Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amiguitos, y bienvenidos todos al fabuloso mundo de luz y de color de la Mugrienta Liga Negreira. La excursión europea de mitad de semana no estuvo mal porque conviene conocer otras voces, otros ámbitos, y demostrar de pronto al planeta entero que cuando suceden cosas, como que los rivales vean tarjetas cuando lo merecen, eres un equipo descomunal. Pero qué queréis que os digamos: como en casa no se está en ningún sitio, ¿verdad?

Sí, amiguitos, sí, qué gustazo estar de vuelta en los confines patrios, lejos de aventuras extemporáneas y bien cerquita de nuestros entrañables Cuadra Fernández y Munuera Montero y Melero López y Muñiz Ruiz y… ¿Quién nos mandaba a nosotros alejarnos de ellos? Ellos saben qué es lo que nos conviene, aunque quien bien te quiere te haga llorar.

Te haga llorar a ti y le conceda todo a tu rival. Las dos cosas, claro, porque la una sin la otra es faena incompleta y la otra sin la una es trabajo a medias. El Barça, por ejemplo, ganó ayer, y lo hizo merced a la condonación de un penalti por pisotón de Balde al jugador de Las Palmas Sandro. Una jugada tan merecedora de que el árbitro se fuera a los once metros como la que llevó a Soto Grado a pitar penalti de Tchouaméni en el derbi o a Munuera Mobrevo a pitar penalti a Camavinga en Pamplona. Queremos decir que o bien son todas penalti o bien ninguna lo es, porque son absolutamente idénticas. Pero aquí no hay coherencia, o mejor dicho, sí la hay, pero es un tipo de coherencia fraudulenta y prevaricadora que consiste en lo siguiente: cuando el jugador va de blanco es penalti; cuando va de azulgrana o rojiblanco, no lo es.

Hablamos de lo azulgrana o de lo rojiblanco porque ambos equipos, el cliente de Negreira y el cliente de Munuera, fueron grotescamente beneficiados ayer. Los culés, del modo en que acabamos de explicar; los rojiblancos, a través del no señalamiento de una mano como la copa de un pino en área atlética. El Valencia, rival colchonero, se saltó durante un momento el respeto a las decisiones arbitrales que hipócritamente se había autoimpuesto para poder arremeter contra el Madrid firmando un comunicado conjunto con LaLiga. Observen qué sepulcros blanqueados.

“Nosotros respetamos a los árbitros, PERO…” Ya sabéis que, cuando uno dice algo y a continuación añade “pero”, hay que tomarse todo lo anterior a beneficio de inventario. Como sentenciaba el siempre genial Maketo Lari, respeto ADVERSATIVO a los árbitros.

No son los únicos. Otros clubes que, al alimón con Tebas, habían firmado contra el Madrid por denunciar la pocilga que es la competición, ya se están quejando también de los pésimos arbitrajes cosechados.

Pero ¿no habíamos quedado en que había que respetar a los árbitros y que los malos de la película eran los del Madrid por hacer comunicados reclamando una limpieza del CTA?

La hipocresía es lacerante.

A este mundo donde quien denuncia la corrupción (Real Madrid) es denunciado, sin perjuicio de que los denunciantes del denunciante se vuelvan luego denunciantes también, vuelve hoy el Real Madrid a las 16:15, frente al Girona, y bajo el arbitraje de Cuadra Fernández, colegiado de conocidísima adscripción atlética que se apuntó al Colegio Balear pese a ser madrileño para poder arbitrar a su Atleti… y a los rivales de su Atleti. Antes del partido, es probable que nos hagan posar con una pancarta como esta.

La estrategia es perversa. Quieren equiparar a quienes denuncian una estructura manifiestamente corrupta con quienes insultan a los colegiados o sus familias. No habrá más remedio que posar con una de estas, puesto que el Madrid (por supuesto, tampoco La Galerna) no estará jamás a favor del acoso en redes, o fuera de las mismas, a ningún representante del colectivo. Posemos, sin que por ello desfallezcamos en la lucha.

En lo que al Girona respecta, intentemos ganar. Si se revela tarea imposible por acción de los enemigos del silbato, relajémonos y, a partir de la próxima jornada, alineemos una esmerada combinación de suplentes y castillistas.

Esta competición no vale la pena. No merece al Real Madrid, que es quien, con su prestigio, simplemente formando parte de ella, la mantiene a flote.

Pasad un buen día.

(PD: Nos olvidábamos. Las portadas del día no hablan de nada de esto, al ser parte del problema. Os dejamos con ellas porque tal vez queráis verlas).

 

 

 

Buenos días, queridos amigos, lectores de bien.

Sábado de transición, de metamorfosis futbolera, y así lo reflejan en cierto modo las portadas de hoy. El fútbol español es ese deporte que en los últimos años ha logrado el dudoso mérito de resultar apasionante, entretenido y vibrante en jornadas de Champions como la vivida el pasado miércoles, para convertirse en apenas tres días después en una cosa mugrienta, casposa, con trencillas protagonistas a los que “canta-de-lejos” que aleccionan, un campeonato de públicos faltones y tipos “má-feos” que Picio que agreden a nuestros jugadores de modo impune mientras una prensa servil mira para otro lado o pone a Vinícius “en el foco”.

Las portadas reflejan en su mayor parte ambos aspectos de la actualidad. Pasamos a una nueva fase de Champions, los octavos, mas, sin solución de continuidad, comienza una nueva jornada de Liga, welcome to the mud. El sorteo acapara el grueso de las portadas, así que vamos con ellas y con la interpretación que los medios hacen del previsible resultado de las bolas de la UEFA.

Las portadas de la prensa madrileña se centran, como no podía ser de otro modo, en el derbi madrileño, pero lo hacen con un tono beligerante que, habida cuenta de los antecedentes de la afición del Frente Atlético por el lanzamiento de mecheros al campo o de cuerpos al río, no creemos que sea el más conveniente.

El subtítulo habla de “máxima tensión entre los clubes” y el titular mezcla palabras derivadas de condena y de enfrentamiento. Efectivamente, es una condena, una pereza infinita, enfrentarse a un equipo leñero comandado por un entrenador de las características del Cholo y jaleado por una afición en la que lucen mucho más los agresivos y violentos que el resto, los que destacan mayormente por lo bien que cantan bajo la lluvia. Recordemos que ese “momento de máxima tensión entre los clubes” se debe a que el Real Madrid ha denunciado la “corrupción sistémica” que una investigación judicial dio por acreditada y el Atleti reaccionó criticando esa denuncia, y eso, claro, genera muuuucha tensión. Los mismos que colgaban pancartas en el propio estadio contra un siglo de arbitrajes, acaparaban portadas por una amarilla no señalada y exhalaban por sus bocas que la Liga estaba peligrosamente preparada para el Real Madrid (aunque la ganara el Barça de Messi y Negreira en aquella ocasión) se erige ahora en defensor del arbitraje.

Al menos hay que agradecer que la foto escogida por el diario sea un abrazo de reconocimiento o reconciliación entre los jugadores, los franceses Griezmann y Mbappé. Eso que siempre debió primar en el fútbol, pero que tantos años de corrupción impune se han cargado.

El nada gallardo diario Marca recurre también al lenguaje bélico y nos habla de “guerra”, a la par que muestra el cuadro entero resultante del sorteo de la Champions de ayer. Recomendamos seriamente a sus redactores no mentar la guerra cuando los lectores tradicionales de ese diario son seguidores del grupo más violento que puebla actualmente el fútbol patrio. No lo arreglan con el subtítulo: “El derbi madrileño es la bomba de los octavos”. Pues nada, tipejos del Frente Atlético, tomen la bomba y vayan a la guerra, que al enemigo hay que masacrarlo. Es lo que corresponde. Si Courtois provoca al celebrar un gol, pues láncenle algo de verdad, no unos mecheritos y un bocadillo, mucho mejor un casco de moto, una botella de JB o una cabeza de cochinillo. Total, todo queda impune en este país.

La parte inferior de la portada es para destacar la alianza de amics en su vuelta a LaLiga: “Atlético y Barcelona, a presionar al Madrid”. Ayer, en las redes sociales, numerosos aficionados se cuestionaban cuál sería la actitud del Atleti en su próximo enfrentamiento copero contra el Fútbol Club Barcelona, que se celebra a pocos días de la eliminatoria de Champions frente al Madrid. Cuando el objetivo principal no es pelear un título, sino hacer daño al “enemigo” (no rival, por mantener el lenguaje bélico de Marca), es lógico que entren las dudas.

Los diarios madrileños coinciden en hablar de la “fortuna” que “sonríe” al Barça, pero la ilusión se desborda de manera exagerada en la prensa cataculé, que ya se ve poco menos que en la final de Múnich.

“Un camino asequible hacia la final” para el Barça, mientras que “habrá un derbi de alta tensión”. Nada inesperado que no se hubiera anticipado ya en La Galerna. El faldón inferior muestra a Hansi Flick, el entrenador culé cuya metamorfosis de “tipo majo” a “culé de manual” podemos dar por completada. Ayer mostró su preocupación por el arbitraje español y por las familias de los árbitros, ¡y se le veía visiblemente indignado! El mismo tipo que se pasó una semana clamando por un fuera de juego en su contra (¡uno de cien!) o varias ruedas de prensa con el “siempre nos pasa lo mismo”, “no es normal que tengan estos errores ahora que hay VAR”, ese mismo individuo, sí, ese alemán malencarado, exige ahora respeto por el colectivo y muestra preocupación por sus familias. Nuestro querido Fred le contestó ayer de manera conveniente:

El diario Sport es, quizás, el más eufórico de todos. Esta portada nos recuerda mucho, pero mucho, mucho, a otra histórica, mítica:

Y por eso nos gusta. Ya sabemos lo que pasa cuando se sale del paraguas Negreiro, que puede llegar un Manolas y mandarte a tu casa.

Os dejamos con la portada de Mundo Deportivo, diario de Godó, grande de España.

Pasad un gran día.

El sorteo de la remozada Champions League deparó un nuevo duelo entre los dos equipos dominadores del fútbol europeo durante el último lustro. A pesar de la diferencia de rendimiento de los celestes respecto al enfrentamiento disputado hace diez meses, en ambas eliminatorias su punto más destacado, por diferentes razones, fue el rendimiento físico. En su camino triunfal a Wembley, el Real Madrid derrotó en cuartos de final a una escuadra robótica para agrandar su leyenda, como quedó recogido en el artículo “Y el City corrió más que nunca”, publicado en La Galerna el 19 de abril de 2024.

La victoria madridista en la tanda de penaltis, después de resistir el incesante asedio de los locales, opacó los comentarios sobre el poderío físico de los jugadores de Guardiola. Con la supuesta fatiga de haber estado volcados en busca de la portería defendida por Andriy Lunin durante más de una hora, jugadores que han destacado habitualmente por otros motivos, como Bernardo Silva o Phil Foden, fueron capaces de imponerse con facilidad a Eduardo Camavinga y Fede Valverde en el centro del campo.

Conforme a los principios estadísticos, los dos partidos de dieciseisavos son todo un regalo para comparar el desempeño de Real Madrid y Manchester City. En la era de la Inteligencia Artificial, donde los datos son las minas del Rey Salomón, que ha llegado al fútbol para que cualquier parámetro sea pronosticable, la magia de las noches europeas en el Santiago Bernabéu sigue aplastando a cualquier Excel. La preponderancia de las cifras da lugar a análisis en los que los futbolistas son reducidos a cartas de un videojuego.

Vaya por delante que para una objetiva comparación entre las dos últimas eliminatorias entre los de Carlo Ancelotti y Pep Guardiola hay que tener en cuenta diferentes cuestiones. El enfrentamiento que para muchos bien podía tener lugar en la final llegó a mediados de febrero, dos meses antes que en 2024, por lo que los jugadores se encuentran en un momento distinto en cuanto a la programación de su preparación, con las piernas más frescas, pero con el último punto de su forma física reservado para las semanas en las que ambos clubs esperan (o en el caso del City esperaba) luchar por levantar el máximo número de trofeos posibles. Una planificación que aumenta su importancia tras un largo verano con una Eurocopa mediante, sin perder de vista la edición inaugural del Mundial de Clubes de la FIFA.

la magia de las noches europeas en el Santiago Bernabéu sigue aplastando a cualquier Excel

Las alineaciones también se han visto modificadas, más allá de incorporaciones como la de Kylian Mbappé o bajas como la de Kyle Walker, por las lesiones de piezas claves para sus técnicos, entre las que destacan por su sensibilidad dos campeones de la Eurocopa como Dani Carvajal y Rodri. Novedades que se traducen en modificaciones en las pizarras, en las que brillan nombres infalibles como el de Fede Valverde por su polivalencia. Por último, el propio devenir del marcador, con un Madrid que consiguió remontar en el Etihad para saltar al Bernabéu con una ventaja que no tardó en aumentar, también cambió las necesidades de los entrenadores.

Los primeros meses de la temporada 2024/2025 no han sido fáciles para los vigentes campeones ligueros de España e Inglaterra, pero mientras el Real Madrid poco a poco es un equipo más reconocible, en Manchester van en aumento las voces que piden la salida del recién renovado Pep Guardiola tras gastarse más de 200 millones de euros en el mercado invernal. Dado que en la vuelta del pasado año fue necesaria la prórroga, el primer punto de comparación son los kilómetros recorridos en la ida (solo hubo un minuto más de añadido en el presente curso respecto al pasado). El Manchester City recorrió 115 km en 2025, 2,8 km menos que en el Bernabéu el 9 de abril de 2024. Aunque en el global de la eliminatoria fue claramente inferior, los citizen volvieron a acumular una mayor distancia completada. Ese día, el Real Madrid alcanzó los 112,8 km, por los 109 km que empleó para ganar a domicilio la semana pasada. En la noche que sirvió como bautismo europeo de Kylian Mbappé en Concha Espina, los de Ancelotti cubrieron 105 km, tres menos que los de Guardiola y Lillo.

Solo cinco jugadores completaron todos los minutos de los tres partidos, que por su duración, sirven como comparativa: ida 2023/2024, ida 2024/2025 y vuelta 2024/2025. En el lateral izquierdo blanco, Ferland Mendy corrió casi los mismos kilómetros en los dos partidos de ida, aunque en la presente campaña es uno de los señalados del cuadro merengue. Jude Bellingham también mantuvo su despliegue, además de anotar el tanto definitivo en el Etihad. Por parte del City, Rúben Dias se mostró impreciso, al contrario que Josko Gvardiol, el mejor futbolista celeste ante el equipo español. Aun así, el croata también corrió más en la ida de la pasada temporada, al contrario que Bernardo Silva, que completó 12,5 km sin disparar a puerta en el Etihad en el primer partido de la eliminatoria del presente curso. Los kilómetros no lo son todo, y donde realmente marcó la diferencia el City en 2024 fue en cómo sus jugadores se imponían en los duelos individuales como si el esfuerzo realizado no se notase en sus piernas.

Cuando el Real Madrid tropezaba ante el Lille o el Milán, las menciones al “método Pintus” desaparecieron. La perspicaz prensa inglesa no ha recogido los cambios en la normativa antidopaje de la FA que entraron en vigor el 14 de junio de 2024. Una viñeta en la que Pep Guardiola era Bjarne Riis comprobando que Miguel Indurain (Carlo Ancelotti) era humano en el Tour de Francia del 1996 ilustraba el análisis publicado en este portal la pasada primavera. Las menciones al ciclismo se han intensificado tras el escándalo acontecido en El Sadar, como en la explicación que dio Antonio Valderrama de por qué dejó de ver La Grande Boucle. El silencio de los tabloides británicos guarda bajo las alfombras los positivos de varios jugadores de la Premier League. La palabra doping aparece vinculada al Manchester City, pero acompañada del término financiero. Por el momento el gran señalado es Mykhailo Mudryk (Chelsea), y se enfrenta a una sanción de cuatro años.

La FA no ha endurecido radicalmente su normativa antidopaje, sino que ha aumentado su esfuerzo junto a la Agencia Antidopaje Británica para hacerla efectiva. Al contrario que en la tradición británica de señalar los problemas extranjeros, es de justicia reseñar el mayor número de controles antidopaje que se están efectuando en el fútbol profesional de las islas. Una cuestión (más) que hace aguas en la competición que dirige Javier Tebas, también con la inestimable colaboración de la prensa española, porque ya se sabe que “no es fútbol, es La Liga”. Un oprobio silencioso que se produce principalmente por la inacción de la Real Federación Española de Fútbol y el Consejo Superior de Deportes. Nuevamente, los números pueden ser engañosos. Al ser tan bajo el número de controles efectuados, cualquier aumento se refleja en un alto porcentaje. La UEFA lleva a cabo su propio programa antidopaje en la Champions League, el cual también es ineficaz por la escasa de frecuencia de controles fuera de competición.

 

Fotos: Getty Images. Tabla: Germán Urrutia

El fútbol es tan sencillo... Es un misterio la cantidad de debates, de discusiones, de polémicas alrededor de algo tan simple.

A los delanteros en racha se les caen los goles. Es un hecho, Cristiano podía darle con la uña, pero iban para dentro. Mbappé era malísimo, un futbolista acabado... el bocachanclismo antimadridista (perdonen la redundancia) lo había sentenciado en noviembre y diciembre. No valía. Para mí el gol que mete con la caña en Manchester, más que un error risible (pobres ignorantes) es el Alfa y el Omega, la cuadratura del círculo, el hombre de Vitrubio, la llamada de Kthulu. La demostración empírica de que Kylian ha vuelto.

La espinillera de Dios

Pero el fútbol es tan sencillo que a la sazón se trata de uno de los instrumentos de medida más eficaces para detectar tontos. El juicio precipitado, la opinión irracional, el argumento aneuronal son tan fáciles de medir que da hasta miedo usarlo.

Los meses de enero y febrero ya lo venían apuntando: Mbappé ha vuelto. La confirmación la vimos contra el City en el Bernabéu: Un golpeo en carrera, en el aire, cruzando por encima del portero hacia la portería que no botó dentro de la portería sino en el interior del lateral de la red. Un poco de física nos pone los pelos de punta: para que el balón toque la red precisamente ahí ha tenido que describir una curva muy precisa. Precisión equivale a concentración más confianza más calidad.

No debió ser fácil para el bueno de Kylian. Escapar de la jaula dorada como de un videojuego de acción. No quiero saber qué tipo de amenazas quedaron en el aire y con qué impacto en su subconsciente, lleno por igual de sueños de chaval y de monstruos de la edad adulta. Monstruos inimaginables que se ciernen sobre su familia y sobre su carrera. Monstruos imparables, innombrables, silenciosos y que se materializan de repente desde un plano de realidad que los mortales desconocemos. El submundo. Una denuncia inventada por aquí, una publicación contra tu imagen por allá, la sensación de que un extraño ha estado ahí cuando entras por la noche en tu casa en medio de la oscuridad.

El fútbol es tan sencillo... Es un misterio la cantidad de debates, de discusiones, de polémicas alrededor de algo tan simple

El segundo gol es el de la jugada coral. El indetectable Rodrygo arranca desde campo propio, se desliza en diagonal por todo el ataque hasta recibir de nuevo en la frontal, donde aparece de la nada, sin escolta ni vigilancia, para entregar a Mbappé entre las piernas de un defensor, dentro de la zona roja, pero rodeado por seis contrarios. La velocidad mental de un delantero en trance es lo que permite elegir el enemigo que más te estorba, le encaras y al suelo en un recorte de PlayStation. Después sólo te queda el pobre portero delante de 7,2 metros de gol. Gol por el palo corto. Precisión.

El tercero es la consecuencia de la derrota que ya era visible en las caras del rival: le dejaron dos metros para recibir en el pico del área, sin vigilancia, sin encimarle. Dos zancadas, se coloca la pelota y golpea suave con la izquierda. No sabemos si el balón giraba o no. Lo que vimos es que se dirigía al palo largo a cámara lenta. La estirada del portero se quedó a cinco centímetros de tocar la pelota, pero no llegó. Precisión.

Mbappé llega a este momento de la temporada donde caben todos los tópicos: está teniendo suerte, el City no fue rival, le regalan los goles, el Madrid no juega a nada... a ver, a ver, estoy pensando en hacer un glosario de fútbol en clave madridista, para que nos divirtamos un rato. Algo como las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, pero en madridismo, para desintoxicarnos. Llevo tiempo pensándolo, pero mi osadía es inversamente proporcional a mi talento para hacerlo, así que no sé si llegará a ver la luz.

No hace falta jugar para ganar. Para ganar sólo hay que meter goles. Y para meter goles tienes que poner la pelota a quien tenga precisión, calidad, confianza y concentración

Queridos pacientes del medidor de tontos. No hace falta jugar para ganar. Para ganar sólo hay que meter goles. Y para meter goles tienes que poner la pelota a quien tenga precisión, calidad, confianza y concentración. A veces falla la confianza: balón a la grada o a las manos del portero. A veces, la precisión: mal último pase, balón medio metro fuera; otras, la concentración: defensa que se anticipa o delantero que se trastabilla y pelota que rueda fuera de control. En ocasiones, la calidad: no es nuestro caso. Nos sobra y nos chorrea, léase el pase kroosistico del joven Asencio a la carrera de Kylian. Con ese arsenal, un equipo puede ser imbatible. Las ocasiones se van a presentar en cada partido, ocho o diez como mínimo. Ante porteros y defensas de nivel, dos pueden ir dentro. Muchas veces será suficiente. Ante porteros y defensas de La Liga, cuatro irán dentro, dos anulará el árbitro de campo con sus asistentes y otras dos el VAR, Clos mediante. Habrá que generar veinte y meter seis cada vez. No es imposible.

Quien elige el camino atávico y talibán de "jugar bien" y no gana suele encontrar mil excusas para justificar la derrota. El que sólo tiene la victoria en la cabeza y va a por ella por todos los caminos al mismo tiempo (victoria cuántica, podríamos decir), vivirá en la zozobra por momentos, porque a fin de cuentas los jugadores son personas y por tanto no infalibles ni autómatas. Sin embargo, tener todos los caminos abiertos, no sólo el juego, sino, también la inspiración de Vini, de Rodrygo, de Mbappé, de Bellingham, de Valverde, de Ceballos, asegura infinitos caminos y entre ellos muchos también de buen juego. No es una locura confiar en que el gol aparecerá siempre, incluso muchas más veces de las necesarias para la mugrienta Liga Negreira.

 

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Buenos días, amigos. Tras la arrolladora victoria ante el City, la vida parece fluir imbuida de una cotidianeidad extrañamente luminosa. Hemos soltado el lastre psicológico de haber podido quedar eliminados de la Champions a mediados de febrero, cosa que habría sido traumática para una entidad como la de Chamartín. Imaginad cómo estaríamos ahora. El guardiolismo en pleno habría re-re-reinventado el fútbol y nos habríamos quedado con las corruptas competiciones locales como único afán hasta que, allá para julio, llegue el Mundial de Clubes.

El caso es que el Madrid está en la siguiente ronda de Champions en perjuicio del City, y que dentro de un rato puede corresponderle en el sorteo el mismísimo Atleti (algo nos dice que así será). En la Décima nos especializamos en cargarnos alemanes y en la Decimocuarta ingleses. La Decimosexta podría ser recordada como aquella en la que fuimos sucesivamente eliminando clientes de Munuera Montero.

Ya sabéis, y las portadas del día nos lo recuerdan en recuadros presuntamente exonerativos, que la RFEF ha determinado que en realidad ni Atleti ni City son clientes de Munuera, concluyendo en una investigación de exactamente cero días que no hay conflicto de intereses alguno en la labor del eximio trencilla cordobés. No han explicado, sin embargo, qué coño hace entonces el LinkedIn del árbitro (presurosamente borrado, por cierto) indicando lo contrario. No han explicado nada. A cambio, lo han dado todo por explicado y nos han regañado muchísimo a los demás, sobre todo el Atleti, club cliente de Munuera mientras no se demuestre lo contrario, que ha vuelto a enfadarse con el mundo en un comunicado colérico —probablemente dictado con pasamontañas— pero no con el propio Munuera y su empresa Talentus por usar el logo del Atleti cuando en realidad no le provee de servicios (siempre a decir del Atleti).

La investigación de la RFEF nos ha dejado tranquilísimos, por supuesto. La RFEF, que según (insistimos) el LinkedIn de Munuera es otra de las entidades que tiene trato comercial con Munuera, ha determinado que los tratos comerciales de Munuera son intachables, impecables, diáfanos. O sea, lo mismo que dijo, por ejemplo, cuando investigó si había algo chungo en el hecho de que su presidente organizase en Arabia una competición de la mano del capitán de uno de los equipos en liza en la liga, existiendo una relación entre la clasificación de liga y la inclusión en el torneo.

Por lo que a nosotros respecta, si la RFEF dice que algo está bien, esta no bien, sino lo siguiente. Hombre, por Dios, qué duda cabe. Sobre todo si lo explica tan bien (?) como lo ha explicado en esta ocasión.

El caso es que hay un sorteo de Champions en pocas horas, que en el bombo hay tres equipos españoles y que, de los tres, el Real Madrid es el único que no tiene trato comercial con ningún colegiado. Es, pues, un sorteo pleno de concomitancias mercantiles a las que el club blanco, por lo que sea, permanece ajeno.

El sorteo copa las portadas. Atentos a la cuenta de X de La Galerna con el resultado del mismo.

Pasad un buen día.

En un fútbol cada vez más pulido, donde se prioriza la salida limpia y el toque corto, de vez en cuando aparece un jugador que nos recuerda que la defensa es, ante todo, contundencia. Raúl Asencio no es solo el último producto de Valdebebas, es la prueba viviente de que la cantera del Real Madrid sigue fabricando defensas con el ADN de siempre: expeditivos, rápidos, fuertes en el corte y con una mentalidad de hierro. Todo eso cristaliza en un detalle: lleva las botas negras. Eso nos recuerda al fútbol de los 80, lo clásico, sin florituras ni adornos. Los futbolistas, a veces, parecen modelos, pero Raúl Asencio es futbolista y lo demuestra en todo momento.

Su irrupción en el primer equipo ha sido silenciosa, sin grandes anuncios ni titulares exagerados, pero con hechos. En un partido donde se pedía carácter y seguridad atrás, Asencio ofreció una lección de defensa clásica contra el Manchester City. Sin florituras, sin gestos innecesarios, solo con inteligencia y fiereza en cada acción. Cortó balones, ganó duelos, se impuso en el cuerpo a cuerpo y demostró que el respeto no se exige, sino que se gana.

 

Un central a la antigua usanza con recursos modernos

 

El fútbol moderno ha dado paso a centrales que parecen centrocampistas. Se les exige conducción, visión de juego y capacidad para jugar con ambos pies. Todo eso está bien, pero hay noches en las que lo único que importa es cerrar la portería y ganar cada balón dividido. Y ahí es donde Asencio destaca. Su velocidad al cruce y su capacidad de lectura del juego le permitieron anticiparse una y otra vez a los atacantes del City, desesperándolos hasta el punto de que parecían correr contra un muro invisible.

Sin embargo, Asencio no solo es un defensa contundente. Tiene algo que distingue a los centrales de élite: una salida de balón limpia y una precisión en los pases en largo que rompen líneas. No se limita a despejar, sino que siempre busca iniciar la jugada con criterio. Sus cambios de juego y pases a los extremos permiten al equipo salir con velocidad, convirtiendo la defensa en el primer eslabón del ataque. Contra el City, su pase de 40 metros a la espalda de la defensa rival permitió a Kylian Mbappé abrir el marcador en el minuto 3 de partido.

La cantera sigue viva

 

Para quienes aún dudan de la cantera madridista, Asencio es la prueba de que el club sigue formando jugadores listos para el más alto nivel. Su caso no es un milagro ni un golpe de suerte, sino el resultado de años de trabajo en Valdebebas. Porque la cantera blanca no solo produce talento, sino también jugadores con hambre, preparados para el peso de esta camiseta.

Con la lesión de algunos veteranos, Ancelotti le ha dado minutos y él ha respondido con creces. Se ha ganado el respeto del vestuario y la confianza del cuerpo técnico, pero, sobre todo, se ha ganado algo mucho más difícil: el respeto de la afición.

 

El futuro es suyo

 

Nadie sabe qué le deparará el futuro a Asencio, pero, si sigue en esta línea, el Madrid tendrá central para años. Su presencia en el equipo es un soplo de aire fresco, una vuelta a esos defensas que no especulan, que van con todo, que entienden que la primera misión de un zaguero es defender. Pero también es la confirmación de que, en el fútbol actual, para ser un gran central no basta con destruir, también hay que construir. Y Raúl Asencio sabe hacer ambas cosas.

En tiempos donde el fútbol cambia constantemente, es reconfortante ver que todavía hay jugadores que entienden la defensa como lo que siempre ha sido: una batalla donde solo sobreviven los más fuertes. Y Raúl Asencio, sin duda, está preparado para librarlas todas.

 

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Una guerra no hace bien a nadie. Pienso que los políticos inteligentes son aquellos que son capaces de evitarlas. El Madrid nunca quiso entrar. Pero ahora es inevitable. Una vez dentro, no hay marcha atrás. Supongo que es la situación que menos le gustaba a Florentino Pérez. Su estrategia ante el agravio era la de lanzar a un educado Butragueño para que soltara algún “caramba”.  Ahora ya no. Ahora está decidido a ir con todo.

No tiene necesidad, es un hombre de éxito. Ha triunfado en los negocios y ha puesto a su Madrid en la mejor de las posiciones. Aun así, ha recogido el guante. Supongo que estará sufriendo, porque es seguro que, siendo un hombre de consenso, estas situaciones le incomodan. No sé cuánto durará la pelea contra la RFEF, La Liga, la UEFA, la prensa y los “tuiteros”.  Pero es muy probable que los años que le queden como presidente del Real Madrid los tenga que dedicar a pelear en el barro. Aun así, ha decidido que es lo que se debe hacer.

Me viene a la mente una de las escenas de la película de “Salvar al Soldado Ryan”. Me acuerdo del valiente Capitán John H. Miller agonizando y pidiéndole a su soldado James Francis Ryan que dedicara su vida a hacer que aquello, su muerte y la de otros compañeros de compañía que fueron a buscarle, valiera la pena. Creo que el madridismo debería tomar nota y ayudar para que los esfuerzos que está asumiendo la directiva, peleando contra todo y contra todos, realmente sirvan para algo.

Esto implica a todos. Aficionados y jugadores. Estos últimos deben ser conscientes de que, por desgracia, su trabajo no sólo se reduce a jugar al fútbol. Deben ser tener en cuenta que son las piezas de ajedrez que están encima del tablero de juego y por tanto deben ser inteligentes. Cada acción sobre el terreno de juego debe ser medida y analizada cuidadosamente antes de ser ejecutada si no quieren convertirse en blanco fácil para los francotiradores enemigos. Es su responsabilidad.

Creo que el madridismo debería tomar nota y ayudar para que los esfuerzos que está asumiendo la directiva, peleando contra todo y contra todos, realmente sirvan para algo

Respecto a la afición, no cabe otra que arrimar el hombro. Animar al equipo se da por supuesto, aunque algunas conductas de ciertos sectores “entendidos” a veces parece que lo pongan en duda.  Apoyar al Real Madrid por todos los medios posibles, ya sea en conversaciones de barra de bar o con posts en redes sociales (o escribiendo en La Galerna), es una táctica defensiva válida y necesaria. Pero si se quiere pasar al ataque, creo que lo más efectivo es dejar de consumir el producto que da de comer al enemigo.

No tiene sentido seguir viendo una competición que claramente se está usando para chantajear al Real Madrid. Además, ¿qué sentido tiene? Yo recuerdo que de niño me gustaba ver en la tele el pressing catch. Vibraba con los combates entre Hulk Hogan y el Último Guerrero. Pero claro, tenía diez años. El día que me di cuenta de que todo aquello era un teatro y que los combates eran poco más o menos que coreografías marcadas por el dueño de la franquicia me dejó de interesar. La analogía es muy válida. Recientemente vi en Netflix una serie documental sobre “Vince McMahon: El titán de la WWE”, que narra   cómo este llegó a hacer de la lucha libre americana un espectáculo mundial que facturaba millones.

El fútbol español es Pressing Catch

La historia cuenta cómo McMahon heredó de su padrastro un discreto negocio de lucha libre americana a nivel estatal y lo fue haciendo crecer hasta llegar a audiencias millonarias a lo largo de todo el mundo. Hubo una época en la que su negocio flaqueó, acosado por una buena gestión de su competencia, abanderada por el brillante hombre de negocios Rupert Murdoch. Pero él dio con la clave de que si convertía su producto en algo chabacano, que incluso rozase la obscenidad, llegaría mucho mejor a un público que lo único que buscaba era el entretenimiento fácil.

Así, a base de zafiedad en sus guiones, que incluso conllevaron denuncias y juicios por tráfico de anabolizantes, acoso laboral y hasta abuso sexual, logró alzarse con el reinado de la lucha libre en Estado Unidos.  Es muy recomendable para entender cómo alguien es capaz de “prostituir” un espectáculo simplemente porque hacerlo rentable es su único objetivo.

Prescindir de la justicia y la igualdad de trato en un deporte donde se debe recompensar siempre el esfuerzo es un error enorme que lo único que hace es inflar una burbuja que con el tiempo terminará por explotar. Muchos vivimos lo que pasó con el ciclismo. Ojalá el Real Madrid sepa ganar esta guerra y salvar el fútbol en España, al igual que aquella compañía de valientes lo hizo con el cuarto hijo de la Señora Ryan.

 

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La noche de ayer confirma que Kylian Mbappé ya está aquí. Realmente no terminas de sentir lo que significa jugar para el club más grande del mundo hasta que disputas un partido de eliminatoria de Champions en el Bernabéu. Ayer, Mbappé demostró que está más que preparado para las grandes citas. Su energía desde el minuto uno contagió a sus compañeros, y su hambre de ganar marcó la diferencia.

Está claro que el problema de Mbappé era un tema mental. El astro francés aprovechó el cambio de año para hacer un borrón y empezar a demostrar por qué el Madrid esperó siete años su fichaje. En lo que va de 2025, Mbappé ha disputado 14 partidos, en los que ha marcado 14 goles, entre ellos dos hat-tricks. Su cambio mental le ha permitido sacar su mejor versión y mostrarse libre sobre el campo.

El camino correcto

“Pienso que el partido de Bilbao me hizo bien porque ahí toque fondo. Ahí me di cuenta de que tenía que dar el máximo por esta camiseta y jugar con personalidad. Al 2025 le pido disfrutar de jugar con el Real Madrid”, declaró el crack tras el último partido del Real Madrid en el 2024. Vaya si se están cumpliendo sus deseos.

Para jugar de blanco hace falta calidad pero sobre todo ambición. Es precisa la mentalidad según la cual nunca es suficiente lo que hiciste. Mbappé ha entendido en poco tiempo lo que pide este escudo

En estos últimos partidos, hemos disfrutado de todo el repertorio de Mbappé. Movimientos, regates, manejo de ambas piernas y sobre todo su calidad para definir de cualquier manera. Aparece por banda izquierda, por el centro e incluso por derecha. Kylian se ha hecho dueño de la delantera del Real Madrid.

Lo más importante de Mbappé no es lo que está haciendo, sino la mentalidad que le conduce a llevar a cabo estas exhibiciones. La mentalidad para no perder nunca de vista que tiene que mantener su nivel. “Si puedo marcar 50 goles lo haré, pero no tengo límites. Lo importante es ganar títulos. En mi carrera he marcado muchos goles que no sirvieron para nada porque al final no ganamos nada. Fui máximo goleador de la Champions pero no la gané. ¿Para qué quiero eso?”, concluyó ayer.

Kylian es un jugador hecho, tanto futbolistica como mentalmente, para jugar en el Real Madrid, parafraseando a Florentino Pérez. Para jugar de blanco hace falta calidad pero sobre todo ambición. Es precisa la mentalidad según la cual nunca es suficiente lo que hiciste. Mbappé ha entendido en poco tiempo lo que pide este escudo.

Kylian ya está cumpliendo su sueño, y lo hace desde una ventaja competitiva de hambre con respecto a sus compañeros. Lo que algunos no recuerdan es que, a pesar de que el Madrid es el rey de Europa, Mbappé aún no se ha encaramado al trono.

 

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Buenos días, amigos. Misión cumplida, City eliminado y clasificación conseguida para octavos de la Champions. Y no de cualquier manera, con partidazo. Très bien el Real Madrid, que desarboló y sometió al conjunto de Guardiola, y très bien Mbappé, que marcó tres en un partido de matrícula de honor. Su primer hat-trick con el Real Madrid en la máxima competición continental. Un «Hito de excelencia de Mbappé y del rey de Europa», como tituló Jesús Bengoechea su excelente crónica.

Marca describe lo sucedido en su portada: «El Madrid arrolla al City y entra en octavos a lo grande». El titular, «¡MAGNIFIQUE!», aplica tanto al equipo entero como a Kylian, que vivió su primera gran noche mágica en el Bernabéu, algo que muchos enormes jugadores de la historia solo han podido soñar.

El encuentro fue un deleite ya desde el principio, lo cual es extraño cuando el Madrid tiene que rematar en el Bernabéu una eliminatoria con resultado favorable en la ida. Apenas nos habíamos acomodado cuando Asencio sirvió un balón desde los dominios propios de un central al nueve vikingo, quien se zafó de los rivales y acomodó el cuerpo para facturar una vaselina precisa que suponía el 1-0. Este central que nos ha brotado en el bancal no solo se caracteriza por una rocosidad hercúlea, sino que está dotado de una precisión kroosiana epatante. También es rápido, se asocia bien, sabe romper líneas. La verdad es que está adornado con muchas de las mejores virtudes futbolísticas.

Tras el tanto, el Madrid no reculó ni especuló, siguió practicando un fútbol de muchos kilates, un juego de los que, según los expertos, despliegan siempre los otros equipos, los que no están dirigidos por Carlo y sí por entrenadores de verdad. El City no podía ni frenar al Madrid ni elaborar su táctica, pero porque los jugadores no hacían lo que les indicaba Guardiola —al parecer llevan no haciéndole caso toda la temporada—, no porque el técnico tuviese ninguna responsabilidad.

El segundo gol, declarado esta mañana patrimonio de la humanidad por la UNESCO, es una oda al fútbol. Una pieza coral de las escuadra blanca en la que brillaron especialmente un mayúsculo Rodrygo —calificado por Bellingham como el jugador más talentoso del quipo— y un espléndido Mbappé, finalizador de la obra maestra.

El encargado de sincronizar todos los movimientos del equipo fue, de nuevo, Ceballos. Su influencia crece por días y su desempeño lubrica el motor blanco. Junto a Dani brilló también Tchouaméni, quien, curiosamente, juga mejor en su posición que fuera de ella.

Valverde es tema aparte. Es un futbolista de época que rinde en cualquier sitio. No es lateral derecho, pero es el mejor lateral derecho que existe.

Vini y Jude también lo hicieron très bien, completando una actuación estelar de los cuatro magníficos. El lunar lo supone la amarilla a Bellingham que le impedirá disputar el siguiente partido. Una sanción que se suma a la de dos encuentros impuesta ayer en la competición doméstica en virtud de un acta redactada por un árbitro apartado de la competición mientras se le investiga por presunto conflicto de intereses, que además no recogía lo sucedido en el campo. Otro hecho más que define a un fútbol español tan cenagoso que impide brillar a un Madrid espectacular que fuera de él, y ante mejores equipos, deslumbra como ayer. Como dijo Ancelotti en la rueda de prensa posterior al partido, «ojalá el fútbol español pueda mejorar en otros aspectos».

Carlo, refleja Marca, «tiene tomada la medida a Guardiola». Así es, para pesar de muchos, no todos antimadridistas. Cuando el Madrid lo borda y elimina a un grande europeo se nota un silencio sepulcral de aquellos que tienen como pasatiempo favorito tildar de negligente a Ancelotti, o a la propia dirección del club. A este portanalista se le ocurre la loca idea de que hay madridistas que a veces se muestran más eufóricos en las derrotas porque pueden espetar aquello de: «¿lo ves?, ¡tenía razón!».

El meneo blanco parece que tampoco fue del agrado del narrador y los comentaristas de Movistar (sabemos que se puede seleccionar otro audio, gracias. Pero también es lícito comentar este audio en cuestión). Ante lo innegable del baile del Madrid ante el City al cual estábamos asistiendo, no les quedó otro remedio que reconocerlo como tal, pero con el tono y la actitud propia de quien se halla en medio de un funeral.

As también resalta el desempeño individual de Mbappé y el colectivo del Madrid, «Un genio y un campeón», titulan. Kylian es un talento descomunal. También fuera del campo: «¿El pichichi? Estoy agradecido a Vinícius y Rodrygo, claro. Pero como he dicho, yo vine aquí para ganar títulos. Yo he sido muchas veces pichichi. El año pasado fui pichichi de la Champions. ¿Gané la Champions? No. Pero me da igual ganar el pichichi. Si soy pichichi, muy bien, pero quiero ganar títulos, eso es lo más importante».

Fuera de España tampoco ahorran elogios.

«Olé olé olé» es el titular del diario francés. Es obvio que los responsables de L’Equipe leen La Galerna, donde ya adelantamos que Mbappé había aprendido a bailar sevillanas. Très bien, L’Equipe.

La prensa culé hoy, obviamente, va a lo suyo. Mundo Deportivo centra su atención en la segunda parte de la entrevista a Lamine Yamal, quien dice que es imposible que vaya al Madrid. Ya dijimos en su día que el chaval merece jugar en un grande, él verá cómo lo gestiona.

En el diario de Godó, grande de España, está lo que esperábamos leer: «Mbappé acaba con un City muy frágil». Los del Madrid son atletas, es trampa.

Sport prefiere poner el foco en Cubarsí, una «estrella». Les ha faltado decir que es el mejor jugador del mundo.

Y el 21 de febrero, sorteo de octavos, cuartos y semifinales de Champions. Al Madrid le puede tocar el club cliente de Munuera o el Leverkusen. A los de Flick pueden caerle PSG y Benfica. Como escribió brillantemente en X @M_Hache: «Al FCB le puede tocar en octavos Benfica o PSG, pero el Real Madrid seguirá siendo el único club en la historia de la competición al que le tocaron los dos rivales en el mismo sorteo».

Très bien, Real Madrid. Con la de anoche, el equipo blanco ha eliminado cuatro veces al Manchester City en Champions. En las tres anteriores, fue campeón de Europa. Tres, bien, Real Madrid. Y cuatro, mejor.

Pasad un buen día.

-Courtois: APROBADO. Poco exigido por un City desarbolado por sus compañeros.

-Valverde: NOTABLE ALTO. Valladar inexpugnable atrás hasta que vuelva al centro del campo… si es que vuelve.

-Mendy: APROBADO. Firme.

-Rüdiger: NOTABLE. Grato retorno del orate predilecto de Concha Espina.

-Asencio: SOBRESALIENTE. Replicó la asistencia en largo de su debut ante Osasuna y estuvo inmaculado en cada acción defensiva y salida de balón.

-Tchouaméni: NOTABLE ALTO. El piperío deja vacante el puesto de chivo expiatorio.

-Ceballos: SOBRESALIENTE. Está siendo fundamental en el excelente giro positivo en el juego del equipo. Por el nivel del rival y la trascendencia de la eliminatoria, puede ser su partido más importante con la blanca.

-Bellingham: NOTABLE. Su segundo tiempo es un cursillo de amistad con el balón.

-Rodrygo: SOBRESALIENTE. Su primer tiempo, y en concreto su participación en el segundo gol, constituye una lección apabullante.

-Mbappé: MATRÍCULA DE HONOR. Un triplete deslumbrante (y variado) en una eliminatoria ante un grande representa el bautismo de fuego soñado en las grandes noches. Una exhibición para la historia. Su interés, al final, era que marcasen sus compañeros.

-Vinícius: NOTABLE. Intervino menos de lo habitual, pero con bastante tino.

-Modric, Camavinga, Brahim, Alaba, Endrick: sin calificar por falta de tiempo.

-Ancelotti: NOTABLE. Se lleva hoy la buena nota que le debíamos por engrasar el funcionamiento de los 4 Magníficos mientras le poníamos a parir por no dar con la tecla.

 

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