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El Real Madrid recupera la cartera

Contra los elementos, bajo una atmósfera hostil y vengativa arbitral, y para más inri ante un viejo y detestable rival, el Real Madrid, aún líder, supo sobreponerse al enésimo gol artificial diseñado desde el VAR para que el Atlético, ironías del destino, se adelantara ante el Trampas. Mbappé puso el empate y el Atlético, sufridor, y mecido por el silbato, supo aguantarlo.

Saudade en los prolegómenos ante la despedida del madridismo a una de sus leyendas, Marcelo, que, gallardo, contuvo las lágrimas acompañado de sus hijos. Atronadora ovación del Bernabéu a la que apenas correspondió por cierto Henry Cherry en el palco. Llegaba un derbi flamígero, de colera epistolar madridista al que el convento de las locas de la liga ha correspondido rasgándose las vestiduras mientras vuelan los millones en fondos de inversión de tres letras y billetes de Monopoly con el perfil griego de Enríquez Negreira. Entre presuntamente sarcásticos tuits colchoneros, hay que agradecer que este año no nos hayan ahorcado ningún muñeco para llegar al derbi. Que sepamos. Así, cual vikingos en drakar a la deriva, solos contra el mundo, afrontábamos la siempre amable visita de los del Cholo, los cholitos, este año además con uno de verdad en el once.

No obstante, ciñéndonos estrictamente a las cosas del comer, lo cierto es que el Madrid comparecía a un encuentro de machete y colmillo con una defensa cogida por los alfileres del costurero Aureliano, pronto, de nuevo, foco de todas las miradas y todas polémicas. Valverde y Ceballos, zapadores en el campo de minas colchonero, y arriba los Cuatro Fantásticos. Demasiada fantasía. O ninguna, según se mire.

Al Madrid – José Mourinho Felix dixit- no le sientan bien los homenajes antes de los partidos y así compareció el líder al choque. Tibio. Contraste entre la fulgurante entrada al corte de Asencio frente a Simeoncito y la temeraria pérdida de Lucas Vázquez que casi causa el primer disgusto en la parroquia merengue. Así las cosas y dadas las circunstancias, poco a poco el Real se sumía en el laberinto de sombras cholescas. Con calidad y paciencia, pero sin peligro ninguno, sostenidos por un aguerrido y casi siempre lúcido Ceballos, los de Carletto se prestaron a afrontar su clásico suplicio ante el Atlético: masticar un bocata de perdigones. Auténtico plomo. Ocurría poco o casi nada, con la vanguardia madridista en todas partes y a la vez en ningún sitio cuando aconteció el oprobio arbitral liguero de cada fin de semana. Antes, Giménez se llevó el balón con la manita pegada al pecho, pero, decía un sabio, que para eso tiene uno precisamente el pecho a la hora de jugar al balompié. Ni se pitó ni revisó nada.

No sucedió lo mismo a los 34 minutos. Un centro lateral de los indios desde territorio comanche, aparentemente inofensivo, se convirtió en un arma de destrucción masiva diseñada desde el ese gabinete de los horrores que es la sala VOR gracias a una extraña coz de Tchouameni, convertida en insulso pisotón a Lino.  Aquí, sí. Aquí no hubo duda ninguna. Soto Grado es el que mejor maneja el ruido externo, comentaba ufano Axel Torres. Fabuloso.

El escándalo de Soto Grado y Muñiz Ruiz en Mestalla

Julián Álvarez, desde los once metros y por el centro, adelantaba al Atlético en el Bernabéu. Ancelotti se echaba las manos a la cabeza y el Madrid acusaba un nuevo golpe bajo a la altura del bañador, que cantaba tu pantalla amiga en el pressing catch de los noventa. Y hay que decir que Tchouameni, al que últimamente parece haberle mirado un tuerto, se sobrepuso a la desdicha abortando un par de contraataques peligrosos rojiblancos cuando su equipo andaba aún azorado. Tras los pitos del Bernabéu del otro día, no puede decirse que Aureliano no haya sido sometido al sufrido curtimiento de Chamartín.

El Madrid debió abrazar algún tipo de filosofía zen en el vestuario porque compareció con nuevos bríos y las ideas más frescas, tras seguro practicar algún tipo de exorcismo mental ante el hombre de negro, hoy de amarillo. Vini volvió a su banda izquierda, sin saber muy bien dónde diantres estuvo en el primer tiempo, y el Madrid comenzó a inclinar el campo.

Fue sin embargo Goes, en uno de sus característicos eslálones, quien se coló entre indios cual policía montado del Canadá para servir el pase de la muerte a Bellingham. Despejó a duras penas Giménez pero, inmisericorde, Mbappé no perdonó el rechace para empatar a los 54 minutos. 1-1 y mucho bacalao que partir en la capital.

El gol inflamó al Madrid, prendió la mecha del Bernabéu y acogotó a un sufridor Atlético, su verdadero ADN. Bellingham astilló el larguero tras otro centro de Vini y puso a prueba a Oblak con otro cabezazo. Al otro lado, cada acometida atlética era contenida por un feroz y fulgurante Asencio y un sereno Tchouameni, bailando al filo de la línea de meta muchas veces.  El líder acumulaba ocasiones de mayor o menor grado en plena combustión merengue. El Cholo, entre sus aspavientos, hacía cuatro cambios y Ancelotti le daba al chicle.

A falta de poco más de diez minutos, Modric y Camavinga entraban por Lucas y a un bravido y clarividente Ceballos. Simeone cerraba sus sustituciones con el tallo noruego Sorloth en detrimento de Álvarez, y el Bernabéu afrontaba con el corazón en un puño el final de una dramática función. El Madrid insistía, Vini percutía y percutía, Goes disparaba desde lejos muy cerca, válgame la expresión, pero el Atlético, lo sabemos, lo conocemos, es pérfido, es capaz de sufrir e inocular su veneno en los peores momentos. Y con los VARbitúricos nunca se sabe.

Comparecía Brahim, demasiado tarde quizás, por Rodrygo en el 84. A filo del noventa cabalgaba Valverde, Mbappé no llegaba ante Oblak por un dedo meñique y la posterior volea de Fede tras córner se marchaba cerca del palo. Sólo tres minutos de descuento que no dieron para más.

El Madrid pudo al menos recuperar la cartera que le birlaron desde un despacho oscuro y retener así el liderato en un derbi feo, tosco y desagradable como siempre, en el que el verdadero triunfador fue el Barcelona de Flick que aun así es muy capaz de cagarla mañana.

Y para concluir, una reflexión. Resulta curioso cómo se quejan los árbitros de los videos de Real Madrid Televisión, pero lo cierto es que no paran de proporcionarles cada día más contenido.

 

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Arbitró César Soto Grado del colegio riojano.

En el VAR estuvo Ricardo de Burgos Bengoetxea. Falló en lo más importante del partido en connivencia con el de la sala VOR que preferimos no volver a mencionar porque es un tipo insufrible. Ya solo escuchar los apellidos te produce escalofríos. En el 35' Tchouaméni pisó con el talón a Lino cuando el balón había pasado y no tenía posibilidad de jugarlo. Este es el fútbol y el arbitraje asqueroso de la Liga. No se deben pitar penaltis así; en Europa hay otro listón.

Además, amonestó merecidamente a Ceballos por pisar a Barrios en el 24', a Lenglet por una patada por detrás a Rodrygo en el 48' de la primera mitad, a Galán por agarrar al brasileño en el 3' de la segunda parte y a Sorloth por derribar a Camavinga en el 92'. La jugada de Ceballos estuvo en la frontera llegando tarde al balón pero no haciéndolo de forma premeditada.

Por último, se pidieron dos penaltis por mano en el área rojiblanca, pero ninguna era punible.

Soto Grado, HORRIBLE. El del VAR, NEFASTO.

El Real Madrid no está solo

El Real Madrid CF tiene excelentes relaciones con muchos de los más grandes equipos de Europa y de diferentes nacionalidades. A saber: Bayern de Munich, a pesar del robo del siglo con Toni Kroos, aunque ellos tampoco salieron mal parados con el traspaso de Arjen Robben. En su reciente asamblea de socios no fueron pocas las referencias y elogios hacia el Real Madrid como modelo de gestión a seguir. Y qué decir del Borussia Dortmund, cuyo CEO es casi hermano de nuestro presidente. Y también sabemos que tiene algo más que buenas relaciones con el Bayer Leverkusen, equipo en el que Dani Carvajal hizo la mili.

Podemos citar al Liverpool, club gemelo del nuestro aunque a menor escala. Ninguna de las dos aficiones podrá olvidar el homenaje en Anfield a nuestro presidente de honor, Amancio Amaro (qepd) ni el You’ll never walk alone atronando por los altavoces del Estadio Santiago Bernabéu en honor a sus aficionados en la eliminatoria de hace un par de años en Champions League, que, incluso, debió emocionar a quien quiera que se esconda detrás del nick @ruidobernabéu.

Curiosamente, a decir de todos, también tiene una gran relación con un club estado inglés, el Manchester City. Item más, en el otro club de Manchester no se olvidan los “pequeños” detalles que tuvo el mítico presidente madridista, D. Santiago Bernabéu, con dicho club a consecuencia del accidente de avión del 6 de febrero de 1958.

También sabemos que guarda una relación muy estrecha con los grandes clubes italianos, sobre todo con Juventus, Milán y Nápoles, y con varios franceses (y algo más con el Olympique de Lyon), excepción hecha del PSG por los motivos que todos conocemos. En Portugal con el Oporto. Y seguramente bastantes equipos más de otros países que yo desconozco. Vaya donde vaya, sea el país que sea, es recibido como un mito. Y mejor no comparemos con los recibimientos patrios. Por vergüenza ajena, básicamente.

Otro tanto puede decirse de la relación con las aficiones rivales. Tal vez no ir por media Europa de la mano de una banda de ultras nazis tenga algo que ver en esto. O haber sido compañeros de fatigas con otras aficiones, como en la final de Paris de 2022 con la afición del Liverpool.

¿El Real Madrid está solo? Pues no. Ni mucho menos. Es querido y respetado en todo el mundo con sus 600 millones de seguidores. El mayor número de seguidores de un club deportivo en cualquier especialidad

El Real Madrid ha ganado mucho, pero también ha perdido mucho. Hecho lógico en un deporte en el que solo gana uno. Llevamos décadas asistiendo a partidos con victorias, derrotas y empates. Nunca nadie, durante el período reciente que todos ustedes quieran tomar de referencia, ha hecho alusión a la actuación arbitral. Ni directivos ni jugadores ni aficionados. Este mismo año, por no irnos más lejos, el equipo ha tenido una fase regular mala con tres derrotas. Nadie ha mirado al juez. Nadie. Con diferentes árbitros y de diferentes nacionalidades y competiciones. Otrosí puede decirse de aquellos torneos, como la reciente Intercontinental, que ni siquiera son arbitrados por jueces europeos. Ni Aytekines ni Ovrebos. Ni a favor ni en contra.

En este apartado conviene aclarar que, para el caso de las competiciones europeas, todos los jueces dependen de un modo u otro de nuestro entrañable y queridísimo presidente de la UEFA, el Sr. Aleksander Ceferin quien, como todos ustedes saben, no suele comer ni vacacionar con Florentino Pérez. Con otros, sí. En contra de lo que en España parece, esta dependencia jerárquica no afecta al juicio de estos árbitros. Nunca o casi nunca.

En este punto, me permito añadir mi experiencia personal como aficionado al fútbol internacional. Tengo la insana costumbre de preferir ver un partido de La Premier, Bundesliga o Calcio antes que uno de LaLiga de Tebas. Qué le vamos a hacer. Yo veo un Leicester – Everton antes que un Mallorca – Osasuna por varios motivos. El principal: la sensación de limpieza. Saber que los errores solo son errores, que el VAR ayuda y que ningún juez ha pagado al hijo de un exárbitro para ser coacheado.

Hay partidos buenos (muchos), regulares y malos. Lo que sí puedo asegurarles es que, con sus errores repartidos, los arbitrajes en la inmensa mayoría de esos partidos pasan desapercibidos. Muchas de las cosas que vemos aquí, casi semanalmente, es imposible ni imaginarlas allende nuestras fronteras. No verán a uno de estos jueces enredarse con el fisio de uno de los banquillos. Tampoco verán un pitido final con el balón volando hacia el área en una jugada ofensiva.  Tampoco los verán arreando tarjetazos a diestro y siniestro hasta a los stewards. Las líneas del VAR suelen ser rectas y el señor del VAR suele avisar siempre que hay algo digno de ser examinado por el juez de campo. Y casi seguro que no verán una salvajada como la de Mbappé sin que sea castigada. Tal vez porque, fuera de España, la empresa que gestiona el VAR no tiene conflictos de intereses con alguno de los clubes de la competición.

Ho tornarem a fer

Pues bien, la élite de todos estos jueces es la que juzga al Real Madrid cuando sale a competir por Europa. De resultas, el Real Madrid es el rey. Tal vez porque no está Gil Manzano ni Cuadra ni Villanueva ni Alberola ni De Burgos ni Muñiz Ruiz ni Soto Grado ni ninguno de los hijos putativos de Negreira. La diferencia de saldos arbitrales, dentro y fuera, es demoledora.

Tengo la insana costumbre de preferir ver un partido de La Premier, Bundesliga o Calcio antes que uno de LaLiga de Tebas. Qué le vamos a hacer. Yo veo un Leicester – Everton antes que un Mallorca – Osasuna por varios motivos. El principal: la sensación de limpieza

¿El Real Madrid está solo? Pues no. Ni mucho menos. Es querido y respetado en todo el mundo con sus 600 millones de seguidores. El mayor número de seguidores de un club deportivo en cualquier especialidad. Solo hay dos excepciones: la dirigencia de una institución tan limpia como la UEFA, y por los motivos más que conocidos, y el futbol patrio con sus anexos a los que me referiré más abajo.

El miércoles hubo conclave en Madrid con participación de LaLiga, clubes y la Real Federación Española de Fútbol. Al final llegaron a la conclusión de que había que sancionar el Real Madrid. Si el Real Madrid es un club respetado y querido fuera de España, donde mantiene excelentes relaciones con un número significativo de grandes clubes de diferentes países, con sus aficiones y que, además, jamás, que yo recuerde, ha tenido problemas con los jueces que le arbitran, ¿NO SERÁN USTEDES LOS QUE TIENEN EL PROBLEMA, Sres presidentes de los clubes, Javier Tebas y Rafael Louzán? Es una pregunta retórica. No necesita respuesta. Va implícita en la pregunta y ya saben cuál es. Lo paradójico del asunto es que los protagonistas que pretenden sancionar al Real Madrid son los que disfrutan chapoteando en esta pocilga de inmundicia que dicen combatir. Es como si el delincuente sancionase al que le señala robando porque no le deja robar en cómodos plazos.

El Real Madrid no tiene ningún problema con equipos extranjeros de diversas nacionalidades ni con sus aficiones ni con los árbitros ni con la FIFA. ES VUESTRO PROBLEMA, NO DEL REAL MADRID. LA FOSA SEPTICA ES VUESTRA

Porque les recuerdo, los pagos a Negreira, las leyes ad hoc con prescripciones para sanciones muy graves, las palancas ficticias, las influencias políticas para otorgar medidas cautelares, los conflictos de intereses en el VAR o en la organización de competiciones en oriente Medio con un jugador en activo trincando comisiones, los turbios acuerdos con fondos buitres, la permisividad con el racismo…y sobre todo y por encima de todo, que los responsables de todo esto sigan ejerciendo, son cosas que no se dan al unísono en ninguna otra competición del mundo. El Real Madrid no tiene ningún problema con equipos extranjeros de diversas nacionalidades ni con sus aficiones ni con los árbitros ni con la FIFA. ES VUESTRO PROBLEMA, NO DEL REAL MADRID. LA FOSA SEPTICA ES VUESTRA. Os guste o no, y ni sanciones milmillonarias al Real Madrid lo van a evitar. Y aclaro, mientras en otros países se respeten las leyes deportivas y la competición, nunca estaremos solos porque en esos lugares siempre seremos respetados. Vuestros árbitros, no.

No se cabreen y gracias por llegar hasta aquí.

 

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Buenos días, queridos y apesadumbrados amigos.

Ahora que el presidente de los Estados Unidos Donald Trump se encuentra inmerso en una hiperactiva vorágine de ideas para “arreglar el mundo” a su manera, queríamos lanzarle desde La Galerna el reto de que proponga algo para solucionar el problema de la corrupción del fútbol español y de la prensa deportiva de este país. O de la prensa deportiva de este país, que ampara la corrupción del fútbol español, que tanto monta, monta tanto, como se lo montan los personajes que pueblan federaciones, organismos, comités arbitrales o territoriales, clubes y redacciones de medios de comunicación.

Esta noche tenemos derbi, Real Madrid-Atlético de Madrid, o Malakito de Menfis, o secuela del Atlético Aviación, sucursal madrileña del Athletic de Bilbao, pero de antemano sabemos quién ha ganado. No el partido, sino el relato. Gil Marín y Cerezo han ganado el partido del relato mucho antes de empezar. Para el diario As, se trata de un “derbi volcánico” “tras una semana de enorme polémica con los colegiados”.

Nadie se escandalizó cuando los diarios As y Marca cedieron sus portadas completas a Gil Marín para protestar por una posible segunda tarjeta amarilla no señalada a Ceballos en un derbi, pero el problema es el Real Madrid porque propone cambiar ese sistema arbitral que supuestamente le favorece. Y entonces se monta la mundial. No hace ni un mes que el entrenador del Atleti, el Cholo Simeone, criticó duramente el arbitraje español y lo ligó a una tradición que perdura más de cien años. En sus palabras no solo se cebaba con el arbitraje, sino con todo el fútbol español por permitir que estas tropelías permanecieran vigentes durante más de un siglo. Ni un solo medio osó sacarle los colores, es más, fueron muchos los que lo aplaudieron. Nada que deba extrañar a estas alturas. Todo el mundo pudo ver el comportamiento macarra y matonil del entrenador en la final de Lisboa al saltar al campo para agredir a un veinteañero rival (Varane) y la reacción de los medios consistió en más aplausos y una ovación en la rueda de prensa posterior.

Asco, rabia, decepción quizás no, no esperábamos nada de ellos. Porque, aunque nos cuenten desde tiempos inmemoriales que Florentino y el Real Madrid controlan los medios, el relato pertenece al club de los prescritos. Los prescritos, no los proscritos que bien podrían serlo. Los prescritos propietarios Cerezo y Gil Marín amparan a los que deberían estar proscritos, los miembros del Frente Atlético, los que de verdad convierten los derbis en “volcánicos”. Pero los prescritos se ofenden porque dicen que ya los disolvieron hace tiempo. El problema es que centenares de mecheros, las pancartas en el estadio otrora público y los insultos racistas de buena parte de la afición nos hacen saber que siguen más vivos que nunca. Pero el problema es el Real Madrid, que señala el desastre de organización arbitral, regada con millones de euros por el Fútbol Club Barcelona, mientras el resto de clubes se unen para pedir una sanción… no para el que se compra el sistema, sino para el que lo señala y propone su cambio. Todo es tan surrealista que nos dan ganas de largarnos de aquí. Pasemos al diario Marca:

El diario del filoatlético Gallardo se descuelga con una portada original, sorprendente, no especialmente atractiva. La tortuga Mbappé frente a la Araña Álvarez en “Un derbi para superhéroes”. Les proponemos otro: el juez Soto Grado Dredd, juez, jurado y verdugo, como recordarán los aficionados del cómic. Un tipo con antecedentes en expulsar a Vinicíus valiéndose de imágenes sesgadas, que estará en el VAR acompañado por De Burgos Bengoetxea, otro con antecedentes por expulsar a Vinicius con imágenes sesgadas. El juez Dredd de apellidos ilustres, pues puede aplicarte o no el tercer Grado para abandonar la prisión de Soto. El problema es el Real Madrid, señores, como nos recuerda el Marca, que afirma que “el duelo viene marcado por los ataques del Real Madrid a los árbitros”.

La prensa catalana habla de “máxima tensión arbitral”, pero no por haber untado a su vicepresidente durante dos décadas o haberlo criticado desde su mismo nacimiento, porque ya sabemos que el problema es el Real Madrid. Tampoco se han escuchado críticas a Hansi Flick por decir que su club jamás actuaría de ese modo, pese a que su presidente haya hecho gala de su incontinencia verbal atacando el arbitraje desde que llegó a la presidencia, y todo ello mientras untaba al vicepresidente de los árbitros y le cuadruplicaba los emolumentos. Cierto, su modo de actuar es otro, y nos resulta 8,4 millones de veces más deleznable. Pero es que el problema es el Real Madrid y no nos cansamos de repetirlo.

 

También hay “polémica arbitral” para el Mundo Deportivo. En fin, lo que hay que leer. Al final se señalará al colegiado y, pase lo que pase, el Atleti será el ganador del relato. Si Soto Grado pita un penalti, aunque sea tan claro como los tres que escamoteó el atlético Cuadra Fernández hace un año en el mismo Bernabéu, el Cholo dirá que la presión ejercida por el madridismo ya ha obtenido su recompensa. Si no lo pita, como tantas veces ha ocurrido en los últimos tiempos (aunque nunca tantas veces como en la Liga 2020-21, que finalizó con el Atleti como campeón y usurpador), el Cholo jugará a ir de digno y afirmará ufano que “sí, para mí es penal, pero puedo entender que tanta presión sobre el colegiado le haya hecho dudar”, y de nuevo la culpa será nuestra. Porque el relato les pertenece, amigos.

Solo ha faltado Gaspart en este repaso hablándonos de decencia. Mientras tanto, no vemos por ningún lado que Estrada Fernández haya solicitado la apertura del juicio oral del caso Negreira. Porque no hay tal caso, es un bulo. Claro, por eso nos hemos dedicado a recrearlo en La Galerna desde hace meses.

En fin. Señor Trump, en una cosa tiene usted razón: antes de reconstruir, hay que demolerlo todo. Pasad un buen día, amigos, y no os cabreéis con lo que escuchéis o leáis tras el partido. El Cholo, Gil Marín y Cerezo ya han ganado el derbi del relato.

Capítulo II: El Método

 

A lo largo del prolongado proceso de instrucción del Caso Negreira mediante el cual hemos ido conociendo poco a poco nuevas y diversas informaciones del entramado, una de las líneas de defensa tanto de los aficionados del Barcelona como de ciertos periodistas hinchas de dicho club o incluso de los supuestos neutrales, entre los que se cuenta o se quiere contar el propio presidente de la liga, Javier Tebas, era la imposibilidad de demostrar que el dinero que cobraba Negreira acabara en algún colegiado en concreto para desbalancear un encuentro en preciso.

Este argumento ya fue desmontado por el juez Aguirre, quien en su extenso auto apuntó hacia otra dirección bien diferente que, por supuesto, la mejor prensa deportiva del mundo no había contemplado: el Barcelona no pagaba a Negreira como si fuera un mero intermediario que hiciera llegar al árbitro de su siguiente partido una bolsa con el símbolo del euro (€) bordado en la parte externa de la misma (de hecho, él mismo negó haber pagado a ningún árbitro con ese dinero), sino que lo hacía para, como el propio Negreira afirmó en su primera declaración a hacienda, garantizar la neutralidad de las decisiones arbitrales o, en sus palabras textuales, “asegurarse de que no se tomaban decisiones en su contra, que todo fuera neutral”.

Huelga aclarar lo absurdo de pagar por una neutralidad ya presupuesta cuando uno participa en una competición deportiva de la misma manera que absurdo es pagarle a un juez para que se le juzgue con justicia durante un proceso judicial. Es bastante evidente que el Barcelona pagaba para obtener una ventaja deportiva por medio de la influencia arbitral que poseía el señor Negreira, pero, ya que sorprendentemente el periodismo deportivo español no ha tratado de desentrañar en qué consistía dicha influencia, negada a los cuatro vientos por tantos, no queda más remedio que tratar de descubrirlo por nuestros propios medios haciendo acopio de las informaciones que han ido saliendo, así como de algunas declaraciones de dudosa intencionalidad de algunos de los protagonistas de la “era Negreira”.

Uno de estos protagonistas es Iturralde González, la persona que, hasta le fecha, mejor ha explicado cómo pueden influir los cabecillas del CTA en las decisiones de sus compañeros.

Tras esta explicación de Itu, es fácil entender cómo los colegiados han visto condicionada (o no) su manera de arbitrar en virtud de las preferencias de sus jefes. Los árbitros de primera división eran muy conscientes de que si no realizaban su trabajo de una manera que satisficiera a sus jefes su destino podía ser el descenso de la categoría y, por consiguiente, la disminución de sus emolumentos.

La extensa hemeroteca de la que uno puede surtirse a través de las redes sociales y la tecnología de esta época nos ha permitido saber que existía una amplia variedad de maneras de conocer las predilecciones de los superiores de los colegiados. De manera que si nosotros, meros mortales, podemos descubrirlas con facilidad, imagínense ellos. Acompáñenme sin rubor a este pequeño ejercicio detectivesco, para ver si entre todos conseguimos esclarecer por qué derroteros se aventuraban las preferencias del CTA.

La primera pista, llámenme suspicaz o puntilloso si gustan, parece mostrar cierta animadversión por parte del por entonces presidente del CTA, Victoriano Sánchez Arminio, hacia el Real Madrid. No es difícil de encaminar, por tanto, que si el presidente de tu comité te indica tan explícitamente su ojeriza hacia un club, tu obrar no se va a tornar en pitar un penalti a dicho equipo en el próximo encuentro en el que te toque arbitrarles.

Sin embargo, aunque resulta bastante probable que Sánchez Arminio no sólo no era total desconocedor de la trama Negreira, sino un miembro más del complejo entramado, centrémonos en las pistas menos obvias y que puedan tener una mayor relación con el excolegiado catalán.

Siguiendo en la línea de lo que comentaba Iturralde, Paradas Romero —colegiado que sufrió presiones por parte de sus superiores (Villar y Arminio) por no expulsar a José Mourinho que le llevaron a abandonar el arbitraje— establece el término “régimen de terror”. Media frase de Negreira basta para comprobar el tipo de jefe que era. Una llamada de felicitación que se torna en amenaza antes del punto y seguido.

También Mateu Lahoz, en su declaración a la Guardia Civil, hizo referencia a este régimen al catalogar a Negreira de “coronel o general”, mientras que otros colegiados declararon que no podían negarse ni a ser recogidos por su hijo antes de los partidos en el Camp Nou, ya que “era el hijo del jefe”, ni a asistir a sus reuniones en La torrada o acudir con él al karaoke, eufemismo que coincidiremos en que preferimos dejar como tal.

En este punto, y enlazando con el primer texto de esta serie, asistimos al testimonio de Flores Muñoz, asistente de Andújar Oliver, quién reconoce que ya en el año 1994, primer año de Negreira como vicepresidente del CTA, su hijo Javier Enríquez Romero ya recogía a los árbitros en el aeropuerto y los llevaba a un bar antes del encuentro y, posteriormente, al estadio, prueba de que el Caso Negreira, tal y como lo conocemos, tuvo origen, como mínimo, en dicho año.

Teniendo en cuenta lo explícito que fue Javier Enríquez con los árbitros que filtraron su conversación previa a un partido del Barcelona, no es difícil imaginar que Enríquez Negreira, tanto en sus reuniones previas con los colegiados en los hoteles, como en La torrada o incluso en el “karaoke” pudiera dejar claros sus intereses a los colegiados que escuchaban instrucciones directas o indirectas de la persona de quién dependía su estabilidad laboral.

Por si todo esto fuera poco, los colegiados, que está claro que mantenían una relación directa con Negreira, ya fuera en su bar, en el karaoke o dónde se le antojara al vicepresidente del CTA, así como con su hijo, quién también les instruía acerca de arbitraje, no sólo a través de sus cursos de “coaching”, sino también en reuniones previas a los partidos, eran perfectamente conscientes del sistema del que formaban parte.

Un sistema que, como apuntaba involuntariamente Iturralde al principio de este texto, favorecía a aquellos árbitros, independientemente de su buen hacer, cuyas decisiones, acertadas o erróneas, favorecían los intereses de un determinado equipo (o equipos, quién sabe si Arminio o Villar no imponían sus propias directrices junto a las de Negreira) o perjudicaban los de otro, en este caso el Real Madrid, señalado públicamente por el presidente del CTA, Sánchez Arminio, o por el vicepresidente de la RFEF, el expresidente azulgrana Joan Gaspart.

Un sistema basado puramente en el condicionamiento operante de Skinner, en el cuál determinados estímulos se ven asociados continuamente a la obtención de recompensas o castigos y el aprendizaje, por tanto, se ve condicionado por estos refuerzos positivos o negativos en lugar de por el reglamento de fútbol. A continuación, observemos una serie de ejemplos que ilustran perfectamente el condicionamiento del CTA:

Aunque públicamente el CTA cerró filas en torno a la decisión de Tristante Oliva de pitar penalti de Marchena sobre Raúl por agarrón, al finalizar esa temporada, la primera tras reanudar Laporta los pagos a Negreira, el colegiado fue descendido de categoría y tuvo que buscarse la vida fuera del arbitraje.

En este caso, el error garrafal de Mejuto, absolutamente indiscutible, no tuvo ninguna consecuencia negativa para el colegiado. Al igual que sucedió con el error de Daudén Ibáñez, que anuló un autogol completamente legal de Márquez en un partido del Atlético de Madrid ante el Barcelona. Tampoco fue castigado o sancionado. Sí lo fue, en cambio, cuando anuló un gol de Perea ante el Madrid. Quedaban catorce jornadas para finalizar la liga. Sólo pitó en dos de ellas.

Otro ejemplo fue Pérez Burrull, que también se fue a la nevera más de un mes tras no señalar dos penaltis a favor de Osasuna ante el Real Madrid (aunque objetivamente sólo uno de ellos podía haber sido punible).

En 2009, el actual presidente del CTA y responsable del perpetuamiento del obscurantismo del sistema arbitral español, Medina Cantalejo, ejemplificó a la perfección la arbitrariedad y putrefacción del arbitraje español, tras dirigir un clásico plagado de errores que perjudicaron gravemente al Real Madrid (penalti sobre Van Bommel más que discutible, expulsión de Roberto Carlos en el minuto 25 y omisión de un penalti sobre Ronaldo). La recompensa llegó una semana y media después con la designación para dirigir la final de la Copa del Rey.

La final de la Copa del Rey también fue la particular “galleta” con la que se premió el “error” de Rodríguez Santiago que casi cuesta una liga al Madrid al conceder un gol con la mano de Messi ante el Español.

Igual que para Teixeira Vitienes, colegiado que mostró dos amarillas a Busquets sin expulsarlo y que permitió al Barcelona presentarse a un partido de copa casi una hora más tarde.

Peor suerte corrió Vicandi Garrido, que no debió atender adecuadamente a las señales que recibía en su entorno laboral y fue descendido tras no pitar un penalti a favor del Barcelona ante el Celta de Vigo.

También el actual responsable del VAR y de la segunda sala VOR, Clos Gómez, ilustró a la perfección el tipo de errores que gustaban en el CTA, pues obtuvo su internacionalidad en la misma temporada en la que, en un mismo derbi, anuló tres goles legales al Real Madrid y expulsó de forma discutible al holandés Van Nistelrooy.

Resulta más ilustrativo aún comprobar que, pese a ser nombrado internacional, nunca fue considerado para dirigir partidos en Champions League, mundiales o eurocopas.

Ejemplos de cómo el CTA ha ido moldeando el proceder de sus pupilos a golpe de este condicionamiento basado en castigar errores que beneficien al Madrid o perjudiquen al Barcelona y viceversa los hay a manos llenas a lo largo del periodo de Negreira como vicepresidente del CTA, y muchos de los aquí presentes en este texto ya los expuse en esta parodia (Inception y el arbitraje psicológico - La Galerna) donde se puede apreciar cómo las (in)directrices del CTA han contaminado a los actuales colegiados, como por ejemplo un Gil Manzano que en sus inicios era magnífico y actualmente no es más que uno más de este sistema podrido.

Uno podría preguntarse cómo ha logrado el CTA, o sus máximos mandatarios, fabricar un entramado de corrupción como al que se refiere el juez Aguirre de manera que no levantara demasiadas sospechas o que, al menos, estas pudieran justificarse. La respuesta y las siguientes preguntas están en las evaluaciones de los árbitros que, supuestamente, son las que determinan el ascenso y descenso de los colegiados y, suponemos, también las internacionalidades.

Fernández Hinojosa, uno de los mejores árbitros que ha pasado por segunda división y que nunca fue ascendido a primera, explicó en una entrevista cómo Arminio y sus manos derechas modificaban las valoraciones de los trencillas valiéndose de un coeficiente arbitrario que alteraba la puntuación inicial de los colegiados, obtenidas puramente de las evaluaciones de sus partidos. Lo que se conoce como “índice corruptor”.

En esta última clasificación, alterada por el susodicho índice corruptor, se aprecia la firma de Enríquez Negreira. Es una de las pruebas que obtuvo la Guardia Civil antes de concluir en su informe que el excolegiado catalán tenía “capacidad de influencia y poder de decisión” sobre el arbitraje español durante el periodo conocido como Negreirato.

Esta semana, el presidente de la liga, Javier Tebas, en su último enfrentamiento con el Real Madrid, afirmó ni corto ni perezoso que “no hay pruebas de que Negreira haya ejercido presión alguna sobre los árbitros”. Bueno, yo insto al señor presidente de esta liga a que lea este artículo y, con su permiso, les insto a ustedes, queridos lectores, a que decidan a quién prefieren creer: a Javier Tebas o a sus propios ojos.

 

Imágenes de archivo

 

Entregas anteriores:

De un tiempo a esta parte observo fascinado el proceso por el que el fútbol español se dirige hacia su destrucción.  En “La Historia de Interminable” de Michael Ende, los habitantes de la Ciudad de los Espectros se arrojaban voluntariamente hacia la Nada en medio de desfiles y bailes. En la Nada, según cuenta la novela, se convertían en mentiras.

El fútbol español, curiosamente, está realizando el mismo camino, pero al revés, pues ha optado por convertirse en una mentira antes de lanzarse a la nada. Su principal engaño es, primero, hacer creer que no está muerto y, segundo, fingir que las instituciones que lo sostienen (clubes, Liga y Federación) funcionan con total pulcritud y honradez.

Supongo que el Real Madrid, tiempo atrás, tendría algún interés en impedir el suicidio colectivo del fútbol patrio, y supongo también que lo perdió en el momento en que vio cómo casi todos los clubes al unísono se metían el cañón de CVC en la boca y apretaban el gatillo. Al verse rodeado de muertos, el Madrid debió pensar: “ahí os quedáis”, y se desentendió de ese rancho de Wako que es la Liga de Tebas.

Javier Tebas ojos azules

No tengo más prueba que mi intuición, pero creo que el Real Madrid hace ya bastante tiempo que juega las competiciones españolas sin ningún brío, más por cumplir con sus aficionados que por otra cosa. El Madrid es como el padre que lleva a sus hijos a la Cabalgata de Reyes y, mientras el niño observa fascinado la carroza del rey Melchor, el padre finge entusiasmo, pero sabe que tras la barba del Rey Mago se oculta Medina Cantalejo y que la carroza la conducen a pachas Louzán y Javier Tebas. Directos hacia un barranco, como las Thelma y Louise menos atractivas del mundo.

Supongo que el Real Madrid, tiempo atrás, tendría algún interés en impedir el suicidio colectivo del fútbol patrio, y supongo también que lo perdió en el momento en que vio cómo casi todos los clubes al unísono se metían el cañón de CVC en la boca y apretaban el gatillo

Ahora al Real Madrid se le ha agotado la paciencia, al menos con el sistema de arbitraje del CTA, al cual yo no llamaré corrupto, aunque sí recordaré aquellos versos que Juan Pérez Creus dedicó a una dama de dudosa virtud:

 

Llamarte “fresca” pobre sonaría;

decirte “zorra” no daría tu talla

pues por puta te tienen las personas.

Y llamarte “putísima” sería

como decirle cerro al Himalaya,

como llamarle arroyo al Amazonas.

 

Lo cual, en el caso del Comité de Árbitros podría, quizá expresare de esta forma entre las mentes pensantes de Valdebebas:

 

Llamaros “pillos” pobre sonaría

pues por golfos os tienen las personas.

“Corruptos” es palabra corta,

y usar “corruptísimos” sería

como llamar “travieso” al Barcelona,

como decirle “gordito” a Jan Laporta.

 

El Real Madrid lleva sufriendo en silencio el arbitraje mucho tiempo. Y digo en silencio porque, siendo sinceros, entre los vídeos de RMTV y clamar en el desierto no hay ninguna diferencia, por más que hiperventile Iturralde González. Pero el club de Chamartín se ha cansado y ahora, al fin, está dispuesto a ir a por todas, incluso por lo penal si es preciso, para meterle mano de una vez a ese pozo de oscuridad que es el arbitraje español.

Javier Tebas y su sanedrín han procedido a reunirse para dirimir sobre el toque a rebato madridista. Se diría que Tebas y los clubes son como los bizantinos, cuando discutían sobre el sexo de los ángeles con los turcos a las puertas de Constantinopla, si no fuera porque no quiero ser ofensivo con los bizantinos. En realidad, Tebas y los clubes son más bien como una fraternidad universitaria de gañanes. No sé de qué hablarán cuándo se reúnen, pero del sexo de los ángeles seguro que no. Tal vez se dediquen básicamente a repartirse dinero, competir por quién tiene la secretaria con las tetas más grandes y rechinar los dientes contra el Real Madrid. Ni lo sé ni quiero saberlo.

Asistir a una reunión presidida por Tebas y Louzán me resulta tan apetecible como introducirme roca fundida por los oídos o suscribirme a la revista “Relevo”. A Tebas y a Louzán se les está poniendo cara de sepultureros del Salvaje Oeste, lo que encaja muy bien con la situación del fútbol español. Tras su último akelarre, han decidido que la culpa de todo la tiene el Real Madrid, y que hay sancionarle. Alguien me tendrá que explicar muy despacito por qué los comunicados del Madrid contra el arbitraje son punibles y los del Atleti, por ejemplo, son ejemplo de escrupulosidad legal. O, mejor, que no me lo expliquen porque ya lo ha hecho Iturralde González.

Dice el ex colegiado vasco que el Madrid no puede ir por ahí pidiendo cosas con esa grosería: “ Cualquier club, con BUENAS FORMAS, no amenazando, puede pedir los audios al CTA”, explica Iturralde, arbiter elegantiae. Iturralde es como lord Brummell, el dandi inglés al que se conocía como “Beau” Brummell pero en bilbaíno. Es el “Bilbao” Brummell.

Se diría que Tebas y los clubes son como los bizantinos, cuando discutían sobre el sexo de los ángeles con los turcos a las puertas de Constantinopla, si no fuera porque no quiero ser ofensivo con los bizantinos

Para Bilbao Brummell el Madrid ha pecado de grosería acusando al CTA de falta de transparencia. Que, además de eso, amenazara con ir a juicio ha provocado grandes sofocos en Medina Cantalejo y Bilbao Brummell. “¡Un juicio no, por Dios, qué escándalo! ¡Mis sales, Bautista, traiga mis sales!”. Hace bien Cantalejo en preocuparse por la posibilidad de verse inmerso en un proceso penal, aunque seguramente cuente con Javier Tebas como abogado. Tebas, cuyo conocimiento del derecho es tan profundo que sabe perfectamente cómo conculcarlo, quizá haya oído el relato de la prostituta griega Friné, acusada de cierto delito en tiempos de Demóstenes. Su abogado no encontró mejor defensa para ella que presentarla desnuda ante el tribunal. “¿Creéis que esta mujer tan bella puede cometer delito alguno?”, preguntó. Logró su absolución. No le recomiendo a Javier Tebas que use el mismo recurso para defender a Medina Cantalejo en caso de darse la situación, salvo que quiera que los dos, cliente y abogado, sean sentenciados a la perpetua. Friné fue modelo de Praxíteles y Apeles. Medina Cantalejo es evidente que no, en la medida en que no se me ocurre ninguna orientación sexual que encuentre apetecible verlo en pelotas.

En cualquier caso, ignoro si el Real Madrid llevará tan lejos su cabreo con la casta arbitral española. Aunque todo parece indicar que sí. Al club de Chamartín al fin se le ha agotado la paciencia. Hay quien piensa que ha sido a raíz de que la entrada criminal contra Mbappé en el partido contra el Leganés no fuera merecedora de expulsión. Tiene sentido. Al Madrid le da igual que las competiciones españolas se hundan en el fango, no necesita la Liga tanto como los parásitos que viven de ella. Lo que al Madrid ya no le hace tanta gracia es que la ineptitud (en el mejor de los casos) del CTA le cueste la pierna a un jugador en el que ha invertido millones. El comunicado del Real Madrid no es, por tanto, un ataque a los árbitros: al revés, es una defensa. Con dicha carta el club blanco se defiende a sí mismo y a sus jugadores, porque no es de recibo que cualquier zaguero mediocre y con ganas de protagonismo de la Liga de Tebas, se crea protegido por el arbitraje español para, con una entrada carnicera, partirle una tibia a cualquier chaval del Real Madrid, joderle la carrera y joder de paso una inversión millonaria al club que le paga el sueldo.

Tal vez ese ha sido el factor que colmado la paciencia del Real Madrid. Aunque, personalmente, pienso que ha sido otro.

Lo que ha acabo por hartar al club de Chamartín ha sido el peluco de Medina Cantalejo. No me cabe la menor duda. Ese reloj ostentoso, feo e innecesario que el presidente del CTA luce con total desparpajo por todas partes. Ese reloj que habrá costado una pequeña fortuna. Al verlo, es imposible no acordarse de las palabras que san Bernardo de Claraval dedicó a los corruptos de su época:

“¡Por Dios que si no podéis dejar de ser tan estúpidos, al menos dejad de gastar tanto dinero!”.

Un reloj hortera. Esa es la clave de todo.

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Decía Mariano que es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde. Lo que no especificó el entonces presidente del Gobierno es si se trataba de un vecino amable, como Los Fernández, o de un vecino más del estilo de los que habitaban La comunidad de Álex de la Iglesia.

Según Rubén Uría, el Atlético de Madrid se ha cansado de ser el vecino amable del Real Madrid, de lo cual se infiere que, hasta ahora, el trato dispensado por los colchoneros a los blancos ha sido más que cordial.

Cada cerebro es un mundo, pero no deja de sorprender lo diferente que puede llegar a ser para distintas personas un término como el de amable. Para los humanos con los que suelo relacionarme, un vecino amable es aquel que saluda en el portal, que te avisa si ha visto personas extrañas merodear el domicilio en tu ausencia, que te deja la sal cuando se te acaba, aunque realmente no se conozca ningún caso de nadie que haya pedido nunca sal.

Sin embargo, un vecino que se ha apropiado indebidamente de su vivienda, que invita a su casa a un grupo que ha asesinado más de una vez, les cede su salón, permite que les digan a su familia lo que tiene que hacer, un vecino que presenta comportamientos racistas incluso contra los más jóvenes, que simula ahorcarte en un puente, que insulta gravemente la memoria de tus seres queridos fallecidos, que muerde la cabeza de tu hijo brasileño, que se mofa de la guerra que sufre el país de tu hijo ucraniano, un vecino cuyos amigos ultras gritan «negra de mierda, vamos a matarla» a una niña que visitó su casa con una camiseta que no le gustaba, un vecino así, al menos para mí, es difícil calificarlo de amable. Llamadme raro.

De todos modos, para juzgar las palabras de Rubén hay que tener en cuenta que prefirió no pronunciarse en Estudio Estadio sobre los insultos racistas sufridos por Vinícius porque le daba mucha pereza. Esto puede darnos una idea de cómo es y ayudarnos a entender mejor sus declaraciones.

Uría también pronunció otras frases llamativas. Aseguró que el club rojiblanco está harto de que el relato lo domine otra gente. Si hay una entidad cuyo relato ha calado es el FC Barcelona. Quizá en este asunto también ha sufrido un lapsus el bueno de Rubén. De hecho, estas declaraciones suyas también podrían calificarse como relato, el metarrelato de Uría.

Afirma que el club de sus amores va a defender lo suyo a nivel institucional («Cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí el suyo beneficio político»). Aquí se equivoca en el tiempo verbal, porque lleva defendiéndolo tiempo ha. El Atleti está infiltrado en los organismos e instituciones del fútbol español y europeo como la grasa en un buen jamón de bellota. De hecho, para el derbi del sábado, desde el «nivel institucional» han designado como árbitro de campo a Soto Grado, colegiado con quien nunca ha perdido el Atleti en Liga. En el VAR estará De Burgos Bengoetxea, del cual no hace falta hablar. Ambos, por cierto, han expulsado a Vinícius.

Rubén Uría adopta una posición digna para avisar de que el Atleti no se dejará pisotear más por el club blanco. En esta ocasión, hasta que no sepamos si van a volver o no a disputar una final de Champions ambos clubes no podemos pronunciarnos sobre la veracidad de la sentencia.

Mariano, en su mítica frase, además del vecino mencionaba al alcalde. Un alcalde, el de Madrid, que sí es amable con los blancos en las continuas visitas del club al ayuntamiento para ofrecer los títulos al pueblo. Un alcalde que también es amable con su Atleti, aunque de otra manera. Ya que no puede serlo en las visitas al ayuntamiento tras ganar trofeos el club colchonero por motivos obvios, puso a su disposición 205.000 metros cuadrados públicos, de todos, durante 75 años por 53 millones de euros. Vamos, lo que le cuesta un utillero al City. Eso sí puede calificarse de amable.

Para terminar, una reflexión. Quizá Rubén Uría no se estaba refiriendo a la segunda acepción de amable en el DLE, esto es, la más utilizada, la de «afable, complaciente, afectuoso»; sino a la primera, la de «digno de ser amado». Entonces, la frase cobra todo el sentido: el Atlético de Madrid se ha cansado de ser el vecino digno de ser amado.

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En las actuales plantillas de Real Madrid y Atlético de Madrid se encuentran Fran García y Koke, respectivamente. Son familia, aunque lejana, pero de pequeño el jugador madridista sí tuvo más contacto con varios parientes de Koke. La conexión son las abuelas de los jugadores, primas segundas entre sí. A mediados de los años 30, mientras Fernando Sañudo García militaba en el Madrid FC, en el cuadro rojiblanco lo hacía su primo hermano Pedro Mendaro Sañudo. En un derbi de 1935 la fatalidad les unió de manera desgraciada y terrible.

Los dos jugadores eran originarios de Torrelavega. Mendaro nació el 18 de febrero de 1909 y Sañudo el 23 de enero de 1912. En la Real Gimnástica de Torrelavega, a finales de los años 20, no coincidieron por escasos meses al estar Mendaro en el primer equipo y Sañudo en los juveniles. Luego, la carrera llevó a Mendaro por el Racing de Santander antes de fichar por el Athletic de Madrid en 1932. Por su parte, Sañudo vistió la camiseta del Portugalete, Alavés y el Valladolid hasta que firmó por el conjunto madridista en 1934. Pedro Mendaro fue un defensa izquierdo con personalidad, mando, decisión y arrojo en sus intervenciones en la zaga; mientras que Sañudo era un delantero trabajador, inteligente, con clase, potente en sus arrancadas, veloz conduciendo la pelota, ducho con el cuero controlado y de enorme oportunismo dentro del área. Gracias a su eficacia goleadora se ganó el apodo de ‘Pies de oro’.

En la jornada 14 de la Liga 1934-35, el equipo madridista dirigido por Paco Bru visitó el Stadium Metropolitano para enfrentarse al Athletic de Madrid de Mr. Pentland. Los blancos, segundos en la tabla, trataban de dar caza al líder, el Betis, que los aventajaba en tres puntos. Por su parte, los rojiblancos navegaban por mitad de la clasificación y buscaban conseguir más puntos de distancia con los dos equipos que marcaban el descenso a Segunda división.

Poco antes de la media hora de encuentro, cuando los locales vencían por la mínima con un tanto de Chacho, los primos Mendaro y Sañudo protagonizaron en el césped un fuerte encontronazo. Así lo contó La Voz: “Sañudo, a todo gas, va hacia Pacheco. Choca con Mendaro, y caen los dos al suelo. El defensa es retirado a la enfermería, apreciándose la fractura doble de tibia y peroné. Sañudo también se va del campo lesionado, pero por su pie, y a los pocos minutos reaparece”. El periodista A. Cruz y Martín incidió en su crónica que Sañudo “sufrió dos daños: el físico y el moral. Porque su cuerpo quedó quebrantadísimo y en su espíritu se abrió también una herida, ya que se sintió causante de la grave lesión que parece Mendaro, el cual es primo carnal suyo”.

 

Mendaro sale lesionado

Mendaro sale lesionado

En el diario La Nación se informó que Mendaro “fue trasladado desde el campo a un sanatorio, después de haber sido convenientemente asistido. La radiografía que se le ha hecho comprueba la fractura de la tibia derecha; pero reducida oportunamente, la impresión es la de que su restablecimiento será cuestión de poco tiempo. Mendaro se encuentra muy animado y con fiebre”. El propio jugador explicó la jugada al medio: “El encontronazo fue tonto. Fernando llevaba la pelota y yo traté de quitársela y reboté en su cuerpo. Al caer al suelo, me pisó en la pierna, sentí un dolor agudo, y al levantarme, no pude. Después volví a sentir dolores horribles al reducirme la fractura, pero los resistí bien”. También habló para AS que lo visitó a su habitación del sanatorio de Goya cuando estaban a su lado sus compañeros Mesa y Chacho. El defensa explicó que el día 10 le operaron y que “jamás he sufrido tanto ni creo que pueda sufrir más. Me negué a que me cloroformizasen y pude experimentar las ‘delicias’”. Respecto a su recuperación indicó que le habían pronosticado “cuarenta días” de baja “en esta posición. Pero son los gajes del oficio”. Y explicó que a su primo le causó una gran impresión y “cuando se dio cuenta de lo sucedido (en el descanso) comenzó a llorar desconsoladamente. No quería salir en el segundo tiempo y costó gran trabajo convencerle para que siguiera jugando. Claro que, según me han dicho, luego no dio una”. Pocos minutos después llegó a la habitación el propio Sañudo para hablar con su primo:

—¿Estás mejor tú?

—Sí. ¿No ves que hasta me he afeitado?

—¿Te aburres?

—No. Leo, fumo y oigo las maldiciones que me transmiten por teléfono para ti.

—Muy agradecido. Pero no me extraña. ¿Tú sabes las cosas que me dijeron a la salida? Ellos no conocían, claro está, mi estado de ánimo.

—¿Hablaste con la familia?

—Sí. Mi padre me llama por teléfono cada media hora. Ya puedes suponerte qué efecto ha causado la “cosa”.

Por su parte, Sañudo, finalizó el encuentro que terminó empate a dos, pero con dificultades. En principio se pensaba que tenía una distensión, pero finalmente su parte médico publicado en La vida deportiva fue el siguiente: “Arrancamiento parcial de la inserción tibial del músculo cuádriceps. Prescripción facultativa: reposo absoluto”.

Los primos fueron protagonistas en un reportaje de AS en el mes de abril explicando todo lo sucedido y cómo se encontraban de sus lesiones. El periódico deportivo los juntó en una cervecería junto a unos cuantos amigos cuando Sañudo estaba cerca de reaparecer y Mendaro había salido del hospital y caminaba con muletas. El delantero quiso desmentir una noticia que decía que no reaparecía hasta que lo hiciese su primo: “Es un bulo más, de los muchos que han circulado estos días. Se ha hablado demasiado de las consecuencias de estas lesiones. Algunos dicen que yo no tengo nada y no es cierto. Precisamente el doctor Sanchiz, de Barcelona, está para probar que la lesión existía, y que ahora estoy, si no completamente curado, sí en disposición de jugar”. Mendaro ya tenía ganas de volver a los campos, pero no sabía la fecha: “¡Ah! Pues cualquiera sabe. Yo considero que para el mes de agosto podré hacer algo, entrenarme. Todo esto va muy despacio. Y que conste que estoy muy contento con el Athletic, porque se está portando muy bien conmigo. Son gente que saben apreciar y captarse las simpatías de todos nosotros”. Comentó también cómo era su día a día: “Paseo mucho. Es una de las prescripciones del doctor. Dos o tres kilómetros todas las mañanas. Después del paseo, descanso y un poco de cerveza, y más tarde el almuerzo. El resto del tiempo lo invierto en el teatro o el cinematógrafo”.

Reportaje As Mendaro y Sañudo

Reportaje As Mendaro y Sañudo

Tras el verano, cuando el zaguero de 26 años esperaba volver a los terrenos de juego, lo hizo como árbitro y no como futbolista. Dirigió algunos amistosos del Racing, como uno frente al Club Deportivo en los Campos del Malecón. El Athletic de Madrid le mantuvo íntegro su contrato, que fue renovado de cara a la campaña 1935-36, y le concedió el tiempo necesario para su curación completa y que pudiera entonces incorporarse al equipo. En el mes de octubre se llegó a publicar que se iba traspasado al Valladolid, pero la operación no terminó de cuajar. En enero de 1936 pudo volver a jugar en un amistoso contra el Imperio en el campo de la Ferroviaria, pero se confirmó que estaba lejos de rendir al más alto nivel porque la lesión le dejó graves secuelas. Dos meses más tarde tuvo problemas con el equipo rojiblanco que lo declaró en rebeldía al no presentarse a los entrenamientos e irse a su localidad natal Torrelavega. Su primo Sañudo, mientras tanto, tuvo una temporada espectacular con 22 dianas en Liga, que le consagraron como segundo máximo realizador del campeonato, y 9 en la Copa, que ayudaron a que el Madrid FC se hiciese con el título tras derrotar al Barça en la final.

Entonces estalló la Guerra Civil y todo se paró. Mendaro se retiró oficialmente y se recalificó como amateur porque no podía seguir físicamente en la élite. Sañudo en la guerra disputó encuentros en distintos puntos del país, un par de ellos en Santander y La Coruña como preseleccionado de la selección española que tenía previsto concertar partidos ante Alemania, Italia y Portugal. Ya con el conflicto recién finalizado vistió la camiseta del Aviación Nacional en la Copa de 1939. El equipo aragonés en ese momento trató de hacerse con sus derechos, pero el Madrid hizo valer que eran suyos. El delantero tomó la determinación de volver a Torrelavega y trabajar en el negocio de la fábrica que estaba en un momento álgido en los primeros tiempos de la posguerra. No se apartó del fútbol, sino que fichó por el Deportivo Torrelavega con el permiso del conjunto madridista para que solo pudiera jugar allí. El cuadro cántabro de Segunda división estaba reuniendo a jugadores locales que se habían desperdigado por la geografía futbolística española en los años 30. Allí se reencontró con su primo Pedro Mendaro, que ejercía como entrenador y que en seis encuentros volvió a saltar al campo a dar las últimas patadas a un balón, aunque limitado en su pierna derecha y con un aparatoso vendaje.

Reportaje Marca Deportivo Torrelavega

Reportaje Marca Deportivo Torrelavega

En un reportaje de Marca, en diciembre de 1939, se les pudo ver juntos trabajando en las instalaciones de un club humilde y amateur. Sañudo, que en su fábrica producía botas de fútbol, en el equipo torrelaveguense ayudaba hinchando los balones y atendiendo en la oficina por teléfono. Por la tarde, entrenaban con Mendaro al mando de las operaciones en una plantilla que llegaba a plantar cara al Racing de Santander con el portero Saiz y el delantero Cortabitarte, ambos exjugadores de la Gimnástica, el defensa capitán Gavito, el centrocampista José Pérez, ex del Racing y su primo el gran goleador Fernando Sañudo como estrella del equipo. El año en Segunda no fue como esperaban y acabaron en la última posición de la tabla descendiendo de categoría pese a los nueve tantos en once partidos de ‘Pies de oro’.

 

Fotografías archivo Alberto Cosín

¡Buenos días, excursionistas, hoy es el día de la marmota!

De esta manera, y apoyada en el agotador I got you, babe de Sonny Bono y Cher, empezaba cada día en la radio de Bill Murray en Atrapado en el Tiempo, notabilísima película en la que su protagonista, un tipo mezquino y egocéntrico, vivía una y otra vez el mismo día, pudiendo sólo romper el ciclo si mantenía a raya su egoísmo y cicatería.

Viendo las cabeceras de los diarios, muy bien podríamos decir que estamos en ese día de la marmota. Clubes e instituciones se unen contra el Real Madrid, el club cliente de Negreira golea al Valencia y el presidente de una institución deportiva es absuelto de un delito de prevaricación.

El que se jacta de ser el diario más leído de España, así nos va, monta un puzle en su portada en el que la única pieza que no encaja es la que tiene el escudo del Real Madrid, es decir, que el elemento discordante es nuestro equipo. “Los clubes se plantan ante el Madrid”, titulan.

No sé usted, nunca bien ponderado lector, pero si la discordancia de mi club está basada en no tragar con que un equipo haya pagado durante 20 años al vicepresidente de los árbitros unos 8 millones de euros, que se sepa, y abogue por demoler ese sistema corrompido para empezar de cero, mi apoyo es inquebrantable. Allá se las componga cada uno con sus complejos, incluso si eso implica preferir encamarse con los corruptos a alinearse con la institución deportiva más importante de la historia.

As, por su parte, se centra en Brahim bajo el título “El quinto magnífico”. Qué jugador. Hay que ser no sólo muy bueno, sino también muy inteligente para saber reinventarse cada poco tiempo de la manera en que lo hace el malagueño despreciado por Luis de la Fuente. A su fútbol de jugón de patio de colegio, de regates en un palmo de terreno irregular y múltiples recursos técnicos, ha aprendido a unir un creciente compromiso defensivo.

El diario de PRISA dedica un recuadro a Tebas, que dice que el Real Madrid daña la competición. Es el que denuncia quien daña la competición, no el equipo que la compra durante casi 20 años, con factura, eso sí. Es el que se revuelve quien daña la competición, no quien decide que las imágenes del VAR, la sala VOR y desconozco si las salas VIR, VER o VUR, sean controladas por un avalista de uno de los clubes que participan en dicha competición. Insuperable si se ha demostrado que manipulan imágenes para perjudicar a, oh, casualidad, al equipo que daña la competición.

También se consagra parte de la cabecera a la noticia de que Kirian, jugador de Las Palmas, ha recaído de su cáncer y debe parar. Todo el ánimo del mundo para él y su familia y el más sincero deseo de recuperación completa y definitiva, sin ambages.

Finalmente, se glosa la retirada de Marcelo, uno de los dos mejores laterales izquierdos de la Historia. Para los que lo duden, el otro es Roberto Carlos. Él y Marcelo reinventaron la posición y malacostumbraron al Bernabéu durante 25 años con su potencia, velocidad, técnica, golazos, pases y alegría desbordantes.

Vamos con la prensa cataculé, que es una parafilia como otra cualquiera.

Comencemos con el diario del Conde de Godó, grande de España. En su parte superior se relata que los clubes piden sanciones para el Madrid por su actitud ante la corrupción del sistema futbolístico y arbitral español. Es magnífico. Sancionan al que denuncia.  Justo debajo, aparece en gran formato Ferrán Torres indicando el tamaño de los dídimos que hay que tener para pedir una sanción para el Real Madrid por denunciar y enfrentarse a la mefítica podredumbre que infecta el fútbol español. Por cierto, el Barcelona ganó 0-5 al Valencia en Mestalla, cosa que no sorprende a nadie.

El diario Sport también recurre al trigoleador Ferran Torres. En este caso, su fotografía indica un clarísimo homenaje a Django Reinhardt, eximio guitarrista belga que sufrió la parálisis o anquilosis de dos de sus dedos durante un incendio en su caravana. Ese accidente no le impidió ser uno de los más grandes músicos de la historia y el más importante del delicioso jazz Manouche. Ferran, cinéfilo empedernido, aprovecha el gesto para reivindicar su hat trick y lanzar un guiño al personaje de Michael Fassbender en Malditos Bastardos, obra maestra de Tarantino, y su recordada escena del bar.

El periódico catalán también refleja en su faldón en un color rojo como de rotulador de censor, “El fútbol se planta ante las presiones del Madrid”. Presiones. Ajá. Si os atracan, dad al malhechor la cartera e invitadle a unas cañas, no vaya a ser que sea víctima de presiones, y no se os ocurra protestar.

Pasad un excelente día y no os plantéis ante nada ni ante nadie.

Efectivamente, el Real Madrid ha pasado a semifinales del Campeonato de España de Fútbol, Copa de Su Majestad el Rey, que es como se llama la competición, en un partido raro en Butarque. Empezó la cosa bien, con un Madrid dominador que marcó dos goles que parecían liquidar el choque pero, en un nuevo alarde de relajación (parece que van de sobrados a veces), el Lega consiguió empatar en dos jugadas desgraciadas, un penalti y un rebote.

Pues nada, el partido se acababa y nos abocábamos a una prórroga, otros 30 minutos de suplicio con la de partidos que tenemos encima. Pues no, Carlo Ancelotti, el que no confía en la cantera, sacó a un canterano, Gonzalo García, el máximo goleador del Castilla y, mire usted por dónde, marcó en el último suspiro el tanto que nos daba el pase. Hay que ver. Toda la temporada diciendo las huestes del vinagrismo sociológico universal que Carlo no saca canteranos y esta temporada ya ha sacado a siete. El karma, amigos, es muy karmoso, la verdad.

El partido sirvió para que Fede Valverde alcanzara las 200 victorias oficiales con el Real Madrid, para que Luka Modric, con sus 39 años y 149 días (ayer) se aupara más en la tabla de jugadores más veteranos en marcar en partido oficial con la elástica merengue, para que Gonzalo García marcara su primer gol oficial y en Copa con el Real Madrid y para que Endrick anotara el gol oficial jugando como visitante nº 3700 de la historia blanca.

Todos estos datos, por supuesto, son gentileza de mi amigo Javidatos que, de momento, prácticamente sólo los pone por aquí a través de mí. Está el hombre entre su enfermedad (que no es para morirse, espero, pero que no es un catarro, aunque alguno crea que sí) y una pequeña crisis de identidad, pensando seriamente la posibilidad de dejar esto de los datos y sentarse en su sofá a disfrutar del Real Madrid sin apuntar cosas, porque, la verdad, para la repercusión que tiene y el rendimiento que le da, casi mejor que los saquen los que dicen que todo lo encuentran en Google, que también se ha leído esta semana, ¿verdad, Javi?, es que eres todo un Champions, tío. (Otro Javi). Pero bueno, veremos lo que pasa, que aún no ha tomado la decisión después de tantos años de trabajo duro.

Toda la temporada diciendo las huestes del vinagrismo sociológico universal que Carlo no saca canteranos y esta temporada ya ha sacado a siete

Esta semana ha sido también la del hartazgo de una vez por todas del Real Madrid como institución con el estamento arbitral. Unos dicen que por fin se ha hecho, otros decimos que el Real Madrid es tan grande y tiene tan buenos profesionales, que lo han hecho cuando han considerado que es el mejor momento para hacerlo. Comunicado demoledor contra el sistema piteril español aprovechando el atraco a mano armada de Cornellá-El Prat para exigir un cambio radical en el sistema. Además, exigiendo que se le trasladen los audios del VAR de las jugadas señaladas, pero completos, sin editarlos, que nos conocemos. Hay que poner blanco sobre negro qué gaitas se dijeron entre los trencillas en las susodichas jugadas. Es más, si no se los dan en esta semana, no pasa nada, se pedirán a través del Juzgado, que ahí sí que no hay juegos de te los doy o no te los doy. Como dicen algunos, nos esperan cubos de palomitas.

Javi y yo tenemos una teoría, que él ya ha apuntado en algún artículo en esta excelsa publicación, sobre cómo podría intentar empezar a arreglarse las cosas en el arbitraje español. La palabra clave es fumigar. Sí, con zotal administrativo, pero fumigar. Voy a intentar explicar qué pasos habría que seguir:

1.- Cese inmediato de toda la cúpula arbitral y de todos los árbitros de primera y segunda división que hayan tenido actuaciones de una u otra forma mientras, en los períodos probados, el Código Penal andante pagó a Negreira, su hijo hizo cualquier operación con la RFEF, Negreira padre e hijo colaboraron con cualquier medio de comunicación o con la federación catalana. Amén de todos aquellos integrantes del colectivo que actuaron mientras algún jugador en activo hizo negocios con la RFEF.

2.- Como se iban a quedar en cuadro, contratación inmediata de árbitros contrastados de las ligas portuguesa, francesa, inglesa y alemana (italianos no, que tienen lo suyo) hasta que se regenerara el colectivo. Por supuesto, con retribuciones reguladas y acordes con la profesión, no los emolumentos de altos directivos de empresas del IBEX que tienen ahora. ¿Que el arbitraje debe ser profesional? Por supuesto, pero que el sueldo no sea determinante para pitar a favor o en contra de un club en un momento determinado, me explico, ¿verdad?

3.- Formación integral de colegiados a través de cursos profesionales, por niveles educativos, amparados y avalados por la universidad española y la Unión Europea, con prácticas efectivas en partidos de categorías inferiores.

4.- Regeneración del VAR. El VAR debe ser un ente independiente, regido y participado por profesionales formados en cursos universitarios o másteres homologados por la universidad española y la Unión Europea. Ni un exárbitro en el VAR y ni un árbitro de VAR en el campo. Deben ser profesiones distintas con actores diferentes. A ver si se acaba eso de “perro no come perro” de una santa vez.

5.- Sistema claro de faltas y sanciones para todos los árbitros y participantes en el VAR, con expedientes contradictorios en caso de faltas graves y muy graves y posibilidad de acudir a la justicia ordinaria en procedimientos sumarios y no dilatados. Pero sanciones de verdad a los que metan la pata por acción, omisión o incapacidad.

6.- Federaciones territoriales elegidas por todos los estamentos del fútbol, por todos, con elecciones en las que impere el sufragio universal. Jugadores, clubes, árbitros, árbitros de VAR, entrenadores con titulación. Todos los que integran el fútbol deben ser partícipes de las elecciones. Sin pleitesías ni prebendas. El cargo de presidente de una federación territorial debe ser gratuito o no, pero, en todo caso, con rendición de cuentas a través de la Intervención General del Estado.

7.- Federación española. Igual que las territoriales. Todos a votar, no sólo unos pocos privilegiados. Y con listas en las que cada candidato exponga los miembros de su hipotética junta directiva, nada de ahora te pongo, ahora te quito.

8.- Realización de los partidos. Concurso mundial, como hizo el Madrid con el estadio. Concurso mundial con luz y taquígrafos, con pliegos limpios y no hechos ad hoc a ningún medio en particular, y al que Dios se la de, San Pedro se la bendiga, me da igual que realice una productora española que afgana, mientras sea limpia.

Digamos barbaridades

9.- El VAR. Más de lo mismo. Prohibición absoluta de que pueda presentarse, además, ningún medio que haya tenido relación con algún club, jugador o dirigente del fútbol español en los últimos 10 años. Ni ellos, ni por persona, física o jurídica, interpuesta. Esto sirve también para la realización de los partidos.

10.- Fuera de juego semiautomático. Realización automática. Jugada que tarde más de 30 segundos en decidirse, sanción para los del VAR. No se eligen frames. El sistema es fiable si le dejan trabajar en paz. Si eligen los frames, se convierte en el órgano genital de la Bernarda que es ahora.

Por supuesto que habría más propuestas. Pero creo que si se cumplen estas diez, mejor nos iría a todos.

Pues en eso estamos, en eso está el Real Madrid. Es muy curioso. Todo el mundo está criticando el comunicado del Madrid, los videos de RMTV denunciando el sistema, las ganas que tienen de cambiarlo, y el resto dicen que les favorece. Si el colectivo arbitral favoreciera al Real Madrid, sería de género idiota querer cambiarlo, ¿verdad? Y si favorece al Real Madrid y perjudica al resto, es de género más idiota dejar al Real Madrid solo en la cruzada por el cambio, si no lo quieren cambiar, lo mismo es que no les va tan mal, digo yo…

Les dejo con la frase de Javi. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

Getty Images.

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