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Arbitral ayuda

Arbitral ayuda

Escrito por: Van Cleef29 enero, 2019
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Sobre el VAR se ha hablado mucho (y lo que te rondaré, morena) desde su reciente implantación en España. Pero llama la atención que no se haya hecho hincapié acerca de lo que se supone que es y lo que significa su supuesta premisa principal: que el VAR se ha implantado para ayudar a los árbitros...

"¿Cómorrr...? ¿Para ayudar a los árbitros...? ¿Esos pecadores de la pradera...?"

Los árbitros, como cualquier otra persona, tienen todo el derecho del mundo a ser ayudados. ¡Por supuesto! Y hay cientos de situaciones en las que viene muy bien que te echen una mano en la vida. Como trasladar un sofá de sitio, hacer la mudanza, las tareas de la casa, cambiar una rueda o hacer un sudoku...

Pero lo que resulta bastante esclarecedor y, paradójicamente, también bastante sospechoso, es que la premisa básica del uso del VAR se entienda, de manera casi exclusiva, como algo para ayudar A LOS ÁRBITROS...

Todos pensábamos, cándidamente, que el VAR se usaría para ayudar A LOS EQUIPOS que se enfrentan en cada partido, cuando alguno de estos resultase perjudicado por decisiones erróneas, precisamente… de los árbitros.

Todos pensábamos que un equipo a punto de descender de categoría, en la última jornada, por culpa de un penalti injusto, sería ayudado por el VAR corrigiendo ese error y anulando ese penalti.

Pensábamos que un equipo a punto de ganar la Liga, gracias a un gol legal que el árbitro anula por fuera de juego inexistente, sería ayudado por el VAR anulando ese fuera de juego y dando validez al gol.

Pensábamos, en definitiva, que el VAR serviría para ayudar a los equipos. A los jugadores. A los Clubes. A las aficiones que pagan religiosamente sus entradas, abonos o TV de pago. Pero no. Resulta que es para ayudar a los árbitros...

Es como arrojar salvavidas en un naufragio para que no se ahoguen los peces.

Es como abrirle la puerta a la mujer atractiva y darle con ella en las narices al inválido de la silla de ruedas.

Es como el médico que solo se digna atender a gente que goza de buena salud.

Y uno solo entiende esto si hace un extraordinario ejercicio de imaginación y concibe en su mente un mundo del fútbol completamente distinto, en el que los árbitros son los únicos focos de atención y todo lo demás no importa. Procedamos a imaginarlo.

En este figurado mundo balompédico, las auténticas estrellas son los colegiados. Millones y millones de camisetas, de distintos árbitros, son portadas por aficionados de todo el mundo. Los mejores y más famosos apenas dan abasto firmando autógrafos a las hordas de hinchas, que se pelean literalmente por conseguirlos, pues se cotizan a un altísimo precio.

Sus contratos son multimillonarios. Las principales Ligas del continente europeo tratan de hacerse con sus servicios al precio que sea. Es frecuente leer portadas de la prensa deportiva con titulares como: "Mateu Lahoz ficha por la Premier", "La Bundesliga le arrebata Undiano Mallenco a la Liga por 280 M€", "Gil Manzano a un paso del Calcio italiano". También las radios dedican, horas y horas, a informar sobre los trencillas. Y es habitual que periodistas de calibre de Manolete ofrezcan noticias como: "La Ligue1 francesa se desvive por de Burgos Bengoetxea y está dispuesta a pagar lo que haga falta por el vasco".

En cuanto a los equipos y los jugadores, se suele decir que hacen bien su trabajo si pasan desapercibidos en los partidos y molestan lo mínimo posible a los colegiados, que son los que ofrecen el auténtico espectáculo futbolístico, por el que el público paga lo que sea necesario con tal de admirar sus inigualables pitidos, gestos y aspavientos... En ese sentido, todos los equipos son como el rival de turno de los Globetrotters; no importa su nombre ni que ganen o que pierdan. Solo son un recurso necesario para que los árbitros puedan deleitarnos con su arte.

Pero volvamos a la realidad, antes de volvernos locos del todo. Lo que se antoja pensar es que el VAR ha sido dispuesto de manera tal que no llegue a triunfar. Y parece que lo están consiguiendo, pues ya son muchas las voces que lo reclamaban y ahora se las escucha decir: "Para lo que sirve, es mejor que lo quiten".

Lo que se antoja pensar es que el VAR ha sido dispuesto de manera tal que no llegue a triunfar

Si un niño se empeña en que le compres "la Playstation" y a ti no te hace ninguna gracia comprarle ésta ni, sobre todo, las sucesivas e interminables versiones que irán sacando y que él te irá reclamando, lo mejor es adquirir una defectuosa e incompleta; que funcione mal y farragosamente (para ello puedes sobornar al encargado de la juguetería y te la conseguirá). De ese modo, el niño quedará decepcionado del juguete y puede que se conforme en adelante con un simple balón de los de toda la vida.

¿Es eso lo que nos espera? ¿Conformarnos con arbitrajes de los de toda la vida porque nos ha decepcionado el VAR? ¿No sería mejor reparar el juguete para que funcione bien? ¿No sería más ético despedir al encargado de la juguetería dispuesto a vender un juguete que sabe que no va a funcionar? ¿Existen pruebas de un hipotético soborno del padre de la criatura al encargado de la juguetería? Pero, sobre todo, ¿tendremos respuestas, algún día, a cualquiera de estas preguntas?

Madridista perdido y sin deseos de ser encontrado. Le gusta usar todos los sentidos, aunque carece por completo del común y el del humor.