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Carajillo mañanero

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Carajillo mañanero

Escrito por: La Galerna28 septiembre, 2018
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Buenos días. Aunque las llagas del lacerante vapuleo sufrido en el Pizjuán no han cicatrizado aún, ya estamos bien porque no podemos permitirnos el lujo de seguir estando mal. Podríamos tal vez seguir mal si no hubiera un derbi contra el Atleti a la vuelta de la esquina, mañana sábado para ser exactos. Si no lo hubiera, seguiríamos un rato más restañando las heridas, entre pucheros y sollozos. Menos mal, realmente, que la inexorabilidad del calendario nos fuerza a dejar de quejarnos, levantar la cabeza y mirar hacia delante. Menos mal, en definitiva, que la inexorabilidad del campeonato nos fuerza a no dejar de ser madridistas ni un solo día.

Como si se nos hubiera pasado ya el miedo de Sevilla, Marca reemplaza un monstruo por otro en nuestro pequeño catálogo de los horrores. Diego Costa, amigos. Qué pereza, ¿no? Pues sí, pero la pereza es como la autocompasión: necesitan de un buen calendario que les zarandee para pasar a un segundo plano. Dice Costa que el Atleti siempre le tiene ganas al Madrid, y lo cierto es que no nos hubiera importado que la frase viniera de algún otro componente del vestuario atlético para que nos sonara un poco menos gore. ¿Ganas cómo?, casi no nos atrevemos a preguntar. Ganas de... ¿de qué?, balbuceamos trémulos, con la voz encogida como la de Clarice ante el Dr. Lecter.

El derbi va a ser (siempre lo es) un partido para hombres, y si hay algo de lo que adolecieron los hombres de Lopetegui en Sevilla fue de testosterona. Sin embargo, está escrito que el Madrid puede ofrendar una noche de placer a una de sus facciones anti más sarnosas, pero nunca encadenará dos. El Madrid se parece a Dios en muchas cosas, entre otras en que a veces no hay quien lo entienda, pero también en que nunca ahoga por más que apriete. Nunca o casi nunca. De vez en cuando pone a prueba nuestra fe y administra temporadas en blanco que provocan nuestra asfixia, pero no es a eso (ni a perder dos veces seguidas ante sendos rivales encarnizados) a lo que nos tiene acostumbrados.

Ouija Daily, en cambio, parece dar la derrota del Madrid como la opción más probable, si nos atenemos a su portada, en virtud de la cual cabe colegir (¿o son ya cosas nuestras?) un solapado favoritismo por los del Cholo.

Sí, amigos. El Madrid va a menos y el Atleti a más. El Madrid va para abajo y el Atleti para arriba. Arriba, abajo, al centro y pa’dentro, como diría más de un redactor de este medio a las 8:55 AM. La nunca bien ponderada tradición del carajillo mañanero ha sido práctica al uso en la redacción de la Ouija desde tiempos inmemoriales y en consonancia con el espíritu castizo de la publicación. No es tanto cuestión de alcohol como de folclore : el chotis, el cocido con el entrenador de turno, el riguroso cómputo de los minutos jugados por españoles (nunca suficientes), el carajillo mañanero y la predilección por el Atleti en los derbis y fuera de los derbis. El Atleti es el equipo realmente castizo de la capital porque para eso es propiedad parcial de unos chinos. Nada hay más castizo hoy en día que un chino que vive en Madrid, regenta un establecimiento comercial abierto 24/7 para todos los madrileños y se hace llamar Antonio (como Antoñete) para que su nombre sea inteligible para los locales, nada que forme parte de un modo más inseparable del paisaje capitalino que ese chino con su tienda en Chamberí y por ese lado el círculo se cierra divinamente. Al Atleti vía el casticismo pasando por China y por la Ouija.

A la prensa afín al eterno cuartofinalista de la Liga de Campeones, por su parte, le ha venido Dios a ver con la abultada derrota de los de Madrid que no representan lo castizo ni son el equipo del pueblo (chino) en Sevilla. Su escandalosa derrota en Leganés ha quedado eclipsada, y para terminar de echar pelillos a la mar surge ahora el asunto del nuevo escudo del Barça, que tanto respetamos en La Galerna en cualquiera de sus versiones. Hay mucho casticismo en ese escudo también (en el viejo y en el nuevo, que es casi igual), con las barras amarillas y rojas de la bandera catalana, bandera que nos sorprende no ver más realzada aún en esta nueva versión heráldica del més que un club. El casticismo es otra cosa que hermana mucho a Barça y Atleti, si bien no tanto como el odio al Real Madrid. El escudo del Atleti (creemos que siguen estando ahí el oso y el madroño) es otra admirable manifestación de amor al terruño, como lo es la inclusión de la senyera en el escudo de los eternos cuartofinalistas de la Liga de Campeones. Ese oso y ese madroño son puro nacionalismo madrileño, si tal cosa existiera. No descartando como no descartamos algún día la fusión de ambos clubes, Atleti y Barça, unidos por el odio al más grande, ¿por qué descartar la opción de un osito que se asoma mimosón ente las barras rojas y amarillas? Dejamos la idea para los creativos, siempre por delante de su tiempo, a la hora de plasmar gráficamente la futura simbiosis entre ambas entidades.

En cuanto al madroño, que con todo el respeto nos sobraría en este hipotético escudo común, plantemos uno en la puerta de la redacción de As, sabedores como somos de sus tendencias atléticas y de las propiedades antioxidantes del fruto del madroño que tan bien le vendrían a una publicación tan patentemente oxidada. Es bien sabido, por otro lado, que cantidades significativas en la ingesta de dicho fruto producen efectos muy similares a los del consumo de alcohol, con el consiguiente ahorro en carajillos.

Pasad un buen día.