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Anticrónica del River-Boca

Anticrónica del River-Boca

Escrito por: Fred Gwynne25 noviembre, 2018
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Sábado, 24 de Noviembre.

He aprendido de mis errores. El cronista no nace, se hace. Mi inexperiencia me había llevado a pensar que uno podía hacer una crónica sin ver el partido y me he dado cuenta de que estaba equivocado. Hay que practicar mucho, sin descanso, como si tu vida fuese una crónica continua. Práctica, práctica y más práctica. Ahí está el éxito. Que salgo de casa y voy al mercado, crónica de la compra, que me tumbo en el sofá a ver los animales de La 2, crónica de la siesta, que me acuesto…

- Cariño, de verdad, ¿es necesario que hagas una crónica del polvo que hemos echado?

- Pues sí, estoy practicando.

- Pues poco se te nota…

La crónica, además de ver el partido, exige cierta objetividad de la que yo carecía. Me había vuelto una especie de barra brava despistado, como si fuese un vegano entrando a Casa Julian o un Atlético pensando que la Europa League cuenta para el Balón de Oro. No, lo reconozco, no se puede bancar a Boca antes de empezar y luego, en medio del encuentro, hacerte de River. O eres gallina o eres bostezo (perdón, juro que ha sido el corrector). Ser cronista de un medio tan prestigioso como La Galerna exige sacrificios, así que me he hecho del Club Atlético (¿no tenían otro nombre?) Independiente. Soy del equipo que más veces ha ganado la Copa Libertadores, de los rojos, de los diablos rojos, del Rey de Copas, del Orgullo nacional.

Ahora ya puedo hacer la crónica sin pasión, sin que me nublen los colores, analizando cada jugada fríamente.

Domingo, 25 de Noviembre.

Ayer a la tarde escribí estas lineas. Mi idea era ver el partido y completarlas con una crónica parecida a la que escribí en el partido de ida, una crónica divertida, muy cercana a la forma en la que intento vivir el fútbol. Los graves incidentes antes del inicio del encuentro impidieron que lo hiciera. Ahora ya se me han quitado las ganas. Me importa un carajo quién gane esta Copa. La imagen que se ha transmitido al mundo (no me quito de la cabeza esa madre ocultando bengalas en el torso de su hija) ha sido vergonzosa. Esto no es fútbol, esto es una mierda.

Y alguien, el Gobierno argentino, los clubes, la Conmebol o la FIFA debería de ser capaz de acabar con esta lacra de una puñetera vez. Si de mi dependiese declaraba el título desierto y prohibía a los dos equipos participar en la Libertadores durante varios años. Y sí, sí, lo sé, van a pagar justos por pecadores, gente pacífica por energúmenos, pero ALGO HAY QUE HACER, alguna medida drástica habrá que tomar para que esto no se repita. Ayer fueron los tarados de River y hace tres años los de Boca. En los octavos de final de la Copa Libertadores del año 2015 la plantilla de River fue atacada, cuando se encontraba en el túnel de acceso al campo, por varios hinchas de la Bombonera con una sustancia irritante. Boca fue descalificada del torneo y castigada con jugar a puerta cerrada cuatro partidos. Ayer (alarguen ese ayer hasta donde ustedes prefieran) fue Boca y hoy (hagan lo mismo con este hoy) ha sido River.

No puede ser que los equipos, como parecen indicar todas las informaciones, sigan siendo comprensivos con esas “barras bravas”. Hay que erradicar la violencia del fútbol. Y, desgraciadamente, hasta que consigamos nuevas generaciones que no entiendan este deporte como una batalla campal, la única manera será aplicar medidas contundentes. ¡Qué pena, qué inmensa pena!

Fred Gwynne
Soy un hombre hecho a mí mismo. El problema es que me sobraron algunas piezas. SOL O CONTIGO. Persigo playas.

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