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Zidane debe seguir mientras quiera (y pueda)

Zidane debe seguir mientras quiera (y pueda)

Escrito por: Jesús Bengoechea25 enero, 2018
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Quillo Barrios ha publicado en La Galerna un artículo con el que no es que discrepe. Si discrepara, todo sería muy sencillo. Iría punto por punto desmintiendo sus razonamientos y tan amigos. Resulta que no es tan fácil, porque la mayor parte de sus argumentos son tan dolorosos como plausibles. Lo que ocurre es que el tener razones puntuales no te asegura que desemboques un buen puerto, y en este sentido me parece que la conclusión final (básicamente: Zidane no debe seguir más allá de junio) es aventurada. No sé si falsa, pero sí aventurada en el sentido de que no se deduce directamente, ni mucho menos, de los mencionados argumentos. Da un enorme salto Quillo de la enumeración de motivos a la solución final, salto que solo obedece a su intuición o a su deseo y no sirve como corolario de lo anteriormente expuesto.

En otras palabras, una regañina en toda regla -en eso consiste su entrada- no conduce a la necesidad de no dar más oportunidades al regañado, sobre todo cuando en el mismo texto has loado objetivamente sus grandes logros pretéritos (no tan pretéritos porque hace de ellos muy poco tiempo). Si además de regañar a alguien quieres dar por sentado que hay que echar a ese alguien, debes explicar aparte las presuntas razones por las cuales ese alguien, presuntamente también, no merece un voto de confianza. Que no digo que no las haya. Pero Quillo no las explicita. Las cosas están muy mal en el Madrid (eso lo ve hasta un ciego) y por tanto hay que cesar en la confianza al entrenador. ¿Por qué? ¿No es posible que las cosas estén mal y que el mismo responsable sea la persona más indicada -o la menos no indicada- para enmendar el rumbo?

Sí es posible y es lo que yo, hecho un mar de dudas, tiendo a pensar en todo caso.

Paradójicamente, las razones por las que Zidane puede ser el más indicado para revertir la situación están en el propio artículo de Quillo mucho más claras que las razones por las que no debería seguir, y uno se topa con ellas nada más empezar a leer: “Adoraba al Zizou futbolista y mi gran miedo era que una mala etapa en el banquillo borrase todo aquello. Por suerte, eso no sucederá. El técnico galo ha ofrecido una trayectoria casi sobresaliente, con una revolucionaria gestión de vestuario en su primer año y medio y una colección de títulos -especialmente dos Champions League seguidas- que ya forman parte de la historia del Real Madrid”.

Si ha hecho todas esas cosas, y uno las consigna, deberá consignar también por qué todas esas cosas no son aval suficiente para proseguir más allá de una temporada que de momento es pésima (pero que aún hasta puede acabar bien). Por otro lado, dice Quillo con toda la razón que Zidane ya forma parte de la “historia” del Real Madrid. El de “historia” es un concepto más complejo de lo que parece por mucho que engalane la letra de los himnos. Entre la “historia que tú hiciste” y la “historia por hacer” está la historia que acabas de hacer. No es exactamente lo mismo que la que “hiciste”. Zidane parece estar fracasando este año en el logro de una verdadera meritocracia, pero hay dos poderosos atenuantes:

  1. ¿Cómo negar su sitio en el once a jugadores que, aun no estando en un buen momento, hace escasos meses llevaron al club a lo más alto del panorama futbolístico mundial? Repito: hace escasos meses, con el resultado de la mejor campaña del club desde 1958. ¿Es exigible que estén bien para poder aspirar a seguir siendo titulares? Sí. ¿Era descabellado pensar que iban a volver a estarlo pronto, dada su capital importancia en éxitos muy recientes? También. ¿Era, aunque exigible, fácil retirarles la titularidad a las primeras de cambio? Era extraordinariamente difícil.
  2. Para dar relevo a unos titulares en baja forma, es necesario tener unos relevos en condiciones, y es evidente que el llamado equipo B no ha estado a la altura cuando ha sido puesto en la tesitura de jugar. Aquí se argüirá que no lo ha estado porque la planificación veraniega no fue la correcta, y algo de verdad habrá. No obstante, sobre el papel y con todos los respetos, tampoco debería haber hecho falta una segunda unidad que se pareciera al Bayern de Múnich para batir al Leganés. Algo más está fallando.

Abundando en el punto 1, se queja Quillo de lo siguiente: “Un amplio sector del madridismo escurrió el bulto durante meses por el manido <<con lo que nos ha dado>> que tan caro costó en su día a Iker Casillas. De hecho, muchos de los que criticaron al portero por vivir de las rentas -exitosas y doradas, por cierto- se abonaron a ellas para defender a Zidane”. No me parece que proceda traer a colación a Iker Casillas y me irrita un poco el ver que el hacerlo está creando tendencia. Casillas, quizá el portero más importante en la Historia del Real Madrid, tuvo un declive prolongado que dio pie a una justificada rechifla a cuenta de la coletilla periodística (y tuitera) “con lo que nos ha dado”. Se da la circunstancia de que, en el caso de Zidane y sus jugadores, no es que nos hayan dado mucho sino que aún está fresco el señuelo del éxito. Mientras las glorias de Iker se remontaban a un pasado cada vez más lejano, aquí hablamos de una gloria de anteayer. Es lo mismo de antes: no es “con lo que nos han dado”. Es “con lo que acaban de darnos”, con Zidane como máximo protagonista. Habrá, en consecuencia, que esgrimir muy buenos motivos para negarle una continuidad por muy desastrosa que sea la situación.

¿Lo es? Sí, aunque todo quedaría olvidado con la Décimo Tercera, que de llegar debería conferir a Zidane el derecho a capitanear la necesaria remodelación de la plantilla (no sé si revolución, pero sí remodelación) para la 2018/2019.

¿Y si no la logra? El parámetro decisivo, en ese caso y a mi juicio, debería pasar a ser las fuerzas con que cuente Zidane para continuar, y ahí mi impresión es que la duda la va a resolver Zidane más que el propio club. Por eso titulé que Zidane debe seguir “mientras quiera y pueda”. Lo segundo es importante, y no imagino otra situación que aquella en que el interesado hace saber a todos los implicados la realidad al respecto. No imagino al hombre que puso fin a su etapa de jugador porque no se encontraba a tope, perdonando al Madrid el dinero correspondiente al contrato que le faltaba por cumplir, ocultando sus sentimientos si no se encuentra con la energía suficiente, o si considera que ha perdido por completo el control del vestuario.

Si Zidane dijera que puede con esto -y de momento es eso lo que dice-, yo creería en su sinceridad y renovaría mi confianza.