A las 3 de la madrugada, el Madrid se juega el pase a octavos del Mundial de Clubes frente al RB Salzburgo.
Los amigos de fcQuiz han preparado unas preguntas para medir cuánto sabes de la singladura madridista en el torneo. ¿Quieres ponerte a prueba?
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El Real Madrid ha dominado la liga Endesa como ha querido, tras incontables jornadas imbatido y unos playoffs casi inmaculados. Culmina así una temporada que comenzó incierta y continúo con altibajos causados por las muchas lesiones y las adaptaciones de los nuevos fichados. Sin embargo, los últimos dos meses del equipo han sido excelentes, si bien hubo de pagar en la Euroliga el precio de tropiezos absurdos con una eliminatoria más propia de una semifinal ante el Olympiacos.
Quizás lo más sorprendente de este último tramo ha sido la excepcional forma de Tavares, rápido y resistente, que ha soldado la defensa madridista hasta hacerla impenetrable. También, en los dos últimos encuentros, ha resurgido Bruno Fernando para ofrecer un dúo interior aplastante.
Así se reforzó aún más el grupo que se había deshecho con contundencia de un Unicaja que acababa de liquidar al Barça.
La enorme prestación de los jugadores grandes, incluido el batallador Garuba y los puntos conseguidos por Mario Hezonja, hicieron inútiles los esfuerzos del Valencia por dominar el partido a la carrera y desde el triple. No estuvieron afortunados, pero también la defensa que planteó Chus Mateo fue exquisita, ajustada al momento preciso. La necesaria para agotar a Badio y a Montero, las fuentes de juego e inspiración del equipo de Pedro Martínez.
El Real Madrid ha dominado la liga Endesa como ha querido, tras incontables jornadas imbatido y unos playoffs casi inmaculados
Aquí tuvieron mucho que ver el dúo Campazzo y Feliz, está fructífera pareja de nuevo cuño en la que el grupo ha encontrado la seguridad y el banquillo sus certezas
Y ya se sabe que si funcionan los grandes y los bajitos colaboran con creatividad y acierto, el partido está en el bolsillo. El axioma es tan viejo como que si un equipo domina la zona de forma clara acabará aplastando al oponente al final del encuentro.
Y esto es lo que sucedió ayer con el Valencia maniatado para el triple y frenado en sus carreras.
Lo más relevante de este nuevo Real Madrid de Chus Mateo es que el entrenador ha ido tomando el pulso al equipo conforme avanzaba la temporada y que los jugadores se han ido encontrando a sí mismos en estas últimas semanas. Mario Hezonja se afianzó en su regularidad, ¡por fin!, mientras Garuba firmaba unas eliminatorias sobresalientes por combativas y la oportunidad de sus apariciones. También Musa, imagino que mejorado de sus problemas de tobillo, volvió a ser el anotador sutil y productivo que conocimos. En resumen, el equipo necesitó meses de cimentación para que al final el edificio apareciera lustroso, sin apenas rendijas. Lástima que la travesía haya sido tan larga y la suerte tan adversa. Si no estaríamos hablando, probablemente, de una temporada más fructífera de lo que ha sido, porque el Real Madrid ha ganado uno de los dos títulos importantes: el que asegura un aprobado en el curso, y que, cuando se consigue con brillantez la calificación ha de acercarse al notable.
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Buenos días, amigos. ¡Campeones! El Real Madrid revalidó anoche su título liguero tras vencer al Valencia Basket por 70-81. Los de Chus Mateo se mostraron intratables y no dieron opción al conjunto de Pedro Martínez. Los blancos firmaron un 3-0 en la final y se alzaron con su liga número 38.
Al final del primer cuarto, el marcador reflejaba un 19-23. El Madrid comenzó mejor, respondiendo al arranque del Valencia, que reaccionó y logró llegar al descanso un punto por encima, 40-39. Los principales lastres de los de Chus eran las pérdidas de balón y el rebote defensivo.
El tercer cuarto resultó decisivo. Los blancos endosaron un parcial de 0-15 que liquidó a un Valencia que seguía fallando triples, acumulando pérdidas y sufriendo tapones. Los locales experimentaron un amago de reacción, pero sin entidad como para poner en aprietos al Madrid.
Campazzo fue elegido MVP y los blancos culminan un final de campeonato con 30 victorias en los últimos 31 partidos, lo cual sirve para que Llull alce un nuevo trofeo. Y van nueve como este. Amén de un buen puñado más —29 en total— entre Euroligas, Copas del Rey, Intercontinentales, Supercopas… Un equipo de campeonato.
Como recuerda Carlos Sánchez de Blas en X, durante los últimos 13 años el Real Madrid de baloncesto ha logrado 57 torneos oficiales. A saber:
El Real Madrid de baloncesto durante los últimos 13 años 🏀:
57 torneos oficiales
43 finales
32 de 41 finales posibles Liga/Copa/Euroliga
28 títulos
8 Ligas
7 Copas del Rey
3 Copas de Europa
7 finales de Euroliga
9 de 13 Final Four
9 Supercopas
1 Intercontinental.— Carlos Sánchez Blas (@blasradio) June 25, 2025
Un equipo de campeonato que sin embargo ha firmado una campaña con luces y sombras, y los rumores de relevos en el banquillo y en los despachos son continuos.
Las portadas madrileñas también destacan, arriba y en tamaño menor, el encuentro de los chicos del fútbol frente al RB Salzburgo. Para verlo tendréis que madrugar mucho o bien no acostaros, pues comienza a las tres de la madrugada, hora peninsular.
Mbappé aún anda convaleciente y con un empate el Madrid se planta en octavos. Jugar a quedar segundo para lograr un cruce menos complicado, además de ser peligroso, pues se corre el riesgo de una eliminación, no es ético. Es decir, no es del estilo del Real Madrid, club que no tiene por costumbre incumplir el fair play financiero, ni pagar millones de euros al estamento arbitral, ni recurrir a palancas ficticias, ni recibir ayudas gubernamentales desde el franquismo hasta el sanchismo pasando por el pujolismo, bien sea para evitar quiebras, recibir dinero público a espuertas o para inscribir jugadores inclumpliendo las normas que sí deben respetar los demás.
Sin embargo, en el marco de la clausura del 125º aniversario culé, ese adalid de la moral y las buenas maneras que es Laporta, afirmó que «El Real Madrid tiene el sentimiento del poder y nosotros, el de la libertad». Hemos llegado a un punto en el cual da pereza rebatir falacias evidentes. Jan sabe que habla para un rebaño crédulo poco exigente dispuesto a comulgar con ruedas de molino de varias toneladas.
El Barcelona controla el relato porque manejan mejor la mentira y detentan el poder mediático, ya sea mediante riego —hay pruebas documentales, al igual que de los pagos a Negreira—, ya sea porque los mandamases de los grupos de comunicación, como Mediapro, que manejan el fútbol son avalistas o tienen relaciones societarias con el propio FC Barcelona.
El Barcelona tiene el poder político, es el mascarón de proa de un movimiento supremacista que condiciona el escenario de todo el país. Y lo disfruta desde tiempo ha. De Franco recibió prebendas y como agradecimiento lo condecoró varias veces. No se avergonzaban, presentaron a Cruyff bajo un busto del dictador. En democracia gozaron del villarato, del favor de Negreira, con Pujol fabricó el Dream Team merced al dinero público que recibía de TV3. En la actualidad disfruta del favor del Gobierno, que no duda a la hora de propiciar la prescripción de la compra del estamento arbitral e inscribir lo que sea necesario, aunque no se ajuste a la norma.
El Barcelona ostenta el poder deportivo. Desde Villar y Arminio hasta Cantalejo, Clos y Louzán, pasando por Negreira, por su puesto.
El Madrid lleva años enfrentado al poder establecido. Ya Bernabéu desafió a Franco al fundar la Copa de Europa. Y la guerra contra la corrupción no ha cesado. El club se ha opuesto a Villar, a Tebas, a Ceferin, al CTA podrido…
Aunque quizá nos estemos precipitando y hayamos malinterpretado las palabras de ese presidente ejemplo de virtudes que es Jan Laporta. Tal vez pretendiese decir que el Real Madrid tiene el sentimiento del poder, del poder sobreponerse a cualquier adversidad, de ser capaz de remontar lo irremontable, de firmar una de las mejores épocas del club mientras el Barça disfrutaba del mejor equipo de su historia, estamento arbitral comprado incluido.
Y quizá se refiriese a que ellos tienen el sentimiento de libertad para delinquir con impunidad, para no respetar ninguna norma o regla sin recibir sanción alguna, para reírse de todos en la cara y ser aplaudido por los perjudicados, que prefieren que les estafen a que el Madrid gane en buena lid.
Mundo Deportivo opta por centrarse en el estadio y afirma que para el Gamper podrán acudir 60.000 personas. Deseamos de corazón que las obras salgan bien y les quede un estadio seguro, que es lo principal.
También dedican un recuadrito al Madrid. Según dicen, los de Xabi están «en el alambre». A ver, hay opciones de caer eliminados, las inherentes a participar. Quien no puede estar en el alambre es quien, debido a sus mediocre desempeño durante cuatro años, no se ha clasificado para el Mundial de Clubes.
Pasad un buen día celebrando la 38 de los canastos. ¡Hala Madrid!
“Van dos partidos y dos veces el mismo error; debemos ser un poco más inteligentes”. La frase de Courtois, directa y contundente —aunque luego tratara de matizarla con un “Él lo sabe, no hay problema”—, provocó el respingo del sofá de los aficionados e intuimos que hay algo más espinoso en el señalado Raúl Asencio.
Como se sabe, después de ser la mejor noticia de una temporada sin títulos de tronío hasta la fecha, el canterano no ha comenzado el Mundial de Clubes con el pie derecho, acumulando un penalti y una expulsión en los partidos contra el Al-Hilal y el Pachuca. Motivo suficiente, consideró el portero, para que el toque de atención a su compañero fuera público, algo que ha abierto el debate: ¿las críticas dentro o fuera de la caseta?
Para resolver la cuestión, podemos acudir a lo que sucedió hace 40 años, cuando cinco canteranos fueron llamados a filas por un mito del madridismo ante la evidente necesidad de chispa de su equipo. Se llamaban Manolo, Rafael, Miguel, José Miguel y Emilio. Pero seguramente los conozcan mejor como Sanchís, Martín Vázquez, Pardeza, Míchel y Butragueño, la Quinta del Buitre.
Corría la temporada 83/84, la segunda de Di Stéfano, y los Juanito, Santillana, Camacho y Miguel Ángel se vieron sorprendidos por unos niños con el descaro de la calle y un sorprendente talento que les hacía despreciar el peso de la camiseta con sus jugadas de encaje, su alegría y la polvareda de una auténtica revolución. “El brazo deportivo de la Transición”, como los define Valdano, había tirado la puerta sin permiso, así que de su enganche con los jefes del vestuario dependería su consolidación y éxito. ¿Cómo lo lograron?
La fórmula fue tan sencilla de escribir como difícil de perseverar, sobre todo cuando algunos de los recién llegados cometía algún error de bulto, como ha sido el caso de Asencio. Nadie les tuvo que explicar a los veteranos que el futuro ya estaba ahí, como compañeros de taquilla, así que optaron por protegerlos de manera exigente. Esto es, cuando llegaban las críticas, ellos asumirían la responsabilidad, jamás los enjuiciaban en público. A cambio, eso sí, de exigirles de puertas hacia adentro siempre lo máximo, siempre el límite de sus posibilidades.
Ese pacto entre veteranos y noveles, con los resultados que todos conocemos, indica el camino del que quizá se extravió Courtois y que sería recomendable que siguiera. Aunque parece que no hizo falta recordárselo, pues en una publicación de Asencio reconociendo sus malas acciones, el belga le dejó cuatro corazones blancos, el lenguaje de los nuevos —aunque no por ello mejores— tiempos.
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“Respeta al árbitro, respeta el fútbol”, decía la campaña con tipografía buenista y sonrisas de stock. Qué bonito es todo cuando el mensaje lo redacta un community manager con vocación de monaguillo. Qué enternecedor ver a los jugadores posar con cartelitos de concordia y a los entrenadores clamar en voz alta valores que no se aplican ni en los entrenamientos. La campaña pretendía humanizar al árbitro, dignificarlo, colocarlo por encima del bien y del mal, lejos del barro, del grito y del VAR. En resumen, convertirlo en un semidiós con silbato. Pero el problema, amigos, es que si el árbitro es un dios, el sistema que lo envuelve es un Olimpo de trileros.
Entre los más entusiastas de la campaña, cómo no, estaba el Atlético de Madrid. El club de las pancartas, de los altavoces encendidos, de los muñecos colgados de los puentes y de los silencios calculados. Los del “respeta al árbitro” por la mañana y “atraco escandaloso” por la noche. Esa doble moral tan de casa, tan del Wanda, tan de club que nunca sabe perder pero que cuando gana olvida incluso el reglamento.
Porque si hay algo que define la relación del mejor equipo de Canillejas con el arbitraje es su capacidad de indigestión. El Atlético no pierde, le perjudican. El Atlético no empata, le roban. El Atlético no falla, le fallan. Ahora bien, si le perdonan un penalti, si le conceden un gol en fuera de juego o si le regalan una expulsión injusta al rival, entonces hay silencio, ni una nota, ni un comunicado, ni un “gracias, colegiado”. Nada. El respeto es selectivo. El respeto, para ellos, es lo que se activa cuando el resultado acompaña.
Al At. Madrid le han eliminado del Mundial de Clubes a las primeras de cambio, qué se le va a hacer. Si en el primer partido te meten cuatro, lo normal es que sea muy difícil arreglar el desaguisado en los siguientes encuentros. Llegó a la última jornada teniendo que meter 3 goles como poco al Botafogo brasileño, un equipo serio y con mucha calidad. Pues no pudo ser. Ahora resulta que si un pisotón, que si un fuera de juego y que si la abuela de Simeone fuma. Ellos nunca admiten su culpa, ellos nunca van a decir que “el día del PSG perdimos las opciones”, porque ahí está el problema, acabas el grupo con 6 puntos, como los otros dos, pero… ¡ay!, amigos, resulta que en el primer partido me han metido una morterada en la portería y tengo una diferencia de goles abismal que en un torneo de corta duración es casi determinante… Pues nada, para casa y a ver el resto del mundial en el sofá donde lo mira ese equipo del que usted me habla, no hay otra, muchachos.
Los del “respeta al árbitro” por la mañana y “atraco escandaloso” por la noche. Esa doble moral tan de casa, tan del Wanda, tan de club que nunca sabe perder pero que cuando gana olvida incluso el reglamento
El Real Madrid, en cambio, juega otra liga. Una más incómoda, más valiente y menos populista. El Madrid no se queja de un fuera de juego mal tirado en el minuto 43. Se queja de que durante al menos dos décadas, un club rival pagó a quien estaba en la cúpula del arbitraje Y AÚN NO HA PASADO NADA, que no se olvide. El caso Negreira no es un error puntual. Es una arquitectura criminal. Es corrupción estructural.
Y es ahí donde todo se cae. Porque mientras el Madrid exige transparencia gane o pierda, el resto calla cuando conviene. El Atlético, que fue perjudicado durante años por el tinglado culé y que ha perdido títulos por ello, ahora guarda un silencio cómplice. ¿Por qué? ¿Acaso teme que le salpique? ¿O es que la estrategia pasa por guardar silencio para no señalar al amigo con el que comparte odio al Madrid y negocios con jugadores?
El respeto a los árbitros, si ha de existir, tiene que construirse sobre cimientos transparentes. Como se hace, por ejemplo, en el Mundial de Clubes. Allí los árbitros explican sus decisiones, las comunican en directo a todo el público, y los criterios son homogéneos. Hay errores, claro. Pero no hay oscuridad. No hay esta niebla espesa de designaciones sin justificar, sanciones arbitrales que no existen y favores que se pagan en diferido. Por esa razón ningún árbitro español ha sido designado para dirigir ningún partido desde el terreno de juego, en una decisión de la FIFA que raya la vergüenza nacional más escandalosa.
Aquí, en la Liga, tenemos árbitros que nunca explican por qué tomaron una decisión, jefes de comité que cobraban por informes, y un club que se benefició durante años del sistema y pretende ahora que todo el mundo lo olvide porque “no se puede demostrar”. Como si la ausencia de condena penal borrara la evidencia moral.
Volvamos al caso Negreira. El FC Barcelona pagó más de 8 millones de euros, al menos, al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Lo hizo sin contrato, sin prestación de servicios visible, sin concurso, sin licitación, sin explicación, con facturas que no se las cree ni el de la tienda de la esquina. Lo hizo, además, mientras ese dirigente seguía influyendo en las designaciones arbitrales. Y lo hizo con una periodicidad mensual, como quien paga la luz, Netflix o el silencio. ¿Y cuál ha sido la consecuencia? Cero. Ninguna. Ni una sanción, ni una inhabilitación, ni una explicación oficial. Al contrario: la estrategia institucional es la del avestruz con toga.
el respeto no se mendiga, se gana. Y a día de hoy, el arbitraje español tiene muchas deudas, poca memoria y cero credibilidad
Y mientras tanto, el Barcelona va por ahí exigiendo respeto, hablando de valores, de seny, de injusticias históricas y de que el Madrid manda en todos los estamentos. Como si la hemeroteca no existiera. Como si los pagos a Negreira fueran una anécdota contable. Como si todo esto pudiera borrarse con un balón de playa y una camiseta conmemorativa de Xavi Hernández.
Y el Atlético, insisto, calla. Calla porque nunca le interesó el fondo del asunto, sólo el uso que pudiera hacer del mismo contra el Real Madrid. Y eso sí que es triste. Porque el Atlético fue uno de los grandes perjudicados por el sistema Negreira, como el resto de equipos, como los que descendieron o no ascendieron, como los que desaparecieron por deudas mientras ven que el club cliente de Negreira inventa palancas para poder inscribir a los jugadores que les da la gana con la anuencia de la liga, de la Federación y del Gobierno de España, que es lo más deleznable. El equipo más laureado de San Blas fue vilipendiado en competiciones nacionales en circunstancias, a veces, escandalosas. Pero ahora, cuando tiene la oportunidad de exigir limpieza, prefiere callar y posar en la foto del respeto al árbitro, como si la dignidad pudiera alquilarse por temporadas.
'Respeta al árbitro, respeta el fútbol'.#ArbitrajeRFEF | #StopAcosoArbitralYa pic.twitter.com/UKb4Rx248U
— Atlético de Madrid (@Atleti) February 22, 2025
Lo diré claro: si el arbitraje quiere respeto, tiene que empezar por respetarse a sí mismo. Por fumigar su pasado. Por condenar sin matices el caso Negreira. Por expulsar de su seno a quienes permitieron que un club sobornara al sistema. Por dejar de actuar como una sociedad secreta y empezar a comportarse como un colectivo profesional con principios.
Y si la Liga quiere ser creíble, necesita que todos los clubes —todos, también los que se ponen la camiseta de mártir— exijan verdad, transparencia y justicia. No pancartas. No vídeos institucionales. No hashtags. Justicia.
Hasta entonces, que no pidan respeto. Porque el respeto no se mendiga, se gana. Y a día de hoy, el arbitraje español tiene muchas deudas, poca memoria y cero credibilidad.
Me despido de ustedes como lo hace mi amigo del alma, que sigue en su proceso. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!
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Buenos días, amigos.
Un ecosistema es un sistema natural constituido por un conjunto de seres vivos —biocenosis— que interactúan entre sí y con el entorno en el que habitan —biotopo—. Estas interacciones generan un flujo de energía y un ciclo de materia que mantienen el equilibrio del sistema.
El peculiar ecosistema del fútbol español cuenta con una biocenosis interesante, no solo desde el punto de vista zoológico, sino también psicológico. Debido a que tanto la biocenosis como el biotopo del fútbol español están formados en su mayoría por elementos culés, bien sea por adscripción o por interés, desde un punto de vista taxonómico es más acertado denominar al conjunto como Ecosistema Barça.
Vamos a comentar algunos ejemplos.
El espécimen denominado Javier Alberola Rojas, caracterizado por contar con abundante masa muscular y un cerebro adaptado evolutivamente al entorno arbitral, ha sido elegido mejor árbitro de Primera División de la pasada temporada.
Comenzó su carrera apareciendo en un programa de ligoteos para acéfalos llamado Next, de esos en los que la mercancía es uno mismo. Como el matiz intelectual del espacio era demasiado elevado, optó por algo que requiriese menor esfuerzo mental: el arbitraje.
Alberola y CTA. Biocenosis y biotopo. Aquí sí surgió el amor a primera vista.
Amor lubricado, dirán algunos, pero amor al fin y al cabo. ¿Acaso no lubrican también su amor algunos próceres que manejan los designios del país? Esta lubricación facilita las interacciones, genera flujos de energía, de intereses y un ciclo de la materia —aunque esta sea marrón— que mantiene en equilibrio el sistema.
Alberola pagó a Javier Enríquez, hijo de Enríquez Negreira, quien a su vez fue regado con millones del Barça durante décadas para mantener el ecosistema Barça en perfecto funcionamientos. Años después, Alberola Rojas, ser vivo con la misma pericia para el arbitraje que la mosca del estiércol (Scathophaga stercoraria) para resolver sudokus, es elegido mejor colegiado de la temporada. Simbiosis en el ecosistema Barça.
Hay más ejemplos de seres vivos que forman parte de la biocenosis del ecosistema Barça y saben que ciertas cualidades, dones, aptitudes no son necesarias para medrar. Como en el caso de Alberola, la inteligencia no es indispensable. Incluso puede lastrar para lograr el objetivo.
🎙️🇪🇸⚽️ Le preguntan a Aitana Bonmatí, doble Balón de Oro y estrella de la @SEFutbolFem, si está siguiendo el Mundial de Clubes
🗣️ "Nada. Sé que se está jugando, pero no he visto nada. Encima no juega el Barça; entonces, ¿pa' qué mirarlo?" pic.twitter.com/kGuvXjU0Wv
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) June 24, 2025
Aitana Bonmatí es libre para ver o no ver el Mundial de Clubes, faltaría más. Del mismo modo que lo es para mostrar con estas declaraciones de manera tan clara al mundo cómo funciona su brújula moral. Probablemente no a mucho tardar reclamará atención para competiciones en las que participe ella y su Barça.
Al igual que ocurre en las sectas, en el Ecosistema Barça, todo lo que no huela a Barça sobra. Las palabras de Bonmatí así lo demuestran. Y esta exclusión del resto de sensibilidades no influye a la hora de prosperar, ahí están sus Balones de Oro. Porque el Ecosistema Barça es un hábitat protegido.
Además, las reglas del ecosistema Barça no se caracterizan por la equidad ni la igualdad de todos ante la norma. Fuera del FC Barcelona, las reglas son claras, y quien no las cumple va fuera. Si el Extremadura adeuda 2 millones, desaparece. Si el Reus uno, también. Otro ejemplo, en este caso francés: el Lyon ha sido descendido por una deuda de 100 millones de euros.
En el ecosistema Barça no existe problema alguno en deber varias veces esa cantidad, seguir fichando sin límite a pesar de ello, inscribir después a todas las contrataciones aun vulnerando el fair play y, de postre, lubricar con millones de euros el CTA vía su vicepresidente. ¿Es o no es rentable pertenecer a la biocenosis del ecosistema Barça?
El biotopo, el entorno: La Liga, la RFEF, el CTA, la selección española no son sino el escenario idóneo donde los actores representan esta obra teatral de tonos azul y grana.
Quien ha formado parte de la biocenosis culé nunca la abandona, aunque se emplee en otros biotopos. Y las reglas para él siguen siendo diferentes que para el resto. Es el caso de Messi, que en junio de 2025 es portada del As.
La prensa del ecosistema Barça siempre está buscando nuevos especímenes para engrosar su biocenosis. A tal labor se entregan Mundo Deportivo y Sport día sí, día también.
El diario de Gallardo, para despistar, hoy se desmarca —nunca mejor dicho— de su cometido y dedica palabras amables al entorno del Madrid. Sobre Huijsen podéis leer hoy en La Galerna este estupendo artículo de Alberto Espinosa.
En clave blanca, por cierto, os recordamos que esta noche el Real Madrid de baloncesto puede proclamarse campeón de la ACB si derrota a domicilio al Valencia.
Pasad un buen día.
Cantaba el singular Julio Iglesias que en lo más alto de su vida profesional se olvidó de vivir. Algo así les ha pasado a muchos aficionados del Real Madrid. En la cresta de la ola, en la segunda época más laureada del club, el aficionado se olvidó de vivir. Cuando más apretaba el viento a favor, el madridista medio dejó de ser feliz. Por una cosa u otra, muchos madridistas han dejado de vivir auténticamente su amor por el club. Incomprensiblemente, muchos perdieron la ilusión mientras su equipo no paraba de levantar títulos. Paradójico, pero es así.
Es digno de análisis cómo se puede renunciar a la felicidad siendo aficionados al equipo más espectacular de la historia del deporte. Pero ya saben ese chiste de Woody Allen en Annie Hall, muchas personas jamás formarían parte de un club privado que los tuviera a ellos mismos como socios. De la psique humana se ha escrito mucho, pero nadie la ha explicado de forma más brillante que Woody Allen. De hecho, el hilarante genio de New York haría una parodia majestuosa con los madridistas derrotistas. Nos haría reír a mandíbula batiente.
Es digno de análisis cómo se puede renunciar a la felicidad siendo aficionados al equipo más espectacular de la historia del deporte
Quisiera volver por un momento al gran Julio Iglesias. En el cénit de su éxito, Julio necesitaba imperiosamente confesarnos algo muy íntimo. En 1978, nuestro cantante más madridista publicó el álbum Emociones. En su estilo confesional, el excanterano descubrió una canción francesa llamada J'ai oublié de vivre y en seguida supo que su alma sensible debía adaptarla a nuestro idioma. Grabada en 1977 por el mítico Johnny Hallyday, héroe de la canción francesa, este retrato de la soledad del cantante famoso que los autores franceses Pierre Billon y Jacques Revaux compusieron para el Miguel Ríos francés, tuvo eco rápidamente en el corazón de Julio Iglesias.
El cantante madrileño decidió abordar el cover con su equipo habitual para su siguiente álbum y consiguió lo imposible: desde mi punto de vista, la adaptación de Julio Iglesias tiene una emoción más honda que la grabación original de Hallyday. Iglesias, junto a los compositores Manuel de la Calva, Ramón Arcusa, M. Díaz, M. Korman y J. Flores, supo captar el espíritu de la canción y hacerlo suyo de forma magistral. Al fin y al cabo, el cantante conocía perfectamente ese sentimiento húmedo del que habla la canción: el campeón en mil batallas es incapaz de paladear las mieles del éxito, pues vive sumergido en la soledad más absoluta.
La canción nos cuenta en último término cómo, preocupado por las metas inalcanzables, nuestro héroe olvida las pequeñas grandes cosas de la vida. Muchos grandes hombres del mundo del deporte se han visto apelados por lo que narra la canción. Sin ir más lejos, Carlos Bilardo, seleccionador campeón del Mundial de 1986, admite entre lágrimas que cuando escuchó por primera vez esta canción se descompuso. Para el entrenador argentino este tema es la canción de su vida.
Yo creo que muchos madridistas tendrían que seguir el saludable ejemplo de Julio Iglesias y confesarnos a todos que se han olvidado de vivir, que la felicidad que a todos nos ha insuflado el Madrid jamás llegó a llenar sus arbitrarios corazones. Les animo a dar ese paso, sentirán un gran alivio y entre todos podremos ayudarles a retomar la senda de la dicha. Lo que les sucedió fue un drama inoportuno y ellos más que nadie merecen nuestra comprensión.
Recuerda, eres aficionado del club más ganador de la historia del fútbol. Sonríe un poco, anda
Es más, por el bien de nuestra comunidad, animo a todos los madridistas a abrazar a todos aquellos vinagres que en su pesimismo viven ahogados. No exagero un ápice cuando digo que muchos madridistas parecen ser hinchas del Numancia. Al parecer su equipo está en lo más hondo del fútbol español y llevan décadas sin celebrar una alegría futbolística. Sinceramente, y con todos mis respetos, no es serio destacar todo lo negativo que rodea al Madrid y hacer una evaluación de su estado de forma tan categórica.
Otro ejemplo, el del Real Oviedo. Me gustaría ver a muchos de estos sujetos en la piel de un aficionado del Real Oviedo. 25 años sin pisar la máxima categoría de nuestro fútbol, llegando a lo más hondo y con problemas de propietarios. En los últimos años el Real Oviedo ha vuelto al fútbol profesional y lleva varias temporadas tocando con los dedos el ansiado ascenso a Primera División. Pues ahí tenemos a los hinchas ilusionados y llenando el Carlos Tartiere. En este amor a los colores encuentro más mérito que en muchos madridistas que únicamente ven ruina en el club más ganador de todos los tiempos.
Tras el primer partido de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA me quedé pensando sobre el descontento del aficionado. Saqué algunas conclusiones, muchas de ellas las comparto encantado con todos los lectores de La Galerna. En cambio, en buena lid, otras me las reservo. Por ello, y con la vista puesta en la concordia madridista, animo a darle una oportunidad a la felicidad a todos los pesimistas. Sé que ayer criticaste a Rodrygo o a Vini como hace un tiempo lo hiciste con Benzema o Toni Kroos. Entiendo que tu personalidad te lleve a ponerle pegas a Cristiano Ronaldo o a Florentino Pérez. De veras, lo entiendo. Pero te animo a cambiar de actitud porque no mereces rechazar el privilegio de ser feliz. Recuerda, eres aficionado del club más ganador de la historia del fútbol. Sonríe un poco, anda.
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En el guion de La gran belleza, Sorrentino escribió algo como esto para presentar a Jep Gambardella: “Mis amigos dijeron los coños, yo dije el olor de las casas de los viejos. La pregunta era ¿qué olor te gusta más? Yo estaba destinado a la sensibilidad”. Si el director italiano no hubiera alcanzado entonces la cumbre del cine europeo con esa hiperbólica oda a la nada, hoy escribiría otro arranque. Sin duda, habría sabido que el aroma del hogar de los abuelos no es la única llave de la nostalgia y de la sensibilidad.
Tengo muchos defectos pero hoy sólo me enorgulleceré de dos. Uno: soy tan pesimista que no me basta con intuir la derrota, voy más allá y atisbo la vergüenza, la goleada, el ridículo. Dos: me sigo rindiendo al efecto Robinho. No aprendo. El brasileño presagió lo que luego fueron Ronaldinho, Neymar y Vinicius Jr., pero con su fracaso consiguió traumatizarnos a una generación entera. Aquella tarde creímos en Dios y pensamos que era brasileño, igual que seguramente nuestros padres y nuestros abuelos lo pensaron cuando vieron a Pelé. Nos creímos parte de la historia y nos hizo sentir orgullosos por ello. Y sin embargo, trauma.
A Dean Huijsen le han sobrado dos partidos para demostrar que va sobrado de condiciones para ser un central de épico recuerdo para nosotros y quizá para nuestros hijos
Así que no quiero ilusionarme pero no puedo evitarlo. Qué jugador es Huijsen. Ya lo vimos en el Bournemouth y en la selección española, pero es que nada de lo que uno hace fuera del Real Madrid puede ser tenido en cuenta de la misma forma que cuando se viste de blanco. Es ahí, con el escudo palpitando sobre el pectoral izquierdo, donde se fraguan las leyendas. A Dean Huijsen le han sobrado dos partidos con este soso Real Madrid en construcción, en medio del descafeinado, raro y confuso Mundial de Clubes 2025, para demostrar que va sobrado de condiciones para ser un central de épico recuerdo para nosotros y quizá para nuestros hijos.
Hay que tener muy atrofiada la sensibilidad para no emocionarse viendo a Huijsen buscar el pase de su portero corriendo hacia atrás, darse la vuelta orbitando sobre el balón en una enseñanza cósmica, como una roca que aspira a ser un planeta alrededor de una estrella nueva, y avanzar dibujando lo que jamás pensamos que existiría, esto es, un camino entre la maleza, en medio del bosque, un carril delante y detrás del central zurdo. Hay que tener el corazón envuelto en piedra para no sentir cierta euforia al ver cómo conduce este niño con las dos piernas, mirando al frente como nos decían nuestros entrenadores y como nunca fuimos capaces los mortales, y luego adivinar el desmarque de un tipo que viste como él, y como todos, de inmaculado blanco madridista, para ofrecerle un pase que es un bocado exquisito.
En este preciso y precioso instante, Sorrentino comenzaría de forma parecida, pero diferente, La gran belleza. Hoy ya habría visto a Dean Huijsen comenzar el juego del Madrid por el carril del central izquierdo, un carril desconocido hasta este mes de junio y que ha inventado esta especie de resurrección de Fernando Hierro con pinta de tiktoker. Hoy La gran belleza comenzaría evocando a ese defensa aniñado, cadavérico. Alguien miraría los tejados de Madrid desde una terraza del nuevo Bernabéu y declamaría: “Mis amigos dijeron los coños, yo dije que ver a Huijsen iniciar una jugada desde muy atrás. La pregunta era ¿qué es lo que más te gusta en este mundo? Yo estaba destinado a la sensibilidad”.
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Llegué puntual al Alústiza. A las 7:30 en punto de la tarde, como habíamos quedado. Me gusta llegar a la hora acordada, me incomoda que me esperen. Más aún en una ocasión como esta, en que yo era el nuevo del grupo. Tampoco es que me agrade ser el primero y esperar a los demás mientras jugueteas con la cerveza recién servida y finges interés en el móvil. Pero cuando uno llega de nuevas a un sitio, aunque ese sitio sea un grupo de amigos, hacerlo tarde me parece una falta de respeto.
Así que ahí estaba, entrando en el Alústiza con la puntualidad de un reloj suizo. Me había invitado mi amigo Jacobo. Gran tipo, Jacobo. A Jacobo lo conocí hace muchos años, por su condición de marido de una de las amigas de la infancia de mi mujer. Madrileño de raíces gallegas, al principio me pareció más bien seco. Reservado. Trabajador. Serio. Un poco como yo: de palabras justas y algo tenso con desconocidos. Pero uno de esos tipos cuya coraza esconde un alma generosa y buena, y cuya amistad, una vez franqueada la muralla con que protege su intimidad, forja lazos de hierro: sin efusiones, sin alharacas, pero irrompibles.
Oye, mi cuñada no puede venir el sábado al Bernabéu, así que tengo una entrada libre. ¿Te apetece? Esa fue la primera vez. Desde entonces, cada vez que me invita a acompañarle al Bernabéu me pregunta si me apetece. Como si no conociera de antemano mi respuesta. Es un poco su sentido del humor, sutil, disfrazado de seriedad, y otro poco su forma de ser: consustancialmente respetuosa, sin dar por sentado que no tendré nada mejor que hacer que pasar la tarde con él, aunque sea para ver al Madrid. Fenomenal, pues si te parece pásate a eso de las 7:30 por el Alústiza, ¿sabes dónde está? Suelo quedar ahí con unos amigos para la previa, tomamos algo y de ahí vamos al Bernabéu. Así te los presento.
Jacobo es del Atleti. Y socio del Madrid. Semejante contradicción, como no podía ser de otra manera, da lugar a constantes bromas por mi parte. Que no es que seas madridista y aún no lo sepas, es que eres madridista y lo sabes. Que mucho hacérsete la boca agua con el Atleti, pero cuando toca pagar por ver fútbol, tienes claro dónde pones el dinero. Que el Atleti debería hacerte un monumento por ser el primer colchonero habituado a vivir la gloria de la Champions. En fin, las típicas chanzas. Él sonríe divertido y devuelve las pullas con ingenio y sin animosidad, como si no estuviese cansado de oír una y otra vez las mismas burlas de sus amigos madridistas.
Jacobo y sus amigos han llegado incluso antes que yo, y les encuentro sentados a una mesa alta, charlando animadamente entre cervezas, tapas, bufandas del Madrid y el bullicio del Alústiza en días de partido. Jacobo me presenta. Buena gente, se ve desde el primer momento. La conversación gira desordenadamente desde la actualidad madridista a la operación de pie a que se someterá próximamente uno de los tertulianos; del desencanto de la política narrado por uno que fue concejal en un pequeño pueblo de Asturias donde veranea, a las jugosas anécdotas de insider traídas a la mesa por el hermano de un periodista deportivo de Onda Cero. Y de ahí vuelta al Madrid y a esquemas de juego, y filias y fobias madridistas, y prueba la ensaladilla rusa, que aquí la hacen de cine y la sirven en un mollete, y de qué conoces a Jacobo, y ya veo que eres mourinhista, yo también, pero cuidado con este que es delbosquista.
Se acerca la hora del partido y nos encaminamos al Bernabéu. Apenas cinco o siete minutos. Nos despedimos al llegar, hasta la próxima, encantado de conocerte, lo mismo digo, un placer, abrazos, hala Madrid, y cada uno hacia su puerta del estadio. Nos quedamos Jacobo y yo solos. Aún quedan algunos minutos hasta el comienzo del partido. Al franquear la puerta del estadio pienso que hacerlo sigue siendo un rito, que sigo sintiendo el mismo cosquilleo de emoción anticipada que me inundó cuando lo hice por primera vez, todavía un niño. Y que a pesar de que, con la vida, he desarrollado otros muchos intereses y aficiones, sólo el Madrid me retrotrae de forma tan directa, tan inmediata a las emociones puras, a la felicidad luminosa, sin sombra, de la infancia.
No recuerdo quién era el rival aquel día, sí que no era un equipo puntero. El Valladolid, tal vez, o acaso el Almería. Qué más da. El Madrid ganó fácil, por dos o tres goles de diferencia. Me llamó la atención que Jacobo no veía el partido con indiferencia: se frustraba cuando el Madrid malograba un ataque antes de abrir el marcador, y celebraba los goles blancos. No con el entusiasmo desbordado con que lo hacía yo, pero sí se levantaba, aplaudía, ensalzaba la jugada y me daba la enhorabuena con una sonrisa. Extraño proceder de un seguidor del Atleti. De Jacobo nunca habría esperado otra cosa que buenos modales incluso en un lugar tan dado a la falta de urbanidad como un estadio de fútbol. Pero lo suyo iba más allá: había una cierta alegría, una felicidad quizá tranquila y amortiguada, pero genuina, por la victoria del Madrid.
Dime la verdad: si te ofrecieran cambiar tu carnet del Madrid por uno del Atleti, ¿lo harías? Salíamos del estadio, ya era noche cerrada y el frío de final de otoño comenzaba a echarse como una manta sobre la Castellana. Lo pregunté en tono de broma, como si hiciera parodia de un inquisidor; quería que él entendiera que era un juego para provocarle, aunque yo tenía curiosidad verdadera por la respuesta. Me miró muy serio y me contestó sin dudar.
No me desharé de este carnet mientras viva. Jamás lo cambiaría por uno del Atleti, ni por ningún otro. Primero, porque cualquiera que disfrute con el fútbol sabe que no hay mejor sitio para vivir la emoción de los grandes partidos que el Bernabéu. Pero, sobre todo, porque este carnet lo heredé de mi suegro. Él siempre fue socio del Madrid y madridista hasta la médula, pero ninguna de sus dos hijas era aficionada. Así que cuando me casé con su hija, comenzó a invitarme al fútbol, y aquello se convirtió en una tradición sagrada. Nunca le incomodó que yo fuera del Atleti, ni pensó que hubiera contradicción alguna en convertir a un colchonero en su pareja de emociones madridistas. Jamás habló de mi condición de atlético, como no se habla de algo sin importancia, como no se para uno a pensar si preferiría que a su yerno le gustara más el cine o la literatura. Simplemente, pasaba por casa, me recogía en coche e íbamos juntos a los partidos. Eso era todo. Siempre me trató como a un hijo, y yo aprendí a disfrutar esos ratos juntos con el Madrid como excusa, hasta que llegó a convertirse en un segundo padre para mí. Llegué a quererle mucho, y cuando murió y heredé su condición de socio, supe que seguiría usando ese carnet hasta el día en que me muera. Porque se lo debo a él y porque en este estadio he sido muy feliz. Y porque sigo siéndolo.
Por eso yo nunca podré ser antimadridista. Le debo al Madrid algunos de los mejores recuerdos de mi vida. Ya te habrás dado cuenta, me alegran las victorias del Madrid, salvo cuando jugáis contra nosotros. Os prefiero mil veces a los tramposos del Barcelona. Además, por lo general los madridistas sois buena gente, aunque a menudo os pongáis inaguantables con vuestra prepotencia y vuestra arrogancia.
El frío se había enseñoreado de la noche ya definitivamente, y caía una niebla húmeda y borrosa, que convertía las luces de las farolas y de las semáforos en globos de contornos difusos, amarillos, verdes y rojos. Oye, Jacobo, hace un frío del carajo, pero se ha quedado una noche preciosa. No me apetece irme a casa. ¿Por qué no llamamos a tus amigos, que aún estarán cerca, y vamos a tomarnos unas cañas?
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Lunes 23 de junio de 2025. 23:45. El Atlético de Madrid acaba de ser eliminado del Mundial de Clubes.
—Juancho, buenas noches. ¿Estás ya con la portada?
—Buenas noches, Miguel Ángel. Sí, aquí tengo a los muchachos a pico y pala. ¿Qué se ofrece?
—Bueno, no hace falta que te diga nada, ya lo has visto, otra vez nos han robado los árbitros estos del Madrid. Como contra el PSG, que perdimos cuatro a cero por su culpa.
—Eso lo ponemos en la portada: «Los rojiblancos, otra vez perjudicados por el árbitro, que no pitó un claro penalti». ¿Así va bien, Miguel Ángel?
[Ruido de chisporroteo eléctrico en la línea telefónica.]
—Estupendo, Juancho. Hay interferencias, se ve que aquí en el chalet no llega bien la microonda, pero más o menos te he escuchado.
—Ok. Otra cosa: sabes que tenemos que meter algo para disimular, para que no se note tanto. A ver qué te parece: «Inquietó poco a un Botafogo que se defendió con orden».
[Más interferencias.]
—¡¿Cómo dices, Juancho?!
—¡Que «Inquietó poco a un Botafogo que se defendió con orden»!
—Si no hay más remedio… Pero luego pon algún tuit bueno. Ya tú sabes.
—Espera, espera, hemos publicado uno hace un momento que es el recopetín. Te mando captura por WhatsApp.
[Miguel Ángel está sin cobertura de datos.]
—Espera, espera, que estoy en la zona de la barbacoa y aquí no hay wifi ni datos. Voy a subirme a la azotea.
A few moments later…
—¡Fantástico, Juancho, fantástico tuit!
—Este Cholo es el mejor, por eso le pagamos ese sueldo. Y tú, querido Juancho, siempre estás ahí. Gracias.
—Nada, nada, Miguel Ángel, no se merecen. Porque es que tiene razón Simeone, habéis logrado los mismos puntos que el ganador de la Champions y que el vencedor de la Libertadores ¡y estáis fuera del Mundial de Clubes! Primero, el doble toque. Y ahora, el triple empate. Mira, eso del triple empate lo voy a poner también en la portada...
—Siempre nos pasa igual, Juancho, tú lo sabes bien. Somos los mejores, pero los títulos se los llevan los demás. Ya nos pasó en las finales de Lisboa y Milán, que no perdimos en el tiempo reglamentario y le regalaron las dos Champions al Madrid.
—Así es, Miguel Ángel. Siempre el Madrid por medio en todo lo malo. Luego me dicen que si esto que si lo otro. Demasiado bien les trato. Por cierto, tenemos que ver cómo titulamos el periódico de mañana. ¿Alguna propuesta?
[Más chisporroteos e interferencias.]
De repente, Henry Cherry sube a la azotea cantando un éxito de Seguridad Social:
—Que las palabras se quedan cortas para decir todo lo que siento, pues mi chiquilla es la más bonita del firmamento.
Los gritos del presidente atlético se cuelan en la línea telefónica y le llegan a Juancho tamizados y esquilmados por las interferencias.
—¿Cómo dices, Miguel Ángel? ¿Qué se queda corto? ¿Que se queda corto el qué? ¿Miguel Ángel? ¿Hola? ¿Estás ahí? Vaya, se ha cortado. Y le llamo y nada, apagado o fuera de cobertura. Se habrá quedado sin batería. Y Enrique tampoco me lo coge. Bueno, si ha dicho que se queda corto, pues se queda corto.
Buenos días, amigos. Cualquier parecido con la realidad de esta surrealista apertura de portanálisis es producto de vuestra imaginación. Sugerir cualquier tendencia de Marca proclive al Atlético de Madrid no es sino una invención más de nuestro cerebro madridista.
Los medios, en general, jamás se muestran comprensivos con el equipo del Cholo y en cambió sí lo critican ferozmente cuando no cumple sus ¿objetivos? Mirad As lo duro que es con el Atleti. Durísimo.
Las noches radiofónicas también criticaron con saña, en ocasiones muy cruel, al Atlético de Madrid. Os mostramos lo dicho en el Partidazo de COPE. Queremos avisaros de que las palabras que vais a oír a continuación pueden herir vuestra sensibilidad por la crudeza de las mismas.
🎙️ El #TertulionPartidazo opina de la eliminación del @Atleti del Mundial de Clubes
😬 "No se puede calificar como un desastre el papel del Atleti"
🤔 "Era el grupo de la muerte. Ha hecho lo que todos pensábamos que iba a hacer"
📻 #PartidazoCOPE pic.twitter.com/efzDAyciOn
— El Partidazo de COPE (@partidazocope) June 23, 2025
Ha llegado el momento de ponernos serios. Hasta ahora hemos asistido a juicios muy severos contra el club del Frente, a pullas inmisericordes, palos fortísimos. Pero lo que no tiene cabida son las palabras de Gonzalo Miró. Sentimos tener que compartirlas, pero es necesario que las escuchéis:
🎙️ Gonzalo Miró, crítico con el @Atleti, en @partidazocope
🤷🏻♂️ "El PSG te metió un 4-0 sin despeinarse"
⏰ "Hoy, en lugar de salir a morir, has dejado pasar el tiempo"
📻 #PartidazoCOPE pic.twitter.com/blw4mfKF58
— El Partidazo de COPE (@partidazocope) June 23, 2025
Intolerapla. Se atreve, sin pudor alguno, a responsabilizar al Club Atlético de Madrid de su propia eliminación en el Mundial de Clubes. Pero, ojo, no se queda ahí, sino que osa criticar a don Diego Pablo Simeone, uno y trino rojiblanco. Hasta aquí podíamos llegar.
Se nos ha quedado tan mal el cuerpo, que no tenemos presencia de ánimo ni para comentar las portadas de los periódicos del Fútbol Club Barcelona.
Pasad un buen día.