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Superar la depresión

Superar la depresión

Escrito por: Athos Dumas25 febrero, 2020
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Empieza la semana grande del Madrid con una depresión de caballo, entre la derrota en el Ciutat de Valencia y el pésimo pronóstico de la lesión de Hazard, que nos priva del belga prácticamente lo que resta de temporada.

Los madridistas, al menos yo, nos encontramos ejerciendo el masoquismo, como cuando nos metíamos en el cine Bellas Artes un programa doble de Ingmar Bergman a principios de los 80 y nos merendábamos sin anestesia “Persona” y “La carcoma”, por ejemplo. Bergman es un director prodigioso, no hay más que ver “El séptimo sello” o “Fanny y Alexander”, pero sabe ahondar como nadie en las turbulencias de la mente y siempre deja un enorme poso de tristeza y de melancolía, del “spleen” decimonónico.

 

Si tras ver dos de Bergman, llegan ustedes a casa y se les ocurre poner una sinfonía de Brahms, mientras se abren una lata de berberechos de la marca Aliada y una cerveza de esas de 0/0, podrán entender en parte el estado de ánimo calamitoso de este columnista.

Habrá que romper ese peligroso descenso hacia los infiernos, no es posible afrontar en este estado la visita que nos van a hacer el City del gurú Guardiola y la del Barcelona del vaquero Setién.

Lo mejor es romper esquemas con una sonrisa, dejar en el olvido las tareas de Sr.Lobo a las que nos tiene acostumbrados Hernández al cuadrado, personaje siniestro digno de novelas de Eugène Sue, más perverso e indigesto que la carne de pescuezo. Como el gran director francés Jean-Pierre Melville, cuando le preguntan en “Al final de la escapada” de Jean-Luc Godard, lo de “¿A usted le gusta Brahms?”; y el especialista en “cinéma noir” contesta al periodista de turno: “Como a todo el mundo: nada de nada”.

Jean Pierre Melville en “À bout de souffle”

No nos gusta nada de nada la Liga española, este nido podrido de corrupción del que no salimos desde hace años, ya bien sea por culpa de Villar, de Tebas o de Rubiales. Es inexplicable lo que está pasando desde hace más de 15 años con los saldos arbitrales, con la barra libre que tiene el culerismo y en general todo lo que emana antimadridismo, las designaciones de los De Burgos, Hernández al cuadrado o Sánchez Martínez, son una tomadura de pelo sin fin - ¿se acuerdan de “Cinexin, el cine sin fin”? pues eso- de la que supuestamente los madridistas no podemos hablar, porque Guruceta pitó un penalti fuera del área en 1970 o porque lo de Pepe en Elche, unas pocas decisiones favorables al Madrid que tan sólo un Hernández Hernández ha superado con creces en los cuatro o cinco Clásicos que le hemos tenido que padecer.

Pero yo aquí no venía a hablar de los árbitros; es una causa perdida en la que el club no quiere tomar cartas en el asunto.

Hay que salir de este agujero depresivo ahora que todos vemos que la temporada se nos puede ir en una semana, justamente como hace un año por estas fechas.

Nosotros que fuimos capaces de ganar la 8a sin nuestros centrales titulares y ante un Valencia claramente favorito. Que doblegamos a una Juventus con Zidane, Del Piero, Deschamps y Davids mientras las casas de apuestas pagaban un 10 a 1 por nuestra victoria. Que fuimos capaces de derribar el Muro de Jericó colchonero - el original fue derribado por siete sacerdotes tocando unas trompetas y el de Simeone por Ramos tras pase celestial de Modric - en un minuto 93 cuando ya estábamos los madridistas pidiendo turno para arrojarnos al río Tejo/Tajo.

No podemos pensar que el City nos va a dar la patada europea en el mes de febrero. No estará Hazard pero tenemos otras piezas valiosas. ¿Quien sabe si Bale, como hace 4 campañas en semifinales, no será de nuevo nuestro héroe inesperado? O Vinicius. O incluso Jovic, como lo fue Anelka en una eliminatoria épica contra el Bayern allá por el año 2000. Como bien dice Kollins, El Real Madrid es no rendirse: Nada más antimadridista que la rendición , recordemos que bajar los brazos no es una opción. Vayamos paso a paso esta semana, juntemos líneas, hagamos, como en enero, de nuestro equipo un grupo inexpugnable. Podemos eliminar al Manchester City, no lo duden ni por asomo. Y luego, tras el miércoles de Champions, no saquemos otra vez los vídeos de nuestras depresivas películas suecas - o danesas como las de Carl Dreyer -. Veamos films divertidos, pero sobre todo entretenidos y épicos, para afrontar la Final de la Liga 2019-2020, que nos jugamos prácticamente a un partido el 1 de marzo a las 21h. Y en el Santiago Bernabéu. Desde luego, hemos estado en circunstancias mucho peores.