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1.000 veces rey de Europa

1.000 veces rey de Europa

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon22 febrero, 2019
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Recientemente hemos vuelto a tener constancia de lo complicada que resulta la Champions. La Juventus de Cristiano Ronaldo, equipazo con palmarés muy reseñable que ha añadido al portugués esta temporada, fue revolcado en el Wanda hasta el punto de que su clasificación para cuartos está muy comprometida. Importa poco que seas un equipo sólido, sin apenas distracciones, que manda con puño de hierro en el campeonato doméstico. En la Champions cinco minutos malos pueden arruinarte toda la temporada.

La expresión “el fútbol es un deporte de errores” se hace especialmente patente en esta competición puesto que los errores propios resultan más penalizados cuando uno se enfrenta a los mejores jugadores del mundo en busca del trofeo más preciado. Porque pocas dudas existen sobre que la Champions es el principal objetivo de los más ambiciosos. El propio Guardiola así se lo reconoce a sus jugadores en un reportaje, editado por Amazon, dedicado al técnico catalán. Por eso mismo resulta una locura contracultural que un solo equipo cumpla hoy 1.000 días como campeón de la competición de competiciones.

Es seguro que durante estos 1.000 días el Real Madrid ha tenido momentos de gran dificultad y desacierto. Se ha enfrentado a los mejores equipos, reforzados con el plus adicional de derrotar al ganador, y sin embargo todos han sucumbido ante la incombustible resiliencia blanca ante esas dificultades. Por supuesto han imperado los momento de brillantez que han decantado las eliminatorias, pero la grandeza, en los buenos y malos pasajes, siempre ha estado presente.

Estos 1.000 días no se entenderían con una camiseta diferente a la del club que ha honrado con mayor lustre esta competición, pero es indisoluble a la generación de espectaculares futbolistas que han obrado la mayor gesta en el mundo del futbol en los últimos 60 años. El triunfo es de todos ellos. De las paradas de Keylor, de la competitividad de Carvajal, de la fiabilidad de Varane, de las diabluras de Marcelo, de la precisión de Kroos, del muro Casemiro, de la clase de Isco, de los momentos decisivos de Bale y del fútbol indescifrable de Benzema, por citar algunos ejemplos, pero cómo negar que tres han sido los principales pilares: Sergio Ramos, Luka Modric y Cristiano Ronaldo.

El camero, en Lisboa, sembró el germen de lo que después vendría. Se trata de un defensa espectacular que tiende a subir su nivel cuando lo que está en juego es lo más importante. Su figura siembra el terror en Europa puesto que se le asocia a los momentos decisivos donde suele salir victorioso. El capitán de la nave y el corazón del equipo.

Luka Modric ha sido el centrocampista que ha dominado la competición. En el último lustro el Madrid sólo ha perdido la eliminatoria en la que el croata estuvo ausente. Quizás una de sus mayores aptitudes sea su capacidad de adaptarse a las muy diferentes situaciones que puede presentar un partido en el que tu equipo no tiene la capacidad de dominarlo por completo. Genio y obrero.

Cristiano Ronaldo ha sido el mejor jugador de esta competición desde que se refundara a principios de los años 90. El máximo goleador en la historia de la Champions ha sabido repartirlos con pasmosa facilidad entre partidos de trámite y lances decisivos. Imposible concebir estos 1.000 días sin él.

Desde el antimadridismo se tiende a quitar valor a una gesta tan difícil de repetir. Afirmaciones como “la Champions son 7 partidos” o “la Champions depende fundamentalmente de la suerte” han inundado redacciones de medios de comunicación y las redes sociales. Creo que parte del madridismo ha cometido el error de comprar algo de este discurso. En la reciente entrevista a Tomás Guasch en La Galerna, el periodista sentenciaba al respecto de este periodo: “Esto es lo que hicieron Di Stefano, Puskás y Gento”. Opino firmemente que hasta el madridismo más happy aún no es consciente de lo irrepetible de este periodo. Hará falta tiempo para ponerlo de verdad en valor. Hará falta perder muchas veces para saber que precisamente eso es lo normal. Haber esquivado tantas balas durante 1.000 días convertirá a estos jugadores en héroes eternos del madridismo. Dentro de 50 años mis nietos maldecirán no haber podido vivir esta época.

El tiempo pasa para todos y poco a poco se hacen mayores. La Champions de la temporada pasada resultó la más milagrosa de todas dada la temporada liguera del equipo y el macabro calendario europeo. Este año no ha comenzado mucho mejor y los aficionados cargamos contra los jugadores por sus malos momentos. Resulta difícil encontrar el punto intermedio entre el agradecimiento eterno acompañado de la esperanza de que vuelvan a su nivel y la exigencia de meritocracia en justicia con el momento de cada uno. Seguro que cometemos injusticias en ambos sentidos. Pero pese a todo el Madrid vuelve a estar ahí. Ya nadie se atreve a colocar a otro como favorito a pesar de que ya no está Cristiano. Dentro del madridismo un tímido susurro empieza a propagarse con cierto disimulo: ¿y si lo volvemos a conseguir?