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Zidane busca el gol y deja a Highway en Valdebebas

Zidane busca el gol y deja a Highway en Valdebebas

Escrito por: Mario De Las Heras24 septiembre, 2020
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Era un día como otro cualquiera en Valdebebas. Los jugadores del Real Madrid acudían como cada mañana al entrenamiento a la hora prevista. En el vestuario había buen ambiente. Se hablaba de la lluvia y del italiano académico de Luis Suárez. Algunos buscaban el gol por los rincones. Nada. Ni rastro, de momento, aunque Hazard y Benzema sonreían. Jovic y Mariano silbaban y Mayoral tocaba el cajón. Toni Kroos miraba la escena pintoresca con sus ojos alemanes y movía la cabeza de un lado a otro mientras se atusaba el flequillo. Ramos tocaba las palmas, pero no eran flamencas sino de capitán, de espabile.

Hubo un poco de remoloneo. Isco se levantó del asiento con un ¡ay! susurrante. Vinícius y Rodrygo movían las caderas al son de una samba silenciosa, pero compartida. Marcelo les daba pescozones y Modric se reía con su timbre de mayordomo de Drácula. Al salir del vestuario se encontraron sorpresivamente con el sargento Highway, que les dijo:

Sergio Ramos.

—Soy el sargento Highway. He bebido más agua, he sudado más sangre, he marcado más goles y he despejado más balones que todos vosotros, capullos. Estoy aquí para comunicaros que la vida en el día de hoy, por deseo de vuestro entrenador, tal y como la habéis conocido, ha terminado.

—Yo como delanteros y cabeceo napalm, sargento —dijo Sergio Ramos.

—¡Así me gustan los futbolistas!

—El Real Madrid siempre busca hombres de verdad. La derrota no forma parte de nuestro credo. ¡Vamos, repetidlo!

—¡La derrota no forma parte de nuestro credo!

—¡Más fuerte o la próxima vez que tengáis permiso estaréis jugando en China!

—La derrota no forma parte de nuestro credo!

—¡¡Más fuerte!!

—¡¡La derrota no forma parte de nuestro credo!!

—Hurra…

Sergio Ramos.

—¡Quitaos las camisetas!

—Pero, cómo…!

—¡He dicho que os quitéis las camisetas, o llevamos todos la misma o no llevamos ninguna!

—¿Cómo te llamas, soldado?

—¿Yo? Mariano Díaz, señor.

—¿Y tú?

—Luka Jovic.

—¿Y tú?

—Francisco Alarcón, Isco, señor.

—Muy bien, Marrano, Choni, Cisco… sois guapísimos. Parecéis unos maniquíes, nenas. Quiero ver todas esas cabezas sin mechitas mañana. A vosotros tres, ¿qué os pasa? Me han dicho que Hazard ya se está poniendo a tono, pero, ¿y vosotros? ¿tenéis la regla?

Mariano Díaz.

—A mí me duele la rodilla, sargento —dijo Mariano.

—¿Así que la rodilla, eh? Vamos a correr un poco para ver si se arregla. Diez vueltas al campo. A paso ligero.

—Pero, sargento, es que me duele…

—Ponte a correr ahora mismo o te van a doler las dos.

—¿Y a ti, Luka? ¿Qué te ocurre, hijo?

—A mí nada, sargento.

—He oído que te gusta un poco el espantajo y la mamarrachería, ¿no?

—No entiendo, señor…

—Diez vueltas.

—Sí, señor.

Isco.

—Isco, ¿Y a ti qué te pasa?

—Nada. Yo estoy bien.

—Sí. Ya te veo. Pero hay que reducir un poco esa cintura. ¿No crees?

—¿Sí? Nah… Esto en dos partidos se me ha bajado, sargento.

—Dos partidos son los que vas a jugar tú en la MLS cuando te mande yo allí de una patada. Diez vueltas…

Llega Zidane al entrenamiento.

—¿Qué tal, sargento Highway? ¿Cómo se están portando los chicos?

—Muy bien, Zinedine, estamos conociéndonos. He puesto a esos tres a moverse un poco. Me parece que lo necesitan. Los demás son cojonudos ¿Qué tal han ido las gestiones?

—Pues regular, la verdad. No hay manera de encontrar el gol. Hemos visto alguna oferta, pero son carísimas. El caso es que yo estoy seguro de que se nos perdió aquí, así que por aquí tiene que estar.

—Ese chico de ahí, el 7, lo puede encontrar. Y ese otro de ahí, el 9, lo tiene, seguro… Hay unos cuántos más con trazas, pero tienen que trabajar duro…

—Sí, yo también lo creo —dijo Zidane—. Seguiremos buscando. Gracias por la cobertura. Otro día te vuelvo a llamar, Highway.

—Cuando quieras, Zizú.

—No te habrás pasado con ellos. Que te conozco.

—No, no. Si son majísimos.

—Ah, claro. Por cierto, ¿por qué van sin camisetas?

—Nada, cosas de soldados.

 

Fotografías Getty Images.