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Borussia Mönchengladbach, 2 - Real Madrid, 2: Angustia y milagro

Borussia Mönchengladbach, 2 - Real Madrid, 2: Angustia y milagro

Escrito por: Andrés Torres27 octubre, 2020
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No había comenzado aún el encuentro y ya nos llegaba la primera noticia desde Mönchengladbach. Con la salvedad de Lucas Vázquez, de nuevo en el lateral derecho tras sus buenos minutos en Barcelona, Zidane repetía el once titular que tan buen empaque demostró en el Camp Nou hace apenas 72 horas. Zinedine apostaba por la estabilidad.

Y durante un buen trecho del primer tiempo nadie como Lucas personificó mejor la arrolladora puesta en escena del Real Madrid. Lucas cabalgaba sobre el Borussia Park y nuestro querido @rafamoregu decía en tuiter que aquellos que amaron al de Curtis en el verano del amor volvían a encontrar motivos para llevar flores en el pelo camino de San Francisco.

El Real Madrid era un enjambre. Rabioso. Casi infectado en el tradicional sentido zombi. El tradicional empuje alemán quedaba diluido ante el ímpetu defensivo del 13 veces campeón de Europa. Sostenido en una presión inteligente y una concentración de todas sus líneas, el Madrid manejó el esférico con soltura y estilo. Pero como le ocurre no pocas veces, el viejo tigre blanco no mostró el colmillo necesario para matar a su presa, pecado mortal en estepa europea.

Dominador abrumador durante media hora, no supo el Madrid sin embargo generar una ocasión que levantara a sus confinados hinchas de sus asientos. El Borussia supo. A la primera. Sin aspavientos. Absoluta eficacia alemana.

A los 32 minutos, una pérdida de nuestro propio metrónomo germano, Kroos, que tampoco pudo corregir Varane, concluyó con un pase certero que Marcus Thuram, el hijo de Liliam, remató con violencia a la red. Imposible para Thibaut. Ramos podrá decir asimismo que jugó contra el goleador borusser, pero también contra su padre, legendario defensa de Les Bleus.

El gol resultó en un helado baño de realidad que conmocionó al equipo. Pudo Asensio, activo, igualar el partido cinco minutos después tras una nueva incorporación de Vázquez, pero se topó con una buena intervención del arquero suizo del Borussia.

El Madrid no merecía semejante castigo. Al contrario que ante el Shakhtar, esta vez no necesitaba ningún milagro. Lo necesitaría, presa del infortunio, unos minutos más adelante tras el paso por los vestuarios.

Antes, en la reanudación, un Marco Asensio que pareció recobrar sus mejores constantes vitales, estrelló en la cruceta un balón que recogió de un córner y Vinicius, hoy desastroso, envió al limbo un excelente servicio de Valverde que penetró en el área cual cóndor, no precisamente Pajarito. Imperdonable Vini.

Segunda aproximación, segundo centro, segunda ocasión, segundo gol del Borussia. De nuevo Thuram -habilitado por un sorprendentemente dormido Mendy- tras un rechace de Courtois en el área pequeña, convirtió en proeza la victoria del Madrid en Mönchenglabach y en casi milagrosa la presencia del club más laureado del continente en octavos de final.

El gol resquebrajó la moral del equipo, impotente, estrellado ante la frialdad de la eficacia alemana. Volvió el belga, pero no hubo tampoco edén alguno para Hazard, que falló la mejor ocasión para devolver la esperanza al madridismo.

Ésta regreso de repente. Casemiro rescató del saque de puerta un centro de Valverde y sirvió de cabeza para que Benzema recortara distancias en acrobático escorzo.

Apenas restaban cuatro minutos, pero para este escudo nunca es demasiado tarde. A la heroica, con ambos centrales en el área pequeña del Borussia, el Madrid rescató un punto en tiempo de descuento. Ramos descendió de los cielos un balón que Casemiro convirtió en el empate.

El Madrid se asomó al abismo. Y el abismo le devolvió la mirada.

Todo un ejercicio de supervivencia demasiado pronto en una Champions que no perdona.

Por eso ganarla es tan complicado.

 

Fotografías Getty Images.

Fugitivo catódico y periodista de fortuna, perpetrador de LaTiradeAndrésTorres.com. Polivalente como Arbeloa, elegante como Modric, apolíneo como Cristiano y leñero como Benito. Señorío a medida.