Álvaro

Álvaro

“Un dorsal cosido en la espalda. Un escudo pegado en la piel. Ha sido un honor luchar a tu lado. ¡Gracias capitán!”

Así despedía, en Twitter, un capitán en la sombra a otro que fue y que se convirtió en leyenda.

Satisface ver que lo mejor del legado de Raúl González Blanco queda a salvo y a resguardo en las esencias del vestuario, en el corazón de algunos jugadores. En capitanes sin brazalete que no serán mitos, pero sí puro madridismo… la mayor de las glorias y, quizá, la forma más pura de leyenda.

Nunca vi mal que nuestras leyendas o héroes de la casa se retiraran en el club, más bien al contrario, es una cosa que me parece muy especial. Puede resultar extraña esta afirmación en contraposición a mis opiniones sobre Iker Casillas, pero no lo es en absoluto.

Que un icono madridista, una leyenda o un hombre de la casa que ha pasado su vida en el club quiera termina aquí es la rúbrica perfecta a una carrera y a un vínculo. Ojalá Cristiano termine aquí su carrera, no lo temo en absoluto, llevando la contraria a tantos que ya quieren deshacerse de él.

¿Por qué pedía la salida de Iker entonces? Muy sencillo, porque una cosa es desear o ver con buenos ojos que alguien que se ha comportado lealmente y ha rendido con su sudor grandes servicios al club quiera retirarse aquí asumiendo su posición, su rol en el equipo con el paso del tiempo, y otra muy distinta poner tus años como chantaje para no salir de la titularidad.

Todo esto hizo que muchos desearan que Casillas saliera, de igual forma que Bernabéu envió a Di Stéfano rumbo a Barcelona, al Español. Jugadores que no asumieron su rol y pretendían imponer su opinión por encima de entrenadores y presidentes.

También le pasó a Raúl, cuando no quiso cambiar su rol se fue sin tanto trauma para seguir compitiendo a otro nivel. Una opción legítima y perfectamente respetable.

Otros, en cambio, sí se retiraron aquí o cumplieron su vida verdaderamente competitiva en el Real Madrid, pasando por el banquillo y siendo útiles cuando el entrenador los necesitaba a pesar de haber sido leyendas e imprescindibles muchos años, como Santillana, por ejemplo.

En tiempos de cinismo y sombras de Grey, donde los canteranos acaban sintiendo menos los colores que los supuestos mercenarios que se fichan, siempre hay excepciones y oasis de autenticidad, futbolistas, pero sobre todo personas que son puro madridismo, provengan de la Fábrica o de Madeira.

Uno de ellos, el paradigma perfecto, el protagonista de este artículo, tuvo que emigrar para que terminaran valorándolo en casa. Primero a La Coruña, luego a Liverpool, pero sin que los hilos invisibles, que son los únicos irrompibles, de su sentimiento sufrieran merma alguna.

No se fue a la aventura, en plan Ulises, a vivir una Odisea y oír cantos de sirena: se fue a progresar con el deseo oculto e insaciable de regresar a Ítaca, o sea, al Real Madrid. Tampoco se fue con espíritu experimentador, como un Martín Vázquez de la vida, que ahora da lecciones, a perderse “en el camino” en honor a Kerouac.

No es ausencia de ego, en absoluto. Un buen líder jamás debe carecer de ego, el ego es indispensable, pero él siempre lo ha focalizado en su trabajo a una parte esencial de su personalidad: su madridismo. Sometió su ego a esa condición (o lo condujo hacia ella, porque cuando algo se siente es fácil), para eterno agradecimiento de buena parte de la afición madridista, no sólo por esa entrega, sino por la comprensión que dicha entrega implica de ese sentimiento que conocemos tan bien.

Sí; fue, es y será mourinhista por convicción y por principios, que sostenía y mantenía antes de Mourinho, lo que le ha llevado a defender exactamente igual a todos los entrenadores que le han tocado bajo cualquier circunstancia, como ha demostrado siempre. ¿Han oído algún reproche suyo contra Del Bosque por dejar de ser “uno de los suyos” y a pesar de ser tan campeón de Europa y del mundo como el que más?

Un señor preparado y al que da gusto oír, que además juega al fútbol. Un jugador de poso añejo. Un hombre sin complejos, y menos por ser madridista, como parece ocurrirles a algunos. Al contrario, él es así porque es madridista. No necesita que le rieguen el ego.

El capitán verdadero no es el mejor futbolista, ni el más habilidoso, no tiene por qué serlo, como ya comenté en mi artículo “Dos capitanes y dos destinos”, pero sí un hombre de verdad por el que te partirías la cara en el campo, ese que alberga toda la esencia del club, sus valores, su pasado, su historia, sus principios… Ese que sabes que te defenderá y defenderá esa camiseta y ese escudo dentro y fuera del campo sin temor a que la cara se la partan a él. Por eso muchos siempre le hemos visto como un capitán en la sombra.

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Con su persona parece ocurrir como con la lucha entre la afición madridista y el mal entendido señorío, que un capitán como él, como los de antaño, debe convivir con otros de nuevo cuño que en nada se parecen a aquellos que fueron, ni entienden la historia madridista mas allá de ellos mismos y sus amigos de la prensa.

¿Alguien le imagina soltando tonterías en los medios? ¿Lanzando indirectas al club o al entrenador de turno? ¿Quizá protestando porque no es titular o filtrando historias en su beneficio para lograr un rédito? ¿Alguien lo imagina? Exacto, nadie. Eso es verdadero madridismo… aparte de sensatez, sentido de club y sentido común.

Lo hemos visto, lo estamos viendo y lo seguiremos comprobando. Dejó de ir a la selección y no hubo una palabra más alta que otra. Es suplente del suplente y no se le ha oído una queja. Ha sido el más entusiasta seguidor de Carvajal, el jugador que le relegó a la suplencia, dándole su apoyo desde el primer día y celebrando cada éxito de su compañero en público.  Es el primero en felicitar o apoyar a cualquier compañero o en defenderlos a ellos y a su club cuando vienen mal dadas… Si faltaban al respeto al equipo, o si jugadores de otros equipos se mofaban de él al amparo del silencio mediático, ahí estaba él para dar justa contestación. Creo que Piqué aún debe recordar alguna réplica recibida por Twitter, más que de Kevin Roldán.

Jamás pediré que sea titular ni exigiré que el entrenador de turno lo meta con calzador si no lo estima oportuno, simplemente porque lo admire o me caiga bien, por todo lo que nos ha dado y lo que representa. Pero lo más importante es que no le veré a él pedirlo ni decir que “si no es titular lo mismo se plantea marcharse”, ni filtrará nada a los medios para que metan presión. No, no pediré que sea titular, pero desde luego tampoco diré que me sobra, porque jugadores y personas como él no sobran en ningún sitio, y menos en un vestuario.

No me cabe duda de que cuando considere que su tiempo ha llegado, o sea el club el que así lo estime oportuno, llegarán a un acuerdo y no se armará ningún ruido. Se irá sintiendo y demostrando su amor por ese club que tan felices nos hace y tanto sufrimiento nos genera, porque sabe que será un nuevo y último servicio a él, al club de sus amores. Un amor sincero.

Él es la personificación de lo que siempre se aspira en un capitán, él es un guardián entre el centeno, o entre el césped, que diría Salinger, ese hermano protector, ese padre comprensivo. Si hay que luchar, meter la pierna, cortar provocaciones o fingimientos, ser duro, ahí estará él el primero para hacerlo en el campo y fuera de él. Y lo hace por principios, porque no concibe servidumbres más que con su afición y su club, indiferente a las consecuencias que defenderlos le pudieran acarrear, ya sea en la selección, en los medios de comunicación o con los rivales…

Son tiempos tristes cuando tenemos ante nuestros ojos a un auténtico Atticus Finch madridista en ese vestuario, y lo despreciamos… Dice muy poco de estos tiempos, de esta sociedad y de este madridismo.

Por último, me atrevo a hablarte directamente, por si me leyeras. Sea en el vestuario o fuera de él, el Real Madrid jamás debería prescindir de tus servicios, porque llevas el madridismo dentro, el que muchos defendemos, el que lo hizo grande desde Bernabéu. Tu eres patrimonio madridista, el autentico, el de verdad. Espero que nuestro presidente, Florentino, también sea consciente de esto.

Querido Álvaro, ahora, cuando más se te critica, cuando más se te infravalora, es cuando más me apetece escribir este artículo. Gracias por todo.

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31 COMENTARIOS

  1. No cualquiera tiene gallardía y la lealtad esta a la baja en estos tiempos…. Me encantó este artículo, de hecho ha cambiado mi visión respecto a Arbeola… Excelente disertación don Jorge, un caballero reconoce a otro ¡bravo!

  2. Ros, Aliseya, Alex, muchísimas gracias por los comentarios y me alegra que os haya gustado.

    Alex, que te haya cambiado este artículo la visión sobre Arbeloa es un piropazo.

    Un abrazo.

  3. Excelente artículo (como toda la Galerna).

    El “problema” de Arbeloa, es que pone con su madridismo lo que le falta de jugador, algo que viene de un par de temporadas atrás.
    Aún así, es una cosa que me parece estupenda y de admirar (ojala fuesen todos la mitad de madridistas que el), pero lo cortés no quita lo valiente, y sinceramente, creo que debería ir pensando en una salida, ya que como tantos otros que ya no están y que tu has mencionado, no rinde para estar entre los 25 jugadores del mejor equipo del mundo.

    Saludos amigos!

  4. Hay un tipo de jugador madridista, Benito, Camacho, Chendo, Arbeloa, etc. Cuyos modos y carácter jamás debieran desaparecer de la plantilla blanca. Encarnados para siempre en alguien que nunca será considerado figura pero siempre será tomado como ejemplo.

  5. Excelente artículo.
    Siempre me ha gustado la manera como Arbeloa lleva el madridismo como el dice: “…Un escudo pegado a la piel”. No he visto en mucho tiempo a un jugador como lo es Alvaro, que a pesar de no jugar como mucho jugador desea se mantiene ahí, inherte, a la espera de que el entrenador lo convoque, solicite de sus servicios dentro del terreno de juego. Como oveja al matadero, silencioso, sin emitir ningún tipo de palabra contraria a los intereses del club de sus amores, entre las sombras de un banquillo, a la espera de convertirse en un mártir y entregar lo mejor de si.
    Para mi, desde hace mucho tiempo, el es mi capitán, el que me representa. Por eso leo con tanto beneplácito este artículo. Haciendole honor a este gran madridista, que hace falta en estos tiempos.

    Saludos desde Venezuela, desde este lado del gran charco pues. Un abrazo.

  6. Álvaro Arbeloa me ha parecido un tipo libre, sin servidumbres a los medios. Y curiosamente mejor preparado e ilustrado que los periodistas que le ponen el micro y luego cuando hacen su crónica del estado le ponen a parir o tergiversan e interpretan torticeramente. ¡UN futbolista más inteligente que un periodista! ¡Desfachatez! ¡Insolente! ¿Cómo se atreve a decirnos cómo hacemos el trabajo los periodistas?. Por eso en los medios había barra libre para meterse con él, ya fuera llamándole “cono” cuando iba a la selección para desprestigiarle o simplemente para repetir en las retransmisiones dle RM que e sun jugador acabado, una y otra vez durante temporadas. Tremendo, pero ahí está. Sin nivel ni forma para la exigencia del Real Madrid partido a partido, pero una cabeza y una libertad orgullosa para plantar cara a la canallesca del EGM.

    No tendrá amigos en mediaset como los tiene SErgio Ramos e Iker Casillas, ya que sus mujeres han trabajado en esos grupos… toda esa caterva d eperiodistas amigos de estos dos que son los que más cascan a Florentino o a CR7… los mismos que estaban de cumpleaños de SAra Carbonero celebrandolo con Iker y Ramos a la misma vez que CR7 celebraba el suyo…. ¿os acordáis d elos reproches que hacían esos mismos periodistas a CR7? que no era el momento de irse de fiesta y callaban su fiesta con Iker y SErgio. Esta defensa no la tendrá ARbeloa de esa manera, jamás. No es de los suyos, ergo, es de los nuestros, d elos madridistas. 😉

    Gracias, arbi.

  7. Gente como Arbeloa siempre en mi equipo. No se puede decir nada más.

    Gente así deberían permanecer en el club, cosa distinta de que haya que montarle un plan de pensiones a ex jugadores que no saben hacer la o con un canuto o cuya lealtad al club esté bajo sospecha.

    Prepárense para la matraca que nos espera con Raul y su vuelta al club. Yo no quiero en mi equipo y desconfío de gente tan madridista como Raul, que estuvo arrastrándose por el campo años y se fue cobrando del RM dos temporadas jugando para otro equipo. Desconfío profundamente.

  8. La verdad que estas últimas temporadas he estado hateando a Arbeloa, pues me parece un jugador también en decadencia y considero que no ha sido atizado como otros en decadencia que sí han lo han sido (y con razón), pero es de menester que, aunque no soy muy fan de sus tuits y demás cosas que hace, sí es cierto que en las declaraciones que hace a la prensa suele decir lo que la mayoría del madridismo piensa y que suele acertar casi siempre en sus comentarios de defensa al Club, lo que me plantea que si considerándole ya un exjugador, bien se podría plantear la posibilidad por la que Arbeloa se convirtiése en portavoz oficial del Club, una persona que se mojase sin miedo a las consecuencias y cuyo fin fuese defender la postura oficial que fuere en cualquier momento que se diese.
    Un saludo.

  9. Creo que hace ya tiempo que Arbeloa no está al nivel que exige el Madrid, y bien que lo siento. Pero en inteligencia y en lealtad al club, pocos lo igualan. Ojalá se quede “de cualquier cosa”, que dijo Bernabéu a Di Stéfano. De portavoz, por ejemplo. O de comisario político.

  10. Hola Sambo, es inevitable que en la hora de la salida del Club como jugador por parte de Arbeloa se compare con la de Casillas.

    Iker fue un portero determinante, un porterazo y que considero que no supo gestionar bien su decadencia, en cambio Arbeloa, un jugador cumplidor y buen marcador en sus mejores momentos, encajó mejor su decadencia, y yo y otros más veíamos que tampoco estaba para jugar en el Madrid, pero ejerció un rol distinto y asumió su papel de veterano en el vestuario.

    Para resumirlo de una manera que quede clara y diáfana, recordaré a Iker como el gran portero determinante que fue, y recordaré a Arbeloa como el gran madridista que fue.

    Un saludo.

  11. Me preocupa mucho la próxima temporada sin Álvaro en el vestuario. Es irreemplazable. Ojalá alguno de sus compañeros tome ejemplo y coja su testigo, si bien más que un testigo, es una antorcha que arde por ambos lados

  12. No hace falta añadir más! Diáfano artículo.
    Si diré que se va en el momento justo, con un homenaje muy merecido por una gran parte de la afición y en su estadio, que le recordará como el gran CAP17TÁN en la sombra. ¡¡¡GRANDE ARBELOA!!!

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