Buenos días, amigos. El calor nos tiene frito el poco cerebro que nos quedaba, de modo que no tenemos más remedio que pergeñar este portanálisis con otro órgano: el esófago, por ejemplo.
Comprobamos que las altas temperaturas no nos afectan solo a nosotros. Al bueno de Lamine Yamal le han debido de trastocar los chacras, los ciclos circadianos o cualquier otra cosa inexistente, porque aparece fotografiado en portada de Mundo Deportivo subido a una tabla de planchar.
La tabla de planchar de Lamine es gris tiburón y cuenta con una quilla larga y blanca. Aclaramos que con quilla no nos referimos al diminutivo coloquial andaluz de chiquilla, sino a la pieza que va de la tabla al agua. Bueno, quizá no sea una quilla y se llame fuselaje. O mástil, quién sabe. Ya os hemos indicado antes que el calor nos tiene atontados.
Lamine Yamal también sabe montar en tabla de planchar a las mil maravillas, por supuesto. Porque Lamine no tiene mácula. No se recuerda jaboneo más lacayo desde el del NO-DO a Franco, el dictador multicondecorado por el FC Barcelona, club del planchador Yamal.
Desde luego que a Lamine se le ve más ducho que a Busquets padre, ilustre piloto de tablas de planchar de las que cuentan con acelerador en el puño derecho.
El porterete afirmó que se quemó las manos al tocar la plancha. Los malpensados aseguraron que se trató de un accidente de moto. Pero lo que sucedió realmente es que el padre del actor que profería insultos racistas a Marcelo puso la mano en el fuego por un político.
La imagen de Lamine sobre la tabla de alisado es ideal porque él mismo es utilizado por el sistema para planchar las arrugas del Barça, club corrupto por antonomasia del deporte mundial. Yamal es usado para blanquear. No para blanquear el orificio exterior del recto, sino la imagen del corruptor del fútbol patrio.
Lamine ya era el mejor del mundo antes de serlo. Incluso lo es sin conseguir todo aquello indispensable para ser considerado como tal. Es lo de menos. Yamal es necesario no solo por ser un excelente pelotero, sino porque el sistema lo necesita para justificar su perpetua huida hacia adelante. Cuando lo agoten, elegirán a otro. Blaugrana, eso sí.
Al último predecesor de Lamine que funcionó terminan de pagarle mañana. Imposible saldar las deudas más rápido que el Barça. Apenas hace 4 años que se fue y están a puntito de liquidarle todo lo que le debían. Ejemplo de prontitud.
Aprovechamos para dejaros por aquí la portada de Sport y seguimos con las demás.
En un análisis de arriba a abajo de Marca vemos que Etienne Etoó —la verdad es que nos parece muy arriesgado afirmar que lo tiene todo— dice tener el hambre que tenia su padre. La verdad es que nos da igual el apetito de Etienne. Con que no escupa a los rivales, como su progenitor, nos conformamos.
Al bajar la mirada vemos a Güler, según Marca uno de los grandes beneficiados con la llegada de Xabi. Pero ya sabemos que el diario de Gallardo es genéticamente incapaz de dar una información amable del Madrid sin propinar, a la vez, un palo: «La irrupción de Gonzalo pone nervioso a Endrick».
Todos sabéis que en el Barça nunca sucede nada similar. En el Barcelona existiría sana competencia. O proliferaría el talento. O la Masía habría producido otro crack.
En la parte inferior derecha del diario dicen que Riquelme se va al Betis, pero nosotros juraríamos que Riquelme lleva lustros retirado. Quizá desde que el próximamente pagado Messi ganó su última Champions. O tal vez se deba a que, como hemos indicado al principio, el calor haya derretido los pocos sesos que nos quedaban.
As dedica su portada a Gonzalo. Dice que el 9 estaba en casa. No indica a qué hora ni que día. Pero es habitual estar en casa cuando no se está fuera. Nada llamativo.
Os dejamos, hemos de planchar. Pero nosotros no lo hacemos en el agua porque si la plancha se moja nos podemos electrocutar.
Pasad un buen día.
El 4 de julio se celebra en Estados Unidos el Día de la Independencia. El país se llena de fiestas, júbilo y de banderas azules, rojas y blancas; como la equipación del Atleti. A cualquier madridista siempre le da algo de susto moverse por Estados Unidos en la víspera del 4 Julio, pues la toda la nación parece el lugar donde tiende la colada Marcos Llorente.
En estas fechas es costumbre lanzar fuegos artificiales mientras se hacen grandes picnics y barbacoas al aire libre. Se calcula que cada 4 de Julio los estadounidenses consumen alrededor de 150 millones de perritos calientes, que es lo que Ronaldo Nazario llama “cena de picoteo”. En cuanto a los fuegos artificiales, solo en Nueva York se lanzaron cerca de 70.000 cohetes de pirotecnia el año pasado: unos 1.000 kilos de pólvora. O lo que Ronaldo Nazario llama “cena de picoteo”.
Este fin de semana también comienzan los octavos de final del Mundial de Clubes, pero los John y Jane Doe de esta bendita Tierra de Libertad están más bien a sus cosas del 4 de Julio que a los partidos del Mundial. En los encuentros se siguen viendo bastantes calvas entre las gradas porque la realidad es que es más fácil llevar el fútbol a América que llevar a los americanos al fútbol.
Pero no se engañen: este invento de Infantino está siendo un éxito. Aquellos que miden el impacto de este Mundial en base a las personas de carne y hueso que se sientan en las gradas caen en un vicio muy americano, que es el de creer que todo lo que ocurre aquí sirve como unidad de medida para el resto del mundo. Gran error. Las audiencias del Mundial están siendo estratosféricas y los artífices del torneo dan palmas con las orejas cada vez que les llegan números. Los equipos, además, están ganando dinero y proyección. Les digo yo que el Mundial ha venido para quedarse, por mucho que le moleste a don Javier Tebas.
La prueba es que ya hay varias candidatas para organizar el próximo torneo. Entre ellas España, quien me dicen mis fuentes que ya ha presentado a la FIFA, en plan informal, un presupuesto. Es similar al que la actriz Zsa Zsa Gabor le presentó a uno de sus múltiples maridos cuanto este le solicitó poner un poco de orden en su balance de gastos:
. Propina para el peluquero: 10 dólares.
. Mijo para el pájaro: 1 dólar y 40 centavos.
. Gastos varios: 32.000 dólares.
Les digo yo que el Mundial ha venido para quedarse, por mucho que le moleste a don Javier Tebas
Imagino que lo que le presente Louzán a la FIFA irá en la misma línea. Claro que primero habrá que ver si Tebas, su vicepresidente, le deja celebrar el Mundial Innombrable en sus dominios.
Se habla también de la candidatura de Brasil y de algún emirato del petróleo. Yo sugiero que, por el amor de Dios, el próximo mundial se lo lleven a un lugar donde haga fresquito. Groenlandia estaría bien, o las gélidas llanuras de Neptuno. Porque el calor que está haciendo en USA es inhumano, oigan.
Me admira enormemente ver correr por el campo a los jugadores del Madrid en cada partido. Me fascina que en plena solana de la costa Oeste, con una humedad del 80 % (que es como jugar al fútbol en una lavadora) no acaben convertidos en charcos caldosos y burbujeantes.
La próxima tanda de encuentros se traslada un poco más al norte, concretamente a Nueva York, New Jersey y Atlanta. En verano, a Atlanta se la conoce como “Hotlanta” porque es como el infierno con la calefacción puesta. Temo por Huijsen, queridos amigos. Estos calores nos lo van a desgraciar. A un tipo de pigmentación holandesa como la suya no lo puedes alinear en un partido en Hotlanta. Huijsen es blanquito de piel y cuando juega con el uniforme del Madrid parece que par de botas corren solas por el campo. Si yo fuera Xabi Alonso, para ese partido solo sacaba a los nacidos lo más cerca posible de la línea del Ecuador.
En fin, los octavos de final prometen unos partidos con muchos grados de emoción. A partir de ahora es todo o nada. Como comprometido corresponsal de La Galerna que soy, voy a ofrecerles una valoración de las posibilidades que tienen los equipos que han caído del lado del Madrid en esta fase. Les advierto que mis criterios son un tanto peculiares, de la escuela Fred Gwynne, nuestro Analista Internacional Calvo, que mide la calidad de los fichajes en base al aspecto que tendrían vistiendo un mono de fontanero.
Temo por Huijsen, queridos amigos. Estos calores nos lo van a desgraciar. Huijsen es blanquito de piel y cuando juega con el uniforme del Madrid parece que par de botas corren solas por el campo
En los octavos de final se enfrentarán el PSG contra el Inter de Miami. Mis colegas corresponsales me preguntan si apuesto por la victoria de los de Luis Enrique o los de Mascherano. Pienso que el mejor resultado para ese partido sería que la tierra se abriera y se tragara a ambos equipos. Aquí todos esperan que los del PSG manden a Mascherano y sus Chicas de Oro de vuelta a los Everglades. Por algún motivo, Luis Enrique es un técnico que cuenta con muchas simpatías: “es un tipo que siempre dice las cosas claras, siempre va de frente”, dicen sus turiferarios. También van de frente los autobuses y por eso precisamente prefiero no cruzarme con ninguno.
En verdad me es igual quien gane ese partido, si el Miami o el PSG. Pero dada la querencia que Infantino siente por Leo Messi y que el PSG ha sido campeón de una Champions cuyo nivel de este año ha sido tan paupérrimo que incluso el Barça se plantó en semifinales, no descarten sorpresas de última hora. Lo mismo las Chicas de Oro dan la campanada. Avisados quedan.
El siguiente partido enfrenta al Flamengo contra el Bayern. Vi al Flamengo jugar contra mi querido Los Angeles FC hace unos días. Sentí una gran emoción al volver a encontrarme con mis amados “black & gold”, otrora equipo de Gareth Bale. Siguen teniendo la misma disciplina en ataque que los galos de Astérix contra los romanos. Qué recuerdos. El LAFC juega un fútbol hollywoodiense: es como una película de los Hermanos Marx. Más aún desde que les faltan Chiellini y Bale. Aun así, el Flamengo solo logró sacar un empate de aquel encuentro, de modo que profetizo que su partido contra el Bayern se lo van a llevar los alemanes sin sudar demasiado.
En la jornada siguiente juega el Borussia Dortmund contra los mexicanos de Monterrey. No sé muy bien cómo describir este partido porque ignoro por completo las debilidades y fortalezas de cada equipo, cuyos nombres apenas puedo pronunciar del tirón. A la periodista Sophie Massieu, ciega de nacimiento, le preguntaron una vez qué idea tenía del color rojo: “debe ser como el sonido de una trompeta”, respondió. A mí el resultado del Dortmund vs. Monterrey me suena como la Novena de Beethoven interpretada por Eydie Gorme y los Panchos: no sé muy bien qué puede salir de ahí. Cualquier cosa puede pasar; como dice la “Biblia en Verso” de José María Carulla: “nuestro Señor Jesucristo nació en un pesebre: donde menos se espera salta la liebre”. O, por expresarlo de manera que hasta David Bernabéu pueda entender:
¿El Borussia o Monterrey?
¿Quién a la final llega?
Cualquiera menos el Barça
porque el Mundial no lo juega.
Finalmente, el mismo día se enfrentarán el Real Madrid contra la Juventus de Turín. Aquí influyen muchos factores y el clima no es el menos importante: el partido se juega en Miami a las 3 de la tarde (hora local), por lo que se prevén unos dos millones de grados a la sombra. En Miami a esa clase de jornadas las llaman “cocodrilos al vapor”. Ganará el partido el que mejor se desenvuelva en el inferno. A priori el Madrid parte con ventaja porque viene de jugar la Liga de Tebas, pero no olviden que con “infierno” me refiero a “calor”, no al dominio del Mal y la Desesperación.
Hay no obstante una norma deportiva que en estos casos se suele aplicar: cualquier competición suele ganarla el que más se parezca al Real Madrid. Y en eso los de Xabi Alonso parten con una ventaja evidente.
Devolvemos la conexión.
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Capítulos anteriores:
Como anuncié ayer en X, y según me informan mis fuentes, Fernández Borbalán será el nuevo dirigente deportivo del CTA, entidad que además pasará a estar bajo las órdenes de un CEO nombrado cosméticamente por Louzán. Digo que cosméticamente porque quien realmente nombrará dicho CEO es Javier Tebas, quien ya controla la Federación como siempre soñó.
Según mis informaciones, y por desgracia, los cambios en el CTA van a ser puramente cosméticos.
Borbalán será el nuevo responsable directo, con un CEO nombrado por Louzán con la anuencia de Tebas, que controlará el cotarro.
De ahí para abajo, los mismos discípulos de Negreira
— Jesús Bengoechea (@JesusBengoechea) June 27, 2025
Nos gustaría decir que el movimiento es lampedusiano, porque siempre queda muy culto decirlo, pero en este caso ni siquiera se han tomado la molestia de cambiarlo todo para que todo siga igual. Va a cambiar bien poco, y lo que cambie será a peor.
La figura del CEO estará controlada por el archienemigo de Florentino, y confiar en que Tebas abanderará una monitorización seria de los discípulos de Negreira (que de Borbalán para abajo seguirán dirigiendo los partidos de liga semana tras semana) es como confiar en que Pedro Sánchez puede liderar una cruzada contra la rampante corrupción en la política española. El único agente real de anticorrupción en el fútbol español es el Real Madrid. A duras penas puede confiarse en que la némesis del presidente blanco se alinee en su bando. Hablamos del hombre que se apresuró a salir a la palestra para aclarar que lo de Negreira había nacido muerto como caso objeto de justicia deportiva, en tanto en cuanto entre todos (¿incluido el propio D. Javier?) lo habían dejado prescribir.
Nos gustaría decir que el movimiento es lampedusiano, pero en este caso ni siquiera se han tomado la molestia de cambiarlo todo para que todo siga igual. Va a cambiar bien poco, y lo que cambie será a peor
Lo de Borbalán es una broma de mal gusto. Hablamos de un profesional del arbitraje que, mientras estuvo en activo, trituró cualquier registro de favoritismo proculé. Su carrera coincide casi al milímetro con el negreirato, cronológicamente hablando, y el inefable diario de adscripción blaugrana Sport (no se sabe si en una muestra de torpeza ingenua o de desfachatez máxima) se animó a llamarlo “árbitro talismán” del equipo cliente de Negreira.
Aquí queda la captura de aquella ignominia que, como suele suceder con este rotativo, se pasea con seguridad por la delgada línea que separa lo ridículo de lo indignante.
Quince triunfos consecutivos de los culés en el mismo número de partidos dirigidos por el trencilla almeriense. Conociendo el cuajo de esta gente, lo único que sorprende es que no le pusieran una insignia, como al Tenerife o a Franco. Se puede acusar de muchas cosas al club cliente de Negreira, pero no haber observado siempre la más estricta reciprocidad en el trato no es una de ellas. Agradecidos son.
Todo se aclara. Louzán solo quería quitarse de en medio a Cantalejo y Clos, sin que ello implicase el menor afán de regeneración real en una institución putrefacta. Se los cepilla por rencillas personales, no por vocación de limpieza. “Florentino me ha dicho que tengo que hacer algo con el tema Negreira, pero es un caso que está en los tribunales. No creo que lo de Negreira influyera en la labor de los colegiados”. En otras palabras, al dirigente federativo, marioneta ahora de Tebas para hacer la cosa más sangrante, se la trae floja y pendulona la imprescindible labor higiénica que demanda el gremio tras décadas de pringue de su cúpula, y aboga por barrer el detritus bajo la alfombra, como la práctica totalidad de los participantes en el cotarro excepto el Real Madrid, que sigue personado en la causa judicial y dando la batalla en su televisión. Un tipo que suelta que “no cree que lo de Negreira influyera en los colegiados” o bien desconoce el concepto de delito de mera actividad —no hacía falta que la tentativa de comprarse el sistema arbitral fuera fructífera para que el crimen sea punible— o bien ignora las escandalosas estadísticas arbitrales durante el vicemandato de Negreira, sin que A y B sean excluyentes. Seamos sinceros: ¿qué puede esperarse de un tipo así?
Louzán solo quería quitarse de en medio a Cantalejo y Clos, sin que ello implicase el menor afán de regeneración real en una institución putrefacta. Se los cepilla por rencillas personales, no por vocación de limpieza
Pues precisamente lo que está sucediendo: que se cepille a los discípulos de Negreira que le caen mal para poner en su lugar a los discípulos de Negreira que le caen bien. Aún no sabemos qué sucederá con el estremecedor Undiano Mallenco, actual número tres (¿nuevo responsable del VAR?), pero sí sabemos que seguirá pitando cada domingo la misma ristra terrorífica de nombres que hacen relinchar los caballos: De Burgos, Alberola, Soto Grado, Sánchez Martínez… Hombres formados en el negreirismo que odian al Madrid por ser el único club que lleva a los tribunales su corrupción y la expone en su medio audiovisual, todo ello en el supuesto de que este odio no se vea además engrasado por el club corruptor de siempre, beneficiario del fraude, con pingües desembolsos Negreira-style. Quien se sabe impune no tiene ninguna razón para dejar de delinquir.
Club, decimos, beneficiario del fraude y creador del relato futbolístico patrio a través de los medios que controla, que por vía directa o indirecta son la mayoría. Esos mismos medios nos recordarán sin tregua que Louzán y Tebas son madridistas confesos. De igual manera que el principal interés del Diablo es, según San Ignacio, que no creas en su existencia, así la gran treta de los enemigos del Madrid es declararse más vikingos que el mismo D. Santiago.
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"La Venerable Señora" podría ser una traducción adecuada para la Juventus, fundada en 1897, y apodada por todos en Italia como "la Vecchia Signora".
Tras una temporada semicatastrófica logró clasificarse in extremis para la próxima Champions, muy lejos de su archienemigo, el Internazionale de Milán y del campeón, el sorprendente SC Napoli de Antonio Conte.
Merced a los resultados del último cuatrienio en Europa, la Juve consiguió en 2024 el pase a este Mundial de Clubs, segundo equipo italiano tras un Inter que logró, en ese periodo, llegar a dos finales de Champions y perder en ambas ocasiones.
En un grupo muy sencillo, con dos de las peores comparsas del torneo (el Al-Ain de EAU y el Wydad de Casablanca), se jugó la primera plaza del grupo ante el City de Guardiola, sobre todo estando en juego evitar al Real Madrid en octavos de final. Y la Juve fracasó de forma estrepitosa. Severo correctivo, 5-2, con la más que apreciable colaboración de su lateral/central francés, Pierre Kalulu, autor de un autogol propio de los films mudos de las "Comedy Capers" de hace más de un siglo, y de una pasividad absoluta ante Haaland. De un empate a uno, gracias a las prestaciones de Kalulu, un encuentro equilibrado dio paso a un desfile militar de los Sky Blues.
En Miami, el próximo martes día 1 de julio, la Juve se las verá pues con el Real Madrid, a los mandos de un Igor Tudor que fue renovado precisamente al lograr colarse en la próxima Champions.
No se puede decir que la Juve traiga malos recuerdos a los madridistas, que borraron frente a ellos el purgatorio de 32 años sin ganar Copa de Europa, y que también fueron actores de reparto en la Duodécima, considerada por muchos la mejor exhibición de un campeón en las finales disputadas en el siglo presente.
Sin duda, la Juventus pasará unos días muy afectada por el repaso "Citizen", y además todo hace pensar que Savona no llegará a tiempo para jugar el martes ya que acabó con un esguince de tobillo.
En cualquier caso, el favoritismo es de los blancos, cosa que nos pone particularmente nerviosos a los madridistas, ya que más de uno recordará lo mal que lo pasó ante los bianconeri en 2018, pese a traer un 0-3 logrado en la ida en Turín.
el Madrid es favorito frente a la Juventus, pero los de Xabi no deben confiarse
Además de su buen portero, a la sombra de Donnarumma en su selección, Di Gregorio, destacaremos a su centrocampista McKennie y a una de las revelaciones de la fase de grupos, el turco Yildiz, contemporáneo de nuestro Arda Güler, las dos máximas figuras de la selección otomana. Uno de sus fichajes estrella en invierno fue el "parisino" Kolo Muani, que acabó el scudetto con buenas cifras, pero al que, curiosamente, Tudor no le dio ni un solo minuto ante el City.
Por lo tanto, pronóstico favorable al Madrid, aunque el peso del escudo juventino, en un año mediocre, no debe hacer confiarse al grupo de Xabi, que viene de dar una gran imagen imponiéndose con comodidad en su grupo de clasificación.
Y es que en cuartos espera el Borussia de Jobe Bellingham o el Monterrey de Ramos. Y, a estas alturas de la temporada, no merece la pena caer en octavos en un estadio Hard Rock convertido en un segundo Bernabéu.
Respetemos a la entrañable Juventus, y logremos el pase a cuartos de este Mundial de Clubs.
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Hace 20 años estaba en Jordania, de luna de miel… El elemento central del viaje fue la visita a Petra, la impresionante y enigmática ciudad nabatea, inmortalizada en múltiples películas. ¿Quién no recuerda a “Indiana Jones” galopando a todo trapo por el desfiladero?
Bueno, pues al mismo tiempo en el Buesa Arena de Vitoria se decidía la liga de baloncesto en un quinto partido de infarto. Las lunas de miel están fenomenal, pero la cita con ese último partido era ineludible para un buen madridista.
Pese a la diferencia horaria y las dificultades de conexión conseguí un canal de televisión donde poder seguir el partido en árabe…
La eliminatoria había sido igualadísima hasta ese último minuto donde el Tau parecía tomar la ventaja definitiva.
A falta de 39 segundos, el Real Madrid iba abajo 69-61. El comentarista afirma “la liga, prácticamente finiquitada”. Lo normal, vamos… Pero entonces, Michael Gelabale, un francés-caribeño espigado y atlético, decide no rendirse, agita los brazos pidiendo el balón y mete un triple a la desesperada. A partir de ahí se desata la locura. Dos pérdidas absurdas del rival intercaladas con una canasta de Hamilton y un tiro libre de Sonko. Ivanovic se tira de los pelos en el banquillo rival (luego le pasó factura…) y Javier Imbroda no sale de su asombro en la retransmisión. Ese quinteto del TAU estaba integrado prácticamente todos por futuros NBAs (Splitter, Calderón, Luis Scola) rodeados de veteranos incontestables (Pablo Prigioni o Macijauskas). Un equipazo que se deshizo como un azucarillo en apenas un minuto.
Quedan 13 segundos. El Madrid abajo por dos puntos, 69-67. Nuestra estrella de entonces, el dulce Sweet Bullock, en el banquillo por faltas. Saque de fondo. Hamilton detecta a Herreros más o menos liberado y a falta de 8 segundos clava un triple que nos coloca uno por delante. 69-70. Incredulidad en las gradas.
El jolgorio se ha marchitado. El Madrid ha culminado una remontada alucinante, lisérgica… Quedan 6 segundos. Fotsis bloquea a Calderón. Pitido final. En el banquillo del Madrid se desata la locura. Felipe Reyes abraza con tanta fuerza a Alberto Herreros que casi le rompe una costilla…
Y mientras, en un hotel de Jordania también se escuchan gritos de felicidad… Herreros, como Indi, ha ganado la partida con un golpe de mano en el último segundo… su primer tiro en el partido y el último de su carrera para darnos una victoria de esas absolutamente imposibles a las que estamos tan felizmente acostumbrados.
¡Qué gran recuerdo!
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Buenos días, queridos amigos.
Llevamos varias semanas caminando en ese extraño terreno espacio-temporal en el que a veces dudamos si estamos en la postemporada de un año eterno y agotador, o en la pretemporada de lo que se antoja un inicio de ciclo ilusionante, con aires de lo segundo, pero con una competición de tal importancia que remataría cualquier año como solo una Champions es capaz de hacer. Así ocurre que, en este duro oficio de portanalista, nos encontramos en las portadas con asuntos de lo más variopinto, del presente y del futuro inminente: fichajes, los rumores acerca de los que nunca llegarán o de los que están cerca de cambiar de aires, las probaturas de los técnicos, las caras nuevas recién incorporadas… y las competiciones aún en marcha, las que no nos dejan irnos de vacaciones. “Las chicas son guerreras”, rezaba una célebre canción de los ochenta:
“¡Uh! ¡Ah! Las chicas son guerreras.
Jugar con ellas es como manejar la nitroglicerina”.
Bien lo saben las francesas. Lo que nunca falla en las portadas en ese terreno indefinible entre un título mundial y las vacaciones, entre el final y el origen a lo Nolan, entre Pinto y Valdemoro (y no hablamos de José Manuel ni de Amaya), son las argucias financieras culés.
Vamos con todo ello. Y con las sonrisas. Vaya de antemano que nos encanta ver algunas y nos repele ver otras.
Aquí en la redacción de La Galerna somos muy fans de Faulkner y de la sonrisa de Xabi Alonso. Un fisonomista extraería decenas de datos de la sonrisa de Xabi. Transmite seguridad, confianza, fe en sus ideas. La sonrisa comienza en los ojos, en la mirada, en la frente relajada, y remata en esa mueca contenida. “Dejadme trabajar”, parece decir el tolosarra, “que ya doblé el pulso a la Agencia Tributaria y puedo hacerlo también con el Tinglao que tenéis montado en la Liga española”. Hoy comienzan los octavos de final del Mundial de Clubes, esta competición que parecía un mojón prevacacional, pero que puede ayudar, y mucho, a mejorar nuestras sensaciones ante lo que está por venir.
Lo cierto es que el titular escogido por el diario Marca nos ha arrancado otra sonrisa, pues valdría para que se lo aplicaran a sí mismos si tuvieran un código deontológico interno: “Se inventa un nuevo Madrid”. Exacto, como tantos “nuevos Madrid” que se han inventado en esa redacción:
Nos gusta ver sonreír a Xabi, a Gonzalo, a Jude, a Arda y, cómo no, a Vini, a quien el otro diario madrileño dedica toda la portada:
Vini volvió a sonreír en el campo contra el Salzburgo, con un gran gol y una memorable asistencia. Vinícius sin trenzas es una versión dominadora de sí mismo, y nos referimos a un joven de 24 años que ya ha marcado y ha sido decisivo en dos finales de Champions, pero que parece pasar la reválida cada fin de semana. “Vinicius está de vuelta”, que es un titular que habremos leído a estos medios no menos de una docena de veces en los últimos años.
El resto de titulares están dedicados al doble éxito de las jugadoras españolas sobre las francesas: 0-4 en la final sub-19 de la Eurocopa, y una meritoria y trabajadísima victoria por un solo punto, 64-65, para meterse en la final del Eurobasket. Las chicas son guerreras, amics, y estas letras hoy estarían prohibidas:
“Tienen más vatios que una nuclear, y no son tan dañinas
Y la más cardo puede tener sabor a mandarina
Rubias, morenas, castañas qué más da
Todas están divinas
¡Uh!, ¡ah!
Las chicas son guerreras
¡Uh!, ¡ah!
Las chicas son guerreras”.
En las portadas se cuelan también Álex Baena y Topuria, y nos entra la duda de cuál de los dos reparte más mamporros. Si Baena fichara finalmente por el Atleti, solo nos queda esperar que pronuncie la frase “he nacido para jugar en el Atleti”, una sentencia que sonará tan atinada como en los peores tiempos de Luis Suárez o Savic.
La prensa cataculé está dividida en su lenguaje bélico, entre el ataque y la tregua, entre la beligerancia y la calma chicha (nos ha traicionado el subconsciente al ver la foto de Jan Laporta golpeando la bola):
Hay que descubrirse ante Jan Laporta, ante el verdadero Joker. Habla sin pudor acerca de pagar la cláusula de Nico Williams, mientras acaba de firmar la refinanciación de un Espai Barça que todavía no ha comenzado a generar ingresos. Si antes hablábamos de sonrisas, debemos continuar analizando la de Jan. Es la sonrisa de un embaucador, de un vividor del que, no sabemos cómo lo hace, se sale con la suya. Tendrá que declarar en los juzgados por el caso Negreira, pero se la trae al pairo, soltará lo del madridismo sociológico y se irá a pegar otros cuatro palos (de golf, claro) a otro lado.
En ocasiones así conviene recordar aquella frase que dice que hay que tener paciencia, “siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”. Y es lo que debemos hacer. Confiar en Xabi, confiar en Chus Mateo (que ayer ofrecía el nuevo título de Liga en el ayuntamiento) o en el que venga, en estos jugadores, y dejar que trabajen.
Muchos ánimos desde aquí a esa otra “chica guerrera”, Aitana Bonmatí, que ayer fue ingresada de urgencia por una meningitis. Aquí no hay colores, “de la más cursi a la tía más legal, las chicas son guerreras”. Ánimo con la recuperación.
Que paséis un gran día.
“Siempre que llovió, paró”, dice el dicho. No fue diferente la noche de anoche en la Ciudad de la Amistad en un partido que parece haber declarado finalizada la temporada de huracanes. Un Real Madrid en franca progresión llegó al campo convencido de que hay trabajo por hacer y, lo más importante, ganas de hacerlo. Si los místicos del fútbol siguen hablando de “sensaciones”, me parece que el partido contra el FC Red Bull Salzburg les serviría más que ningún otro para ejemplificar con decisiva claridad lo que quieren decir con sus alusiones metafísicas.
Es evidente, pues, que la abulia de los últimos meses va dando paso a un tramado solidario que rinde frutos y genera dulces expectativas entre una afición que —como no puede ni debe ser de otra manera— es “resultadista”. Los de Xabi muestran hoy una cohesión interna que debe acarrear éxitos inminentes, algo que en el club es más urgente que esas aguas lustrales cayendo sobre el Lincoln Financial Field de Filadelfia y que no pudieron apagar la convicción competitiva de un equipo renovado en ímpetus y empeños. Los cielos se abrieron sobre Pensilvania y la inconfundible voz nasal de don Florentino Pérez señaló al tolosarra como ese hijo amadísimo sobre el que ha depositado todas sus complacencias.
El partido comenzó con furias bien dirigidas y con una noción de intenciones perceptible en la unidad dinámica del equipo. Esto habla de gestión y liderazgo, de sentido y razón de ser: sensación, racionalidad y rumbo. Me sorprendió gratamente el trabajo colaborativo, la porfiada insistencia de una escuadra convencida de su superioridad, a pesar de que la falta de definición o el error en el último pase impidieron durante cuarenta largos minutos la más que justa recompensa del gol. Cuando se perdía el balón, los jugadores operaban desde el afán de recuperación, dando muestras de una coreografía muy bien ensayada, de un plan de navegación para llegar a buen puerto.
Desde mi casa no pasaba apuros emocionales ni tenía que lidiar, como tantas veces en los tiempos recientes, con la frustración de contemplar a un equipo menguado por la acedia. No fue así esta vez. En el minuto cuarenta un pase filtrado de Mr. Bellingham colocó a Vinícius en una posición de disputa con ventaja, lo que el brasileño no desaprovechó y tras deshacerse del defensa disparó con precisión serena desde el linde frontal del área, sacudiendo por fin las empapadas redes que dejaron caer un millón de gotas frescas sobre el mundo. En el minuto cuarenta y siete volverían a remecerse las cuerdas, esta vez gracias a las prestidigitaciones de Vini quien, convertido en bailarín y mediando la perspicacia de un “taquito”, abrió para Valverde las puertas del paraíso; con ello el siete demostraba tener ojos en la nuca y el ocho que puede meter goles y golazos. En el campo de juego o en el de la vida, que no se olvide nunca, la paciencia siempre recompensa a los que esperan trabajando: ora et labora.
En el campo de juego o en el de la vida, que no se olvide nunca, la paciencia siempre recompensa a los que esperan trabajando: ora et labora
En la segunda mitad la intensidad dio paso al control, aunque hacia el final del partido volvieron a aparecer algunos espíritus inmundos que resisten los latines del Rituale Romanum: la proverbial autosuficiencia madridista que impide el machacamiento del odiado rival y que ha suscitado más de algún susto innecesario. Esta vez la moneda cayó de nuestro lado, por eso los jugadores pudieron mantener la meta a cero, muy a pesar de que ocasiones bobas no faltaron: amontonamientos de patio de colegio en nuestra área pequeña, patadas desesperadas y mutuas miraditas de recriminación una vez salvado el embrollo.
De nuestra parte estaba también la inoperancia del rival, mellado por el resultado y por el reconocimiento de sus propias limitaciones. Hacia el epílogo de la contienda, la insistencia de un Gonzalo disfrazado de Benzema dio frutos: gana una disputa en zona de seguridad del Salzburg y encara el arco contrario donde un portero se hace ancho pero no alto, lo que el canterano aprovecha para “picar” el balón, superando al guardameta con el emblemático tiro parabólico de una jugada que reclama inteligencia, sangre fría y pericia futbolera. Por tercera vez el tablero se movía abonando un último tanto a nuestra cuenta. El resto fue esperar a que sonara el silbato.
Destaco a un Jude Bellingham en el mediocampo, ubicado (tal como lo anticipara Alonso) en una posición algo más retrasada, participando de la construcción del equilibrio y comprometido con las transiciones; es una pena que tenga que separarse del equipo para atender con la mediación del siempre odioso bisturí las dolencias de su hombro izquierdo, una monserga que lo ha atenazado desde el ya remoto noviembre de 2023 y que ha mermado el desempeño de un jugador superlativo. Subrayo además otro nombre propio: Arda Güler, que fue de más a menos, es verdad, pero que supo hacerse por momentos con los deberes de la confección del juego. No le queda grande la encomienda, aunque solo el tiempo podrá afirmar o echar por tierra estas cosas que digo. Tengo la sensación de que su languidez le juega por momentos en contra cuando media una disputa de balón y en casi la totalidad de las ocasiones sale despedido por los aires. Veremos, ya lo veremos.
El Real Madrid de Xabi Alonso va tomando forma rápidamente y no contradice a sus apologetas. Es eficiente, bien tramado, raudo y vertical, aplomado en una defensa de tres y laterales expeditivos; posee un medio del campo versátil y, lo más importante, parece ir consiguiendo un compromiso colaborativo fundamental para alcanzar nuevas y más dulces glorias. “Eneryía” es lo que decía eufemísticamente un señor que pasó por aquí hace poco. Pues eso precisamente es lo que parece irse consolidando, el empuje y la convicción como elemento esencial y sin el cual ninguna estrategia es capaz de alzar el vuelo. Como suele suceder en estas competiciones, se aprieta la llave y la demanda se amplifica. Veremos hasta dónde puede llegar un equipo que apenas empieza a trabajar y me atrevo a pedir paciencia, como ya lo he escrito antes en estas páginas, porque sin paciencia no hay triunfos: es la inversión requerida para obtener beneficios. Solo a un tonto se le ocurriría esperar cosechar ahí donde no se ha sembrado.
Veremos hasta dónde puede llegar un equipo que apenas empieza a trabajar y me atrevo a pedir paciencia, como ya lo he escrito antes en estas páginas, porque sin paciencia no hay triunfos: es la inversión requerida para obtener beneficios. Solo a un tonto se le ocurriría esperar cosechar ahí donde no se ha sembrado
Nota Bene: Imagino que a estas horas el Atlético de Madrid se encuentra en casa y sus jugadores gozarán ya de unas muy merecidas vacaciones después de su brillante participación en el Mundial de Clubes de la FIFA 2025. Sin embargo, sufro pensando en Llorente, que debe estar padeciendo horrores con las inclemencias estivales. Después del partido contra el PSG —celebrado en Los Ángeles y no en el Desierto de Gobi— se quejó de unas supuestas temperaturas calcinantes que le fastidiaron los deditos de los pies durante dicho encuentro, en donde casualmente fueron vapuleados de modo inapelable. El Cholo Simeone denunció igualmente semejante “abuso” climatológico. Ese día (15 de junio de 2025), el mercurio registró en Madrid una temperatura cinco grados centígrados más elevada que en Los Ángeles. Es lo que tienen las malditas excusas, Marcos, que no se sostienen por ninguna parte.
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Se cumplen 50 años del momento en el que Jesús Gil premió a Santiago Bernabéu con “La gran singladura”. El 27 de junio de 1975, se celebró un acto en el Club Náyade donde le fue entregado al presidente madridista una artística escultura en bronce del célebre escultor abulense Santiago de Santiago.
El que fuese dueño del Atlético de Madrid había construido en Los Ángeles de San Rafael el embalse privado más grande del país, el Club Náutico Náyade, un lugar que fue habitual de concentraciones o tramos de pretemporada del equipo rojiblanco. Unos años antes, el burgense había ingresado en prisión por primera vez como consecuencia del accidente ocurrido en el restaurante de la urbanización de Los Ángeles de San Rafael que él mismo había edificado. La tragedia sumó 58 fallecidos.
Se cumplen 50 años del momento en el que Jesús Gil premió a Santiago Bernabéu con “La gran singladura”
El premio, que se entregaba por primera vez, se otorgaría en sucesivas ocasiones periódicamente a personas o entidades que hayan realizado una gran singladura en las artes, la literatura, la política o el deporte dentro y fuera de España.
El acto, celebrado en el Club Náyade, reunió a numerosas personalidades del deporte, las finanzas etc. Primero hubo un aperitivo en la terraza mientras algunos asistentes disfrutaban de un recorrido en motora por el embalse. A las tres de la tarde, se sirvió un almuerzo en el comedor del “galeón”. El maestro de ceremonias fue Bobby Deglané, director de relaciones públicas del club.
Santiago Bernabéu llegó allí con su buen humor, pese a que comentó que tenía problemas en la próstata. El primero que se acercó a saludar fue Vicente Calderón, el presidente atlético. Bernabéu le espetó “te voy a dar”, cuando vio al máximo mandatario del eterno rival capitalino que se acercaba limpiándose simbólicamente con la bocamanga su insignia rojiblanca. Ambos tenían una gran relación y en una semana les esperaría una batalla tremenda por el título de Copa tras clasificarse el Real Madrid para la final al día siguiente y el Atlético de Madrid, dos días después, tras eliminar al Real Zaragoza y Athletic Club respectivamente. Eduardo Barreiros, empresario industrial español clave en la transformación de motores de gasolina a diésel, contempló la escena y comentó que “aquí hace falta un balón entre los dos”.
Otras personalidades presentes fueron Pascual López Quesada, como representante del delegado nacional de Educación Física y Deportes; el general Pérez Hervella; directivos del Real Madrid; los directivos del Atlético de Madrid Salvador Santos y el Conde de Cheles; los de la Federación Española de Fútbol Paunero, Caravantes, Borrachero y Vara del Rey; el técnico madridista Miljan Miljanic; José Ángel Zalba, presidente del Real Zaragoza; y el escultor autor del trofeo Santiago de Santiago.
A los postres tomó la palabra Bobby Deglané, que elogió el acierto de la institución de este premio. A continuación, también hablaron: Gil, que resaltó la personalidad de Bernabéu y explicó que “este galardón se ha instituido para los grandes hombres a los que, en estos tiempos, se les empieza a perder el respeto, ahora a estos grandes hombres, solo se les alaba cuando se mueren y entonces ya es tarde”; Vicente Calderón, que dijo que “admiraba profundamente a los hombres que tienen tenacidad y son honestos con los principios a los que se consagran”; Eduardo Barreiros; López Quesada, que hizo entrega del magnífico trofeo en bronce a Bernabéu; Tomás Martín, como presidente de la Peña el 7; Zalba; y, por último, el presidente madridista.
Parte del discurso del almanseño fue el siguiente: “Dicen que el fútbol va mal y, algunas veces, en las crónicas se lee: floja entrada, no han asistido más que sesenta mil personas. Sesenta mil socios tiene el Real Madrid, que nos apoyan en todo momento. Muchas veces pienso que sería mejor vender Chamartín y la Ciudad Deportiva y comprar un caballo para cada socio, para que vaya a las carreras”. Después se refirió a la amistad y la relaciones entre el club blanco, el colchonero y todos los demás españoles, haciendo hincapié en la fuerza conjunta que deben hacer: “Yo, a mis ochenta años, me encuentro con fuerzas para seguir cantando las verdades en todo momento y como ya soy un hombre mayor, puedo hacerlo con toda tranquilidad”. Además, la esposa de Jesús Gil entregó a la señora de Bernabéu, doña María, un alfiler de oro con la reproducción del trofeo realizada por el joyero Fernando Aumente. Deglané pidió que se enviasen sugerencias sobre posibles candidatos futuros a este premio y por último fueron leídas adhesiones de los presidentes del FC Barcelona, Agustín Montal; el del Atlético de Bilbao, José Antonio Eguidazu; Elche, Manuel Martínez Valero; y Celta, Antonio Vázquez Gómez.
En el diario El Adelantado de Segovia mantuvieron una charla breve con Jesús Gil, al que entrevistaron en sus páginas en la edición del 30 de junio de 1975. El de Burgo de Osma declaró que “la idea ha partido de Bobby Deglané, ese gran locutor, maestro de locutores, y el objeto y fin del trofeo es premiar, realzar, ensalzar los valores humanos (a los que parece se les ha perdido el respeto), esas grandes singladuras de los grandes hombres que las han realizado a todos los niveles. Lo que nos proponemos es que todas estas personalidades de las que tantas existen en España, sean premiadas en vida, no en muerte, porque aquí siempre nos parecen muy buenas únicamente cuando han dejado de existir. El objeto y fin, por lo tanto, es exactamente resaltar esos valores humanos; no se trata de los cargos sino de las personas que han realizado las grandes singladuras, que a mi me merecen un gran respeto, porque toda persona que ha hecho una gran obra (y lo conozco por propia experiencia) ha tenido que pasar por incomprensiones, por dudas, por problemas y por muchas cosas más. Y este es el fin que se persigue”.
Respecto a la escultura, especificó que se trataba de “un trofeo importante, realizada por el gran escultor Santiago de Santiago. Representa un mascarón que, saliendo de una de aquí, de Castilla, de Segovia, porque estamos en Segovia, reproduce a la diosa Náyade como proa, con aires de emprender la navegación, la singladura”. Por último, justificó la concesión al presidente madridista: “Bernabéu, ya en el final de esa singladura suya, ha realizado una gran obra, no ya como presidente en sí de lo que es el Real Madrid, sino por el esfuerzo, por lo que ha tenido que luchar para ver su estadio terminado, para conseguir su obra definitiva. Yo creo que se lo merecía y esta primera entrega es un total acierto”.
Fotografías: archivo Alberto Cosín
Anoche ganamos al Salzburgo, y nos clasificamos para los octavos de final del Mundial de Clubes, haciendo una gran primera parte en la que el equipo presionó en campo contrario recuperando balones y siendo solidarios e incisivos en ataque, sin muchos contratiempos en defensa, bajando el ritmo en la segunda pero sin temer en ningún momento por el resultado. La mano de Xabi Alonso se empieza a notar y da la sensación de que, cuando estén todos los efectivos disponibles, pueden hacerse grandes cosas la temporada que viene.
Me dio un poco de vergüenza ajena ver que la cadena generalista Telecinco, dueña de parte de los derechos de emisión del mundial de clubes para España, prefirió poner en antena un programa de tarot antes que el partido del Real Madrid. Aunque fueran las tres de la madrugada en la península Ibérica, supongo que la audiencia de la cadena hubiera sido más importante con el fútbol que con las cartas, pero en fin, ellos sabrán. Mi abuela decía que Dios da mocos a quien no tiene pañuelo, y el asunto de la emisión del encuentro parece avalar dicha aseveración abuelil.
Pero no voy a hablar hoy del partido, porque ya hay muchos y muy buenos analistas que lo están haciendo en este excelso medio, analizando sesudamente las técnicas, las tácticas y el dibujo del equipo blanco en Filadelfia. Hoy quiero hablar de lo que pasó ayer en la sede de la Real Federación Española de Fútbol, donde se produjo un hecho que, aun siendo esperado, resulta curioso y merecedor de un análisis desde el punto de vista de un madridista escribidor de cosas, como es este humilde servidor de ustedes.
Por fin. Tras años de escándalos, de cafés con azúcar institucional y servilletas con membrete arbitral, la RFEF ha movido ficha. Louzán ha mandado al carrer a Medina Cantalejo, Clos Gómez y toda la cúpula del CTA como fichas de dominó viejo. Algunos celebran la noticia como quien se emborracha con vino peleón en una boda: al tercer brindis se olvidan de que siguen en el mismo pueblo y con el mismo cuñado. Pero conviene no perder la cabeza: esto no es una limpieza. Es una mano de pintura barata en una casa con termitas.
La mano de Xabi Alonso se empieza a notar y da la sensación de que, cuando estén todos los efectivos disponibles, pueden hacerse grandes cosas la temporada que viene
Al hilo de esta noticia, hay que recordar que el partido Real Madrid-Salzburgo lo arbitró un mauritano, un mauritano que, sin influir en el resultado, bien podría haber pitado cualquier partido de la liga española, por lo malo que era. Madre mía, qué esperpento de arbitraje. Ya digo que no influyó ni perjudicó a nadie, pero tuvo errores técnicos de bulto que hacían volver la cabeza del rubor. La liga mauritana no creo que sea de mayor nivel que la española, por lo que, en buena lid, sus trencillas deberían tener menor nivel que los nuestros. Pues no, el mauritano en el Mundial y los españoles en el sofá. Y encima hay que aguantar exigencias y campañas de respeto al árbitro en los campos patrios.
La destitución de la cúpula arbitral es una buena noticia, sí. Pero que nadie se equivoque: sustituir al personal de un chiringuito no convierte el chiringuito en institución seria. En España, el problema del arbitraje no son los nombres. Es el sistema. Es la opacidad. Es el enchufe. Es la servidumbre histórica a cierto club del que usted me está hablando, cierta prensa y cierto silencio. El problema no era solo Medina, Clos o los que se sentaban en las reuniones del CTA como si fueran padres fundadores de la impunidad. El problema es que la estructura sigue intacta. Han echado a los actores, pero el guion sigue siendo de Negreira.
La RFEF ha anunciado, muy digna, que la semana próxima nombrará a un CEO y personal técnico independiente para controlar la gestión de los árbitros. CEO, personal independiente. Palabras bonitas, modernas. Suenan a cosmética empresarial. Pero ¿de dónde van a salir? ¿Qué capacidad real tendrán? ¿Podrán revisar el pasado o solo emitir informes powerpoinescos sobre el futuro? ¿Serán nombres independientes o comisarios políticos de nueva hornada? Preguntas todas sin respuesta, como las faltas de Busquets durante quince temporadas.
El problema de fondo, lo sabemos todos los que no llevamos una camiseta blaugrana como venda en los ojos (y en las manos, ¡ay! Esas vendas…), es que la sombra de Negreira sigue proyectándose sobre todo el estamento arbitral. No sobre uno o dos. Sobre todos. Cualquiera que haya arbitrado, al menos entre 2001 y 2018, (periodo en que su club cliente pagó de forma documentada 8,4 millones de euros al vicepresidente del CTA, aunque menda lerenda cree firmemente que los pagos se iniciaron a principios de los años 90 del siglo pasado) está manchado. Y no lo digo yo: lo dice la lógica, lo dice la prudencia, lo dice la ética más elemental, lo dicen los informes de la Policía Judicial y los autos del Juez instructor. No se puede ejercer en un sistema putrefacto y luego pedirnos que aplaudamos su honradez sin auditar sus actuaciones. Esto no es una inquisición, es una exigencia mínima de responsabilidad, aunque lloren los niños de alguno.
El problema es que la estructura sigue intacta. Han echado a los actores, pero el guion sigue siendo de Negreira
Aquí llega la madre del cordero. Y no es un cordero, es un morlaco. Porque, ¿qué pasa con los ascensos, descensos e internacionalidades decididos por esta cúpula recién defenestrada? ¿Se van a mantener? ¿Vamos a asumir que las últimas decisiones de una cúpula ya considerada tóxica sigan siendo válidas? Es como si echáramos a los responsables de un máster fake… pero mantuviéramos los títulos. Una contradicción tan española como el pan con pan (comida de tontos —mi abuela dixit—).
Si el CTA estaba viciado, todo lo que ha tocado está viciado. Y eso incluye las promociones y castigos arbitrales y las propuestas a FIFA y UEFA, que huelen a protocolo más que a mérito. Cualquier solución que no revise y revoque, en su caso, esas decisiones, será papel mojado. O peor: será simulacro, como las Copas de Europa ganadas por ese equipo del que usted me habla, cuando en el arbitraje de la UEFA mandaba el CEO de UNICEF en Europa en el período en el que, ¡oh! casualidad, el cliente de Negreira llevaba la publicidad de la institución de la ONU gratuitamente. ¡Ah!, la filantropía…
Hay quien dice que la destitución ha sido motivada por presiones del Real Madrid. Lo dice ese sector de la prensa deportiva untada durante años, de forma documentada, por el mismo club del que hablamos y que pagó a Negreira. Esa dama histérica que desayuna con editoriales tibios y merienda insinuaciones cobardes. El pecado original, dicen, ha sido Real Madrid Televisión, ese canal que ha osado mostrar errores arbitrales con datos, imágenes y sarcasmo. La culpa, por tanto, no es del corruptor, sino del que lo denuncia.
El relato se construye así: el Real Madrid, que nunca ha comprado árbitros ni vicepresidentes del CTA, es ahora el villano por haber exigido transparencia. Y la víctima es el Barcelona, que pagó durante décadas sin que nadie supiera exactamente por qué. Algunos incluso aseguran que todo esto es una maniobra para “condicionar” al nuevo estamento arbitral, como si ya no estuviera condicionado por, al menos, 8,4 millones de razones azulgranas. Tendría gracia si no fuera un relato organizado durante años que cala y cala sin cesar en la opinión pública.
Y claro, el barcelonismo tuitero ha activado el modo víctima. Lloran como vírgenes ultrajadas en redes sociales, lanzando proclamas sobre una supuesta “madridización” del arbitraje. ¿Madridización? ¿En serio? ¿Madridización es destituir a un grupo que, si no fue corrupto, convivió encantado con la corrupción? ¿Madridización es pedir que no asciendan árbitros premiados por el sistema Negreira? ¿Madridización es exigir transparencia?
¿Madridización es destituir a un grupo que, si no fue corrupto, convivió encantado con la corrupción? ¿Madridización es exigir transparencia?
Lo que duele, amigos culés, no es la limpieza: lo que duele es que alguien haya tenido el valor de empezar a barrer. Y eso, para quien lleva años pisando moqueta sucia, es insoportable. Porque, si cae esta cúpula, lo siguiente puede ser revisar los títulos, las decisiones, las designaciones, las trayectorias. Y eso ya no lo aguanta ni el más romántico de los del “més que un club”.
Esto no va de nombres, va de credibilidad, va de justicia, va de limpiar de verdad. Mientras los árbitros sigan protegidos por el corporativismo, mientras las designaciones no sean públicas, mientras no haya rendición de cuentas ni control externo real, todo esto seguirá oliendo igual. Con Medina o sin Medina. Con Clos o sin Clos.
Si esto fuera una película, estaríamos en el primer acto. Los villanos caen, el público aplaude, pero el veneno sigue en las paredes. La diferencia entre una purga y una regeneración es sencilla: la purga cambia a los hombres, la regeneración cambia las reglas. Y nosotros, los que llevamos años denunciando el lodazal, no queremos cosmética, queremos zotal.
Me despido de ustedes con la frase de mi gran amigo Javidatos: ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!
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Buenos días, amigos. Do You Remember Rock 'n' Roll Radio? Es un recuerdo lejano, sí. No tanto como del End of the Century, pero bastante.
Un Madrid con más Garcías que Ramones, aunque alguno hay, esperaba el comienzo del partido ante el Salzburgo dando saltitos al ritmo marcial de los tambores con reverb cavernosa de Marky Ramone (o de Hal Blaine, quién sabe).
Cuando Dahane Beida —según la FIFA es un árbitro— pitó el inicio, los tres centrales que puso en liza Xabi y el resto del equipo salieron impelidos por el muro de sonido multiinstrumental que pergeñó Phil Spector para este tema pop disfrazado de rock pretendidamente punk.
Y comenzamos a mover las caderas. Vaya si las movimos. A pesar de ser las tres de la mañana en la España peninsular. Después de mucho tiempo, el Madrid ejecutó presión alta, salió a darse de tortas con el partido, todos se mostraban solidarios y además trenzaban un juego fluido.
Rock’n’roll made in Xabi Alonso. Rock’n rock’n roll radio. Let’s go!
Xabi lleva tres partidos y apenas tiene hilvanado su Madrid, pero se nota la mano del sastre. La presión, esa gran desconocida hasta hace cuatro días por estos lares, dio sus frutos.
El primer tanto brotó de un robo de Fran García. El lateral se la cedió a Jude y este abrió una brecha espacio-temporal para filtrar un balón a Vini desde Malibú. El siete lo movió de lado a lado como quien aparta guisantes con el tenedor y lo clavó en una esquinita de la portería con la zurda.
0-1. Rock’n rock’n roll radio. Let’s go!
El segundo se inició con una recuperación de Huijsen —qué futbolista— y el final de la jugada ya es historia. Dejadita gutiesca de Vinícius con aromas de Riazor para que Fede marcase otro gol en este Mundial de Clubes.
0-2. Rock’n rock’n roll radio. Let’s go!
El tercero se gestó tras un robo en defensa. La contra iniciada por los blancos pareció truncada por la defensa austríaca, pero Gonzalo presionó, recuperó y se fabricó un gol propio de Raúl González Blanco, a quien hoy felicitamos por su cumpleaños.
0-3. Rock’n rock’n roll radio. Let’s go!
Podéis leer aquí la crónica del partido escrita por Paco Sánchez Palomares. Aquí las notas de Genaro Desailly. Y aquí la crónica arbitral de Alberto Cosín. En La Galerna, si no hay que dormir, no se duerme. Y si hay que contonearse al ritmo de rock’n’roll del Madrid de Xabi, se contonea.
El equipo ilusiona. Huijsen ha caído de pie y, con los errores normales, ya manda en la retaguardia. Trent aún está en fase de acoplamiento, pero destila clase a fogonazos que esperemos vayan siendo más continuos. Güler bajo el mando del tolosarra hace salivar a la afición. El técnico está mostrando una versatilidad táctica admirable y una encomiable capacidad para responder a los desafíos que plantean los encuentros.
Cabe destacar también el fantástico desempeño de Vinícius Jr. De nuevo, su mejora de rendimiento coincide con la adopción de un peinado de persona. ¿Coincidencia? No lo creemos.
Si en tres partidos Xabi Alonso ha sido capaz de aplicar un cambio tan evidente al Madrid, qué no será capaz de hacer con tiempo y la recuperación de los que faltan. No obstante, seamos cautos, también vendrán malos encuentros.
Con este triunfo, el Madrid concluye la fase de grupos como líder y se enfrentará a la Juve el martes a las 21.
No busquéis información alguna del encuentro en las portadas, pues se disputó cuando estas ya habían salido de las rotativas. La táctica elegida por los cuatro diarios es obviar la existencia del partido. Nada nuevo esto de obviar, es lo que llevan haciendo años con la corrupción inherente a este fútbol español mientras ponen la cara del meme de «¡que me quedo sin comer!».
Las primeras planas sí recogen, en pequeñito, la destitución de la cúpula arbitral. La RFEF actúa con «prontitud y firmeza» y fulmina a los mandamases del Comité Técnico de Árbitros tan solo dos años y unos meses después de que se supiera que el FC Barcelona les había corrompido con millones de euros vía su vicepresidente Enríquez Negreira.
Eso es celeridad y lo demás es cuento. Muy bien, hay que dar ejemplo y mandar el mensaje de que en España no se tolera la corrupción. Aquí, quien es pillado —ya sea con facturas, grabaciones u otras pruebas— delinquiendo, es destituido apenas unos años después de ser sorprendido. No podemos estar más orgullosos.
De todos modos, no conviene lanzar las campanas al vuelo, no sabemos quién sustituirá a los Cantalejo, Clos y cía. Y el fútbol español sigue en las mismas manos. Pocas esperanzas, la verdad. Por cierto, ¿el espécimen llamado Undiano Mallenco sigue o no sigue?
La máxima autoridad del principal elemento corruptor de nuestro balompié, cuya voz paulatinamente se va enronqueciendo, primero espetó indignado al Athletic que se metiese en sus asuntos, como si respetar la normativa económica —que el club bilbaíno, y todos los demás salvo el Barça, ha de cumplir— no fuese un tema que le afectase. Y después adoptó ese tono victimista y falso tan habitual para decir que están aprendiendo a hacer carreras de obstáculos. Fue la respuesta a la pregunta de uno de sus abducidos de cámara: «Presidente, ¿la sensación es que se le está tratando al Barça…? Es decir, cada vez que el Barça hace un fichaje, parece que esté cometiendo un delito». No, querido, no parece que cometa un delito cada vez que efectúa un fichaje. Parece que comete un delito en todas y cada una de sus acciones. Muchas de ellas con rastro documental.
Mientras el Barça está a sus chanchullos, el Madrid sigue disfrutando del Mundial de Clubes, ese torneo al que no acuden árbitros españoles por que son pésimos, ya que aquí se valora el servilismo más que la aptitud. Y ya han de ser malos para vayan antes individuos como el que arbitró ayer a los de Xabi. Ese torneo que ha eyectado al Atleti a las primeras de cambio por no tener nivel suficiente. Ese campeonato para el cual el club cliente de Negreira no logró clasificarse después de incumplir los requisitos mínimos durante un plazo de evaluación de cuatro años. Ese Mundial en el cual el único representante del fútbol español es precisamente el que aboga por un cambio radical del mismo para erradicar la corrupción y que según incontables expertos lo hace todo mal.
Pasad un buen día.
This is rock’n’roll radio, come on. Let's rock’n’roll with the new Real Madrid.