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1-1: Navidad en primavera

1-1: Navidad en primavera

Escrito por: Quillo Barrios8 abril, 2017
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Uno no sabe si empezar a contar el derbi por el principio o por el final, por el gran inicio del Real Madrid o por el descalabro inexplicable de los últimos veinte minutos. Es difícil desgranar un partido en el que el gran beneficiado fue el equipo que salió a que no pasase nada. Era tan hilarante la escena que Cerci aparecía con el salvador del Atlético de Madrid antes de que Griezmann congelase el Bernabéu. Como si Simeone no se estuviera tomando en serio el derbi. Bien es cierto que luego celebró el gol del empate con rabia desatada, desnudando así el perfil de conformista que tiene cualquier aficionado colchonero. Si no puedes luchar por un título, tu victoria será intentar que el Real Madrid no lo gane. Así es desde 1903.

Dice Fantantonio en Twitter que es mejor ir a Alemania estando en el filo de la navaja, a un cuarto de hora del apocalipsis. Tiene razón porque el Real Madrid siempre da su mejor versión cuanto más negro es el panorama, pero escuece vislumbrar la Champions League con el sabor amargo de un 'pinchazo' inesperado en un partido que olía a 3-0 en el minuto sesenta. Se volvió tan conformista el equipo de Zidane que perdió puntos y credibilidad a pasos agigantados.

Mirando a los cimientos de este extraño derbi, el Real Madrid entró al campo con personalidad, buscando mandar y mandando. Toni Kroos tardó poco en gobernar el partido. El Atlético de Madrid sólo podía parar la elaboración blanca con faltas, aunque Bengoetxea, cuyo arbitraje fue sibilino hasta el agotamiento, no estaba por la labor de castigar las infracciones visitantes. Las ocasiones empezaron a sucederse y Jan Oblak se hizo gigante. Evitó que la superioridad del Real Madrid se trasladase al marcador. No era un vendaval, pero sí había situaciones suficientes como para poner tierra de por medio.

Se veía un equipo reconocible y otro desdibujado, y no era como nos lo habían contado durante años, sino todo lo contrario. El Real Madrid se sentía, por fin, a gusto ante el Atlético de Madrid. Dominaba y se lo creía pese a que el gol, esa pegada que suena a mentira adolescente, no hacía acto de presencia. Cristiano Ronaldo, en su versión más solidaria, armó a una BBC en la que los otros dos integrantes estuvieron lejos de su nivel. Benzema fue un par de chispazos y Bale, encerrado en una jaula y trabajando como si fuera un canterano con necesidad de oportunidades, naufragó.

Sin embargo, el fútbol hizo justicia y Pepe, en un balón servido por Toni Kroos, puso el 1-0 con un fabuloso cabezazo. Al alemán le da igual quién esté dentro del área. Él envía el regalo sin destinatario, pero consciente de que alguien acaba cogiéndolo. Minutos después, el propio Kroos lesionó a Pepe de forma fortuita. Y ahí, inexplicablemente empezó a cambiar todo. El Real Madrid retrocedió metros cuando la tibia actitud del Atlético de Madrid invitaba a ir a por la goleada. Despertó el líder a un rival que ni siquiera competía. Fue como darle la mano a un contrincante al que acabas de tumbar. Navidad en primavera. Y Zidane contribuyó quitando a Kroos -puede que algo cansado y con ciertas molestias- por un Isco que se vio obligado a hacer labores para las que posiblemente no esté preparado.

El Real Madrid retrocedió metros cuando el escenario invitaba a ir a por la goleada

Al Bernabéu le envolvió el silencio con el paso de los minutos. Quien más quien menos sabía que algo extraño se estaba cociendo, que ese partido que apuntaba a goleada iba a terminar mal. Porque el karma y el fútbol explotan en un instante por muy bien que lo hayas hecho durante una hora y pico. Y así fue. Griezmann encontró un boquete entre Carvajal y Nacho y marcó ante la desesperada salida de Keylor Navas. Se desplomó el Real Madrid, que no supo reaccionar. Ni siquiera hubo arreón final. Las cámaras no tuvieron que enfocar a Sergio Ramos en el descuento porque el equipo de Zidane nunca se levantó.

Sienta mal empatar ante un equipo que no hizo nada, un Atlético de Madrid que se conformaba hasta con el 1-0 en contra. La sensación es amarga, pero, volviendo al tweet de Fantantonio, quién sabe si el Real Madrid saltará mejor al césped del Allianz Arena con la moral tocada que con ella por las nubes...

LAS NOTAS

Keylor Navas (5'5): Salvó un gol, pero pudo hacer algo más en el de Griezmann.

Carvajal (6): Correcto en defensa, aunque poco activo en ataque.

Pepe (7'5): Muy seguro atrás y decisivo arriba. Se marchó lesionado.

Sergio Ramos (6): De más a menos.

Marcelo (6): Recuperó algo de su nivel, pero todavía está lejos.

Casemiro (7): Se desinfló al final tras una monumental primera hora.

Toni Kroos (7'5): El mejor.

Luka Modric (6'5): Hoy sí se acercó a ese Luka que tanto nos gusta.

Gareth Bale (5): Ayudó mucho en defensa, pero casi nada en ataque.

Benzema (5'5): Dos destellos y poco más.

Cristiano Ronaldo (7): Activo, solidario, entregado, aunque no gozó de ocasiones claras.

Nacho (5): Pudo hacer más en el gol de Griezmann.

Isco (sc): Hizo un trabajo que no era el suyo.

Lucas Vázquez (sc): Muy pocos minutos.