Buenos días, amigos. Desolación absoluta. Ya no tenemos derecho a seguir hablando de Negreira. El Barça ha logrado el empate (o lo hemos logrado nosotros en nuestra propia contra, no lo tenemos claro) al haber sido ordenada la busca y captura de Marcus Slaughter, jugador del Real Madrid de baloncesto entre 2012 y 2015, por la falsificación de su pasaporte, asunto este en el cual el Real Madrid es víctima y no culpable a menos que alguien demuestre la hipótesis altamente improbable de que el Madrid participara en la falsificación.
Este último extremo no solo se antoja ridículo como concepto, sino que el hecho de que la orden de busca y captura haya sido dictada sobre Slaughter (y no sobre nadie del Real Madrid) ya denota implícitamente lo que indicábamos antes, es decir, que no hay imputación al club por un fraude del cual fue víctima y no reo.
Da igual. Hemos empatado. El culerío social de las redes, así como el mediático con sus ramificaciones capitalinas, ya pretende hacer tabla rasa. Empate entre Negreira y Slaughter. Empate entre la compra del sistema arbitral del balompié patrio durante un mínimo de 17 años, con el club responsable de dicha compra imputado, y el incidente aislado de un fraude por el cual nadie culpa al Madrid.
Bueno, nadie tampoco. El Barça lo hace, se personó como acusación en la causa y reclama la retirada de la Liga ACB y la Copa de 2015 al club blanco, por aquello de que Slaughter militaba en sus filas por entonces y a pesar de que no hay la menor señal de que el Madrid fuese cómplice del fraude.
Hay que tenerlos cuadradísimos, si se nos permite.
Muchos medios celebraban ayer esta novedad (la orden de busca y captura) como si supusiese algún avance en la retirada de esos títulos. Les deseamos buena suerte en esa ratera iniciativa por ganar en los despachos lo que no pudieron ganar en la cancha. De hecho, y ni siquiera en un caso infinita pero infinita pero infinitamente más grave, como lo es el de Negreira, ha solicitado el Madrid la retirada de los títulos del Barça en esos 17 años. Está en la causa como parte perjudicada, pero no ha solicitado eso… aún.
El Barça sí, y sus terminales mediáticos celebraban ayer la acción de la justicia sobre Slaughter como si supusiera algún avance contra el Madrid.
Por ejemplo, ved a Sports unchained…
Pasadas las horas, en las portadas del día, parece que se ha hecho la luz con el amanecer, y la decepción ante la altísima improbabilidad de que le pase nada al Madrid (porque no merece que le pase) se ha impuesto con el peso específico de lo rotundo. Se palpa la desilusión en las redacciones cataculés (y en las que no son cataculés). Ha sido un cohetillo que ha hecho puf y ha caído a tierra nada más iniciar vuelo, en patético ademán gatillesco.
Sport le dedica al tema un mero recuadrito arriba, pero todavía le quedan fuerzas para el risible ejercicio de wishful thinking de poner: “El Madrid perdería dos títulos”. Lo dicho, buena suerte en esa pretensión. El empate con la causa negreiril se antoja lejano, adorables sinvergüencillas nuestros.
Mundo Deportivo se limita a dedicar al asunto otro recuadrito, esta vez inferior, restringiéndose a la exposición de la noticia de la busca y captura contra el baloncestista estadounidense. Alabamos el rigor.
También en miniatura, junto a la noticia del presunto adiós de Raúl al Castilla, que no hemos contrastado, Marca habla de lo de Slaughter. Habla de la orden de arresto, pero se permite titular con la palabra “escándalo”. La elección de las palabras nunca es inocente, como proclama Richard Dees. Las ganas de hace daño al Madrid se ven venir desde Turín, pero la cosa no viene de hoy. Repetimos: buena suerte.
As, aparte de hablarnos de la “pretemporada” que Mbappé está llevando a cabo en este parón. es el único medio que hoy acierta en su aproximación al caso Slaughter. Cortita y al pie: “(Slaughter) jugó con pasaporte falso, pero no peligran los títulos del Madrid”.
Más claro agua, por más que el periobarcelonismo pretenda que campee en el marcador un empate entre Negreira y Slaughter, o algo así.
Sigan intentándolo, amics. Aprendan del Madrid, que nunca se rinde.
Pasad un buen día.
Esta semana, los amigos de fcQuiz se vuelcan con uno de los mejores laterales derechos de la historia, Dani Carvajal, y han preparado ocho cuestiones acerca de su sobresaliente carrera.
¿Sabrás responder correctamente a todas?
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Buenos días. Hoy traemos un mensaje de esperanza a vuestros corazones afligidos. El mensaje es el siguiente: de los parones de selecciones también se sale. Lo afirma sin ningún grado de duda un buen amigo. Allá donde parece que sólo hay miseria y hastío, conviene conservar la cabeza fría y un hálito de fe en las entrañas. La experiencia nos dicta que hay una luz al final del túnel. Ahora mismo no se ve. Todavía tienen que jugar Países Bajos y las Islas Feroe. Es a partir de ese momento cuando comienza a abrirse paso un haz de sol vagamente confortador.
Ya lo cantaba Steven Tyler, cantante de Aerosmith que soportó con admirable estoicismo (casi tan admirable como su voz) múltiples parones de selecciones, y que jamás permitió que un Perú-Paraguay le helara el corazón.
It's amazing.
With a blink of an aye
you finally see the light.
It's amazing
when the moment arrives
that you know you'll be allright.
Yeah, it's amazing.
And I'm saying a prayer for the desperate hearts tonight.
Nosotros también nos admiramos ante el modo en que la esperanza se confirma no infundada, querido Steve, y rezamos por los corazones desesperados que esta noche se acostarán temiendo un horizonte repleto de entrevistas con Luis de la Fuente, en el que jamás vuelve a jugar el Real Madrid.
No hay tal horizonte de pesar indefinido, amigos. Life's a journey, not a destination / and you just can't tell just what tomorrow brings. Haced caso al bueno de Steve, que escuchó entero un programa de Juanma Castaño entrevistando a Ferran Torres aferrándose, con acierto, a la promesa de lo que pueda traer el mañana. La vida es un viaje, no un destino.
Mientras tanto, poco hay que rascar en las portadas del día que llamen nuestra atención (y suponemos que la vuestra), y ya sabéis que en esas ocasiones no nos queda sino escarbar en los contenidos de la prensa, con frecuencia en los contenidos digitales, para encontrar perlas que traer a vuestro desayuno o aperitivo.
Hoy hemos dado con una del diario deportivo digital Relevo, publicación nacida con el ambicioso objetivo de superar a Marca en su pretensión de ser el diario de todas las aficiones menos de una. Hay momentos, como este que os mostramos ahora, donde se antoja un objetivo que no andan lejos de conseguir.
¿Qué os parece? ¿Es o no es lo que os quedaba por leer? Como resulta que el Real Madrid se enfrenta al problema de los vecinos del Bernabéu, el Barça "se desmarca del modelo problemático de Florentino" en su remodelación del Camp Nou y "no tiene previsto que los conciertos sean un porcentaje importante de los ingresos del estadio". Este portanalista tampoco tiene previsto que un porcentaje elevado de sus coitos en el próximo semestre sean con ninguna top model. Ese tipo de relaciones son un modelo problemático, y no puedo menos que desmarcarme con prontitud del mismo.
Nótese que Relevo no entrecomilla estos argumentos de aurora boreal, y al no entrecomillarlos hemos de entender que los hace propios. Es decir, Relevo considera (al alimón con algún directivo culé con el que tal vez hayan consultado) que el Barça, que no tiene ni tendrá hipogeo en su estadio, ni por tanto posibilidad de celebrar conciertos durante la temporada sin dañar el césped sobre el que juega el equipo, opta voluntariamente por la opción de no celebrarlos, de igual modo que la zorra optó mejor por no comerse las uvas.
En una mañana de otoño, mientras una zorra descansaba debajo de una plantación de uvas, vio unos hermosos racimos de uvas ya maduras, colgando delante de sus ojos. Deseosa de comer algo refrescante y distinto de lo que estaba acostumbrada, la zorra se levantó, se remangó y se puso manos a la obra para comer las uvas.
Lo que la zorra no sabía es que los racimos de uvas estaban mucho más altos de lo que ella imaginaba. Entonces, buscó un medio para alcanzarlos. Saltó, saltó, pero sus dedos no conseguían ni tocarlos.
Había muchas uvas, pero la zorra no podía alcanzarlas. Tomó carrera y saltó otra vez, pero el salto quedó corto. Aún así, la zorra no se dio por vencida. Tomó carrera otra vez y volvió a saltar y nada. Las uvas parecían estar cada vez más altas y lejanas.
Cansada por el esfuerzo y sintiéndose incapaz de alcanzar las uvas, la zorra se convenció de que era inútil repetir el intento. Las uvas estaban demasiado altas y la zorra sintió una profunda frustración. Agotada y resignada, la zorra decidió renunciar a las uvas.
Cuando la zorra se disponía a regresar al bosque se dio cuenta de que un pájaro que volaba por allí, había observado toda la escena y se sintió avergonzada. Creyendo que había hecho un papel ridículo para conseguir alcanzar las uvas, la zorra se dirigió al pájaro y le dijo:
- Yo habría conseguido alcanzar las uvas si hubieran estado maduras. Me equivoqué al principio pensando que estaban maduras pero cuando me di cuenta de que estaban aún verdes, preferí desistir de alcanzarlas. Las uvas verdes no son un buen alimento para un paladar tan refinado como el mío.
Os dejamos, ahora sí, con las portadas.
Todo lo mejor para Iniesta tras su retiro.
La lesión fatal de Dani Carvajal al término del partido frente al Villarreal nos ha sumido a todos en la melancolía. Nos golpeó la dureza de la misma, los gritos de dolor del jugador y el minuto en el que se produjo. Por ello, la terrible lesión de Carvajal nos dejó a todos con una sensación de orfandad. Ver a nuestro canterano y segundo capitán así no es fácil. Y más cuando venía de hacer a sus 32 años la mejor temporada de su carrera. Campeón de todo con el Madrid y con España, el de Leganés atravesaba un momento dulce y garantizaba con su presencia solvencia, jerarquía y seguridad. No en vano hablamos del mejor lateral derecho de los últimos diez años. Sin discusión.
Momentos así nos hacen reflexionar irremediablemente. Todos los madridistas admiramos a Carvajal, pues con justicia se ha ganado nuestro cariño. Sin embargo, estaremos de acuerdo que un percance de este calibre también nos obliga a ponderar su figura. No es fácil permanecer diez temporadas seguidas siendo titular indiscutible del Real Madrid. Tampoco lo es desenvolverse con esa admirable capacidad.
Asimismo, su lealtad por el Club y buen hacer jamás se ha puesto en duda. Ninguno de nosotros recordamos regateos de declaraciones, follones o actuaciones desafortunadas de su entorno. Todo esto en conjunto suma un valor activo para el Club de indescifrable valor. Carvajal es el canterano ejemplar que consiguió con su talento ser el mejor lateral derecho del mundo y a su vez mantener los pies en el suelo.
La historia del leganense es muy especial y hay en ella algo de destino manifiesto. Como todos los buenos madridistas saben, Carvajal fue el niño elegido entre miles para poner junto a don Alfredo Di Stéfano la primera piedra de nuestra ciudad deportiva de Valdebebas. En un guiño del destino, un niño de 12 años sería el encargado de protagonizar al lado de la mayor leyenda del Club un acto que a la postre definiría al Madrid contemporáneo más de lo que pensamos. Si la Ciudad Real Madrid puede enorgullecerse de ser la más completa y puntera del universo fútbol, esta tiene en Carvajal a uno de sus frutos más ilustres.
Carvajal es el canterano ejemplar que consiguió con su talento ser el mejor lateral derecho del mundo y a su vez mantener los pies en el suelo
La vida tiene mecanismos suficientemente complejos para sorprendernos, pues en un efecto dominó de la causalidad, ese niño rubito elegido al azar llegó a ser un talento generacional.
Esa histórica foto junto a don Alfredo poniendo la primera piedra acompañará a Carvajal toda su vida. Y tal vez sea esta imagen la síntesis total del legado del Madrid de Florentino Pérez. Pasado, presente y futuro conjugados juntos para mantener la esencia del madridismo mirando a un futuro indescifrable donde lo único seguro es que el Madrid se mantiene intacto como la única institución libre y confiable.
Y ahora, más allá de lo afectivo, todos nos preguntamos cómo resolverá Carlo Ancelotti esta importante baja que nos deja toda la temporada sin uno de los pilares del equipo. Partiendo de la base que no existe recambio total, cabe pensar que el italiano confiará en Lucas Vázquez para ocupar esa baja. El gallego ha demostrado en sobradas ocasiones ser un jugador capaz de dar todo lo que lleva dentro y a buen seguro que hará un gran papel. Dicho esto, supongo que tanto el staff técnico como el Club contemplan la idea de dar minutos de descanso a toda la línea de defensores.
Y llegados a este punto, ¿tenemos suficientes jugadores para repartir minutos y no perder capacidad efectiva? La vuelta de David Alaba a la dinámica del equipo está al caer, pero de ahí a ser aconsejable entrar en competición, aún promedia un tanto. Algo así sucede con Vallejo. Entonces, miramos a la cantera. ¿Será suficiente así o tal vez tengamos que reforzarnos en invierno? Si bien el Club fiaba la incorporación de nuevos efectivos a la defensa de forma puntual con el más que posible fichaje del lateral izquierdo Alphonso Davies como gran oportunidad de mercado, el tema de los centrales parecía relegado a hallar un joven talento generacional tipo Leny Yoro. Por el contrario, estos días pareciera que se debieran ampliar las características de búsqueda. Será interesante ver cómo se gestiona todo este tema. A la espera, le deseamos una pronta y excelente recuperación a Daniel Carvajal Ramos. La afición está contigo.
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El Chelsea FC derrotó (3-2) al Real Madrid femenino en el primer partido de la fase de grupos de la UEFA Women’s Champions League. Aunque los goles de Sjoeke Nüsken, Guro Reiten y Mayra Ramírez penalizaron la fragilidad blanca en el juego aéreo, Alba Redondo y Linda Caicedo recortaron distancias hasta rozar el empate en Londres.
Bajo un aguacero que hacía retumbar la cubierta de los graderíos de Stamford Bridge y ante una de las tres mejores plantillas de Europa, el Real Madrid femenino decidió comenzar su partido más difícil de la fase de grupos de la Women’s Champions League encajando un gol antes de llegar a los ciento ochenta segundos de juego. Ese inicio catastrófico no hacía presagiar nada bueno, pero al contrario de lo visto en años anteriores, el Madrid plantó cara a uno de los monstruos de la competición hasta acabar haciéndole pedir la hora noventa minutos después.
Tras un partido de liga de mero trámite recibiendo al Valencia y en el que los tres puntos a duras penas compensaron la lesión de Sandie Toletti, Alberto Toril optó por introducir de inicio a todas sus centrocampistas sanas. Con Caroline Weir y Alba Redondo como referencias en ataque, el equipo madridista salió decidido a disputarle el mando del duelo al Chelsea y a la media hora de juego ya lo había conseguido, pues el balón fluía entre Teresa Abelleira, Melanie Leupolz y Filippa Angeldahl.
Aunque los goles de Sjoeke Nüsken, Guro Reiten y Mayra Ramírez penalizaron la fragilidad blanca en el juego aéreo, Alba Redondo y Linda Caicedo recortaron distancias hasta rozar el empate en Londres
Por desgracia para las blancas, por entonces el marcador anunciaba –casi inexplicablemente– un dos a cero. El 1-0 llegó a raíz de un centro largo servido desde la derecha por Johanna Rytting Kaneryd. En el segundo palo saltó con contundencia Sjoeke Nüsken, lo suficiente para conectar el cuero, y Sheila García tuvo el infortunio de redirigir el cabezazo a la red. Veinticinco minutos después, otro balón parado por arriba que la zaga fue incapaz de despejar obligó a María Méndez a arriesgar en un intento de despeje en el que trabó a la atacante ‘blue’ que se le interpuso. Música para los oídos de la caserísima colegiada croata, que pitó el penalti claro tras un instante de suspense.
Guro Reiten dobló el botín del Chelsea desde los once metros y, quizás a causa de encontrarse un escenario tan favorable, las locales optaron por seguir plantadas sin más sobre el césped sin que la práctica con balón del deporte allí llamado football pareciese ir con ellas. Lo del equipo londinense es un caso digno de estudio, puesto que cada verano refuerzan su ya amplísima y sólida plantilla para seguir jugando tan mal como siempre. El signo del partido enfadó lo suficiente a las futbolistas del Real Madrid como para olvidar la desventaja y buscar la justicia a base de insistencia. Sólo así llegaría el gol. Ya cerca del descanso, Olga Carmona ganó bien la línea de fondo, centró y esta vez fue la defensa del Chelsea la que se enredó sin mandar el balón al Támesis. Alba Redondo estuvo rápida cuando el regalo fue a parar en sus botas, cargó la pierna y superó por abajo a Zecira Musovic.
Si bien el tanto de diferencia venía a explicar una parte de la realidad vista sobre el césped, en el fútbol son múltiples las variables que se superponen y el Real sigue sin dominarlas todas; una de ellas es la contundencia física y su derivada, el juego aéreo. El paso del tiempo transformó cada balón dividido en un dolor de muelas y, por arriba, el tercer gol local hizo imposible esconder un déficit que en Europa se paga siempre. La fórmula volvió a ser la misma: centro lateral de Lauren James y cabezazo de la colosal Mayra Ramírez a la red superando por alto a Maëlle Lakrar y a Misa Rodríguez.
Quedaba aún un mundo por jugar, el clima de perros había dejado tiritando a propios y extraños e, internamente, la expedición blanca debió empezar a asumir que la primera victoria ante un grande del fútbol femenino europeo seguiría sin llegar. En ese contexto, en años previos el equipo se habría dejado ir para volver a Madrid con un resultado abultado, pero esta vez ocurrió lo contrario. Las futbolistas volvieron a agachar la cabeza, robaron balones, intentaron progresar hacia la meta rival con mayor o menor acierto y no dejaron al Chelsea respirar en su guarida ubicada en el corazón de la capital inglesa. Los tres puntos estaban perdidos, y sin embargo en el 83 la enésima acción de ataque blanca fue progresando a trompicones. Apareció Weir en la frontal, disparó cruzado Eva Navarro, el esférico quedó bloqueado sobre la línea de gol y Linda Caicedo terminó empujándolo a la portería para firmar el definitivo 3-2.
El Madrid quiso jugar a fútbol y plantar cara al Chelsea en Inglaterra. Perdió, porque la imperfección del proyecto blanco sigue siendo una realidad, pero en el intento bien pudo descubrir cuál es el camino correcto por el que seguir avanzando.
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La lesión de Carvajal va mucho más allá de lo futbolístico. Se cae no solo el mejor lateral derecho del mundo, sino el capitán del Real Madrid. Tras finalizar el encuentro ante el Villarreal, el club confirmó que Dani Carvajal tiene rotura del ligamento cruzado anterior, rotura del ligamento colateral externo y rotura del tendón poplíteo en su pierna derecha. Lo más frustrante es que la acción haya sido una disputa de balón en el minuto 93 con el partido ganado. El fútbol, como la vida, es una montaña rusa de emociones constantes. Carvajal venía de hacer la mejor temporada de su carrera tanto a nivel individual como a nivel colectivo, metiéndole entre los favoritos a llevarse el balón de oro. En tan solo tres meses ha pasado de tocar el cielo en Berlín a pisar el infierno en el Bernabéu.
Ver entre lágrimas al niño que puso la primera piedra en Valdebebas, al hombre que marcó el gol de la decimoquinta, y al mejor 2 del momento causó dolor no solo en el vestuario, sino también en los aficionados. ¨El resultado es lo de menos, estamos todos preocupados por Carvajal¨, declaraba Valverde. El madridista, no ajeno a este tipo de lesiones después de lo vivido el año pasado, solo piensa en cómo suplirán la baja de su pitbull de Leganés.
En la rueda de prensa postpartido, Ancelotti destacó la confianza que tiene en Lucas Vázquez sin descartar la posibilidad de buscar un lateral en el mercado de invierno. “Lucas nos da mucha confianza. Ahora el mercado está cerrado y no hay muchas opciones”, declaró el técnico italiano. El Madrid, a pesar de ser la única posición en la que no tiene un sustituto natural, tiene alternativas. En caso de no confiar en Lucas, una de ellas sería poner a Valverde de lateral, aunque quitarle del centro del campo es complicado, ya que está siendo el jugador más consistente del equipo. La otra es Militao, pero al no haber traído un sustituto de Nacho, la zaga de la defensa perdería peso, ya que tendría que jugar Tchouaméni de central.
Una opción sería poner a Valverde de lateral, aunque quitarle del centro del campo es complicado, ya que está siendo el jugador más consistente del equipo
Cuando termine el parón, el Madrid será exigido en defensa ante conjuntos como el Dortmund, Barca, Milán y Liverpool. Ante esos equipos, sobre todo ante los dos últimos, salir con Valverde sería un acierto. Tanto Leao como Luis Díaz son dos de los extremos más peligrosos del mundo en la actualidad. La velocidad, fuerza y garra del charrúa serán claves para frenar los ataques por ese sector. Además, Federico está acostumbrado a sacar al equipo conduciendo el balón por la banda derecha.
Ancelotti atraviesa un momento delicado. El empate ante el Atlético, la derrota ante el Lille, y perder al segundo capitán del equipo durante al menos ocho meses hacen que sea sin duda la peor semana de lo que va de 2024. Ahora, toca ir a la guerra sin el soldado que lleva el escudo.
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La dramática lesión de Dani Carvajal, por sus consecuencias y la relevancia deportiva y moral del personaje, dejó una mota positiva: corroboramos, una vez más, que detrás de la luz de los títulos prima el brillo de los valores. El Madrid nunca abandona a los suyos, y la renovación ipso facto del corazón blanco es la última prueba de este principio que el club debe salvaguardar si quiere mantener su superioridad sobre el resto.
Si acudimos a la Historia, el gesto de confianza ante las dificultades de un jugador no es nuevo. Sucedió, por ejemplo, en 1987, cuando Valdano no pudo ocultar más su dolencia, una hepatitis cronificada, y Mendoza no dudó en ofrecer la seguridad que le uniría para siempre al equipo de Chamartín.
Si acudimos a la Historia, el gesto de confianza del Madrid ante las dificultades de un jugador no es nuevo, ya lo tuvo con Valdano
El delantero argentino llegó a España para ingresar en las filas de Alavés después de haber destacado en Newell’s Old Boys, con el que había debutado a los 18 años. Aguerrido, depredador de área y potente por alto, Valdano permaneció cuatro temporadas en Vitoria —desde donde se escapaba para ver a Juanito destacar en Burgos—, en las que disputó 107 partidos y anotó 21 goles. De allí dio el salto a Zaragoza, lugar donde se afianzó en España al firmar 47 goles durante los cinco años que permaneció en la ciudad maña.
Al Madrid aterrizó en los inicios de La Quinta, en 1984, lo que no fue un obstáculo para terminar imponiéndose en sus dos primeras temporadas de blanco con unos números más que notables. Y eso que, ya desde su etapa zaragocista, al argentino le perseguía una dolencia, la hepatitis, que ahora se había agudizado.
Muy pocos en el club sabían que Valdano terminaba más agotado de lo normal de los partidos, y que tenía que pincharse después con unas inyecciones que tenían unos efectos secundarios devastadores: temblores, fiebre, náuseas…
Pero todo cambió para siempre el 4 de marzo de 1987, día en el que el Real Madrid visitaba Belgrado para enfrentarse contra el Estrella Roja en la ida de los cuartos de la Copa de Europa. El resultado, derrota por 4-2, fue lo de menos —además, en la vuelta se remontó la eliminatoria—. Tras el partido, y considerando las cuatro horas que tardaban las malas sensaciones en aparecer tras la inyección, Valdano decidió ponérsela en el mismo vestuario del Pequeño Maracaná. Pero entonces sucedió un imprevisto, el vuelo de regreso a Madrid sufrió un retraso y el jugador, en el avión, comenzó a descomponerse. Mendoza, que iba justo delante, se percató y escuchó la verdad, ante la que no dudó: “Hasta que no te cures no volverás a jugar, estás poniendo en peligro tu vida”. A Valdano se le vino el mundo encima hasta que al día siguiente el gesto del mandatario blanco lo unió sentimentalmente para siempre con el club: le anunció que estaba renovado.
Valdano trató de volver, llegó el verano y se entrenó con el objetivo de competir, pero a sus 31 años y con las secuelas de la enfermedad comprendió que era imposible. El Madrid había perdido un jugador, pero había ganado un hincha.
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Buenos días. Quedan once días para que vuelva a jugar el Madrid, hecho que ocurrirá el 19 de octubre en Vigo contra el Celta. Sería magnífico dedicar ese periodo de tiempo a combinar descanso y entrenamiento, a cuidar la salud física —también mental— de los futbolistas para que puedan enfrentarse con más garantías a la carga de partidos que han de soportar. Pero como desde hace un tiempo se ha asumido que los deportistas son máquinas, en estos once días se encajan unos cuantos viajes y dos partidos de selecciones. ¿Qué es lo peor que puede provocar este sofocante calendario, que se incrementen drásticamente las lesiones graves, que cada vez haya más profesionales que pierden años enteros, si no algo peor? Pues que juegue otro, será por futbolistas, deben de pensar quienes manejan los hilos del fútbol.
La portada de As gira en torno a este asunto. «Entre el drama y la “huelga”» es el titular. Hay mucha gente que no está dispuesta a renunciar al nivel de vida que tiene gracias al dinero que genera el fútbol, y para ellos es más importante seguir llenándose los bolsillos que la salud de los trabajadores de este deporte. Es obvio, porque si no fuera así el calendario sería más racional. También es cierto que no es un problema exclusivo del fútbol, sino de la configuración de la sociedad, pero es un tema que se encuentra fuera de nuestro ámbito.
Desgraciadamente, el último de los grandes jugadores afectados ha sido Carvajal, ya lo sabéis. Seguimos tristísimos por ello, pero la pena no soluciona nada. A largo plazo, y en general, es necesario disminuir la cantidad de encuentros disputados; a medio plazo, y ya en clave madridista, hay que reforzar la plantilla; y, a corto plazo, de momento es perentorio echarle narices y salir adelante con lo que hay, como asegura As, que resalta el respaldo del Club a Lucas Vázquez y considera que no hay nadie mejor en el mercado.
Marca, sin embargo, no descarta que la opción Alexander-Arnold se adelante. El jugador acaba contrato y «la táctica es esperar a enero, pero las necesidades pueden acelerar los plazos». Sobre este asunto, recomendamos que lean el artículo de ayer de Tomás Guasch en esta casa.
El debate sobre lo acertado o desacertado de la confección de la plantilla del Real Madrid es eterno, nadie conoce cuándo comenzó y nadie está en condiciones de afirmar que terminará nunca. Hay un par de factores que habitualmente no se tienen en cuenta en estas discusiones: que las plantillas perfectas no existen y que las compuestas por 25 estrellas mundiales titularísimas luego no funcionan como equipo y además son imposibles de conformar.
Ambos elementos no significan que la actual plantilla blanca no sea corta de efectivos en varios puestos. Claro que es lícito criticar y elucubrar con este o aquel fichaje, aunque suele ser más sensato trabajar, quejarse poco, no hacer excesivo caso a lo que se dice en las barras de bar e intentar ganar. Por no irnos muy lejos, en el 22 se ganó una Champions con un Ancelotti «negligente» y en el 24 se obtuvo otra después de una plaga de lesiones que también de manera «negligente» no fue solucionada por el Club con fichajes.
Mundo Deportivo y Sport dedican sus portadas a Neeskens, histórico jugador blaugrana fallecido ayer a los 73 años. Descanse en paz.
Ninguno de los rotativos culés menciona —sí lo hace Marca— la retirada del fútbol de otro de sus mitos, uno de los más importantes junto a otros como Negreira. Se trata de Iniesta, a quien deseamos una feliz nueva vida.
Pasad un buen día.
En los años 20 y 30 del pasado siglo proliferaron en España los místers que procedían del fútbol inglés. Desde Mr. Pentland y Mr. O’Connell a Mr. Galloway y Mr. Greenwell, entre otros. Al conjunto madridista lo enseñó a jugar el irlandés Arthur Johnson a principios de siglo, unas doctrinas que había aprendido en las islas. Tres décadas después, el presidente Luis Usera decidió contratar a Mr. Firth, un técnico de gran fama en la época que había dirigido previamente al Racing.
Robert Firth había nacido en Sheldon, Birmingham, el 20 de febrero de 1887. Desarrolló su carrera futbolística en distintos clubes como el Birmingham, Wellington Town, Nottingham Forest, Port Vale y Southend United. Sirvió en la Artillería Real en la I Guerra Mundial y más tarde se pasó a los banquillos. Su primera experiencia fue lejos de su país y en el Racing de Santander. En el cuadro cántabro realizó una excelente labor y muy cerca se quedaron de dar la sorpresa en la Liga 30-31. Solo la diferencia de goles les dejó sin el título, quedando en segundo lugar tras el Athletic Club. Al siguiente año los santanderinos volvieron a estar buen nivel y terminaron en el cuarto puesto de la tabla. Sin embargo, la directiva del Racing no quedó demasiado contenta y decidieron cesar al inglés a principios del mes de junio de 1932.
El Madrid FC conquistó ese curso la primera Liga de su historia, pero prescindieron del húngaro Lippo Hertzka porque, a pesar de sus grandes conocimientos, no se le consideraba muy trabajador en el día a día. El club decidió emprender un nuevo proyecto con otro entrenador. En cuanto supieron de la libertad del técnico británico tras su etapa en el Racing lo contrataron en a finales de agosto. La nota en la prensa rezaba que se haría cargo del cuadro merengue a partir del 1 de septiembre. Según publicó poco después el diario El Cantábrico, el inglés declaró a varios amigos íntimos en Santander que estaba “contentísimo de su estancia en Madrid, así como de las facilidades y atenciones que halla en afición, crítica, directivos y jugadores madrileños. Se mostró entusiasmado de cómo se encuentran los jugadores, de su moral y de su optimismo, lo que hace confiar en que a Liga les proporcionará muchos triunfos”.
Firth era un hombre de semblante serio, pero que desprendía un enorme optimismo hacia sus futbolistas. Nada más llegar los consideró campeones. En los primeros entrenamientos se observó al entrenador inglés que estaba muy pendiente del control de balón de todos sus hombres. Para la preparación física le ayudaba Heliodoro Ruiz, que se encargaba de dar una cultura física apropiada a todos los jugadores que le mandaba Firth.
El británico chapurreaba el español, como comprobó Rienzi, de AS, que fue a cubrir uno de sus primeros entrenamientos. A Prats se dirigió así: “Osté, Prats, no tocar balón hoy. Correr uno poquito. Sin fatiga”. A Valle le ordenó: “Osté, correr también. Necesitamos que osté rebajar grasas”. A los delanteros les aconsejaba “tirar más bajo, chicos”. Y de Zamora habló con varios periodistas para comentarles que “Samora estar de manos que ya no poder saber más. Agilidad necesito conserve”. Al final de la sesión Firth despachó con la prensa: “Yo conocer aún poco a los chicos. Lo más completo ser la defensa, el trío de Samora, Siciaro y Quincoses. Cosa seria. Ya compenetrados. Tener grandes elementos en línea media y delanteros. Nesesitamos unirlos, que jueguen todos hasiendo equipo. Regueiro, el Louis, portentoso jugador, solo falto de perfeccionar tiro. Hilario también bueno, pero sobrarle nervios en ocasiones. Olivares será gran centro forward. Lo más a arreglar es línea medios. Yo no poder desir aún hasta conocerlos un poquito más. Los mejores equipos tienen defectos. En España coidar muy poco colocación en campo y saber parar el balón”.
La pretemporada blanca duró casi un mes en la que el entrenador inglés fue armando el equipo. Amistosos contra el Betis, el Hércules o el CD Nacional le dieron las pistas para su once tipo. Pronto llegó el Campeonato Mancomunado Centro-Sur, en el que los merengues no tuvieron rival y de los diez partidos ganaron nueve y solo perdieron en su visita a Sevilla en el debut. Así Firth sumó su primer título en la capital.
La Liga comenzó el último fin de semana de noviembre contra el Español. Al igual que en el Mancomunado no fue el estreno soñado y los madridistas cayeron por la mínima, lo que conllevó críticas en la prensa. La alineación no distó mucho de lo que sería habitual el resto del curso: Zamora; Ciriaco, Quincoces; Pedro Regueiro, Valle, Gurruchaga; Eugenio, Luis Regueiro, Olivares, Hilario y Leoncito. En cuanto a la filosofía de juego, no hubo un cambio drástico tras lo visto con Herztka, pero sí era un equipo más auténtico, con una idea más colectiva que de individualidades. El estilo fue práctico y más depurado que nunca por el perfil de colocación, toque y temple de los jugadores en la línea media. Estas aptitudes tenían influencia en el ataque, que se desenvolvía a placer y con mayor brillantez en las jugadas. Sin embargo, la característica diferencial del equipo se basaba en la fortaleza defensiva del gran trío Zamora, Ciriaco y Quincoces. Además, Eugenio le arrebató la titularidad a Lazcano, y Leoncito fue el jugador número 12 que entraba habitualmente en los onces para cubrir la ausencia de algún compañero. Por su parte, Luis Olaso en el extremo izquierdo acabó por quedarse el puesto pese a la enorme competencia existente.
Firth era un hombre de semblante serio, pero que desprendía un enorme optimismo hacia sus futbolistas. Nada más llegar los consideró campeones
Los comienzos de Firth no fueron sencillos porque el listón lo había dejado alto el magiar Hertzka. Tampoco ayudaron algunas polémicas como la que salió escrita en la prensa porque había “prohibido más de dos regates seguidos” a sus jugadores, lo que había asustado a futbolistas virtuosos del desborde como “Hilario y Gurruchaga”. Pero el equipo tuvo una reacción espectacular tras la derrota en Sarriá. Su pulso en la primera vuelta con Español y luego en el tramo final con el Athletic Club fue muy emocionante.
Tras dejarse dos puntos en la Ciudad Condal, los merengues acumularon 12 victorias en los siguientes 14 partidos. Únicamente no lograron el triunfo en las visitas con empate al Barcelona y el Betis en la sexta y decimotercera jornadas respectivamente. El equipo cogió el liderato en la jornada diez y ya no lo volvió a soltar. Fue una semana antes cuando se disputó uno de los encuentros claves de la Liga entre merengues y bilbaínos en San Mamés. Zamora estuvo colosal y Luis Regueiro fue el más destacado, aunque los tantos los firmaron Olivares e Hilario. Siete días después fue el Español el que visitó Chamartín y se marchó de vacío al vencer los merengues con goles de Eugenio y Luis Regueiro. En la segunda vuelta a la gran plantilla ya existente se sumó el ‘Mago’ Samitier desde Barcelona. El cuadro madridista fue imparable, siendo una roca atrás (17 goles encajados) y eficiente arriba. A pesar de dejarse alguna derrota como en Santander, el 19 de marzo de 1933 cantó el alirón al vencer con contundencia al Arenas por 8-2 en Chamartín.
Firth, con el título de Liga bajo el brazo, se convertía en el tercer técnico inglés en cosechar un entorchado en los pocos años de existencia de la competición. Primero fue Bellamy con el Barça y luego Pentland en dos ocasiones con el Athletic. Quedaba claro que el método inglés era sinónimo de éxito. A Firth le preguntaron por distintas cuestiones y por la diferencia entre los jugadores españoles y extranjeros: “el futbolista español acaba pronto; muy pronto. En algunos puntos del extranjero los jugadores llegan a viejos, pero viejos de verdad no a lo que aquí se llama viejo, y cada día saben más. La razón de que aquí no haya jugadores así es el temperamento español. Los españoles no se ocupan del fútbol con la intensidad que debieran. Hay una gran afición; pero los jugadores quieren el fútbol de partido, de lucha, no el de trabajo diario, el de vida severa, el de plan riguroso e inquebrantable. El jugador español es viejo en cuanto cumple los 30 años”.
Tras la consecución de la Liga, la ciudad de Madrid organizó un homenaje al equipo en el Círculo de Bellas Artes. Con más de 500 comensales, acudieron entre otras personalidades Rafael Sánchez-Guerra, secretario general de la Presidencia de la República, y Pedro Rico, alcalde de Madrid. A continuación, el equipo se puso a preparar la Copa que daba inicio la segunda semana de abril. Se quería el triplete de títulos para culminar una temporada histórica, pero no se consiguió por muy poco. El camino copero fue un paseo merengue avasallando a todos sus rivales hasta la final: Racing, Unión Irún, Sporting y Valencia. La final fue contra el Athletic en Montjuic, en la que los blancos vencían al descanso, pero con un par de jugadores tocados (Valle e Hilario) y el ímpetu de los bilbaínos, el Athletic terminó remontando en apenas dos minutos con dianas de Gorostiza y Lafuente.
El estupendo bagaje de Firth se vio reflejado en su renovación con el club blanco en el mes de julio. La prensa destacaba que “la junta directiva no puede estar más satisfecha de su labor”. El objetivo para el curso 1933-34 era ganar de nuevo la Liga y así poder quedarse con el trofeo en propiedad después de tres triunfos consecutivos. Las vibraciones en un comienzo fueron positivas al alzar de nuevo el Campeonato Mancomunado Centro-Sur, como había sucedido las dos campañas previas. En esta ocasión el desenlace estuvo ajustado con un Athletic de Madrid que dio más guerra de la prevista.
Firth alcanzaba el tercer título en su periplo madridista, pero sería el último. El estreno liguero fue un empate contra el Arenas y pese a que luego llegaron cuatro triunfos consecutivos, las dos derrotas frente al Athletic en San Mamés y el Betis en casa sentenciaron al entrenador inglés. Influyó, además, la racha de lesiones, varias de ellas estúpidas, que afectaron al equipo. La directiva lo achacó a que los entrenamientos de Firth no eran los más adecuados.
El 19 de diciembre de 1933 dejaba de ser técnico madridista y en la prensa madrileña se puedo leer lo siguiente: “Mister Firth y el Madrid han roto amistosamente el compromiso que les unía. El inglés no ha encontrado las facilidades deseadas y los dirigentes han creído que las cosas no marchaban como fuera de desear”. Los jugadores tuvieron una muy buena relación con el inglés y siempre les pareció que era muy atento con ellos. Por eso quisieron despedirle organizando una cena íntima de despedida, agasajo que emocionó a Firth.
A pesar de que en la prensa se especuló con mucha fuerza que su sustituto sería Pepe Samitier, finalmente el elegido fue Paco Bru, antiguo seleccionador nacional y que también había entrenado al RCD Español, la Juventud Asturiana, el Racing de Madrid y a Perú en el Mundial de Uruguay de 1930.
Fotografías: archivo Alberto Cosín.
Dani Carvajal se ha roto la rodilla en un momento muy inoportuno. Siempre es inoportuno romperse un ligamento cruzado, la verdad, pero ahora especialmente. Por él y por el Madrid. Carvajal estaba en el mejor momento de su carrera, por otra parte brillantísima. Su influencia en las horas decisivas, en los partidos de mar dura y brava en los que el Madrid ha labrado su leyenda europea, no se puede cuantificar ni con métricas ni con flechitas ni con mapas de calor: se puede resumir en lo que los tontos llaman ahora aura. Si el destrozo personal es terrible, el que esta lesión le hace al equipo es terrorífico.
Lo que deja claro este comienzo de campaña es que el equipo va cortísimo por debajo, tanto como largo o muy largo de tres cuartos de campo hacia adelante. Si la situación de partida, con dos centrales y medio (Tchouaméni) para la temporada con más partidos de todos los tiempos, era delicada, ahora ya es trágica. Alaba, con suerte, no ha perdido una pierna. Lleva un año parado, prácticamente, y su rentrée es una fecha vaga en el calendario de 2025 de la que nada se sabe. Imposible contar con él para lo gordo, salvo milagro. Lo mismo se puede decir también de Vallejo, que parece básicamente inhábil para la práctica deportiva profesional. El lateral izquierdo parece cubierto, pero las perspectivas para el derecho son una pesadilla.
Lo que deja claro este comienzo de campaña es que el equipo va cortísimo por debajo, tanto como largo o muy largo de tres cuartos de campo hacia adelante
¿Se acuerdan de la última vez que vimos a Militao jugando en el lateral derecho? Fue en Sevilla, contra el Betis, en vísperas del Estado de Alarma, y casi le cuesta a Zidane su última Liga.
Hay evidentes signos de hastío en el Madrid en este comienzo de temporada. Es la cuarta temporada seguida de Ancelotti como entrenador, algo que no pasaba desde los tiempos de Del Bosque. Y Del Bosque no pasó de los tres años naturales y medio, un poco como Zidane, que en ninguna de sus dos etapas duró más de dos temporadas y media. Estamos hablando de los tres entrenadores más longevos en el cargo del Real Madrid en el siglo XXI, lo que sirve para hacernos una idea de por dónde pueden ir los tiros al cabo de este curso del que, aunque no lo parezca, queda aún más de dos terceras partes. Pero hoy va todo tan rápido…
Paolo Sorrentino, que ahora estrena película, por cierto, tiene una muy buena, de sus principios, llamada El hombre de más. En ella, dos personajes que se llaman igual se encuentran por casualidad en el momento más bajo de sus respectivas vidas. Uno de ellos es un exfutbolista que quiere hacerse entrenador. Lleva años preparando un sistema revolucionario cuya clave de bóveda es la inclusión de un jugador más en la salida del balón de su equipo. En estos días en los que el centro del campo del Madrid es una no-go zone, he recordado de nuevo aquella película y me ha hecho gracia. Si falta un regista, a todas luces, la baja de Carvajal ahonda más el cráter de esa entelequia llamada salida de balón, que en este Madrid es un páramo. No es que haya un hombre de más, es que hay varios hombres de menos.
Carvajal estaba en el mejor momento de su carrera, por otra parte brillantísima. Su influencia en los partidos de mar dura y brava en los que el Madrid ha labrado su leyenda europea no se puede cuantificar ni con métricas ni con flechitas ni con mapas de calor: se puede resumir en lo que los tontos llaman ahora aura.
A todo esto, la dirección deportiva, ¿qué dice? Porque Ancelotti (y esa es, ojo, una de sus virtudes como manager desde sus tiempos en el Milan de Berlusconi) dice lo que la casa necesita que diga. Que faltan por lo menos un central y un centrocampista con amor por el balón y querencia creativa es ya tan evidente como que el agua moja. Por lo que sea, ni Güler ni Bellingham ni Camavinga ni, mucho menos, Tchouaméni, cumplen satisfactoriamente esa función de poner orden en el ataque, acompasar el ritmo del juego a las características naturales de los delanteros, marcar el tempo y, en fin, imponer esa baja intensidad dramática que ha ayudado decisivamente al Madrid a ganar casi todas sus últimas Copas de Europa en los momentos críticos de las eliminatorias y de las finales.
En este panorama la baja de Carvajal es extremadamente sensible por su, como digo, influencia moral en el resto de compañeros (lo que antes llamábamos jerarquía) y por constituir casi la única llave de paso desde la “transición defensiva” hacia delante que tiene el juego de un equipo limitado que sufre horrores para activar el enorme potencial ofensivo con el que cuenta. Hay que empezar a señalar al presidente, o bien a quienes deciden qué fichar o no fichar por las consecuencias que pueda tener esta temporada, a efectos de títulos, objetivos no cumplidos y despidos.
Todos sabemos ya a estas alturas de la vida que en el Madrid no hay años de transición y la plantilla tiene carencias graves de confección. Me ha salido un pareado, pero el próximo partido del Madrid en el Bernabéu es contra el Barcelona y ese sí que es el primero de los turning points del curso. Para bien o para mal, el Clásico marca una pauta de lo que acontecerá después. El año pasado el Madrid facturó un majestuoso doblete tras empezar perdiendo por grave lesión a tres titulares de la zaga, pero la plantilla era algo más rica en efectivos. De la planificación depende el rendimiento y del rendimiento la proyección a medio plazo del equipo, hasta ahora raison d’etre del club. Recuerdo aquello del caballo de un jinete perdió un clavo…
Getty Images.