Las mejores firmas madridistas del planeta

Fran Soto, nuevo presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), ha inaugurado su mandato con una joya dialéctica que será recordada por lo que es: la declaración más clara de que el sistema arbitral español seguirá podrido y blindado, con los mismos vicios que han causado el mayor escándalo de su historia. “Hay que mirar hacia adelante sin mirar atrás”, dijo el hombre que se supone debe restaurar la credibilidad perdida en el estamento arbitral. Tradúzcase: “Olvidemos Negreira, que ya está judicializado, y centrémonos en que el circo siga rodando sin molestias”.

No hay mayor muestra de irresponsabilidad y desvergüenza. ¿Cómo se puede pedir a una afición hastiada y a unos clubes agraviados que confíen en un árbitro o en un sistema que ni siquiera es capaz de enfrentar su pasado? Negreira no es un error menor, ni una mala racha, ni una polémica cualquiera. Es el escándalo que destapó la red de favores, pagos opacos y manejos sucios que han manipulado el fútbol español desde sus entrañas.

Y ante esto, Fran Soto, abogado de prestigio y nuevo hombre fuerte del arbitraje, decide hacer el papel de la oveja ciega, la voz del “pasemos página” sin más. ¿A quién quiere engañar? ¿Cree que con esa frase inocua va a lograr que olvidemos que el dinero sucio llegó hasta el mismísimo corazón del CTA, esa institución que debe garantizar la justicia deportiva?

Es un insulto a la inteligencia del aficionado y un desprecio a la memoria histórica del fútbol. Mientras Soto se dedica a vender humo con la promesa de inteligencia artificial y modernización tecnológica, se niega a enfrentar la verdad más cruda: el arbitraje español está contaminado, y no se limpia con un plumazo de “mirar hacia adelante”.

Porque hay que recordar a diario que ese club del que usted me habla pagó, que se sepa, 8,4 millones de euros durante, al menos y de momento, 17 años al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros para tejer una red de corrupción sistémica (palabras del Juez Instructor) que hizo que ese club del país pequeñito de ahí arriba obtuviera pingües beneficios deportivos en las competiciones españolas Y AÚN NO HA PASADO NADA. Que no se olvide. Y hay que seguir recordando que hasta que no les desposean de todos los títulos obtenidos fraudulentamente en esos períodos, no se expulse del arbitraje a todos los que tuvieron un mínimo contacto con Negreira y su trama, no sean lanzados fuera del fútbol profesional y no pidan perdón de rodillas, no se habrá purgado su culpa.

Fran Sotoha inaugurado su mandato con una joya dialéctica, “Hay que mirar hacia adelante sin mirar atrás”, que será recordada por lo que es: la declaración más clara de que el sistema arbitral español seguirá podrido y blindado, con los mismos vicios que han causado el mayor escándalo de su historia

La justicia, dicen, está en marcha. Como si eso fuera una excusa para el silencio y la inacción. Que el asunto esté judicializado no significa que no haya que rendir cuentas, que no haya que hacer autocrítica, que no haya que aclarar cómo se llegó a ese estado de corrupción profunda. La justicia es lenta, pero la gestión de un organismo público que debería inspirar confianza no puede ser una espera pasiva y muda.

Es más: esa frase de Soto es la mejor prueba de que no hay voluntad real de cambio, sino un continuismo disfrazado de renovación. Porque “no mirar atrás” es precisamente lo que permitió que Negreira y su entramado actuaran impunemente durante años. Es la fórmula para que todo siga igual, para que la podredumbre se instale como norma y para que los árbitros sigan siendo vistos como actores secundarios en un vodevil de intereses y favoritismos.

Además, esta actitud pone en cuestión la independencia y la transparencia que tanto pregona la RFEF. ¿Cómo puede hablarse de “nueva etapa” y “reforma” cuando se evade el debate principal? ¿Cómo se pretende recuperar la confianza cuando ni siquiera se quiere reconocer el problema?

El Real Madrid y otros clubes se mantienen escépticos, y con razón. No es cuestión de preferencias o simpatías, es cuestión de justicia y limpieza. El fútbol no puede seguir siendo un patio de recreo para intereses oscuros ni un terreno abonado para la sospecha constante. Y el primer paso es encarar la verdad con valentía, no con frases hechas y silencios cómplices.

Fran Soto debería entender que el arbitraje y el VAR no son varitas mágicas. No arreglan un sistema que está podrido en lo humano, en lo institucional, en lo ético. Se necesita un compromiso real, un plan transparente y la valentía de hacer limpieza profunda, empezando por las sombras que proyecta Negreira y todo lo que representa.

Lo que Fran Soto ha puesto sobre la mesa no es un proyecto de cambio, sino una invitación a la resignación. El fútbol español merece más que eso. Merece árbitros limpios, un estamento transparente y un compromiso firme con la justicia deportiva

El “mirar hacia adelante sin mirar atrás” no es solo una frase vacía, es un acto de cobardía política que solo beneficia a quienes tienen interés en mantener las cosas como están. Y lo peor es que esta actitud podría arrastrar al arbitraje español a una crisis aún más profunda, con la afición desconfiada, los clubes divididos y el espectáculo en peligro.

En definitiva, lo que Fran Soto ha puesto sobre la mesa no es un proyecto de cambio, sino una invitación a la resignación. El fútbol español merece más que eso. Merece árbitros limpios, un estamento transparente y un compromiso firme con la justicia deportiva.

Porque, al final, la verdad no se puede enterrar bajo alfombra. Y el que pretenda hacerlo, como Fran Soto, acabará enterrando también la dignidad del fútbol que tanto decimos amar.

Me despido con la esperanza de que algún día se haga justicia y podamos decir alto y claro que los buenos ganan, que hemos derrotado al mal. Y ya saben, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

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En mi último artículo expresé cierta decepción con Xabi Alonso en el primer partido del Mundial de Clubes. Sentí que había renunciado a su estilo para dar continuidad a un modelo agotado que dio muestras de no funcionar la última temporada. Sin desmerecer lo conseguido durante la etapa anterior —dos dobletes (Liga y Champions) en 4 años—, era el momento de un cambio.

Es justo recordar que el equipo llegaba a esa primera prueba de fuego con muchos jugadores lesionados, con tres entrenamientos (literalmente), y que el rival, como ya dijimos, tenía futbolistas y entrenador de nivel, por mucho que no jugase en una de las principales ligas mundiales. Hemos podido comprobarlo tras haber eliminado al todopoderoso Manchester City.

Pero lo que me inquietó fue no ver al mismo entrenador que había triunfado en Leverkusen. Me decepcionó que no confiase en su estilo de juego. Tenía los mimbres para hacerlo: los tres centrales (Asencio, Tchouaméni y Huijsen), los dos carrileros (Trent Alexander-Arnold y Fran García), los dos mediocentros bajos (Fede y Güler), un mediapunta como Jude Bellingham y dos delanteros, Vinícius y un acompañante a elegir de entre el resto de los delanteros disponibles (Brahim, Rodry o Gonzalo).

Podría haber elegido su esquema de juego desde el primer momento, pero optó por dar continuidad al modelo anterior por la urgencia del debut, y aunque el resultado no fue malo, el juego no fue el esperado.

Tres días después, en el segundo partido de la fase de grupos, pudimos ver cambios  (puede que forzados por la expulsión de Asencio). Y en el tercer partido dichos cambios se vieron ya desde el principio, con Rüdiger, Tchouaméni y Huijsen en línea de tres defensas.

no importa cómo empezó el Mundial. Solo importa que el entrenador está encontrando soluciones a los problemas que van surgiendo durante el campeonato y el equipo está mejorando partido a partido

Se podía ver que la intención era buscar en todo momento el control de la pelota para llegar al área rival. Pasar la mayor parte del partido en campo contrario, alejado del área propia para no recibir ocasiones de peligro, priorizando siempre el ataque.

Se notaba mayor fluidez en el juego, automatismos trabajados, claridad en los roles y un plan bien definido. Todo ello en solo dos partidos. Un logro del entrenador.

Contra la Juventus se mantuvieron los cambios, aunque con algunos ajustes puntuales. Permutó sobre la marcha las posiciones de Rudiger y Tchouaméni para frenar a la pareja Yildiz-Cambiasso. Lo que funcionó, ya que detuvo la sangría de llegadas por esa zona.

En definitiva, un despliegue táctico en tres partidos digno de un entrenador moderno, atrevido, reactivo, pero, sobre todo, intervencionista, al que le gusta controlar los detalles del juego sin dejar nada al azar. Un cambio de modelo con respecto al antiguo encargado del vestuario.

Para eso le fichó el club, y para eso fichó jugadores con buen pie. Para que pudiera poner en práctica su estilo de juego. Eso era lo que yo demandaba.

Tengo que admitir que, visto lo visto, quizá me precipité en mi análisis. Pero ya no importa cómo empezó el Mundial. Solo importa que el entrenador está encontrando soluciones a los problemas que van surgiendo durante el campeonato y el equipo está mejorando partido a partido. Este es el camino.

 

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Buenos días, amigos. Negreira es medio puntual. No significa que Negreira acuda a las 9:15 a una cita agendada a las 9:00. Aunque, si nos desviamos del tema, realmente no se puede ser medio puntual, o se llega en hora o no se llega en hora. Volvemos al asunto: no estamos hablado de la puntualidad del individuo que recibió millones de euros del Barça durante los años que desempeñó el cargo de vicepresidente de los colegiados. Nos referimos a las palabras de Fran Soto, nuevo presidente del CTA

Las palabras de Fran Soto son una joya del absurdo. Realmente, toda su comparecencia lo fue. Empleamos joya del absurdo como eufemismo de milonga. Según el señor Soto, el hecho demostrado documentalmente —hay facturas— de que el FC Barcelona abonara como mínimo 8,4 millones de euros durante al menos 17 años fue una situación, bajo el punto de vista del interfecto, «medio puntual». Bien.

Sobre un espacio de tiempo continuado de, mínimo, 17 años, el nuevo jefe de los árbitros españoles espetó: «No diría que fue un periodo». No hase falta desir nada más.

Sobre el caso Barça-Negreira en sí, respondió esta maravilla:

❌"NO merece la PENA que hable de NEGREIRA".

👉Las palabras de Francisco Soto en su presentación como presidente del CTA. pic.twitter.com/yCM4DnyKq9

— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) July 2, 2025


«Permitidme que no hable de Negreira porque creo que no tiene sentido. Entrar a valorar cuestiones que vienen de atrás justo cuando lo que se está presentando es una nueva situación, un nuevo tiempo, un nuevo aire, unas nuevas personas que van a dirigir y a comandar este nuevo equipo de trabajo, pues, repito, permitidme que creo que no, que no merece mucho la pena entrar en ese debate».

Hablar de Negreira no tiene sentido. Ajá. Según el nuevo jefe de los árbitros, no tiene sentido hablar del caso de corrupción deportiva más grave de la historia cuando el presunto delincuente aún no ha recibido ningún tipo de sanción. ¿Qué tiene sentido para ti, Fran?

«No merece la pena entrar en ese debate». Aquí sí llevas razón, Fran. Pero no merece la pena para ti, porque sabes que si entras te vas. O, mejor dicho, te largan. El fútbol español es un entramado corrupto muy lucrativo para quienes lo integran, y quien osa modificarlo es descabezado. Seguro que sabes el infierno que tuvo que pasar Víctor Francos por pretender cambiar el sistema. Con el pan no se juega, Fran. Todo irá mejor si eres obediente. Y, de momento, estás siendo un niño muy bueno.

El motivo que arguye Fran Soto para no hablar de Negreira es de una elevación intelectual que nos deja con la boca abierta: son «cuestiones que vienen de atrás justo cuando lo que se está presentando es una nueva situación, un nuevo tiempo, un nuevo aire unas nuevas personas que van a dirigir y a comandar este nuevo equipo de trabajo».

Imagina, Fran, que heredas un inmueble cargado con una hipoteca de 300.000, de las que cuesta una vida entera pagar a una familia media, el sueldo anual de un árbitro, vaya. Y cuando la recibes le dices al banco que no tiene sentido pagar la deuda porque se trata de una nueva situación, un nuevo tiempo, un nuevo aire, unas nuevas personas que van a habitar la vivienda. Que no merece la pena entrar en ese debate.

Siguiendo tu razonamiento con el caso Barça-Negreira, entendemos que actuarías como hemos supuesto en el párrafo anterior. Aunque no sabemos si es lo más apropiado para un socio de Garrigues-Walker como tú.

Continuamos con más alhajas del nuevo presidente del CTA

🔝"El NIVEL del ARBITRAJE ESPAÑOL es ESTRATOSFÉRICO".

🇪🇸 "Son de los mejores a nivel mundial".

👉Las primeras palabras de Francisco Soto, nuevo presidente del CTA. pic.twitter.com/WiJKf6x5WX

— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) July 2, 2025

«El equipo arbitral que existe es de lo mejorcito que hay a nivel mundial. Lo digo con convicción. El nivel del arbitraje es brutal. Estratosférico». Comprendemos perfectamente que no puedes llegar a un cargo y defenestrar a los profesionales que vas a dirigir, pero existe un largo trecho entre la cruda descripción de la realidad, no hay un solo árbitro de campo en el Mundial de Clubes, y la hipérbole, «nivel estratosférico».

Nadie preguntó a Fran Soto, sin embargo, cómo es posible que el VAR siga en manos de Mediapro, cuyos dos últimos CEO guardan relación financiera con el FC Barcelona, bien como avalistas, bien como miembros del consejo de administración de filiales del Barça. Es un conflicto de intereses ciclópeo que no parece importarle a (casi) nadie. Entendemos que para Fran el VAR patrio tiene un nivel estratosférico y no tiene sentido hablar de un conflicto de intereses tan grande. Quizá por lo obvio que es.

Según fuentes, Fran Soto es culé. Es lo de menos, lo importante es que regenere el arbitraje, que ampute la gangrena, que limpie y dote de transparencia al organismo. Es justo otorgarle tiempo, pero sus primeras palabras son desoladoras. Da la sensación de que se trata de un cambio meramente estético.

Precisamente las filias y fobias del socio de honor del bufete de Fran llevan a algunos cerebros pintorescos a extraer conclusiones peculiares:

Ya veis, amigos, hay quien piensa que todo Garrigues es madridista porque el propio Garrigues compartió militancia política con Florentino Pérez hace décadas. Deducciones propias de un genio.

Todos los trabajadores de Garrigues además han de ser blancos porque tanto el Madrid como ACS han contratado sus servicios alguna vez. Algo así como que cualquiera que haya tenido una línea de, por ejemplo, Vodafone deba ser obligatoriamente de la Ponferradina, en el caso de que el CEO de Vodafone sea aficionado de dicho club.

La cosa, repetimos, pinta mal. Deseamos equivocarnos. Ojalá dentro de unos meses debamos reconocer nuestro error. Lo que sucede es que todo lo que ocurre en el fútbol español apesta: «Tebas avala que el Barça podrá fichar», leemos en Sport

¿A alguien le sorprende? Era lo esperado. El Barça juega con red. Realmente con varias redes. Y si fallan todas queda la última red: el comodín del Gobierno.

Sport, de nuevo, actúa como Wallapop del Barça: hoy toca exponer a Casadó. Ya no recordamos si este era el nuevo Xabi, el nuevo Iniesta, el nuevo Busquets o un compendio de los tres.

No dejan pasar la ocasión de dar el palito del día al Madrid: «Gonzalo pone a Xabi Alonso en un aprieto». Según deyectó Laporta hace unos días, el Barça se nutre de la cantera y el Madrid construye su equipo gastando más dinero que ellos en fichajes. Cosa que ya sabemos que es mentira. Sin embargo, cuando un jugador de la Fábrica deslumbra en el primer equipo, se convierte en un problema. La coherencia y la verdad brillan por su ausencia en el universo culé, que es el mismo que el del fútbol español.

Otro ejemplo: multitud de medios y ofendidos varios han considerado una provocación que el Athletic Club haya utilizado la imagen de un futbolista con contrato en vigor, Nico Williams, para promocionar en su web la nueva camiseta del equipo. Intolerable. ¿Qué será lo propio, celebrar un gol propio?

La noticia terrible del día ha sido el fallecimiento de Diogo Jota, futbolista del Livepool, junto a su Hermano André, jugador del Penafiel, en un accidente de tráfico en Zamora. Diogo acaba de casarse hace unos días. Un verdadero horror que nos deja a todos abatidos. Enviamos nuestras condolencias y todo el cariño y apoyo a sus familiares y seres queridos. Descansen en paz.

Pasad un buen día.

Con el Madrid pisando los cuartos del Mundial de Clubes, es momento de actualizar este texto en el que analizamos lo que cabía esperar del nuevo equipo de Xabi Alonso. Toda vez que el tolosarra parece estar pasando sus primeros apuntes a limpio, consolidando un esquema y apostando por varias ideas clave, ya tenemos las primeras certezas. A saber:

El sistema. Después de comenzar con el dibujo heredado, Alonso persiste en su idea de implantar el esquema que le condujo al éxito en el Leverkusen: dos carrileros, tres centrales (con uno de ellos incorporado al centro del campo en fase ofensiva), tres medios volátiles y dos puntas. Una alineación, dicho sea de paso, en la que Asencio ha perdido sitio preferencial. Aunque la temporada es muy larga y las lesiones, nos tememos, muy recurrentes debido a la sobrecarga del calendario. No sobrará nadie.

El organizador. La apuesta por una defensa móvil, con cambio a dos centrales sin necesidad de modificar piezas, otorga el papel de pieza angular a Tchouaméni, para disgusto de los silbadores ociosos del Bernabéu. Si él es la primera palanca (como tapón y salida), a Güler le ha tocado demostrar que puede ser el faro del equipo, nada menos. No le falta visión ni toque, aunque sí arrestos defensivos y conceptos tácticos. La apuesta está ahí. Veremos cómo sale.

La banda derecha. La noticia en este sentido es que no hay debate porque con el sistema de carrileros desaparece el puesto específico de atacante por la derecha, reservado para Rodrygo en los últimos tiempos. Su continuidad, después de que el entrenador elogiara su importancia, vuelve a estar en duda. Y más si se quiere acometer alguna operación adicional más allá del lateral izquierdo. Lo comprobaremos tras el Mundial.

La presión. O “disfrutar sin la pelota”, en palabras de Alonso. Hasta el partido de la Juve este punto ha ido en progresión, con cada vez más ratos de intentos de robo en la zona alta, como dicen ahora los modernos. La filosofía está clara, el primer defensa para el tolosarra será el delantero. El esfuerzo es innegociable. Del afianzamiento de esta idea en la plantilla y su convicción real dependerá buena dosis del éxito del equipo.

Los cambios. Ya no se espera a los minutos de la basura. Y en parte es lógico por la carga de encuentros y la temperatura del inclemente verano estadounidense. Más allá del momento, Xabi lo tiene claro: cuando desea amansar el partido, Modric y Ceballos son sus reclutas favoritos.

A todo ello, podemos añadir varios temas clave. Veamos:

El primero es el caso Gonzalo, que ha decidido no derribar la puerta, sino volar el edificio y convertirse en una realidad. Ante la falta de Mbappé, el canterano ha respondido a la apuesta de Alonso, que desecha la idea de los falsos nueves —a veces la excusa perfecta para recolocar una estrella y no mirar hacia abajo— y apuesta por un punta clásico, de los que fija, limpia y da esplendor. Su gol ante la Juventus, con aires de Santillana, afianza la idea de que sólo con un tipo como Gonzalo merodeando el área se le puede sacar todo el rédito a los centros medidos de Trent. ¿Quién los rematará cuando no haya un delantero puro? “Este Mundial es la oportunidad de mi vida”, ha declarado la sensación madridista del torneo (con permiso de Huijsen). Y la está explotando. Veremos su papel en la temporada.

El segundo son las grietas. De acuerdo con lo visto, existe un Triángulo de las Bermudas peligrosísimo para el Madrid, el conformado por el central diestro, Trent y Güler. Así lo vio la Juve y a punto estuvo de explotarlo hasta que el técnico blanco ajustó las posiciones y funciones del turco y Valverde. Apostar por el joven jugador como estratega suena maravillosamente, sobre todo en la planta noble del Bernabéu, pero es obvio que sus características de base no son aportar el corte y rasga necesario en el escalón donde está operando, el centro de la creación. Es pronto para condenar, pero intuimos que rivales con más poderío ofensivo no dejarán escapar este punto de fuga.

Y el tercero, las dudas sobre si la nueva responsabilidad presionante de Vinícius no apaga su chispa o mengua una de sus principales virtudes, la insistencia. Cae por lógica que recorrer más kilómetros tiene su repercusión en el cansancio del jugador, por lo que Alonso tiene trabajo ahí para estudiar el equilibrio perfecto que no cercene las alas del brasileño, uno de los principales argumentos ofensivos del equipo.

 

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Anoche el Real Madrid consiguió frente a la Juventus el pase a cuartos. En un partido que dominó por completo el equipo de Xabi Alonso, el marcador se nos antoja cortísimo, pues perfectamente pudimos hacer tres o cuatro goles al equipo de Turín. Michele Di Gregorio fue el hombre del partido. Hasta anoche no conocía de su existencia y el portero de 27 años me sorprendió. Los italianos parecen tener la fórmula secreta para parir guardametas de nivel. Di Gregorio fue un muro en la portería y por momentos consiguió desquiciar a todos los jugadores merengues.

En el Madrid volvieron a brillar los once futbolistas titulares, pero un hombre destacó con brillo propio: Gonzalo García. Además de abrir el marcador con un cabezazo impecable, el canterano se mostró de nuevo participativo y sorprendentemente clarividente. Gonzalo es un delantero que juega aparentemente fácil, no escatima esfuerzos y siempre elige bien. El madrileño está dejando tantas actuaciones brillantes que bien merece el texto laudatorio que Antonio Valderrama le brindó este martes en La Galerna.

Partido a partido, este Real Madrid de Xabi Alonso va tomando un cuerpo estimable. Podemos decir sin exagerar que los jugadores parecen haber aprendido rápidamente la lección que su nuevo técnico les inculca desde el minuto uno: juego combinativo, seriedad en el juego, polivalencia y rapidez. Dean Huijsen se ha adaptado a la perfección a su nuevo equipo y Trent Alexander-Arnold va dejando destellos de su calidad. Anoche sirvió un centro perfecto para que Gonzalo abriera el marcador.

El Real Madrid buscará el sábado 5 de julio en Nueva Jersey el pase a semifinales. El cuadro se le queda bastante abierto para llegar a jugar contra PSG o Bayern de Múnich el pasaporte a la final de la primera Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2025. Podemos afirmar que nuestra presumible semifinal sería una final anticipada, pues en la otra parte del cuadro el Chelsea es el único equipo teóricamente serio. La caída del Inter de Milán y del Manchester City dejan bastante despejado el camino al título para el equipo de Londres.

Gonzalo es un delantero que juega aparentemente fácil, no escatima esfuerzos y siempre elige bien

Y entre partido y partido de este Mundial de Clubes, siempre hay tiempo para reflexionar sobre el verano futbolístico, los fichajes y las expectativas. Para ello, invito a la reflexión ponderada. Como aficionados, podemos aspirar a lo máximo y querer la luna, pero es mucho más sano y realista poner en perspectiva nuestros deseos en función de nuestras posibilidades.

El Real Madrid llega a este verano con gran parte del trabajo hecho. Hizo los deberes para afrontar con garantías la Copa Mundial de Clubes de la FIFA e incluso puso la guinda en el pastel con el fichaje de Franco Mastantuono. La joven perla argentina se incorporará justo para la pretemporada tras el Mundial. Las expectativas con el jugador de River Plate son máximas. Y la verdad, los partidos que he visto en el campeonato del mundo son muy buenos. Imposible no ilusionarse con un talento así.  No obstante, entre las filas del madridismo se cierne cierta preocupación. Para muchos, la plantilla tiene muchas lagunas.

Nos hemos pasado media temporada leyendo que el Real Madrid necesitaba urgentemente un central y un lateral. Ahora que los tenemos, necesitamos dos más. O tres. No basta con la llegada de Trent Alexander-Arnold y Dean Huijsen. Tampoco valdría si llegase Álvaro Carreras. Para el respetable, sediento de ambición, el club debe traer más refuerzos. Pues sí, pero paso a paso. ¿Acaso queremos que el Madrid traiga refuerzos de nivel de un plumazo? ¿Esto es viable? No. Normalmente, para reforzar bien toda una línea necesitas tiempo y ventanas de fichajes.

A su vez, se nos dice que el Real Madrid necesita un 5 de toque y clase. Al parecer el fichaje de un 5 es la solución para todos nuestros males. ¿Qué jugador se propone? Cualquiera. Se comenta que Martín Zubimendi es la reencarnación de Fernando Redondo. Inclusive, para algunos Rodri Hernández es el hombre. Tras un año en blanco recuperándose de una lesión de larga duración, para muchos el español es una obligación. Si el Madrid no va por él es que Florentino es un blando. Es más, si finalmente el 5 no llega a venir, temporada perdida. Nuestros centrocampistas son unos piernas, unos tuercebotas. Ninguno vale.

Como aficionados, podemos aspirar a lo máximo y querer la luna, pero es mucho más sano y realista poner en perspectiva nuestros deseos en función de nuestras posibilidades

Y ahora, en un triple salto mortal, el problema vuelve a ser el 9. ¡Cómo no! Todos los veranos el mismo cuento con el 9.  Kylian Mbappé es el actual Bota de Oro 2024-25 pero para muchos no tiene gol. Con 31 tantos y 62 puntos, el francés no tiene olfato de killer. Se añora una figura tipo Joselu. Para mi sorpresa, Ante Budimir es el hombre deseado. El delantero croata de 34 años, actual jugador del C. A. Osasuna, sería el relevo adecuado para el rol de revulsivo. Yo no doy crédito, pero es lo que se demanda.

Todo va fluctuando. Me acuerdo perfectamente del verano de 2023 cuando llegó Joselu. Todavía recuerdo el cachondeo en redes con aquello de “el 9 es Joselu”. El canterano volvía al club de su vida entre el estupor de buena parte de la afición. De hecho, dejé constancia de ello en mi columna del 22 de junio de 2023 llamada El madridismo ansioso. Dos años más tarde, la ansiedad sigue haciendo estragos. Recomiendo a todos mucha paciencia y refugiarse debajo de un buen aire acondicionado. ¡Feliz verano!

 

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El Madrid logró su pase a cuartos del Mundial de Clubes ante la Juve y desde fcQuiz te retan a acertar las ocho preguntas que han ideado para medir tus conocimientos sobre la trayectoria de los blancos en el torneo.

¿Aceptas el reto?

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Buenos días, amigos. El Real Madrid ya está en cuartos del Mundial de Clubes tras vencer 1-0 a la Juventus de Turín, equipo —según insistieron en DAZN— «en construcción», suponemos que a diferencia del Madrid, que lleva siendo entrenado por Xabi Alonso varios decenios.

Lo cierto es que la victoria no fue fácil. Por varios motivos. Xabi repitió planteamiento con tres centrales, pero la Juve comenzó más retraída de lo esperado y el juego blanco era espeso como un café con pegamento sin desnatar. Al Madrid le costaba crear ocasiones mientras los bianconeri gozaron de un par de ellas buenas.

En esos momentos, comenzaron a leerse los habituales «el Madrid no juega a nada» o «fulanito o menganito no sirven en absoluto». Lógico, ¿quién tiene media hora de paciencia con el Madrid?

Entonces llegaron primero la pausa para hidratación y después el descanso. El entrenador vikingo aprovechó los recesos para ajustar las ruedecitas tácticas de la escuadra como si estuviese sintonizando un televisor de 1978. Unas vueltecitas para subir a Tchouaméni, otras para recolocar un poco a Güler, unas pocas más para ajustar el tracking y el contraste.

Resultado: a los pocos minutos el Madrid estaba bombardeando la meta italiana, defendida con muchísima brillantez por Di Gregorio, arquero con nombre de papable y más rápido de pies y manos que un pulpo girando atado a un ventilador.

Como apunta con acierto el galernauta @jorgeneo, «Descanso + pausas de hidratación es darle demasiadas ventajas a Xabi Alonso. Maestro». No descartéis que de repente surja un movimiento para abolir ambos paréntesis del juego acusando al Madrid de hacer trampas por contar con un entrenador inteligente.

Descanso + pausas de hidratación es darle demasiadas ventajas a Xabi Alonso. Maestro 🪄

— Jorge (@jorgeneo) July 1, 2025

Aclaración para los que se la cogen con papel de fumar: el párrafo anterior no supone un ataque a Carlo Ancelotti, entrenador más laureado de la historia del Real Madrid.

El escudo antimisiles juventino funcionó hasta que Gonzalo —desencadenado, como dice Marca— brincó, marcó los tiempos y remachó de cabeza a la red un centro gourmet de un Alexander-Arnold que quiso subirse al tren de las asistencias.

A todos nos vino a la cabeza Santillana. Incluso a los que no lo vieron jugar nunca en directo. Porque Charly es un trocito de la historia del Madrid grabado en las cadenas de nucleótidos que se trasmiten de generación en generación blanca.

Gonzalo presiona, Gonzalo asiste, Gonzalo descarga, Gonzalo Marca. Gonzalo Unchained, habría titulado Tarantino. El Dr. Xabi Schultz le ha otorgado libertad y Gonzalo García, liberado de los grilletes de la cantera, cabalga con el primer equipo por los campos del Mundial siendo determinante. Ningún rival ha salido vivo con el madrileño en el campo.

En puridad, Gonzalo no fue el futbolista que mejor jugó, pero sí el más decisivo: marcó el gol de la victoria. El MVP oficial fue Valverde. La exhibición del uruguayo fue una animalada técnica, táctica y física.

Hace más de cuatro años, Fred Gwynne vaticinó que Valverde acabaría siendo capitán del Real Madrid y ha acertado de pleno.

Valverde acabará siendo capitán del Real Madrid.

Y esto, más que un deseo, es una certeza. pic.twitter.com/6CPZN4a2gX

— fred gwynne (@FGwynne) April 14, 2021

Capitán en todos los sentidos y el jugador que hace la vida más fácil a Xabi, según las propias palabras del técnico. Alonso, como afirma nuestro editor Jesús Bengoechea en No es solo que esto pinte bien: «ha conseguido establecer en tiempo récord un nuevo paradigma de juego que los futbolistas están haciendo lucir con profesionalidad y entusiasmo, tanto las caras nuevas como los viejos héroes». Logro nada desdeñable que invita al optimismo.

Hay más motivos para la ilusión, por ejemplo el desempeño de Tchouaméni en defensa, en el medio o donde le pongan. Al bueno de Aurélien le volverán a crucificar al primer partido malo, que lo habrá, como los tienen todos, pero el estado de forma y su importancia en el equipo son elevados.

Tenéis más detalles de lo sucedido en el encuentro en la crónica de Paco Sánchez Palomares, las notas de Genaro Desailly y la crónica arbitral de Alberto Cosín.

Mientras el Madrid exhibía palmito en el Mundial de Clubes, Tebas intentaba contraprogramar a su mayor activo, el propio club blanco, realizando el sorteo de LaLiga durante el choque mundialista. Se dejó llevar por su odio sarraceno y quedó retratado, apenas nadie se enteró de la rifa de bar. Casi ni se menciona en las portadas, salvo algún pequeño recuadro.

El problema de Tebas, y del resto de antimadridistas, es que el Madrid es demasiado grande para opacarlo. Si tapas el sol con el dedo, el único que deja de verlo eres tú, el resto del mundo sigue deslumbrado por su luz.

Porque, como escribe hoy Athos Dumas en El arte cinematográfico en Miami: «El amo del mundo, en Miami, no era por supuesto el mafioso Tony Montana, víctima de sus propios pecados y de su decadencia moral. El amo del mundo de la tarde en Florida era una vez más el mejor, el equipo de las 15 Copas de Europa, el club de los 600 millones de seguidores en redes sociales».

Pasad un buen día.

Miami es conocida mundialmente como lugar de ensueño, paradisíaco, segunda residencia de numerosos millonarios, el sueño de miles y miles de hispanos que la consideran el Eldorado del siglo XXI.

Ciudad cinematográfica por excelencia, allí fue donde Fredo Corleone gestó su caída en desgracia ante su hermano Michael y donde Tony Montana, el Scarface de los años 80, se creía el amo del mundo.

Nunca fue Miami una ciudad futbolera en Estados Unidos, está a gran distancia de Los Ángeles y también de otras pioneras como Seattle o Portland. En el mundo del deporte, Miami tuvo un gran equipo exitoso en los años 70, los Dolphins —que ejercerán próximamente de local en el Bernabéu ante los Commanders de Washington—, campeones de la Superbowl en 1972 y 1973, y ya en este siglo los Heat lograron tres anillos de NBA (2006, 2012 y 2013) a los mandos del mago Pat Riley —primero como entrenador y luego como máximo dirigente—, con figuras estelares como Shaquille O'Neal y, sobre todo, Dwyane Wade y LeBron James.

Que no sea futbolera por tradición no significa que no guste el fútbol —soccer por aquellos pagos—, de hecho, aparte del nuevo rico Inter de Miami (fundado tan solo en 2020), son unos apasionados del Real Madrid desde siempre, sobre todo desde las giras americanas de los merengues. Ha contrastado sobremanera los llenos que ha logrado el Madrid en el Hard Rock Stadium (home of the Dolphins) respecto a asistencias de otros equipos en ese mismo recinto. Comparaciones más odiosas que nunca. El Real Madrid vende y enamora allá por donde aparece, los demás equipos están a años luz.

Como bien se dijo en DAZN, durante el partido de octavos Real Madrid-Juventus, posiblemente la proporción de madridistas versus juventinos era de 98 a 2. Estadio lleno y blanco, a veces ni siquiera en el Santiago Bernabéu se ve dicha proporción. Entusiasmo total y gente feliz luciendo sus zamarras de Mbappé, de Modric, de Cristiano, de Jude.

El amo del mundo, en Miami, no era por supuesto el mafioso Tony Montana. El amo del mundo de la tarde en Florida era una vez más el mejor, el equipo de las 15 Copas de Europa, el club de los 600 millones de seguidores en redes sociales

El partido tardó en arrancar por parte merengue, con un par de despistes defensivos que propiciaron alguna tímida ocasión de Kolo Muani, lanzado por el mejor bianconero, el turco Yildiz. A partir de ahí, poco a poco, fue marcando el equipo madrileño el ritmo del partido, calentaban motores Valverde y Bellingham, empezaba a culebrear Vinícius. Aunque al descanso se fue con empate a cero, había un equipo claramente superior al otro, y el meta Di Gregorio ya había evitado varios platos rotos.

En la segunda parte, los primeros 25 minutos fueron una sinfonía interminable de ocasiones blancas, comandados por una dupla excepcional, Valverde-Bellingham y con unas incursiones de Vinícius que rememoraron las mejores intervenciones del carioca en la temporada 23-24, la mejor de su carrera. Apenas se sufría en defensa, con un Tchouaméni convertido cada día más en el jefe absoluto, y los carrileros Fran y Trent, empezaban a volver locos a los piamonteses.

Precisamente tras una serie de bombardeos sobre Di Gregorio, Alexander-Arnold puso un centro en la línea del área pequeña y allí surgió, cual el Puma Santillana, el joven Gonzalo García, que suma cuatro titularidades consecutivas y en cada una de ellas una acción de valor gol: 1 asistencia de lujo a Güler ante Pachuca y un gol en cada una de las contiendas ante Al-Hilal, FC Salzburg y Juventus.

Hubo más ocasiones mientras que Courtois tuvo que hacer su hazaña de cada día, evitando un tiro de Conceiçao como el que espanta un moscardón molesto. Valverde incluso estuvo cerca de marcar de chilena, y Tchouaméni a punto estuvo de anotar el 2-0, aunque lo evitó una intervención primorosa de Di Gregorio, que mereció el sueldo que alguno de sus compañeros de defensa no se ganaron a pulso.

El amo del mundo, en Miami, no era por supuesto el mafioso Tony Montana, víctima de sus propios pecados y de su decadencia moral. El amo del mundo de la tarde en Florida era una vez más el mejor, el equipo de las 15 Copas de Europa, el club de los 600 millones de seguidores en redes sociales. El que llena los campos y el que realmente es el motor de esta competición, el Mundial de Clubs, al que se puede augurar desde ya que va a tener una notable continuidad. La imagen en el palco con Infantino, ufano por el espectáculo merengue, al lado de un más que satisfecho presidente Florentino Pérez, es posiblemente una de las imágenes de este torneo. No hacen falta City, ni Inter, finalistas recientes de finales de Champions.

Miami fue como una sustancia con fines medicinales, no como en los tiempos de la serie que hizo famoso a Don Johnson, Corrupción en Miami, o, mejor dicho, Miami Vice en versión original. Y es que el Real Madrid, incluso tras una temporada mediocre, sigue siendo no una droga, sino un fármaco benigno, una adicción saludable que nos hace vibrar y olvidarnos de los 40 grados perennes en la capital.

Ya estamos en cuartos de final, y el sábado a las 10 de la noche habrá muchos millones de espectadores de todo el mundo para ver el film bélico protagonizado por el Real Madrid y el Borussia Dortmund. Esto es cine, queridos, de acción y de emociones. Y la secuela de la película de Miami se va a rodar nada menos que en la capital del mundo, Nueva York, quizás la urbe más veces filmada en la historia del celuloide. Con un actorazo de primer nivel de protagonista: el Real Madrid Club de fútbol.

 

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Lo de que esto pinta bien ya lo habíamos dicho, y además es más propio de la fase de grupos, cuando la falta de familiaridad con el torneo y el raro momento de su desarrollo nos engendraban unos juicios poco apasionados, de mero ensayo veraniego. Ahora, llegados a cuartos, tras eliminar a una Vecchia Ma Forte Signora, esto ya no va tanto de decir si la cosa pinta bien o mal, sino de establecer como una verdad sólida que el Real Madrid puede ganar el Mundial de Clubes en su primera edición.

Al serlo, no puede por definición hablarse de un título con prestigio ni solera, si bien todo hace intuir que lo será a despecho de quienes se oponen, que lo hacen como la zorra mirando las uvas. Lo cierto es que el Madrid está a tres partidos de ganar un trofeo con trazas de incipiente pero máxima grandeza. La perspectiva histórica de lo que es el club blanco acarrea una vocación pionera en el éxito, y esta perspectiva puede cumplirse. Lo hará o no, pero celebremos la expectativa, que se torna factible porque (ahora sí lo diremos) esto pinta bien.

Espoleado por una fe ciega, de la que ha dado muestras en público y desde muy temprana hora, Xabi Alonso ha conseguido establecer en tiempo récord un nuevo paradigma de juego que los futbolistas están haciendo lucir con profesionalidad y entusiasmo, tanto las caras nuevas como los viejos héroes. Tiene gracia llamar viejo a Vinícius, pero al brasileño lo adorna el compromiso de los veteranos en contra de las opiniones de sus odiadores, de desesperante superficialidad (las opiniones, no los odiadores, aunque quizá también). Xabi parece obstinado en avanzar en una transformación ya ensayada. Vini no va a ser solo un gambeteador, ni siquiera el mejor gambeteador del mundo. Va a ser un maestro del pase con el exterior, de la templanza frente al portero, del virtuosismo con sentido y de la lectura de cada encuentro. Produce infinita pereza reconducir a los escépticos (máxime cuando se sospecha de sus motivaciones subliminales), pero parece que hace falta. No juega mal, simplemente es otro futbolista más redondo, más completo, y como tal más sostenible en el tiempo. Un regateador explosivo te dura con suerte unos pocos años. Este Vini va a durar mucho, y ya me relamo ante la exasperación de sus detractores, lleven la camiseta que lleven.

esto ya no va tanto de decir si la cosa pinta bien o mal, sino de establecer como una verdad sólida que el Real Madrid puede ganar el Mundial de Clubes en su primera edición

Por lo demás, Gonzalo es una realidad apabullante ya. Un tío que marca prácticamente siempre es más que una solución esporádica. Huijsen está redefiniendo la salida de balón del equipo, y está llamado a ser una leyenda pese a que sus maneras pausadas parezcan regañadas con la épica. No lo están. Trent tampoco será nunca el pecho frío que nos han retratado los agoreros, por la sencilla razón de que Xabi no le dejará serlo. Si consigues inyectar de ardor guerrero el esternón de un tipo capaz de poner el balón donde le da la gana, tendrás todas las papeletas para el éxito (¿no representaba el propio Xabi esa dualidad?).

Son los nuevos y son los de siempre. Un Valverde más ofensivo que nunca (Xabi confesó que le recordaba a Steve Gerrard) y un Tchouaméni rocoso podrían encontrarse también ante las mejores temporadas de su vida, acompañados por la alquimia de un Güler que une ya pericia con casta.

No sé si me ha notado, pero me gusta este Madrid. Y sí: puede ganar el Mundial.

 

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-Courtois: NOTABLE. Aunque el gran protagonista bajo los palos fue Di Gregorio, que salvó a la Juve en incontables ocasiones, el belga también ofreció su habitual ración de buenas paradas.

-Trent: APROBADO ALTO. Su centro en el gol vale su peso en oro. Desubicado aún a ratos, pero metiendo balones que denotan su gran categoría.

-Fran García: NOTABLE. Omnipresente, y casi siempre con acierto.

-Tchouaméni: SOBRESALIENTE. El mejor de la línea de atrás. Inmaculado, firme, pletórico, y perfilándose en ataque con peligro en remates de cabeza y tiros lejanos.

-Huijsen: NOTABLE. La línea de tres centrales hace que la responsabilidad en la salida de balón esté más repartida, con lo que luce menos su buen pie. Con todo, estuvo impecable. Casi marca en una gran volea desde lejos.

-Rüdiger: APROBADO ALTO. Oficio y liderazgo.

-Valverde: SOBRESALIENTE. Mereció el gol, del que le privó Di Gregorio. Lo intentó hasta de chilena. Marcará muchos con Xabi. Se hizo con todos los rechaces en la frontal de la Juve, como si calzara un imán. Enorme en el corte y pujante en la presión.

-Güler: NOTABLE. Mandón, energético y con detalles geniales. Presiona y roba balones como el que más.

-Bellingham: APROBADO ALTO. Enorme desgaste y un constante peligro para el marco juventino.

-Vinícius: NOTABLE. Sensacional partido en la presión y permanente dolor de muelas por su banda. Su abanico de aportaciones al ataque se va ampliando.

-Gonzalo: NOTABLE. Pocas más intervenciones aparte del gol. Para qué quieres más. Lo suyo va muy en serio.

-Mbappé: SUSPENSO. Muy desdibujado en los 25 minutos que tuvo, sin duda afectado aún por las consecuencias de su enfermedad.

-Modric y Ceballos: SIN CALIFICAR.

-Xabi Alonso: SOBRESALIENTE. Perfecto planteamiento, buscando el vértigo y la pausa cuando convenía en cada ocasión.

 

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