Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Históricos
Origen y evolución de la camiseta del Madrid

Origen y evolución de la camiseta del Madrid

Escrito por: Antonio Valderrama29 abril, 2016
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

La camiseta de un equipo de fútbol es el pabellón de un barco. La enseña, lo visible. Sus colores, su diseño, no son cosas baladíes: son los pendones de la tribu, han de ser reconocibles al primer vistazo y sobre todo han de servir para que los tuyos se sientan representados. Identificados. El blasón es el escudo y la camiseta es lo que tremola al viento, la bandera en lo alto de la torre. La historia de la camiseta del Real Madrid es la del primer fútbol, la gestación, la etapa embrionaria del fenómeno de masas posterior.

El color blanco ha configurado la manera en que el Madrid es percibido en España y en el mundo. 'Los blancos' es expresión hecha para referirse al equipo y al club, así como el más moderno 'merengue', que naturalmente deriva de lo mismo. El blanco ha conformado la expansión estética, ha definido culturalmente al Real y ha identificado incluso unos valores o categorías morales asociables al devenir histórico del equipo: el blanco nuclear como sinónimo de pureza, el blanco radiante que puede mancharse de tierra, de barro, de sangre, pero nunca de vergüenza, etc.

En el Acta Fundacional del Madrid Football-Club, de abril de 1902, se decía lo siguiente al respecto del uniforme del club nonato: “Pantalón y blusa blancos, medias negras con vueltas y cinturón con los colores nacionales, completándose con un casquete azul oscuro. La blusa está cruzada por una ancha banda morada, representativa del austero color de Castilla, en la que figura el escudo de Madrid bordado en colores.”

El origen del blanco

Tal y como describía el Acta Fundacional, aparece vestido el primer futbolista del Madrid, en la imagen icónica que abre el siglo XX, el siglo del Real, al que todavía restaban algunos años para ser coronado. Es la portada del semanario ilustrado español Nuevo Mundo, referencia editorial en el paso del viejo siglo al nuevo. Este bigotudo elegante que aparece golpeando una pelota de cuero ceñía una blusa blanca y calzaba recias botas negras. Es más que probable que la inspiración estética y textil que orientó a los fundadores del club fuese otra entidad pionera célebre en aquel tiempo: el Corinthian de Londres.

Origen Equipaje Madrid

Muchos de los hombres que fundaron el Madrid tenían ya experiencia en la organización de sociedades deportivas madrileñas. Procedían de familias burguesas, acomodadas, y habían podido estudiar durante algunos años en Inglaterra, completando su formación. Eran casi todos estudiantes del Liceo Francés y del Instituto Libre de Enseñanza. De Inglaterra se trajeron la afición a muchos de los deportes al aire libre que luego fecundaron España, y también referencias de los clubes entonces en boga en Gran Bretaña. Desde 1882, había un club de football en Londres que causaba furor por su particular personalidad: el Corinthian Football Club. Era una sociedad de estricta naturaleza amateur: en sus estatutos rezaba que “se mantendría como un equipo amateur, sin competir por ningún trofeo o recompensa”. Jugaban al margen de la FA, corsarios del balón. Pronto adquirirían fama internacional por sus goleadas a los principales equipos profesionales del momento en Inglaterra, y por sus giras internacionales. Serían los primeros Globetrotters de la Historia.

En 1898 nace en Madrid el primer equipo de fútbol de la ciudad: la Sociedad de Foot-Ball. Sus colores eran el rojo de la camisa y el azul oscuro de los calzones y las medias. En 1899, sir Arthur Johnson, Julián Palacios y otros díscolos se escinden y crean la Nueva Sociedad. Optaron por el blanco níveo, inspirados por la fama del Corinthian. La divergencia cromática fue insalvable: impidió la reconciliación entre ambos equipos, dio lugar a la creación del mítico Sky, heredero del azul y del rojo, y el embrión del futuro Madrid Football Club seguiría siendo blanco hasta su fundación oficial, en 1902. En aquel tiempo, el Corinthian conformaba todo el plantel de la selección inglesa de fútbol. Este era un fenómeno extraordinario: un club no federado aportaba todos los jugadores con que el equipo de la Federación inglesa competía en los compromisos internacionales. No se sabe con demasiada exactitud, pero es probable que, también por aquellos años, el Corinthian disputara varios partidos en España, en una gira mundial que contribuyó no poco a la difusión de aquel extraño juego que hacía correr a los hombres por los descampados, en ropa interior, para amohinamiento de las buenas gentes.

Tanta fue la influencia de este equipo que, si uno compara el primer escudo propiamente madridista, el del acrónimo en grandes letras azules, con el del Corinthian, puede encontrar fácilmente las semejazas estilísticas.

Escudo Corinthian

Este equipo inglés vestía, además de con blusa blanca, con calzas y medias negras. Las medias del uniforme del Madrid, como prescribían sus estatutos fundacionales, también eran vueltas. A pesar de que en los primeros tiempos del club, llegaron a usarse camisetas rayadas (al modo de la camiseta actual del Rayo Vallecano, o de River Plate) ocasionalmente, la blanca sin mancha se impuso por costumbre, a medida que el Madrid fue incorporándose a los primeros torneos serios que empezaban a organizarse en España. El pantalón siguió siendo blanco hasta la temporada 1924-1925. Ese año, el Madrid quiso emular aún más al Corinthian, espejo de virtudes románticas. Hay que tener en cuenta que, además de la fama que el equipo inglés tenía (tras acumular sonoras victorias frente a campeones de Liga y Copa del fútbol profesional inglés, y meterle 11 goles al Manchester United en la que es todavía la peor derrota del gigante mancunian en toda su Historia) en aquellos años se dirimía en España una cuestión fundamental: la de la profesionalización del balompié. A favor y en contra se esgrimían muchos y enconados argumentos. La perversión del juego, la consideración de los jugadores como trabajadores asalariados (casi todos eran universitarios o profesionales liberales que jugaban por “sport”, perdiendo dinero o ganando muy poco, casi siempre complementos a sus ingresos laborales) y otras razones por el estilo formaban parte del debate ordinario. Por influjo de algunos de sus miembros, el Madrid adoptó ese año el uniforme reglamentario del Corinthian: camiseta blanca, pantalones y medias negras. A pesar de que aquel año el Madrid ganó el torneo amistoso llamado Copa de la Asociación de la Prensa, perdió con estrépito en la Copa del Rey frente al Barcelona: 1-5 en Madrid y 3-0 en Barcelona, con lo que el uniforme blanquinegro pasó a mejor vida dada la superchería de la época.

Las medias negras pervivieron en el uniforme madridista hasta 1955. La 55-56, que terminaría con la conquista en París de la primera Copa de Europa, rompió con la tradición del negro. Desde entonces, todo blanco, hasta hoy, con las únicas variaciones del cuello o el talle; modificaciones anecdóticas, fruto de la moda del momento y de las conveniencias estilísticas de cada temporada, del diseño de las marcas que han vestido al Real, y de todas esas circunstancias menores que acaban olvidadas al cabo de un tiempo.

El Leeds United y el Club Real Potosí

Como el fútbol es un Leviatán que ha conquistado el mundo y las cosas son un poco cíclicas, el bumerán de la Historia volvió de Madrid a Inglaterra. En 1960, el Madrid alzó su quinta Copa de Europa consecutiva. Lo hizo tras derrotar al Eintracht de Frankfurt en el partido de todos los tiempos: el 7-3 de Hampden Park, el Lepanto del fútbol. En la grada estaba un tipo. Se llamaba Don Revie, era el capitán del Leeds y tenía 33 años. Estaba a punto de hacerse cargo también de la dirección deportiva del equipo, recién descendido a Segunda División y en grave crisis económica. Revie tenía un plan: hacer del Leeds un equipo ganador. Y para ser un equipo ganador, pensó, había que parecer un equipo ganador. ¿Quién era el modelo de triunfo y nobleza deportiva en el momento? Lo había dicho el presidente de la UEFA, Ebbe Schwartz, al