El sábado, la final de la Copa del Rey contra el club cliente de Negreira.
Los compañeros de fcQuiz han elaborado ocho preguntas que pondrán a prueba vuestros conocimientos sobre el Campeonato de España.
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El madridismo ha vivido en estos días su particular Semana de Pasión. Lejos de mostrar penitencia y humildad, muchos entre nosotros han osado crucificar, lapidar y condenar en la plaza pública sin piedad alguna. Pero como nos enseñó el Señor, el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Yo me niego a participar de este folclore popular que tiene más que ver con el Tribunal de la Inquisición que con una semana de ministración y recogimiento. Porque no vale la pena convencer de nada a nadie que se muestra enrocado. Porque soy una persona adulta que ya ha visto suficientes años de fútbol para saber lo que sucede. Y porque, perdonen la observación realista, sé que vendrán tiempos peores.
En estos días, los más ruidosos entre nosotros han tenido su cuota de protagonismo. La mediocridad siempre es premiada por los índices de audiencia. Y el fatalismo y la tragedia venden mucho. Por fin pueden gritar a los cuatro vientos que ellos tenían razón y que el equipo es un desastre y tenemos que demoler el Bernabéu y cerrar el club. Lo que ellos parecen desconocer es que la mayoría de nosotros estamos vacunados de sus agoreros vaticinios. Y además, como os digo, lo peor siempre está por llegar. Esto lo sabe el ser humano desde que el mundo es mundo. Es más, san Pablo de Tarso dijo que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Sería una temeridad por mi parte añadir algo más o matizar a un padre de la Iglesia.
Como vemos, el fin del mundo siempre ha tenido un gran predicamento. En 1989, un Fernando Arrabal visiblemente embriagado proclamó en el programa El mundo por montera que el milenarismo iba a llegar. Fue uno de esos momentos estelares de la historia de la televisión patria que rápidamente formó parte del acervo cañí. ¿Y qué pasó? Pues como siempre, el fin del mundo se retrasó para la siguiente ocasión.
Los forofos del Apocalipsis viven sus días de ensueño. Llevaban tanto anunciado el Apocalipsis, que cuando el equipo toma color de hormiga ellos se frotan las manos. Nada ni nadie sobrevive al desastre. En el teatro se dice que no queda ni el apuntador. Suena a broma pero es así. Ahora resulta que para algunos debe haber una limpia. Hasta a Chendo quieren largar. Es un delirio. Un delirio muy español el querer solucionar todo haciendo una limpieza. Y, cómo no, los medios tradicionales se unen al funeral.
Los forofos del apocalipsis viven sus días de ensueño. Llevaban tanto anunciado el Apocalipsis, que cuando el equipo toma color de hormiga ellos se frotan las manos
Horas después de la derrota, comenzaba la cacería contra el técnico. Algunos aseguran que tras la final de Copa del Rey Ancelotti abandonará definitivamente el Madrid. Es decir, el club espera disputar la final y luego cesarlo. ¿Qué sentido tiene? ¿Acaso es de vital importancia disputar la final con Ancelotti en el banquillo y no lo que queda de Liga? Carece de sentido. ¿Es Ancelotti el malo de la película? Todos aprendimos de El Caballero Oscuro de Nolan que o mueres como un héroe o vives lo suficiente para convertirte en el villano.
Pepe Herrero compartía en su cuenta de Twitter el siguiente proverbio italiano: "Sobre el cadáver del león festejan los perros. Sin embargo, el león sigue siendo león y los perros siguen siendo perros". Desgraciadamente vemos cómo muchos madridistas compran la mercancía averiada que ciertos líderes de opinión les venden como el soma del que hablaba Aldous Huxley.
Entiendo que algunos aficionados pueden estar confundidos y tener nobles sentimientos. Hay un porcentaje de gente inocente totalmente equivocada. Todos podemos ser estafados en algún momento de nuestras vidas por vendedores de alfombras más o menos habilidosos. Pasa en los votantes de los partidos políticos más cainitas y nocivos. Venimos de Semana Santa y quiero ser indulgente con los pequeños fallos y pecados veniales. Al fin y al cabo hablamos de fútbol, somos todos madridistas e hijos de Dios.
Sin embargo, no todo vale. Vengo denunciando en esta columna hace meses que ciertos creadores de contenidos están sobrepasando una línea muy peligrosa que es la del insulto y la degradación de jugadores, staff y directivos. Especialmente execrable el tratamiento que han dado a Kylian Mbappé, Carlo Ancelotti y Florentino Pérez. Entiendo que todo puede obedecer a una estrategia comunicativa para conseguir objetivos profesionales. Entiendo que por dinero algunas personas llegan a hacer cosas deshonestas. Entiendo todo esto, pero lo que no puedo tolerar como ser racional y aficionado al fútbol, valga el oxímoron, es que un comunicador de éxito llegue a soltar que Lamine Yamal es mejor jugador que Mbappé y que Robert Lewandowski es mejor goleador que el francés. Alguien que perpetra estas comparaciones o le va la marcha o es más ignorante de lo que podemos llegar a pensar.
Dijo Arrigo Sacchi que el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes, y así es. En temporadas como estas podemos llegar a perder el norte. Si bien es cierto que somos aficionados del club más ganador de la historia del fútbol, lo normal no es ganar siempre. Nada ni nadie es sublime sin interrupción. Es más, por una ley natural del orden de las cosas, es sano que sea así. Necesitamos transitar por baches para reconocer los errores. No puedes arreglar un pinchazo en una bici sin que antes la cámara de aire se perfore. Pongamos parches, reinflemos y volvamos a montar la rueda. Aún nos quedan dos etapas más esta temporada.
Me emociona especialmente la reacción del público que acudió al Santiago Bernabéu contra el Athletic. Lejos del ruido de fondo y más allá de intereses espurios, recibió a sus héroes como ahora necesitan. Este grupo de jugadores nos lo han dado todo y no merecen que se les dé la espalda. Aún es posible ganar títulos. Y además, como dijo aquel gran madridista que fue Hugo Gatti, el Real Madrid es la novia más bonita. ¿Acaso no le perdonamos a nuestras novias sus fallos? En la salud y en la enfermedad, amémonos igual.
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Buenos días, amigos. Anoche asistimos a otra jornada de Matrix Negreira, fenómeno espléndidamente explicado en el artículo de mismo título escrito por Carlos García de Sola y publicado ayer en esta casa. Durante el Barça-Mallorca, volvimos a presenciar una realidad que fue negada en directo por Carlos Martínez, Axel Torres y sus compañeros trencillas en campo y VAR. Más madera, como el imaginario colectivo cree que dijo Groucho.
Ya que hablamos de madera, recordemos el refrán puesto por Cervantes en boca de Sancho, que hablaba así a un eclesiástico de su relación con don Quijote:
—¿Por ventura —dijo el eclesiástico— sois vos, hermano, aquel Sancho Panza que dicen, a quien vuestro amo tiene prometida una ínsula?
—Sí soy —respondió Sancho—, y soy quien la merece tan bien como otro cualquiera; soy quien «júntate a los buenos, y serás uno de ellos», y soy yo de aquellos «no con quien naces, sino con quien paces», y de los «quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija». Yo me he arrimado a buen señor, y ha muchos meses que ando en su compañía, y he de ser otro como él, Dios queriendo; y viva él y viva yo, que ni a él le faltarán imperios que mandar, ni a mí ínsulas que gobernar.
El Barça domina como nadie aquello de arrimarse a buen árbol, pues no solamente le cobija buena sombra, la de la impunidad, sino que no para de recoger frutos. El refranero también dice que las arboledas labradas quedan bien beneficiadas. Hacienda posee facturas de esas labranzas por un periodo mínimo de 17 años. Es por tanto normal que alguien obtenga aquello por lo que pagó.
En asunto tan arbóreo y lignario, la realidad, irónica como pocas cosas en la vida —¿acaso existe algo más que la realidad?—, ha vuelto a querer que Olmo fuese el artífice de la victoria culé ante el Mallorca. El inscritísimo volvió a ser decisivo —¿para eso se le inscribió, no?—, y los medios afines no dejan de echar leña al fuego para sacar pecho de una ignominia que realmente parece no importarle a nadie con poder en esto del fútbol.
Hasta el árbol más grande se alimenta de lo que tiene abajo, y lo que mejor nutre, ya sabéis, es la mierda, con perdón, pues otra cosa el abono no es. De ahí que Olmo, y el propio Barça, hayan arraigado tan bien en el fútbol español.
El saber popular aconseja que no cortes el árbol que te da sombra, y en Can Barça siempre han sido muy tradicionalistas, muy carlistas en sus maneras: si está Franco, con Franco; si está Villar, con Villar; si está Tebas, con Tebas; si está Sánchez, con Sánchez. Todo ello a pesar de la propaganda propia que pretendía venderlos como la modernidad y la rebeldía frente a lo rancio (el Madrid, claro).
Y por aquello de no cortar el árbol que te da sombra, siguen parapetados bajo la copa del sistema. Anoche el VAR resolvió como fuera de juego la acción ajustadísima precedente al gol del Mallorca. Y lo hizo en segundos. En la tele también dijeron inmediatamente que era offside y que a seguir. Recordad lo que tardaron para anular el gol de Vini contra el Athletic.
En la imagen se aprecia como el balón ya está deformado —@juanpfrutos lo explicaba ayer en X—, por lo que ya había salido de la bota, es decir, eligieron un frame posterior, que a la velocidad a la que corren los jugadores supone la distancia necesaria para conseguir que sea fuera de juego algo que no lo habría sido de haber optado por el frame correcto.
También podemos apreciar en la imagen cómo el pecho del mallorquinista no está por delante de la rodilla. Después de la anulación sumarísima del gol, los muñecos tardaron en aparecer varios minutos.
Bueno, la rodilla del jugador visitante ya está más retrasada que el pecho. Y, de nuevo, lo comentado siempre: no aparece en la imagen el golpeo de balón en el momento del pase, por lo tanto, hay que creerse que los muñecos se corresponden a ese instante y no a otro. Es sorprendente que esta situación le parezca normal a todo el mundo.
Y después, más madera. Eric García agarra, gira y derriba dentro de su propia área el cuerpo perteneciente a Abdón sin consecuencia alguna. Ni árbitro ni VAR intervinieron. El penalti es flagrante. El argumento de que no es jugada de VAR se va al traste con la intervención del mismo en el pasado Real Madrid-Arsenal para señalar pena máxima contra los blancos por agarrón de Asencio.
De nuevo, la retransmisión del choque fue clave. Carlos Martínez decide no echar más leña al fuego y despacha la acción con un «tímidas protestas». Las «tímidas protestas»:
Como brillantemente escribió @panthuss, Carlos Martínez estaba retransmitiendo el partido con la mano vendada.
Está Carlos Martínez retransmitiendo con la mano vendada.
— Panthu Pánthez (@panthuss) April 22, 2025
Marca opta por llenarlo todo de árboles para que no se vea el bosque. ¿Para qué va a hablar del enésimo mangazo cuando puede meter cizaña?
El diario de Gallardo quiere ver arder el Madrid ya que es el mismo objetivo que tienen quienes lo sostienen. Más madera, que las barbacoas no se hacen solas.
En la azotea, presumen: «Como siempre, Marca es el periódico más leído de España». Viendo como está España, es lo lógico. Después de asistir en directo al enésimo robo del Barça, no falta el aficionado que acude a comprar el Marca y a despotricar enfurecido contra su Madrid, obviando el cenagal de corrupción sobre el cual se asienta su queridísimo football for the fans.
As se centra en el partido de esta noche entre Getafe y Real Madrid. Tampoco refleja que sucediera nada polémico en la victoria del Barça.
Hay quien se coloca una venda en la mano y quien se coloca una venda en los ojos.
Sport titula «Directos al título». La expresión de Olmo en la imagen que ilustra la portada no puede ser más reveladora de lo que siente el culé al ganar gracias a lo que está ganando. Más madera.
Por cierto, Groucho nunca dijo «más madera» en Los hermanos Marx en el Oeste. En la versión original grita «timber!» (no confundir con Tinder), y la versión doblada al castellano, «¡traed madera!». Atribuyen a Miguel Mihura —traductor de los diálogos de las películas de los hermanos Marx— la difusión de la versión de «más madera».
Una gran parte de la gente piensa que Groucho vociferó «más madera» gracias al relato de un genio del absurdo, del mismo modo que mucha gente está convencida de que el Barça gana de manera limpia gracias a un relato absurdo impuesto con mal genio.
Pasad un buen día.
En la vida, aunque se gane, siempre se termina perdiendo.
Siempre se pierde frente al tiempo.
Precisamente por eso, la única batalla que merece librarse es contra al tiempo, pues el resto de peleas o de luchas no pasan de simples escaramuzas, maniobras de distracción.
En realidad, quien se atreve a enfrentarse con el tiempo lo hace porque ya no tiene rivales. Por eso emprende una tarea tan loca como heroica.
La locura de semejante pretensión puede comprobarse en las consecuencias histórico-sociales de la “revolución permanente”, idea que pensaron los jacobinos en 1793 y llegó hasta Mao, como desesperada forma de evitar que la revuelta degenerara en burocracia por el simple envejecimiento.
La heroicidad de la guerra contra el tiempo reside en que, a veces, el que lo intenta lo logra, aunque sólo sea de manera fugaz.
Sirva esta introducción sobre el tiempo y cómo tratarlo para hablar de fútbol y de algunos equipos que portan camisetas que son pendones.
La primera elástica convertida en bandera de una milicia sería la del Real Madrid de Di Stéfano y sus 5 Copas de Europa seguidas entre los años 1956 y 1960.
Luego vendrían la del Benfica de Eusebio, la del Inter de Helenio Herrera, la del Ajax de Cruyff, la del Bayern de Beckenbauer y la del Milan de Sacchi y Maldini.
Puede haber otros equipos laureados o que compraron a la organización arbitral, pero sólo los que he nombrado consiguieron ganar dos o más Campeonatos de Europa de forma continuada.
Me pregunto si alguno de ellos ganó, o al menos engañó, al tiempo.
Y la respuesta es que no porque todos están marcados por una figura y una generación.
Después de Di Stéfano, de Eusebio, de Herrera, de Cruyff, de Beckenbauer o de Maldini la decadencia fue inevitable, el tiempo venció… excepto en el caso del Real Madrid presidido por Florentino Pérez y sus seis Copas de Europa desde el año 2014 hasta 2024.
Una época donde dos generaciones, sin solución de continuidad, ganaron la Liga de Campeones.
Antes de que se despidiese la primera de Modric, Kroos o Carvajal llegó la segunda de Vinícius y Valverde para continuar campeonando en contra del ciclo natural de auge y caída.
Por eso el Real Madrid de Florentino Pérez ha desmentido la anaciclosis, esa teoría de Polibio donde desarrolla la idea de que todo régimen tiende a pervertirse como consecuencia del transcurso del tiempo.
No voy a enumerar acontecimientos singulares, deportivos o no, donde el hombre se enfrentó al tiempo y lo venció, aunque esas casas donde cambian los dueños, pero se mantiene su esplendor, sería un modesto ejemplo.
Baste constatar que el Real Madrid de la segunda y tercera década del siglo XXI constituye una de esas raras circunstancias.
¿Ha sido algo premeditado?
Los fichajes de futbolistas-niños (Güler, Endrick) que ya conviven con la segunda generación triunfal hace pensar que sí, que declarar la guerra contra el tiempo para ganarle es el plan, consecuencia lógica, como indiqué al principio, de haber derrotado a la totalidad de los rivales.
No obstante, el equipo no repetirá triunfo en el año 2025.
Pero el reto sigue siendo el mismo: doblegar los periodos de crisis que siguen a la plenitud para seguir burlándose de la decadencia que acecha en la esquina de cualquier victoria.
El fin de una generación y el reenganche con otra que le ha sucedido en los triunfos en la máxima competición europea es la prueba de que se consumó la victoria, siempre momentánea, contra el tiempo.
Y esa sigue siendo la apuesta.
Cada generación futbolística gana un mínimo de dos y un máximo de seis “Champions”. Seis tiene Carvajal y dos Vinícius.
¿Será posible que la actual obtenga algún triunfo más antes de que entregue el relevo a otra tercera generación victoriosa?
Hoy, cuando todo parece sucumbir, quiero dejar testimonio de una certeza que nadie tiene en cuenta: el Real Madrid es el único equipo que ha vencido al tiempo gracias a que supo interpretar de manera prodigiosa la idea de la “revolución permanente”.
Ojalá ese recuerdo le permita al club volver a esquivar el fracaso durante, al menos, otra década.
Los jugadores están.
Sólo falta que, más allá de los avatares episódicos, no olviden jamás que tienen a su cargo la misión de seguir venciendo al tiempo.
La única tarea digna de los héroes.
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Buenos días. Encandilados aún por la bomba inteligente de Valverde que trajo la victoria ante el Athletic Club, nos enfrentamos a una semana decisiva. El palo impío de la eliminación europea, así como la pésima imagen dejada por el Madrid a lo largo de la eliminatoria, nos dejó entumecidos, pero el trallazo del uruguayo nos espabiló. Como dice Antonio Valderrama en su fenomenal columna de hoy, fue un “estamos aquí”.
Pero ¿dónde es “aquí”? “Aquí” es el combo de liga y Copa que aún está pendiente de ser dirimido, y que no es premio menor de conseguirse. En ambos casos, representarían el triunfo del Bien dentro mismo de las entrañas del Mal.
¿Exageramos? ¿Está justificado este maniqueísmo de La Galerna, cuando la corrección política indica que no hay blancos ni negros, sino una infinita colección de grises? Juzgue el lector lo que estime oportuno.
Tanto Marca como As escogen hoy como argumento principal de sus portadas los Premios Laureus, prestigiosos galardones del mundo del deporte cuya gala tuvo lugar ayer en la capital. Junto a un merecidísimo premio a la trayectoria de Rafa Nadal, recogieron también sus estatuillas atletas como Mondo Duplantis y Simone Bilis. En lo estrictamente futbolístico, Lamine Yamal fue premiado también. Merece reconocimiento su calidad, que es mucha. Lo que nos preguntamos, habida cuenta de la cantidad de galardones y portadas de periódicos que ocupa el chaval, es hasta dónde llegará el hype el día que por fin logre algo importante con su club, cosa que aún está por verse.
Lamentablemente, Lamine no pudo estar presente para recoger su premio, enviando en lugar de eso un vídeo de agradecimiento. Esperamos que la ausencia del excelente delantero culé no tenga nada que ver con ningún problema de salud. ¿Está bien Lamine Yamal? Esperamos que sí. Lo decimos por un aparatoso vendaje en una mano que hemos observado luce (?) últimamente.
En este momento nos avisan por el pinganillo de que en realidad no es solo Lamine el que ha mostrado en terrenos de juego y de entrenamiento ese tipo de vendaje. Sus compañeros de delantera Raphinha y Lewandowski también los llevan. Este dato nos inquieta y perturba aún más.
¿Hay un problema de salud en la plantilla blaugrana? ¿Acaso una alergia intempestiva a las inscripciones fuera de plazo, tan comunes por esos lares? ¿Una epidemia interna de erupciones que hayan obligado a la administración a los futbolistas culés de alguna suerte de antihistamínico por vía intravenosa?
Sea lo que sea, nos dejaría más tranquilos que el club cliente de Negreira explicase en un comunicado, o en una de esas intervenciones públicas de Laporta tan divertidas, qué es exactamente lo que sucede a sus futbolistas. Estamos sufriendo por ellos, y no nos gusta sufrir.
¿Hay un problema de salud en la plantilla blaugrana? ¿Una epidemia interna de erupciones que hayan obligado a la administración a los futbolistas culés de alguna suerte de antihistamínico por vía intravenosa?
Y sí. Resulta que los Laureus premiaron también al Real Madrid. El jurado de estos premios está compuesto por una larga relación de eminentes deportistas internacionales, de ahí que se hayan atrevido a premiar a nuestro querido club. La cosa tuvo lugar en Madrid porque tocaba aquí, pero son premios de alcance global. Menos mal. El Real Madrid C. de F. merece que se le distinga por ahí fuera, no hay problema, pero ¿qué sería eso de que una institución española osara señalarlo como algo importante para la nación? Hasta el momento, por ejemplo, los Premios Príncipe/Princesa de Asturias se han cuidado mucho de engalanar la trayectoria del club de fútbol que ha traído a España 15 Copas de Europa. Y muy bien que han hecho, hay que tener cuidado no vaya a enfadarse alguien. Existen además muy serias dudas sobre la verdadera españolidad del Real Madrid. Un reciente estudio del historiador anglocatalán John Gaspart concluye que la fundación del club en 1902 tuvo lugar en realidad a las afueras de Brno, en la actual República Checa, obrando los estatutos en poder de la alcaldía de dicha ciudad. Quedaría así explicada la proverbial cicatería del resto del país para reconocer al Real Madrid su aportación a España. Con todo el respeto, no queremos checos importunando nuestro devenir.
En todo caso, como decimos, los Laureus son galardones internacionales y por ello no ha habido problema en reconocer al Real Madrid como mejor equipo de 2024. Esperamos que en la República Checa nos premien también.
Y en la prensa cataculé prestan ya atención al próximo partido del equipo cliente de Negreira. ¿Que cómo es que ya prestan atención al partido de su equipo en esta jornada liguera entre semana, mientras nadie se ocupa aún del partido del Real Madrid? Muy sencillo: porque la prensa siempre se enfoca a la actualidad y el partido del equipo cliente de Negreira es esta misma noche, mientras que el del Madrid, en Getafe, tendrá lugar mañana.
Respuesta concedida, si bien no se nos escapa que esta repuesta suscita inmediatamente otra pregunta.
¿Y cómo puede ser que uno de los finalistas de Copa vaya a tener 24 horas de descanso más que el otro finalista de Copa?
Ahí ya sí que no llegamos. The answer, our friends, is blowing in the wind y se llama Javier Tebas.
Pasad un bonito día.
Estamos asistiendo, por primera vez en la historia del deporte —y del fútbol—, al único caso conocido en el que se aplaude y anima al corrupto y corruptor, mientras se critica duramente a la víctima.
Un caso único, quizá también en la historia universal, en el que un club tramposo no recibe ningún tipo de castigo. Si acaso judicial, en lo que debería ser una rotunda sentencia condenatoria, pero que posiblemente acabe siendo moneda de cambio en el tablero político. Una oportunidad histórica (otra más) para desagraviar a una comunidad autónoma tan históricamente agraviada, que ya es, de facto, casi un país independiente.
Quizá eso mismo explique la sinrazón a la que estamos asistiendo. Por eso no hay una condena pública y generalizada como ha ocurrido en otras tantísimas ocasiones. Lo que acontece sería tan surrealista como ver a Armstrong ganando el Tour 8º y 9º, conociendo su dopaje, y jalearle en prensa y alabar su gran estado de forma. O haberle concedido y mantenido la medalla a Ben Johnson, elogiando su "visión" al doparse, y criticar a Carl Lewis por no ser lo suficientemente rápido.
Hay tantos ejemplos como sonrojos estamos viviendo en una liga, la española, que ya está a la altura de cualquier competición corrupta de cualquier país del tercer mundo. Pero allí, al menos, no hay periodistas ni políticos que hablen de respeto a los árbitros, lucha contra el racismo o limpieza de la competición. Allí directamente un dictador impone su criterio. Todos conocen las reglas del juego y el resultado final, pero no se hacen los tontos.
Mientras vemos portadas de periódicos alabando el juego de un equipo que sabemos que ha pagado a uno de los directivos arbitrales para obtener beneficio, se produce el hostigamiento —y, si acaso, apaleamiento— del club víctima: el equipo que ha denunciado las trampas deportivas y ha sido el principal perjudicado.
En un giro sin igual, el Real Madrid es el culpable. Incluso debería ser castigado, como algunos han llegado a plantear. El castigo, por ahora, es “solo” arbitral. Pero es tan evidente, tan repulsivo y está tan a la vista de todos —con luz, taquígrafos, focos gigantes, sonido en HD y conexión a internet— que da pudor. Y pavor.
Y por eso mismo, no se puede descartar una sanción al Real Madrid por acusar al tramposo. ¡A quién se le ocurre! Me imagino una escena cualquiera en El Padrino —o cualquier otra del género—, con un sujeto limpio y honrado denunciando en mitad de la sala a todos esos mafiosos, asesinos y ladrones. ¿Qué resultado esperaríamos?
No se puede descartar una sanción al Real Madrid por acusar al tramposo. ¡A quién se le ocurre!
Lo mínimo: 55 tiros a quemarropa y una hoguera pública para cualquiera que ose apoyarle. Por eso, la mera instrucción judicial ya es un milagro. Como convertir los panes y los peces, pero con cheques de 150.000 a 450.000 euros convertidos en generosos pagos a cambio de favores arbitrales.
Sabemos que los pagos existieron, aunque traten de convencernos de lo contrario. Ya sabemos que, si hay que decir que el cielo es blaugrana y no azul, se dice. Basta imaginarlo muy fuerte para ver las nubes desplazarse al viento en un cielo de ese color, con un fondo que diga “Spotify”. Y mientras, los ángeles cantarían al unísono el himno del Barcelona:
“Tot el camp és un clam. Som la gent blaugrana…”.
Si de imaginar se trata, podemos incluso imaginar al Real Madrid convenciendo al Barcelona para que pague al vicepresidente arbitral, para garantizar la neutralidad deportiva, despreciada por un Madrid que, desde tiempos de Franco, se ha beneficiado del sistema. Excepto cuando no lo hacía, claro: como en los primeros 15 años de la dictadura, o cuando le robaron las ligas en Tenerife, o durante la última década y media, en la que el Madrid ha ganado más Champions que Ligas —un caso único en la historia—.
Vaya usted a saber por qué. Pero el cielo no es blanco ni azul: es blaugrana. Y ese cheque donde pone “pagador: F. C. Barcelona” y en el beneficiario aparece una de las tantas empresas random de Negreira… en realidad no existe.
Y aunque usted lo vea, lo haya visto, y aunque existiese la remota posibilidad de que sea real, pondría: pagador, Real Madrid. O como nos dicen, en un apasionante giro de los acontecimientos: “directivos corruptos que pasaban por ahí, querían blanquear dinero y, casualmente, eligieron al vicepresidente arbitral. No a un primo, ni a un cuñao”.
Lo importante es tener claro que, con o sin Negreira, el Barcelona es un contendiente absolutamente legítimo, limpio, y más capacitado —o más digno— que el Real Madrid para recibir alabanzas. Como lo fue la Juventus del Calciopoli, un club ejemplar que tuvo la malísima suerte de que se descubrió todo su entramado. Una desgracia que acabó con un club modélico injustamente castigado… por haber intentado beneficiarse de los corruptos árbitros.
Bienvenidos al experimento Negreira-Barça, donde lo que ves, razonas, intuyes, conoces y vives… es solamente producto de tu imaginación
O sea, lo mismo que el Barcelona. Nada que ver con tramposos históricos como Ben Johnson o Marion Jones, despojados de sus medallas. O el propio Armstrong, defenestrado en EE. UU. O el equipo Festina, expulsado de la competición.
No, el Barcelona ha logrado evitar cualquier castigo. Ni deportivo —gracias a la milagrosa prescripción—, ni social, con el curioso efecto de que el castigado es el Real Madrid. Como en un efecto espejo que debería ser estudiado por la ciencia: tú robas a alguien, y ese alguien es quien recibe la pena pública por haber sido robado. A él lo abuchean. A él le afean la conducta.
Si no sintiese las manos y los pies, si no paladease los alimentos, pensaría que estoy en una Matrix. En un submundo diseñado para comprobar nuestra tolerancia a la corrupción y al absurdo. Y a la vista de los resultados, el experimento es exitoso. España ha logrado un resultado “positivo”: la mayoría de los sujetos, incluyendo afamados periodistas, han tragado con todo, hasta el punto de culpar a la víctima.
Cataluña, el Barça y esta maravillosa España que estamos construyendo, a la vanguardia de la ciencia. Eso es lo que nos dirán cuando la sentencia estimatoria se la pasen por el forro de los… o directamente le pongan una pistola del .45 (o del .60, si existe) al juez para invitarle amablemente a retirarse del experimento. O a ser un sujeto obediente.
Trague usted toda la quina que quiera, señor juez, y olvide lo que ha visto. Nada ha sucedido. Los pagos acreditados —y requeteacreditados— por Hacienda, el Barça, Negreira, el hijo de Negreira, el nieto de Negreira, el tesorero, el contable, el subcontable, el becario y el becario del becario… son, en realidad, sobres en blanco. No existen.
Repita conmigo: esos pagos nunca existieron.
Muy bien.
Bienvenidos al experimento Negreira-Barça, donde lo que ves, razonas, intuyes, conoces y vives… es solamente producto de tu imaginación.
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Fichar a un jugador como Mbappé no debería suponer nunca un problema a priori. Sin embargo, su encaje en una delantera que estaba equilibrada sí puede serlo, por sus características específicas y las de sus compañeros.
Vamos a analizar su juego y el de Vinícius Jr, así como los resultados de equipo antes y después de la llegada del francés para llegar a conclusiones al final del presente artículo. Las soluciones las dejamos al gusto del lector:
Mbappé ha ido evolucionado su juego y a día de hoy no es un ‘9’ estático ni un ‘11’ puro, es algo a medio camino entre ese delantero centro y el extremo moderno.
Solo hay que ver que hace años que no baja de 30/40 goles por temporada, y esta campaña no va a ser la excepción. Aunque el mal inicio de curso, por razones ya expuestas en artículos anteriores, haya estropeado un poco sus estadísticas.
No creo que sea solo culpa suya que no haya rendido lo esperado a nivel de juego. Creo que simplemente no ha jugado en las circunstancias que más le benefician.
A continuación, ofrecemos una serie de datos obtenidos de la web Transfermarkt para analizar el cambio de tendencia anotadora entre la temporada pasada y la presente al objeto de evaluar la inclusión de Kylian Mbappé en el equipo.
La tabla siguiente analiza los goles totales marcados y encajados por el equipo, y la media por partido, en las dos últimas temporadas¹.
En la siguiente gráfica, observamos la evolución de goles totales marcados y encajados en las dos últimas temporadas. Prácticamente se mantienen los primeros, mientras que aumentan los segundos con el mismo número de partidos jugados:
El problema, en términos exclusivamente objetivos, ha sido la parte defensiva, con 15 goles más encajados respecto al curso pasado. Creo que esa parte no es achacable a la inclusión de Mbappé a la delantera esta temporada, sino a la ausencia de jugadores titulares indiscutibles en defensa como Mendy, Carvajal y Militao por lesiones graves.
En la siguiente tabla analizamos los goles marcados por cada delantero en las dos últimas temporadas, y el porcentaje que suponen del total de goles marcados por el equipo. Añadimos el dato de partidos jugados por cada delantero a efectos de ponderación:
La conclusión que podemos extraer es que la producción de Vinícius, Bellingham y Rodrygo ha bajado, mientras que Mbappé ha irrumpido con fuerza. Esto refleja un cambio en el reparto de protagonismo goleador:
Llegados a este punto, hay que plantearse varias cuestiones para saber qué queremos ser de mayores. Hacia dónde queremos ir:
Todas estas preguntas deberán ser respondidas en breve para intentar mejorar los resultados obtenidos la presente temporada.
¹ Teniendo en cuenta que esta temporada hemos disputado hasta el momento 55 partidos oficiales (32 Liga, 14 Champions, 1 SC Europa, 5 Copa, 2 SC España, 1 Intercontinental) y todavía quedan 6 partidos de Liga y uno de Copa por jugar. Mientras que en la 23/24 se jugaron 55 partidos oficiales (38 Liga, 13 Champions, 2 Copa, 2 SC España).
Gráficos: Juan Antonio Amorós / Transfermarkt
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El Madrid ha hecho del creer hasta el final un slogan. Por repetición, por la machacona tozudez de querer ganar siempre y como sea. De modo que, a veces, da la sensación de que ya no significa nada. Como todo, cuando algo se manosea deja de parecer auténtico. Las remontadas, de tanto repetirse, además de crear una adicción dopamínica, degeneran en una marca registrada, en un lugar común y en un meme.
Pero el vacío lo puede llenar, con suerte, un solo trallazo que entre por la escuadra. La volea de Valverde, llena de fe, cruzó el área del Bilbao como un cometa por el cielo del mundo. Fue una autoafirmación: aún estamos aquí.
Un gol para resucitar al Real Madrid.
#LaCasaDelFútbol #LALIGAEASPORTS pic.twitter.com/lJ0JthzaoG
— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) April 20, 2025
El Madrid todavía vive. Queda una final de Copa y una liga por pelear. La Copa del Rey, la Copa de España, es un torneo que remite al club al origen de los tiempos. Todo comenzó en un descampado donde hoy están los Nuevos Ministerios, como un festejo por la mayoría de edad del rey Alfonso XIII. Copas de España fueron los primeros grandes títulos que llenaron las vitrinas mucho antes de que fueran un museo que visitara todo el mundo. Muchas veces, repasando la historia del Madrid, se ve que la Copa ha marcado algunos momentos trascendentes, de cambio: la de 1917 y la de 1936, el último partido antes de la guerra; las de 1946 y 1947, que devolvieron la gloria al club tras la terrible postguerra; la de 1980, que anuncia la llegada de la Quinta; la de 2011, que fue un desgarro y la de 2014, que abre, con Ancelotti, el ciclo triunfal más grande de la historia del Madrid.
Con Ancelotti y contra el Barcelona empezó la segunda edad de oro. La Copa, para el madridista, es algo menor, pero tiene una cosa como circular, de pulsión profunda con la que sondar las cosas y auscultar el ritmo del tiempo. La volea de Valverde trazó una trayectoria moral hacia la que debe dirigirse el equipo con un último esfuerzo: la purga simbólica del infecto e infestado fútbol español.
Ya que no lo hacen los de traje, tendrá que ser la tarea de los de corto.
La volea de Valverde trazó una trayectoria moral hacia la que debe dirigirse el equipo con un último esfuerzo: la purga simbólica del infecto e infestado fútbol español
El trallazo de Valverde expresó un tipo de fe, quizá el más genuino, que es la desesperada. Valverde manifestó, con un obús absolutamente uruguayo, al borde del final de otro partido en el que el establishment alejaba al Madrid del título acudiendo a otra de esas diabólicas argucias paralegales que le sirven para desactivar la protesta, la jugada residual, que no. Que había liga. Al menos por una semana más. Al menos, por unos días.
Carletto se lo reconoció al final del partido. En el centro del campo, le dio un abrazo. Le dio un tremendo abrazo. Fue un achuchón de gratitud, prolongado, más que de padre a hijo, de un amigo a otro amigo. No es que Valverde salvara las opciones del Madrid en un campeonato ya muy complicado, sino que mantuvo intacta algo más importante: la esperanza. Hacía falta. Lo del Arsenal dejó molido al madridismo más por lo que reveló de impotencia e incapacidad del equipo, de la dirección técnica y de la dirigencia, que por la eliminación en sí.
La imagen de impunidad y de chulería que proyecta el Barcelona, club multirreincidente en tanta clase de irregularidades, se aumenta hasta lo exponencial cuanto más éxito tienen. Esto genera una frustración difícil de digerir, atroz si se tiene en cuenta la complicidad y aquiescencia de los demás, a los que les da igual, que asisten complacientes a la corrupción de todo. La fe de Federico es la fe de que alguna redención es posible todavía. De que el inglés tiene que pagar y pagará todo el vino que se ha bebido. Que es posible que con un trallazo ajustado y estético, tan feroz como majestuoso, el orden moral de las cosas puede ser restablecido.
La fe de Federico es la fe en la justicia, que a pesar de todo es una atribución divina y no de los hombres. Los hombres, sin embargo, deben aspirar a ella, luchar por ella. Esta es una idea y un empeño tan ajenos al espíritu de los españoles de este tiempo que el Madrid, ahora mismo, parece más anacrónico que nunca, por lo menos la idea misma del Madrid, lo que el Madrid es desde que lo fundaron en 1902. Si los tiros van por hacer del Madrid un parque temático global y no un anhelo universal de heroicidad y grandeza, son gestos como los de Valverde, el rasgar el velo del templo con el orgullo herido del justo, los que preservan el tesoro que nos fue legado cuando éramos niños.
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El Real Madrid ganó anoche al Athletic Club a pesar de todos, del CTA, de Medina Cantalejo, de Clos Gómez, de la Federación, de la prensa, del Gobierno, de los antimadridistas y de los madridistas que quieren que se cese a Ancelotti por encima de todas las cosas.
El zapatazo de Fede Valverde a la escuadra del fondo sur desató un grito unánime en el madridismo: “Anúlalo ahora si puedes”. Todos, con más o menos fortuna, acompañándola de más o menos exabruptos, gritamos a la vez esta frase. Fue como si los planetas se alinearan y el mundo entero (madridista, por supuesto) se uniera para gritarla a los cuatro vientos.
Los arbitrajes que está sufriendo el Real Madrid en las competiciones españolas (cuidado, que el del miércoles fue del mismo sesgo. La sombra de UNICEF se cierne sobre nosotros…), unidos a los que está disfrutando el club cliente de Negreira, hicieron que este grito fuera unánime. Nos hemos dado cuenta de una vez de que van sin careta, que el espíritu de Negreira está más vivo que nunca, que la consigna en el colectivo arbitral es que la liga la gane el club cliente de Negreira y que la Copa, a ser posible, también.
Ya les aviso que De Burgos Bengoetxea desde el campo, González Fuertes desde el VAR, Clos Gómez y Medina Cantalejo desde la sala anexa al VAR y los comentaristas de esa plataforma de la que usted me habla desde el micrófono van a hacer todo lo posible, y lo imposible, para que el club cuyos aficionados abuchearán el himno nacional con toda probabilidad levante el trofeo al cielo sevillano y, si me apuran, para que dicho club inflija una derrota abultada y sin paliativos al Real Madrid.
El zapatazo de Fede Valverde a la escuadra del fondo sur desató un grito unánime en el madridismo: “Anúlalo ahora si puedes”
Avisados quedan, porque que hay que recordar a diario que el Barcelona estuvo pagando durante, al menos, 17 años 8,4 millones de euros, como mínimo, al vicepresidente del CTA para, en palabras propias, obtener neutralidad en los arbitrajes, que se compraron el sistema arbitral español al completo y que el asunto está en los tribunales de justicia, siendo el Real Madrid Club de Fútbol el único club que se ha personado en el procedimiento como acusación particular en calidad de perjudicado. El único. Que nadie se llame a engaño. El Barcelona y Negreira, Negreira y el Barcelona, no sólo perjudicaron al Real Madrid, perjudicaron a todos y cada uno de los clubes de primera y segunda división en aquella época (que se sepa) y todos, a excepción de los blancos, están mirando para otro lado, poniéndose de perfil y coadyuvando para que la corrupción sistémica federativa y arbitral subsista manteniendo a aquellos árbitros en la actualidad. Que no se olvide.
Pues eso, que el sábado nos espera un atraco máximo en el cartujano estadio de mi tierra (manda narices). Cómo será el ánimo con el que afronto la final que no he hecho ningún movimiento para poder ir al estadio, nada, lo veré en casa.
Lo de ayer en el Santiago Bernabéu, por habitual, no deja de ser escandaloso. El gol anulado a Vinícius por un fuera de juego de Endrick cuando, en primer lugar, el balón está por delante del jugador, lo que anula la posición ilegal y cuando el brasileño no participa en la jugada porque es el defensa el que despeja la pelota, denotan un desconocimiento del reglamento o una desvergüenza supina por parte de Martínez Munuera, trencilla que se lleva a su hermano de juez de línea (para que todo quede en casa, supongo) y que, dicen, es de los mejores de España. Cuando, en segundo lugar, no se avisa desde el VAR al chiflero de campo de la acción sobre Bellingham, que era un penalti de los pies a la cabeza, pero que los citados comentaristas del encuentro la despacharon como “acción residual”, manifiestan una persecución sin precedentes al Real Madrid. Yo digo que con estos arbitrajes, que se ven en todo el mundo, no es posible que nadie se sorprendiera cuando se constató que al Mundial de Clubes no acudirá ningún árbitro patrio. Lo normal, con esta calidad piteril no puedes ir ni a la puerta de la calle.
El partido fue de menos a más. Durante el primer tiempo parecía que los hombres de Ancelotti estuvieran todavía pensando en el Arsenal. Dominaron, sí, tuvieron el balón, sí, pero de una forma tan insulsa que aburrieron hasta a las ovejas. Supongo que la charla del descanso les hizo ver que la liga no está perdida aún (aunque hay que tener mucha fe para no darla por finiquitada con lo que hay) y los jugadores saltaron al césped con ánimos y juego renovados, dando un recital de ocasiones y de garra que culminó con varias intervenciones de Unai Simón (al que no le vimos en la primera mitad) y con los desmanes del del pito. Todo esto hasta que Fede Valverde dijo “hasta aquí”, y marcó uno de los tantos más bellos de la temporada.
Anoche hablé con Javi, que estaba un poco “así” porque siente palpitaciones como si fuera a jugar a Jumanji y le preocupa. A ver qué le dicen los médicos, que son los que saben. Decía que hablé con Javi y, como siempre, me dio su batería de datos relevantes del encuentro de ayer. El Real Madrid alcanzó las 2400 victorias en competición española y las 750 victorias imbatido en competición española jugando como local. Además, Vinícius llegó a las 200 victorias oficiales con el Real Madrid y Rüdiger a las 100. Buen día de datos ayer, sí.
La siguiente etapa del campeonato es Getafe. El miércoles, a las 21:30 horas, para que los chavales vayan al fútbol y disfruten del partido, que el jueves hay cole. Lo de los horarios de esta liga es para un estudio profundo, en el que se concluya que no son posibles más aberraciones comerciales (y de las otras) para ir echando paulatinamente a la afición de los estadios, football is for the fans, decían… Sí, for the fans que no madruguen el jueves, porque los que tengan que ir a trabajar o a estudiar van a dormir poquito, desde luego.
La siguiente etapa del campeonato es Getafe. El miércoles, a las 21:30 horas, para que los chavales vayan al fútbol y disfruten del partido, que el jueves hay cole
Se extrañarán que no escribiera después de lo del Arsenal. La verdad es que, entre el cabreo y las obligaciones familiares típicas de la Semana Santa sevillana, me fue imposible, háganse cargo, queridos lectores. No hay mucho que añadir a lo que ya se ha escrito, visto y oído, salvo que hay que poner las cosas en contexto antes de pedir que se lamine todo lo laminable. No se puede ganar la Copa de Europa todos los años porque sería aburridísimo (para el resto, claro). Lo que hay que valorar, y mucho, es que este club, este equipo, ha jugado 12 de las últimas 15 semifinales de la competición, ganando seis de ellas. El dato es abrumador. El dato es fulminante.
La superioridad del Real Madrid en la Copa de Europa es tan impactante, que han tenido que cambiar el formato y poner a los árbitros en fila de a uno para impedir que también nos la llevemos esta campaña. Bueno, los jugadores y el cuerpo técnico también han puesto de su parte, no lo voy a negar pero, por favor, antes de decir cualquier barbaridad, piensen en lo que les acabo de decir, 12 de 15 semifinales. Disfrutemos del Real Madrid mientras dure este ciclo, que algunos ya quieren fulminar cuando tenemos una de las plantillas más jóvenes y de mayor calidad de Europa. Por favor, calma y madridismo, sobre todo, mucho madridismo.
Me despido como siempre. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en la vida. ¡Hala Madrid!
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Ya poca gente se acordará del torneo que organizó el Real Madrid en 1977 para conmemorar el 75º aniversario de su existencia. Fue en el mes de marzo, con un formato cuadrangular, con dos semifinales y una gran final, y se denominó como “Torneo Intercontinental”, ya que participaron equipos y selecciones de 4 continentes distintos: la selección de Argentina, que iba a ser anfitriona en la Copa del Mundo del año siguiente, la selección de Irán, como campeona de la Copa Asiática de 1976 (tras derrotar a Kuwait por 1-0), el Mouloudia Chaàbia de Argel (hoy en día Mouloudia Club d’Alger), campeón de la Copa de África de clubs en 1976 (ganando al campeón de Guinea, el Hafia Conakry) y el propio Real Madrid C.F.
Fue la primera vez que vi jugar a Hugo Orlando Gatti, toda una leyenda como guardameta internacional exitoso, que empezó jugando en River Plate (durante 5 temporadas), para acabar siendo un ídolo en Boca Juniors, arco que defendió más de 400 veces entre 1976 y 1989. Ya era apodado como el “Loco” y en 1977 era el titular indiscutible de la selección albiceleste. En el partido de semifinales ante los iraníes exhibió su talento con aquellas salidas fuera del área, con atajadas imposibles utilizando ambos brazos extendidos, rodillas y todas las partes de su cuerpo, muy diferente del clasicismo sobrio que acostumbrábamos a ver en Europa, con referentes como José Ángel Iribar o Sepp Maier.
Tras el 1-1 final, hubo tanda de penaltis, y en ella se lució Gatti con un paradón a tiro del iraní Adelkhani. Gatti aún tiene el récord de penaltis detenidos del campeonato argentino, empatado con su feroz rival Ubaldo Matildo Fillol, que al año siguiente le arrebataría la titularidad en la selección gaucha (amén de la lesión que tuvo el propio Gatti en 1978, que le impidió incluso ser elegido como uno de los tres porteros por César Luis Menotti para la Copa del Mundo).
En la final, Argentina cayó ante el anfitrión, el Real Madrid (verdugo de los argelinos en la semifinal por 2-1), por un solitario gol de Del Bosque, y, nuevamente, el “Loco” volvió a ser la figura de los suyos, haciendo paradas inverosímiles a lanzamientos de Santillana, Breitner y del extremo Macanás. La selección albiceleste formó aquel jueves 24 de marzo con Gatti; Tarantini, Olguín, Killer, Carrascosa; Gallego, Ardiles, Villa; Houseman, Luque y Bertoni, casi todos ellos se proclamaron campeones del mundo al año siguiente en el bochornoso Mundial de Argentina’78.
Gatti tocó ese mismo año 1978 la gloria en agosto al alzar el título de la Copa Intercontinental, a doble partido, ante el Borussia Mönchengladbach (el campeón Liverpool se negó a jugar ante Boca Juniors en protesta por el golpe de estado de Videla unos meses antes), con un contundente 0-3 en Alemania y con una exhibición de Hugo Gatti, que no había podido jugar la ida (2-2 en La Bombonera por hallarse lesionado).
Todo el mundo conoce a Gatti en España debido a sus numerosas apariciones en programas nocturnos como “Punto Pelota” y “El Chiringuito”, destacando por su humor, por su amor al Real Madrid y en no pocas ocasiones por su vehemencia al expresarse, que a veces le jugaba malas pasadas, ya que protagonizó varias “pasadas de frenada” en sus intervenciones.
Cuando vivía en Madrid, Gatti era vecino del barrio de Salamanca y quien les escribe se cruzó varias veces con él por la calle José Ortega y Gasset. Una mañana de un sábado, coincidí con él en una tintorería del barrio y pude departir con unos minutos mientras recogía un par de trajes y él esperaba educadamente su turno. Muy afable, muy auténtico en el trato, sin filtros, recuerdo que, al hablar de nuestro club favorito, me dijo: “ustedes no se dan cuenta de la suerte de tener al Real Madrid, es lo mejor con diferencia de este gran país, por sus éxitos, y por todo lo que representa”. Como es bien sabido, no perdía ocasión el entrañable “Loco” de defender contra viento y marea al Madrid, en toda circunstancia. Y lo bien que hablaba de don Alfredo Di Stéfano, “el más grande”, al que tuvo de entrenador en Boca Juniors entre 1985 y 1986. A raíz de ese día, cuando me cruzaba con él, me seguía saludando amablemente, posiblemente sin recordar nuestra pequeña charla en la tintorería.
Y es que muchas veces tienen que venir de muy lejos personajes como Hugo Gatti para que muchos madridistas de aquí seamos conscientes de lo grande que es nuestro club y de lo mucho que representa para gente que vive a miles de kilómetros de la Castellana. Descanse en Paz Hugo Orlando Gatti, un deportista con una personalidad y un carácter realmente únicos, tanto dentro como fuera del terreno de juego.
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