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Buenos días, amigos. Nada, Negreira no existe. Ni ha existido jamás, por supuesto. No cabe otra explicación. Si realmente un club, pongamos el FC Barcelona, pero por citar alguno, no os vayáis a pensar nada raro, hubiese pagado millones de euros a un vicepresidente de los árbitros, imaginemos que llamado José María Enríquez Negreira, habría recibido una sanción de aúpa, porque habría supuesto, sin duda alguna, el mayor escándalo de corrupción en el deporte, como mínimo, español. Y el club de Laporta no ha sido castigado de ningún modo, ¿verdad?

En caso de haber existido Negreira y haber cobrado de ese club, la ristra de presidentes que le hubiesen pagado también habrían tenido consecuencias por sus actos. Así como las diversas personas involucradas en el asunto tanto de la directiva, RFEF, Liga, Gobierno o que hubiesen fluido de uno a otro sitio.

Ayer, además, conocimos otra prueba demoledora de la no existencia de Negreira. Dos de las memorias más insignes del fútbol patrio y mundial, Mr. Chip y Maldini, estaban asombradísimos ante el dato (que sabemos todos) de que el único equipo grande que no ha ganado dos ligas seguidas en treinta años con el mismo entrenador es el Real Madrid.

Claro, de haber existido Negreira, haber recibido pagos del FC Barcelona acreditados con facturas en posesión del fisco, de haber existido un juez que hubiese afirmado en un auto que hubo corrupción sistémica arbitral, la explicación habría sido evidente, hasta para los que no somos superdotados como estas dos insignes personas.

Decimos que es una prueba demoledora porque la característica de ambos es albergar un disco duro por cerebro con una capacidad de terabytes casi infinita, por tanto es imposible que, de haber existido, no recordasen a Negreira. Dos genios que consagran su vida a las estadísticas y a la visualización de todos los partidos disputados, incluidos los de la tercera división trans de Plutón, no pueden haber pasado por alto la influencia de unos pagos del FC Barcelona a Negreira en el palmarés de la liga en caso de haber existido ese sujeto de nombre Negreira.

Ninguno de los dos sabe un pimiento de fútbol real, Maldini yerra más predicciones que la AEMET y no supo ver el potencial de Modric; Mr. Chip, aparte de su apetito escrotal, no es capaz de atisbar un elefante en un baño de un metro cuadrado, pero eso no es malo, porque ambos vinieron al mundo para ser bibliotecas vivientes del fútbol y sus números. Además, según los entendidísimos, ni Zidane ni Ancelotti saben nada de este deporte, y las Champions que coleccionan las han conseguido realizando labores de auxiliar administrativo (como mucho).

Otra prueba de la no existencia de Negreira son las portadas de los principales diarios deportivos españoles, que siempre reflejan en sus frontispicios los resultados de arduas labores de investigación periodística. Y si ahí no aparece nada es que no existe. El ejemplo perfecto es la tapa del Marca de hoy, a la altura de aquellas de Woodward y Bernstein en The Washington Post sobre el Watergate.

Ayer, una persona que tampoco existe, conocida como Guayre, aunque ya decimos que es una entelequia, confesó en una entrevista, que entendemos que nunca ocurrió, que cuando jugaba en Las Palmas Charlie Rexach, director deportivo del Barça, le propuso ir pagándole dinero en negro durante los dos años que le restaban de contrato para que a la conclusión del mismo recalase sin coste en Can Barça.

Entendemos que de ser real esto y no una mera creación mediante IA, Marca habría comentado algo en su portada, pues se habría planteado algunas de las preguntas que se ha cuestionado @Ice_Landic en X: « Si esto lo intentaron con Guayre, ¿con cuántos más lo han intentado? ¿Con cuántos lo consiguieron? ¿Cuántos a día de hoy están cobrando del FCB bajo cuerda mientras juegan para otros equipos? ¿Cuántos cobran bajo cuerda mientras juegan para el FCB para no computar tanto en límite salarial?».

¿Existe Ice_Landic, no existe, son Ice_Landic y Jesús Bengoechea la misma persona? No importa ahora, porque como Guayre, al igual que Negreira, nunca ha existido, no ha lugar a esas preguntas que sí habrían sido pertinentes en caso de haber existido. Y si Marca no dice nada, pues no se hable más.

Es todo groucho-rajoyano, pero creemos que se entiende.

Los demás diarios tampoco comentan, ni hoy ni nunca, nada sobre estos asuntos y otros que jamás han existido, como esa leyenda de que el VAR está en manos de un avalista del Barça, que hay árbitros que tienen relaciones comerciales con clubes, organismos y federaciones, que la Liga tolera inscripciones fraudulentas y otras locuras por el estilo que no caben en cabeza de nadie, porque de ser ciertas sería un escándalo que la prensa recogería, sin duda, cumpliendo con su obligación.

Negreira no existe porque ni los medios ni los expertos hablan de él ni lo recuerdan. Del mismo modo que para un gobierno en el poder nunca existe una crisis ni tampoco la corrupción. En España podemos dar fe de ello, ni ha habido crisis ni corrupción política jamás.

Llegados a este punto, ya no sabemos si el partido del miércoles de Champions entre Atleti y Madrid es o no real. Lo que sí existe es un gran artículo de Antonio Valderrama sobre Brahim que hemos publicado esta mañana y os aconsejamos leer.

Pasad un buen día. Si existís, claro.

Brahim Díaz puso en ventaja al Madrid sobre el Atlético en la primera parte de su eliminatoria de octavos de final de la Copa de Europa. Su gol fue pura filigrana en la que su tobillo, elástico como el cartílago de un niño, enhebró el oro por el ojo de la aguja. Brahim halló el hueco por el que terminó cabiendo el camello de la victoria, allí donde no había nada más que guardias-jurado vestidos de rojiblanco puestos uno junto a otro formando una valla tan impenetrable como una oficina de la agencia tributaria. Desde luego, con una jugada brillante, Brahim encontró la llave de un partido muy perro, propio de una competición cruel, dura y maravillosa que, a cambio del triunfo, te lo exige todo. Coronó una gran actuación por la que debían haberle dado el MVP.

Victoria trampa

Brahim Díaz es una síntesis del futbolista mediterráneo moderno. Creció ya curtido en la cultura española del futsal de los polideportivos municipales andaluces y pistas al aire libre, duras como el cemento y a menudo con la pintura descascarillada. En ellas, como contaba Zidane de su niñez en La Castellane de Marsella, se aprende a pensar rápido y a jugar al primer toque; a moverse y acelerar como un polvorilla, a visualizar los espacios, tan reducidos, entre multitud de piernas. Pero también, este hijo del mestizaje de la frontera tiene, en su sangre, la extraordinaria habilidad, elasticidad e imaginación de los futbolistas magrebíes, escuela de la que Lamine Yamal es la quintaesencia. Brahim, pura cantera de la orfebrería tradicional andaluza, se hizo grande, fuerte y poderoso en Italia. En el calcio aprendió a chocar y dejó de ser liviano. Su fútbol se hizo adulto, adquirió gravedad. Y gol. Ese gol punzante y decisivo que decide, de modo inesperado, eliminatorias, que aparece de la nada como un phantôma, esos soldados adiestrados en la Primera Guerra Mundial para asaltar sigilosamente las trincheras enemigas.

Brahim halló el hueco por el que terminó cabiendo el camello de la victoria, allí donde no había nada más que guardias-jurado vestidos de rojiblanco puestos uno junto a otro formando una valla tan impenetrable como una oficina de la agencia tributaria

Como representante muy destacado de la nueva generación de futbolistas españoles post-2010, Brahim recibió dos ofensas: primero, el verse forzado a jugar por Marruecos ante el desprecio sistemático de la Federación, por madridista; luego, el ser el blanco de las chanzas, tras la victoria española en la Eurocopa, recordando aquella polémica que sólo existió por jugar Brahim en el equipo que juega.

Romper el muro

La importancia de Brahim, desde luego, ha crecido cada día desde que regresó del Milan. Su fichaje, en un entorno de gasto prácticamente cero y con el dineral del Nuevo Bernabéu en el lastre de la nave, que a ver cómo se amortiza eso con el quilombo de los conciertos, es oro molido. La perspectiva de ser un Nacho o un Lucas Vázquez del frente de ataque parece incluso poca cosa, teniendo en cuenta su rendimiento y su polivalencia. Es el perfecto jugador número 12. Su carácter sencillo, de chavea de Málaga que apechuga con lo que le echen, sin quejarse, haciendo equipo, contribuyendo al entusiasmo y a la disciplina, hace de él verdadero cemento para el Madrid del presente y del futuro.

Su fútbol se hizo adulto, adquirió gravedad. Y gol. Ese gol punzante y decisivo que decide eliminatorias, que aparece de la nada como un phantôma, esos soldados adiestrados en la Primera Guerra Mundial para asaltar sigilosamente las trincheras enemigas

Me da miedo escribir de Brahim porque, el otro día, glosé a Ceballos y al día siguiente se rompió para dos meses. Sin embargo, creo que lo mejor de Brahim, no ya ni en su carrera ni en esta temporada, sino en la eliminatoria contra el Atlético, está por venir. No será titular, probablemente. Vuelve Bellingham y la explosividad de Brahim, su cualidad incisiva, le vienen que ni pintado a un más que posible escenario terminal de la vuelta en el Metropolitano. El Madrid, el miércoles, necesitará lo que antes, cuando no estaba socialmente condenado, se entendía por hombres. Brahim ya ha mostrado serlo. Lo mejor de él no es ni su finta, ni su sprint, ni sus golazos desde fuera y dentro del área, sino la competitividad feroz que no se le presuponía al muchacho tímido y poquita cosa que era cuando llegó.

Los periodistas del Atlético de Madrid que copan las editoriales de la prensa nacional lampaban por un resultado que les permitiera, en la vuelta, una noche de “ira y furia”. Eso me suena a aquella cosa bávara del “arderán los árboles”, algo pasado de moda que, sinceramente, da lache, que decía Camarón cuando algo le causaba vergüenza y pudor. Brahim, si acaso, es la muestra de que el fútbol español abandonó el choque y los cojones hace mucho tiempo. El Madrid, que este año, a priori, viró su política deportiva hacia el “modelo de eneryía”, como dice Carlo Ancelotti, tiene en Brahim el contrapunto que, la verdad, va más con el tiempo, con la dirección hacia la que va el fútbol: la pelota al suelo y un control más dinámico que aquel del Xaviniesta. Brahim es la “posesión activa”, que diría un panenko, el dominio sobre los tres cuartos de campo rival que acaba liquidando las esperanzas y los ensueños de los contrarios. Su momento aún está por llegar.

 

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Poco a poco va permeando. Los colaboradores de este medio, los tuiteros de X y Youtube Real Madrid, The Objective, El Debate, El Español, y algunos medios más, van secundando el clamor de las redes sociales madridistas, que no dejan pasar un día sin recordar que el FC Barcelona estuvo pagando al menos durante 17 años al vicepresidente del CTA, "a cambio de neutralidad", dicen. Pagando por impotencia, pagando para comprar una historia y un prestigio que nunca tuvieron y que ya será inalcanzable para siempre.

Pasarán otros 123 años de madridismo y aún se recordará el inconcebible acto de corrupción del deporte de nuestro siglo. Nuestros herederos pensarán que fuimos una sociedad prehistórica, grosera, zafia y sucia. Y lo somos, en realidad. Cómo calificarían si no la inefable negativa del FC Barcelona durante la guerra civil española de albergar en la liga catalana a un club deportivo que pidió asilo allí para sobrevivir a la desaparición. El Madrid FC (la Segunda República nos había negado la realeza unos años antes) solicitó su participación como invitado en la liga de Cataluña, donde jugaban el FC Barcelona, el Español, el Girona, el Sabadell y el Granollers. El sindicato de futbolistas de Cataluña respaldó la petición "por deber social y cívico" en el otoño de 1936. Hernández Coronado, secretario técnico del club, fue quien promovió la idea de llevar el club a Barcelona para protegerlo de la guerra, una vez suspendida la competición nacional.

Hernández Coronado

Hernández Coronado

Adivinen qué club condenó a la desaparición a nuestros ancestros merengues. Justo. El mismo que muchos años después pagó a Negreira para tratar de comprar la grandeza que nunca tuvieron y que ya quedará para siempre fuera de su alcance, se haga justicia o no. Y aquí estaremos nosotros y después nuestros hijos para recordarlo cada día si no llega a darse la condena proporcional al delito ya probado por un juez e inundado de pruebas durante la instrucción, por más que los terraplanistas del fútbol sigan arrastrando su miseria moral por las redes, las radios y los circos televisivos.

Aquí estaremos nosotros y después nuestros hijos para recordarlo cada día si no llega a darse la condena proporcional al delito ya probado por un juez e inundado de pruebas durante la instrucción

Pero va permeando. Y va haciéndose carne la sensación de que habrá una sentencia. La mecha no se apaga y avanza lentamente hacia el explosivo. Fabio Capello, un gigante del fútbol mundial, lo dice estos días en una entrevista en El Mundo: "...me sorprende mucho que no haya pasado nada. La justicia normal va lenta, vale, pero ¿para qué está la justicia deportiva? Es un caso muy grave y no se entiende que el Barcelona pueda salir de algo así sin ninguna sanción, me da igual los años que hayan pasado, que tampoco son tantos".

Nos sorprendía a casi todos, antes de saber que el esposo de la primera jueza del caso Negreira que tuvo en hibernación la instrucción era un proveedor del FC Barcelona. Nos sorprendía también la errática trayectoria de Albert Soler entre el club, el Consejo Superior de Deportes y la empresa privada, antes de saber que sólo regresó al cargo público para asegurarse de que la Ley del Deporte de enero de 2023 garantizaba la impunidad del FCB. Nos sorprendía también el interés de Laporta en formar parte de la junta directiva de la RFEF justo semanas después de ganar las elecciones a la presidencia en 2021, antes de saber que fue uno de los promotores de eliminar la no prescripción de delitos de corrupción del código ético del fútbol español.

Les juro que siento nauseas cada vez que tengo que escribir estas frases, imaginando a todos esos ejecutivos panzones y trajeados, prevaricando, delinquiendo a cambio de quién sabe qué, entre comidas copiosas y eternas sobremesas etílicas, para dejar sin sanción deportiva a un club corrupto. Qué absoluto asco. No puedo mirarlos sin sentir lo mismo cada vez. Rubiales, Laporta, Medina Cantalejo. Encubridores de un delito que conocían y que taparon sin ningún pudor.

Aún no se ha desvelado el contenido exacto del acuerdo confidencial entre LaLiga, la RFEF y el CTA de 2018, meses después de que el FCB dejara de pagar al vicepresidente de los árbitros (la llamada cláusula anti-Negreira). Se especula que en ella se prohíbe a los miembros de los organismos cobrar de clubes de fútbol (!) por cualquier medio. La constatación llegará en la resolución de la causa admitida por la Audiencia Nacional tras las demandas presentadas por Estrada Fernández contra los principales ejecutivos de la RFEF, el CSD y el CTA. Tendemos a darle más importancia al caso Negreira que a las demandas de Estrada, pero es probable que estas tengan más recorrido judicial. Veremos.

Capello: "Me sorprende mucho que no haya pasado nada. La justicia normal va lenta, vale, pero ¿para qué está la justicia deportiva? Es un caso muy grave y no se entiende que el Barcelona pueda salir de algo así sin ninguna sanción, me da igual los años que hayan pasado, que tampoco son tantos"

En estos días hemos conocido también algunos detalles más sobre la podredumbre del agonizante fútbol español. Manos Limpias ha pedido a la FIFA la suspensión de Munuera Montero, Medina Cantalejo y Clos Gómez por corrupción. Habrá a quien le nuble la vista el controvertido líder del sindicato, últimamente muy beligerante contra el partido del Gobierno. No ignoremos que Manos Limpias actuó como acusación popular en el caso que llevó a Urdangarín a la cárcel ante la sorpresa de la sociedad española. No estamos acostumbrados a ver "personalidades" entre rejas. Suelen librarse, sí. Casi siempre. Pero Manos Limpias lo hizo. En democracia, en medio de tanta gentuza y de tanta corrupción, es de agradecer que haya quien se moleste y se juegue su patrimonio en demandar a delincuentes que de otro modo quedarían impunes.

Manos Limpias no está tirando piedras al estanque para ver cómo saltan los peces koi o para conseguir ser portada por un día. Hay material y hay indicios flagrantes de delito. Presuntamente, alguno de estos caballeros que han sido denunciados tiene la costumbre de comprar propiedades inmobiliarias en efectivo, otros poseen entramados societarios con sedes que cuestan millones y que aparentemente no tienen actividad. ¿Conocen a alguien de su entorno que pueda comprar una vivienda en efectivo? ¿Tal vez alguien que monte un negocio para pasar el rato, sin ningún interés en que genere ingresos? ¿Alguien que ponga medio millón de euros de capital en una empresa sin actividad? Yo tampoco.

Seguimos pidiendo justicia y seguiremos mientras quede vivo un madridista. Porque nos han engañado, a nosotros y a todos los clubes, a los seguidores honestos del Barça que vivieron felices el sueño de una era de supremacía deportiva

Y sigue permeando. Seguimos pidiendo justicia y seguiremos mientras quede vivo un madridista. Porque nos han engañado, a nosotros y a todos los clubes, a los seguidores honestos del Barça que vivieron felices el sueño de una era de supremacía deportiva; porque no sabemos explicárselo a nuestros hijos sin avergonzarnos del mundo en que vivimos y que les vamos a dejar como herencia. Hoy ha sido Javier, a quien quiero muchísimo, y él lo sabe, quien me ha dicho, "Papá: has leído lo de Fabio Capello sobre Negreira? Podrías citarlo en un artículo para La Galerna". Dicho y hecho. Aquí lo tienen.

 

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Buenos días, amigos. Buena jornada en lo numérico, que es lo que vale, y regular en cuanto a sensaciones. El Madrid ganó al Rayo con goles de Mbappé y Vinícius, que habían sido criticados recientemente, pero la victoria nos dejó regusto a… meh. En este portanálisis hablaremos de lo bueno, de lo feo y de lo malo.

Los blanco volvieron a desplegar minutos de buen juego, pero siempre llega un momento en el que la bujía parece hacer perla y el equipo queda, en el mejor de los casos, como ayer, en una especie de limbo futbolístico que no es ni bien ni mal del todo, sino una especie de guiso sin sal que no termina de convencer a nadie y que en muchas ocasiones acaba provocando el enfado del respetable porque no se siente precisamente eso, respetado. Podéis leer aquí la crónica de Paco Sánchez Palomares y las notas de Genaro Desailly.

Bien es cierto que los de Ancelotti tenían que dosificarse, pues lo realmente importante, la Champions, se atisba en el horizonte cercano, el miércoles. Pero no terminaron de nadar ni de guardar la ropa, se quisieron dar un chapuzón sin despojarse del traje y con miedo a mojárselo, algo que no es posible.

Entre lo malo, además, Lucas Vázquez completó otra actuación que no recordará nadie; Camavinga anduvo, como últimamente, muy desacertado y Carletto tampoco tuvo su mejor día, sigue transmitiendo sensaciones que no había transmitido otras temporadas.

Entre lo bueno, lo más evidente, la victoria. Kylian volvió a marcar, aunque fallara algunas de esas que contra el Atleti no debe marrar. Vini anotó un gol estratosférico. Se erigió en adulto en un patio lleno de infantes y burreó a medio Rayo antes de anotar.

A Lucas Vázquez le gustó tanto el golazo del brasileño, que casi lo deja sin aire abrazándolo con la misma exageración que lo hace tu tía del pueblo cada vez que vas de higos a brevas.

Tchouaméni firmó un encuentro soberbio, y, quién lo diría hace unas semanas, ahora mismo es uno de los puntales del equipo. Y luego está Lukita, el conejito de Duracell de la calidad.

Entre lo feo, a la par que malo, el sistema. Árbitro, VAR y realización, como mínimo, se conchabaron para ofrecer otra actuación culmen en esta competición corrupta que padecemos. Hernández Maeso se zampó este pisotón a Vinícius.

Su partenaire, Quintero González, tampoco le avisó desde el VAR. Esta inacción llama mucho la atención, sobre todo después de los dos últimos penaltis señalados contra el Madrid por acciones de Tchouaméni y Camavinga. El criterio no es igual para todos, y lo de ayer fue la prueba.

Claro, que cabe preguntarse si Mediapro, empresa como sabéis dirigida por avalistas del Barça, facilitó esas imágenes a los miembros (y miembras) de la (las) sala (salas) VOR, porque la retransmisión del encuentro no las repitió.

Después, en el minuto 65, una acción espléndida de Aurélien permitió a Vini encarar a Batalla, pero fue derribado, incurriendo en claro penalti y expulsión, por el defensor rayista cuando se disponía a chutar. La acción se invalidó por fuera de juego muy dudoso, pero los famosos muñequitos 3D no aparecieron por ningún lado. ¿El fuera de juego semiautomático confirmó que era órsay o tal vez lo contrario y por ese motivo no hubo atisbo de muñecos? Una vez más hemos de confiar en un sistema que no ha hallado nada punible en el hecho de que el Barça pagara durante décadas millones de euros a uno de los jefes del Comité Técnico de Árbitros.

Sobre el criterio de señalización de faltas y de reparto de tarjetas no vamos a escribir porque este portanálisis ha de ver la luz antes del aperitivo.

Marca titula «Cara y cruz» en referencia a los resultados de Madrid y Atleti antes del choque de Champions. Pero, como decíamos al principio, también puede aplicarse a cada uno de los encuentros. Si los blancos ganaron pero no convencieron, los colchoneros perdieron, pero la actuación del CTA, una vez más personificado en el hincha rojiblanco Cuadra Fernández (secundado en el VAR por el inefable Figueroa Vázquez), volvió a ser una oda a la competición adulterada que sufrimos. Lo feo. Muy feo. Aunque también malo.

Que el trencilla de Hortaleza arbitre a su equipo es tan habitual como que el sol salga y se ponga cada día. Ayer, él y su compañero de VAR se esforzaron a fondo. Decretaron un penalti que solo se explica por la situación que vive el fútbol español. Si le muestras las imágenes a un recién llegado de Ganímedes sin contacto anterior con la humanidad ni con el balompié, pondría el grito en el cielo.

El esférico rebotó en el guardameta getafense y una milésima de segundo después golpeó en la mano de su defensor, que se encontraba a escasos centímetros. Literalmente, es imposible que hubiese podido evitar el impacto pero, además, las directrices arbitrales dicen que en caso de rebote de un compañero no es penalti.

Después expulsó a Correa cuando el encuentro se asomaba a su final, el argentino casi le desmonta la pierna al futbolista del Getafe y Cuadra pensaría que ya no quedaba casi tiempo, por lo que la roja serviría para bajar los humos a los insensatos que nos afanamos en denunciar la realidad.

Cuando se retiraba del terreno de juego, Correa le dedicó al colegiado unas lindas palabras: «Sos un hijo de mil putas. Cagón. La concha de tu madre». Vosotros, que probablemente domináis más la lengua de Shakespeare que este humilde portanalista, confirmadme: son frases feas, pero mucho menos graves que un «fuck off», ¿verdad?

Después de las palabras de Correa, queremos transmitir todo nuestro apoyo y solidaridad al equipo arbitral y a sus familiares y amigos. Están siendo días muy duros para la familia del fútbol. Mucho Ánimo. 'Respeta al árbitro, respeta el fútbol'. #ArbitrajeRFEF | #StorAcosoArbitralYa

El Atleti. La coherencia por bandera. Siempre.

Pero hete ahí que al Geta le dio por marcar dos goles. El segundo de ellos intentaron anularlo por fuera de juego inexistente, pero era tan obvia su validez que no hubo más remedio que concederlo. De modo que Cuadra se descolgó con 11 minutos de añadido que luego fueron más. Aun así, perdió. Pero es la excepción, con esa cota de empuje arbitral, lo normal es ganar, de ahí la preocupación de quienes abogamos por una competición limpia.

Nos despedimos deseándoos que no tengáis un día feo ni malo, sino bueno.

12M: Mucho, casi todo, depende del Madrid

 

Lo de ayer vale de poco. Bueno, eso creen merengues y atletistas pensando en el miércoles. Hombre, uno siempre prefirió sacar notable en los parciales con vistas al examen final. O sea, 5-0 en el Bernabéu, 0-5 en el Coliseum. Pero bueno.

La cosa vale para que el Madrid se sitúe con el Barcelona en lo alto de la Liga, esa cosa. Cuya visita el domingo al Metropolitano será tremenda para los locales: otra derrota, ufff... A culés y colchoneros les pone ganar la Liga, hay gente 'pa tó'.

El coliderato del Real fue la más tonta de las consecuencias por la muerte del doctor barcelonista Carles Miñarro, que en gloria esté. Se aplazó el partido con Osasuna y puede que hasta finales de mayo no le encuentren hueco. Otra maravilla del calendario que nos obligará a mirar la clasificación con pinzas. Fenomenal el Bernabéu en el minuto de silencio por Miñarro y el árbitro David García de la Loma. Ancelotti inició su conferencia de prensa post match con un recuerdo para ellos. El Madrid en eso es imbatible.

Como pudo batió a un Rayo diezmado que le obligó a terminar, al Madrid, con un solo punta rodeado de volantes. En casa. Hubo un momento que temí la vuela de Ceballos. No le demos más vueltas. Una primera parte pasable, otra tremenda por lo negativo. Ni les voy a dar la tabarra con que la cabeza la tenían donde imaginan, con que las lesiones... Siempre pensé que hay velos tupidos y otros estúpidos, y este es uno. Vimos lo que vimos. Al Atleti habrá que aplicarle la misma teoría con la diferencia, eso sí, de que él palmó y el Madrid, no. Las tres últimas derrotas colchoneras han sido en Leganés, Bernabéu y Getafe. Cosas.

El miércoles será otra cosa y, como cuerpo de jota no tenemos, entre unas cosas y otras les daré 'my opinion', que diría Jude: si el Madrid es un equipo en el Metropolitano, si Courtois, Valverde, Rüdiger, Asencio, Mendy, Camavinga, Tchouaméni, Bellingham, Rodrygo, Mbappé y Vinícius son un equipo, ver partidos con el City y alguno, pocos, más por ahí, normalmente pasará la eliminatoria. ¿Nada lo asegura? Nada en el fútbol. Cuatro se debió llevar el Liverpool de París y acabó ganando merced a su único tiro a puerta.

Si el Madrid es un equipo en el Metropolitano, normalmente pasará la eliminatoria. El asunto lo veo más en lo que pueda, sepa y quiera el Madrid que otra cosa

Pero sí, el asunto lo veo más en lo que pueda, sepa y quiera el Madrid que otra cosa. Lo cual no es un menosprecio al Atleti, que tiene su calidad, diría Suker. Y puede imponerla. Es una eliminatoria seria ante un rival serio. Para los dos. Digo que si el Madrid es el que puede ser, el que con lo que tenía ganó en la ida me vale, y puesto que le considero mejor, me extrañará que pierda.

Elijo a esos once porque Modric jugó los 90 minutos, el turno en el 3 es para Mendy y el resto no cuenta como titular. Excepción hecha de Brahim, que estamos en lo de casi siempre: este es un Madrid con la salud en precario, uno capaz de ganarte un partido, lo hizo en el Bernabéu, debes tenerlo fresco para la pelea final.

Llega pues el otro partido de la temporada. El tercero, tras los ingleses y la ida. Si todo marcha como imagino, habrá más para el Madrid. Con Carvajal, Militao y Ceballos, de 100 veces estaba 90 en cuartos. Y en Múnich, probablemente. Lo de ayer, seamos generosos: fue como si el 'cuñao' bobo pone su cumpleaños el sábado final de la Champions. Vas, pero no estás. Y no te escaqueas porque no puedes. Si ayer ofrecen escaqueo a los jugadores de Ancelotti, diez no se presentan. Y Carletto, con ellos. Se acabó la broma, es eso.

 

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Arbitró Francisco José Hernández Maeso del colegio extremeño. En el VAR estuvo su compatriota Quintero González.

El trencilla nacido en Bruselas tiene 36 años. Cómo vienen las nuevas generaciones. Para beber lejía. Ninguna calidad ni rigor para amonestar y una horrible apreciación de las faltas. La carne de pescuezo es caviar comparada con el arbitraje español.

Sin jugadas polémicas en las áreas, el apartado disciplinario fue un despiporre. Amarillas por pamplinas. Por faltas, nada. Es insufrible este gremio. Realmente desesperante.

Embarba pisó a Bellingham. Nada. Lucas y Mbappé entraron con la planta a Chavarría y Embarba. Nada. Gumbau Chavarría agarró a Lucas. Nada. Luego, eso sí, amarilla a la mínima a Vinicius y otra a Modric por dejar que sacase la falta Alaba. De risa. Solo la vieron por entradas Gumbau, que llegó tarde ante Tchouaméni en el 62', y el propio francés por una patada por detrás a Trejo en el 84'.

Hernández Maeso, HORRIBLE.

 

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-Lunin: APROBADO. No tuvo culpa en el gol rayista, pero se le vio mal colocado en alguna acción.

-Lucas Vázquez: SUSPENSO. Muy discreto. como es habitual este año.

-Asencio: APROBADO. Se le ve algo crecido, y en consecuencia estuvo a punto de marcar el gol de Hierro a Jaro en aquel Trofeo Bernabéu. Tuvo algún fallo más. Pero sigue sobrado de carácter.

-Alaba: APROBADO. Una de las pocas buenas noticias a nivel de juego. Aún algo fuera de forma pero firme los noventa minutos.

-Fran García: APROBADO ALTO. Incisivo en ataque.

-Tchouaméni: SOBRESALIENTE. El mejor con diferencia. Solvente en defensa y en la organización del juego. La mejor noticia de cara al Metropolitano.

-Modric: NOTABLE. Docto, con el poso de lustros de genialidad.

-Bellingham: SUSPENSO. Desconocido, salvo por un par de buenos detalles técnicos.

-Vinícius: APROBADO ALTO. Marcó un gol antológico, brilló en muchas acciones y generó mucho peligro, pero en ocasiones recordó al teenage Vini. Tiene que ser mucho más clínico el miércoles.

-Rodrygo: APROBADO. Menos brillante que últimamente.

-Mbappé: APROBADO. Marcó un gol enorme pero falló otros dos cantados. Los que bajo ningún concepto puede perdonar en el Metropolitano.

-Valverde: APROBADO. Pocos pero acertados minutos.

-Camavinga: SUSPENSO. desacertados minutos, aunque afortunadamente pocos.

-Brahim: sin calificar.

-Ancelotti: SUSPENSO. Ni nadó bien ni guardó la ropa. Cambios tardíos e improductivos cuando el equipo se desmoronaba.

 

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Recibía el Madrid a su vecino vallecano apenas un momento después de terminar el encuentro de uno de sus rivales; el Getafe logró remontar e imponerse por 2 a 1 a un Cuadra Fernández que lo intentó con ahínco, señaló un penalti inventado en connivencia con Figueroa Vázquez y después añadió once minutos para ver si conseguía empatar. Como dice Manuel Matamoros, los diez de añadido más el minuto de silencio que no respetaron en el Bernabéu. No obstante, el sistema le dará la vuelta a los hechos y lanzará el mensaje de que el club apropiado indebidamente fue perjudicado por su aficionado con pito.

El objetivo blanco era ganar y lo consiguió, aunque no tan fácil como pudo parecer durante el tramo de la primera parte en el que sometió al Rayo. De hecho, el partido terminó más cerca de un descalzaperros de lo que hubiésemos deseado.

Los de Ancelotti comparecían en el Templo con las ausencias de Rüdiger y Courtois. El exprimido central renqueaba de una gripe y Thibaut arrastraba una sobrecarga en el rotuliano derecho, por lo que Carlo prefirió darles descanso con vistas al encuentro del miércoles frente al Atleti, que contará con la importante baja de Cuadra para el partido de Champions. Así pues, Lunin se encargaría de ser el pararrayos madridista y Alaba sería el compañero en el centro de la defensa de Asencio. La retaguardia la completarían Fran García y Lucas en los laterales (quizá significa que no jugarán la vuelta de la eliminatoria europea). Regresaba Bellingham —cómo le echamos de menos cuando no está— que tendría que mover el cotarro junto a Tchouaméni y Modric. Arriba, Rodrygo, Mbappé y Vini.

Antes del pitido inicial se guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de David García de la Loma, árbitro de Segunda División, y de Carles Miñarro, médico de FC Barcelona. Ambos recientemente fallecidos.

El partido comenzó con ritmo, cuando se cumplía el minuto uno, Vinícius se pegó una carrera desde Nuevos Ministerios, pero su centro a Kylian, que esperaba solo para empujarla, fue despejado a córner por Aridane Hernández, central rayista de animosa melena con aspecto de bajista con groove, quien seis minutos después remató alto un saque de esquina visitante con Lunin haciendo la compra en El Corte Inglés. Acto seguido, de nuevo el siete blanco se coló hasta la cocina vallecana y otra vez acabó en córner. La jugada la había iniciado Mbappé en modo cabalgada nazariana-Jumanji.

Ambos delanteros habían arrancado enchufados frente al Rayo y esperábamos más chispazos de calidad que se transformasen en goles, objetivo, no lo olvidemos, de este juego. Antes del cuarto de hora, una fantástica apertura de Tchouaméni a Rodrygo concluyó con un chutazo raso de Vini al palo y un remate de Mbappé al rechace. En ambos casos, la intervención de Batalla fue providencial para el Rayo. Parecía que el gol estaba al caer.

A los 22, susto. Asencio cedió a Lunin sin mirar y el guardameta no llegó al balón. Afortunadamente, el esférico se marchó a córner. Más tarde, un error de Vini se tradujo en un peligroso remate del Rayo que exigió al ucraniano. Asencio desvió con el muslo el peligroso tiro de la segunda jugada. Los visitantes se estaban animando y creando ocasiones en vistas de que el Madrid no traducía en goles su dominio.

Ya nos temíamos que hubiese vuelto a griparse el equipo tras un buen comienzo, cuando Mbappé agarró una pelota en la esquina del área, recortó y definió como definen los mejores. 1-0.

El Rayo no se vino abajo y Mbarba respondió con un chut lejano que atrapó Lunin. Fue un espejismo, porque Vinícius marcó un gol escandaloso. Se regateó varias veces a medio Rayo y después volvió loco a Ratiu con más bicicletas que el garaje de Perico Delgado. Entonces, colocó la pelota lejos de Batalla. 2-0.

No había tiempo para el relax, Kylian a punto estuvo de anotar el tercero, pero lo evitaron el meta rayista y el poco acierto del francés cuando lo tenía todo a favor. Modric había saltado al campo con chistera y junto a Arélien, Vini y Kylian estaban desplegando un buen espectáculo. El Madrid estaba sometiendo al Rayo. Pero no duraría mucho. De hecho, acabó ahí.

La primera parte terminó con un jarro de agua fría. Una buena combinación rayista terminó con un trallazo que hizo pinball entre el larguero y el suelo. El VAR lo revisó y confirmó que había entrado. Llegaba al descanso con 2-1 un partido que parecía camino de la goleada tan solo unos minutos antes. No era buena noticia, sobre todo con al choque de Champions en el horizonte, que el encuentro requiriese de un esfuerzo extra.

Por cierto, ni Hernández Maeso ni Quintero González entendieron que este pisotón alevoso de Florian Lejeune a Vinícius era penalti. Si no fuera porque sabemos que la competición está adulterada desde hace muchísimos años no nos creeríamos que en la era del VAR puedan suceder estos robos.

La primera ocasión nítida de la segunda mitad fue de Kylian, que ajustó por fuera en lugar de por dentro su disparo raso. Tchouaméni, un partido más, estaba jugando a un gran nivel y Vini seguía creando peligro mientras los jugadores rayistas le daban patadas con el permiso de Hernández Maeso. Rodrygo realizó el mismo control que aquel de Marcelo, ese en el que asesinó al balón, mientras se constataba que Bellingham necesita, como es lógico, minutos para afinar su juego, aunque su presencia siempre es buena. Y Lukita, a lo suyo. Este jugador es un regalo.

A todo esto, el partido seguía 2-1, es decir, la victoria estaba en peligro, y el Rayo daba la sensación de que en cualquier momento podía crear una ocasión de gol y chamuscar a lo blancos. El Madrid quería ganar pero a la vez guardarse algo debido a lo que viene los próximos días.

En el 65, Tchouaméni —soberbio— robó, recortó y regaló un pase a Vini que lo dejó soló. El brasileño no lo aprovechó, pero el colegiado señaló fuera de juego cuando concluyó la jugada.

En esas, Ancelotti metió a Fede en el partido y retiró a Rodrygo, que lucía un vendaje en su mano izquierda, pues un jugador del Rayo le había pisado al final del primer tiempo.

Cuando restaban quince minutos para el final, una nueva maravilla de Modric no terminó en gol porque Vini abrió demasiado el remate. Poco antes, el Rayo había puesto a prueba nuevamente a Lunin. También seguía dando patadas, pero al CTA eso no le preocupa. Las tarjetas eran para el Madrid, Vini vio una por... ¿? poco después de que a Jude lo revolcaran por el suelo.

Carlo realizó otro cambio, retiró a Kylian y dio entrada a Camavinga. Bellingham adelantó su posición. Modric se llevó un plantillazo serio, pero Hernández Maeso tampoco entendió que la acción mereciese amarilla. Es joven y mira por su futuro.

En el 82 el Madrid perdonó por enésima vez el tercero. Vini se marchó maravillosamente bien hasta la línea de fondo y centró horrorosamente mal, por lo que el balón no llegó a un Fran García que esperaba solo —con tilde y sin ella— para meterla (la pelota).

Para el Madrid sí había tarjetas, y Tchouaméni vio una por una acción que habían repetido varias veces sin castigo diversos jugadores del Rayo Vallecano.

El técnico blanco otorgó cinco minutos a Brahim y retiró del césped a Bellingham. A continuación, otro susto, Trejo fusiló desde cerca, pero fusiló mal. A Gila también lo fusilaron mal y después vivió muchos años. Hernández Maeso estaba fusilando fatal a los jugadores del Rayo, en un instante, perdonó la segunda amarilla a Lejeune y amonestó a Modric por... ¿?

Así se llegó al final. El Madrid fulminó al Rayo con dos goles de Mbappé y Vinícius, y apoyado en la dirección de Tchouaméni y Modric, aunque las sensaciones no fueron las mejores.

 

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Buenos días. Ayer falleció Carles Miñarro. Era médico del primer equipo del Fútbol Club Barcelona y contaba con tan solo 53 años. Una tragedia, un drama real, no solo en Can Barça. El Madrid y otros equipos emitieron un comunicado oficial para lamentar el triste deceso, y jugadores como Mbappé y Courtois mostraron su pesar en redes sociales.

As

Sucedió de manera repentina, inopinada, mientras se encontraba en el hotel de concentración en la previa del FC Barcelona-Osasuna que tenía previsto disputarse ayer a las 21:00 horas. Por supuesto, el encuentro se suspendió, el Barça lo comunicó de manera oficial apenas veinte minutos antes del comienzo.

Mundo Deportivo

Todo se retrasó porque en un primer momento costó localizar a la familia de Carles. Los aficionados de Montjuic observaban con extrañeza que se acercaba la hora del partido y no comparecía sobre el campo ningún futbolista.

A los jugadores se les informó cuando ya estaban en el estadio, bajó Laporta a comunicárselo y quedaron en shock. Tanto Osasuna como el colegiado aceptaron el aplazamiento y se informó a la RFEF. El partido quedó aplazado.

Marca

A pesar de que tragedias de este calibre ocurren cada día, cuando afectan al mundo del deporte o a otro ámbito con repercusión social, nos sacuden de forma general, nos recuerdan lo efímero que es todo, que para morirse tan solo es necesario estar vivo, y suponen un toque de atención para primar lo realmente importante de la vida.

Sport

Pero todo sigue, apenas en un rato, a la hora de comer, el Atleti visita el siempre difícil Coliseum para enfrentarse al Getafe de Bordalás. Cuando finalice el choque, será el turno del Madrid, que recibe al Rayo. Doble duelo entre equipos madrileños a las habituales e intempestivas horas de la Liga desacreditada de Tebas.

Pasad un buen día.

Nos despedimos enviando nuestras condolencias a familiares y seres queridos de Carles Miñarro. Descanse en paz.

“A mí me gustan los gestores de vestuario y Zidane, sin ser un entrenador (gesto de top), gestionó un vestuario con Ramos, con Cristiano… y lo llevó de lujo”.

Estas palabras de Albert Luque deberían resultarle aterradoras a cualquiera que se sienta aficionado de la selección española, pues no hacen sino poner de manifiesto el escaso entendimiento futbolístico de quien alberga en sus manos la dirección deportiva de la denominada Roja.

Desde hace tiempo se ha utilizado como elemento peyorativo hacia la leyenda francesa, así como hacia el actual entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti, que son meros gestores de grupo con una comprensión limitada de lo que sucede en el terreno de juego. La consecución de los títulos obtenidos por ambos entrenadores se debe a la enorme calidad de sus jugadores y, seguramente en igual medida, al segundo elemento peyorativo favorito del antimadridismo y de los creadores de opinión de este país (si es que se puede distinguir entre ambas facciones): la flor.

Que un aficionado pueda coger cuchillo y tenedor para ingerir gustoso este argumento se puede entender desde la perspectiva actual de una afición futbolera cada vez más lobotomizada por el relato malintencionado que regurgitan los supuestos neutrales de este país. Que lo haga el director deportivo de la selección española, anteriormente jugador de Primera División, es síntoma preocupante del profundo desconocimiento sobre el deporte rey que asola este país.

Pensar que las tres Champions consecutivas obtenidas por Zidane fueron fruto meramente de una buena gestión de vestuario es sinónimo de no saber absolutamente nada de fútbol

Pensar que las tres Champions consecutivas obtenidas por Zidane fueron fruto meramente de una buena gestión de vestuario es sinónimo de no saber absolutamente nada de fútbol. Es verdad que el propio Zidane reconoció que él no era el mejor tácticamente, pero tenía “otra cosa”. Sin embargo, la sonrisa esgrimida por el francés tras pronunciar dichas palabras escondían que tampoco era lego en la materia precisamente, y lo demostró sobradamente en sus dos etapas en el club vikingo, que, pese a lo dispares en cuanto a la consecución de títulos, fueron casi igualmente meritorias.

Zidane llegó al banquillo blanco a mitad de la temporada 2015-16, con el equipo moralmente hundido tras el fracaso de un entrenador supuestamente muy superior en lo táctico y metódico, y consiguió devolver al Madrid la solidez perdida, amén de la vuelta al 4-3-3 y la titularidad de un Casemiro que no tenía hueco con Benítez, creando— sin saberlo, supondrá la mayoría— los cimientos de un centro del campo histórico compuesto por ese triángulo de las Bermudas que fue nuestra CMK.

CMK

El Madrid pasó de ser humillado ante el equipo que pagaba a Negreira en liga a remontar una desventaja de 12 puntos para quedarse a las puertas de la consecución de la liga y obtener la primera de las 3 Champions consecutivas. Imaginamos que simplemente diciéndole a los jugadores que salieran al campo, se lo pasaran bien y confiaran los unos en los otros.

En 2017, el Madrid de Zidane consiguió el primer doblete liga-Champions de este siglo, y para ello nada tuvo que ver que el entrenador francés proyectara en el campo a un equipo que sacara el máximo rendimiento de su centro del campo con un fútbol posicional brillante; ni que el Madrid fuera capaz de tocar, esconder y sobar pacientemente la bola hasta encontrar el hueco en la defensa rival para que, generalmente Cristiano, perforara la portería rival; ni que Zizou encontrara en Casemiro el escolta perfecto para cubrir las mortíferas subidas de Marcelo por la izquierda; ni que los planteamientos del francés y su cuerpo técnico fueran capaces de ganar la mayoría de duelos directos contra los rivales de arriba en liga y las eliminatorias de Champions ante equipos como Nápoles, Bayern de Munich, Atlético de Madrid y Juventus.

El Madrid pasó de ser humillado contra el Barça a recortarle 12 puntos en liga y obtener la primera de las 3 Champions consecutivas. Imaginamos que simplemente diciéndole a los jugadores que salieran al campo, se lo pasaran bien y confiaran los unos en los otros

Lo mismo sucedió en 2018, cuando los pupilos de Zizou, por iniciativa propia, se intuye, plantearon eliminatorias ganadoras ante los campeones de cada liga: PSG —jugando sin Kroos, Modric, Bale e Isco en el partido de ida—, Juventus, Bayern y Liverpool. Tampoco Zidane tuvo nada que ver a la hora de resolver los problemas tácticos que se le planteaban en forma de lesiones, como el paso al 4-3-1-2 con Isco de mediapunta tras las lesiones de Bale, o incluso el 4-4-2 con Asensio y Lucas en bandas cuando no disponía de los más habituales.

En su segunda etapa, sin Cristiano y con jugadores que debían dar un paso adelante pero cuyas continuas lesiones no lo permitieron, como Bale y Hazard, el francés hizo de un Madrid “entreguerras” un equipo muy combativo que siguió ganando los duelos directos, y que consiguió en su primer año ganar la liga y, en su segundo, competir liga y Champions a pesar de sufrir casi 60 lesiones, llegando a disputar minutos de esta última con disposiciones tan improbables como una delantera compuesta por Arribas, Hugo Duro y Mariano, ante la Atalanta en octavos, o la alineación de Vinícius como carrilero derecho en semifinales ante un Chelsea que acabaría proclamándose campeón de aquella edición.

Es cierto que Luque, lejos de utilizarla de manera despectiva, pone en valor la habilidad de gestión de grupo de Zidane, cualidad por cierto que en los cursos de entrenador que ha realizado un servidor siempre se tiene en gran estima por ser la más complicada de todas. Sin embargo, decir de Zidane que no es un entrenador top es equivalente a quedarse absorto observando el dedo que señala la luna.

Lo conseguido por Zinedine, no sólo los títulos, habla por sí sólo y le acredita para merecer, por lo menos, un poco de respeto hacia su labor táctica

Zinedine Zidane, con sus virtudes y defectos, ha demostrado ser un entrenador tremendamente competitivo y poseedor de la mejor de las virtudes para entrenar al Real Madrid: una versatilidad camaleónica en función a las circunstancias. La resolución de problemas es una de las mejores cualidades de un entrenador y Zidane ha tenido que reinventar continuamente a un equipo al que hemos visto jugar con 4-3-3, 4-3-1-2, 4-4-2 y hasta con 3 centrales en un 5-3-2. Zidane fue capaz de hacer competitiva a una segunda unidad al completo hasta el punto de que en 2017, en un determinado punto de la temporada, jugaba con dos onces completamente diferentes en cada partido.

Alguno podrá estar en desacuerdo con determinadas decisiones del francés cuando estaba a los mandos del banquillo, pero la cantidad de decisiones tácticas y planteamientos que ha realizado Zinedine Zidane como entrenador del Real Madrid, ganándole la partida a entrenadores como Simeone, Ancelotti, Heynckes, Klopp, Allegri, Luis Enrique, Sarri, Spalletti o Gasperini, todos ellos mejor considerados a nivel táctico que el francés, creo que deberían ser más que suficientes, desde mi humilde opinión, para poner fin a este absurdo y falso mito de que Zizou es sólo un gestor de grupo. Lo conseguido por Zinedine, no sólo los títulos, habla por sí sólo y le acredita para merecer, por lo menos, un poco de respeto hacia su labor táctica.

 

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