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Una Copa sin campeón

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Una Copa sin campeón

Escrito por: La Galerna23 mayo, 2016
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Buenos días. Es práctica habitual de esta sección el individualizar el análisis de cada portada objeto de estudio. Sin embargo, para que esta acción quede justificada debe haber alguna diferencia en el tratamiento que las portadas dan a la realidad del día. En las de hoy, las diferencias existen en tanto en cuanto siempre hay matices que distinguen el amor oral llevado a cabo por las cuatro profesionales del night-club Wild Horses, sito en los aledaños de Peñaranda de Bracamonte y famoso entre los lugareños por su excelente relación calidad-precio, ya que no por la variedad de los servicios a disposición del cliente.

as.750 (92)

marca.750

mundodeportivo.750 (97)

sport.750 (100)Aquí los matices amatorios son aún más sutiles que en el local comercial de referencia, reduciéndose todo -tanto lo publicado en Barcelona como lo publicado en Madrid, sucursal castiza del culerío- al suministro de placer a las huestes de Luis Enrique, entendiéndose el placer como un acto de sumisión alborozada a los mártires de la estela. ¿S&M? ¿Bondage? Tenemos lo que necesitas.

El matiz viene en pequeños detalles, característicos del cariz de cada una de las publicaciones. Marca lo enfoca al vínculo Barça-Roja, encarnado en Iniesta. Mundo Deportivo se pone esdrújulo ("mágico", "épico"), al tiempo que habla de un Barça "guerrero", adjetivo que hasta hace cinco minutos y medio era casi despectivo entre los del rinconcito. As pone una gran foto de todo el Barça celebrando, lo que per se constituye quizá una semiótica celebratoria y no ya meramente informativa. El Único Diario que no Trajo a Portada el Atentado contra una Peña Madridista en Irak, por su parte, nos quiere convencer de que el Barça estuvo épico sin hacer mención a los groseros errores de Emery, que rebajaron cuarto y mitad de condición legendaria a la victoria de los estelados (si el propio presidente de la Generalitat llama a ésta "la victoria de las esteladas" y nadie del Barça le reconviene, no vamos a ser nosotros más papistas que el Papa negando a Messi y sus chicos tal sobrenombre).

Hoy, en definitiva, y a excepción de lo recién referido, todos los periódicos deportivos dicen más o menos lo mismo.

¿Todos? No. Hay una aldea gala que resiste imperturbable el azote por tierra, mar y aire de la corrección política.

Están ustedes en ella.

Nosotros felicitaríamos de buen grado al Barça por este título si no fuera porque consideramos que es una competición que está marcada por la ausencia del Real Madrid desde dieciseisavos de final, y que esta ausencia se hizo posible porque la justicia deportiva, tanto en el ámbito federativo como en el extrafederativo, ignoró la clarísima insuficiencia de pruebas que demostraran que el Real Madrid y/o el jugador Cheryshev hubieran sido informados en tiempo y forma de la sanción de este último, lo que con el Derecho Administrativo en la mano debería haber bastado para impedir la expulsión de la Copa del club de Chamartín. Fue un error administrativo grave del Madrid, pero eso no implica que la sanción fuera justa. No fue justa en ningún caso, guiémonos o no por las señales rojas de posible prevaricación publicadas en OKDiario. Incluso si no hubo prevaricación (y hay razones fundadas para sospechar que sí la hubo), y sí una resolución no dolosa pero sí incomprensiblemente errada, el Madrid debió haber disputado aquel segundo partido contra el Cádiz, pues el Derecho le asistía plenamente en esa pretensión. Nosotros lo explicamos aquí y aquí, entre otros artículos.

Por eso el Real Madrid, más allá de que la competición siguiera adelante, más allá de que la competición tenga o no tenga ya un campeón, prosigue con su lucha jurídica, ya en el ámbito de la justicia ordinaria. "¿Para qué?", preguntan los que quieren enterrar este tema de una vez, es decir, casi todo el mundo excepto La Galerna y pocos más. Pues para que se sepa que teníamos razón, que esa razón no prescribe y que esta Copa no sirve, pura y simplemente, en tanto en cuanto todo lo que pasó en ella desde diecisieisavos en adelante está irremisiblemente deslegitimado por la ausencia ilegítima, con la ley en la mano, del Real Madrid C. de F. Ausencia iIegítima y quizá delictiva, pero como mínimo ilegítima.

Nosotros felicitaríamos encantados al Barcelona (o al Sevilla, pues la argumentación de esta editorial no habría variado sustancialmente de haberse proclamado campeones los andaluces) si no fuera porque esta es una competición marcada por una injusticia superlativa, porque no hablamos aquí de un penalti más o menos sospechoso, no hablamos aquí de un fuera de juego más o menos descarado. Hablamos de una política de hechos consumados que una serie de tribunales trataron de justificar de manera cada vez más desatinada en resoluciones consecutivas. En este caso no fueron cuatro sino tres, pero también en este caso las diferencias entre las resoluciones fueron de matiz. Todas ellas se reducían a lo mismo, y venían a decir esto, sangrantemente y para vergüenza eterna de esos tribunales: "Mira, Real Madrid, sabemos que tienes razón y que no deberíamos expulsarte de la competición, pero ¿te imaginas la que se montaría si te diéramos la razón, por mucho que la tengas?"

Algún día, no sabemos cuándo, un tribunal de justicia de verdad dará la razón al Real Madrid. No sabemos si esto aparejar