Las mejores firmas madridistas del planeta

Cartas de un madridista millennial

 

Hola de nuevo:

 

La acuciante voracidad del Madrid conlleva algunas cosas buenas. Cuántas veces habremos hablado de que el club blanco tiene el inconformismo como zona de confort, de tal modo que podemos identificarlo con un Sísifo que hubiera aprendido a amar su castigo en lugar de lamentarse. Pues esta condición, que a veces puede resultar un agobio para los pusilánimes, no solo impide el recrearse en exceso en las victorias; también permite levantarse inmediatamente tras un derrumbe tan doloroso como el de esta primavera. Esa eterna bola extra constituye el mejor antídoto que conozco contra el paso del tiempo, porque el Madrid siempre conserva el hambre juvenil que a menudo falta en nuestra rutina: como él no envejece, consigue convencernos por un momento de que nosotros tampoco.

Pensaba en esto puesto que, no habiéndose marchado aún don Carlo y no habiéndose confirmado oficialmente el nombre del sustituto, encuentro a la afición absolutamente entregada a los pies de Xabi Alonso. El volumen de ilusión es enorme, incluso para una entidad en la que las expectativas siempre se hallan sobredimensionadas per se. Sin duda tiene que ver con la actual sensación de agitación, conveniente bálsamo para una estructura que se percibía ligeramente esclerótica: de repente se mueven cosas, se producen fichajes, existen rumores, hay cambios en el organigrama... Y se ha pateado el tablero: en el ambiente se intuye que se va a pasar de una confección de plantilla en la que el orden se subordinaba al talento a otra en la que, al menos de antemano, el sistema y el método van a importar mucho más. Algo que, acertada o equivocadamente, el madridismo considera primordial en un aciago contexto como el vigente.

Del mismo modo que, desde el punto de vista sentimental, no hay una forma correcta de ser del Madrid, la historia merengue tampoco ha establecido un catecismo férreo acerca de la propuesta de juego. Hay Madrides para todos los gustos: desde aquellos, como el de Zidane o el propio Ancelotti, basados en una avasalladora acumulación de calidad ofensiva cuya densidad terminaba por evocar una cierta noción de acracia, a otros en los que la jerarquía y el sometimiento a la estrategia planificada resultaba innegociable, con Capello o Mourinho como principales paradigmas. En no pocas ocasiones más de un madridista se habrá encontrado como Ramón J. Sender en los años 30: atraído visceralmente por el anarquismo —aún nos emocionamos con aquel vídeo de las puertas del manicomio— a la par que seducido por la eficacia y el sentido de la organización del PC. En cualquier caso, más allá de clichés reduccionistas, estarás conmigo en que, si la camiseta de nuestro club es un lienzo en blanco en el que los hinchas depositamos nuestras neurosis particulares sin ningún guion preestablecido, la pizarra del vestuario también comparte ese carácter inmaculado, libre de ataduras y corsés ideológicos que sí constriñen en otras latitudes futbolísticas. En el Bernabéu, al menos a priori, todo es posible.

El Cantón de Cartagena estuvo a punto de declararle la guerra a Alemania. Y ellos no tenían a Mbappé

De forma que Xabi tiene las manos libres para esculpir. Los que saben de esto afirman que los planteamientos del tolosarra se pueden explicar y entender, a diferencia de algunos de los de Ancelotti, erigidos sobre una base de sabiduría ancestral tan efectiva como inefable. La cuestión principal reside en si Alonso será capaz de convencer a los astros merengues de las virtudes de su idea. Teniendo en cuenta, además, que la carencia de un jugador sistema como Benzema o Kroos requerirá que todas las piezas del mecano, incluidas las más individualistas, asimilen personalmente los movimientos que se esperan de jugadores de su categoría. No habrá un crupier que reparta las cartas por ellos: antes que esperar para definir tendrán que involucrarse y pensar. El grado de ascendencia para conseguir semejante compromiso y para desarrollar su inteligencia resultará crucial; no hace falta que te explique dónde acabó Benítez cuando, carpeta y gráficas en mano, trató de convencer a Modric de la escasa pertinencia de sus pases con el exterior de la bota. La ventaja de Xabi es que conoce de primera mano la casa, lo que debiera impedir un aterrizaje como el del Mr. Witt de Sender, ese anglosajón demasiado canónico, victoriano, arrastrado por el ímpetu pasional de un país que nunca terminó de comprender.

En menos de un mes saldremos de dudas, con la disputa de un nuevo título que es mucho más importante de lo que parece. Sísifo ya ha vuelto a colocar la roca y mira hacia arriba. Anticipándome a tus reproches, admitiré que, si somos racionales, el delicado estado de los muchachos y el escaso período de preparación antes del Mundial de Clubes convierte la hazaña de levantar la copa en una quimera. Llega el Madrid al límite de sus fuerzas y en pleno proceso de regeneración apresurada, decidiendo sin demora si quiere ser carne o pescado, pura Primera República Española. Todo lo anterior es cierto, y sin embargo no impedirá la intentona. Al fin y al cabo, no olvides que el Cantón de Cartagena estuvo a punto de declararle la guerra a Alemania. Y ellos no tenían a Mbappé.

Cuídate. Volveré a escribirte pronto.

 

Pablo.

Verano de 2009. El Real Madrid terminaba un año en el que solo levantó la Supercopa de España. El Barça acababa de conseguir el triplete. Florentino era reelegido como presidente habiendo prometido grandes fichajes en su campaña. Así fue: trajo a Arbeloa, Albiol, Granero, Xabi Alonso y los últimos dos ganadores del Balón de Oro, Cristiano Ronaldo (2008) y Kaká (2007).

Florentino Cristiano presentación Di Stéfano Eusebio

Si bien no recordamos un verano igual, el que puede llegar a compararse es el de 2019, cuando Florentino fichó a Hazard, Militao, Mendy, Jović y Rodrygo. En total se invirtieron 360 millones, y el resultado ya sabemos cuál fue. Eso traumatizó a Florentino. Junto con el inevitable varapalo económico que supuso el Covid, la cautela derivada de este trauma hizo que el Madrid perdiera fuerza en el mercado.

Florentino debe volver a revolucionar la plantilla como solo él sabe

Su estrategia, a partir de ese año, cambió. Junto con jóvenes promesas, se buscaron jugadores top que acabasen contrato para poder traerlos a coste cero. Así llegaron Rüdiger, Alaba y Mbappé. Luego se hicieron fichajes caros como los de Bellingham y Tchouaméni. Allí el club entendió que era necesario pagar por lo que ellos consideraban talentos diferenciales. Y en el apartado de jóvenes promesas entraron Güler, Camavinga y Endrick, fichados a precios asumibles.

3-2: El Madrid supera la emboscada sufriendo

En este mercado, necesitamos al Florentino del verano de 2009. Se adelantó ya con Bellingham y Mbappé las últimas dos temporadas, y está actuando ahora con Huijsen y Arnold. Pero debe volver a rellenar posiciones, no a hacer fichajes de club. Tiene que ser no solo agresivo al fichar, sino al vender también. Sentarse con Xabi y ver realmente con quién se cuenta y con quién no. Una vez resueltas las salidas, suplir esas bajas con inteligencia y calidad.

El Real Madrid atraviesa un verano clave, en el que los jugadores y Xabi estarán concentrados en ganar el primer Mundial de Clubes de la historia. Florentino, entretanto, debe volver a revolucionar la plantilla como solo él sabe.

 

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Buenos días. Si el fútbol español fuese una película para adultos, podría titularse Maniobras de distracción para clavarte el salchichón. Aunque por procedencia de las maniobras, que no por grosor del instrumento de tortura, sería más acertado decir el fuet.

De primero de manipulación. Hay que distraer a las masas constantemente para que no se fijen en lo importante. Del mismo modo que un mago desvía la atención del público hacia donde no es para colar el truco sin que nadie se dé cuenta. Para ese cometido, Marca es ideal, ya sabéis que la turba tiene predilección por la inmundicia y la consumen en masa, no hay más que comprobar cómo adoran el reguetón y sus derivados o la comida basura.

«Más de 218.000 votos en marca.com le abren la puerta (del Madrid a Nico Williams)». Los gallardos ayer provocaron un terremoto artificial y hoy intentan crear una réplica de Hacendado. Al menos esta vez hay que reconocerles que no afirman que quienes votaron eran madridistas, como mintieron la última vez, pero colocan el escudo redondito para darlo a entender sin palabras.

Ya tenemos la maniobra de distracción. Aunque esta es solo una más, la que toca estos días. Ya se han asegurado de que el aficionado acrítico que engulle la información suministrada por los grandes medios del mismo modo que se engorda a una oca para conseguir foie esté mirando la mano del mago con la cual no va a realizar el truco.

Mientras tanto, y desde hace tiempo, se trabaja en lo importante.

«LaLiga (...) comunicó la introducción de una cláusula clave que permite a los clubes renovar a los jugadores menores de 24 años, aunque no dispongan de límite salarial para hacerlo». Lo han expresado así porque habría llamado demasiado la atención haberlo plasmado como tenían pensado en un primer momento: «Los clubes establecidos en la capital de Cataluña que vistan a rayas verticales azul y grana y que se hayan comprado sin consecuencias el estamento arbitral durante al menos 17 años podrán inscribir, aunque no dispongan de hueco salarial, a futbolistas que se llamen Lamine, cuyo apellido comience por i griega y su padre haya sido hincha blanco hasta que su hijo comenzó a ganar pasta gansa en el Barça».

Maniobras de distracción para inscribir al jugón. Oh, el azar, las casualidades. De los productores de éxitos como: «Cómo prescribir el mayor escándalo de corrupción deportiva de la historia», «Cómo inscribir a tu Olmo» o «A buen regulador no hay palanca ficticia», llega «La cláusula Lamine Yamal».

¿Tiene problemas para renovar el contrato de su estrella emergente? ¿Esta vez tampoco cumple el fair play financiero? No se preocupe: soluciones Tebas.

Hace apenas unas semanas, mientras los trileros del fútbol español nos distraían con el ¿dónde está la bolita?, nos colaron por detrás la nueva normativa. Maniobras de distracción para clavarte el salchichón.

La parte negativa de esta regla para el Barça es que el exceso salarial generado por la renovación deberá ser compensado durante la misma temporada. En caso contrario, la cantidad será descontada del límite salarial de la siguiente campaña. Ja, ja, ja. Disculpad, hemos escrito sin darnos cuenta que la normativa tiene una parte negativa para el Barça. Ja, ja, ja, una parte negativa. Si hay algún culé que nos lea, que esté tranquilo. De aquí al año que viene hay mucho tiempo para inventarse nuevas argucias. Y si todas fallan, el Gobierno aguarda para acudir raudo al rescate.

El tiempo que no está maniobrando en la oscuridad, el Barça lo dedica a difundir a los cuatro vientos que Lamine Yamal es el mejor jugador del mundo. No solo eso, sino que apenas se encuentra a un paso de ser el mejor futbolista de todos los tiempos. Es más, ya es una de las dos o tres personalidades más importantes de la historia de la humanidad tras haber superado recientemente a Paco Porras y Tony Genil. Pero si Lamine pide cobrar acorde a los piropos que recibe de su club… Bueno, eso ya es otra historia. Que sí, que eres el mejor, pero no nos pidas cobrar como si realmente lo fueses.

Si esto fuera un vídeo de Pantomima Full, aparecería escrito: «Pagan en loas». Aunque bueno, un buen pellizco sí se va a llevar, se habla de 30 millones brutos, que es un pastizal, pero no sería el futbolista mejor pagado del mundo, que sería lo lógico si defienden que es el número uno.

Volvemos a la portada gallarda. Otra derivada de la maniobra de distracción puesta en marcha por Marca es crear artificialmente la idea de que el Madrid quiere a Nico. De este modo, si finalmente acaba en el club cliente de Negreira, podrán titular «El Barça le quita a Nico Williams al Madrid». Así se escribe el relato.

Del diario As, lo más destacado es la desgraciada lesión de Endrick. La rotura en los isquios que se produjo contra el Sevilla lo tendrá unos dos meses de baja, por lo que no podrá disputar el Mundial de Clubes.

Os dejamos con los diarios culés y sus cosas. Pasad un buen día.

Luis Carandell, en su libro “Celtiberia Show” recoge un titular que apareció en el Diario Ya en noviembre de 1971, en la sección cultural. Aludía a un fascinante descubrimiento arqueológico y decía así:

UN MISTERIO TOTALMENTE DESVELADO

EN EL ELCHE ÍBERO-PÚNICO SE SACRIFICABAN A LOS DIOSES NIÑOS RECIÉN NACIDOS.

CON LA COLABORACIÓN ESPECIAL DE DON ALEJANDRO RAMOS FOLQUES.

            El subtítulo, por supuesto, era una errata. Sin embargo, sirva este ejemplo para recordarnos que no siempre hemos de fiarnos de todo lo que cuente la prensa por muy grandes que sean las letras de molde (que se lo digan a don Alejandro Ramos Folques, al que suponemos inocente de cualquier infanticidio íbero-púnico en Elche). Los periodistas a veces nos mienten, ya sea por maldad, por interés o por simple idiotez. Nos hurtan la verdad o nos la presentan sesgada para cumplir algún objetivo espurio. A menudo da la impresión de que tales vicios son más abundantes en el ámbito de la prensa deportiva que en cualquier otro. Por ese motivo “La Galerna” es tan imprescindible.

Decía Peter Ustinov que así era como imaginaba el infierno: puntualidad italiana, humor alemán y vino inglés. Si Ustinov hubiera sido aficionado al fútbol seguramente habría añadido: rigor periodístico del diario Sport. O el As, o el Marca, o Mundo Deportivo; o cualquiera de los tabloides citados diariamente en el Portanálisis.

El Portanálisis de La Galerna es un regalo diario que esta santa casa nos hace a todos los madridistas. Desde que empecé a seguir este medio, siento una enorme admiración por quienes voluntariamente se encadenan a la servidumbre de descender a la sima del periodismo patrio, como espeleólogos colgando de un cabo, para explorar sus sombras monstruosas, zafias y deprimentes y traernos algo de recuerdo. Nos ahorran el penoso trabajo de tener que hacerlo nosotros, y ya por eso merecerían un monumento junto al Bernabéu. Además, lo hacen con un inmenso talento y sin pedirnos un duro a cambio. “Gratis lo recibís, dadlo gratis”, dice el mandato evangélico. Los portanalistas además de valientes es que son santos. Los admiro muchísimo. El poeta Matthew Arnold dijo una vez que el periodismo es la literatura con prisa; no se me ocurre mejor manera de describir el Portanálisis de La Galerna.

Ya solo por eso merecería este medio digital las más cálidas felicitaciones en su décimo aniversario. Pero La Galerna es mucho más. Cada artículo, cada entrevista, cada crónica atesorada en sus diez años de archivos es un pequeño monumento a un amor por triplicado: amor al Real Madrid, amor a las buenas letras y amor a la coma del vocativo. La triple cruzada galernauta. Háganme sitio, que yo me apunto.

Amor al Real Madrid, amor a las buenas letras y amor la coma del vocativo. La triple cruzada galernauta. Háganme sitio, que yo me apunto

Me enorgullezco de haber seguido La Galerna desde sus inicios, desde que empezaron a crecerle los dientes con los que se pasaría una década dando mordiscos a los malos periodistas. La encontré de casualidad, bicheando en internet noticias sobre el club al que acababa de aficionarme. Leí su divisa y me enamoró: “madridismo y sintáxis.” Llegué por el madridismo y me quedé por la sintaxis. Aunque también es posible hacer el camino inverso, porque en La Galerna ambos aspectos, sintaxis y madridismo, se respetan como la hostia en el Sagrario. Es el de La Galerna un periodismo del que ya apenas se estila: medido, incisivo, culto e ingenioso. Diría que incluso aquellos para quienes el fútbol interese tanto como el proceso de elaboración del queso en lonchas, podrían encontrar en este medio el mero disfrute de leer cosas que están muy bien escritas.

Mi madridismo es casi tan joven como La Galerna. Como ya conté aquí, yo me hice madridista tras ver a Gareth Bale marcar un gol en Mestalla. El Galés Volador fue mi apóstol y La Galerna mi evangelio. Hasta entonces, lo único que yo sabía del Real Madrid era que se trataba de un club con muchos trofeos en el que jugaba un señor de Cardiff que marcaba goles extraordinarios. Mi credo merengue se ha ido forjando con textos de La Galerna a lo largo de estos diez años, por lo que la deuda que tengo con esta santa casa es impagable.

El Madrid en Semana Santa

Cuando empecé mi andadura madridista yo era un ignorante en muchas cosas. Desconocía que Manolo Lama era un periodista y no una marca de somieres, jamás había oído hablar del saldo arbitral ni estaba al corriente de las importantes aportaciones de Rubén Uría al periodismo de investigación (que, básicamente, consisten en pedirle a otra gente que investigue). Probablemente era más feliz por ello, quién sabe. En cualquier caso, a veces me pregunto qué habría sido de mi madridismo si no hubiera existido La Galerna.

Pónganse en mi lugar. Imaginen que después de ver cabalgar a Gareth Bale en Mestalla y tomar la decisión de hacerme merengue, hubiera tenido que apoyar mi recién nacida afición por el club blanco en medios “oficialmente” madridistas como Marca y As. Piensen en lo que supone confiar tu ilusión madridista en la llamada “central lechera” y en periodistas supuestamente afines como el Látigo Serrano y el sabio consejo de los colaboradores de El Chiringuito.

El Portanálisis de La Galerna es un regalo diario que esta santa casa nos hace a todos los madridistas

De haber sido así, ahora mismo viviría convencido de que Gareth no pudo marcar aquel gol en Mestalla porque tenía una hernia, que a Toni Kroos había que venderle allá por 2016, que las últimas Copas de Europa solo han servido para tapar agujeros, que Modric no es mejor que De Las Cuevas, que Ancelotti es un viejo inútil, que el dinero debe estar en el campo y no el banco, que Cubierta Retráctil y Escala Salarial son los únicos fichajes de Florentino, que Negreira solo hacía facturas por asesorar en la decoración de interiores del Camp Nou, que Yamal es un caballero y Vinícius un monstruo sin conciencia, que Ansu Fati Balón de Oro y que Huijsen es un proyecto de fracaso.

Sería, en fin, madridista, pero sería un madridista desgraciado y triste. Un madridista lleno de complejos que iría por el mundo con la cabeza gacha, teniendo como referentes a Eduardo Inda y a Antoñito Romero, pidiendo perdón por no ser del Barça de Messi y exigiendo en Lisboa y en Milán que el fútbol le conceda al Atleti la Champions que se merece.

Ese es el madridismo que me habría tocado experimentar de no ser por La Galerna. Así que imagínense lo mucho que le debo a este medio.

En Inglaterra, cuando había algún acontecimiento periodístico, solía decirse: “han acudido a cubrirlo cuatro reporteros y un caballero de The Times”; hoy deberíamos acostumbrarnos a emplear la frase “acudieron cuatro periodistas deportivos y un caballero (o dama) de La Galerna.” Porque, claramente, no son lo mismo.

Felices diez años a La Galerna y a Jesús Bengoechea, quien junto con Athos Dumas, Joe Llorente y Ramón Álvarez de Mon, creó esta locura maravillosa. Mi deuda es tan grande con esta revista que no encuentro ningún regalo de cumpleaños que pueda estar a la altura, así que os regalo lo que sé que os hará más ilusión: una coma del vocativo. Bien visible en el título de esta larga felicitación improvisada.

Nos vemos, si Dios quiere, en la próxima Copa de Europa.

 

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Recuerdo y siempre recordaré que estaba como un adolescente de la Generación perdida deseando ir a la Gran Guerra. Mourinho, como el káiser, aunque en sentido contrario, había retocado y removido mi dormida épica madridista. Yo era un madridista en hibernación desde hacía años al que, de repente, sorprendió una primavera de olvidadas y devueltas reminiscencias.

De pronto podía ver cosas alucinantes, a mis casi 40 quería volver a jugar y marcar goles, ponerme las medias, sentir el escudo, vestir de blanco. Lo hice dándole a la tecla en un impulso ideológico. Me uní a una revolución de las entrañas, como un terremoto del alma, que ese entrenador portugués provocó como Superman cuando fue hasta el centro de la Tierra para recomponer la falla y salvar a Lois Lane.

No logró su objetivo, así que decidió darle la vuelta al tiempo volando en sentido contrario a la rotación de la Tierra y entonces sí: llegó para evitar que Lois muriese atrapada en el coche. No era el único. La proliferación de publicaciones salidas de la nueva efervescencia era como las flores y las plantas de aquella primavera. Twitter era el principal jardín del neomadridismo, “un jardín romántico, un jardín para morir, en la adolescencia, de amor, de desesperación, de tisis y de nostalgia”, como decía Cela en Viaje a la Alcarria”.

Y entonces, en el fragor de aquella batalla y de aquella fe, apareció Jesús Bengoechea y cambió mi vida. Me llamó desde el jardín con palabras de sirena y yo, que no soy Ulises, me fui sin pensarlo. No sin abandonarlo todo, pero casi. Madridismo y sintaxis. Y lo que había allí era mucho más porque el Boss, la gradación que se le puso a aquel comandante, había reclutado y estaba aún reclutando a los siete magníficos, a los caballeros de la Tabla Redonda, a los siete samuráis, a los Malditos Bastardos, al Comando G, a los mosqueteros y a los mosqueperros.

Todos ellos madridistas, poetas y sabios, exploradores y arqueólogos: los hermanos Faerna, el padre Suances (“tenemos hasta un sacerdote”, me dijo Jesús aquella mañana en el Chesterfield Café, como si fuera el multimillonario John Hammond convenciéndome para ir a ver su Parque Jurásico: “No hemos reparado en gastos”), Rafa Moreno (Moregu), Jorgeneo, Kollins, Alberto Cosín, el mosquetero Dumas, Fred Gwynne (yo siempre le he llamado y le llamaré Fredo, como Fredo Corleone), Fantantonio, Andy Torres, Hechi, Falstaff, Ramón, Manuel Matamoros, Lucía y los que fueron llegando después, Paquito o Barney. Eran los sesenta de Bob Dylan, que cantaba y recitaba para parar el mundo.

Una década de amor, de alegría, de amistad, de emoción y de triunfo y de enseñanza reflejada físicamente en unos textos y en un chat privado memorables que continúan

Recuerdo aquella primera época como una nueva juventud. Yo era joven de nuevo, adolescente he dicho, de esos adolescentes que querían ir a la guerra a principios del XX y no sabían lo que hacían, pero en este caso sí lo sabíamos, aunque no podíamos imaginar lo que sería. Yo estaba a punto de ser padre y el Madrid estaba a punto de ser el campeón inigualable que ha sido en estos últimos diez años. Una década de amor, de alegría, de amistad, de emoción y de triunfo y de enseñanza reflejada físicamente en unos textos y en un chat privado memorables que continúan.

Un tiempo inigualable, como el del Madrid, al que espera otro más, y luego otro. Gracias y enhorabuena, Jesús, felicidades a todos, galermanos (hoy además celebramos una buena nueva personal que nos ha dado nuestra Copa de Europa de 2025, como ha dicho José María Faerna) porque la semilla que se plantó aquel 21 de mayo de 2015 es la del árbol de la vida madridista y en el Madrid y en La Galerna, como en Mad Men y en El Quijote, está todo.

 

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Muy buenos días, amigos. Hoy no es un día cualquiera. Hoy La Galerna cumple 10 años y, por consiguiente, los cumple también esta sección. Una década de portadas y los correspondientes comentarios sobre ellas, generalmente elogiosos, claro. Disfrutamos del mejor periodismo deportivo del mundo, ya lo dijo aquel, y en este vuestro portanálisis diario llevamos nada menos que diez años demostrándolo.

Tomando como excusa todas esas primeras planas, hemos aprovechado también para editorializar sobre la actualidad del club que tanto amamos y, qué remedio, un poco también sobre la actualidad de los clubes que amamos menos y que tanto nos odian. Alguien tiene que hacerlo, y nosotros nos inmolamos generosamente en vuestro beneficio. No hace falta que deis las gracias. Con unas cañas en los alrededores del Bernabéu nos damos por más que pagados.

La mejor forma de celebrar este hito es honrar el célebre Business As Usual que los establecimientos comerciales de Londres lucían en sus escaparates en pleno Blitz. Como si de un regalo de cumpleaños se tratase, Marca nos ofrece hoy un incunable, una portada destinada a ser un clásico.

Marca tiene sin duda sus fuentes para afirmar que el Real Madrid quiere fichar a Nico Williams, excelente jugador del Athletic Club y de la Selección Española que probablemente tendría sitio en este Madrid de no tener ya el equipo de Concha Espina un claro superávit de jugadores talentosos que se desenvuelven precisamente en esa zona del campo. Decimos que Marca tendrá sus fuentes, no lo dudamos. Lo que no tiene es razón. Se ha lanzado el diario madrileño un triple que ni Jaycee Carroll en aquel mítico Madrid de Pablo Laso. Muchos nos tememos que esta primera plana será citada con mofa por múltiples tuiteros del futuro cuando Nico Williams fiche por el club cliente de Negreira, que es justamente lo que va a acontecer si nuestro olfato no nos falla. Y no suele fallarnos.

Algo nos dice que la fuente de Marca no es tanto el entorno del Real Madrid —tienen menos entrada en la cúpula blanca que Willy Toledo en los headquarters de Vox— cuanto el del propio Nico. Los agentes son gente muy suya, y acostumbran a filtrar rumores infundados que puedan colocar a sus representados en los clubes apetecidos. El club apetecido aquí puede muy bien ser el cliente de Negreira. Metiendo miedo respecto a un hipotético (inexistente, de hecho) interés blanco, el entorno de Nico le está diciendo a Laporta que reactive el interés en el chico, a quien tanto llegó a acosar en el mercado veraniego del año pasado.

Por lo demás, ayer en el Etihad mancuniano acontecieron dos cosas: Rodrigo, último Balón de Oro merced a sus propios méritos y también a las campañas anti-Vini, volvió al campo tras su larga lesión, de lo cual nos alegramos; en lo que respecta al partido, el City ganó 2-0 al Bournemouth, resultado importante para la clasificación europea de los de Pep. Pero fijaos qué aproximación a este resultado hace As.

Solo nos resta averiguar cuál de los múltiples plumillas del Atleti que jalonan la nómina del diario deportivo prisaico tuvo a bien parir este titular online durante el desarrollo del partido, pero no nos negaréis que no es en absoluto tendencioso. El City no arrolló al Bournemouth, no, sino en concreto a Dean Huijsen, flamante nuevo fichaje del Real Madrid. Que se sepa, el Bournemouth jugó con once, pero el único que fue “arrollado” (?) por las huestes del de Santpedor fue el joven defensa hispano-holandés.

Qué hermosas son estas pírricas victorias morales que así, de a poquitos, reciben en sus manos trémulas de envidia los redactores colchoneros de As. Nuestras fuentes (nosotros, como Marca, también las tenemos) en el seno del diario dirigido por Vicente Jiménez nos informan de que el redactor del titular, no bien lo colgó en la web, emitió un profundo suspiro, como el que exhalan en los locutorios los viejos que miran porno desacomplejadamente. La policía nos informa, asimismo, de que un hombre fue detenido por escándalo público a las 10:38 de la noche en los alrededores de Neptuno mientras practicaba el onanismo mirando al dios del mar y gimiendo mientras susurraba: “City… Huijsen… arrollado”.

Nos comunican que esta mañana el redactor de as.com ya ha sido puesto en libertad, y que da por buena la noche pasada en la comisaría. Qué menos. El City “arrolla a Huijsen” bien vale una noche de champán y mujeres.

Os dejamos por hoy. Tenemos que acudir a nuestra fiesta de décimo aniversario. Siguen también los festejos en Can Barça. Laporta solo está invitado a una de las dos fiestas.

Pasad un buen día, y gracias por vuestro apoyo todo este tiempo.

¿Conoces bien a Trent Alexander-Arnold?

Demuéstralo respondiendo correctamente a estas ocho preguntas que han preparado los amigos de fcQuiz.

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Mientras la temporada regular agoniza, Kylian Mbappé sigue a lo suyo. Con 41 goles conseguidos, el internacional francés está a punto de lograr ser Pichichi y Bota de Oro. Nada mal para un jugador que se ha visto cuestionado a lo largo de la campaña. Mbappé llega al último suspiro de la temporada, esta especie de prolongación de verano, con el combustible lleno y el instinto goleador más afinado que nunca. De hecho, el parisino se encuentra a tres goles de igualar su mejor registro goleador en una campaña. Y en cuanto al palmarés colectivo, el bueno de Mbappé podría cerrar el verano con la Liga de Naciones y el Mundial de Clubes.

Digamos que para el Real Madrid ahora empiezan los playoffs. Buscando la semejanza con la NBA, para nosotros comienza realmente el ciclo de cierre de la temporada. Sé que muchos aficionados cuyos equipos no juegan la Copa Mundial de Clubes de la FIFA se toman esta competición a chufla. Unos lo hacen por desconocimiento y otros por la envidia más cochina que les carcome el alma. Entiendo también al aficionado displicente que, desde su atalaya de esnobismo dominguero, rechaza cualquier novedad y aboga siempre por proclamar la muerte del fútbol moderno.

¿Conoces los detalles del Mundial de Clubes FIFA 2025?

Pero si somos mínimamente rigurosos en el análisis, la Copa Mundial de Clubes de la FIFA es el acontecimiento del año futbolístico. Todas las cifras de ventas de entrada y ventas del producto así lo certifican. Al fin y al cabo, en Estados Unidos estaremos jugando la Copa Mundial de Clubes de la FIFA quienes realmente pintamos algo en el Planeta Fútbol. El resto puede unirse por televisión o apartarse. No hay problema, juegan los mayores y los niños pueden aprender.

Un síntoma de la importancia que el propio Real Madrid le da a la Copa Mundial de Clubes de la FIFA es que ya empieza a cerrar fichajes para la próxima temporada. Algunos corren más prisa que otros de cara a disputar el Mundial de Clubes. De ahí el rumor periodístico que nos traslada la intención del Madrid de abonar un millón de libras al Liverpool para que Trent Alexander-Arnold pueda formar ya la plantilla que dispute el torneo en Estados Unidos. En otro orden de cosas, jugadores como Lucas Vázquez o Luka Modric acaban contrato y ha de verse si se prolonga justo para disputar el torneo o inclusive pueden tener más trayectoria.

en Estados Unidos estaremos jugando la Copa Mundial de Clubes de la FIFA quienes realmente pintamos algo en el Planeta Fútbol. El resto puede unirse por televisión o apartarse. No hay problema, juegan los mayores y los niños pueden aprender

Unos se van y otros llegan. Dean Huijsen ha sido el primer fichaje oficial. El defensa español de origen neerlandés fue anunciado por el Real Madrid el pasado sábado. A todos los efectos, Huijsen será merengue desde el 1 de junio. El refuerzo podrá ser de la partida titular para el Mundial de Clubes. El joven se perfila como un central interesante tras realizar una temporada brillante con el Bournemouth. Tanto es así que está nominado al mejor jugador joven de la Premier League 2024-2025.

Otros parecen que tardan en llegar. Xabi Alonso todavía no ha sido anunciado oficialmente por el club pero lo damos por hecho. El genial Oier Fano Dadebat nos explicaba el pasado sábado en La Galerna por qué va a triunfar Xabi Alonso en el Real Madrid. El periodista donostiarra nos ofrecía un perfil de Alonso que muy pocos pueden trazar. Por su cercanía a él, por el conocimiento de su trayectoria, debemos tener en cuenta la valoración que Oier nos ofrece. Alonso parece ser un tipo analítico que mide cada paso en su profesión. Alguien con suficiente capacidad para enfrentarse al reto de entrenar al Madrid. Es decir, el entrenador ideal para las circunstancias actuales.

Me tranquiliza saber que Xabi Alonso es nuestro particular Doctor Strange en Infinity War. Necesitamos a un mago capaz de barajar 14 millones de posibilidades de ganar la batalla contra Thanos y elegir sabiamente. Necesitamos volver a empezar. La decisión del comandante en jefe es solamente el principio si queremos acertar. Iniciamos un nuevo rumbo con Alonso en el banquillo. Nuestra decisión es firme: queremos volver al trono. Es nuestro sino. Es nuestro eterno retorno.

 

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Hoy se cumplen exactamente diez años desde el día en que La Galerna vio la luz. El recuerdo está vivo y la vida es recuerdo. En Champions acababa de mandarnos a casa la Juve con un gol de Morata. Confesaremos que esa coyuntura tan aciaga nos hizo replantearnos el salir pocos días después, como estaba previsto. Sin embargo, el General Patton había dejado definido al valiente como aquel que no toma nota de su miedo para que alguien llevara a la práctica la enseñanza.

En los primeros compases casi nos arrepentimos. El equipo cliente de Negreira (por entonces aún no sabíamos que lo era, aunque algo nos olíamos inevitablemente) se hizo con un triplete que no tuvimos más remedio que contar con el alma encogida previo acopio de toda la honestidad y la ironía posibles. Rafa Moreno —qué importante fue Rafa— tuvo que escribir el portanálisis más doloroso al día siguiente de ganar dicho club la Champions, frente a la propia Juve. Quizá con aquella pieza de doliente retranca gafó Rafa al Barça para los restos, o al menos para los restos hasta hoy: diez años después, no han vuelto a oler una final de la máxima competición continental.

Por contra, hemos contado, analizado y gozado cada una de las 5 Champions blancas que vinieron a continuación. Hemos hecho épica y lírica de cada uno de esos momentos de gloria y de muchos que les precedieron en la gran historia vikinga, al tiempo que ejercitábamos la mofa contra los ominosos enemigos del club. Cuando la mofa no fue posible, porque el tamaño de las afrentas lo imposibilitaba, ejercitamos también la ira sin perder la sintaxis, que no en vano sigue siendo la segunda fuerza motriz de esta empresa, tras el madridismo. Diez años después, tratamos de seguir honrando nuestro lema.

En este tiempo, hemos dado cuenta también de 4 ligas y no sé cuántos torneos de los que al Madrid no se le suelen contar. Nosotros lo contamos todo. Hemos gozado infinitamente más de lo que hemos sufrido, por lo que no es descabellado concluir que la fortuna favorece en efecto a los corajudos. Hicimos bien en salir al aire aquel 21 de mayo de 2015 para celebrar al Madrid, para gozarlo y discurrirlo, para defenderlo cada día de ataques casi siempre impíos y con frecuencia hilarantes, para dar la batalla cultural y poner a los idiotas en su sitio sin llamarlos nunca idiotas, aunque diez años de trato nos faculten tal vez a llamárselo, tal cual, aunque solo sea hoy (¿no se le consiente todo a los niños en su cumpleaños?). Hay confianza ya para hablar con franqueza. Idiotas de diversa magnitud y calado, idiotas de tomo y lomo, idiotas de pronóstico grave o reservado, idiotas de todos los equipos.

¿También del Madrid?, os preguntaréis. Sobre todo del Madrid. Somos mayoría y, por tanto, lo somos también en número de tarados, si bien nos cabe el consuelo de que los más perturbados haters galérnicos son de inequívoca adscripción culé. Os aseguramos que están como un verdadero cencerro, y que ninguna universidad seria declinaría el convalidarnos estos diez años por cualquier título en la esfera de la psiquiatría y/o la antropología. Cada día nos asomamos, ya sea en las redes sociales, ya en los propios comentarios a cada entrada en el portal, a la sima más lúgubre de la condición humana.

Cuidado. A lo mejor nosotros estamos un poco locos también. Nadie vive instalado en una gran pasión sin sacrificar un cierto porcentaje de cordura, y en ese equilibrio inquietante nos movemos siempre. Menos mal que en este tiempo no nos hemos enterado de que el gran rival nacional sobornó a la cúpula arbitral durante un mínimo de 17 años, saliendo indemne de la corrupción continuada. Menos mal que no supimos que el máximo mandatario de la liga vive para insultar al Real Madrid y poner palos en sus ruedas haciéndose llamar madridista, o que el operador televisivo que provee de sus imágenes al videoarbitraje en España está dirigido por un tipo que a su vez es miembro del consejo de administración de una filial culé y socio de un avalista de Laporta, sin que a nadie parezca importarle esto. ¿Os imagináis lo locos que habríamos llegado a estar si, a lo largo de esta década, nos hubieran sido reveladas cosas así?

Hicimos bien en salir al aire aquel 21 de mayo de 2015 para celebrar al Madrid, para gozarlo y discurrirlo, para defenderlo cada día de ataques casi siempre impíos y con frecuencia hilarantes, para dar la batalla cultural y poner a los idiotas en su sitio sin llamarlos nunca idiotas

Como fundador y editor de La Galerna, no tengo más que palabras de agradecimiento para mis socios (Ramón, Joe, Athos), mis queridos colaboradores (ay, Antonio, cuánta falta nos haces), mis redactores jefe (el propio Rafa Moreno, Quillo Barrios, Pepe Kollins, Paco Sánchez Palomares), todos y cada uno de nuestros entrevistados y, por supuesto, los lectores, tanto los fieles como los ocasionales. Todos han contribuido a hacer de este sitio un lugar por el cual vale la pena pasar, o al menos quiero pensar que es así. Cada día hay en La Galerna varios contenidos de altura, y con mucha frecuencia hay textos de enorme valor periodístico y/o literario, a despecho de la presunta ligereza del tema que nos concita.

Pero ¿es realmente el fútbol un tema ligero? Quizá esta sea la pregunta más pertinente para acabar este texto. Ningún tema es ligero cuando se convierte en un campo de batalla entre la honra y la trampa, entre lo cabal y lo grotesco, entre el éxito (o su empeño) y los que lo envidian pulsando cualquier resorte inmoral para igualarlo. En definitiva: entre el Bien y el Mal. No hace falta, conste, abrazar el madridismo para convertirse en adalid del Bien. Desde el beticismo o el zaragocismo, desde la filiación a cualquier otro equipo, se puede (y se debe) combatir un sistema putrefacto como el del fútbol español. Nosotros lo hacemos desde el madridismo porque, confiados en el influjo de 15 Copas de Europa, presumimos que será más fácil ganar. Pero solo por eso.

Puede, sí, que el fútbol no sea en el fondo un tema tan ligero, pues el paso del tiempo (diez años, diez) engrandece la dimensión de lo que está en juego. Quizá el fútbol ya no sea la más importante de las cosas que no importan, como dice Valdano, y quepa ascenderlo, como mínimo, a la categoría de la menos importante de las cosas que sí importan. Hay en su seno una lucha tan enconada y significativa entre lo mejor y lo peor de la especie humana que cabe una reflexión al respecto.

En La Galerna seguiremos haciendo eso, reflexionar, mientras nos afanamos también en entretener e iluminar, con nuestra imperfecta razón teñida de forofismo, sesgada tal vez (¿quién está libre?), pero razón al fin y al cabo. A vuestra disposición, una magnífica legión de plumas madridistas (“las mejores del planeta”, sigue rezando nuestro frontispicio, y no nos apeamos de ese burro solo parcialmente bromista) perseverará en la ambición de daros lo mejor siguiendo de cerca al Madrid, a quienes lo aman y a quienes lo odian.

Gracias a todos, y Hala Madrid.

 

Getty Images

El Real Madrid confirmó hace escasos días el fichaje de Dean Huijsen, un central de origen neerlandés nacido en Ámsterdam, aunque internacional por la selección española. El joven defensa se convierte así en el segundo zaguero nacido en la capital de Países Bajos que vestirá la camiseta blanca. El primero fue Johannes Antonius Bernardus Metgod en los años 80.

En el verano de 1982, el cuadro madridista sufrió las marchas de Sabido y García Navajas y la retirada de Goyo Benito, por lo que necesitó renovar su retaguardia y en el mercado de fichajes cerró la incorporación de tres defensas: Bonet, Juan José y Metgod. El neerlandés sería el segundo extranjero del equipo junto a Stielike.

Acosta, Bonet, Juan José y Metgod

Acosta, Bonet, Juan José y Metgod, fichajes del Real Madrid en 1982

Metgod, nacido el 27 de febrero de 1958, aterrizó en Madrid con 24 años procedente del AZ'67 (actual AZ Alkmaar). En el equipo kaaskoppen llevaba seis temporadas tras haber militado antes en el Haarlem. El AZ era uno de los conjuntos más fuertes en los Países Bajos en la época y Metgod llegaba tras haber ganado la Copa y un doblete de Liga y Copa el curso previo. Todo ello provocó que disputasen la Recopa y la Copa de Europa y se dieran a conocer en el viejo continente. En el equipo, además de Metgod, también figuraban Hugo Hovenkamp o Kees Kist. Consumado internacional oranje, había debutado con 20 años, justo después del Mundial de Argentina 1978. Estuvo presente en la convocatoria del seleccionador neerlandés Jan Zwartkruis para la Euro’80, aunque no gozó de ningún minuto.

El neerlandés era un jugador polivalente que se adaptaba a jugar en el mediocampo e incluso en algunos momentos como lateral derecho en el AZ. Las cualidades que gustaron de Metgod para acometer su fichaje fueron que era un jugador atlético, fuerte, poderoso por alto gracias a su estatura (1,91 m), con un magnífico toque de balón, muy bueno al cruce y poseedor de un disparo demoledor. Sin embargo, su corpulencia, su lentitud y la dureza de su cintura le iban a pesar demasiado en su trayectoria merengue.

A finales de mayo de 1982, con la previa de un Mundial que comenzaba en pocas semanas, y mientras todos los medios hablaban del posible fichaje de Maradona por el Barça, el Real Madrid contrató a Metgod. La exclusiva la dio el diario AS en portada.

Según la información, el fichaje se lo recomendó Puskas a su amigo Di Stéfano, que acababa de tomar las riendas del equipo como técnico. Pancho había viajado a ver al delantero centro del Ajax Kieft cuando se topó con el defensa y realizó un buen informe que le pasó a ‘La Saeta Rubia’. El cuadro blanco tenía pensado utilizar a Metgod “en su función ofensiva y eso llevaría definitivamente a Stielike a jugar como líbero”. El neerlandés iba a firmar por 3 años y los datos que se tenían de “él son inmejorables y el precio de adquisición bastante menor al de cualquier jugador español cotizado”. El montante total de la operación ascendió a 65 millones de pesetas.

Solo unos días después, el 1 de junio, el defensa fue presentado en Madrid conjuntamente al oriundo Acosta. “Vaya planta tiene el mozo” o “¡Es una torre!” fueron algunos de los comentarios de aficionados presentes en el Santiago Bernabéu cuando los dos jugadores salieron al césped a posar para los fotógrafos y dar unos toques al balón. Acompañados por Di Stéfano, Luis de Carlos y Luis Molowny fueron presentados rodeados de los históricos títulos logrados por el equipo blanco.

Presentación de Metgod y Acosta

Presentación de Metgod y Acosta

Di Stéfano, Metgod y el presidente Luis de Carlos

Di Stéfano, Metgod y el presidente Luis de Carlos

Al empezar a hablar, Metgod pidió disculpas “por no expresarme en español. Confío y espero que lo aprenda pronto, en un par de meses. Estoy muy contento de haberme comprometido con el Madrid. Creo que es el sueño más grande todo jugador de fútbol”. Respecto a su posición, manifestó que “juego de central y también de líbero, y si me deja el entrenador me voy hacia adelante”. Los medios también preguntaron a Di Stéfano sobre su nuevo jugador, del cual comentó que “yo le vi jugar de todo; actuó de libero, de lateral, de medio, se iba a rematar los córners, quería lanzar los tiros libres… Ya veremos si es mejor que Maradona. Yo espero de él un gran rendimiento”.

Metgod con Di Stéfano y García Remón

Metgod con Di Stéfano y García Remón

En el mes de julio, Metgod regresó a Madrid para la presentación del equipo acompañado de su mujer Patty y su hijo Dimitri. En el aeropuerto de Barajas lo entrevistó Luis Miguel González para AS con lo poco que hablaba inglés y chapurreaba español el neerlandés. Johnny Metgod confesó que su nombre traducido era “Juan de Dios” y que estaba “muy contento de venir a jugar al Real Madrid. Vengo con la ilusión de triunfo. Y creo que lo voy a conseguir”. Confesó que le gustaría lucir “el número cuatro en la camiseta” y que iba a “aportar todo lo que esté de mi parte para que el Madrid se campeón”. El defensa volvió a hablar ante los medios después de la presentación de todo el equipo en el Santiago Bernabéu.  Un estadio que le pareció “formidable y extraordinario”. Afirmó que no le importaba la fama de duro del fútbol español y que “en parte es comprensible, al ser un fútbol muy profesionalizado. Yo no domino la dureza, solo lo justo. Desde luego, no he venido a dar patadas”. Respecto a su posición en el campo, dijo que se adaptaría a lo que “Di Stéfano crea conveniente. Por mí, encantado de jugar, ya sea como defensa o centrocampista”.

Metgod observando su contrato

Metgod observando su contrato

Firma de contrato

Firma de contrato

En la pretemporada Di Stéfano lo probó tanto en la defensa como en la media, pero cuando comenzó el campeonato de Liga se instaló en la zaga como libre, formando pareja principalmente con Bonet. Se adaptó bien pese a la dificultad con el idioma y ser una persona seria e introvertida. Fue un fijo toda la campaña para el entrenador madridista y con su fortaleza física esquivó las lesiones completando un total de 56 partidos.

Camacho, Bonet, Metgod y Juan José

Camacho, Bonet, Metgod y Juan José

Tuvo buenos encuentros alternados con otros con un rendimiento muy por debajo de lo esperado. Además, su estatura y su potente chut en los tiros libres le permitieron anotar cinco dianas, dos en la Copa de la Liga y una en la Recopa, Supercopa de España y Copa del Rey. A nivel general, el Real Madrid rozó todos los títulos, pero no logró levantar ninguno y fue subcampeón en cinco competiciones.

De cara a la temporada 1983-84, Di Stéfano poco a poco fue perdiendo la confianza en él. Inició la Liga como titular, pero con el transcurrir de las jornadas pasó del once a la suplencia. La lentitud en sus giros y desplazamientos acabaron por no convencer al técnico blanco, que terminó apostando en defensa por San José y Stielike. Metgod quedó para disputar algunas rondas de la Copa del Rey, determinados encuentros ligueros y parte de la Copa de la Liga, por lo que su futuro madridista pintaba muy negro.

Finalmente, al no ofrecer el rendimiento esperado y decepcionar a los técnicos, en el verano de 1983 y con contrato todavía en vigor, fue traspasado al Nottingham Forest, que pagó 50 millones de pesetas. Se fue sin títulos en su palmarés y después de haber jugado 85 partidos oficiales como merengue. Además, dejó un hecho muy recordado y es que lesionó a Arconada por su durísimo disparo. En Atocha, en la Supercopa de 1982, lanzó un penalti en la prórroga al portero vasco que detuvo el chut, pero le dobló la muñeca y causó baja unas semanas por un fuerte esguince.

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín

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