El lago azul

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Yo cuando sea mayor, más todavía, quiero llevar jersey de cuello de pico por debajo del traje. Esto es algo sanchezferlosiano, algo así como cerrado, de casa vieja de flexo y persianas cerradas y obsesión con la linguística. No lo quiero llevar como Abel Caballero, naturalmente, sino como Florentino, que es el Ferlosio del fútbol. También me gustaría tener, pero eso ya mismo, el pelo de Isco, que le nace como a borbotones. Yo que soy de pelo fino, por llamarlo de alguna forma, envidio esa obscenidad que es exactamente igual que su juego desarrollado a mechones.

La querencia de Benzema por la línea de fondo se está haciendo más que interesante. Benzema en la línea de fondo es ese amanecer de Monet tras los astilleros. Otro saloncito van a hacer en Balaídos, como en el Metropolitano, pero con el tejado de uralita como se estila en la tierra. La uralita voladora o la kryptonita de Superabel. Benzema juega haciendo “eles” y en los ángulos va creando los huecos que le harán eterno, porque de uno de ellos sale el gol de Cristiano con la izquierda, tan vivo como un espermatozoide que va fecundando sin descanso las porterías del mundo.

Benzema en la línea de fondo es ese amanecer de Monet tras los astilleros

Es el minuto nueve y la felicidad natural, sincera, de Fabio (esa cara, esa sonrisa, esas mechitas besables) me emociona. Pero, ¿quién había dicho que Cristiano había mutado en delantero centro? Hoy se va de todos mejor que nunca. Y es que este Madrid es el Paraíso donde Isco corre desnudo sobre la yerba molestando al rival en defensa, y Modric nada en este lago azul vigués como haciendo australianas que siempre gana. Zidane, entre tantas cosas, ha puesto lianas en las bandas y a ellas se agarra hasta Kroos que grita como Tarzán.

Luka es el caño de la fuente del pueblo (un pueblo en fiestas) que nunca cesa. Yo me remojo en ese chorro borracho de amor cantando Lukita el chocolatero (¡hey, hey!) por este equipo de leyenda pase lo que pase en los dos partidos que faltan para el fin de la temporada. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo ha visto marcharse y encarar a los defensas como al toro a ese Isco rejoneador. Todo es hermoso y artístico y noble y claro. Aunque en Balaídos también veo cosas turbias: yo creo que Iago Aspas es el hijo secreto de Abel Caballero, que tiene un aire malvado-sacerdotal del estilo de Palpatine. Precisamente Aspas es el que tiene como treinta y cinco ocasiones consecutivas e infructuosas que calientan los ánimos locales.

La excusa perfecta para desatarlos, como suele suceder, es el supuesto trato preferencial al visitante por parte del árbitro, no la incapacidad para abrir el marcador. La locución ha empezado un serial con esa supuesta mano de Varane que se le ve quitar sin ninguna duda fuera del área y honorablemente al paso del balón. Otra cosa es la doctrina y la condena que impongan Carlos Martínez y su consejo, que es promulgada en bando: mano, manísima y amputación del miembro. Tan soliviantados están que no les quedan fuerzas para darle alguna al penalti claro sobre Benzema.

En el cuarenta y ocho vuelven Cristiano y su pie izquierdo para marcar el segundo. Vuelven por delante de Isco que hace el Camino del Rocío en cuarenta metros: parándose a bailar, tomando jamoncito bueno y bebiendo rebujito. Cuando el Celta verdaderamente es consciente de que tienen que pararle, más allá de la entradas instintivas, ya es demasiado tarde y la tiene toda Cristiano perfectamente escorado.

Isco caracolea mientras Luka inventa. Isco corre en vertical y Modric en horizontal. ¡Ay! ese celtismo repentino que lección se lleva. El campo se abre y se cierra como si fuera la caja torácica del Madrid. La caja torácica de Zidane. Hay un estornudo y Aspas aprovecha para lanzarse dentro del área. La mímica de Ramos representándole al protagonista expulsado el suceso quedará para el recuerdo. Luego a Cristiano le derriban dentro del área, pero al árbitro le puede la hostilidad del ambiente, esa grada que ya sabe que ha perdido y busca excusas. Las excusas de siempre.

Hay un arreón celtista del que se encarga Keylor. Qué disfrute. En el sesenta y ocho marca Guidetti (que parece salido de alguna tribu de Juego de Tronos), de rebote y de casualidad, aunque el mundo casi entero trata de vender una suerte de reacción heroica y justa. Esa erección sobrevenida se viene abajo precisamente en el sesenta y nueve con Benzema silbando la de Gainsborough mientras Marcelo y Cristiano susurran: “Je’t aime…”. Aún tiemblo al recordar la paradita y la salida brusca de Lukita hacia rutas salvajes.

Porque el recital es salvaje y a la vez delicado. La violencia del disparo al palo corto de ese malagueño maravilla que orbita alrededor de Modric y Benzema sin alejarse nunca de Cristiano. Porque todo gira en torno a Karim, que juega con peluca de rizos y zapatos de tacón con hebilla igual que el Rey Sol que ilumina arriba en las gradas al increíble Manuel Matamoros y su filarmónica incansable.

¡Ay! La felicidad de Fabio. La felicidad del madridismo. Todos somos Brooke Shields y el niño rubio creciendo en un lugar idílico. Fabio va a volver a jugar bien, ya lo hizo la última vez; pero a mí me gustaría que se quedara en el Madrid para hacer las funciones de Herrerín dentro de cientos de años. Alguien a quien abrazar. La felicidad a pesar de la agresión pasada por alto de Roncaglia a Ramos. La felicidad porque salen Kovacic y Asensio y Lucas. El gol de Kroos es la guinda aunque podría haber tres o cuatro. Esas arrugas de felicidad de Fabio son todas las que le ha quitado a Cristiano, que no tiene ni una, con devoción de amigo.

10 COMENTARIOS

  1. El deleznable comportamiento de muchos “ciudadanos periodistas” intentando calentar el ambiente solo se entiende en clave del antimadridismo rampante que rezuman. Lo del irresponsable y mentiroso alcalde de Vigo no merece comentario, precisamente porque lo mereceria sobradamente. Que curiosidad siento. Vamos a ver que se les ocurre ahora para incendiar el partido de Malaga. A ver que agravio se les ocurre o que factura impagada dicen que ha dejado el Madrid en Malaga. El indio De la Morena ya ha empezado el “coaching” con los jugadores del Malaga.

  2. Lo de la prensa deportiva (y general) de este país es vergonzoso, tienen el principal objetivo atacar al Madrid y transformar a las aficiones del resto de los equipos en antimadridistas, totalmente repugnante

    • Eso es así. Y semejante unanimidad significa sencillamente que el antimadridismo es un ramal más de la corriente dominante de lo políticamente correcto.

      La pregunta consiguiente es: “¿por qué?”, o mejor, “cui prodest?” Me temo que contestarla daría para una tesis doctoral. Y que la clave es política aunque paradójicamente el Real Madrid sea el club más despolitizado del mundo, y en las formas también el más políticamente correcto.

      • A mi modo de ver no es sólo el Madrid, que también , la cosa es cazar al gran elefante blanco D. Florentino Pérez. Florentino echó a latigazos a los mercaderes del templo, mercaderes que traficaban en su estricto beneficio, ponían y quitaban entrenadores, jugadores e incluso se rumoreaba que hacían , vía Txistu, las alineaciones , en compañía del mister de guardia. Con todo eso acabó Florentino y de paso con la cierta posibilidad de que el Madrid acabara en manos privadas. Ahora la prensa no tiene ningún poder dentro del club y jamás se lo perdonarán.
        Para un perioflauta actual colgar los colmillos del gran elefante blanco en su salón sería el culmen de su carrera, pero me da que es mucha pieza para ellos. Ni siquiera aquel gran depredador que fue J.M García pudo y comparados con él, estos son unos aficionados.

  3. Preciosa crónica. Lo de Coentrao para mí es un misterio sin resolver. Se irá a final de temporada y nunca sabré a qué se dedicó este hombre en las últimas temporadas.

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