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Bohemian rhapsody, sección final

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Bohemian rhapsody, sección final

Escrito por: La Galerna26 abril, 2019
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Buenos días. Ya lo cantaba Freddie Mercury: nada importa realmente, en especial lo que le está pasando al Real Madrid en estos interminables coletazos de la Liga más larga y aciaga del mundo.

 

Nothing really matters.

Anyone can see.

Nothing really matters

Nothing really matters to me

 

Cualquiera puede verlo, cualquiera puede atestiguar que nada importa, y sin embargo importa muchísimo. El Madrid está reñido con muchas cosas, pero sobre todo lo está con el nihilismo. El Madrid, por definición, palpita de sentido. Por eso este luchar por nada (sí exceptuamos la propia imagen y el propio orgullo, que ya es mucho en el Madrid pero precisamente por ser el Madrid no es nada por sí solo) se hace interminable, insufrible. Agónico. Lo de ayer en Getafe es otro acorde en esta sección (la sección final, ya queda menos) de la tristísima bohemian rhapsody de la cual van dando cuenta las portadas como quien da cuenta de un viacrucis.

 

Con la excepción de algunas diabluras de Brahim, que apunta maneras que le aúpan a la portada de Marca, poco se puede sacar en claro del enésimo ensayo/casting/probatura intrascendente de este final de temporada. Mamma Mía, mamma mía, mamma mía, let us go. Spare us our lives from this monstrosity. “El Madrid pide la hora”. Too late my time has come. La hora que nunca llega. En eso se ha convertido este final de temporada rigurosamente inaguantable que nos ha caído en (des)gracia. Leed la crónica de Quillo Barrios, que os cuenta lo que pasó en el partido y es mucho mejor que el partido en sí, como aquellas críticas cinematográficas de Alfonso Sánchez que hacían que valiera la pena el que se hubiera hecho la película. “Todo en esta película está muy bien: el director, la fotografía, el guión, los actores. Todo está muy bien menos la película”. El Madrid de este final aciago de temporada no tiene ese problema: la película está mal, pero también lo están los actores, el director, etcétera. Es lo menos metafísico que investigarse pueda. No hay ningún misterio relativo al todo y las partes. Las partes están mal y el todo, como resultado de ello, pero también haciendo su propia aportación globalizadora, lo está también.

 

 

 

Donde sí hay misterio es en Can Barça, y el misterio llega a la primera plana de Sport a calzón quitado, sin pudores que inhiban. Como tampoco tiene ningún pudor Luis Rubiales, que se desplaza a Barcelona para hacer entrega al Barça de la Copa de la Liga en el mismo partido en que presuntamente va a ganarla... o no. Pero allí está Luis por si acaso, pues no conviene que a la fiesta del campeón le falte de ná. Que no nos falte de ná, que no, que no, como en este caso no cantaba Freddie Mercury. Que no me entere yo que a este Barça campeonísimo se le retrasa un solo minuto la entrega de la Copa que le hemos ganado entre todos. Hasta ahí podíamos llegar. A ver si le va a pasar a mi Barça como al Madrid hace dos años en Málaga, que ganó la Liga pero no había ahí Copa alguna que entregarle, Modric y Bale preguntando por el trofeo, qué cosa más triste y qué mala follá. Nada, nada, buscadme un AVE a la Ciudad Condal y a la Copa que le pongan ya el nombre del ganador que mucho están tardando.

 

- ¿Pero y si no la gana en ese partido, presidente? Lo tradicional es entregar la Copa de la Liga en el primer partido del año siguiente. Nunca se corre tanto para estas cosas. ¿No conviene respetar al rival no dando por hecho la victoria culé?