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Algún día llamaremos al viejo cowboy

Algún día llamaremos al viejo cowboy

Escrito por: José María Faerna8 mayo, 2016
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“Los recreos eran un clásico eterno. Ahí se ganaba por lo civil o por lo criminal. Tres clases jugando en el mismo campo, tres balones diferentes. Empapados de sudor, empujándonos con todos. De allí no era tan importante salir ganador como salir vivo.”

Cuando leí esto que le dijo hace un par de años Arbeloa a Manuel Jabois en una entrevista supe que este tipo era uno de los míos. Los Faerna, como quizá recuerde algún lector memorioso, nos criamos en un patio semejante donde se cruzaban las bolas y los mundos de varios partidos, aunque como éramos de natural paquete tuvimos que ganarnos la vida en actividades menos nobles y más aburridas. Álvaro nunca ha olvidado que vivir de lo que hacía en el recreo era un privilegio al alcance de muy pocos, por eso siempre será eso que antiguamente se llamaba un tipo a carta cabal.

Generalmente, los futbolistas solo dicen cosas interesantes en la entrevistas cuando llevan mucho tiempo retirados y ya no tienen miedo de pisar charcos, pero a Álvaro siempre merece la pena escucharle, como saben los lectores de La Galerna y medio mundo más, porque pocas declaraciones de un futbolista habrán tenido tanto eco en los últimos tiempos como las que le hizo a nuestro editor esta temporada, cuando el madridismo no había empezado todavía a ver algo de luz al final del túnel. Él dice que Mourinho le enseñó que el señorío es morir en el campo. Yo creo que, en realidad, él ya lo sabía. Vean si no esto otro que también le contó a Jabois: “Un día en la pretemporada de Innsbruck, con el Madrid, salimos todos del gimnasio y nos dieron orden de dar un par de vueltas y a la ducha. Nos pusimos a trotar los canteranos en grupete y pasó Raúl al lado como un avión diciendo: «Si fuese por mí os ibais todos a Madrid». Y tú piensas: ¿pero este tío? Ahora, cuando tú eres el veterano, lo entiendes todo”. El señorío es también esa respuesta que dio en La Galerna a aquella secreción de baba de alguien que no merece ser mencionado en un texto escrito para honrar a un héroe que se despide hoy de la que siempre será su casa. Resulta penoso que por culpa de ese anónimo segregante haya que recordar que este caballero es campeón del mundo, dos veces campeón de Europa de selecciones y campeón de Europa con el Real Madrid. Si no hubiera razones suficientes, esta bastaría para que sus compañeros se conjuraran para despedirlo este año con su segunda copa de Europa.

Como siempre sabremos que es uno de los nuestros, también sabemos que habrá un día como ese que cuenta Clint Eastwood –otro madridista de pro, aunque puede que él no lo sepa todavía– en que hará falta ayuda para pilotar una nave de la que algunos habrán olvidado el cuaderno de bitácora. Entonces llamaremos al viejo cowboy porque estaremos seguros de que, como Tommy Lee Jones, él conoce la derrota correcta y no le asustará quedarse flotando en el espacio para siempre mientras suena Fly Me To The Moon en la voz de Sinatra. Gracias, Álvaro, por recordarnos que el Madrid es la patria de los valientes.

cowboys

El mayor de los Faerna es historiador del arte y editor, ocupaciones con las que inauguró la inclinación de esta generación de la familia por las actividades elegantes y poco productivas. Para cargar la suerte, también practica el periodismo especialista en diseño y arquitectura. Su verdadera vocación es la de lateral derecho box to box, que dicen los británicos, pero solo la ejerce en sueños.

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