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1-4: Cristiano, Marcelo y un árbitro normal

1-4: Cristiano, Marcelo y un árbitro normal

Escrito por: Jesús Bengoechea27 enero, 2018
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Cómo cambia la historia con un árbitro normal, y por normal entendemos uno que esté pendiente de pitar lo que ve (acierte o yerre) en lugar de embelesarse meditando los términos de la próxima carta de amor a Victoriano.

Se dirá que el Madrid jugó con un aplomo pocas veces visto en la presente temporada y se dirá bien, pero se omitirán las veces en que el Madrid tuvo que remar contra corriente merced al escamoteo de penaltis mucho más claros que los hoy pitados (penaltis ambos, aunque rigurosos), con la consiguiente presión que el equipo -también es cierto- pocas veces supo contrarrestar. Yo no imagino a un Undiano o un Borbalán o un De Burgos Bengoetxea (aprovecho para aclarar que) señalando esas dos penas máximas para hacer disfrutar al equipo de Zidane un plácido 0-2 mediado el primer tiempo y con la Liga en juego. Esa es quizá la diferencia, amén de la ausencia de los mencionados prohombres. Que la Liga no está en juego ya.

Y es una pena, porque este partido debería y podría marcar un saludable punto de inflexión. Debería y podría en todo caso, pero ya con casi nulas posibilidades de optar al título. El Madrid exhibió gran parte de las virtudes y los defectos que exhibió otras veces, pero hoy contó con el respeto del árbitro y acertó más frente al gol.

También exhibió, justo es decirlo, apuntes del retorno de una de sus armas genéticamente predilectas: el contragolpe. La fulgurante jugada que culmina con el primer penalti (contraataque lanzado por Cristiano en combinación con Marcelo y Benzema que acaba con derribo al portugués) puede muy bien entrar en la antología.

La pájara exhibida al comienzo del segundo tiempo hizo temer por el desmadejamiento característico de las segundas mitades en este año, pero por fortuna no fue así, ni siquiera cuando Mina cabeceó a gol con excesiva facilidad un córner. Por el contrario, el equipo se armó de oficio (¡¡hizo faltas tácticas!!) y se lanzó de modo encomiable a por el tercer gol sin por ello descuidar la retaguardia.

Éste llegó en un prodigio diseñado por Asensio y Marcelo por la izquierda y rematado por este último con alguna colaboración de Neto. En raras ocasiones, el portero rival no hace el partido de su vida ante el Madrid, y eso también ayuda.

Marcelo siguió revoltoso (facturó un gran partido, especialmente a partir del gol valencianista) y volvió a revolotear para asociarse con Kovavic, cuya dejada remató espléndidamente Kroos para dejar al Valencia definitivamente lejos de su Champions League de cada año.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

21 comentarios en: 1-4: Cristiano, Marcelo y un árbitro normal

  1. Es verdad, ¡Hemos hecho faltas tácticas! Pero no te preocupes, dos penaltis en un mismo partido a favor del Madrid equivalen a robo. Ya el mismo Axel Torres hacía apuntes insidiosos acerca del segundo penalty (en la toma más parecida a lo que ve el árbitro, Montoya arrolla a Benzema) y un piscinazo de Parejo en el que "hay contacto" Luego BeIn ha estado repitiendo un contacto parecido fuera del área en el que no se pitó falta a favor del Valencia un número muy exagerado de veces para la verdadera trascendencia de esa jugada (que además para mí fue diferente porque es el delantero el que camina hacia atrás).
    Y aunque es cierto que ya no nos jugamos la liga, hace unos días que vengo diciendo que a partir de ahora la clave para volver a ser un equipo competitivo y tener opciones de ganar la Champions está en jugar con la misma concentración que ante el Villarreal todos los partidos (ese se perdió por muy mala suerte, amén de ese par de penaltitos que se fueron al limbo). Creo que se continuó ante el Depor (aunque comunero vio muchos fallos, lo cierto es que solo el hecho de que no supusieran un castigo extremo como hasta ahora es un paso adelante), y hoy se sigue confirmando. Hay que seguir creciendo en esta dirección, e intentar ganar cada uno de los partidos que tenemos por delante, si es posible por goleada. Y a ver hasta donde llegamos.