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Villar nunca fue a la cárcel

Villar nunca fue a la cárcel

Escrito por: Jesús Bengoechea12 septiembre, 2017
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Villar nunca estuvo en la cárcel. El auto del juez Pedraz que revelaba sus maquinaciones, sus extorsiones, el pesebrismo tenebroso y corrupto en que sumió al fútbol español durante treinta años nunca fue escrito. No hubo tal auto. Soñamos leerlo porque no existió. No existe el juez Pedraz, de hecho, y aquellas portadas anunciando la detención y posterior ingreso en prisión de Villar, que muchos creímos ver, no fueron más que alucinaciones, sueños febriles de verano, ilusiones paridas por mentes injustamente inclinadas en contra del buen Ángel Mari, puro wishful thinking.

La detención y encarcelamiento de Ángel María Villar nunca tuvo lugar porque, de haber acontecido, algo habría cambiado. Pero lo cierto es que no ha cambiado nada. Si el auto del juez Pedraz hubiera existido, todos sabríamos que Villar instauró un régimen de pago de favores a los amigos y de castigo para los no afines. No obstante, dado que el juez Pedraz y su auto son pura entelequia, no sabemos nada de eso, de tal suerte que los árbitros pitan en estricta obediencia a lo que ven, sin que sus mentes estén en absoluto contaminadas (de ninguna manera, anatema es sugerirlo) por ese escenario de premios y castigos. Los árbitros dependen de Villar, sí, pero como el auto del juez nunca existió ello no implica que se vean afectados por el pesebrismo que nadie ha puesto al descubierto puesto que nada de lo de Villar y la cárcel sucedió en realidad.

El Barça le salvó el culo a Villar y lleva un saldo de +70 en expulsiones por uno de -10 para el Madrid en los últimos 15 años. Lleva también un penalti en contra en 86 partidos y Mascherano va a cumplir 5 temporadas sin que le señalen ninguno, pero como no sabemos (porque Villar nunca fue detenido) lo del pago de favores a los amigos no hay caso. Y por eso el madridismo que se queja sigue siendo conspiranoico, restos cavernícolas de mourinhismo sarnoso, mentes perturbadas que osan sugerir un determinado caldo de cultivo en el inconsciente (o consiente) colectivo arbitral cuando todo el mundo sabe -y es pecado mortal dudarlo puesto que Villar nunca ingresó en prisión- que los árbitros pitan lo que ven libres de apriorismos, ajenos al "qué me pasará si".

De Burgos Bengoetxea acaba de conquistar la internacionalidad como recompensa por expulsar a Cristiano para poder contar a sus nietos que lo hizo, de igual modo que a Clos Gómez le concedieron la Final de Copa como premio por conceder un gol de Messi flagrantemente marcado con los nudillos. No es el único caso de un árbitro que se equivoca escandalosamente a favor del Barça o en contra del Madrid y es premiado por ello. Sabemos que el Barça es afín a Villar. Si supiéramos que Villar premia a los afines sospecharíamos que hay gato encerrado en estas designaciones arbitrales, pero como no lo sabemos porque el auto del juez Pedraz nunca fue escrito, pues no podemos sospechar nada de nada, y como no es lícito sospechar nada de nada cabe seguir acusando a ese madridismo que se indigna con el estamento de no saber perder.

Bueno, en realidad no le acusamos de no saber perder porque de un tiempo a esta parte el Madrid casi no hace otra cosa que ganar. Acusémosle entonces de no saber ganar. "Parece mentira que en esta era de éxitos que vivís os preocupéis de los árbitros". Si el madridismo se preocupara de los árbitros en una era de fracasos se le acusaría de escudar sus fracasos tras la excusa de los colegiados, pero como elige una época de éxitos para indignarse (precisamente para que no se le acuse de buscar chivos expiatorios), lo que corresponde es denigrarlo por no saber disfrutar de sus triunfos. Es así que el Madrid no puede quejarse de los árbitros cuando pierde ni cuando gana, y llora un gatito pipero cada vez que lo hace.

Al no haber pasado Villar por la cárcel (si lo hubiera hecho, algo habría cambiado en el panorama arbitral y mediático), se puede seguir acusando al madridismo de conspiranoico con toda tranquilidad. "Dejen de quejarse, jueguen mejor y disuélvanse", como si no fuera posible aspirar a jugar mejor sin abandonar la (justa) queja, como si toda queja fuera por definición injusta, de hecho. Claro: lo es cuando quien se queja es el Madrid.

Como Villar no ha pasado por la cárcel, y en consecuencia no ha existido ningún revelador auto judicial, sigue siendo injusto que el Madrid se queje de los árbitros. Injusto porque sí. Por definición. Que los demás pueden quejarse siempre que quieren pero el Madrid no puede hacerlo nunca es máxima que sigue siendo tan válida como siempre por cuanto Villar jamás ha pisado Soto del Real (del Real, tendría guasa si fuese cierto pero no lo es).

Villar nunca ha pisado Soto del Real y por tanto sigue siendo completamente pertinente tildar de conspiranoico al madridismo que una vez osó sugerir que Villar era un cáncer. Y saquemos el mantra, el mismo mantra de siempre que sigue sirviendo, puesto que Villar jamás pasó por la cárcel: "Ninguno de los dos grandes, ni Madrid ni Barça, tienen derecho a quejarse de los árbitros". Repitamos el mantra en bucle, y si se nos hace un nudo en la garganta por la velocidad en la dicción vomitemos un poco de bilis y sigamos. "Ninguno de los dos grandes etc." Esto es así por definición también. El Madrid (digamos en la voz baja de las tautologías que el Barça tampoco) no tiene derecho a quejarse de los árbitros.

¿Y por qué el Madrid no tiene derecho a quejarse de los árbitros? Hagamos un ejercicio de sinceridad y expongamos sin cortapisas las dos razones:

1. Villar jamás pasó por la cárcel.
2. El Madrid es rico y odioso y por tanto debe ser esquilmado sin rechistar si Ángel Mari lo considera conveniente. Si Ángel Mari fuese una persona que arrojase alguna sombra de duda las cosas podrían ser distintas, pero como Ángel Mari es un ejemplo de probidad (jamás ha tenido problema alguno con la justicia) sus razones tendrá para joder al Madrid. Y si no las tiene habrá que comprenderle también, a la criatura. Aquí lo primero es que al Madrid no le vaya bien, o tan poco bien como sea posible. Luego ya si eso hablamos de justicia y de hipotéticas (muy hipotéticas, tanto que pensar en ellas es conspiranoico) repercusiones del proceder de Villar dentro del estamento arbitral.

El Madrid sufre en 3 partidos las mismas expulsiones que el Barça en 2 años, pero como Villar nunca estuvo en prisión el dato se convierte en irrelevante. Hay que saber perder, digo ganar, digo empatar, digo lo que sea, Real Madrid. Hay que saber, en definitiva, ser tangado sin abrir el pico por el hombre que ha corrompido el fútbol español durante 3 décadas, y que va a seguir haciéndolo puesto que jamás ha tenido el menor problema con la justicia. Todos (estamentos, prensa, amiguetes varios) prietos alrededor de Ángel Mari y con las líneas muy juntas cerca del portero, aguantando el asedio (¿Asedio? ¿Qué asedio?). Todos juntitos con Ángel Mari hasta que escampe. Porque escampará. Ya está escampando, de hecho.

¿Escampando? ¿Es que alguna vez llovió?

Villar nunca pasó por la cárcel. Lo sabéis y os gusta.