius es temporal, pero todo lo que lo envuelve es perenne. Alguno se piensa que antes de Vinícius no se apedreaba el autobús del Real Madrid o no se odiaba al Real Madrid por ser lo que es. Pasó con Mourinho, con Cristiano Ronaldo y pasará con Endrick, al que intuyo como la próxima diana de los abyectos y prescindibles medios de comunicación. Curiosamente, todos extranjeros, dato a tener en cuenta a la hora de construir ese relato en el que la conclusión es que España no tiene ningún problema y que la culpa es de Vinícius por salir con escote y minifalda a la calle.

Alguno se piensa que antes de Vinícius no se apedreaba el autobús del Real Madrid. Pasó con Mourinho, con Cristiano y pasará con Endrick, al que intuyo como la próxima diana de los medios de comunicación. Curiosamente, todos extranjeros, dato a tener en cuenta a la hora de construir ese relato en el que la conclusión es que España no tiene ningún problema y que la culpa es de Vinícius por salir con escote y minifalda a la calle

A la espera de que se agoten las existencias de FFP2 y la generación dorada de este país acuda al Metropolitano a enseñarle a un chico negro cómo debe comportarse, otros chicos negros, pero no lo suficientemente buenos como para entregarse con ellos al clickbait, siguen denunciando insultos, ataques y encerronas en los campos y las gradas de este país. El último fue Uche, del Getafe, al que su propio presidente intentó silenciar como si en España la libertad de expresión fuera un lujo sólo al alcance de unos pocos. Lejos, lejísimos, quedan los casos de Rudiger, Nico Williams, Chukwueze o Cheikh Sarr, utilizados para noticias cortas que aparentan una cobertura falsa de lo sucedido. Ellos son un número, pero el que menos importa, el cero a la izquierda, no como Vinícius, que es otro número, aunque en este caso traducido a oyentes, espectadores y lectores. Ya tratan estos sucesos como cuando ves en el telediario que han muerto no sé cuántas personas el pasado fin de semana en carretera. “Casos aislados”, piensas, pero a mucha distancia de tu reflexión hay una familia rota por dentro pensando que seguramente sus últimas palabras al ya fallecido no fueron las correctas.

Así todo, la realidad, dolorosa y arrolladora, es que lo más importante en este momento es qué tipo de mascarilla comprar si se agota la FFP2. Eso, y que la prensa siga señalando al asesinado mientras lo acribillan a tiros desde un balcón.

 

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John Waters aconseja que si vas a casa de alguien y ves que no tiene libros, no te lo folles. Se trata a mi juicio de una norma muy sabia. Ciertamente, la cantidad de literatura que uno guarda en sus baldas no tiene por qué estar relacionada con su vigor sexual. Pero dese usted cuenta de que una persona que no tiene libros en su vivienda habitual puede que sea un convicto, algún tipo de plantígrado que vive en una cueva o Pau Cubarsí; así que usted verá lo que hace.

Los pequeños detalles son importantes para saber de qué pie cojea el prójimo. El rey Jorge VI de Inglaterra consideraba que un hombre que no tenía plusfours era un hombre sin educación. Un plusfour es un pantalón que la nobleza inglesa se ponía para cazar urogallos, una prenda que, por diferentes motivos, nunca veremos lucir al actual presidente del Getafe CF. Y, sin salir de Inglaterra, hay quien cree que puede identificarse en cuál de las tres elitistas public schools británicas ha estudiado un caballero mediante un método muy sencillo: “Un alumno de Eton, uno de Harrow y uno de Winchester están de pie de una fiesta. El de Eton pide una silla para su novia, el de Winchester la alcanza y el de Harrow se sienta en ella.” Cambien a “Eton” por el Manchester City, el PSG o cualquier otro club estado de moda en Europa; a “Winchester” por Aleksander Ceferin y a “Harrow” por el Real Madrid y tienen por el mismo precio una bonita metáfora de lo que ha venido siendo la Champions League en los últimos años.

Eduardo VIII y Jorge VI

A mí el fútbol me ha sido muy útil en lo que a juzgar personas se refiere. En tiempos de la BBC (la del Real Madrid, no la británica), Gareth Bale era mi detector particular de madridistas aconsejables. Tengo comprobado que frases como “Bale no habla español”, “Bale se ríe del madridismo”, “Bale es un marciano” y variantes similares corresponden a gentes que no me gustaría tener de yernos o nueras. Gentes que, con toda probabilidad, no viajan llevando un “plusfour” en la maleta, y que en una fiesta con alumnos de Eton, Harrow y Winchester pasan de traerle una silla a nadie porque están agazapados en una esquina escuchando “El Partidazo” de la cadena Cope y comiéndose todo el salmón ahumado.

Sin embargo, un madridista que defendía a Bale en los años más duros, siempre me ha demostrado con el tiempo ser persona inteligente, leal y, sobre todo, con el valor necesario para nadar a contracorriente defendiendo una causa justa.  Buenas personas todas ellas. Los Emile Zolá del madridismo.

Ignoro si a mí me adornan esas virtudes, pero, por si no se habían dado cuenta, el que aquí suscribe era y sigue siendo bastante garethista. Me lo pasé muy bien en aquellos tiempos defendiendo al galés volador de la Jauría de la Media Neurona. Era, además, bastante sencillo porque para defender una verdad basta con repetirla. No hay que hacer los agotadores malabarismos mentales que se necesitan para justificar el odio y el prejuicio.

Por aquel entonces ya se apreciaba un tufillo xenófobo en las críticas a Bale. El galés era un indeseable porque “no hablaba español”, y, no contento con despreciar la lengua del imperio, ocupaba injustamente el puesto de un Jesé, un Isco, un Asensio o cualquier otro macho ibérico cien por cien español que pasara por ahí

Se marchó Bale del Real Madrid y quiero pensar que el tiempo nos da poco a poco la razón a quienes estuvimos siempre del lado bueno del relato. Era cuestión de tiempo, no obstante, que los mismos lo acosaban entonces se buscaran ahora una presa nueva. El problema nunca fue Gareth Bale. Por eso quienes lo defendíamos nos dejábamos la piel en ello. No defendíamos al jugador (aunque lo merecía por sus muchas virtudes) sino un concepto que era justo. Las motivaciones del acoso a Gareth Bale eran tan burdas que solo aquel que quisiera permanecer ciego podía no darse cuenta de todo lo que había detrás. Luchar contra eso era imperativo, porque sabíamos que si se perdía esa batalla, Bale no sería el último en caer en aquella trituradora de reputaciones. Defendíamos un principio, no solo a un jugador. Un principio muy básico: el Real Madrid no abandona a los suyos en las fauces de la prensa. A mí me enseñaron que el señorío era eso.

Por aquel entonces ya se apreciaba un tufillo xenófobo en las críticas a Bale. El galés era un indeseable porque “no hablaba español”, y, no contento con despreciar la lengua del imperio, ocupaba injustamente el puesto de un Jesé, un Isco, un Asensio o cualquier otro macho ibérico cien por cien español que pasara por ahí. Uno de los motivos por los que Bale suscitaba tanto odio entre las emisoras de radio con olor a Ducados y whiskazo barato era por el simple hecho de ser extranjero.

Bale y Vinícius

Aquellos críticos podían disimular su racismo —o eso pensaban ellos— porque el tono de piel del buen Gareth es más bien tirando a clara de huevo, pero ahora, con Vinícius Jr. lo tienen más complicado. A mí, sinceramente, me sorprende poco la miseria racista que las cloacas de siempre están escupiendo gracias a Vini. Ya apestaba en tiempos de Gareth Bale. A los de la cofradía del Nuevo Peronismo (“yo no soy racista, pero…”) los garethistas les teníamos calados desde hace tiempo. Y les estábamos esperando, porque les tenemos muchas ganas.

Al igual que Gareth Bale era un buen detector de madridistas decentes, todo lo que rodea a Vinícius Jr. se ha convertido en una infalible vara de medir imbéciles. A Paco Roig, el directivo futbolístico conocido en tiempos como Al Pacone, en un reciente alarde de arqueología periodística lo han extraído de su pozo de brea, le han quitado el polvo y le han puesto un micrófono delante. Es normal que cuando se le concede la palabra a un dinosaurio este solo emita juicios primitivos. De modo que Al Pacone dice cosas como que el Real Madrid debería ser conocido como el Real Inmigrantes y que, por supuesto, Vinícius provoca. El suyo es un racismo neolítico que no supone riesgo en la medida en que se le ve venir de lejos. Al Pacone distingue a los inmigrantes porque son todos negros, de igual modo que podría distinguir a los hombres homosexuales porque todos usan desodorante, yo qué sé. En cualquier caso, la bastedad de su visión del mundo, como él mismo, está condenada de fosilizarse y convertirse en pieza de museo.

Al igual que Gareth Bale era un buen detector de madridistas decentes, todo lo que rodea a Vinícius Jr. se ha convertido en una infalible vara de medir imbéciles

Hay otras formas de racismo, más sibilinas y peligrosas, que se ocultan detrás de una conjunción adversativa. “Yo no soy racista, pero… a los demás negros no les insultan en los partidos”, por ejemplo. Falacia absurda en la medida en que es falso que los únicos incidentes racistas de La Liga los protagonice Vinícius; y perversa en cuanto que resucita el superado y nauseabundo arquetipo del “negrito bueno”, ese al que el blanco tolera porque es sumiso y no se queja cuando le ofendes.

Vinícius

Tampoco conviene fiarse de quien diga que a Vinícius le insultaría igual fuera del color que fuese porque es un provocador. Me asombra enormemente la estupidez elemental de quien se defiende de ser un racista enorgulleciéndose de ser un cafre. Es decir: si yo a Vinícius no le digo “muérete, puto negro” sino “muérete, puto imbécil”, no tengo nada de lo que avergonzarme porque no soy racista.  Si usted ve lógica la frase anterior, le recomiendo que acuda a un buen psiquiatra o se ponga de inmediato a disposición judicial. En cualquier caso, manténgase tan lejos como pueda de un estadio de fútbol o incluso de otros seres humanos.

Me asombra enormemente la estupidez elemental de quien se defiende de ser un racista enorgulleciéndose de ser un cafre. Es decir: si yo a Vinícius no le digo “muérete, puto negro” sino “muérete, puto imbécil”, no tengo nada de lo que avergonzarme porque no soy racista

“Vinícius ha dicho que España es un país racista y quiere que nos quiten el mundial”, otra frase muy útil para detectar desorientados o mentirosos. Vinícius nunca ha dicho eso. Es falso. Como era falsa la hernia de Bale o sus fotos jugando al golf mientras estaba lesionado. A la jauría no le interesa la verdad y lleva usando los mismos métodos desde hace tiempo. Los garethistas bregados sabemos que nunca hay que creer lo que dice la prensa, que siempre hay que ir a la fuente. En cambio, a los que siguen convencidos de que Bale “se reía del madridismo” todo esto les pilla de nuevas y desde los micrófonos de las radios y las portadas de la prensa hacen con ellos lo que les da la gana. Como dijo Clemenceau al encontrarse con un rebaño de ovejas mientras paseaba por el campo: “¡Oh, qué magnífico electorado!”.

Este domingo se juega un derby entre el Real Madrid y el Atlético Ruido Bernabéu. La prensa deportiva, que está infestada de irresponsables, disfruta caldeando estas previas dando voz y credibilidad a todo tipo de cretinos que ven normal insultar a gritos a un profesional ejerciendo el trabajo por el que se paga porque provoca, porque es negro, porque es del Madrid o por lo que sea que se le ocurra a personas como Víctor Lozano. Si pasa una desgracia, nadie se hará responsable. Así pues, ante cualquier conato de incitación a la violencia o de racismo en las gradas, opino que el Real Madrid debería retirar de inmediato a su equipo del campo. No sin antes dedicar a los salvajes el mismo gesto con el que Gareth Bale celebro su gol en el derby del 9 de febrero de 2019.

Una vez más, el Hijo de Doña Debbie nos marca el camino a seguir.

 

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Murió la más laureada de las actrices del planeta: Margaret Natalie Smith, la querida Maggie Smith, que abandonó la vida terrenal en un hospital de Chelsea a los 89 años. En su palmarés, todos los trofeos habidos y por haber en su profesión artística, 2 Oscar, 3 Globos de  Oro, 3 Emmy, 1 Tony y nada menos que 7 de los prestigiosos galardones británicos BAFTA. "Tocó metal" en cine, en teatro, en televisión, como el Real Madrid, que en su sala de trofeos posee todos los premios habidos y por haber, nacionales, europeos y de índole mundial.

El último gran trabajo de Dame Maggie Smith, interpretando a la condesa Violet, viuda de Grantham, en la espléndida serie Downton Abbey, puso su enorme talento, dicción única y humor exquisito e hizo con su interpretación lo mejor, con diferencia, de una ya de por sí serie inolvidable. Cada intervención suya, como "robaescenas", era lo mejor de cada capítulo, algo así como los últimos años de Zidane en el Madrid, cuyas jugadas, toques y amagos merecían que se pagase el precio de cada entrada.

Cada intervención suya, como "robaescenas", era lo mejor de cada capítulo, algo así como los últimos años de Zidane en el Madrid, cuyas jugadas, toques y amagos merecían que se pagase el precio de cada entrada

Sin ser una belleza espectacular, ya desde muy joven llenaba la pantalla o el escenario teatral —se comenta que su Portia de 'El mercader de Venecia' nunca fue superada— por su personalidad arrebatadora. Nadie podrá olvidar nunca su papel de una excéntrica alcohólica en 'California Suite', que le proporcionó su segunda estatuilla tras su personaje de profesora escocesa en 'Los mejores años de Miss Brodie" a sus 35 años, cuando aún estaba casada con el Sherlock Holmes de Billy Wilder, Robert Stephens, padre de sus dos hijos, Toby y Christopher.

Maggie Smith como Portia en el Mercader de Venecia

Maggie, como el Real Madrid, tenía infinidad de repertorios y triunfaba tanto en dramas como en comedias. Al Madrid le reprochan siempre eso de que "no juega a nada"; si quitasen las escenas de Smith en sus películas o series, todo sería insustancial, como una competición sin el Real Madrid. Ambos, nuestro equipo favorito y la actriz inglesa, siempre son los que ponen los condimentos adecuados para mejorar un partido, una eliminatoria, un film o una serie de TV.

Si quitasen las escenas de Maggie Smith en sus películas o series, todo sería insustancial, como una competición sin el Real Madrid

Además, Dame Maggie tenía la rara virtud de gustar a varias generaciones, desde los que la seguimos desde hace 50 años, hasta los niños, adolescentes y veinteañeros, que la adoran desde su afamado y entreñable rol en las películas de Harry Potter como la profesora Minerva McGonagall. Muchos de ellos lloraban ayer al conocer su triste desaparición.

Maggie Smith

Numerosos clásicos del cine británico contaron con su poderosa presencia, sobre todo en los años 80 y 90, destacaremos 'Una habitación con vistas ', 'El jardín secreto' y 'Gosford Park', en aquellos años de madurez donde el Madrid volvía al primer plano europeo, volviendo a ganar Copas de Europa.

El mejor homenaje que le podemos rendir a esta inolvidable dama del celuloide es volver a visitar el imponente castillo de 'Downton Abbey", donde la aristócrata Violet, cuando alguno de los visitantes procedentes de la ciudad mencionaban la palabra 'weekend', ella preguntaba, con toda ingenuidad: “¿Qué es un weekend?".

Honor, talento, saber estar, personalidad, liderazgo, criterio. Real Madrid. Maggie Smith. Descanse en Paz, Dame. Qué buenos momentos.

 

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