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¿A quién le darías un Balón de Oro honorífico?

¿A quién le darías un Balón de Oro honorífico?

Escrito por: Mario De Las Heras11 mayo, 2020
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Anoche de madrugada el diario As hacía una pregunta que me pareció graciosa en su cuenta de Twitter. Pensarán que hacía yo mirando de madrugada la cuenta de Twitter del diario As. No tendría ningún problema en responder si lo supiera. Supongo que tiene que ver con el paso del tiempo. Uno a veces recuerda cómo era o qué hacía, y ve a una persona distinta que nunca haría las cosas que hace. Pero aquí estamos. Entonces tenía, por ejemplo, un pelo lustrosísimo como para ponerme delante de un ventilador como ponen siempre, o ponían, a Paulina Rubio en los videoclips.

Y en las madrugadas leía y veía películas antiguas hasta que me quedaba dormido y me arrastraba a la cama con mi pelo admirable y luego soñaba que iba a escribir esas novelas y protagonizar esas películas. No crean que estoy del todo perdido. No me va a dar tiempo a leer todos los libros, ni a ver todas las películas antiguas. Quizá por eso es como si ya hubiera desistido un poco, medio satisfecho, a veces, angustiado otras, por mi escaso bagaje.

Aún sigo leyendo y viendo películas, pero ya sólo cuando me dejan. Antes nadie tenía que dejarme, lo cual era estupendo, pero también puede llegar ser estupendo que no te dejen. Por ejemplo, si quien no te deja es una niña que te pide que te quedes al lado de su cama por la noche y le cuentes cosas. Yo le cuento cosas de los libros que he leído y de las películas que he visto. Y con las lucecitas nocturnas que hacen sombras por la habitación se ven sus ojos brillar; y cuando ella al fin se duerme, entonces me alegro de haberle podido contar unas pocas cosas, justo antes de acabar ¡ay!, ojeando de madrugada el As.

“¿A quién le darías un Balón de Oro honorífico?”, decían en la pregunta graciosa, tras lo que aparecían las fotos de Xavi, Casillas, Iniesta y Buffon. Así, de primeras, negué con la cabeza y enarqué las cejas, no porque no lo merezcan, ni mucho menos, los cuatro candidatos propuestos, sino más bien por las ausencias escandalosas, lo cual da idea de la parcialidad de la cuestión que no se podía imaginar, por favor, en un medio tan serio como As.

Es posible que si no hubiera existido Messi, Xavi e Iniesta tendrían hoy, cada uno de ellos, un Balón de Oro. Aunque también es posible que, de no haber existido Messi, tampoco hubiera existido la posibilidad para Xavi e Iniesta de ganar un Balón de Oro. Yo voy a decir que el Balón de Oro del año del Mundial de España debió haber sido para el albaceteño, pero fue para Messi. ¿Buffon? Seguro que algún año mereció ganar, no sabría decir exactamente cuándo, ni tampoco me interesa mucho saberlo, como Casillas.

Se me ocurren unas cuantas de esas ausencias escandalosas que hacen de la pregunta de As una pregunta de As. Se me ocurre Maradona, por ejemplo. Y Puskas. Yo casi no sé quién es Mathias Sammer, pero ganó el Balón de Oro y Puskas no. Se me ocurre Bergkamp. Y Henry. Y Steven Gerrard. Del Piero o Totti. Se me ocurren más, como Schuster, pero sobre todos ellos se me ocurren Butragueño y Raúl. Ninguno de los dos, ni de los anteriores, aparece entre los elegidos de madrugada por As. Y creo que eso es lo que lo hace gracioso. Butragueño debió haber ganado el Balón de Oro de 1986. Del mismo modo que el ganador de 2001 debió ser Raúl. Ni Xavi, ni Iniesta, ni Casillas, entre los españoles, tuvieron tan cerca el premio como Butragueño y Raúl.

¿Qué es lo que lleva a un periódico de fútbol, mayormente, y de Madrid, a ignorar (vamos a suponer, sólo a suponer que Butragueño quedara un poco antiguo en el contexto) a Raúl en una pregunta cómo esta? Que Raúl no aparezca entre esos pretendientes, por espontáneo y ligero que sea el impulso, lo dice casi todo del organizador y del omitido, incluso de los inocentes postulantes.

Raúl podría haber sido el Jordan del último baile del Madrid (que le pregunten a los galácticos quién era el jefe) y eso no ha debido de gustar nunca a los hacedores corrientes del relato, pues Raúl (como Butragueño: tan especial, tan encantador) siempre fue capaz de darle un giro brusco sin permiso a la trama previamente escrita, a la que sí se amoldaron y por ella discurrieron, cómodos (con todo el derecho), Xavi, Iniesta y Casillas, para conseguir, entre otras cosas, que un diario como As los considere aspirantes a lo que cualquier madrugada se les ocurra considerar.