Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
Verificación táctil

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Verificación táctil

Escrito por: La Galerna27 agosto, 2017
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Buenos días. En el último partido de la Liga pasada, en el estadio de la Rosaleda, el Real Madrid se coronó campeón para frustración de un villarato aún pre-carcerem y alegría de todos nosotros. Los hombres de Zidane estaban radiantes, aunque su júbilo se veía matizado por una circunstancia que desconocían. "There's no trophy?", escuchábamos de boca de unos perplejos Bale y Modric. Alguien intervino para explicarles que la entrega de la Copa de la Liga habría de esperar al primer partido de la Liga siguiente en el Bernabéu. Es decir: a hoy.

Así es. Nos proclamamos campeones de Liga en mayo, pero solo hoy alzará Ramos la Copa, solo hoy el éxito se plasmará de manera física, de manera táctil. Nunca en la historia había hecho tanta falta el poder tocar con nuestras propias manos (u otear desde la tribuna) la prueba concreta de un logro deportivo, porque lo cierto es que aún no podemos creemos que la Liga pasada fuera nuestra.

¿Cómo va a ser nuestra una Liga cuando nuestro rival lleva 84 partidos con 31 penaltis a favor y solo uno en contra? ¿Cómo es posible que lo que acabamos de consignar sea cierto, como demuestra una simple mirada a los datos?

Llevemos a cabo un experimento, queridos amigos. Contad hasta 84 despacito. Aunque parezca absurdo os vamos a acompañar en la iniciativa a fin de interiorizar (nosotros también) los resultados de la prueba. Y también a fin de vigilar que lo hacemos al unísono.

Vamos allá.

Uno
Dos
Tres
Cuatro
Cinco
Seis
Siete
Ocho
Nueve
Diez
Once
Doce
Trece
Catorce
Quince
Dieciséis
Diecisiete
Dieciocho
Diecinueve
Veinte
Veintiuno
Veintidós
Veintitrés
Veinticuatro
Veinticinco
Veintiséis
Veintisiete
Veintiocho
Veintinueve
Treinta
Treinta y uno
Treinta y dos
Treinta y tres
Treinta y cuatro
Treinta y cinco
Treinta y seis

......

¿Cansados? Hagamos el esfuerzo de continuar. Vale la pena.

.......

Treinta y siete
Treinta y ocho
Treinta y nueve
Cuarenta
Cuarentena y uno
Cuarenta y dos
Cuarenta y tres
Cuarenta y cuatro
Cuarenta y cinco
Cuarenta y seis
Cuarenta y siete
Cuarenta y ocho
Cuarenta y nueve
Cincuenta
Cincuenta y uno
Cincuenta y dos
Cincuenta y tres
Cincuenta y cuatro
Cincuenta y cinco
Cincuenta y seis
Cincuenta y siete
Cincuenta y ocho
Cincuenta y nueve
Sesenta
Sesenta y uno
Sesenta y dos
Sesenta y tres
Sesenta y cuatro
Sesenta y cinco
Sesenta y seis
Sesenta y siete

.......

Qué aburrimiento, ¿verdad? El tedio es sin embargo no solo un inconveniente que hay que asumir en el experimento, sino que constituye la esencia del mismo.

........

Sesenta y ocho
Sesenta y nueve
Setenta
Setenta y uno
Setenta y dos
Setenta y tres
Setenta y cuatro
Setenta y cinco
Setenta y seis
Setenta y siete
Setenta y ocho

......

Ya acabamos...

.......

Setenta y nueve
Ochenta
Ochenta y uno
Ochenta y dos
Ochenta y tres
Ochenta y cuatro.

Ya.

Finalizado el recuento, recuperad el resuello y tratad de sustituir cada pronunciación de cada uno de los números, aún frescos en vuestra memoria, por noventa minutos de fútbol. Imaginad que cada vez que habéis murmurado la enunciación de un número (el quince, el treinta y tres, el cincuenta y cuatro...) ha transcurrido un partido de balompié completo, con su prolija sucesión de lances uno detrás de otro. El cincuenta y uno ha sido un partido de fútbol completo. El trece ha sido un partido de fútbol completo. El setenta y ocho ha sido un partido de fútbol completo. Y así con todos.

¿Ya lo habéis imaginado?

Pues bien. Suponed que en esos ochenta y cuatro números seguidos, que en realidad han sido ochenta y cuatro partidos de fútbol seguidos, solo se ha producido un penalti en contra del equipo protagonista de esos ochenta y cuatro partidos.

Imaginadlo si sois capaces. No sois capaces, lo sabemos. Y sin embargo así ha sido.

Y, con todo, hemos ganado la pasada Liga.

¿Cómo entonces no vamos a necesitar tocar la Copa con nuestras propias manos para verificar que ejecutamos la hazaña? ¿Cómo no vamos a precisar de esa verificación táctil? Cuando Bale y Modric reclamaban en mayo la entrega de un objeto concreto y opaco reclamaban, con toda lógica, la prueba de una gesta imposible y no obstante alcanzada. No se creían el haberlo conseguido y anhelaban tener en sus brazos algo que representase fidedigna e innegablemente el logro, algo que nadie pudiera quitarles ya. Ningún Clos. Ningún Undiano. Ningún Arminio. Ningún pútrido Villar.

Nosotros también seguimos sin creérnoslo del todo, y por eso resulta perentorio, casi urgente, que en efecto esta noche, antes de jugar contra el Valencia, Sergio Ramos nos ofrezca la confirmación metálica del derecho a nuestro inmenso orgullo.

Os dejamos el resto de portadas porque querréis verlas.

Pasad un gran domingo.