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1002 sombras de Setién

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

1002 sombras de Setién

Escrito por: La Galerna20 enero, 2020
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Hola a todos. Hoy es el día en que actuó Monseñor (Setién). Sea nuestra alegría y nuestro gozo. Das gracias a Monseñor porque es cruyfista, porque es eterna su posesión. Aleluya, aleluya.

El Barça ganó por un pírrico 1-0 a un voluntarioso Granada, pero qué importa el resultado. Ya habíamos quedado en la previa que lo que cuenta es jugar bien. Si el Barça hubiera empatado 0-0 (como estuvo a punto de suceder de no haber mediado el mismo que solucionaba la papeleta con Valverde, es decir, Leo Messi), es más, si el Barça hubiera perdido 0-1 si por centímetros ese remate al palo de los de Martínez hubiera ido dentro, Setién habría bajado al vestuario con lágrimas en los ojos y habría felicitado a sus futbolistas uno por uno, conmoviéndoles con el abrazo más tiquitaquesco que se recuerda.

1002 pases, hermanos, bendito sea Monseñor. Tras años de heterodoxia (ganando Ligas, sí, pero sucumbiendo a la desviación nefanda del contragolpe, cayendo en la parafilia perversa de lo vertical), volvemos a marearla en el medio campo como mandan los cánones. No se habían visto 1002 pases (o 1005, pues difieren las fuentes en el extenuante recuento manual de los tuya-mía) desde que Guardiola, guardián (guardiolán) supremo de la ortodoxia, marcase el camino con el debido rigor. 1002 pases como perpetuo foreplay en dirección a un éxtasis lento y sofisticado. El orgasmo femenino en así. 1002 (1005) sombras de Setién.

Como no importa si se ganó o no, tampoco importa cómo se ganó, a saber, merced a la expulsión kafkiana de un jugador del Granada por osar respirar en la nuca de Leo Messi, el hombre que se dedica en el Barça (con Setién, con Valverde, con el Tata Martino, con quien sea) a eso secundario de ganar los partidos. Martínez, entrenador del equipo andaluz, se quejó de la expulsión. Si quieren ustedes comparar peras con manzanas, comparen la queja justa de Martínez con la queja delirante de Monchi en la víspera, tras el Madrid-Sevilla. Si crees que el árbitro te ha perjudicado contra el Madrid (aunque en realidad te haya beneficiado porque te anuló un gol ilícito y te dio otro también ilícito), amenaza con retirar a tus jugadores del partido. Si el árbitro te perjudica contra el Barça, quéjate en cambio tímidamente, con el clásico agregado “el Barça es un equipo extraordinario que no necesita esta ayudas” para atemperar los ánimos. Los rivales deberían hacerse ver el odio sarraceno que tienen por todo lo blanco y el inexplicable síndrome de Estocolmo que les inspira lo azulgrana.

1002 pases, apreciada parroquia. 1002 pases a pesar de que “había mucho viento y eso secó el césped, lo que ralentizó el juego” (Setién himself dixit). Vuelve el céspeT, hermanos. Xavi Hernández se quedó en Catar después de humillar a Valverde, pero eso no implica que su espíritu no esté presente de manera subsidiaria, telepático esplendor en la hierba del de Tarrasa. No queremos ser aguafiestas en medio de este ánimus fellationis culé (Sport titulaba online “euforia moderada”, como si tal cosa existiera), pero lamentamos comunicar que hemos detectado perturbaciones en la fuerza en forma de paradojas. Setién dice que el estado del céspeT ralentizó el juego mientras sus halagadores ponderan el centelleante incremento de la velocidad en el juego. Pónganse de acuerdo. Como rogaba en twitter Pepe Kollins (cuyo artículo Vendedores de crecepelo os recomendamos afanosamente), “propagandeen con coherencia”, oigan.

La prensa madrileña mientras, en su proverbial afán de equidistancia, habla al unísono de “liga de dos”. El juego que entre ambos (As y Marca) se traen también es cosa de dos. Aunque os queda (modestia aparte) La Galerna, esas 1002 formas de no formar parte del sistema.

Pasad un buen día.