Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Carta abierta a Héctor Fernández

Carta abierta a Héctor Fernández

Escrito por: Jesús Bengoechea23 marzo, 2016
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Estimado Sr. Fernández,

¿ya ha borrado usted su conversación tuitera de la semana sobre La Galerna, o todavía no? Lo pregunto porque tuvo a bien eliminar la que mantuvo conmigo hace pocas fechas con motivo de sus descalificaciones hacia nuestro medio a raíz de la publicación de nuestra entrevista con Álvaro Arbeloa. Me pone usted becqueriano, D. Héctor. Los suspiros son aire y van al aire, las lágrimas son agua y van al mar; cuando un tuit se borra, ¿sabe usted dónde va? Claro que en la época de D. Gustavo Adolfo no existían las capturas de pantalla.

Le recuerdo la historia: usted trató en antena de faltar a nuestro medio tildándolo de “tendencioso” y “ultramadridista”, además de calificar como “mourinhistas” mis preguntas a Arbeloa. Cuando le pregunté si usted nos leía mucho, confesó que nunca hasta la fecha lo había hecho. Cuando le pregunté cómo se permitía descalificar (o incluso juzgar) algo que no conocía, reconoció vagamente su error y hasta emitió algo parecido a unas disculpas. Al saber que usted había borrado nuestro diálogo, me asaltó una duda casi filosófica: ¿el borrado de la conversación por su parte implicaba la retirada de dichas disculpas?

La duda ha quedado resuelta por medio de su conversación tuitera posterior con Jorge Gonzalo (@alogonzo), en la que volvía usted a arremeter contra nosotros de manera sorprendente. Parece que sí, que las disculpas han quedado formalmente retiradas. Confieso que no me había pasado nunca y me encuentro algo perplejo. Ni siquiera las personas con más dificultades para lidiar con sus propios errores que he conocido en mi vida han caído conmigo en algo tan tortuoso como disculparse para luego desdecirse de sus disculpas y volver a atacar. Es desconcertante, pero eso y no otra cosa es lo que usted hizo en la conversación con Gonzalo a la que me refería con mi pregunta inicial: ¿la ha borrado usted ya? Si no lo ha hecho, corra, corra porque la gente es muy mala.

Le dice usted a Gonzalo que me hice el ofendido por lo de “tendencioso” cuando se trata de un adjetivo puramente descriptivo (descriptivo de algo que se admite desconocer, en el mejor de los casos). La Galerna es un medio declaradamente madridista y habría bastado con la utilización de ese sencillo adjetivo para describirnos, pero usted optó por el otro, de clara connotación despectiva. Por si cupiese alguna duda sobre la existencia o no del matiz peyorativo, qué mejor cosa que acudir a la grabación original de su programa. El tono de voz (la magia de la radio) despejará cualquier posible duda. Su programa del pasado 10 de marzo. Es a partir del minuto 52 con 30 segundos.

Nótese cómo, tras la mera descripción (?) de La Galerna –medio que luego declara desconocer- como “tendencioso” y “ultramadridista”, manifiesta usted su sorpresa o desagrado ante algunas de mis preguntas. Por supuesto, está usted en su perfecto derecho de opinar si le gustan o no mis preguntas a Arbeloa. Sólo le pido que, una vez descalificadas las mismas, no trate usted de convencernos de que su descalificación es una simple descripción. Por cierto, dijo usted que las preguntas eran “mourinhistas” o que estaban “formuladas desde el mourinhismo”. Varias preguntas tratan sobre Mourinho. Algunas parten de la base (en una entrevista es bueno que haya un punto de partida lo más avanzado posible) de una común admiración por la mayor parte de lo hecho por Mourinho en el Real Madrid, pero también pregunté a Arbeloa por el famoso dedo en el ojo y por lo que muchísimos madridistas (algunos incluso mourinhistas) consideran un error táctico capital del portugués en la semifinal de los penaltis contra el Bayern de Múnich. Yo creo que no sólo usted opinó sobre un medio que no conocía, sino que además juzgó y condenó una entrevista que no había leído en su integridad.

“Tendencioso”: visto. “Preguntas mourinhistas”: visto. Nos hemos dejado lo mejor para el final.

En la conversación que mantuvimos, y que usted borró poseído por el espíritu del romanticismo de Bécquer, le admití el adjetivo “ultramadridista” en tanto en cuanto el prefijo ultra- sirve para enfatizar el adjetivo que le siga. ¿Es La Galerna “ultramadridista”? Lo es en tanto en cuanto es muy madridista, extremadamente madridista, exacerbadamente madridista. Ahora bien. En la conversación con Gonzalo, la que no sé si ya habrá borrado o no, y refiriéndose a La Galerna, dice usted “pasar de rollos ultra”. Es muy difícil, es prácticamente imposible concluir que la retirada del adjetivo, optando por quedarse ahora sólo con el prefijo (que dejaría de ser tal), no encierre una intencionalidad, y en ella demuestra usted tanta mala idea como –de nuevo- absoluto desconocimiento del terreno que pisa, lo cual por desgracia vuelve a ser insuficiente para impedirle opinar. Sepa usted, D. Héctor, que si hay un medio aborrecido por los ultras (en el sentido que usted inapelablemente quiere darle al término), y que sufre los ataques de estos, ese medio es precisamente La Galerna. Por favor, pregunte usted a quien sepa de esto y luego, si quiere, discúlpese por este nuevo prejuicio, ahora ya bastante más grave. No me quedaré, no obstante, esperando sus disculpas, no tanto por no considerarlas muy probables como por no tener como costumbre esperar disculpas que luego puedan ser eventualmente retiradas. A mí las disculpas me sirven sólo cuando tienen ciertos visos de vigencia. Soy así, qué le vamos a hacer.

Con todo, lo que podría ser de gravedad aún mayor es la siguiente alusión a La Galerna en su conversación con Gonzalo: “No tengo intención de que por dar mi opinión me pongan en un punto de mira gratuitamente”. ¿Está usted sugiriendo que La Galerna, por el mero hecho de haber salido al paso de unas descalificaciones SUYAS sobre nosotros, está incitando a algún tipo de conducta agresiva contra usted? ¿Somos responsables de lo que desaprensivos que se esconden bajo nicknames puedan decirle en las redes sociales? Yo ya le aseguré en la conversación borrada (por usted, no por mí) que condeno tajantemente cualquier conducta de ese tipo, hasta el punto en que me siento mucho más cercano a usted (con todo lo que nos desune) que a cualquiera de esos energúmenos que se escudan en el anonimato para emitir insultos y no digamos amenazas. Si alguien, de hecho, pretende aprovechar la coyuntura de una afinidad con el presente artículo para insultarle o amenazarle a usted, ese alguien cuenta de antemano con mi condena y mi repugnancia. Nada de lo que antecede a esta frase en esta carta importa lo más mínimo en comparación con cuánto importa la observancia de unas reglas mínimas de respeto. Nosotros en La Galerna utilizamos la ironía y a veces nos expresamos con vehemencia, pero observamos dichas reglas ABSOLUTAMENTE SIEMPRE, y no somos responsables de que otros (coincidan o no con nuestras opiniones) no se conduzcan de la misma forma.

No tengo intención de mantener con usted la menor polémica tuitera. Primero, porque no quiero que pueda usted decir que aprovecho su mayor notoriedad actual –mayor que la nuestra, quiero decir- para promocionar nuestro medio. Segundo, porque detesto las polémicas y las controversias. Tercero, porque no practico el evanescente arte del suspiro que es aire y va a al aire, descartando el tratar con personas que (como tarantinianos señores lobo de la soberbia) van por ahí borrando rastros de sus disculpas. De hecho, para impedir la incómoda opción de fútiles intercambios de opiniones, que mañana puedan ser eliminados, procedo en este momento a dejar de seguirle y bloquearle en Twitter. No me gusta perder el tiempo con discusiones que tienen lugar pero luego son susceptibles de no quedar. No se lo tome a mal.

Bástese este texto consigo mismo.

Cordialmente.

micrófono radio